Share/Save/Bookmark
Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search Login Register Extras
Anime/Manga » Naruto » Honey font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Kohaku no Kokoro
Fiction Rated: K+ - Spanish - Tragedy - Neji H. - Reviews: 2 - Published: 06-04-07 - Updated: 06-04-07 - Complete - id:3574664
Derechos de autor: Los personajes, escenarios, derechos e izquierdos de Naruto pertenecen, como ya todo el mundo sabe, a un se

Derechos de autor: Los personajes, escenarios, derechos e izquierdos de Naruto pertenecen, como ya todo el mundo sabe, a un señor que se llama Masashi Kishimoto y que, como es obvio, no soy yo.

Honey y Yoshi Shiroyama son personajes creados por mí. La mencionada Jen (Miyagi) es un personaje creado por KittyStorm. Hikaru Hyûga es un personaje creado por Saki Hashimoto.

Tema musical: Honey de Bobby Goldsboro, del álbum recopilatorio de baladas Noches de blanco satén.

Honey

(Not like the other girls)

Por Kohaku no Kokoro

“No quiero perder nada…”

“No pienso perder el tiempo…”

“Preocuparme por mí misma es absurdo, y no voy a hacerlo…”

A veces pienso que aún estás aquí. A veces me despierto llamándote. Y a veces pienso que nada vale la pena.

Desde aquella tarde, ya hace más de diez años… desde la primera vez que te besé. Desde entonces no pude dejar de amarte. Y sólo tenías once años. Me enamoré de una niña. Y nunca dejaste de ser mi niña…

“Ahora que te tengo no pienso perder el tiempo…”

“No imagino mi dolor si te vas algún día, porque ahora que te veo ya te estoy extrañando…”

“Tengo miedo de quedarme solo…”

Pensar que nunca amé… nunca necesité, nunca me entregué a nadie como a ti, mi niña de oro. ¿Qué tenías que me conquistó? Aún no lo sé… Pero ya no puedo dejar de extrañarte. Me duele más dejarte ir que dejar de vivir. Te lo dije en su momento y te lo repito ahora… habría preferido sufrir ahora mismo una muerte lenta y dolorosa que vivir mil años tras tu muerte…

Tú lo sabías. ¿Por qué tardé tanto en saberlo? Gracias a eso me siento culpable. Pienso en lo mal que hice… entrenando y poniendo tanto empeño en ser el mejor, mientras tú te morías sola. ¿Por qué, Honey?

¡Está nevando! —gritó Honey emocionada—. ¡Yoshi, ven a verlo!

¡Vas a acatarrarte, niña! —respondió Yoshi preocupado.

A Honey eso no le importaba. Estaba muy ocupada, de rodillas sobre la nieve, comprobando su textura, su temperatura y hasta su sabor.

Con el frío que hace, y ella en shorts —murmuró Neji entre preocupado y divertido.

Así es ella —sonrió Lee.

Honey hizo una bola de nieve y se la lanzó a Neji, con tan buena puntería que le habría dado en plena cara si él no hubiera sido rápido de reflejos y se hubiera agachado. Aun así, la bola pasó rozándole el cabello.

¿Ésas tenemos? —sonrió Neji.

Sí —respondió la chica desafiante.

Él corrió hacia ella y la atacó con cosquillas. Honey no podía soportar las cosquillas en los costados.

¡Ey! —se quejó—. ¡Eso no vale!

¿Y tirarme bolas de nieve a mí sí vale? —replicó Neji riéndose—. ¡Eh! ¡No me pellizques, traidora!

¡Pues no me hagas cosquillas! —jadeó Honey.

Entonces pídeme perdón…

Ella se negó y él siguió haciéndole cosquillas sin piedad ninguna.

Ya te rendirás —profetizó.

Tenía razón. No pasó mucho tiempo hasta que Honey, casi sin respiración de tanto reírse, empezó a susurrar “perdón, perdón, perdón…”. Neji pasó entonces de las cosquillas a las caricias, en la misma zona de la cintura. Luego, jugando, la despeinó.

Mira que yo también te despeino —amenazó Honey.

Neji reía con ganas. Ella se lanzó sobre él y se enzarzaron en una pelea absurda e infantil, con cosquillas y tirones de pelo incluidos, que finalizó cuando Neji le sujetó las muñecas y le dio un beso en la nariz. Ella se reía. Estaba tan bonita… despeinada, sonrojada por el frío y riéndose, y dándole pequeños empujones, sonrisas, besos, cosquillas, risas y más besos.

Cuando Lee nos decía que parecíamos recién casados a ver si nos enfadábamos… Cuando Shikamaru me decía que eras todavía más problemática que las demás mujeres y acabábamos siempre peleados… Y yo le tomaba el pelo hablando de Temari, y él contraatacaba hablándome de ti.

Ahora tiemblo al oír tu nombre. Nadie va a poder sustituirte, Honey… y tú lo sabías.

Eres tan… tú —sonrió Neji—. Eres un ángel.

Y tú un cursi —sonrió a su vez Honey—. Es increíble lo que puede cambiar alguien.

Al menos espero haber cambiado para bien…

No sé qué eres para el mundo… pero para mí eres el mundo. Tómatelo como quieras. Yo también soy una cursi.

Ella lo quería también. Eso le infundió valor. Se puso de rodillas.

Honey… —susurró—. Cásate conmigo.

El rostro de Honey podría haberse confundido con una bombilla roja, si las bombillas rojas hubieran tenido boca, nariz y bonitos ojos color miel.

Por favor —continuó Neji—. Necesito saber que puedo estar a tu lado para siempre.

Juntos hasta la muerte —murmuró Honey.

Y juntos en la muerte —completó él.

Creo que no nos moriremos juntos, Neji —dijo ella muy seria.

De todas formas, quiero estar junto a ti. Por favor, cásate conmigo.

Neji…

¿Me quieres?

Más que a nada.

¿Quieres casarte conmigo?

Honey suspiró.

Sí, Neji. Quiero casarme contigo.

Cada recuerdo tuyo duele más que el anterior. No dejo de pensar en qué habría pasado si siguieras conmigo… Tal vez habríamos tenido más hijos, y tal vez habría sido eso lo que nos unió a tu hermano y a mí, en lugar de tu muerte. Habríamos envejecido juntos…

Aunque haga más de un año desde que te fuiste, sigo hablando contigo, ya lo ves. Sigo intentando evitar decir que estás muerta. Sigo esperando que entres en casa y me saludes y me abraces… buscando motivos que me hagan creer que mi vida aún merece la pena. De alguna manera, sabía que amarte tanto no iba a ser bueno… Y era cierto, porque cuanto más amas, más duele perder lo que amas.

Te odio, Honey. Te odié por no tomarme en serio, por traerme por la calle de la amargura, te odié por no demostrarme que me amabas… te odié porque te quería. Te odio por haberte ido. Sin decírmelo y sin esperarme. Te odio porque, aunque lleves muerta más de un año, aún te amo, y temo que me está ocurriendo lo que te dije el día de nuestra boda, cuando aún teníamos toda una vida en común por delante.

“Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana…”

Tu ausencia duele. Tú misma hacías daño, y más haces ahora que no estás. No puedo dejar de quererte. ¿Por qué me haces esto?

No sé si puedo hacer esto.

Pues podrías haberlo dicho antes —observó Lee—. Te habrías ahorrado organizar la boda.

Neji esbozó una débil sonrisa.

Vamos a ver. ¿Tú la quieres? —preguntó Lee.

A estas alturas todavía tengo que decirlo? Es lo mejor que me ha pasado en la vida. ¡Claro que la quiero!

¿Entonces cuál es el problema?

Que las mujeres son problemáticas, siempre lo han sido y siempre lo serán —intervino Shikamaru.

No, el problema es que está nervioso —corrigió Naruto—. Créeme, sé lo que estás pasando.

Naruto se había casado con Hinata hacía poco más de medio año.

¿Se te pasó?

A ver, te explico. Primero te emocionas, mientras lo organizas todo. Luego te angustias, justo antes de a boda. Pero después… cuando la ves venir hacia ti… y sabes que esa mujer, en un rato, se va a convertir en “tu” mujer… entonces sabes que ha valido la pena. Y se te quitan los nervios, porque sólo la ves a ella. Si vas a arrepentirte, que sea ahora, porque más tarde no podrás.

No la merezco —susurró Neji—, pero la quiero tanto…

¿Entonces? ¿Renuncias? —preguntó Lee sorprendidísimo.

¿Que si qué? ¿Pero tú por quién me tomas? No la merezco, pero ella cree que sí… Sería idiota si no me aprovechara de eso, ¿no te parece?

Naruto sonrió.

Vamos, tenemos una boda que celebrar.

Pensar que Naruto tenía razón en lo que dijo… ¡Cuánta razón! Porque en cuanto te vi con ese kimono rojo, sonriendo y caminando, tan despacio… hacia mí… con ese porte de reina que tenías… fue uno de los momentos más hermosos de mi vida. Y entonces supe que nunca iba a poder explicar cuánto te quería, porque las palabras eran poca cosa, y además las mías no suelen valer mucho. Y entendí hasta qué punto valía la pena cada mal momento, cada vez que pensé que el mío era un amor imposible, y hasta cada bofetada que me diste, incluyendo las que no me merecía… que no fueron pocas.

Puede que el mejor momento de mi vida fuera cuando te vi venir hacia mí el día que nos casamos… o cuando dijiste “sí, quiero”… o la misma noche de bodas, o ya de plano cuando aceptaste casarte conmigo. He pasado tantos momentos buenos contigo, que me siento incapaz de escoger uno solo. Pero de los malos… de los malos hay dos que me provocan ganas de suicidarme…

¿Cómo está mi hermana?

La verdad, bastante mal. Apagada, fatigada… no sé por qué. Tengo miedo. Tal vez tenga yo la culpa y ni de eso me doy cuenta.

Yoshi compuso una expresión entre triunfante, triste e incrédula.

¿No te lo ha contado?

¿Qué tenía que contarme?

No sé… tal vez que hace cuatro meses le diagnosticaron leucemia.

Neji se quedó sin habla. Su mujer tenía leucemia y no se lo había dicho… ni siquiera se lo había dado a entender.

Hacía cuatro meses… Pero no llevaban ni dos casados. Entonces…

Creo que sí intentó decírmelo —murmuró—, cuando le pedí que se casara conmigo.

Y no la dejaste —completó Yoshi en tono de censura.

¡No podía saberlo! —se defendió Neji—. ¿Crees que me gusta enterarme ahora? ¿Y además por ti, y no por ella?

Estás tan ocupado intentando ser el mejor, que no te has dado cuenta de que tu mujer tiene una enfermedad terminal… ¿Quieres que te diga lo que creo? —replicó Yoshi como si quisiera que sus palabras hirieran (de forma literal) a su cuñado.

No es necesario, gracias… Tengo la esperanza de que se lo haya callado por una razón de peso…

¿Como que tú no la escuchas, por ejemplo? ¿O que eres un egoísta? ¿O que…?

¡Cállate! —estalló Neji—. No tienes ningún derecho a juzgarme, ¿me oyes?, ni siquiera por ser el hermano de Honey… Y menos aún cuando has dejado que Jen se fuera con otro porque eres un maldito cobarde. No tienes derecho a juzgarme…

No sé si me dolió más enterarme de tu enfermedad tan tarde, enterarme por tu hermano, tu desconfianza o su mezquindad… creciéndose por tener información importante que yo no tenía y considerando tu leucemia como una victoria sobre mí. Lo que más me dolió fue saber que te perdería, sí, pero…

¿Por qué, Honey? ¿Por qué tuviste que irte así?

¿Por qué no me lo dijiste?

No quería preocuparte…

Honey, por favor, no me digas eso… Siempre me he preocupado por ti, desde que me enamoraste… ¿Por qué a mí no y a tu hermano sí? ¿Por qué a él sí le dejas preocuparse?

Intenté decírtelo —susurró Honey—, pero me pediste que me casara contigo… Sí, yo sabía que iba a morir, precisamente ésa fue una de las principales razones de que aceptara… y por eso no te lo dije. No quería amargarte la vida una vez casados. Esto ya no tiene remedio, Neji, por eso quise vivir con normalidad… contigo… y morir a tu lado. Y para eso, tú no podías saber que me estaba muriendo.

Entonces tu hermano…

Es un imbécil, no debería haberte dicho nada. Estaré bien, Neji.

No. Los dos sabemos que no lo estarás —dijo Neji en voz baja.

Honey suspiró.

Lo que sí que lamento es que no tendré tiempo para cumplir toda mi lista de objetivos…

Él la abrazó.

¿Qué lista de objetivos?

Honey se sacó del bolsillo una hoja de papel doblada y se la tendió en silencio. Neji la cogió y la desdobló. Había algunas cosas tachadas.

Son las que ya cumplí… Casarme contigo, perder la virginidad y disfrutarlo, caminar sobre el agua, leer las obras completas de Tolkien…

¿Las has leído todas?

Me costó sangre, sudor y lágrimas, pero lo logré —sonrió Honey.

Estar en dos sitios a la vez —leyó Neji—, morir sin dolor, ver la saga completa de Star Wars sin pausa, tener un… ¿de verdad quieres tener un hijo conmigo?

Sí.

Tampoco me lo habías dicho. ¿Qué eres, una caja de sorpresas?

Pensaba decírtelo cuando ya estuviera embarazada. Ya sabes que el que los dos intentemos tener un hijo, por alguna misteriosa razón, es un anticonceptivo que funciona muy bien…

Honey… —susurró Neji.

Ella le dirigió una mirada interrogante.

No tenemos mucho tiempo —dijo él con una sonrisa—. Si queremos tener un hijo, tendríamos que ponernos ya…

Hikaru es lo único que me saca de las sombras. Es igual que tú. Es plata en vez de oro, pero igual que tú. Va a tener el mismo carácter, ya lo verás…

Recuerdo tantas cosas de ti… El modo en que tu risa me hacía querer parar el tiempo para que fuera eterna, el modo en que tus lágrimas me hacían querer cambiarlo todo para que dejaras de llorar… Cuando te llevé a aquella frontera para que pusieras un pie a cada lado y estuvieras en dos sitios a la vez… Cuando vimos los seis episodios de Star Wars sin una sola pausa, y tú comentabas cada frase y no nos enterábamos de nada…

Aun sabiendo que estabas enferma, aun sabiendo que ibas a morir pronto… creo que de verdad disfruté esos quince meses contigo. Aunque no hayamos durado ni año y medio casados, aunque Hikaru crezca sin una madre… al menos sé que viviste feliz. Lo único que me duele es extrañarte, que no estés, que sólo hayan sido quince meses… y sobre todo, que ya no volverás nunca…

OWARI

Primera vez en mi vida que lloro escribiendo un fic… en fin.

Aclaración: “Es plata en vez de oro”. Se refiere a los colores del pelo y los ojos. Honey tiene ambas cosas color miel, doradas. Hikaru tiene byakugan y el pelo plateado.

Sugerencias, felicitaciones, tomatazos, tirones de pelos o palmaditas en la espalda en reviews.

Saludos. Se despide Kohaku no Kokoro.

Segunda sacerdotisa leickrista. Anti-Human-Love Goddess. Ex aprendiz padawan de Itnuzi Desli. Presidenta y fundadora del club de fans de Jesse James Dalton alias Yeye. Gran friki según el test de frikismo “FrikiTest”. Diosa inspiradora de Annell Maycov. CEP de William Moseley. Fan número 3 de Jun Aiza. Voz gemela de Bill Kaulitz. Ángel defensor de Tokio Hotel. Loca obsesiva germanocantante. Diosa suprema del panteón frikista. Creadora de un amor platónico de Lily de Wakabayashi. Maestra Sith de VcKBiLl.



Return to Top