|
Author of 24 Stories |
Capítulo tres:
— Negocios —Dijo Sparrow, en una sala de conferencias improvisada—. Amenti te odia a muerte —Puntualizó objetivamente—. ¿Crees que porque le pidas que saque el diamante de la vasija, lo hará? Contando también que gente como Héctor, no te ofendas amigo, los odia más…
— Habrá que ser un poco persuasivo… —Comentó sinuosa
— ¡Persuasivos¡Cómo demonios pretendes que lo persuadamos! Amenti es la aberración en persona, el bizarro caballero… —Se calló cuando Calypso hizo un gesto disimulado, miró hacía su derecha. William estaba hablando, exasperado con uno de su tripulación sin prestar atención a nada más—. Estás loca, con el perdón de Jones —Agregó, temiendo que el ojiazul atentara contra su vida. Pero, fue totalmente ignorado; aún peor, no estaba en dónde lo había dejado hacia sólo, cinco minutos.
— ¿Qué sucede? —Preguntó el antiguo Capitán del Flying Dutchman, con voz dura, tras Will, una mano se apoyaba en la pared. El menor se sentía incómodo con la cercanía de aquel hombre. Todo el mundo prestó atención.
— Ergh… señor, necesitamos al Capitán Turner en la cubierta.
— ¿Para qué¿Qué no ves que estamos ocupados?
— Pero, Maestre Jones.
— Largo…
— Es importante —Insistió el pobre paje.
— ¡No lo repito¡Largo! —William comenzó a sentir fascinación por aquel desalmado hombre. Daría todo por tener algo de su aplomo… el paje se había ido corriendo ante el bramido del hombre—. Ten un poco de dureza… ¡por las barbas de mi abuela! Eres todo un enclenque¡Aprende a decir que no! —Lo agarró del brazo un poco fuerte y lo devolvió al lugar dónde no se debía haber levantado.
— ¿Estás segura? —Fue lo único que dijo Jack.
— ¿Alguna vez he fallado? En cuanto lo vea, quedará prendado, sólo tenemos que manipularlo bien, hacerle promesas falsas. —Barbossa rió por lo bajo.
— Tienes un trato —Soltó sólo por ver lo que iba a ocurrir. Jack tenía razón, ya hasta comenzaba a sentir pena por el chico.
1
— Elizabeth, lo que voy a revelarte aquí, no debe salir de esta habitación. ¿Se comprende? —Preguntó Calypso, mirando fijamente a la joven reina.
— Claramente. ¿Qué es lo que sucede¿Por qué tanto secretismo? No comprendo. Además…
— Shhh, mi querida niña. ¿No te dije que ibas a tener el mismo destino que tus compañeros si éstos decían que sí?
— Pero…
— Tú nombre está en mis manos —Dijo enseñándole un pequeño diamante entre sus dedos.
— ¿Qué es eso?
— Es tu vida. Literalmente. Es lo que Barbossa y Jack buscan con tanto ahínco.
— Tú dijiste qué…
— Yo sé lo que dije. Te voy a ofrecer ser mi sacerdotisa…, eso te dará toda mi protección y mi inmortalidad, alejándote de las leyes de los hombres. Yo sólo puedo sacar de la vasija a aquellas personas que les ofrezca ser mis subordinados. Jamás he tenido una sacerdotisa, por lo que tú serías mi Corpus Mater en este mundo. Ser mi Sacerdotisa, te permitirá trabajar en casi el mismo campo que a William. ¿Qué te parece?
— ¿Qué es lo que tengo que hacer? —Preguntó sin siquiera pensárselo. Calypso sonrió.
— Bajo mi tutela y mis consejos, tal vez podremos reemplazar a Amenti. Como Will, tú tienes algo especial, un no sé qué, que hace que los hombres enloquezcan y no piensen coherentemente —Soltó con sonrisa oscura—. A Amenti lo dejaremos sólo en caso de que tú, no puedas lograrlo a tiempo. Necesitamos un ejército, uno inmortal, pero, que en caso de necesitarse, pudiera dejar de serlo…
— ¿Estás diciendo que yo podré manejar la vida? —Inquirió con incredulidad a punto casi de reírse.
— Exactamente eso es lo que voy a tratar de lograr. Te sorprenderás de lo fácil que será convertirte en una Diosa, con tu experiencia y algunos trucos sucios, de mi parte.
— Yo… ¿No hay ningún juego sucio?
— No, me caíste bien. Eres una de esas personas que valen la pena que vivan para siempre. Además, es hora de darle en el orgullo al imbécil de Amenti, yo me vengo, tú consigues estar con William eternamente, y todos felices ¿Qué dices? —Preguntó cediéndole la mano. Elizabeth la tomó levantándose de dónde estaba sentada.
— ¿Dónde firmo?
— En ningún lugar —Le anunció rompiendo el cristal que estaba en sus manos—. Esto sólo lo sabe William, a medias; pero, de todas maneras, no lo comentes con nadie, para todos, tú sigues Siendo, Elizabeth Swan de Turner, Reina de los Piratas, pero nada más. Hasta que el momento llegue…
— Comprendo…
— Ahora, llámame cuando la primera anormalidad que sientas en tu cuerpo se presente.
— ¿Anormalidad?
— Has dejado de ser una mujer, por lo tanto, no sangrarás nunca más. Luego de que la última gota de sangre salga de tu cuerpo, pronuncia mi nombre. Es un largo camino que recorrer oculto de todos aquellos que alguna vez conociste.
— A decir verdad, más bien, siento que esto es algo excitante.
— Lo es, mi niña, lo es… un toque de destino. No lo olvides… si algo sucede, algo que no puedan controlar, William podrá encontrarme…
2
— Lizzy… que alegría verte —Saludó el capitán Sparrow.
— ¿Qué quieres, Jack?
— Oh pequeña Lizzy, hieres mi sentimientos… ¿Qué no puede un viejo amigo, saludar?
— No sabía que fuésemos amigos, Jackie… —El hombre colocó una mueca de desagrado en su cara, mientras que todos los que estaban a su alrededor se reían disimuladamente.
— Obviando eso… —Le rodeó con un brazo por el cuello—. ¿Crees que pueda preguntarte algo?
— Por supuesto que puedes preguntarme, Capitán… después de todo ¿somos amigos, no?
— Mi querida Alteza… ¿De qué exactamente hablaron Tía Dhalma y tú, a solas?
— Oh… ¿Tu curiosidad ha despertado? —Preguntó arreglándole la camisa, con actitud lasciva.
— Ummm, pongámoslo como que estoy preocupado por ti, Lizzie. Muy preocupado…
— Entiendo¿Por qué no le preguntas a Will, Jack? —El capitán del perla negra se atragantó en su propia saliva, haciendo sus gestos extraños, mientras que Elizabeth se desembarazaba del artero hombre—. No me dijo nada interesante de oír, Jackie, al contrario de ustedes, y por lo que he logrado ver, ella tiene sentido de juego limpio. Me voy a con William, estoy harta del Perla Negra, ahora, sino me necesitas para nada más, me iré a ver a mi esposo.
3
— ¿Te lo dijo? —Preguntó Barbossa.
— Ni por asomo…
— ¿Crees que sospeche de algo?
— Lo dudo, me dijo que le preguntara al mozalbete.
— Pongo mis manos al fuego a que no tiene ni la menor idea de lo que va a suceder. Si La bruja de Calypso está esperando utilizarlo como carnada para atrapar a Amenti, no creo que haya sido tan estúpida como para haberle insinuado algo al chico. Ahora…
— El Flying Dutchman siempre tiene que tener un capitán, ella no matará a William ni por todo el oro del mundo, ella NECESITA alguien que guíe las almas… Me preocupa más lo que puede destruir cualquiera de nuestros planes. ¿Recuerdas el precio por nuestra inmortalidad? Parece que un demonio ha decidido venir a destruir todo… esto se me hace conocido ¿Dónde lo he oído antes?
— ¿Y qué planea¿Convertirnos en un ejército, o algo así…¿Piensa utilizarnos?
— ¿Qué otra cosa podría hacer?
— ¿De qué le serviríamos tres capitanes, el ‘niño lindo’ y una tripulación completamente humana?
— ¿Por qué crees que quiero saber qué demonios le dijo Tía Dhalma a Elizabeth? Está planeando algo… y creo que la ‘Reina’ tiene algo que ver en esto… ¡Pero de todas maneras! Ella prometió algo y eso lo hará, lo único que haremos luego será seguir con nuestras vidas. ¿Eso es lo que buscamos no? Ser inmortales, todo lo demás, pierde interés…
— Espero que tengas razón, Jack…
— Yo también, Héctor… yo también…
4
— Emm… entonces ¿Debemos pasar por allí? —Preguntó Will asomándose por las amuras para tener una mejor visualización del estrecho espacio del que hablaba David Jones.
— Aye… —Contestó con desgana.
— Parece ser imposible… ¿No hay otro camino? —Insistió mirándole directamente a los ojos azules.
— ¿Te parece que hay otro camino chico? —Inquirió sin paciencia, agarrándole por la cabeza, moviéndosela a placer.
— No parece…
— Entonces deja de tontear y da las órdenes pertinentes.
5
— Señor…
— ¿Qué sucede ahora? —Preguntó William, moviendo la taza, sentando en la cocina del barco.
— Queremos decirle que, todo aquel que ha entrado en ese estrecho, no ha logrado salir jamás.
— ¡Aye Capitán¡Se rumorea que unas criaturas mitológicas devoran todo lo que entra!
— Amm… pues¿Por qué no van y hablan con David Jones y le proponen no entrar allí? Estoy seguro que estará encantado de responderle todas sus dudas y preocupaciones —Contestó irónico, levantándose de allí y yendo al timón para ver las estrellas un rato.
— ¿William? —Le despertó alguien al rato de su ensoñación. El capitán miró hacia atrás—. ¿Estás seguro de esto?
— Como siempre, no es como si tuviese mucha opción. En cierta forma tengo que hacer lo que Calypso diga, así que, tenemos que… ¿Es verdad lo de las leyendas?
— A según, navegas 3 días y 3 noches en total oscuridad, luego, una luz incandescente que te ciega, y justo cuando recuperas la visión aparecen las criaturas para devorarte.
— Suena casi como las historias de Gibbs… sólo te faltó decir “si crees en tales cosas”.
— Nadie ha logrado agarrar la copa para llenarla con el Líquido Eterno, Will…
— Al parecer —Dijo exhalando derrotado—. De nuevo tendremos que lograr lo imposible.
— Eso parece, hijo… eso parece…
TBC