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Hola a todos!! Se acuerdan de mi? Yo, una bobita de Argentina que escribía con frecuencia fanfics… si, esa, pelo oscuro, gordita y con un perro que se llama Harry… se acordaron? Si!! Volví!! Aunque para ser sinceros no se para que vuelvo… después de meses, les dejo un capitulón, no por estupendo, sino porque tiene 30 paginas de Word… demasiado para no decir nada…
La cosa sigue igual, Pero ya va terminando…
Quiero decirle a todos los que opinan que este es un fic aburrido, recurrente, repetitivo, que nadie los obliga a leerlo… acepto las criticas, y apunto lo que dicen para futuros trabajos (si, porque voy a seguir torturándolos), pero no voy a cambiar ni un ápice este trabajo… Solo lo he acortado, porque es cierto, iba a ser largo, no se si tendrá cuatro capis mas y luego arrivederci!!!
Espero que los entretenga… y recuerden, no se quejen es lo que hay…
El 27 va a ser dos años que este fic está en la pagina… lamento verdaderamente el retraso.
Capitulo 29
La actitud de Harry había pasado en pocos días, de exultante a intolerable… esto no estaba funcionando tan bien como hubiera querido. Podría haber aceptado, un grito, un insulto, que le tirara con algo por la cabeza. La reacción de Ginny, así, sería soportable ya que estaba absolutamente convencido que lo que había hecho y dicho, era, según su propia percepción, ínfimamente reprochable. Y lo peor, era que a pesar de eso, y sabiendo que podría tener como respuesta una rotunda negativa, no soportaba un minuto sin acercarse a ella. Tan solo recordar la forma lastimosa en que se arrastró hacia su habitación, le daba espasmos en el cuerpo. Únicamente pudo fingir que el desinterés de su esposa no le hacía daño, un día… ¡Un maldito día sin ella!, pero para la segunda noche después de la pelea, sentía la desesperante necesidad de arreglar las cosas de alguna manera. Y se convenció que a una mujer, la mejor manera de convencerla era en la cama. Si, es cierto, reflexionaba, no era la manera y punto, pero era la forma en que la desesperación por estar a su lado lo obligaba a pensar. Recordaba esa voz fría, casi, impersonal al dejarlo pasar, y su cuerpo vestido con un sencillo camisón de algodón, que maldito fuera, solo existía para la tortura masculina. Harry había entrado decidido a hacer valer sus derechos como esposo a como diera lugar, pero al verla tan calmada, sin atisbo de odio o enojo, bajó la guardia. Todavía recordaba la cantidad de pulsaciones que dio su corazón, hasta que se acercó, y encerrándola entre sus brazos, la besó, con premura, para evitar que ella tratara de rechazarlo o lo peor, que le lanzara uno de esos zapatos de tacón, demasiado peligrosos, por la cabeza. Pero ella no hizo nada de lo que temiera. Le rodeó su cuello con sus brazos y cedió. Así, sin más, sin reproches, sin palabras. Fueron exactamente 95 pulsaciones… ¡Diablos, y solo había dado cinco pasos hasta la cama! El tiempo pareció ralentizarse a medida que se quitaban la ropa y se entregaban a la pasión. No supo cuanto tiempo estuvo en las nubes… Luego, como era costumbre después de un momento intenso como el que acababa de experimentar, se acomodó para descansar, y según seguía su mas hermosa y perfecta fantasía despertar abrazados, sin rencores; y siguiendo la línea en su estúpida manera de pensar, dejar lo pasado en el olvido. Sonrió satisfecho, ella lo había perdonado y lo mejor de todo, no había tenido que decir “lo siento”, ni ninguna otra ridícula frase ablandadora.
Ahora que lo recordaba, no podía entender como podía ser tan imbécil. ¿Cómo pudo ser tan iluso al creer que esa diabla iba a dejar pasar lo que le había hecho? Lo comprendió tarde… cuando la observó levantarse, y ponerse su camisón, caminar delante de sus sorprendidos ojos y decirle con una pausada voz, cargada de venganza. “Será mejor que vayas a tu habitación… o, diciéndolo con tus propias palabras, “este cuarto es mío, y tu no tienes espacio en él… No eres bienvenido aquí…” Buenas noches Harry, espero que cuando salga del baño, hayas comprendido el mensaje… no me obligues a echarte a patadas…” y cerró la puerta. ¿Comprender el mensaje? Mas claro, y me hacía una luminosa cartelera… ¡Demonios! ¿Qué argumentos podían esgrimirse ante esas palabras? Si, había tenido uno, media hora después cuando estaba bajo los acuciantes efectos de una ducha helada. Pero los insultos que se decía a sí mismo eran altamente censurables. Y lo peor fue que las noches siguientes se sucedieron de la misma lastimosa y patética manera, aunque en la última, la de anoche, al menos había tenido la decencia de no dejarse humillar soportando esa mirada gélida con que lo despachaba. Solo le había tomado dos minutos buscar su ropa y salir de su cuarto.
Como contrapartida, frente a su familia Ginny actuaba como si nada pasara. Pero Harry no podía engañarse en ese aspecto. Tenía la leve sospecha de que Hermione lo sabía, o al menos eso le parecía cuando en el desayuno su amiga lo miraba como si estuviera en presencia de la peor escoria del mundo mágico, infectada con viruela de dragón. Y Ron, bueno estaba seguro que él, no lo sabia… hasta esa noche en que lo vio salir del cuarto de su hermana con la mitad de la ropa en la mano. Si la situación fuera diferente, se hubiera reído de la manera en que su amigo lo miraba con las cejas arqueadas, rascándose la cabeza, entre confundido e intrigado, y Harry solo pudo mascullar un “no preguntes...”, demasiado malhumorado.
Esa nueva faceta, la de su constante irritabilidad era con lo que Remus se encontraba cada vez que abría la puerta de su oficina. Harry ya casi no hablaba, y había adoptado una serie de expresiones para hacerse entender. Gruñía, cuando quería decir si; el no, era un golpe de puño en el escritorio… y nada mas. Ninguna otra frase salía de sus labios.
- Si estás con ese humor para mañana en la noche, será mejor que no vayas a mi casa… - dijo Remus, sentándose en la butaca, frente a su escritorio. Harry gruñó en respuesta – ¡al menos sácame de esta incertidumbre! ¿Qué es que lo que te tiene así? – Harry golpeó en la mesa – ¿Es Ginny no? – bien, no gruñó, pero sus ojos lo fulminaron – veo que acerté. – agregó sonriendo. Harry se levantó de su sillón, y fue directo al frigobar. Sacó dos botellas de cerveza de manteca, lanzándole una a Remus, que apenas la atrapó en el aire – Gracias por ser tan delicado – añadió con sarcasmo. Harry se sentó nuevamente y tomó un trago – ¿y bien?
- ¿Qué quieres que te diga? – Remus abrió la boca para responder, pero Harry no lo dejó – Me corre de su cama todas las malditas noches…
- ¿Qué?
- ¿Qué, no oíste? – Dijo alzando la voz— ¡Ginny, me corre todas las noches de su maldito cuarto!
- Pero…
- Y lo peor, es que las ultimas noches no espero a que lo haga, yo mismo me voy… no soporto que me trate como un maldito perro apestoso… - bebió otro trago. Remus se rió con ganas.
- Ay, Harry… ¡pobre niño!
- ¡No… no soy un pobre niño!
- Claro que lo eres…- rió – al menos tienes ese aspecto. – Harry arqueó una ceja – tienes el aspecto de un pobre niño al que le quitaron su dulce favorito. – esa no era la imagen que quería dar. Al menos eso pensó cuando a su mente vino el recuerdo de su gordo primo, haciendo un berrinche porque no le compraban lo que quería. Sacudió la cabeza, para dejar atrás el pasado y miró a su amigo con rabia.
- No me lo quitan… me lo dan a regañadientes… la muy… - tomó la cerveza que le quedaba de un trago – Deja que la seduzca, lo hacemos y después, se da vuelta y me dice… “buenas noches, ¿sabes donde está la puerta, no? – Remus rió con ganas. Ron entró en ese momento, con unas carpetas en las manos.
- Siento molestarte Harry… - dijo - pero tu secretaria me dijo que estaba Remus y… - miró a su viejo profesor – ¿te sucede algo? – preguntó al verlo con lágrimas en los ojos.
- Oh, no… - dijo Harry, refunfuñando – solo se ríe de las desgracias ajenas… - Ron miró a su amigo y luego a Remus, que se limpiaba los ojos con un pañuelo.
- De quien…
- Disculpa Harry, es que… - rió nuevamente – Ron, tu cuñado me estaba contando acerca de… - miró a Harry – sus desavenencias maritales – Harry gruñó. Y Ron sonrió burlón.
- Ah… - dijo y se sentó en la otra butaca vacía – ¿Te contó de anoche? – Remus negó divertido - lo vi salir con su ropa en la mano, del cuarto de mi pobre hermana – y rió.
- Si claro… tu pobre hermana… - rezongó Harry.
- Con su… - Remus pensó que no podía reírse mas.
- Ríete… ríete todo lo que quieras… veremos que sucede cuando nazca ese niño tuyo… quien se reirá cuando “Tu querida Dora” te deje por el niño…– Remus tragó en seco – ah… veo que no te burlas ahora, ¿eh, gran lobito?
- ¿Por que la pelirroja te sacó en volandas de su cuarto?
- Porque soy un idiota… - miró a sus amigos – ¿les parece suficiente?
- Eso ya era un hecho antes – dijo Ron, y Remus asintió – Pero realmente por que…
- Bien, ella… después de la fiesta en casa - miró a la ventana – malinterpretó unas palabras que le dije cuando… cuando no estaba en condiciones de ser lo suficientemente coherente para que lo que diga sea tomado como un hecho.
- ¿Que dijiste?
- Le dije que se podía quedar en mi cuarto…
- ¿Ese fue el problema? – dijo Remus incrédulo.
- No… - dijo bajando la mirada – el problema es que ella malinterpretó mis palabras – Sus amigos lo miraron sin entender – maldita sea… le dije que se quedara a dormir sólo esa noche, no que… - bufó – cuando entré en mi cuarto… ¡prácticamente lo había invadido!! ¡Su ropa, estaba en mi armario… mierda, el espacio para mis trajes era ínfimo!! ¡Y su ropa interior… en mis cajones! ¡Todavía tengo problemas para encontrar la mía!! – Remus y Ron rieron – Si, gracioso… y la otra noche, me bañé y saben qué, ¡no es nada agradable para tu masculino ego, que tu pelo tenga una exquisita fragancia femenina de rosas, cuando te equivocas de frasco de champú!! Y… sus zapatos desperdigados… perdí la cabeza….
- Ginny fue siempre desordenada – dijo Ron riendo.
- Entiendan que no podía permitir esa semejante intrusión… me imaginé el desembarco en Normandía… Así que… bueno – bajó la mirada – yo no fui muy suave en decirle que se mudara...
- ¿cometiste la estupidez de decirle que se fuera? – dijo Ron.
- Yo no quería que…
- ¿Puedo decirte algo Harry? – dijo Remus. El asintió.- ¿Puedo ser totalmente franco contigo? – Harry bufó – eres un tremendo idiota.
- ¡Oye! ¡Que soy sensible! – dijo con sarcasmo.
- Remus tiene razón, Harry – dijo Ron sabiamente – ¡no puedes decirle a una mujer que no invada tu espacio porque ellas son expertas en hacerlo y si le dices, no invadas mi espacio, lo hacen peor!! – Remus asintió enérgicamente – Recuerdo cuando decidimos vivir juntos Hermione y yo – suspiró – fue una verdadera pesadilla… - sonrió – fue un suplicio para mi desordenada vida, amoldarme a sus estrictos regimenes de adquisición de hábitos de orden. ¿Recuerdas cuando venías a casa, de vacaciones? si algo caía al suelo, en el suelo se quedaba… ¡Mi vida así era exquisita! – Harry sonrió, rememorando el desordenado y mugroso cuarto de su amigo, la vieja colcha anaranjada desgastada, los libros tirados por los rincones, restos de comidas para lechuzas, y toda su ropa, desperdigada por todo el lugar- pero bueno, Hermione no es de las que se dejan… me jodió la existencia al menos dos semanas, pero luego tuve que ceder. No puedes ganarles Harry. Te llevan de las narices.
- Pero yo no soy tu Ron… yo voy a hacer que ella recapacite y…
- Harry… - dijo Remus - ¿quien es el que está caminando por las paredes de la desesperación? – Harry no respondió – ¿quieres tenerla para ti, no? – él chasqueó la lengua simulando que no le importaba lo que ella dijera, pero en su interior clamaba por tenerla otra vez, como antes del violento desembarco en su inmaculada y masculina alcoba – ¿que es un pequeño sacrificio?
- ¿Pequeño? – se levantó ofuscado – puedo aceptar lo que sea, menos que ella se meta en mi vida…
- Demasiado tarde para abrir el libro de quejas, amigo – dijo Ron- tu le diste el permiso de meterse en tu vida y cambiarla por completo, el día que te casaste con ella- Harry suspiró- solo es cuestión que lo entiendas y te adaptes…
- No creo que pueda…
Lo que más rabia te da Harry, es que realmente quieres que ella forme parte de tu vida… y también te da rabia no tener el control en esta situación, y saber que tienes absolutamente perdida esta pequeña batalla doméstica… - dijo Remus. El no contestó. Remus lo conocía demasiado bien. Cinco veces había llegado hasta su habitación y se había detenido con la nariz pegada a la puerta, para suplicarle que se instalara en su cuarto. La quinta vez, se imaginó haciéndolo de rodillas, aferrado al ruedo de su camisón, pero había desistido en el último segundo. No podía mostrarse tan miserablemente desesperado.
- Esta vez cruzó la línea… - dijo tercamente- no puedo permitirle que se tome demasiadas atribuciones…
- Vamos, – dijo Remus levantándose –eres un gran empresario. Haz hecho tratos lo suficientemente increíbles para tu beneficio… ¿Acaso no puedes con una pelirroja intrépida?
- Alguien tiene que ceder primero - terció Ron.
- Entiéndanlo de una buena vez- dijo casi al punto de la exasperación- ¡no voy a convertirme en el tonto pelele de Ginny Weasley! – Remus y Ron lo miraron serio – Si, pueden pensar lo que quieran… cederle un mínimo de espacio significaría, una ventaja para Ginny que no estoy dispuesto a darle.
- No es una guerra Harry…- respondió Remus.
- En algunas ocasiones es como si lo fuera – bufó – en algunas ocasiones debo verla como mi enemiga…
- Estás hablando de mi hermana – dijo Ron apretando la boca, mostrando su enfado.
- ¿Si? – dijo fastidiado – Bien, ella puede ser tu hermosa y pequeña hermanita… puedes reprocharme miles de actitudes, pero no te permito que te metas en esto Ron – Este trató de objetar sus palabras, pero Harry se lo impidió – aprecio todas tus buenas intenciones, pero no servirán de nada – Miró a Remus – Ella debe entender, que en estos momentos, solo debemos atenernos a lo que las cláusulas del contrato estipulan… - mintió. Bajó la cabeza, porque sabía que ni él mismo estaba convencido de aquel absurdo monólogo. ¿Por que se sentía tan vacío al decir esas palabras? En otros tiempos decirlas le conferían una seguridad absoluta. Ahora, frente a su antiguo mejor amigo y a su gran confidente se sintió un estúpido. Pero siguió con su mentira – Ginny cree que porque estoy terriblemente arrepentido de lo que pasó hace unas semanas, yo voy a bailar al son de la música que ella toca – Ron carraspeó – pero no va a ser así – Remus lo miró incrédulo – Lo lamento por ella…
- Pero si eres tu él que se está lamentando…
- Solo porque el sexo es gratis…
- Mira… - dijo Ron algo crispado – te dije que respetaras… ¡es mi hermana!
- ¡Es mi esposa!
- ¡Trátala como tal! – replicó.
- La trato como se merece…
- Bien – dijo Remus, para zanjar la discusión – No hay necesidad de un conflicto entre ustedes – Ron se sentó nuevamente y relajó el cuerpo. Harry miró hacia la ventana- de todas maneras, te pediría que cambiaras esa cara para mañana…
- Si – dijo Ron, aunque hubiera decidido terminar la discusión, aun su tono se notaba beligerante – Hermione quiere tener un final de año bien bonito y si tu haces solo uno de esos estúpidos gruñidos en la fiesta…
- Está bien... para alegría de ustedes dos, voy a comportarme como un jodido y puto señorito inglés…
- No te pido milagros… solo que te comportes – dijo Remus – Dora está muy entusiasmada por ser la anfitriona de la cena… no será nada del otro mundo, solo un encuentro entre amigos que quieren pasarla bien- Miró a Harry, que chasqueó la lengua ante el discurso sermoneador – modera tu tono, y será mejor que cumplas con tu palabra… no te exijo que seas un puto señorito inglés, solo que no te esfuerces en cagarnos la noche.
- ¡Palabra de boy scout! – dijo sarcástico, fijó su vista en un pequeño cuaderno, con tapas de cuero y lo abrió, como para dar por terminada la discusión – ¿Entonces, después de esta productiva charla, veremos que hay en la agenda hoy? – los demás se miraron y, asintieron a su jefe, dándole por ahora un respiro.
Estupendo. No tenía planeado hacer una limpieza en su armario durante la estancia de su cuñada en la casa. Pero tampoco es que se desvivía por salir de su cuarto. No podía engañarse. Aun se encontraba furiosa con Harry por haberla desterrado de su habitación de esa forma tan… “Maldito troglodita” era el apodo que mas le sentaba a su marido en estas fechas. Ginny estaba convencida, que entrar en su cuarto así, intempestivamente, y acomodarse con sus cosas quizás fue muy exagerado. Hermione le hizo ver, al día siguiente, que a un hombre no se lo asalta de esa manera, porque los asusta. “Lo mejor hubiera sido que la ocupación sea como la de las hormigas, paso a paso, lentamente, y cuando él menos lo esperase, estarías completamente instalada en sus dominios” ¡ja!, que fácil es decirlo, pensaba Ginny, cuando la misma dócil y comprensiva Hermione, le cayera de sopetón a su hermano sin siquiera darle la oportunidad de plantearse la idea de una convivencia. Sonrió, al recordar la cara de su amiga cuando se lo recordó y desde entonces su cuñada la había dejado en paz. Pero ella no estaba tan furiosa con Hermione, ni tanto con Harry. La rabia era con ella, por su completa falta de dignidad. Si se respetara un poquito hubiera seguido con el plan de abstinencia con el que tenía pensado vengarse. Ah, pero maldito cuerpo que no coincidía con lo que la razón esgrimía en su defensa. Las hormonas traicioneras, que cada vez que lo veían, rompían todo mecanismo de defensa, y la obligaban a entregarse a él. Sonrió. Al menos después de un buen revolcón, volvía la razón y había disfrutado la manera tan sutil de decirle, “salte de mi cama y lárgate”. Pero esa ultima noche, hasta esa satisfacción el muy maldito le había quitado. Ni siquiera había esperado que lo mirara, levantó su ropa y se fue ¡Se fue, y sin decir nada! Nada de peleas, súplicas… Nada. Suspiró. No era momento de perder la cabeza.
Acomodar su ropa le llevó tiempo. De buena gana hubiera tirado todo al diablo. Nunca había sido apegada a lo material, pero a estas alturas, cada cosa que le pertenecía tenia un significado especial… cada ropa, cada pequeña alhaja, o zapato estaba indirectamente relacionado con Harry. Se miró al espejo. Tenía en sus manos el pañuelo de seda rojo. Lágrimas se agolparon en sus ojos, tratando de no acordarse de lo experimentado precisamente con esa prenda. Deseaba fervientemente esa conexión tan especial con Harry… Y el sexo dió paso a la charla, a su manera de consolarla, de decirle que ella no era una arpía desgraciada, como ella creía. Esa noche le hubiera dicho cuanto lo amaba, pero el temor a perderlo le hizo cerrar la garganta, y dejarla muda. Pasara lo que pasara, nunca saldría de su boca esa confesión. Si esa noche tenía dudas, lo sucedido al día siguiente la convenció que su decisión era la correcta. La actitud de Harry, no hacía más que darle la razón. Harry solo la quería para el sexo, el placer momentáneo… Harry, a pesar de lo comprensivo que se había mostrado la noche después del baile, nunca iba a perdonarla por haberlo alejado de todos, hace años. El tonto deseo que albergaba, tener hijos juntos y así formar una bonita familia feliz, se esfumaba lastimosamente dos noches atrás, cuando aun estando enojada, le permitió entrar al cuarto, y mientras las caricias subían la temperatura corporal nublándole la razón, Harry la bajó estrepitosamente de su nube de “Hogar feliz”… aún recordaba esa horrible discusión…
"- Espera… - dijo Harry, tratando con dificultad de quitarse el suéter y la camisa de una vez- tenemos un acuerdo respecto a la forma, ¿verdad?
- ¿A que te refieres? – dijo ella deteniendo sus caricias. Harry intentó quitar sus suaves y cálidas manos de su cinturón, pero ella no lo dejó, y una caricia invitadora, se coló por la cremallera. Harry contuvo un segundo la respiración, y a regañadientes, le sostuvo la mano, tratando de que ella prestara atención.
- A lo que hablamos durante el baile… - carraspeó.
- Hablamos de muchas cosas… - le respondió.
- Sabes a lo que me refiero… a lo del sexo sin…- Ginny lo miró algo cortada – tu… ya tomaste… - ella detuvo sus caricias – tu sabes…
- ¿La poción? – dijo, y esas palabras le dolieron. Suspiró desilusionada. Harry asintió.
- Tenemos un acuerdo respecto a eso, ¿verdad? – dijo él, tomándole la barbilla - nuestro matrimonio no va como el común de los mortales… Lo nuestro se basa solo en el sexo y en soportarnos, ¿verdad?
- Si… - dijo menos entusiasmada, pero continuando con las caricias – no te preocupes…
- Pero… - dijo, él – nosotros... en el garaje… la noche de la fiesta de Navidad…
- La tomé, antes de bajar a la fiesta… - dijo seria – ¿puedo continuar, o quieres que te lo jure por escrito?...”
El resto de la velada, después de ese pequeño diálogo fue para ella bochornosa y un suplicio… ¿Cómo entregarse a la pasión, y al hombre que supuestamente tienes el objetivo de seducir y lograr que te ame, cuando él se despacha con semejante pregunta? Varias lágrimas escaparon aun cuando ella hizo lo posible por no llorar. Se había hecho ilusiones… había imaginado que quizás, la noticia de una eventual paternidad ablandara a Harry. Pero al escuchar a Harry esa noche, su manera tan segura y vehemente de hablar, dejó sus ilusiones por el suelo… “… Lo nuestro se basa solo en el sexo y en soportarnos…” Si tenía alguna ilusión de que algún día Harry la amara, y deseara permanecer a su lado, para toda la vida, esa frase le aclaraba la realidad. Para Harry, su matrimonio se basaba en soportarla. Harry se había arrepentido de haberse casado con ella, y peor aún, de querer venganza ¿Acaso ella no valía la pena ni siquiera para tomar venganza?
- ¿Puedo entrar? – la voz de Hermione, la sacó de esa maraña de malos pensamientos. Miró a su amiga y sonrió.
- ¡Claro! – dejó el pañuelo en su cama – estaba tratando de ver que me sirve y que no – Hermione miró el montoncito de ropa que yacía en una banqueta a los pies de su cama – estoy pensando que hay gente que puede necesitar algo.
- Es muy generoso de tu parte – Ginny sonrió.
- ¿Sabes? A veces creo que la gente solo dona su ropa para tener espacio en su armario y renovar su guardarropa.
- Tú no eres así… – dijo Hermione segura.- y no estoy segura de que eso sea cierto… - Ginny bufó.
- Creo que me he convertido en algo en lo que alguna vez juré nunca convertirme… una asquerosa esnob.
- ¿Estás bien? – preguntó su cuñada, mientras le tomaba la mano y la obligaba a dejar la tarea.
- ¡Claro! – sonrió forzosamente – ¿por qué piensas…?
- Porque tienes la mirada triste… - aseguró Hermione, acomodándole un mechón de pelo rojo que caía desordenado por su frente.
- Son épocas muy tristes para mi, amiga – dijo desviando la mirada – sabes que estas festividades me deprimen sobremanera…
- No estabas deprimida durante la Navidad – le reprochó.
- Ahora lo estoy… - sonrió – digamos que durante la fiesta, la novedad me mantuvo al límite, pero ahora que todo ha pasado, me siento… - sollozó – muy sola… - Hermione se acercó y la abrazó- Puedo tener todo un guardarropa lleno de cosas increíbles… las joyas mas bonitas pero… me siento vacía, sin contenido…
- ¿Ni continente, verdad? – ella asintió – ¿Has hablado con Harry?
- No tengo nada que hablar con él… - dijo levantándose, y tomando un suéter que acomodó en la pila de la banqueta – nuestro matrimonio, según sus palabras, se basa en el sexo y en soportarme… - Hermione, abrió la boca, incrédula – ¿para qué demonios me plantearía la posibilidad de abrirle mi alma, y mostrarle mis pesares?
- Ginny…
- Seguramente, se burlaría, y tendría un arma más para humillarme...
- No puede…
- Es muy sutil cuando quiere, amiga – agregó.
- Aun estás enojada con él porque te echó de su cuarto…
- No. – dijo resuelta – no puedo enojarme con él, porque Harry fue muy explícito cuando me dijo que no me metiera en su espacio… solo que yo fui una tonta y pensé que todo había cambiado entre nosotros… - sonrió, aunque su sonrisa no llegó a sus ojos – que me podía tomar ciertas libertades… creer que nuestra relación iba estupendamente.
- Ginny, ni tu te crees esa pobre declaración… - dijo ella dándose un golpecito en el muslo – Yo, digas lo que digas sigo creyendo que tu, quizás no estés enojada, pero si molesta y herida por su forma de proceder.
- Quizás al principio, quería comérmelo crudo – rió – pero después, recapacité. No existía ninguna cláusula en nuestro contrato matrimonial que dijera que Harry tiene que hacer todo lo que yo deseo. Pensé que estaría de acuerdo en cuanto a mi decisión… Obviamente me equivoque, - suspiró – ¿podemos cambiar de tema? – la miró. Hermione asintió.
- ¿Qué vas a ponerte mañana? – Ginny la miró sin entender – la cena de año nuevo en la casa de Remus y Tonks…. ¿La recuerdas?
- Ah…. Si, la recuerdo - sacó un par de zapatillas de una caja y las acomodó junto a la pila para donar – la verdad, es que no me siento con ganas de ir.
- ¡Ginny!! – dijo chillando Hermione – ¡dijiste que irías!!
- ¡Si! – dijo ella sonriendo – sé lo que dije, pero de verdad, estaba pensando que con que vaya Harry solo, estará bien…
- No, tu le dijiste a Tonks…
- Se lo que le dije, pero no creo que sea el alma de la fiesta, de verdad… es mas, el hecho de pasar una nochevieja, sola, me atrae considerablemente.
- ¿No lo dices en serio verdad?
- Si…- suspiró- no voy a ir a esa cena Hermione… no tengo ganas de fingir que tengo un matrimonio como de cuentos de hadas. Les arruinaría la velada a Tonks y Remus, y creo que por respeto, tengo la obligación de declinar la invitación… - Ginny miró a su amiga que se mostraba desilusionada. Se acercó y le dio una suave abrazo – vamos, no te pongas mal. Haz de cuenta que me fui de viaje a esa paradisíaca isla… Tahití… ¡a, por una vez, pasar unas festividades al calor del trópico!!
- Quiero que estés con nosotros… - dijo dolida – Voy a odiar a Harry por esto.
- No lo odiarás… - rió – tu nunca sentirías ese sentimiento… y mucho menos por tu adorado Harry – dijo tirándole unas medias.
- No volveré a hablarte si no vas.
- No tengo por qué…
- ¡Tonks te lo pidió!! – dijo tercamente.
- ¿Tienes algo que decirme Hermione? – dijo Ginny, al verla tan acongojada – hace unas semanas que estás rara… ¿sucede algo?
- Quiero que estés con nosotros. Desde hace años que estamos juntos… no quiero que la pases sola… somos familia. – lloriqueó – si estás sola, tendrás pensamientos deprimentes…
- No voy a suicidarme Hermione… - dijo burlona.
- ¡Estúpida!! – dijo poniéndose de pie y saliendo como una tromba del cuarto. Ginny se quedó parada, mirándola, sin entender la absurda actitud de su amiga. ¿Por que estaba empeñada en que asistiera a esa tonta cena?
Ginny esperaba que la cuestión se calmara, pero estaba muy equivocada. Hermione, no bajó a cenar, y tuvo que soportar las constantes directas de Ron, diciéndole lo mala hermana que era, y lo desconsideraba que se comportaba con su amiga. Luego de semejante exposición verbal, seguida de unas cuantas maldiciones, se marchó del comedor, para volver a los pocos segundos, a buscar su plato de comida. “típico de Ron” pensó Ginny, aunque la casa se cayera abajo, ninguna situación de desastre, podía con su enorme apetito. Eso si, antes de salir, le soltó un “¿Que te cuesta darle el gusto a la pobre Hermione?” y salir soltando mas maldiciones hacia su persona. Ginny se limpió la boca con la servilleta. Cerró los ojos y se quedó quieta tratando de que cada palabra vertida por Ron, no la afectara. Y quedarse así, supuso para ella peor, porque una cosa amarga y rasposa, subía por su garganta, junto a una tremenda rabia por lo que le tocaba vivir. Ginny tenía que entender a Hermione… Ginny tenía que darle el gusto a Hermione… Ginny tenía que aguantar estoicamente los arrebatos de Ron… Ginny tenía que sacrificarse por el bien de sus padres… no, esto no calificaba como un sacrificio, lo de sus padres era un acto de amor… y Ginny debía ser la muchacha comprensiva y el felpudo de Harry Potter… ¿Pero quien diablos tenía una sola conmiseración para con ella? ¿Acaso Ron y Hermione no podían entender que no quería ir a esa cena, porque no tenía nada que compartir… o mejor dicho, nadie con quién compartir ese momento familiar? Claro… Ella debía ir, porque Hermione quería refregarle su felicidad con su adorado hermanito… y también tendría que soportar la empalagosa relación de Remus y Tonks, unida a la inminente llegada del fruto de su amor… ¿y ella que motivo tenía para reunirse y festejar? Claro, un matrimonio forzado, un amor no correspondido, y la negativa por parte del imbecil que la miraba sin entender la escena anterior, a formar una familia… suspiró “Si Ginny, tienes motivos suficientes… pero para hundirte en el alcohol, celebrando la vida de mierda que te has proveído…”
- ¿tienes idea de lo que hablaba? – dijo Harry mirándola con el ceño fruncido. Ginny abrió los ojos y una punzada de dolor le traspasó la nuca. “Lo que faltaba, pensó, una terrible jaqueca”. Se tomó unos segundos para inhalar y exhalar, tratando de no desesperarse. Mirar a Harry en estos momentos no era saludable. El la miraba sin siquiera pestañear. Ella, se obligó a mirar el cuadro de girasoles, que había comprado en aquel mercadito de Bournemouth, cuando fue con Paul, mientras Harry se encontraba en Francia.
- Hace mucho tiempo que dejé de preguntarme que sucede en la cabeza de mi querido hermano…
- No es la respuesta que quiero oír… – dijo él girando la cabeza, para tratar de adivinar, que diablos tenía tan entretenida a Ginny. Miró los girasoles y nuevamente giró para mirarla, esta vez con la ceja izquierda arqueada. Ginny suspiró.
- La verdad, no sé por que hacen tanto alboroto…
- Entonces… ¿puedes aclararme a que se debe, según tú, este “Alboroto?”
- Por lo que veo, nada que le quite el apetito a mi hermano… - dijo mordazmente. Harry la miró, pero ella seguía estudiando el intrincado motivo del pétalo de uno de los girasoles… específicamente, el cuarto pétalo, del primer girasol ubicado en la parte de arriba del cuadro. Harry bufó.
- Me gustaría que me miraras cuando te hablo…
- Bien – dijo bajando la mirada hacia un punto, al centro de su pecho. No iba a mirarlo a los ojos.
- ¿Sabes qué le sucede a Hermione?
- Está molesta conmigo…
- ¿Alguna razón por la que tengo que preocuparme? – ella se encogió de hombros.
- No… - dijo. Harry trató de tener más información, pero tuvo que esperar que Dobby dejara el postre. Una vez que el elfo se hubiera retirado, la miró esperando que se explayara. Solo que Ginny no tenía la misma intención, y comenzó a juguetear con el postre.
- Bien… - dijo dejando con rabia la servilleta – veo que estás muy comunicativa hoy… - se levantó – y como también veo que estás inapetente, me gustaría hablar contigo en la sala…
- No tengo ganas…
- ¡Ahora!! – dijo imperativamente.
- ¿Qué quieres saber? – dijo ella terca – quiero comer el postre, y si quieres hablar bien podemos hacerlo aquí… - Harry rodó los ojos pidiendo paciencia.
- ¡Perfecto!! – dijo sentándose nuevamente. – ¿puedes decirme que sucede?
- Problemas de familia… - dijo secamente.
- Yo soy de la familia…
- No, Harry – dijo ella mirándolo con rabia – no te creas eso de “La casita feliz” – farfulló – no pretendas creer que esto es una familia, nuestro matrimonio se basa en el sexo y soportarme… ¿para qué diablos quieres que te cuente, un problema que solo le compete a “mi familia”?
- Está bien – dijo abatido – pero Hermione es de mi familia…
- Claro… - dijo bajando el tono – en lo que se refiere a Hermione, puedes preguntar… siempre fue diferente con Hermione…
- ¡Por supuesto!! – dijo mordaz- es la única que vale la pena de tener en cuenta… - la miró. Ella se llevaba la cuchara del postre a la boca indolente – ¿vas a decirme que la tiene tan acongojada?
- Pues… ella está molesta conmigo porque no voy a ir a la cena de Tonks y Remus…
- ¿Que?
- Lo que oíste… no voy a ir a…
- Vamos a ir – dijo interrumpiéndola. “Al diablo con la paciencia”, pensó.
- No, tu irás, Hermione y Ron irán… - lo miró desafiante – yo he decidido que no tengo intenciones de festejar el comienzo de un año que será la peor pesadilla, y no quiero celebrar por el final de un año, que prácticamente para mi fue una mierda…
- Creo que no entendiste bien… ¡iré, irán, iremos!! – se acercó – no voy a caer en tu tonta provocación Ginevra… no vas a dejarme entre mis amigos como un pelele insulso… - se detuvo a unos pasos – tu irás conmigo a esa condenada cena, porque tu fuiste la de la estúpida idea de aceptar la invitación de Tonks… y ahora no vas a retractarte.
- No pienso…
- ¡Si vas!!! – gritó.
- ¿Y que vas a hacer si me niego? – dijo ella levantándose. Ah, al fin Harry iba a darle la satisfacción de una discusión, y si tenia suerte le iba a dar con algún hechizo para sacarse las ganas de convertirlo en jalea - ¿vas a pegarme? – Harry bajó la mirada. Ginny alzó la barbilla…
- Bien… - dijo él dándose la vuelta – ¿No quieres ir? haz lo que quieras…
- Por supuesto… - dijo un poco frustrada porque su esposo, no quería pelear. Harry salía por la puerta del comedor – y una cosa mas… – él se detuvo, y giró para mirarla – no quiero que vayas a mi cuarto esta noche…
- No tenía intenciones de hacerlo… - dijo sereno, aunque por dentro se lo llevaba el diablo.- ¡Dobby!! – el elfo apareció de la nada – Salgo…
- Bien Señor… - dijo el elfo – mantendré encendida la chimenea de su habitación, para cuando regrese…
- ¿A dónde te vas? – dijo Ginny, en un tono agudo, acercándose a la puerta. Harry tomó el abrigo que le ofrecía el elfo. No le respondió – Te hice una pregunta… - ni la miró.
- No te preocupes, Dobby – Llegó hasta la puerta de entrada, y se dio la vuelta. La mirada que obtuvo Ginny fue la mas glacial que Harry podría dedicarle – no voy a dormir esta noche en casa…
- Vuelves a las andadas, ¿verdad? – dijo ella. La sola idea de que saliera a encontrarse con vaya a saber quien, la desquiciaba. Pero no era tonta, no iba a mostrase celosa, y posesiva. Harry no se lo merecía. – ¿quien es la zorra de esta noche?
- Cualquiera estaría bien esta noche - dijo girando el pomo, sin mirarla – cualquiera que no seas tú…
- Estás rompiendo el trato… - dijo tratando de no sonar desesperada – tu sabes que no voy a tolerar infidelidades…
- ¿Y yo tengo que soportar tus estúpidos desplantes? – dijo, dando un portazo, y girándose para enfrentarla – ¿que es lo que se cruzó por la cabeza ahora, que no quieres ir a cenar con Remus y Tonks? – preguntó – ¿es por alguna estupida razón, o solo por el hecho de fastidiarme?
- ¿Fastidiarte? – rió – ¿Crees que todo lo que hago es por ti? – lo miró seria – bájate de esa nube chico, estás muy equivocado… mi vida no gira a tu alrededor.
- Créeme que eso es lo que menos espero… - mintió.
- Que bueno que lo tienes claro… - dijo ella mordiéndose la lengua de la rabia.
- ¿Entonces, que es? – dijo quitándose el abrigo y lanzándolo al suelo – dime una sola cosa para que pueda entenderte!!
- Solo no quiero ir, ¿que es lo que no entiendes? – dijo Serena – Hermione está haciendo un drama de una estúpida cena; Ron se apega a la estupidez de su mujer, y por lo que veo, tú le sigues el juego.
- No – dijo – no es por seguirle el juego, es solo que tú te comprometiste con Remus y Tonks… y ahora, sin una razón de peso te niegas a ir…
- No es una razón de poco peso…
- Entonces… ¿Dime que diablos se te ocurrió ahora?
- ¡No tengo por que decírtelo!! – dijo ya fastidiada – me voy a mi cuarto… - giró para ir hacia la escalera – ¡Dobby!! – el elfo apareció frente a ella, y la hizo dar un respingo – por favor Dobby, solo camina hasta la sala, no tienes por que asustarme apareciendo de esa forma… -suspiró, y tuvo que esperar que el elfo se levantara de su casi eterna reverencia – Solo llévame una taza de chocolate a mi cuarto…
- Ginny… ¡diablos, te estoy hablando!
- Lo de que quiero pasar la noche en mi cuarto sola, va en serio… - dijo sin mirarlo y comenzó a subir la escalera – y de verdad, puedes hacer lo que quieras con tu vida… después de todo, como tu dijiste – lo miró – esto, nuestro contrato no estipula ninguna cláusula que diga “Y vivieron felices por siempre” ¿verdad? – Harry se mezó los cabellos tratando de entender a esa mujer…
- Al menos, piensa sobre ir a lo de Remus…
- Está bien Harry – lo miró – ¿vas a salir entonces? – él sacudió la cabeza, con una negativa – bien, tú ganas, iré… pero te aseguro que habrán deseado que nunca estuviera en la lista de invitados… - y desapareció por la escalera.
La cena no fue lo terriblemente desastrosa como pensaba. Gracias a Tonks, y su inquebrantable buen humor. Remus miraba a Harry y Ginny intermitentemente, como tratando de sopesar la situación en la que se encontraba la pareja. No se habían dirigido la palabra en todo el momento en que estuvieron en el comedor. Y ahora, que estaban disfrutando de un trago, Harry estaba peligrosamente entusiasmado con el alcohol y Ginny, miraba hacia el jardín nevado como ausente. Remus suspiró. Al menos por ahora, no estallaría la tormenta que se vislumbraba en los ojos verdes de Harry.
Ginny estaba esperando que Harry explotara. Lo deseaba con ansias. Todo el día había estado haciendo cosas para fastidiarlo. El mayor desplante fue unas horas antes de la cena. A la hora de escoger el método de transporte hacia la casa de Remus, Ginny decidió ir en su coche, sola. Harry había puesto énfasis en utilizar la camioneta, Ron y Hermione, estuvieron de acuerdo. Pero Ginny no iba a dejarse amedrentar… Salió en su coche temprano y sin regresar a su casa, llegó directamente a la de Remus. Cuando aparcó en la calle, el vehículo de Harry estaba ya estacionado. Trató de no prestarle atención a la mirada furibunda que le obsequió una vez que entrara a la casa, pero era tan intensa, y expresaba toda la rabia que amenazaba por surgir, que no tuvo las agallas para hacerle frente, así que optó por deslizarse hacia la sala y agruparse con las mujeres.
Ahora, mirando hacia la ventana, y habiendo pasado la mayor parte de la velada, faltando solo unos minutos para el final del año, observaba desganada, la tenue llovizna. Que vacía y solitaria se sentía. Su hermano y su esposa, compartían miradas cómplices… Remus estaba sentado en un sofá y a su lado Tonks, a quien acariciaba suavemente la prominente barriga. Y Harry… suspiró. Harry parecía tener más empatía con la botella de whisky que con cualquiera allí reunido. Media hora antes, había sacado a relucir su malhumor, chillándole a Tonks que apagara esos “estúpidos villancicos” porque le perforaban los oídos y le daban nauseas... a lo que Remus había contestado, que el asco lo daba él bebiendo como cosaco. Harry respondió con un gruñido, y Tonks para apaciguar el ambiente, movió la varita y el equipo de música dejó la sala en silencio. Hermione dejó momentáneamente los arrumacos con Ron, y trató de amenizar la noche buscando una conversación. Mirando sonriente a la anfitriona le preguntó:
- ¿Debe ser duro para ti, verdad? – Tonks la miro
- ¿A qué te refieres?
- Me refiero a… – sonrió – casi son las ultimas semanas… ¿estás ansiosa de tener a tu bebe? – Ginny dejó momentáneamente de mirar hacia el exterior y prestar atención a sus amigas. Tonks le respondió a Hermione con una sonrisa, tan tierna, que Ginny nunca había visto en ella. Tan tierna, que sintió envidia… y mas envidia sintió cuando Remus, la besó tiernamente en la sien.
- Pues, he de decirte, que no veo la hora de que salga este sabandija… Extraño horrores ser parte del escuadrón de aurores…la adrenalina del peligro, la astucia… la posibilidad de lograr tus misiones… - suspiró – ahora para lo que me sirve la astucia es para engañar a Remus y devorarme sin culpas el pastel de chocolate. Y la única misión que puedo lograr es bajar la escalera sin agitarme… - Ron rió y Hermione le pegó un codazo.
- Dora… - dijo Remus en tono de reproche. Ginny miró a Harry que no prestaba atención.- En realidad Hermione, es algo que ansiamos los dos… ver el fruto de nuestro cariño… - Harry chasqueó la lengua - lo que tanto deseábamos hacerse realidad. Si Dora no ve la hora de sacárselo de encima, yo no veo la hora de tenerlo en mis brazos…
- Típico de ti Lupin… - dijo Harry, con una voz seca, mientras se levantaba y se servia otro trago… - tan asquerosamente sentimental que das asco…
- Y típico de ti, aferrándote a una botella, tu fuente de inspiración… - dijo Tonks.
- Es mi fiel compañera… -Ginny sintió un nudo en el estomago- al menos no me trae problemas… - miró a su esposa, ella no se atrevió a decir nada.
- Eh… - dijo Hermione para evitar discusiones – me gustaría saber que has sentido estos meses…
- Bueno he pasado del asco, al llanto, a estar sensible por el mundo y…
- A ponerte como una vaca – dijo Harry. Tonks bufó a punto de insultarlo.
- Es normal… – dijo Remus, sosteniendo la mano de su mujer que amenazaba por romperle la cabeza a su protegido. Después miró a Harry, mostrándole los dientes – si a ti no te importa, o no te interesa el tema, puedes quedarte callado y ocupar tu bocaza con el vaso, y deja a Dora en paz… - Harry se arrellanó en el sillón.
- Claro que es normal – dijo Ron. Todos lo miraron sorprendido de su comentario. El se puso rojo – digo… he leído que es normal que la mujer suba de peso… - miró a Hermione – porque es natural…. Ya que… eh… - tragó saliva – bueno el niño que crece pesa, ¿no? – Tonks rió – y eso unido a la placenta, y que la mujer debe comer por dos…
- ¿Y tu como sabes todo eso? – inquirió Harry.
- Ya te dije que lo he leído… - dijo mas colorado.- en… creo que en una revista de Quiddicht.
- De todas maneras – dijo Tonks sonriente – los últimos meses son algo especial… si no fuera por esos pequeños dolores que tengo ahora…
- ¿Te sientes mal? – dijo preocupado su esposo.
- Nada en que alarmarse…- lo calmó – a pesar de todas los inconvenientes, y cambios, digo que es lo mas hermoso que le puede suceder a una mujer.
- Y a un hombre… - Agregó Remus. Harry bufó. Tonks miro a su amigo y encontró la manera de molestarlo.
- Ya lo dirás tú, Harry cuando Ginny te diga que vas a ser padre… - dijo Tonks, lo que provocó que Harry escupiera la bebida. Todos quedaron en silencio y Harry maldecía en silencio, porque había manchado su camisa.
- Eso nunca va a pasar… – dijo Ginny participando por fin de la conversación. Harry la miró, pero ella había vuelto su cara hacia la ventana.
- No puedes decir eso – dijo Hermione. – Esas cosas suceden.
- Ya te lo dije – espetó, mirando a su amiga enojada – eso nunca va a pasar…. No está estipulado en el contrato que firmamos, y Harry ya ha sido demasiado claro con respecto a tener hijos… o mejor dicho no tenerlos.
- Si pero…
- Pero nada – dijo segura- los hijos como dijo Remus, son el fruto del amor – sonrió mirando a su amiga - Y Harry se cuidó de poner en el contrato que esto, lo que nosotros tenemos no es una unión por amor… es solo una mera prestación de servicios… no existe amor… nuestro matrimonio se basa solo en el sexo y soportarnos… no hay “casita feliz”… Así que te pido por favor que no conjetures sobre la idea de que tengamos hijos… Harry no quiere hijos y eso es lo único que importa – y volvió a perderse en el paisaje. Harry sintió que el whisky ingerido estaba a punto de rebelarse en su estomago. La miró. Con que ganas se hubiera levantado de su asiento y la hubiera abrazado. Decirle que esas palabras en verdad querían revelar lo contrario… que en realidad, deseaba con todas sus fuerzas, retenerla a como diera lugar, y si la llegada de un hijo lo hacía, el abrazaría esa oportunidad y la retendría con los dientes. Pero ella había tomado sus palabras literalmente, así que esa opción nunca se daría. Suspiró mas amargado que nunca. Miró a su audiencia y comprobó que todos le devolvían una mirada cargada de reproches. “a la mierda con todos”, pensó y vació el whisky en su boca, mejor era emborracharse que arruinar la noche.
- Bueno, lo que yo quería…… - Hermione comenzó a hablar pero Ron la acalló.
- Creo que Harry tiene razón… - todos lo miraron con recelo – es decir… ellos se odian, ¿no? – Ginny apretó la boca, tratando de ahogar un gemido. Harry miró a Ron, dispuesto a tirarle con el vaso - no creo que entre en la cabeza de alguien que este matrimonio tenga la loca idea de tener hijos….
- ¡Ron!! – chilló Hermione.
- Es la verdad… - respondió encogiéndose de hombros.
- Te pediría que no opines sobre mi matrimonio…. – dijo Harry serio.
- Para opinar sobre un matrimonio, hermanito – dijo Ginny – primero tienes que tener la certeza de que hay uno… - Bien, el golpe fue fuerte.
- Ron y yo tenemos algo que decirles… - dijo Hermione, casi salvando la situación. Harry había dejado el vaso con fuerza en una mesita y se disponía a comenzar la guerra. El miró a su amiga – ¿Ron?- su esposo se puso colorado.
- Bien, para esto requiero la atención de mi hermana… pero si tengo que salir al patio para que me atiendas Ginny, te aseguro que lo haré… - ella sonrió.
- Estás muy achispado esta noche… - respondió – parece que fueras tu, el borracho y no tu amigo… - bien, Ginny 2, Harry 0. Harry la miró como para devorarla pero ella ni se inmutó, se acercó a una silla y se sentó. – bien, soy toda oídos… ahora sabré por que han estado últimamente tan misteriosos…
- No nos comportábamos misteriosamente – dijo Hermione sonriente – solo esperábamos el momento para decirlo.
- Pues dilo Hermione – dijo Harry – porque está a punto de sonar la campana y quiero brindar por el año de mierda que tendré…
- Harry… – dijo Remus.
- Perdón… - dijo levantando las manos como suplicando – prometí comportarme como un puto señorito inglés…
- Puto y jodido... – agregó Remus y Harry solo sonrió falsamente, mostrándole los dientes.
- La noticia, por favor – dijo Tonks haciendo una mueca de dolor.
- Bien… - suspiró Ron – Hermione y yo, hemos decidido casarnos…
- ¿Y esa era la gran noticia? – dijo Harry sentándose en el sillón.
- Es una buena noticia – dijo Ginny sonriendo.
- Si, pero no es toda la noticia… - dijo Hermione.
- Bien, díganlo de una vez…
- ¡Hermione y yo vamos a ser padres!! – dijo Ron sonriente. Harry abrió la boca sin poder decir nada, y los Lupin sonrieron y felicitaron a la pareja. Ginny en cambio, sintió un dolor en el pecho tan horrible, Miró a su hermano y a su amiga, y otra vez la envidia la atacó… envidia de su felicidad, que se les escapaba por los poros, y que ella nunca iba a poder experimentar; la dicha de ser madre, y que ese hijo fuera fruto de su amor por… miró a Harry, este no dijo nada. Se acercó a la pareja y los felicitó, pero su semblante era normal, no de alegría por sus amigos. Miró a su esposa un instante y luego se apartó para tomar una botella de champaña que esperaba en la mesa del comedor. Ginny, al notar su desinterés, sintió que todos sus sueños se esfumaban, y no pudiéndolo controlar, soltó unas lagrimas.
- ¿Se lo tenían bien escondidos, eh? – dijo Tonks. Ron se acercó hasta su hermana.
- Ey, enana… – Ginny lo miró con sus ojos a punto de estallar – ¿no vas a felicitarme? – ella se abrazó a su hermano, y no pudiendo mas comenzó a llorar. Ron la abrazó con fuerzas tratando de calmarla, pero Ginny no podía contener el dolor que significaba que Harry nunca la quisiera… - Ginny… - Harry llegó a la sala con la botella y las copas y se quedó mirando la escena. Sintió celos de Ron, por ser su amigo y no él quien consolara a su esposa… - vamos, Enana… - ella se apretó mas a su hermano deseando que la contagiara un poco de su felicidad.- ¿qué sucede? Ginny… dime…
- Estoy muy feliz – mintió – pero es que extraño a mamá y papá… - y continuó sollozando – siempre creí que ellos estarían aquí para verte feliz…
- Ginny…- dijo separándola y tomándola de la barbilla – todo está bien; si bien ellos no están ahora… lo estarán para cuando nazca el bebé y ten la seguridad que nosotros no nos casaremos hasta que el bebé nazca. – y acaricio su cabellera.
- Viviendo en pecado… - trató ella de burlarse, y Ron sonrió.
- ¿Vamos a brindar? – dijo Harry – ya se acerca el fin de año, sería una pena desperdiciar una champaña tan cara… – agregó indolente. Remus sacudió la cabeza. “típico de Harry, hacer como si nada pasara, como si nada doliera… muchacho tonto”
- Lo siento Ron – dijo Ginny y luego abrazó a Hermione – estoy contenta por ustedes… solo que saben que estas fiestas me ponen un poco sensible… - Cuando las doce campanadas llegaron, brindaron por las buenas nuevas. Harry no dejó de mirar a Ginny, que con los ojos rojos, trataba de estar alegre, aunque la sonrisa no se reflejara en sus ojos. Harry suspiró, y hubiera deseado darle todo lo que ella quería, si tan solo tuviera una mínima certeza de que Ginny quería que la situación entre ellos cambiara. Pero se estaba engañando. Por su manera de actuar, y la manera hiriente de hablarle, ella no quería nada con él. Lo mas sabio que podía hacer, era tratar de que el resto del año lo pasaran al menos sin discusiones o peleas… ya estaba realmente cansado. Tal vez, era hora de hacerle caso a Ron, “alguien tiene que ceder” le había dicho su amigo, y la verdad, es que, si esperaba que ella cambiara, terminarían lastimándose mutuamente, aun sin palabras, ni siquiera con hechos… ya la simple presencia sería insoportable.
- Bien… - dijo Tonks – voy a buscar mas avellanas…
- No cambias nunca ¿eh? – dijo Remus. Tonks le sacó la lengua, y se alejó del grupo. – Que estupenda noticia Ron… me imagino que ahora estarás pensando en tu casa propia, ¿no?
- Claro, ya hemos visto muchas casas… pero a Hermione le gusta mucho el campo…
- ¿No van a vivir en la madriguera? – dijo Ginny
- Claro que si Ginny – dijo Hermione – pero solo hasta que…
- Me imagino que cuando Los señores Weasley salgan del hospital, la familia necesitará una casa donde instalarse... – dijo Harry, y todos lo miraron. El no se dio cuenta y siguió hablando – me gustaría que consideraras que te regalara la cuna, Hermione…
- ¡Oh Harry!! – dijo con lágrimas en los ojos – ¿aun lo recuerdas?? – él asintió y sonrió tímidamente. Su amiga lo abrazó.
- Estoy contento por ti, hermana… - susurró.
Los grupos se separaron. Los hombres fueron a beber y fumar en la biblioteca y las mujeres se quedaron en la sala frente a la chimenea. Comían, pastas, y nueces, y bebían sidra caliente. Ginny estaba algo ausente y no quería participar de la conversación de las demás. Hermione y Tonks intercambiaban información sobre cada una de las etapas del embarazo, y sobre los mejores cursos de preparación para el parto. Tonks le recomendó su sanador personal. Reían, y suspiraban tomándose del estomago, aunque Hermione exageraba porque ni se le notaba.
- Y entonces cuando yo se lo dije a Remus, me dijo “¿estás segura?” – dijo Tonks – y yo le conteste, si, que yo recuerde no me he revolcado con nadie mas que contigo – rieron.
- Ron, se desmayó… estaba en la tienda de quiddicht cuando se lo conté… - rió- si hubieras visto la cara de idiota con la que me miraba, tirado entre las nimbus y las saetas de fuego…. – rieron – parecía que se hubiera tragado la snitch, como Harry lo hizo en nuestro primer año en Hogwarts… - mas risas. Ginny solo prestó atención cuando se nombró a Harry.
- ¿Ginny te encuentras bien? – dijo Tonks, que recién en ese instante notó que no había participado de la conversación.
- Si… - dijo apagada – claro… que gracioso…
- ¿Que te sucede?
- Nada… - Bufó – si me dieran un maldito galeón cada vez que me preguntan si estoy bien, o que me sucede, seria millonaria y no hubiera necesitado casarme por dinero…
- Eso no contesta nuestra pregunta – añadió Tonks.
- Pero ya les dije que estoy bien, y no me sucede nada.
- No te creo…- dijo Hermione- estás molesta porque vamos a tener un bebé y tu…
- ¿Por que clase de arpía me tomas? – la interrumpió ofuscada – siempre he deseado que tu y Ron sean felices… y que tuvieran no uno, ¡miles de niños!! ¿Y ahora me acusas de ser una maldita envidiosa?
- No quise decir eso… solo que te veo así, y me parece que no te gustó la idea.
- ¿Necesito saltar por todos los rincones de la sala para que me creas? – preguntó – ¿necesito tensar la cara, que se me salgan los dientes para que sepas que estoy contenta por ti y mi hermano? – Agregó- Sabes Hermione, por mas que lo creas, no eres el centro del universo
- ¡!Ey!! – dijo Tonks – parece que te tomaste el mismo brebaje que Harry toma… tu sabes, ese que lo mantiene amargado e insoportable las 24 hs.
- Lo siento, pero es que me tienen cansada con tantas preguntas… ¿acaso tengo que estar riéndome como una payasa para que creas que tu noticia me ha alegrado?
- Entonces, ¿porque estás tan apagada?
- No estoy apagada…estoy contenta por ti y Ron.
- Pero no por ti…-dijo Tonks, comiendo una avellana.
- No sé de que hablas…
- Si lo sabes… tu y Harry han estado apunto de matarse toda la noche. – le reclamó Hermione.
- Te dije que no quería venir…- argumentó Ginny.
- ¿Cual es tu problema? – dijo Tonks
- Bueno – dijo tranquila – independientemente del hecho de que mi vida es un asco… no, no creo tener ningún problema – dijo con sarcasmo.
- La vida de asco te la haces tu – la acusó Tonks.
- ¿Yo? – chilló – ¿por qué crees eso?
- Porque si fueras un poco inteligente, tendrías a ese crío malcriado comiendo de tu mano…
- ¿De qué hablas? – dijo colorada.
- Hablo de que te comportas como una tonta…
- Yo no fui la que refunfuñó como una histérica, e hizo un escándalo porque yo no quería venir a esta cena…
- ¿No querías venir? – dijo Tonks
- Claro… ¿para qué querías que viniera, para ver lo apestosa que es mi vida de casada? ¿Para que ustedes me refrieguen lo exitosas que son con su vida sentimental? – estaba a punto de llorar – de que ustedes pueden tener un hijo con el hombre que aman y yo… - hipó
- ¿Y tu no? – dijo Tonks tomándole la mano – Es lógico… Si tuvieras un hijo con Malfoy…
- ¡No es de Malfoy de quien hablo! – chilló ofendida. Tonks sonrió burlona.
- Quieres callarte… - dijo Hermione, y luego miró a Tonks – es Harry…
- Como si no lo supiera… – dijo y comió una nuez – ¿y cual es el problema? – la miró sonriente - engáñalo.
- ¿Que? – dijo mirándola atónita – ¿quieres que le meta los cuernos?
- ¡Claro que no zoquete! – dijo Tonks.
- ¿Entonces, cómo me dices que lo engañe… de qué forma?
- ¿Lo quieres? – dijo mirándola seriamente. Ella asintió – entonces tendrías que tomar cartas en el asunto…
- Pero él no quiere…
- ¿Y? – dijo bebiendo sidra – Remus tampoco se hacía a la idea, porque tenía miedo que la poción no surtiera efecto… o que haya algún gen que haya quedado maldito y bueno, que el niño saldría con pelos hasta en el c…
- Entendemos, Tonks – dijo Hermione sonriendo.
- Entonces, yo… lo engañé, le dije que bebía la poción y un buen día, ¡zas! – sonrió – Remus ya no podía esgrimir ningún argumento en contra ante lo inevitable… y ya lo has escuchado hablar de su hijo.
- Lo que ella trata de decirte Ginny es que, una vez que este aquí… Harry no tendrá más remedio que aceptarlo.
- No quiero que sea así…
- Pero no tienes otra opción.
- ¡Como va aceptar un hijo, si apenas me aguanta a mí! – dijo triste – me corrió de la cama… y aparte tomo la poción, porque llegamos a un acuerdo de… - se puso colorada – no es necesario que les comente nuestros arreglos...
- ¿Te obliga a tomarla? - preguntó dubitativa Hermione.
- No… nunca lo ha hecho – dijo ella mirándolas. desconcertada. No sabía a que punto querían llegar.
- ¿Tienes que hacerlo en frente de él? – preguntó Tonks. Ella negó
- Entonces miéntele… puedes hacer una poción que parezca, pero que no sea… el tonto de Harry nunca fue bueno en pociones, así que no se dará cuenta. – terció Hermione.
- ¿Y si… no lo acepta?
- Al menos tendrás un hijo de él, si sigue con esa payasada de cumplir el año de contrato… viéndolo así, Harry es el que mas perdería, no tu – dijo Tonks encogiéndose de hombros. Luego hizo una mueca de dolor y se levantó – Aghhh... – las demás la siguieron para saber que sucedía y de pronto vieron a Tonks empapada hasta el piso…
- Oh, no… -dijo Hermione, con cara de susto.
- ¿Tomó demasiada sidra? – dijo Ginny.
- ¡No! – chilló Hermione – Rompió la fuente… ¡Remus!! ¡Ven de inmediato!! – dijo sosteniéndose del espaldar del sillón, - diablos tengo un mareo… - Ginny se puso pálida.
- ¡Ayuda!! – chilló Ginny no sabiendo que hacer. Estaba tan angustiada que comenzó a llorar. – ¡Ayuda!!
- ¿Qué sucede? – dijo Harry que varita en mano, se acercaba al grupo – ¿estás bien? ¿Qué te sucede? – y la apretó hacia su cuerpo. Ginny se abrazó y luego chilló dejándolo aturdido.
- ¿Me quieres dejar sordo? – espetó – por qué gritas como si…. – miró a su alrededor Tonks estaba doblada en el sillón tomándose el estomago y hermione, estaba con los ojos cerrados tambaleándose peligrosamente
- Ellas… no puedo... – Ginny trató de explicarle.
- Cálmate.
-¡Van a tener su bebe!! – chilló al fin.
- ¿Las dos? – preguntó desconcertado. Ella lo golpeó en el brazo
- ¡No sea idiota! Tonks va a tener el bebé, Hermione solo esta mareada del asco!! – farfulló. – ve y avísale a Remus… y que Ron se haga cargo de su mujer…
Cinco horas después, Harry y Ginny, estaban sentados en una demasiado iluminada sala del hospital San mungo. Remus caminaba de un lado al otro, y Harry, sin saber que hacer, solo se sentó al lado de Ginny, apoyó la cabeza en la pared y cerró los ojos. Podía sentir el nerviosismo de Remus, tan solo al escuchar su respiración. Reflexionando un poco, nunca lo había visto tan nervioso. Sonrió mentalmente al recordar cuando le dijo que se serenara y Remus literalmente lo mandó a la mierda. El por primera vez desde el momento en que dejaron la casa, había mirado a Ginny y ella le devolvía una mirada cargada de reproche. Luego, tratando de calmar a su amigo, le ofreció un cigarrillo, pero Ginny se los quitó, aduciendo que no es bueno fumar en un hospital… maldita mujer, cada vez que él habría la boca, ella lo hacía ver como un idiota ignorante.
Después de un rato de estar así, se dio cuenta que Remus ya no caminaba. Abrió los ojos y lo vio, sentado, tenso y tomándose la cabeza con las manos… Y deseó nunca pasar por eso. Miró a Ginny que observaba a Remus con ternura. Ella lo descubrió mirándola, y sin decir nada, le sonrió. Harry se olvidó de todas las cosas que habían pasado desde el incidente de la habitación. Esa tímida sonrisa, podía ser el principio de poner en práctica, ese tan mentado “alguien tiene que ceder” del que hablara Ron. Le devolvió la sonrisa, y ella lo sorprendió más, cuando suspirando apoyó su cabeza en el hombro. Harry de manera innata, posó la mejilla en su pelo y aspiró su perfume… cuanto extrañaba ese perfume…
- Creo que el pobre Remus no aguanta la presión – dijo Ginny en un tono tan cálido que a Harry se le derritió el cuerpo. – Espero que esto acabe pronto.
- Yo ahora tendré un motivo para burlarme de Tonks, cuando le diga que su dolor de estomago, ahora se llamara Teddy, o Willelmina…
- ¿Le va a poner Willelmina si es mujer? – preguntó y Harry sonriendo asintió – esta completamente chiflada… - y se contuvo de bostezar.
- ¿Estás cansada? – carraspeó- porque si quieres puedes irte…
- No – dijo bostezando – quiero ver al bebe… - suspiró – pero si tú estás cansado, puedes irte…
- Remus es mi amigo… - dijo solemnemente – no puedo dejarlo solo en estos momentos…- miró a su amigo – él estuvo conmigo, apoyándome cuando… - se calló, y Ginny comprendió que él se refería a su etapa solitaria luego de que ella lo sacara de la vida de su familia.
- Comprendo… pues yo tampoco podría dejarlo solo – sonrió – en estos días ha sido como un padre para mi… - se acomodó en el hombro y Harry suavemente le pasó un brazo por la espalda. – Encima aquí no hay café…
- Ni chocolate… - sonrieron.
- Harry…
- Lamento haber sido tan torpe con el asunto de mi cuarto… - Ginny levantó la cabeza y lo miró sorprendida.
- No, tenías razón… yo confundí las cosas… lamento haberte invadido de esa manera.
- Pero no era justo que yo reaccionara como lo hice…
- Está bien, es cierto, pero bueno…
- Lo siento…
- Está bien… - Se acomodó en su hombro nuevamente y esta vez pasó su mano alrededor de la cintura de Harry. Este la atrajo más hacia su cuerpo. – lamento haber sido tan ruda contigo estos días…
- Tenías tus motivos…
- ¿No puedes solo disculparme?
- Ya lo he hecho… - sonrió. – mira a Remus – los dos lo miraron – si sigue jalándose el pelo, quedará calvo… - sonrieron.
- Supongo que un hombre debe sentirse impotente, cuando una mujer da a luz.
- ¿Por crees eso?
- Porque es el momento mas importante… el de ayudar a traer una vida al mundo, y ellos no son parte en el acto.
- Pero si lo somos cuando procreamos… - ella refunfuñó – un hijo es mitad del hombre y mitad de la mujer… ya lo veras tu cuando…- se quedó callado. Si ella quedara embarazada, y tuviera a su hijo dentro de su vientre… no, eso nunca debería pensarlo… eso seria algo imposible. Podrían llevarse magnifico en la cama, ¿pero eso sería suficiente para tener la responsabilidad de un niño, y tratar de convivir en armonía por el bien del bebé? Sus cavilaciones se vieron interrumpidas por una sanadora que salió desde la sala de partos. Remus dio un salto, que casi hizo saltar el asiento donde estaba.
- ¿Señor Lupin? – dijo la sanadora, quitándose el gorro, y con una expresión cansada, pero feliz – felicitaciones… es un varón – Remus parecía haber sacado todo el aire de los pulmones cuando resopló y una sonrisa, le iluminó la cara – ambos están bien… y su esposa no para de parlotear.
- Así es Dora – dijo con la voz quebrada – el bebé…
- No es tiempo para constatar alguna anomalía a la que usted podría estarse refiriendo con esa mirada señor Lupin – dijo seria – mañana podríamos confirmárselo… ahora lo importante es que ellos están bien.
- Si, por supuesto… - Harry y Ginny se acercaron, y lo felicitaron.
- Bueno Remus… espero que hayas traído esos cigarros cubanos que te regale.
- No, Dora los tiró a la basura…- Sonrió y abrazo a Harry – por supuesto serás el padrino – Ginny sonrió emocionada, al ver la cara de estupor de Harry – y no aceptaré un no.
- Está bien… - Remus miró a la sanadora – ¿podré verlos?
- Claro… - y luego miró a la pareja que lo acompañaba – pero me temo que ustedes podrán ver a la mamá y al niño recién por la mañana.
- No se preocupe, nosotros ya nos marchamos – dijo Ginny – saluda a Tonks de mi parte… - alcanzó a decir cuando Remus desaparecía por la puerta.- bien…- tomó el abrigo, y Harry la ayudó a colocárselo – gracias – dijo mirándolo sorprendida.
- Vamos a casa…
- Eh…
- Le dije a Ron que se llevara tu auto – ella arqueó las cejas.
- ¿Por que no le diste la camioneta?
- Porque es mía… - dijo burlón.
- Y mi auto… - Abrió los ojos – ¡Ron no sabe manejar bien!!
- Si sabe – dijo defendiendo a su amigo - al menos el Ford anglia de tu padre…
- ¡Y mira donde termino! – dijo ella- si tan solo tiene una abolladura...
- Te compraré otro – dijo seguro.
- Me gusta ese… tiene… -iba a decir estupendos recuerdos, refiriéndose a la noche en que estrenaron el asiento del coche. Harry la miró, y adivinó lo que pensaba, porque la pelirroja estaba roja de vergüenza…
- Okay… pero puede arreglarse – ella iba a protestar, pero él le tomó la mano – mira Ginny, no se tu, pero yo estoy cansado de pelear y discutir… - ella lo miro a los ojos, y un instante después, asintió – bien… no hace mucho tiempo te propuse una tregua. Ya estamos metidos en esto y si solo faltan unos cuantos meses para que el contrato termine, creo que somos lo suficientemente maduros para poder llevarnos al menos bien… Sé que somos dispares, no congeniamos en nada, pero podemos hacer un esfuerzo para que la convivencia no sea un infierno…
- Entiendo tu punto – solo dijo. El se acercó y la abrazó, dejando sus labios casi pegados. Ella lo miró a los ojos, Sus ojos verdes estaban brillosos.
- Yo, creo que lo pasamos genial en la cama… y si tratamos de poner el empeño que ponemos en el sexo en otros ámbitos, la cosa podría ser pasable… pero para eso debe existir un compromiso, y no romper esta tregua; no te estoy proponiendo empeñarnos en lograr el cuento de la casita feliz, eso no creo que entre nosotros resultaría, pero al menos tratemos de no llevar esto que tenemos como si fuera la tercera guerra mágica. Aquí nadie es malo, ni bueno… solo quiero pasar estos meses que nos quedan lo mejor posible.
- Está bien… prometo poner de mi empeño para que esto funcione – dijo Ginny y su corazón salto dos pulsaciones cuando la tomó del mentón y le dio un suave beso. No fue uno fogoso, de esos que daba para hacerle saber que quería algo más.
- Tregua entonces – La tomó de la mano y salieron en silencio.
Al día siguiente, Ginny fue a terminar unos trabajos al ministerio y luego casi al mediodía, se presentó en el hospital. Antes de visitar a Tonks, se decidió por ver a sus padres. Sabía que ya les habían quitado la poción, y que se encontraban en un estado de inconciencia, pero aun así necesitaba verlos… hablar con ellos. Llegó al cuarto piso y una bonita enfermera la atendió sonriente.
Una vez dentro, la condujo a una sala especial, al final del corredor. Ginny nunca se había fijado en esta sala. El lugar tenía una temperatura agradable, estaba toda pintada de blanco, y no tenia ningún adorno como la antigua habitación de sus padres. Ningún florero, ni ninguna flor. Al final de la sala, detrás de unas cortinas, estaban sus padres, pálidos, delgados, dormidos. Ginny sintió una opresión en el pecho, y se acercó cautelosamente, como temiendo despertarlos. La enfermera le dijo que eso no hacia falta. Que aunque bailara un batallón, y sonaran tambores en sus oídos, ellos no se despertarían. Se acercó y le dio un beso en la frente a su padre… estaba tan frío. Luego a su madre.
- Hola mamá… - susurró – este lugar es mas grande que el anterior – la abrazó y derramó unas lagrimas – no sabes la falta que me haces… extraño hasta tus regaños – hipó – ¿quieres que te cuente un secreto? – Sonrió – Tonks ya tuvo a su bebé, es un varón y se llama Teddy… y no es la única noticia que te traigo… Ron va a tener un bebé – le acaricio los rizos pelirrojos de su madre – imagínate… la pobre de Hermione, ya no tendrá excusa para no casarse con ese energúmeno.- sonrió – yo… también tengo ganas de tener un bebé. Pero Harry… ya sabes que me case con Harry – le tomó la mano y se la llevó a los labios – me gustaría que me aconsejaras… que me dijeras que debo hacer. – miró a su padre,- o quizás tu puedes quitarte los anteojos y limpiarlos parsimoniosamente, y mirarme a los ojos con ternura – sollozo – y podrías aconsejarme… quiero tener un bebe, ¿crees que Harry se moleste si dejo de tomar la poción? ¿El querrá quedarse a mi lado si no cumplo con esa cláusula del contrato? – Se limpió los ojos… era tan absurdo pero al menos se sentía que con ellos podría desahogarse – se que me dirían… me dirían “escucha a tu corazón” verdad? – Sonrió – ya lo hice… y la decisión esta tomada… - un ruido al otro lado de la cortina la hizo sobresaltarse. Se había olvidado por completo de la enfermera, pero cuando saludó a sus padres y abrió la cortina, se llevó una gran sorpresa. Neville estaba observando los últimos estudios de sus pacientes.
- ¡Eh, Ginny!!
- Hola Neville – dijo colorada.
- Acabo de entrar y me pareció oírte – la miro sonriente – y recuerdo haberte dicho que no es necesario que vengas a visitarlos a cada rato…
- Si, pero necesitaba verlos… las festividades me ponen un poco sensible…
- Entiendo.
- Si, eh… - dijo colorada – ¡Buen comienzo de año!
- Para ti también…
- ¿Está todo bien con mis padres?
- Claro… los resultados son excelentes – solo dijo.
- Entonces…
- Sabes que no puedo comentar contigo los resultados
- No me parece justo, puesto que son mis padres… - Neville suspiró.
- Díselo a Harry…
- El no es su hijo – arguyo ella molesta.
- Pero Harry cree que el que tú te inmiscuyas en el tratamiento, puede causarte un estrés que pueda enfermarte… y tus hermanos opinan lo mismo. – la miró – y yo estoy completamente de acuerdo con él.
- Por que…
- Porque de todos los que desean que esto prospere, tu eres la mas ansiosa, porque esperas que el tratamiento funcione y porque, según acabo de escuchar, si quieres tener un bebé debes estar lo suficientemente tranquila para que eso pase…
- ¡Neville! – dijo mas colorada.
- Bueno… tu no estabas susurrando la noticia… - dijo sonriendo – es normal que en un matrimonio la idea e los hijos surja Ginny…
- No en el mío – dijo con desaliento.
- Pero tú quieres tener un hijo.
- Pero Harry no, y si él se entera de que pienso engañarlo – se tapó la boca – por favor Neville…
- Tranquila, no diré nada – le guiñó un ojo – espérame aquí… - ella se cruzó de brazos. Cinco minutos después, apareció su amigo con una cajita, laqueada – ten regalo de Navidad mío y de Luna. – ella abrió la caja y se encontró con un montón de ampollas que contenían un liquido de color fucsia. Ginny lo miró sin entender.
- Bueno… es lo ultimo que inventó Luna para tratamientos de fertilidad… digamos a que empuja al “amiguito masculino” a llegar a buen puerto… - ella le dio un golpe en el brazo – dicho científicamente, hará que la fecundación se lleve a cabo. Se toma antes de que… bueno, tu sabes, en las noches, durante un ciclo… los resultados son altamente satisfactorios
- ¿Y tu como lo sabes?
- Luna y yo lo probamos… - dijo sonriente. Ginny abrió los ojos y sonrió – nacerá en cinco meses…
- ¡Felicidades!! – y lo abrazó – de esto ni una palabra a Harry
- Esto es algo entre tú y yo… - sonrió – Queda estipulado en el “secreto profesional.”
Harry llegó a las tres al hospital. Los negocios con el Resort estaban prosperando y Paul, había llamado para comunicarle que ya todo estaba listo para la inauguración. Al fin ese proyecto vería la luz. Y si bien la isla donde se emplazaría el complejo muggle no estaba concluida, al menos el mágico, estaba con las reservas cubiertas. Treinta cabañas completamente equipadas, para unas vacaciones de ensueño. La isla estaba protegida contra todo intrusión muggle, así que la mayoría de los magos, habían visto la oportunidad de escapar del invierno ingles. Todo era mas rápido y ágil, pues, Harry había hablado con la una encargada del “Departamento de Regulación de Transportes Mágicos,” (una vieja conocida con la que había tenido una relación fugaz) y sin demasiados trámites burocráticos, le habían permitido el uso de un traslador que los dejaba justo en la recepción de la isla. Por esa razón, la visita a su ahijado tuvo que posponerse hasta después de un almuerzo, en el que comió solo, porque Ginny había dejado la casa temprano.
Saliendo del ascensor divisó a Neville, que venía de visitar a Tonks. Neville al verlo le hizo una seña para que lo siguiera. Fue allí que se dio cuenta de que detrás de Neville, aparecía Ron, con una expresión seria. Lo miró para preguntar de qué iba la visita, y Ron sólo se encogió de hombros. Harry se alarmó… quizás el tratamiento de los señores Longbottom no funcionara de la misma manera en los Weasley… tembló, la decepción que se llevaría Ginny si no podían sanar a sus padres… sacudió ese terrible pensamiento y tratando de pensar en positivo, dio una palmada en la espalda al sanador, lo siguió por las escaleras. Ninguno fue capaz de decir nada en el trayecto, hasta que llegaron al segundo piso, donde Neville tenía su consultorio. Entró cauteloso, dándole paso a Ron, que estaba blanco… Al parecer Ron tenía los mismos pensamientos pesimistas de Harry. Neville cerró la puerta, y le pidió a la secretaria que no los molestaran. Después de invitarlos a sentarse, el ocupó su sillón, y sin decir nada, se puso a buscar unos ficheros del que sacó una carpeta.
- Por favor Neville, si te mantienes dos segundos mas callado, voy a treparme por las paredes… -dijo Harry alterado.
- Disculpen que haya sido tan discreto… - dijo serio – es que trataba de no decir nada, porque Ginny estaba en la habitación…
- ¿Que quieres decir?
- Bueno, ella no tiene acceso a ningún tipo de información respecto a sus padres…
- Pensé que eso era al principio… - dijo Ron – no pensé que se le negara todo tipo de información
- Ron – dijo Harry – Si lo decidí así, es porque no quiero que a tu hermana la internen por volverse loca de la ansiedad…
- Harry tiene razón, Ron – dijo Neville – bien sabes que ella ha sido la que mas interesada ha estado en que esto…
- Todos estamos interesados por igual… - trató de defenderse. Harry sonrió.
- Pero ella es la mas pequeña… la princesita de su padre, la única mujer… la mas protegida de la familia – dijo Harry – y tu sabes cuanto ha sacrificado ella para tener a sus padres igual que antes – Ron lo miró y asintió. – Lo cierto es que si yo he decidido negarle todo tipo de información, es porque considero que cada noticia puede alterarla, o deprimirla, y yo no quiero que ella se enferme. Y tus hermanos están de acuerdo con eso también.
- Bien… - dijo Neville – los he reunido porque…
- ¿Hay algún inconveniente con la salud de mis padres?
- No… - sonrió - estamos en condiciones de comenzar a suministrarles la poción – Ron sonrió esperanzado – pero me niego a darles esperanzas, hasta no ver los resultados concretos – carraspeó – es decir, que ellos se despierten por si solos y sean capaces de al menos responder algunas preguntas, de manera coherente…
- Bien…
- Por lo que les sugeriría, que en lo posible, no se lleguen por el hospital…
- Se los diré a mis hermanos – dijo Ron.
- Quiero comenzar con el tratamiento en tres días… el organismo del señor Weasley ya ha eliminado todos los restos de las pociones viejas, la señora Weasley no, pero prevemos que en ese lapso podemos empezar.
- Como tu lo consideres – dijo Harry con el corazón latiéndole a mil… volver a tener a los señores Weasley, le provocaba una inusitada alegría.
- El problema sigue siendo Ginny.
- ¿Por qué? – dijo Ron
- Hoy la encontré en la sala donde están tus padres – Harry maldijo entre susurros – si, yo también pensé lo mismo… - dijo Neville.
- No podemos decirle que empezarás el tratamiento… - dijo Ron afligido – si lo hacemos, como dice Harry, la comerán los nervios y no creo que acepte no venir por aquí tan tranquila… y el no tener los resultados inmediatos la desquiciaría.
- ¿Alguna idea? – dijo Neville. Ron negó con la cabeza.
- Estamos de acuerdo en que no debemos decirle nada – argumento Harry – y yo no quiero atarla o encerrarla en una habitación, porque me odiaría más de lo que ya me odia…
- ¿Que sugieres? – dijo Ron
- Un viaje…
- ¿Un viaje? - preguntó. Neville sonrió.
- Eso sería estupendo... ella se distraería con...- miró a Harry – con lo que pudieras hacer para distraerla – Harry sonrió – y nosotros trabajaríamos tranquilos.
- El resort en el caribe está listo… la inauguración se hará en cuatro días… - miró a Neville- ¿podrías esperar para empezar el tratamiento para esas fechas? – Neville asintió.
- Pero cuanto tiempo… - dijo Ron.
- Buscaré la manera de mantenerla lo más lejos posible, un mes, o dos… no creo que se niegue…
- Bien – dijo Neville aliviado – entonces, el problema que implica Ginny está resuelto – Ron se levantó.
- Las posibilidades de que mis padres… – Neville lo palmeó.
- Ron, no debería decirte esto, pero no estaría tan contento de que esto se diera si no estuviera completamente convencido… - sonrió – no tenía las esperanzas con mis padres y después de veintitantos años, mira los resultados… - Ron suspiro aliviado – pero...
- No me haré ilusiones… esperaré los resultados – le tendió la mano – gracias Nev, y saludos a Luna.
- Se los daré…
- ¿No anda por el hospital? – preguntó Harry…
- No, está embarazada, y le he prohibido tocar cualquier poción que pueda ser nociva para el bebé.
- ¿Ella también? – dijo Ron
- ¿Quien más? – pregunto el sanador.
- Hermione… - bufó Harry – parece que es una epidemia…
- Cuida que no te toque a ti…- dijo Neville burlón.
- Gracioso…
- Nunca se sabe… - fue lo ultimo que le escuchó murmurar antes de salir del consultorio y se cerrase la puerta. Aturdido por las palabras de Neville, entró al ascensor donde Ron lo miraba serio.
- ¿Que? – dijo cerrando la puerta y apretando el botón del piso al que iban- ¿por que me miras así?
- Si la embarazaras… le darías una razón en que preocuparse, además de mis padres…
- Deja de decir tonterías… - le espetó – acaso no dijiste que seria absurdo, que nos odiamos, y no se que mas tonterías…
- Entonces piensas que lo que dije anoche son tonterías… sientes algo por mi hermana…
- Eres idiota… sabes que la amo – dijo mirando hacia el techo del elevador – pero ella… - suspiró- toma la poción… y no quiero que se vea obligada a atarse a un matrimonio por un hijo no querido – Ron iba a abrir la boca, pero él lo calló – cambiemos de tema…
- Se que querrías un hijo con mi hermana… - Harry rodó los ojos.
- Ella no quiere saber nada conmigo…
- Si hablaras con ella, si le dijeras lo que en verdad sientes – dijo Ron.
- Escucha bien, para que no vuelvas con la misma cantaleta… – dijo apretando los labios – no va a pasar nunca, porque ya te lo he dicho, no voy a ser el títere de tu hermana… Anoche hicimos un pacto… trataremos de llevarnos bien lo que queda de nuestro contrato…
- Eres un idiota…
- Tal vez, pero no voy a darle las armas para que me destruya Ron…
- ¡Pero te gusta estar con ella!
- No tenemos la culpa de tener tanta química en cuanto al sexo – dijo secamente – anoche decidí ceder, porque estoy harto de vivir peleando y no quiero perder la cabeza otra vez y decirle algo que la hiera… aun no quiero morir – dijo con sarcasmo - acepté que durmiera en mi cama, porque es una maldita tortura no tenerla, pero no voy a claudicar en nada mas. Ella no me quiere, y asunto terminado… - el elevador llego a su destino y salio rápidamente del habitáculo. Se sentía asfixiado. Odiaba cuando Ron lo hacía hablar de temas que le dolían. Embarazarla… como si fuera fácil. Acaso él llegaría a su casa y le diría “Ginny no te cuides mas, quiero tener un hijo tuyo” y ella de seguro aceptaría así, sin más, con esa sonrisa perezosa que solo solía regalarle, después de tener un orgasmo… suspiró. No, nunca daría su brazo a torcer en ese aspecto. Ginny nunca se enteraría de cuanto la amaba, y nunca le pediría un hijo. Llegó a la puerta de la habitación de Tonks. Trató de tranquilizar la respiración, para que los demás no se dieran cuenta de que estaba alterado. Cuando abrió la puerta, sonrió hacia la cama, donde estaba su amiga saludándolo con la mano, pero no se retuvo mucho tiempo en ella, porque algo mas le llamó la atención. Miró hacia la ventana de la habitación y se quedó completamente sin palabras…
Nota de la autora: bien, no es uno de mis grandes capítulos, pero al menos se deja leer… Se sentó un precedente… Ginny quiere un hijo, y Harry también… ¿por que tendrán la mente tan retorcida y no se dirán las cosas? lo que hace la falta de comunicación!!! Lamento si esperaron tanto, para tan poco… Algunos dirán que las idas y vueltas en la relación son cansadoras… yo las defiendo, argumentando que ellos tienen que buscar la manera de acoplarse como pareja… está lo que desean, lo que quieren, y lo que creen que deben hacer… y desgraciadamente cada una de ellas es un tanto conflictiva y atenta contra los intereses del otro, por lo que aún no le encuentran la vuelta… ¡Al menos no hubo sexo! Ja ja.
Pero les dejo descansar este capi… en el próximo habrá algo, pero tampoco se emocionen… Creo que si el próximo es igual de largo, solo quedan dos y adiós novela de las media tardes!! Y vuelve Draco!!
Saludos Silvia