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Raíces.
Capitulo 1: “Ante este árbol de cerezos”
Octubre había llegado. Con sus días cortos, sus atardeceres prolongados y esas largas noches que con la luz de la luna llena, pintaba con gris melancolía el corazón de más de una persona.
Ranma terminó el último movimiento de su kata. Permaneció con una pierna flexionada y las manos juntas frente a su rostro. Finalmente dando un suspiro relajó su posición y dio por terminado sus ejercicios. Se estremeció al sentir una brisa helada que sopló calladamente. Definitivamente el verano había terminado.
Una figura blanca se dibujo en la entrada del dojo. Ranma la percibió con el rabillo del ojo. Por un fugaz momento pensó en un fantasma y volteó a verla. La ilusión desapareció: Era Akane vestida con un elegante y sobrio kimono blanco. Traía el cabello recogido y la cara lavada, Ranma deglutió nervioso. Esa era la ropa que ella se ponía cuando iba con su familia al cementerio. Se cumplía un año más de la muerte de la señora Tendo.
-¿Ya pasó un año? –De inmediato se arrepintió de haber preguntado. Sonaba demasiado estúpido dada la obviedad de la situación. Ella solo asintió levemente con la cabeza.
-Esta vez puede que tardemos un poco mas –Dijo Akane mientras caminaba hacia el- De alguna manera Nabiki logró que algunos parientes asistieran este año –La chica se detuvo a unos pasos de el- Solo espero que no haya tratado de chantajearlos como el año pasado.
Ranma no dijo nada. Solo la miraba, sintiendo esa melancolía que emanaba en esas fechas. En un impulso le acarició la mejilla. Ella se sorprendió un poco por el contacto pero solo cerró los ojos, dejando que el mantuviera la mano ahí, con sus dedos rozándole levemente la oreja.
-¿Estarás bien? –El muchacho estaba nervioso
-Creo que si –Contestó ella con los ojos cerrados- Es curioso. No me siento realmente triste. Es más bien como esa desolación que queda después de un gran incendio. No hay fuego, ni humo y parece que nada volverá a crecer ahí jamás –Abrió los ojos. Los tenía ligeramente húmedos- Ya casi no recuerdo su rostro… ¿Habrá algo malo en mi?
-No… No creo –Ranma puso su otra mano en la cara de ella y con mucho cuidado pasó sus pulgares sobre los ojos de la chica removiendo la humedad que se acumulaba en ellos- Lo que sientes es más bien como una herida… Ya no te duele pero la cicatriz se queda ahí… Y a veces nunca se borra pero ya no te lastimara de nuevo… -Tragó saliva nervioso. Eso de las alegorías son era su fuerte- Y eso de que no la recuerdas… Es normal que la memoria falle… Pero el corazón… Bueno, ese jamás olvida.
Akane sonrió con ternura y ladeó un poco la cabeza, el se acercó un poco mas pero se detuvo, dudo, lo intento de nuevo pero al final solo apretó los labios incapaz de decidir que hacer. Ella lo notó y suspirando lo tomó de las muñecas y entrelazó los dedos de el con los suyos haciendo que bajara las manos.
-¿Qué van a hacer mientras estamos fuera? –Akane cambió pronto la conversación.
-No... Nosotros vamos a comer fuera. –Ranma sintió algo parecido a un estornudo frustrado en su pecho- El viejo dijo que sería una buena oportunidad para platicar “Cosas de hombres” –El se estremeció- Lo que sea que eso signifique.
-Que pases un bonito día con tu padre –Dijo Akane dándole unas palmaditas en el pecho. Caminó a la salida. Al llegar ahí se dio la vuelta para verlo una vez mas, parecía que le iba a decir algo más pero cambió de opinión en el último momento y finalmente abandonó el dojo. Ranma contuvo la respiración un momento y después la soltó en un bufido.
-Yo y mi maldita constipación emocional. –Se llevó las manos a la cabeza- Pude haberle dado un beso… Pude… ¡Arrgh! –El chico se dio la vuelta para recoger la toalla que había llevado consigo- Pero quizá… Quizá a ella no le hubiera gustado.
Akane llegó al corredor de madera que daba al estanque y se detuvo, recargándose contra un pilar de madera lanzó un suspiro lastimero.
-Baka… -Dijo entornando los ojos mientras recordaba la sensación de las manos de el en su cara- Era el momento perfecto para un beso ¿No te diste cuenta?
-Odio este día –Por alguna razón Ranma se sentía con ganas de platicar con su padre- No soporto ver a los Tendo tan tristes… Y no poder hacer nada al respecto.
-Te entiendo –Genma caminaba con las manos en la espalda y muy erguido- Pero como dijiste. No podemos hacer nada al respecto. –Dio un suspiro y después contempló los árboles del parque- Antes que hicieran el nuevo parque, este sitio era muy hermoso. Soun y yo entrenábamos aquí mientras el maestro se recuperaba de alguna de sus acostumbradas temporadas de borrachera. Claro que eso le tomaba semanas. En ese tiempo me quedaba aquí, en casa de los padres de Soun o aprovechaba y llegaba a ver a mi viejo.
-¿Cómo es que tu y el señor Tendo acabaron liados con la vieja alimaña? –Ranma volteó a verlo, jamás le había peguntado eso.
-Bueno… -Genma se llevó una mano a la cara para acomodarse los lentes- Después de la muerte de tu abuela yo no era el chico mas estable del mundo. Con solo diez años ya había tenido suficientes encuentros con la policía como para que la siguiente vez me trataran como adulto. Tu abuelo no iba a permitir que pasara esa “siguiente vez”. Empacó algunas de mis pertenencias en una mochila y después me llevo de la mano hasta la salida de la ciudad. Ahí estaba el maestro Haposai esperándonos… Pasaron más de seis meses antes de que volviera a ver a mi padre.
Ranma estaba sorprendido. Genma por lo general no hablaba de la familia y cuando lo hacía era de forma breve y muy vaga. Era la primera vez que daba tanta información y a los oídos del muchacho, tan importante. Un ruido llamó su atención: El parque se despejaba en esa zona dejando un amplio prado de ahora descuidada hierba. Era una suave colina. En lo alto de esta había un enorme árbol de cerezos y ahí tres muchachos se dedicaban a colgarse de una de sus ramas con claras intenciones de romperla. El rostro del patriarca Saotome se enrojeció por la ira y se lanzó contra los chicos, seguido de un sorprendido Ranma. Los muchachos no supieron que estaban en problemas hasta que se sintieron jalados con fuerza por alguien. Al caer al suelo levantaron la vista indignados solo para ver a un enorme hombre vestido con un gi blanco que parecía estar ardiendo en llamas. El aura de combate de Genma los intimidó al grado que se abrazaron entre ellos como cachorritos asustados.
-¡¡ESTE ÁRBOL!! –Les gritó- ¡¡ES MAS VIEJO QUE TODOS USTEDES JUNTOS!! –Bajó el tono de voz solo un poco- ¡¡Discúlpense con el y lárguense antes de que los doble de manera que verán sus propios traseros el resto de su vida!! –Los muchachos dudaron un momento y Genma hizo su propia versión de la cabeza de oni de Soun- ¡¡AHORA!!
-¡¡Lo sentimos mucho!! –Gimotearon los tres chicos mientras hacían reverencias al árbol, después y bañados en llanto, corrieron colina abajo pasando a un lado de Ranma que no salía de su desconcierto.
-¿Dé que se trató todo eso? –Ranma pensaba que su padre se había vuelto loco… De nuevo.
Genma no respondió de inmediato, revisó la rama donde se habían colgado y sonrió al descubrir que estaba intacta. Se sentó a la sombra del árbol y después invitó a su hijo a hacer lo mismo. El chico dudó un momento pero finalmente lo hizo.
-Soun se unió a nosotros un año después –Continuó relatando el hombre- El abuelo de el era un viejo amigo del maestro, quería alejar a Soun de su madre pues sentía que lo consentía demasiado y como el padre casi no estaba en casa debido al trabajo decidió mandarlo con lo que consideraba una “fuerte figura masculina” –Rió sin ganas- Esos dos estaban cortados con la misma tijera.
-¿Y eso que tiene que ver con lo que paso hace un momento?
-Por las raíces.
Ranma miró a su padre sin entender. Después miró al enorme árbol de cerezos.
-¿Raíces?
-Vivir es ir hacia adelante hijo mío –Genma pasó la mano por la rugosa corteza- Pero no puedes avanzar si no tienes un cimiento, una base para continuar. El pasado es como un soporte, una luz que te ayuda a ver hacia adelante. De las cosas que hiciste. Buenas o malas. De ellas aprenderás para construir tu futuro…
-¿Esta es la “platica de hombres” que querías tener? –El muchacho preguntó eso sin ninguna ironía en su voz.
-En este lugar fue donde Soun conoció a Noriko-chan, ante este árbol de cerezos empezó todo…
Genma le lanzó una mirada seria a su muchacho. El se puso derecho. Sabía que lo que el viejo le fuera a contar iba a cambiarle la perspectiva a muchas cosas.
-Fue en la última semana de escuela… El maestro estaba pasando por la peor resaca de su vida… Soun y yo teníamos dieciséis… No. Teníamos quince años en aquel entonces. Me levanté algo tarde aquella mañana y descubrí que Soun ya se había ido a entrenar…
CONTINUARA…
Notas del autor:
Y con esto empiezo a sacarme una pequeña espinita que tenia desde hace tiempo. Este fic esta inspirado en un fic inconcluso llamado "Cuando Nos conocimos" de Key Kugodgy. Y aprovecho para decirles que vean su fic "Heroes 1/2" (Pagado con la publicidad Keycito )