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[ItaDei
7º Labios
Itachi estaba aburrido esa tarde. Él, el más serio de todo el grupo, el menos hablador, quien no demostraba sus sentimientos, quien no dudaba al momento de matar a sangre fría a quien fuere, el asesino más codiciado y temido de toda la región, y quién sabe si más, estaba aburrido. Y eso era peligroso.
No era un aburrimiento normal que se le fuera a pasar fácilmente ni tampoco con cualquier cosa. Él era un Sr. Asesino y por ende su aburrimiento era un Sr. Aburrimiento, no cabía esperar menos. Y eso a Itachi no le gustaba nada (cabe aclarar que lo que no le agradaba era el aburrimiento en sí y no su trato como “señor”).
Estaba pensando en qué hacer, cuando una melena rubia acompañando a una persona se plantó frente al sillón en el que estaba tirado (no tenía ganas siquiera de usar palabras elegantes, como era su costumbre, ni en sus pensamientos) y le habló:
– Itachi, uhn – parecía emocionado –. Vení que quiero mostrarte mi nueva obra de arte, uhn.
– No tengo ganas en este momento, Deidara – su largo cabello negro se esparcía en torno a su cabeza mientras jugaba distraídamente con uno de los mechones.
– ¿Pero no decís que estás aburrido, uhn¡Vamos!
– ¿Va a explotar otra vez? – preguntó Itachi, receloso.
– No, esta vez no. Lo prometo, uhn.
Itachi se levantó desganado para seguirlo y fue entonces que se le ocurrió la peor idea desde aquella vez que se preguntó qué pasaría si podaba un poco a Zetsu:
– “¿A qué saben los labios de Deidara?”
El rubio iba hablando delante de él de cosas a las que no le prestaba atención, ignorando lo que el (casi) cruel destino le tenía preparado.
– ¡Acá está! – exclamó Deidara feliz sacando a Itachi de sus pensamientos – ¿No es hermoso, uhn? – preguntó con toda la inocencia mostrándole un pájaro, un ruiseñor, hecho de arcilla.
Mientras Deidara se movía de un lado para el otro, Itachi lo seguía intentando en vano besarlo. Cuando Itachi se le acercaba por el costado y trataba de ponerle un brazo en el hombro, Deidara se agachaba para comprobar que las patas le habían quedado proporcionadas. Cuando Itachi intentaba enfrentarlo, Deidara miraba por sobre su hombro y corría a empaquetar bien el resto del material para que no se secara y quedara inutilizable. Cuando Itachi tentaba agarrarlo de la cintura por la espalda, Deidara retrocedía y le rozaba con el pelo la nariz provocándole estornudos. Incluso intentó perseguirlo cuando se subió a una escalera para guardar trapos y botellas pero Deidara resbaló y cayó encima de él dejándolo atontado varios minutos.
Luego de una hora de intentos fallidos, Itachi no sabía qué le molestaba más: el no poder lograr su objetivo “puramente científico” o que el rubio ni se percatara de sus intentos. ¡No había pensado que iba a ser tan difícil lograr besar a 60 kilogramos de artista rubio hiperactivo!
– ¡Deidara! – gritó el de pelo negro justo detrás de él, utilizando su último recurso.
– ¿Uhn? – Deidara se volteó y, al hacerlo, sus labios se encontraron con los de Itachi.
Finalmente, Itachi lo soltó exclamando sorprendido “¡Melón!”, se volteó sonrojado y, antes de salir de la habitación, se dio vuelta y como única explicación dijo:
– Quería saber qué sabor tenían – y se fue rápidamente.
Cuando logró recuperarse del estupor, Deidara se paró también sonrojado y lo persiguió con el puño en alto.
– ¡Te voy a matar, uhn¡Vos y tus malditos aburrimientos!
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Las contestaciones de reviews lo dejo para el próximo drabble poque ya son casi las tres y tengo que madrugar, je . Espero les hayan gustado, uhn!!
Críticas, comentarios, dudas, sugerencias no tratar con Deidara en este momento porque se encuentra shockeado. Tratadlo con Itachi que ahora está de buen humor y no creo que a Tabe le moleste prestármelo un ratito para suplantarlo en ésto. Chocolates y flores tratarlos conmigo o con Tabe en persona (que ya que me presta a Tinker sin que le avise se merece algo a cambio que sino después me pega -.-U)
Besos n.n!!