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Author of 20 Stories |
NdA: Lo dicho, mini-viñeta con Peter de prota. La encontré entre todo el follón que tengo en el Pc de mi casa y aquí la dejo, a ver qué os parece. Habrá más cosas sobre el cuarto merodeador, desde luego, esto es simplemente algo que se me ocurrió hace poco y decidí meterlo más bien al principio.
Gracias por los reviews. Os quiero.
Dedicatoria: Se lo dedico a mi recién nacido sobrino Víctor porque por fin soy tita fuera de la red. xD
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El cuarto merodeador
En Hufflepuff hay una chica. Va a quinto curso y tiene fama de rara. Es una muchacha bajita, de pelo rizado y grandes ojos negros. Siempre coinciden a la salida de Adivinación. Cuando los merodeadores bajan las escaleras de la Torre, mareados y desesperados por respirar aire sin contaminar, la clase de quinto de Hufflepuff espera para subir y ella siempre está ahí. Mirándolos y sonriendo.
Sirius la considera “pasable”. A Peter le parece bonita. Y cuando James dice cuéntanos intimidades, Canuto, anda y Sirius responde que no hay nada que contar, a Peter de pronto le parece más bonita aún.
Nunca ha hablado con ella. Peter no suele hablar con chicas. Sirius tampoco, claro, pero porque él dedica su tiempo con ellas a otras cosas. Peter simplemente no se acerca a las chicas. Y las pocas veces que alguna chica se le ha acercado a él había sido para pedirle que le ayude a conseguir una cita con James o Sirius, o incluso Remus. Peter sabe que no existe para las chicas y que no existirá mientras siga compartiendo grupo, curso, escuela o el mundo con chicos como sus amigos. Guapos, divertidos, inteligentes. Populares.
Peter es el cuarto merodeador. Un merodeador que vive cobijado bajo la inacabable sombra de sus tres compañeros. Y es estupendo tener a tres amigos así, que se preocupen por él y le consideren digno de su amistad; James le enseña a volar en escoba, Sirius le protege de los matones de Slytherin, Remus le ayuda a estudiar. Son los mejores amigos que cualquiera pudiese desear. Y Peter se siente muy afortunado de ser el cuarto merodeador.
—Hey, Pet. —Han llegado a los terrenos y se disponen a tomarse un merecido descanso al aire libre, una verdadera necesidad cuando se respiran mil y un inciensos aromáticos durante una hora—. La rara te estaba mirando.
Las palabras de James le hacen pegar un saltito. Se sonroja y Sirius se ríe.
—Yo creo que le gustas —declara Remus tranquilo, acomodándose bajo un árbol, al parecer decidido a pasar el rato libre que tienen leyendo.
Al contrario que los otros dos, Lunático nunca se burla de él, ni siquiera en broma. Remus tiene demasiado tacto y es demasiado sensible con los sentimientos ajenos como para arriesgarse a hacerles daño. Algo pega un golpecito suave en el pecho del pequeño merodeador. Lo ha dicho Remus. Remus nunca le mentiría. Si lo dice Remus, entonces quizás… Una leve sonrisa está punto de surgir en sus labios cuando oye el comentario de Sirius —ya sabemos por qué la llaman rara—, y James se echa a reír. Peter se ríe también y el asunto queda olvidado en lo que se dice “quidditch” para pasar a tratar temas de estado como Quejicus o la tal Karen con la que Cornamenta piensa dar celos a Lily.
Remus sigue leyendo, ajeno a los planes de los otros dos, y ya nadie recuerda a la chica rara ni a Peter. Ni la sonrisa que estuvo a punto de escapársele antes de entender que sólo era una broma. Como siempre.
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NdA: ¿Triste?. ¿Realista?. ¿Cliché? Opinad y ateneos a las consecuencias. xD
PD: Como esta viñeta debió ir antes que la anterior, no os sorprenda si las cambio de lugar más adelante.