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Anny Lyn
Author of 9 Stories

Rated: T - Spanish - Adventure/Drama - Link & Zelda - Reviews: 25 - Updated: 04-30-09 - Published: 05-08-07 - id:3529693

THE LEGEND OF ZELDA ni sus personajes me pertenecen, solo hago esto por diversión”

La última guerra.
Capítulo VI

¿Cuántas veces las batallas del bien y el mal no habían afectado a mucha gente? Pero, los tiempos cambian, y las circunstancias también. No solo el cambo de batalla sería diferente, también sería a lo que se enfrentarían.

El rey gerudo se sentía satisfecho ante sus logros. Disfrutaba su asiento, pero aún no su apariencia. –Debo encontrar a la princesa para poder concluir mi plan y tomar el trono- pensaba mientras esperaba a los generales y su comandante.

-Señor- escuchó la voz de Etnar, con la apariencia de su anciano consejero- los generales están aquí.

-Hazlos pasar- le ordenó. Los cinco hombres entraron, liderados por uno un poco más anciano que la mayoría, mostrando ser el comandante del grupo. –Sus reportes- mandó.

-Lamentamos informarle que seguimos sin hallar a la princesa Zelda.- la expresión en el rostro del rey mostraba ira. Estaba apunto de explotar.

-Señor, si me lo permite- interrumpió el general más joven. –Pienso que necesitamos un poco más de tiempo. Somos pocos los que registramos, así que, creo que si buscamos a fondo por todo el país, verá que la encontraremos. Es lo único que le pedimos, tiempo- Ganondorf lo contempló a través de los ojos del hyliano.

-Bien, les daré más tiempo, pueden irse- hizo una seña hacia la puerta. Todos dieron la vuelta, comenzando a caminar hacia la dirección que el rey les había ordenado. –Comandante Lien, General Eunin- los llamó, a lo que ambos hombres voltearon. –Mi error, espero verlos mañana, Coronel Lien, Comandante Eunin- sus ojos se abrieron completamente, hicieron una reverencia y salieron de la habitación.

Una vez fuera, las puertas se cerraron en su totalidad. –Valla, me parece que eres el comandante más joven en la historia de Hyrule. Solo tiene 23 y ya tienes un rango bastante alto- le felicitó el anciano.

-Gracias señor- su voz no reflejaba alegría ni emoción.

-¿Pasa algo?- le preguntó ante su poco ánimo.

-Me preocupa una persona…


-Entonces, es tiempo de salir- aseguró la joven rubia. Los tres se encontraban en el cruce a Kakariko, temprano por la mañana, incluso neblina aún había en los alrededores. Farore tenía un libro en sus manos que ojeaba con entusiasmo, tratando de memorizar algo; una vez que sintió lo había retenido en su memoria, cerró su texto, lo guardó en su bolsa, ya preparada para salir de la ciudad. Los tres portaban una capa café, común en el área y con lo que podrían pasar desapercibidos.

-¿Por qué a Kakariko?- preguntó Link.

-Porque tengo una amiga ahí que nos podría ayudar en buscar las reliquias de las Diosas. La que más nos interesa ahora es la de lady Farore- aseguró, dirigiendo su mirada al camino que llevaba a la ciudad.

La joven de ojos verdes suspiró, manteniendo una sonrisa ante la emoción que se encontraba en su interior. Jamás había ido a Kakariko y era lo que la motivaba principalmente a ir con ellos, a pesar del miedo por dejar a la mujer que le había criado sola.

Comenzaron a caminar. El rubio contempló a su amiga, pero sabía que no había forma de convencerla de que se quedara en el pueblo; temía que algo malo le ocurriese en el camino, así que caminaba a un paso lento –Link, caminar rápido no me matará- le aseguró Farore, a lo que el rubio suspiró y aceleró su paso.

-Creía que Kakariko estaría a una hora de Outsumi- comentó la princesa ante el cansancio que ya sentía por el sol que había salido hacía unas dos horas.

-Necesitábamos engañar a los soldados con algo. En realidad Kakariko se encuentra a tres horas caminando.- le aseguró el rubio.

El paisaje del camino era completamente natural, exceptuando unos letreros que indicaban el camino hacia la ciudad; el camino no era muy transitado pues solo habían visto un automóvil y dos muchachos en caballo pasar en todo el día. –Princesa- habló Link, recibiendo la mirada de la joven que se había encontrado distraída por la mayor parte del camino. -¿Sabía quién iba en el auto? -preguntó –Por algo nos pidió que nos escondiéramos cuando lo oyó.

-Sí, le conozco, y te pedí que dejaras de llamarme con tanta formalidad. -insistió. –Era el tesorero. El día de todo el incidente él se encontraba en Ciudad Hylia puesto que el alcalde no había presentado su acta de impuestos si mal no recuerdo, por lo que no tiene idea de lo que ocurrió, y si me hubiera visto, habríamos tenido un enorme problema- le aseguró al muchacho. –Lo que me extraña es porque tomó este camino a Kakariko -susurró principalmente para ella misma.

No pasó mucho tiempo hasta que llegaron a la ciudad. Era fácil darse cuenta ante el enorme letrero que se encontraba frente a ellos y decía con letras en color blanco “Bienvenidos a Kakariko”. Seguido por el letrero comenzaban las calles, repletas ya de gente caminando para dirigirse a lo que aparentaba ser el mercado.

-¿A dónde vamos ahora? –preguntó Farore, mientras se quitaba la capa ante el calor que se sentía por el fuerte sol de medio día.

-Síganme –fue la respuesta de la rubia. Comenzó a avanzar la joven con seguridad, demostrando que en bastantes ocasiones había estado en la ciudad.

Pasaron junto al enorme mercado, donde el ruido no faltaba ante la necesidad de sus clientes por comprar o pedirle al vendedor un precio menor; unos metros más delante de ahí hallaron una enorme fila para entrar a lo que parecía ser un Registro Civil. La enorme fila era constada por hombre y mujeres de edades mayores con una exagerada cantidad de papeles en sus manos. –Qué extraño –susurró la princesa. Link, al escucharla, se acerco al último hombre de la fila para preguntarle a que se debía aquello. Ambas lo esperaron un poco más alejadas del tumulto.

-¿Qué te dijo? –Zelda no contenía su curiosidad, una vez que regresó el rubio.

-Parece que ayer por la mañana llegó un decreto que manda que todos los que entren y salgan de la ciudad lleven un documento. No recuerdo el nombre del papelucho que mencionó el hombre –contestó. Un enorme problema ya había aparecido. Tal vez Link y Farore podrían sacarlo, pero la princesa…

-Debemos apresurarnos –fue la orden de la joven, mientras que continuaba con un camino que solo ella conocía. El muchacho se le atravesó.

-¡Espera! ¿Qué no lo comprendes? –le interrogó, a lo que no hubo respuesta alguna. –No podemos ir ningún lado si no tenemos nuestro papeleo. Si pudimos entrar esta mañana es porque casi nadie conoce ese camino que tomamos –concluyó.

-Entonces tú dices que nos quedemos sin hacer nada –le contestó con cierta molestia en su tono de voz. Él no contestó. –Supuse que algo como esto se daría, por eso quise que nos dirigiéramos a esta ciudad. Solo, confía –rogó ante la poca confianza que mostraban los ojos de él.

Continuaron caminando en un molesto y cruel silencio. Las dudas de Link comenzaron a brotar, ¿de verdad sabía ella lo que hacía? ¿Era cierto que el rey había muerto? O tal vez era solo un capricho de ella… o tal vez todo era mentira, solo había caído ante los engaños de ella. Pero… ¿cómo podría descubrir la verdad? –Tranquilo –escuchó junto a él, dirigiendo la vista a su amiga. –Ella no miente en nada –le aseguró con una sonrisa. La contempló sorprendido, ¿cómo era eso posible? –No hay cosa que se me pueda ocultar, al fin de cuentas, soy la oráculo de los secretos. –la expresión de ella lo calmaba mucho.

No pasó mucho hasta que llegaron a una enorme construcción de piedra, tal vez de hace más de cien años; frente, tenía un letrero de piedra tallada que decía: “Ayuntamiento de la Honorable Ciudad de Kakariko”, seguido por una serie de símbolos que parecía ser hyliano antiguo. –Vivid y creced con fortaleza, proverbio Sheika. –leyó el muchacho sin darse cuenta. Vieron a unos cuantos guardias en la entrada del ayuntamiento, a lo que no le dio importancia la princesa, pues se dirigió a la parte trasera de la enorme construcción. La chica recogió del suelo una piedra pequeña, y la lanzó a una ventana; una sombra apareció en la ventana que parecía saludar. No pudieron distinguir ante el sol que daba directo al vidrio.

Se acercaron a la entrada de nuevo, y ahí esperaron, sabiendo que la mirada de los guardias estaba sobre ellos. Las puertas del ayuntamiento se abrieron, dando paso a una joven tal vez un poco mayor que los tres. Su cabello era castaño y no iba más allá de sus hombros; una vez que los encontró con su mirada café, corrió a su encuentro. Su expresión se veía alegre, al igual que los colores que vestía, azul junto con rosa en la falda. –Princesa - habló alegre una vez que estaba lo suficientemente cerca de ellos –es bueno volver a verle – Zelda le sonrió. –Pero, ¿por qué seguimos aquí? – se cuestionó a si misma -¡Vamos! ¡Síganme! – ordenó.

Link miró a la rubia. -¿Quién es ella? –le susurró.

-Es una amiga mía, además de ser la alcaldesa de Kakariko –contestó con calma. El muchacho se sobresaltó.

-¿La alcaldesa? –insistió. Ella solo asintió con la cabeza. El muchacho dirigió la mirada donde la joven castaña.

Llegaron hasta un salón de enormes ventanas con vista a un jardín lleno de flores. La luz que entraba por las ventanas hacía que los cristales que adornaban el salón, brillaran, dando un hermoso espectáculo diurno. Tanto Link como Farore contemplaron sorprendidos la belleza del lugar. –Increíble –susurró ella; el muchacho solo asintió con la cabeza. Sintió como su amiga le tomaba una mano y lo jalaba dentro del salón -¡Es impresionante! –gritó con alegría.

Zelda los miró desde lejos sin expresión alguna. –Entonces –escuchó detrás de si -¿Qué sucede, Tetra? –preguntó.

-Es raro que me llames así –contestó.

-La paredes de este lugar tienen oídos –aseguró mientras se acercaba a la puerta y la golpeaba con un tanto de fuerza para cerrarla.

-Necesito que nos ayudes con nuestro papeleo –aseguró en un susurro. La chica suspiró. –Rini, ¿lo harás? –insistió. La castaña se dio la vuelta y abrió la puerta.

-¡No se metan en lo que no les incumbe!- gritó a las personas que estaban detrás de la puerta y la pared. –Está bien, pero dime que planean –pidió. La rubia no tuvo alternativa más que contar lo que ocurría, pero sabía que su amiga le guardaría el secreto.

-Ahora entiendo. No tenía idea de eso –aseguró la alcaldesa. –Las nuevas leyes que han llegado ya tienen más sentido una vez revelada la verdad. Me sorprendía el hecho de que dijeran que te habían secuestrado. – Zelda sonrió – Confía en mi, haré todo lo que esté en mis manos para ayudarles – le prometió alegre.

Ese problemilla al fin se había resuelto.


La noche llegó a su debido tiempo, siendo los jóvenes los invitados de la alcaldesa, con su orden estricta de que nadie les preguntara nada. Y así como la noche empezó, esta concluyo. Los tres jóvenes estaban dispuestos a retirarse al territorio Zora.

Se encontraban aún en el comedor del enorme Ayuntamiento, desayunando en compañía de la alegre alcaldesa – Me imagino que su viaje será agotador – comentó mientras comenzaba a jugar con su castaño y corto cabello.

- Espero que no – contestó la princesa que ahora era llamada como Tetra – no estoy acostumbrada a largos viajes. Durante el desayuno, la joven oráculo no había tocado nada de su plato, y su piel lucía pálida.

- Far, no pareces en condiciones de salir de aquí – le dijo Link; ella le miró suplicante, pero el muchacho negó con la cabeza. – Alcaldesa…

- Rini – le interrumpió la castaña.

- ¿Qué? – el rubio le miró extrañado.

- Dime por mi nombre, soy Rini. – insistió.

- Ah, muy bien. Rini, - pronunció su nombre con cierta timidez – Farore se quedará aquí, necesita atención médica – comentó. La expresión de la alcaldesa se iluminó.

-De eso no te preocupes muchacho, yo me encargaré de que esté muy bien cuidada – declaró.


El sol estaba en su punto más alto, acalorando a todos los que estaban frente a este; ambos jóvenes continuaban caminando por las orillas del largo río. –Este lugar es impresionante – comentó la princesa una vez que el terreno era estable.

-Si – aseguró el muchacho. Ambos seguían observando la belleza de aquel lugar. Link miró a la princesa - ¿Puedo preguntar algo? – la joven le miró y asintió. - ¿Por qué la alcaldesa le llamó Tetra? – no se sentía él cómodo al tutearla. Zelda solo suspiró, mientras continuaba caminando, siendo seguida por él.

-Mi bisabuela, la reina Zelda III, ¿has escuchado de ella? – le preguntó.

- ¿No fue quien se involucró en “La guerra de los mares”? La llamaba… ¿la pirata? O algo así

-Tetra, la pirata – corrigió. –Dicen que así la llamaban sus marinos, por su gran valor e inteligencia. Ella llevó a Hyrule a la victoria. –aseguró.

-Decían que estaba loca… - comentó Link en voz baja.

-Tú también enloquecerías si la persona que más amas fuera asesinada frente a tus ojos – el rubio la contempló sorprendido.

-Eso… no lo sabía – se disculpó. Ella solo suspiró.

- No importa. El punto es que Rini comenzó a llamarme así desde pequeñas porque ella dice que entonces actuaba como la reina Tetra. Yo no lo recuerdo, he olvidado demasiadas cosas de mi infancia – aseguró, marcando que no quería tocar más el tema. –Sigamos o llegaremos de noche – continuaron caminando al lado del río.

Pasó bastante tiempo, incluso el sol ya estaba comenzando a dar sus últimos rayos de luz, hasta que llegaron donde un zora. Esas criaturas de color azul con forma humanoide, pero con la habilidad de respirar debajo del agua. -¿Quién anda ahí?- preguntó el zora. No supieron que responder, por lo que se acercaron a él. –Oh, un par de hylians, es muy raro ver por este lugar a los de su especie – aseguró un tanto más calmado, pero sin bajar la guardia.

Un salpicar se escuchó cerca de ahí, por lo que los tres voltearon de donde provenía el sonido. Una zora salió del agua, el guardia al identificarla se puso derecho y se quedó paralizado. Ninguno de los hylians supo como reaccionar. – Valla, así que tenemos visitas - pronunció la recién llegada, delatándola su voz como una chica. La zora tenía en sus manos unos guantes cafés, y en sus pies, botas del mismo color, y su ligero atuendo era de color morado. –Dígame guardia, ¿quiénes son estos dos fulanos? – le interrogó de forma burlona. La princesa la contempló por un momento con la poca luz que quedaba.

-¿Lady Tsarenaide? – preguntó.

-Esa mera soy – aseguró, mirando a la rubia. – Y usted es…- se quedó en silencio, y parecía que al fin la había reconocido. -¡Guardia! ¿Por qué no ha hecho una reverencia? ¿No se ha dado cuenta de quién es? – exclamó sorprendida.

-No- contestó el guardia sin entender.

-¡Si es la princesa de los hylianos!- expresó con poca discreción. -¡Vamos! ¡La princesa Ruto estará muy emocionada al verla!- insistió. Link se quedó un tanto impactado por la actitud de la chica zora.

La joven llamada Tsarenaide jaló a la princesa por una serie de caminos que llevaban a una cascada. –Disculpa, pero mi amigo se está quedando atrás- le dijo la rubia.

- Oh, claro. El rubio guapo – Zelda solo sonrió, ya conocía las actitudes de esa zora. -¿Cómo se llama? – preguntó incrédula.

-Link- contestó.

-¡Hey! ¡LINK! – gritó. El muchacho solo corrió para alcanzarlas. Una vez frente a la enorme caída de agua, esta comenzó a dividirse después de que la zora desapareciera de su vista, encontrándola de nuevo del otro lado de la cascada. -¡Vengan!

La siguieron por un pasillo húmedo, hasta llegar a un lugar un tanto más abierto: El reino Zora. Link comenzó a contemplar todo, el cielo de color naranja, el reino limitado por enormes rocas, de la misma altura de la cascada que se había dividido. Pequeñas cataratas había dentro, donde los zoras más jóvenes parecían jugar. El lugar estaba lleno de agua, al final de cuenta, así era como más cómodos se sentían los de esa raza.

Fueron guiados hasta donde parecía ser la sala del trono o algo parecido por la decoración y la cantidad de guardias que había. –Esperen aquí, ¿si?- les pidió su guía.

-Se nota que es la primera vez que vienes – comentó Zelda.

-Nunca había ido a otro lado que no fuera la capital. Me impresiona que aún halla lugares tan increíbles. Me hacen sentir… feliz – contestó con una sonrisa amplia. La princesa se contagió de la alegría del muchacho.

No pasó mucho hasta que la zora regresó. –La princesa Ruto puede recibirlos- aseguró, guiándolos donde la próxima gobernante de los zoras. Entraron a una habitación amplia, con un nivel de agua bastante bajo, solo les llegaba un par de centímetros arriba de los pies a comparación del resto de lugar.

La princesa se levantó de una amplia silla e identifico a la hyliana de inmediato -¡Zelda! ¿Qué te trae por aquí? – le interrogó de inmediato. -¿Y quién es tu amigo fisgón?- le susurró al ver a Link husmear los objetos de la princesa.

-Necesitamos hablar de algo importante, Ruto. Él… parece que es… - le mandó una mirada seria a la zora.

-Ah… Zelda, sabes que me molesta que solo vengas a hablar de política y negocios. Deberías divertirte un rato, ya que te escapaste, al menos haz que valga la pena – se quejó.

-Estoy hablando de algo más importante de lo que te puedas imaginar – le regañó. La princesa Ruto levantó la cabeza y suspiró.

-Está bien, ¿qué es lo que necesitas? – preguntó de nuevo.

-Necesito que nos des la reliquia de Nayru- contestó.

-El fragmento de la reliquia, ¿he? – parecía que algo iba mal.

-No me digas que no la tienes – la rubia parecía preocupada.

-Claro que la tengo, pero, si la quieres, entonces deseo que los hylianos nos regresen lo que nos robaron hace más de 15 años. Esa es mi condición – aseguró.

-¿Qué? ¿Quieres que entre al templo de Nayru? ¿Sabes el tiempo que es de aquí hasta la otra provincia? Por favor Ruto, ¡sé más razonable! – le rogó.

-Lo siento Zelda, pero, esa piedra debería estar aquí.

La rubia solo se quedó en silencio y comenzó a pensar: a pie serían cuatro días de viaje. Era demasiado tiempo, pero no parecía haber otra opción…

-Está bien Ruto…


No señores… no morí xD. Regresé… pero pues, no hay mucho tiempo: escuela + Wii + internte + anime + depresión + x & y’s cosas = poco tiempo para escribir. No quiero abandonar este proyecto, así que solo tengan fe y verán que sigo a un ritmo lento, pero le sigo ^^. ¡Hasta el capi 7!

Oh! Y casi lo olvido, hay dos OC más en este capítulo, Rini la alcaldes y Tsarenaide la zora. Cada una es una amiga mía =3, aquí les dejo el link a sus dibujos.
Rini --- http : // linktlozelda . deviantart . com / art / Rini-the-mayoress-121042486 [Solo quiten los espacios] Luego les paso el de la chica zora -... xD



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