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EL ÚLTIMO CAPÍTULO
PASAD Y LEED
Capítulo XVII
Hasta otra
Hermione se recostó sobre la mullida almohada de la cama-Al final voy a acabar cogiéndole gusto a la enfermería –comentó, arrancándoles una sonrisa a sus amigos, que se encontraban con ella.
-¿Cómo te encuentras hoy? –le preguntó Harry, el cual se había sentado en el borde de la cama. Sin poderlo evitar, sus ojos se desviaron hacia el antebrazo izquierdo de la muchacha, que había adquirido un tono algo más oscuro por la zona donde supuestamente debía aparecer la Marca Tenebrosa. No era algo que se notase especialmente, pero estaba allí.
Hermione se dio cuenta de ello y le sonrió dulcemente, intentando tranquilizarlo sin necesidad de palabras.
-Estoy bien. En plena forma. Yo no sé qué manía tiene esta mujer (se refería a la enfermera Pomfrey) de hacerme quedar en la enfermería más días de los necesarios. –murmuró con fastidio la castaña-. ¡A Pansy ya le ha dado el alta!
-Eso es que te quiere mucho –observó Ron, divertido, mientras acercaba una silla al borde de la cama.
-¿Quién? ¿Pomfrey o Pansy? –preguntó Harry medio divertido-. Porque Parkinson te ha visitado ya tres veces en lo que llevas aquí –dijo dirigiéndose a Hermione. Lo cierto es que su relación con la Slytherin había mejorado bastante y en ocasiones, hasta parecían llevarse bien.
-Me refería a Pomfrey, pero Pansy también cuenta –respondió Ron.
Los tres rieron de buena gana, contentos de estar juntos de nuevo. Pero la fiesta no duró mucho.
-La señorita Granger ya ha tenido suficiente por hoy. Necesita descansar –declaró una voz firme desde la puerta.
La enfermera de Howarts le tendió una poción a Hermione y les hizo un gesto a Ron y a Harry para que saliesen de allí. Ambos muchachos se despidieron de su amigo dándole un cálido abrazo y salieron de la enfermería, no sin antes hacerle burla a Pomfrey cuando esta no miraba.
La muchacha bostezó, cansada, y consultó el reloj. Eran las 23:51. No era de extrañar que la enfermera hubiese echado de allí a su amigos. Era tardísimo. Se acomodó en la cama y cerró los ojos. Pero un ruido la obligó a abrirlos de nuevo. Se incorporó y miró hacia la puerta. Las luces estaban apagadas, por eso le costó enfocar a la persona que se escondía tras ella.
-Malfoy... –murmuró
La oscuridad no le dejaba ver su rostro, pero de alguna forma sabía que era él. Su antebrazo izquierdo desprendía una calidez extraña. Se levantó lentamente y fue a su encuentro.
-Si Pomfrey te encuentra levantada se enfadará contigo –murmuró el muchacho en tono burlón.
Hermione le sonrió, aunque no estaba segura de que él lo estuviese haciendo.
-¿Qué haces aquí a estas horas? –le preguntó con curiosidad
Malfoy no dijo nada. Se quedó callado sin moverse. Harta de no verle la cara, Hermione agarró la varita (siempre la llevaba encima) y, de la punta, salió un pequeño brote de luz. Lo suficiente para alumbrarlos a ambos. Le sorprendió comprobar que Draco estaba extremadamente serio.
-Malfoy... ¿qué pasa?
-Me marcho. Sólo quería que lo supieses.
Un jarro de agua fría no hubiese causado mayor impresión a Hermione.
-¿Cómo que te vas? ¿A dónde? ¿Por qué?
No sabía por qué le afectaban tanto las palabras del muchacho
-Creo que es obvio por qué. Acabo de traicionar al Señor Tenebroso. No creo que quedarme aquí sea lo más juicioso para mí.
Hermione meditó las palabras del muchacho. Su reacción era la más lógica debido a su situación, pero...
-¿Por qué no te refugias con los aurores? –apeló la Gryffindor.
-Porque no quiero pertenecer a ningún bando –le respondió el muchacho, como si la respuesta fuese obvia.
-Pero...
-¡Oye! –la cortó Malfoy-. Sólo he vendido a decirte que me voy. No quiero charlas, broncas, cnsejos o demás variantes.
Hermione se calló y agachó la cabeza. Estaba empezando a encontrarse mal de veras. Y lo peor es que no sabía por qué.
-¿Y por qué te despides de mí precisamente?
La pregunta cogió por sorpresa a Malfoy, que no supo muy bien qué responder. No tenía una respuesta a aquello. Lo más lógico y razonable hubiese sido irse sin decir nada a nadie. Pero sus pies se habían encaminado solos hacia la enfermería.
-¿Y a dónde irás? –le preguntó Hermione, sin esperar respuesta a la pregunta anterior.
-Estaré bien –le respondió Malfoy, como si aquellas palabras lo contestaran todo.
La Gryffindor asintió, pero apartó la mirada rápidamente. Los ojos comenzaban a picarle peligrosamente.
-A propósito, Granger. Déjame ver una cosa
Sin darle tiempo a reaccionar, Draco agarró a el brazo de Hermione y acercó su rostro al antebrazo de ésta.
-¿Qué pasa? -preguntó la muchacha alarmada, que no se esperaba esa reacción por parte del Slytherin.
-Continua estando un poco más oscuro...
-¡Ah, era eso! No pasa nada, no me duele ni me molesta para nada –lo tranquilizó Hermione. Aun que a decir verdad, desde hacía un rato notaba una calidez extraña en la zona oscurecida.
-No es eso
Hermione puso su mejor cara interrogante. Malfoy le sonrió y, lentamente, se arremangó elbrazo izquierdo, tendiéndoselo a la Gryffindor, que lo observó con curiosidad. No disimuló su sorpresa.
-¡Tienes el brazo oscurecido!
Malfoy asintió, imperceptible.
-Pero... si... yo también...
-No sé por qué, pero la marca, si es que se le puede llamar así a esto, no desapareció.
-¡Pero también la tengo yo! Es más, fue a mí a quién intentaron hacerle la Marca Tenebrosa.
-Sí, pero estabas en mi cuerpo... –observó Draco, rascándose distraídamente la cabeza-. No sé qué ha podido pasar.
-Genial. Ahora los dos tenemos rastros de la dichosa marquita.
Draco rió al oír a Hermione denominar “marquita” a la Marca Tenebrosa.
-Bueno, así nos llevamos un recuerdo de estos fabulosos días –dijo con sarcasmo el rubio, esbozando una media sonrisa.
-Pues que recuerdo más bonito... –murmuró Hermione con ironía, más para sí que para él.
Draco se puso serio de golpe. Extremadamente serio.
-No han sido precisamente los mejores idas de nuestras vidas, ¿cierto?
La castaña no dijo nada.
-Aunque eso puede cambiar un poco
Hermione miró los grises ojos del muchacho, mientras notaba que el corazón comenzaba a latirle apresuradamente. El brazo izquierdo le ardía.
Draco se acercó a la muchacha hasta quedar escasos centímetros de ella. No tenía ni idea de qué diablos estaba haciendo. Sólo sabía que se iba y no sabía cuándo la volvería a ver. Su cuerpo se movió solo cuando se inclinó sobre la muchacha y posó sus labios sobre los suyos. Fue apenas un simple roce. Espero a que Hermione se apartara o lo empujara, pero no hizo nada de eso. Cerró los ojos y apretó su boca contra la de él. Cuando la lengua del Slyherin se adentró en la de la Gryffindor, lo hizo cuidadosamente, casi con temor. No sabía muy bien qué estaba haciendo. Bueno, sí lo sabía. Estaba besando a Hermione Granger. Algo que nunca en su sano juicio hubiese creído hacer. Fue un beso cálido y tranquilo. En ningún momento hubo brusquedad. Los movimientos de sus lenguas eran pausados, casi rítmicos. Draco no supo cuánto tiempo duró el beso, pero cuándo se separaron, ambos tenían la sensación de que había transcurrido una eternidad.
Conscientes de lo que acababa de ocurrir, se separaron un poco. Draco confuso y Hermione presa de la vergüenza. Malfoy, nervioso, intentó arreglar un poco la situación. A fin de cuentas, no sabía cuándo la volvería a ver.
-Bueno, espero que este recuerdo no lo consideres tan horrible...
Hermione, roja como un semáforo, sorió muy a su pesar. Acababa de besarse con Draco Malfoy y no estaba muy arrepentida que digamos. Su brazo ardía como nunca antes había hecho.
-Oye... Malfoy... tu brazo... bueno... –sonaba estúpido hasta para ella, pero tenía que preguntárselo.
-Me quema –dijo, confirmando así las dudas de la muchacha.
Las marcas de ambos brazos ardían de una forma extraña, pero agradable a su vez.
-¿Por qué crees que será?
-Creo que es porque reaccionan a la presencia de la otra –le respondió Draco sin mucha convicción.
Hermione cayó en la cuenta de que el antebrazo izquierdo había empezado a desprender calor en el momento en el que Malfoy había aparecido por la puerta de la enfermería.
-Puede ser...
-Supongo que a medida que nos vayamos alejando, el calor irá disminuyendo.
La Gryffindor recordó de pronto que Malfoy había ido allí a despedirse.
Se iba.
No deseaba que lo hiciese, pero tampoco iba a hacer nada por detenerlo. A fin de cuentas, si se quedaba en Howarts, en un momento u otro lo encontrarían. Reprimió un escalofrío al recordar la batalla que noches atrás había tenido lugar.
-Bueno... tengo que irme –murmuró elmuchacho con un hilo de voz poco habitual en él.
Hermione asintió con la cabeza, aguantando las lágrimas. No iba a permitirse el lujo de llorar.
Malfoy dio media vuelta y se alejó unos pasos. No recordaba que andar fuese tan sumamente difícil. Los labios aún le ardían. Casi tanto como su brazo izquierdo. Pero no podía quedarse. Debía salvar el pellejo.
Hermione se quedó allí, plantada, viéndole marchar sin decir nada. A medida que el muchacho se iba alejando, su brazo se iba tornando más frío. Tortuosamente frío.
Justo en el momento que el Slytherin llegó al final del pasillo, entornó la cabeza. O suficiente para que sus ojos grises y fríos se encontraran con los cálidos castaños de la Gryffindor.
-Hasta otra, Hermione
La muchacha esbozó una sonrisa, haciendo esfuerzos porque las lágrimas no brotaran de sus ojos.
-Hasta otra, Draco
Y sin decir nada más, el muchacho desapareció.
Hermione apoyó la espalda contra el marco de la puerta, resbalando lentamente hasta quedar sentada en el suelo. Su brazo había adquirido de nuevo la temperatura normal. Pero sus labios no. Aún sentía a Malfoy muy cerca, a pesar de que sabía que ya se había ido. Evocó las últimas palabras del muchacho.
“Hasta otra, Hermione”
No había dicho “adiós”, como hubiese sido lógico. Había dicho “hasta otra”.
Sonrió amargamente y, sin saber por qué, tuvo la ceteza de que volvería a verle. Quizás en su mismo bando. Quizás en el bando contrario. Tal vez en el medio de la batalla que tarde o temprano tendría lugar, sin llegar a decantarse por ninguno de los dos lados. Pero volvería a ver. Ya fuese siendo un aliado, o un enemigo. O simplemente siendo Draco Malfoy. Pero sus ojos volverían a encontrarse algún día.
Y entonces su brazo volvería a arder, como aquella noche lo había hecho.
Porque de una forma u otra, estaban conectados.
Para bien o para mal.
Y como suele decirse en estos casos...
THE END
Espero que os haya gustado y que no os haya decepcionado en mayor medida. Era mi primera historia larga y, la verdad sea dicha, no estoy muy experimentada en este campo. Soy consciente de que no ha sido una obra de arte precisamente, pero ya mejoraré. Espero.
En fin, infinitas gracias por leerme y por apoyarme con vuestros reviews. En serio, me hacían muchísima ilusión y eran mi combustible para continuar escribiendo.
GRACIAS Y HASTA OTRA HISTORIA
Lyann
PD: ¿Me dejáis un review de despedida? T.T Please