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S. Hisaki Raiden
Author of 22 Stories

Rated: T - Spanish - General/Romance - Kai H. & Tyson G./Takao K. - Reviews: 54 - Updated: 02-24-09 - Published: 05-25-07 - id:3557538

Encontrando un sentimiento.

By Senshi Hisaki Raiden

Miércoles 04 de Abril de 2007

Los personajes de Beyblade pertenecen a Takao Aoki, yo solo los tomo prestados para realizar este fanfic.

Advertencia: Esta historia contiene Shonen ai (relaciones entre chicos) así que si no te gustan este tipo de historias no sigas leyendo.

NOTAS DE LA AUTORA:

Konnichi Wa, Minna-san!!! Ougenki desu ka? Esta es otra loca historia ideada por mi cabeza así que ya se imaginaran… no, mejor no se imaginen nada, esta historia es diferente. Pretendo que sea un poco más ligera que las que he hecho, no hay traumas, ni lloran a mares, de hecho tendrá su toque de humor n.n

Yami Hisaki: ¬¬ pero como “esta” es pésima para el humor no esperen mucho…

-.-U al menos esperen varios sarcasmos.

Yami Hisaki: Eso si.

De acuerdo, esto es un KaixTaka, y forma parte del proyecto: INVASION y con toda la pena del mundo, por que es muy malo este fic, se lo dedico a Arashi Engel Hope una gran escritora una de las pioneras del KaixTaka en ff . net. Espero que sea la situación en la que te encuentres te vaya bien y tengas mucha suerte.

Bueno, me callo. Espero les guste el fic a todos y agradezco a Kiyone Eiri (mi sempai xD) por sugerirme el título, gracias Ki-chan!

Aclaraciones:

–Diálogos; “...”– Resaltar palabras o frases; ---Cursiva--- Recuerdos; /…../ Pensamientos; (…) aclaraciones; MAYUSCULA Gritos.


Capítulo 01: ¿Mal humor?


Hace una semana…

El cielo estaba nublado y de este caían blancos copos de nieve lentamente cubriendo toda la extensión del bosque.

El bosque era profundo, lleno de coníferas, las únicas capaces de soportar ese frió a más de 20° C bajo 0. El suelo también estaba cubierto de nieve, si alguien de mediana estatura caminase por allí la nieve le llegaría a la altura de las rodillas. En aquel oculto bosque se encontraba una gran y extensa construcción, por su gran patio frontal no parecía ser otra cosa que una antigua construcción de aquel antiguo país, quizá un convento… pero nadie podría haber supuesto antes lo que realmente significaba. Pero para seguir hablando un poco del lugar tenían un acceso principal del lado frontal, pero había otro del lado posterior.

Tras sus altas, frías y silenciosas paredes ocurrieron por varios años cosas terribles, pero cuatro chicos se había ocupado de terminar con todo eso… ahora… ya llevaban cinco años, de que dicho lugar había dejado de ser una prisión para niños y un lugar para forjar soldados beyluchadores, hoy en día estaba casi abandonada a no ser por unos jóvenes que iban de ves en cuando allí para practicar y entrenar sin que nadie les obligara a hacerlo ni por que fuera un intento de dominar el mundo.

Tras las paredes se extendía un atrio muy grande… vacío sin ningún adorno y a su alrededor se hallaban todas las habitaciones, y en el interior de esas oscuras habitaciones….

ЖЖЖЖЖЖЖЖЖ ЖЖЖЖЖЖЖЖЖЖ

–¡Wolborg, ataque de hielo! –Se escuchó del interior de uno de los salones de prácticas. En aquel salón de prácticas se encontraban dos jóvenes beybatallando, uno de cabellos rojos vestido de color violeta con blanco, frente a un joven de cabellos en dos tonos algo desordenados, gris al frente y negros atrás, vistiendo una gruesa ropa color negro y azul. Ambos no parecían pasar de los 18 años.

El joven pelirrojo lucía muy animado, en contraste con el otro joven que no mostraba ninguna emoción en su rostro. Y miraba con aburrición… casi con hastío los golpes que el beyblade del otro le propinaba al suyo…

–¡Muy bien Wolborg sigue así!

Ese último comentario de su oponente pareció fastidiar aun más al peligris que de un momento a otro gritó.

–¡SUSAKU, BLAZING GIGS! –Miles de plumas ardientes se clavaron sobre el precioso lobo blanco de ojos cristalinos, al mismo tiempo que las plumas golpeaban duramente al beyblade del pelirrojo hasta parar su giro.

El soviético se quedó sorprendido, mirando su beyblade detenido. Mientras que el peligris llamaba al suyo recibiéndolo en su mano, en una pose silenciosa y elegante.

–¡Me has ganado de nuevo! Cuanto has mejorado, Kai –Sonrió el pelirrojo con su fría sonrisa que de algún modo al contemplar al joven que se hallaba con él en la habitación parecía mucho menos fría que otras.

El aludido no prestaba atención al otro, mirando con desinterés su beyblade azul en su mano, pero en definitiva con mayor interés que el que le enviaba al soviético. Dranzer no tenía ni un rasguño, ni se había ensuciado. Ivanov caminó al centro del plato tomando a Wolborg.

–Hagámoslo de nuevo, pero esta vez será diferente –le dijo mirándolo mientras se reincorporaba del plato.

Kai por toda respuesta mandó su mirada hastiada hacia él y luego dio media vuelta y se echo a andar, lo que desconcertó al otro.

–¿Kai? ¿A dónde vas?

ЖЖЖЖЖЖЖЖЖ ЖЖЖЖЖЖЖЖЖЖ

El peligris abandonó definitivamente la sala de prácticas empujando la puerta de metal, que era considerablemente pesada, recorrió el pasillo del atrio con la vista, después se echó a andar, el lugar era tan grande y tan sólido que solo sus pasos se escuchaban. Se detuvo repentinamente volviéndose hacia el patio, mirando fijamente la nieve caer… ¿Cuanto había pasado? Casi un año y medio de que se había ido de Japón con la excusa de entrenar… se había despedido de sus amigos y ahora… estaba allí.

Un beyblade de color azul cayó rodando hasta parar su rodaje en sus pies… tardó en reaccionar el dueño a voltear a verlo…

---He ganado de nuevo, Kai---.

Alzo su mirada color lila, contemplando al dueño de esas palabras, quien como siempre sonreirá con seguridad y su mirada lucía orgullosa y segura bajo aquel brillante y alborotado flequillo. Al percatarse de que llevaba rato mirándolo reaccionó y agregó:

---Fue por muy poco, Kinomiya– agregó en su defensa tras mirar el beyblade de su rival en el centro del plato, pero totalmente detenido---.

El joven de ojos rojizos y de piel morena, cruzó sus brazos y sonrió algo presuntuoso.

---Sigue soñando Kai, todavía te falta para poder vencerme en una batalla– agregó tomando a Dragoon del centro del plato ---.

La altanería de aquel lo molestó mucho, transformando su mirada indiferente en una gélida, pero eso no le hizo perder la postura, como siempre se reprimió y dijo del modo más ecuánime posible.

---Intentémoslo de nuevo, el resultado será diferente– recogió a Dranzer que estaba a sus pies---.

Takao borró su gesto altanero y sonrió como un chiquillo, a pesar de sus 16 años, los cuales eran recién cumplidos, por cierto.

---De acuerdo, siempre estoy disponible para una beybatalla con el “Gran Kai Hiwatari”---.

---Deja de parlotear tanto y prepárate– dijo fríamente preparando su lanzador---.

El joven de 16 años no borró su sonrisa divertida tras sus palabras. Ambos lanzaron sus beyblades tras la conocida frase de “Go shoot” y tan pronto como ambos beyblade se encontraron en el centro del plato empezó la confrontación; Kai sentía en todo su cuerpo la fuerza de Takao y Seiryu y eso le emocionaba. Sentía como su respiración se agitaba cada vez que resistía un ataque y después lanzaba el contraataque. Sus envestidas eran certeras, pero ninguna de ellas hacía retroceder a su rival. Alzó la vista buscando el rostro de Takao y en el encontró como siempre esa sonrisa, una de sus principales características, pues no importaba como fuera y con quien fuera, él siempre disfrutaba de sus beybatallas, se quedó de nueva cuenta observándolo hasta que al fin vio como este le dirigía su mirada color rubí, vió como pronunció su sonrisa, y algo dentro de él le hizo responder del mismo modo, después de eso hubo un destello y de nuevo Dranzer salió del plato y Dragoon giró un par de veces más hasta detenerse.

Los dos se dejaron caer al suelo. Takao se sentó contemplando a Dragoon con la respiración agitada y él se detuvo apoyando una rodilla en el suelo, igual tratando de recuperar la respiración.

---¿Lo ves? –Rompió el silencio el dueño del espíritu Seiryu---.

El no dijo nada, tan solo cerró sus ojos respirando ya más calmado.

---¿Sabes? –Continuó Kinomiya– no me importaría beybatallar contigo miles de veces más…---.

Abrió sus ojos y lo volteó a ver tras escuchar eso.

---Eres el mejor de mis rivales… y lo mejor es que también eres mi a… –pero no pudo terminar ya que Kai lo interrumpió---.

---No seas tonto, –dijo con tono simple irguiéndose y tomando a Dranzer en su mano– No habrá miles de beybatallas más, antes te venceré… será pronto.

Aquellas palabras no borraron la sonrisa de Kinomiya.

---Claro---.

–¿Por qué sonríes?

El joven peligris despertó bruscamente de sus recuerdos al escuchar esa voz, no estaba en Japón, ni Takao estaba allí, se encontraba en la abadía, en Rusia y con Ivanov.

–Por nada –dijo con cierta desilusión.

–¿Por qué te fuiste en la práctica? –Interrogó el pelirrojo mirándolo con suma atención, situándose aun lado de él.

–¿Necesito decírtelo? –Dijo despectivo y con hastió y eso hizo sentir molesto al pelirrojo.

–¡Si! –Aseveró– Solo hemos tenido dos prácticas hoy y-

–Me aburrí –contestó antes de que el otro terminara.

–¿Te aburriste? –Alzó una ceja con desconcierto– pero si tú ibas ganando.

–Por eso– agregó con displicencia, cerrando sus ojos.

El pelirrojo lo miró unos momentos confundido, pero optó al fin por sonreír sarcásticamente, como él sabía hacerlo.

–Ahora resulta que te aburres de ganar.

Kai abrió al fin sus ojos, lo miró por un instante y esquivándolo comenzó a caminar.

–Andas muy raro –comunicó el otro siguiéndolo.

–Te lo voy a decir claramente Ivanov…–Dijo tajante, cada vez más cansado del soviético– ganarte no significa nada para mi.

El pelirrojo paró en seco al escuchar eso. Atónito miró como este se alejaba de él… y tuvo la sensación de que muy pronto lo perdería…

ЖЖЖЖЖЖЖЖЖ ЖЖЖЖЖЖЖЖЖЖ

Tokio, Japón. Una semana después…

En una habitación, no muy extensa y en una cama con cobijas azules claras permanecía alguien recostado, tapado hasta el rostro, el reloj marcaba las seis cincuenta y nueve, la claridad de la mañana atravesaba las cortinas y se veía un cierto desorden en aquella habitación, libros por doquier, ropa tirada, algunos trastes sucios, y sobre una mesa descansaba Dragoon junto a su lanzador. El seis cincuenta y nueve, cambio a las siete en punto y el radio despertador se puso en marcha…

Muy buenos días radioescuchas, bienvenidos a: La hora Feliz; el programa de radio que presenta las mejores notas, las mejores canciones y los mejores consejos para hacer de este su despertar, un día espectacular, pero antes de empezar les dedicamos esté tema a todos nuestros oyentes que tiene una persona especial en su vida…

Empezó una música con piano y cuerdas, luego empieza una canción…

Puede separarme la distancia de tu abrazo

Puede distanciarme el mar de tu retrato

Puede ser que mi opción sea resignarme

a rogarle al tiempo eterno a que pase


Pero al menos nadie puede arrebatarme

el mirar al cielo y recordarte, nadie

ni tampoco pueden evitar que hasta

sienta ganas de llorar, nadie


Y quisiera estar en al aire

Para llegar hasta ti mi amor

Quisiera estar en al aire…

–¡Tonterías! –expresó el dueño de la habitación, apretando el botón para apagarlo. Se podía ver a un joven de cabellos azul zafiro, alborotados y de ojos rojizos, los cuales lucían hastiados pese a que era la primera hora de la mañana... como sino hubiese dormido bien, mejor dicho. Dicho joven de piel morena de 162 cm. de altura, no parecía pasar de los 17 años. Se vistió el uniforme de la preparatoria color café, se miró al espejo unos minutos con molestia y en el reflejo del espejo percató algo tras él… se volvió caminando hasta la mesa que estaba a sus espaldas y contempló su beyblade… una pequeña sonrisa iluminó su rostro y colocó una mano sobre él…

–Seiryu… –murmuró.

El rostro de un joven de cabellos oscuros irrumpió en su mente; apartó bruscamente su mano de Dragoon, tirándolo al suelo sin querer…

Desconcertado por sus sentimientos, miró a Dragoon en el suelo y permaneció de pie mirándolo hasta que algo… un sentimiento de enojo e impotencia le hizo apretar sus puños… dio media vuelta y abandonó la habitación, dejando en el suelo a su antes inseparable compañero… olvidado.

–Buenos días –saludó estridente un hombre de avanzada edad, de cabellos largos y plateados recogidos en una coleta y vestido con un traje de Kendo. Al mirar a su nieto favorito ingresar a la cocina.

–¿Qué tiene de buenos? –respondió sentándose de mala gana en una silla de la cocina algo airado.

–Vamos muchacho es muy temprano para estar de mal humor –sugirió mirándolo con curiosidad.

–¡Uy! Perdón ¿Es que no puedo sentirme mal? –Dijo con exacerbación e ironía a la par.

–Claro que puedes… –Lo mira a la defensiva– lo haces, pero yo creo que…

– ¿…Estoy exagerando? –concluyó la pregunta mirando con una sonrisa amarga a su abuelo.

–… –El anciano no supo que decir, tal vez esa no era la palabra correcta, pero estuvo a punto de decirla.

Takao miró la mesa y descansó su brazo flexionado sobre ella…

–Me encantaría… abuelo… –dijo con voz lánguida y con algo de resentimiento– pero… –por toda continuación golpeó la mesa con su puño.

Estaban en esto cuando un joven alto de cabellos azul más claro y ojos rojizos como los del otro chico entró con una sonrisa.

–Muy buenos días.

–Otro… –Dijo Takao rodando la vista.

Hitoshi lo escuchó y tomó asiento junto a él.

–Hola Ototo-chan– sonrió encantadoramente hacía su hermanito, acodándose frente a él y recargando su cara en sus palmas.

–¿Qué quieres Hitoshi? –Dijo malhumorado y sin ningún respeto hacia su hermano mayor.

–¿Umn…?– Hizo un ademán de pensarlo mucho mirando al techo– ¿Saludarte? –preguntó al fin mirándolo.

–Gracias –respondió Takao apretando los dientes con una sonrisa fingida… muy fingida.

–Basta chicos, es muy temprano para esto –les llamó la atención el abuelo llegando a la mesa con algo del desayuno, pan tostado con mantequilla, leche, unas frutas picadas, entre otras cosas. Takao decidió no hacer caso a su Oni-san y tomó una rebanada de pan de las que había colocado su abuelo. Y Hitoshi hizo lo mismo… pero aun había algo que quería decir…

–Oye, Takao…

En la siguiente escena se ve el Dojo Kinomiya por fuera y retumbando por la voz de Takao:

–¡ERES UN IDIOTA HITOSHI!

Acto seguido sale un malhumorado Takao todavía con su pan tostado en la mano, corre, se mete el pan a la boca, toma su bicicleta, camina con ella, abre la puerta de madera del Dojo y se va…

–Hitoshi… –suspiró el abuelo algo cansado.

–Parece que esto va en serio… –dijo de pronto el peliazul en la misma posición en la que antes discutiera con Takao, pero esta vez hablando con un tono muy serio– nunca había tardado tanto tiempo así…

El abuelo lo miró y se sentó.

–Tienes que comprenderlo hijo, es la primera vez que pasa por esto…

–Creo que Takao exagera…

–No hables así de Takao. Ya verás como lo arregla, al final el siempre encuentra una solución a sus problemas… –Dijo sabiamente el abuelo, confiando en la fortaleza de su nieto de menor edad.

ЖЖЖЖЖЖЖЖЖ ЖЖЖЖЖЖЖЖЖЖ

El peliazul pedaleaba por las calles yendo en su bici. Se sentía furioso… ¿Ahora resultaba que no podía estar triste o enojado? ¿Era un crimen? Le recargaba todo eso (1)… y todo lo que había pasado la semana pasada… se lamentaba haber sido tan estúpido… y tan confiado… si, quizá era por eso que…

Suspiró, no quería darle más vueltas al asunto, ojalá su hermano no fuera tan idiota… y más cuando él tenía parte de culpa de que todo eso le pasara. Siguió atravesando el vecindario, usaba su bici por que estaba algo lejos la preparatoria y además por que el último año se había empeñado a ponerse más en forma… consiguiéndolo, pero la bicicleta se había vuelto su principal compañera desde que empezó el curso. Al atravesar una avenida con los semáforos en verde, miró a lo lejos, parado en una esquina a un joven de 18 años, de largos cabellos azabaches atados en una larga trenza, y con el mismo uniforme que él.

–¡Rei! –Llamó de lejos, pues su amigo miraba a otro lado.

El aludido se volteó y sonrió.

–¡Taka! –Sonrió un poco y se agachó levemente, como colocándose en posición de combate– ¡No dejes de pedalear! ¡Allí voy! –Le gritó.

–…Maldición, no de nuevo –murmuró por lo bajo el peliazul– pero antes de que se diera cuenta, Rei ya iba tras de él sobre la bicicleta, apoyando sus pies en la barra de metal que atravesada la llanta trasera, sujeto a sus hombros y con una sonrisa feliz. –Odio cuando haces eso, Rei –comunicó el peliazul.

–¿He? –reaccionó poniendo cara de despiste– ¿No lo hice bien? – Volvió a sonreír, –pero si esta vez no perdiste el equilibrio.

–Aja… –Dijo dándole el avión y recordando lo que en otras ocasiones había causado su “chistecito” aunque podría deberse también a su falta de habilidad para manejar la Bici; pero eso no venia al caso, se alegraba de no haber besado el piso como otras veces.

El chino lo miró unos momentos y acercándose a su amigo le murmuró muy cerca del oído.

–Buenos días Taka-chan.

Takao se ruborizó de golpe y casi pierde el control.

–¡Rei! No hagas eso… y no me llames “Taka-chan”, no soy una chica –Dijo avergonzado pero sin dejar de mostrar enojo en su moreno rostro.

Rei se separó de la nuca de su amigo y echó a reír divertido.

–Solo estoy jugando– declaró, mirando hacia el frente y disfrutando del viento por la velocidad en que pedaleaba Takao.– Además ya sabes que me gustas mucho, pero eres mi amigo desde hace mucho, y no quisiera perder eso.

El sonrojo de Takao aumentó, puesto que tal y como declaran las palabras de su acompañante, esa no era la primera vez que le insinuaba y le decía que sentía algo más por él…

–Ya está bien Rei… –dijo tratando se sonar serio– ya tengo suficiente…

Rei comprendía de qué iba lo que le decía su amigo y agregó.

–Lo lamento Taka, pero te recuerdo que si tú quieres, sabes que yo siempre estaré aquí…

Eso hizo sonreír a Takao, le alegraba tener a Rei a su lado. El chino lo comprendía, lo escuchaba y era el único que esa semana no le había dicho que hacer, como sentirse y que manifestar, era un tanto irónico, pues Rei mostraba menor sensatez a los dieciocho que a los catorce años. Y hablando de años, ya hacían dos desde que el pelinegro se había establecido de forma definitiva en Japón, y otra cosa irónica era que también era él único que sus cuatro amigos que no se apartó de él como Max o Kai… ¿Kai? bueno, eso no era raro… pero ¿Max? La última carta que había recibido de él tenía fecha de hace casi seis meses y Kai… ¿Para que hablar de él?

Llegaron al fin a la preparatoria. Una bella construcción a orillas de Tokio, en el suburbio de Kawasaki, con elegantes edificios color café, lo cual iba de la mano con el color de uniforme. Grandes jardines y varias canchas de varios deportes, cuatro auditorios, tres cafeterías, en fin todo lo que una buena escuela podía dar. Takao y Rei habían estudiado mucho para poder ingresar, de hecho Rei tuvo que traer a Takao día y noche con el estudio para asegurarse de que aprobara el examen, el chino parecía haber hecho un verdadero milagro, pues si bien las habilidades de Takao en el beyblade eran grandiosas e innegables, no se podía decir lo mismo de su modo de estudiar, no es que fuera tonto, Para Rei y para muchos Takao no tenían ni un pelo de tonto, pero si era muy desobligado y perezoso así que Rei tuvo mucho que lidiar con él, pero gracias a su constancia en ayudarlo lo había logrado. Y actualmente Takao estaba en segundo y Rei en tercero.

–¡Buenos días, Kon, Kinomiya! –Los saludaban al entrar.

–Buenos días, Kinomiya. –casi todos le conocían, ser el campeón por tres años consecutivos, no era algo que se olvidara pronto en los jóvenes y por algo más reciente también...

–¡Buenos días, Sempai Kon!

–Buenos días –respondió amablemente el peliazabache, alzando una mano, mientras que a su lado iba un mortificado Takao con las manos en las bolsas de su pantalón y con cara de pocos amigos.

–¡Buenosdíabuenosdías! –Reiteró Takao con fastidio– ¿Qué tienen de buenos?

–No pienses mucho en ello, –agregó Rei– solo responde, no cuesta nada.

–¿Qué no cuesta nada? ¡Claro que si! Gasto saliva y me da sed– afirmó cansado.

–¿Te da sed? –Lo volteó a ver y le sonrió con los ojos entrecerrados– Por eso no te preocupes… –se acercó a él poco a poco– eso yo lo resuelvo –dijo con voz suave.

El aludido lo miró y se percató que se acercaba a él.

–¿Q-Qué quieres decir… R-Rei? –Se alejó un poco.

–¡Yo traigo agua! –Respondió repentinamente mostrándole una botella de agua de esas de litro y medio.

Takao casi se va al suelo con semejante cambio… a veces Rei lo desconcertaba era buen amigo, pero debía admitir que la edad había tenido “efectos en él”… No estaba de humor para sus “jueguitos” así que se alejó y se despidió estrepitosamente.

–¡Me voy a clase! –Echó a correr dejando solo al chino.

–¡Taka-chan! –Lo llamó, pero sin poder evitar que se fuera, lo miró desaparecer tras doblar en una esquina del pasillo– /Zhé bu shi häo (esto no es bueno) (2)/ –Pensó– tal vez debí decirle antes que Kai me envió una carta…

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Miró por fuera su salón y demoró en entrar, esos “bueno días” lo tenían hasta el gorro… estaba harto de que todos actuaran frente a él, ya sabía que era casi el séptimo día, ya sabía que no se había aparecido, pero eso no era de la incumbencia de los demás, ¿Por qué todos tenían que estar al pendiente de todo lo que hiciera? Estaba harto, harto. Pero, él era Takao Kinomiya y por su orgullo tenía que demostrar que no estaba devastado, por eso, no le daría el gusto a nadie de verlo así, a nadie. Así que actuó lo más indiferente posible y entró al salón. Todos lo voltearon a ver, pero ni saludaron, ese era un buen paso, no se imaginaba que cara tenía que los estaba ahuyentando a todos, ni quería pensar en ello, con tal de que no le dijeran nada. Casi llegaba a su asiento libre de todo eso, hasta que una voz le volvió a recordar esas dos odiosas palabras…

–¡Buenos días!

Sin detener su paso tomó su asiento…

–Takao, –Pero no recibió respuesta– ¿Hooola? –Una vez más– Tierra llamando a Takao… –bromeó casi gritándole en el oído a su amigo.

–Ya te escuché Zeo. –Respondió con una venita saltando en su frente, últimamente se enojaba muy fácilmente.

El peliturquesa se asomó frente a él dejando caer sus largos mechones en la mesa y con ambas manos tras su espalda.

–Menos mal, pensé que andabas mal del oído.

–Ojalá… –cerró sus ojos y respiró hondo recargándose del respaldo de su silla.

–Buenos días– Se escuchó otra voz.

–Buenos días Kane –Respondió Zeo a su otro amigo– ¿Cómo estas?

–Bien– respondió el peliazul acercándose a la mesa de Takao con ellos– ¿Qué tal su fin de semana?

–Genial –contestó Zeo.

–Que importa –contestó Takao al mismo tiempo que el otro.

Zeo y Kane se voltearon a ver y luego miraron a Kinomiya… pero no pudieron decir algo más, puesto que…

–¡Buenos días! –Se escuchó una dulce y agradable voz.

–¡Buenos días, Salima! –Respondieron Kane y Zeo a la vez.

–¡Ya! ¿Quieren dejar eso? –Azotó Takao un puño en la mesa y los miró con molestia aún a la recién llegada.

–¿El que? –preguntó la pelirroja sin comprender.

–¿Cómo “qué”? Eso del “buenos días” me fastidia.

–Vamos Takao, no seas amargado… –recomendó Kane de lo más tranquilo.

Pero en cuanto Takao escuchó eso volteó, fulminándolo con la vista.

–Kane…–Lo reprendió Salima con voz leve y dándole un empujón a su compañero.

Takao sostuvo esa fría expresión sobre Kane por otros segundos más y luego se volvió al frente ignorándolos.

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Llevaba casi tres horas de vuelo… y ahora se encontraba abordando el vuelo a Japón en Hong Kong, siempre que viajaba desde Rusia tenía que hacer esa escala, pues no había vuelos directos de Rusia a Japón. Tomó su asiento mirando por la ventana el resto de los aeroplanos… en tres horas estaría en Japón al fin. Se sentía muy bien, y muy animado viniendo de él, aunque sonara raro tenía ganas de ver a los chicos… sobre todo a uno de ellos… ¿Por qué? Pues por que esta vez lo iba a vencer al fin; si, esa era la razón, se repetía mentalmente logrando que sus pensamientos lograran plasmar una pequeña e imperceptible sonrisa en sus labios. Metió su mano en la bolsa de su pantalón y sacó un Beyblade azul…

/Esta vez venceremos, Suzaku/ –Dijo muy seguro.

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Rei, soy Kai. Te escribo esta carta a dos días antes de salir. Pronto estaré de vuelta en Japón, mi entrenamiento ha terminado. Estaré en unos días.

Los veré pronto.

Kai.


Rei sonrió al terminar de leer.

/Me alegra ver que Kai se tomó un tiempo para avisar su regreso, no hay duda de que ha cambiado… aunque su carta fue corta, pero… se parece mucho a como él habla/ –reflexionó.

Era la hora de receso y el chino se encontraba en una jardinera sentado en el suelo, ya era un poco tarde, pero esperaba a Takao para comer, si el peliazul no se apresuraba el receso se les terminaría antes de poder comer algo.

–¡Rei!

El chino volteó mirando a su amigo aproximarse.

–Taka-chan

El “aludido” casi se cae al suelo al escuchar eso.

–Rei… –llegó al pie de él con los ojos cerrados y una postura de excesivo cansancio– ya te he dicho que no me llames así… –dijo con los dientes apretados.

–Ah… si, perdón es la costumbre.

–¿La costumbre…? –Ironizó tomando asiento junto a él– ¿Acaso tu te acostumbrarías a que te llamara Rei-chan?

–La verdad, a mi no me molestaría– Afirmó sin perder detalle de los gestos de Kinomiya.

El otro suspiró y desvió el rostro.

–Eres muy raro, Rei ¿Lo sabías? –afirmó cerrando los ojos.

El otro no dijo más solo siguió sonriendo.

–Tengo hambre… y mucha… –declaró Takao para cambiar el tema.

–¿En serio?–Dijo mientras que pasaba al otro una caja de almuerzo que el había hecho… desde que entraran a la preparatoria hacían eso, se turnaban para hacer el almuerzo de ambos, un día cocinaba Rei otro Takao, y ese martes era el turno de Rei, no estaba de más mencionar que por una semana se había interrumpido esa actividad. Pero ese día Rei estaba muy contento, pues justo del día anterior le había pedido a Takao que volvieran a tomar el almuerzo juntos, como antes, y Takao accedió. –¿Qué desayunaste? –preguntó Rei para comenzar una platica.

–Solo un pan tostado, –respondió tomando la caja– el idiota de mi hermano me hizo perder las ganas de desayunar.

La sonrisa de Rei se borró de su rostro por primera vez en todo lo que iba de ese día.

–¿Sigues molesto con Hitoshi?

Takao no quiso responder, simplemente partió los palillos y comenzó a comer el arroz frito que estaba en la caja… Rei ya casi se acostumbraba a no recibir respuesta de él cuando no quería hacerlo, ya rara vez, amenos que fuera de vital importancia, exigía una respuesta, reflexionaba sobre lo sucedido la semana pasada, ¿Es que Takao no le había contado todo? Meditó si sería prudente preguntar, pero su intento se vio interrumpido cuando alguien llegó saludando…

–¡Buenos días, Rei!

Esta vez Kinomiya no pudo evitar irse al suelo y estampar su cara en la comida al oír esa voz… y esa palabra nuevamente.

El pelinegro volteó hacia donde venía ese saludo y se encontró con sus amigos: Zeo, Kane, Salima, Hiromi y Kyoujyu.

–Chicos, hola.

–ah, ah –negó Zeo con su dedo índice, y colocando su otra mano en su cintura– la palabra clave es: “Buenos días”–Lo hizo adrede con toda la intención de molestar a cierto peliazul entre los presentes.

A Rei no se le hizo una broma tan pesada así que se unió a ellos.

–Ah, perdón: Buenos días.

–¡Buenos días, Rei! –Contestaron todos en coro.

Takao se levantó un poco quitándose la comida de la cara.

–Buenos días Takao, –se agachó la castaña de ojos rojizos– ¿Cómo estas hoy?

–Umr… quieren dejar eso, ya. – Dijo ignorando olímpicamente a Tachibana.

–¿He? –Expresó la chica, al parecer ella no estaba enterada de la broma, pero sin querer había contribuido.

–¿El qué? –Dijeron los otros haciéndose los desentendidos.

Eso era más de lo que el frágil humor de Takao podía soportar y necesitaba; una bola de “amigos” insensibles a sus sentimientos, por lo que sin decir nada tomó sus cosas y salió corriendo de allí.

–¡Takao! –Se preocupó Hiromi. Rei también observó la escena pero no intentó nada, solo clavó su vista en el arroz… con algo de tristeza…

–Ops… –Exclamó Zeo rascándose la cabeza… –No pensé que lo fuera a tomar mal…

–Zeo… –lo miró Kane de soslayo…

–¡Son todos unos tontos! –Reclamó Hiromi poniéndose de pie. –¡Ustedes y sus bromitas tontas! ¿Acaso ya olvidaron lo que le pasó a Takao hace siete días? ¡Son unos insensibles!

Zeo y Kane se sintieron apenados, sabían que Hiromi tenía razón…

–¿Y alguien ha visto a Nekki…?–Inquirió Kyo al cabo.

–Nop. En su salón dicen que no se ha presentado desde ya saben cuando –Dijo Salima en palabras clave.

–¿En que estará pensando ese idiota? –Agregó Zeo con un tono molesto poco usual en él.

–Que lastima, y tan bien que iba todo –Comentó Kane doblando sus brazos tras su nuca.

–No nos toca a nosotros determinar eso –Dijo Kyo muy analítico– Y mejor dejemos de hablar de eso o Takao se enojara con nosotros de nuevo.

–¡Bah! Todos hablan de ello en esta escuela –Replicó Kane– sino lo escucha de nosotros lo escuchará de alguien más, es la comidilla (3) de la escuela.

–Precisamente por eso Kane– Intervino Hiromi cruzando los brazos, y regañando a todos, como siempre– Por lo menos Takao debería de no escucharlo de nosotros, se supone que somos sus amigos y requiere nuestro apoyo.

–Estoy de acuerdo con Hiromi –Agregó Salima.

Rei era él único que no participaba en la conversación, solo frunció el ceño al recordar a la persona de quienes hablaban sus amigos y lo ocurrido la semana pasada… estaban en esto cuando el timbre sonó.

–¡Ahh! –Gritó el pelinegro de pronto asustando a sus amigos que hasta brincaron.

–¿Qué te pasa Rei? –preguntó Kyo perturbado abrazado a Hiromi que era la que más cerca tuvo.

Hiromi le propinó un golpe en la cabeza para quitárselo de encima. Dejando al chico en el suelo.

Rei se paró y se giró hacia ellos.

–Es que olvidé decirle a Takao que Kai me mandó una carta avisando que pronto vendrá a Japón.

–¿En serio? Dijeron todos.

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A la hora de la salida.

Rei corrió de su salón hacia el de Takao. Se quedó afuera esperando ver salir al peliazul, pero… cada vez disminuía el numero de alumnos y no salía nadie… ni siquiera sus amigos, consideró que eso era raro y decidió asomarse. Adentro miró a Zeo, Salima y a Kane, los últimos parados alrededor del pupitre del primero.

–Hey, chicos.

La pelirroja volteó.

–¿Rei?

El chico se paró tras ellos.

–Oigan… ¿Y Takao?

–Lo mismo nos preguntábamos nosotros –agregó Kane– no entró con nosotros después del receso.

–¡¡…!!– Rei se sorprendió mucho, pero solo bajó la vista– Takao… –de nuevo los miró. –Bueno los veo mañana, ¡Zái Jián! (Hasta luego!) –Salió corriendo del salón.

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Mientras tanto Takao ya iba por las calles de Tokio, caminaba sosteniendo su bici y caminando al lado de ella, no tenía prisa por regresar a su casa de hecho… le daba igual caminaba por que era mejor que estar sin hacer nada, e iba a un paso tan lento que fácil ese recorrido de treinta minutos en bici y de cincuenta a pié se volvió casi de una hora y media… ¿Para eso se había saltado las clases? ¡Que importaba! Intentó llevar un día normal y no pudo, ni siquiera pudo tomar el almuerzo con Rei como antes por culpa de las estúpidas bromas de “sus amigos” Que patético. Ya cerca del Dojo, distinguió a una persona recargada en la pared, a un lado de la puerta de madera… al principio no la distinguió pero conforme avanzaba se percató que sus cabellos grises eran agitados suavemente por la brisa, y que su piel blanca lucía aun más blanca por el brillo del sol…

Detuvo su andar a tres metros de la puerta y de aquel chico que permanecía recargado allí, cruzando los brazos y cerrando los ojos. Pasó un segundo y esa persona abrió los ojos, por lo que Takao se sintió observado por unos orbes color lila. Ya no tenía dudas, sabía quien era esa persona…

–Eres tú… –espetó nada sorprendido con su presencia– ¿Qué haces aquí?

TZU ZU KU… (Continuará…)

(1) Recargaba: Cansado, molesto, irritante.

(2) Sonido cercano a una expresión China.

(3) Comidilla: Chisme, cuento, rumor, etc.

Bueno allí está. Primero, Lo sé no es muy bueno, tal vez porque es una trama más sencilla que las otras que he escrito, pero denle una oportunidad. Segundo sé que no parece un KaixTaka todavía, pero eso ira cambiando en el curso de los capítulos. Ya veréis!!!

Yami Hisaki: ¿Si saben quien llegó, no? ¬¬ ¿No se preguntan que tiene a Taka de tan mal humor? ¿Quiero leer sus ideas? xD

Y todos los capítulos de esta historia irán en forma de pregunta xD xD

Okiau. Cuídense y si quieren saber como sigue esta historia háganmelo saber por medio de un review, solo tiene que darle al botoncito morado de la izquierda que dice: “GO” y a escribir.

¡¡¡INVASION CONQUISTA KaixTaka TyxKai Gambare!!!

Comentarios, sugerencias, amenazas de muerte, cartas bomba, jitomatazos (Siempre digo lo mismo xD), y de más frutas y legumbres (Menos Virus ) serán bien recibidos.

ATTE: Senshi Hisaki Raiden “La legendaria swordgirl princess”.

Заботьсиа много всем і до свидaния!

(Se cuidan mucho y hasta luego)

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