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Capitulo 4: “Dojo Nanahashi”
El sol apenas despuntaba entre los techos de las casas, con la promesa de que sería un día glorioso; el frío de la madrugada cedía paso a la tibieza de la mañana y Soun Tendo caminaba con determinación, seguido de un renuente y malhumorado Genma.
-Deja ya de gruñir Genma-kun –Dijo Soun mientras seguía caminando- Te dije que no tenías que venir. Si no te parece puedes regresar a la casa.
-Claro. –Contesto el chico del gi blanco- Y tener que explicarle a tu madre y al sensei porque te fuiste a patearle el trasero a uno de los dojos mas respetados de la ciudad. Gracias pero prefiero arriesgarme contigo.
Soun soltó una risita y Genma solo alzó los ojos como pidiendo paciencia mientras permanecía a la saga de su amigo.
Al doblar la esquina escucharon los gritos de entrenamiento. Un coro perfectamente ordenado de euforia y disciplina.
Soun alzó las cejas y Genma bufó con enfado. Algo en esos ruidos los había decepcionado.
-Suenan como un grupito de hijitos de mamá que aprenden sus primeras pataditas –Comentó Soun.
-Los novatos sangran más rápido –Genma sonrió como lo haría un lobo antes de entrar a un corral lleno de ovejas.
-Tranquilízate Genma-kun –Soun miró a su amigo por encima del hombro- Venimos a observar... Y quizás a unirnos.
-¡¿Unirnos?! –Gema se llevó las manos a la cabeza y se quitó la pañoleta que le cubría- ¡¡Por las barbas de kamisama!! ahora si que estas loco de remate.
-“Aprenderlo todo, usarlo todo” ¿Qué de casualidad ese no es uno de los preceptos del mutsabeto kakuto?
El chico del gi blanco pareció dispuesto a rebatir aquel comentario. Pero se descubrió sin argumentos; se puso de nuevo la pañoleta en la cabeza.
-No lo estamos haciendo por el arte... –Genma murmuró- Lo hacemos por que quieres ver a una chica.
-También es un precepto de nuestro arte –Dijo Soun mientras entraba al dojo.
-Me vas a sacar canas verdes, Soun-kun.
-Si me sigues interrumpiendo ya no te contaré nada –Genma se hizo el ofendido.
-Ya, ya. –Ranma trataba de no reírse- Me portare bien.
Los dos muchachos estaban parados en la entrada del dojo viendo como el grupo de discípulos del Nanahashi-sensei estaban terminando sus ejercicios de calentamiento. Entre ellos pudieron distinguir a Tatewaki Kuno. Y también el sereno y juvenil rostro de Noriko
Nanahashi-sensei se dio cuenta de lo dos curiosos en la entrada pero decidió ignorarlos momentáneamente. Si estaban interesados en ingresar al dojo, esperarían. Si no. Se aburrirían y se irían del lugar. Pero en ese momento notó que Noriko veía a los recién llegados y les dedicaba una sonrisa gentil. Quizá demasiado gentil. El muchacho de cabellos largos, vestido con el raído gi de color oscuro fue el que mostró más entusiasmo al saludo de Noriko. Aquello podía resultar interesante. Dio una orden con autoridad y todos sus discípulos formaron un circulo sentados en la postura tradicional de seiza, con la espalda muy erguida.
-Iniciaremos los combates de entrenamiento. –Dijo Nanahashi-sensei mientras caminaba entre sus discípulos- Y tendremos el honor de que dos jóvenes maestros nos acompañen en las practicas.
Los alumnos miraron hacia la entrada. Soun y Genma miraron por encima de sus hombros solo para asegurarse de que estaban hablando de ellos. Genma soltó una risa nerviosa y se rascó la nuca, sintiéndose bastante incomodo.
-Nos sentimos honrados Nanahashi-sensei. –Comenzó a decir el muchacho- Pero nosotros en realidad no estábamos...
-¡TU! –El sensei señaló a Soun y su grito lo hizo saltar- Entra al dojo y da tu nombre.
Soun obedeció. Hizo una reverencia al altar del dojo y después al maestro, pero el señor Nanahashi no respondió.
-Mi nombre es Tendo Soun. –Dijo con formalidad- Aprendiz del Mutsabeto Kakuto de la escuela ganso(1) de...
-Eres el kotai (alumno) de Happosai-san –Dijo entonces Nanahashi con desprecio- El viejo es una alimaña mañosa e indigna ¿Qué clase de arte puede enseñarte un tipo de semejante calaña?
Soun sintió que los colores se le subían al rostro. Sabía perfectamente la clase de persona que era su maestro, pero era bastante desagradable que alguien mas se lo recordara.
-Mi maestro es un poco excéntrico –Dijo con cautela- Pero eso no lo hace una mala persona.
-¿Tendrías el valor de sustentar tu decir en un duelo?
El joven Tendo tragó saliva. En realidad no esperaba tener que enfrentar al maestro del dojo... Pero según parecía no había de otra. Con resignación tomó una postura de combate mientras que Genma solo gemía en voz baja. Tatewaki miraba todo aquello con una sonrisa de burla.
-No sería justo –El maestro Nanahashi hizo un ademán con la mano- Que yo fuera tu contrincante. No estas a mi nivel. Pero me parece que mi hija puede ser un reto a tus habilidades.
-¡Eso no puede ser! –Tatewaki se levantó intempestivamente- Noriko-san no tiene porque meterse con alguien de semejante calaña.
-Y usted no tiene porque cuestionar mis decisiones –Nanahashi-sensei señaló un rincón del lugar- Haga trescientas flexiones y mientras reconsidere su posición en este dojo.
El muchacho se puso muy rojo y apretó los puños mientras se dirigía a cumplir la orden. Genma notó que la mayoría de los alumnos sonreían ante la vergüenza de Kuno. Era obvio que no era el tipo mas querido del lugar. Y también se dio cuenta de las miradas que le dirigían a Noriko. Admiración, deseo, amor. Soun se había fijado en la chica más popular de Nerima y aquello no auguraba nada bueno. La joven caminó hasta su padre, el la tomó por los hombros y después le susurró al oído:
-No te fíes de lo que hace. Demuestra el orgullo del karate Shotokan.
Noriko asintió y volteó a ver a Soun. Ambos mantuvieron el contacto visual mientras Nanahashi-sensei tomaba su posición de observador.
-¡En combate singular! –Exclamó- Primero en no poderse levantar pierde ¡Saluden!
Noriko y Soun dieron una reverencia al altar, después al sensei y finalmente entre ellos. El muchacho le guiño un ojo y ella se puso muy seria antes de sacarle la lengua. Nanahashi levantó la mano
-¡Comiencen!
-¿Significa que perdió?
-Ganó. Pero le costo trabajo. Noriko-chan le dio mucha pelea. Incluso un ojo morado. Pero al final la rapidez e improvisación del mutsabeto kakuto se impuso.
-Bueno... Al final eso era lo que ella quería ¿No? –Ranma se llevó las manos a la nuca mientras se dejaba caer de espaldas al césped.
-Las mujeres son, han sido y serán un misterio, muchacho, un verdadero misterio.
Noriko estaba de rodillas en el suelo, le dolían las costillas y el aire parecía entrar a cuenta gotas a sus pulmones. Soun sangraba de la nariz y le costaba mantener el ojo derecho abierto. Pero se mantenía de pie. Los alumnos estaban en shock. Jamás creyeron ver el día que alguien derrotara a la hija del maestro.
-Nanahashi Noriko no puede continuar. –El maestro se mostraba muy calmado- La victoria es para Tendo Soun.
En un rincón, Kuno miraba aquello con un profundo odio y hacia crujir las mandíbulas. No podía hacer nada más en ese momento. Pero ya vendrían mejores oportunidades para cobrárselas. Soun se acercó a la muchacha para tenderle una mano y ayudarla a levantarse pero ella lo rechazó de un manotazo.
-No necesito de tu ayuda... –Ella se levantó tambaleándose- así que guárdatela.
Soun retrocedió bastante desconcertado.
-Reconozco tu victoria. –Dijo Noriko parándose aun lado de su padre.- Pero pelear contigo fue como tratar de aplastar a una rata gigante. Eso que practicas carece de cualquier cosa que se le parezca al arte.
Soun enrojeció de ira pero no dijo nada. Hizo una reverencia dirigida exclusivamente al sensei y después salió de lugar a grandes zancadas, seguido de cerca por Genma que hizo un saludo bastante cómico antes de irse.
Durante el camino de regreso a la casa Tendo, los muchachos permanecieron en silencio. Ignorando las caras de espanto que algunos transeúntes ponían al ver el estado en el que estaba uno de ellos. Un poco antes de llegar, Soun se metió en un callejón cercano. Respiró profundamente y después comenzó a patear paredes y botes de basura mientras gritaba.
-¡¡MIERDA, MIERDA, MIERDAAAAAAA!!
Genma permaneció sereno mientras su amigo terminaba su repentina rabieta. Una vez que pareció calmarse se acercó a el y le palmeó la espalda.
-Ya, ya, Soun-kun –Genma usaba un tono paternal.
-¿Viste como se portó? –La voz de Soun sonaba temblorosa- Ofendió a nuestra escuela, me ofendió a mi, ella, ella...
-Tu le pateaste el trasero, delante de su padre y condiscípulos ¿Cómo esperabas que reaccionara?
-...
-Ciertamente no iba a saltar a tus brazos agradecida por “salvarla” de ese tipo Kuno. Digo. La última patada que le diste casi le rompe las costillas.
Soun se llevó las manos a la cabeza y gimió.
-Además esta el hecho de que ella nunca pidió que la retaras, ni que la defendieras, ni que la...
-Ya entendí tu punto. –Dijo Soun en voz muy baja- Soy un reverendo idiota. Y lo arruiné todo.
-¿Exactamente que arruinaste?
-Ella... Yo quería... Es decir. Yo pensaba que nosotros... Quizás, entonces... –Finalmente pareció darse por vencido- Mejor olvídalo. Tenemos que pensar como le voy a explicar al sensei que me dejaran la cara así.
-No se que harías sin mi. –Genma le mostró algo que llevaba en las manos: El tablero del dojo Nanahashi.
-¡¿Lo robaste?!
-Le ganaste a su mejor discípulo. El tablero de la entrada nos corresponde por derecho.
Soun simplemente volvió a gemir.
La tarde llegó sin prisas. Como un anciano que arrastrando los pies llega a su casa. Las cigarras comenzaron a cantar su monótona melodía. La señora Tendo sacó su costura y encendió la radio. Aunque la televisión era algo ya de uso común en aquellas tierras, ella prefería algo de música mientras que junto con sus hijas se dedicaba a terminar de coser la ropa que las vecinas solían encargarle. Happosai aun no estaba del todo bien y permanecía tranquilo, fumando su pipa mientras disfrutaba de la frescura de la tarde; quizás en un par de días más estaría listo para rondar las casas vecinas y conseguir algunas prendas nuevas para su colección. Soun y Genma seguían el ejemplo de su maestro y estaban acostados en el césped del patio. Que Soun había cortado previamente con unas tijeras para papel. La campana de la entrada sonó discretamente. Genma se levantó para atender pero Soun lo detuvo mientras se levantaba con dificultad.
-Deja. Yo iré, necesito desentumirme.
Genma se alzó de hombros y se volvió a tirar en el suelo. Happosai apenas le dirigió una lacónica mirada. El muchacho quitó el pasador de la puerta y después la abrió de par en par. Frente a el estaba Noriko Nanahashi. Vestida con un kimono para calle y llevando una canasta en sus manos. Soun sintió que el universo se detenía justo en ese instante.
-Buenas... Tardes –Dijo ella, había algo de nerviosismo en su voz.
-Le diré a Miho que viniste a verla. –Soun se dio la vuelta, no quería verla en ese momento.
-Espera Soun-san –Noriko lo detuvo- Yo venía... Yo venía a verte a ti.
-¿Por qué?
-Creo que esa es la pregunta que yo debería de hacerte Soun-san.
El muchacho parpadeó sin entender. La chica suspiró antes de seguir.
-¿Qué pretendías al retarme en dojo? –Noriko le sostenía la mirada- Mi padre habla muy mal de tu maestro. Y dice que ustedes no son mejores que el. Pero también conozco a tu familia y se que son buenas personas. Que son gente honorable... ¿Qué buscas de mi Soun-san?
-Yo... Yo... –La cara de Soun estaba de un rojo intenso- Yo... Solo... –Tomó aire y después se relajó- Yo solo espero que no me odies Noriko-san.
-No te odio. –Ahora fue el turno de ella de sonrojarse- No se como me siento... pero no te odio en lo absoluto.
-¿Crees que pueda verte mañana? –Era el momento de ser audaz.
Ella lo miró sorprendida. Se mordió el labio inferior y bajo la vista.
-Si quieres... Saliendo de la escuela puedes acompañarme a la casa de té de mi abuela...
-Ahí estaré. Me sentiré halagado de acompañarte.
Ella le hizo una reverencia un poco torpe y el respondió igual. Cuando la muchacha se fue Soun cerró la puerta y después hizo un pequeño baile de la victoria. Se regresó al interior de la casa. Sin notar que Genma y el maestro Happosai lo habían estado espiando escondidos en una maceta de la entrada.
-Esto es malo, muy malo –Dijo Happosai cruzándose de brazos
Algo en las entrañas de Genma se revolvía. Tampoco se sentía contento con lo que acababa de ver.
-Esa chica puede sacar a Soun de su disciplina. –Continuó diciendo el viejo maestro- Quizá debamos retomar el entrenamiento fuera de la ciudad.
-¿Y si el no quiere venir con nosotros, Sensei?
-Eso no es optativo mi querido Genma. Ustedes están a mi cargo hasta que yo considere que están listos. No antes, no después. Dejemos que el joven vaya por la muchacha a su escuela. Cuando regrese nos iremos a Osaka. Dicen que hay buen tiempo por allá.
-Si Sensei, como usted diga.
-¿A que te refieres papá?
Genma no respondió, se levantó del suelo y después se estiró tronándose la espalda.
-Ya es tarde, muchacho. Tenemos que regresar.
-¡Oye! –Protestó Ranma- ¿Qué hay del resto de la historia?
-Después, cuando veamos como están los Tendo ¿Acaso no quieres consolar a tu novia?
-¡¡Ella no es mi... –El comentario murió en los labios del muchacho- Solo no lo digas así, me molesta.
-De acuerdo. Ahora vamonos. Kasumi prometió que haría pollo tempura para cenar.
-Aun no olvido que no me has contado toda la historia, viejo.
-Y yo te dije que te la contaré después. Hay mucho que debes de saber.
CONTINUARA...
Notas del autor:
(1)El Mutsabeto kakuto ganso es la variante del estilo libre que practica Happosai. Después tanto Genma como Soun desarrollaron sus propios estilos de Mutsabeto.
Bueno. Pues milagro y ya esta otro capitulo de esta serie. En el siguiente capitulo hay una pausa y Ranma averiguará algunas cosas que Genma no ha querido contarle.
Si ya se que soy un malvado poniéndolos en suspenso de esta manera. Pero ¿Qué es la vida sin un poco de misterio? P
Desde mi pequeño Planeta en algún lugar del anime.