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SoritaK
Author of 13 Stories

Rated: K+ - Spanish - Romance/Adventure - Reviews: 30 - Updated: 07-22-08 - Published: 06-29-07 - id:3625267

Dedicado a Square Enix, por ellos todos estamos aquí.


Capítulo 7
Un encuentro con ruedas

Aún quedan muchas cosas por vivir… por eso seguiré”

-¿Estás seguro que conoces el camino?-preguntó Riku algo impaciente.

-Por supuesto que sí… -exclamó Sora.

Sora bebió las últimas gotas de la Coca-Cola que Riku le había comprado. Se dirigió hacia un bote de basura cercano y la tiró. Tras eso volvió con una sonrisa en sus labios.

-¿Sabías que estamos aún esperando a que nos muestres el camino?-dijo Riku con sarcasmo.

-Sí, ya lo sé, sólo fui a tirar la soda.-contestó Sora tratando de ocultar algo.

-Puras excusas.-dijo Kairi entre dientes.

-¿No sabes el camino verdad?-preguntó Riku mientras le lanzaba una de esas miradas penetrantes que siempre hacia a la gente. Eran aterradoras.

-¡Que sí lo sé!-exclamó Sora algo nervioso. Colocó nuevamente sus brazos atrás de su cabeza.- Estamos… muy cerca.

-Estamos perdidos.-dijeron Kairi y Riku al mismo tiempo.

Los dos amigos de la infancia tan sólo esperaban ver ese gesto característico en él para saber que mentía. Por supuesto, Kairi no estaba del todo orgullosa por saber ese tipo de cosas, pero a veces resultaba bueno conocer a una persona… aun tratándose de él. En esos momentos los chicos de Radiant Garden estaban parados en mitad de la calle central de la ciudad, completamente perdidos por la desorientada cabeza de Sora.

Naminé estaba sorprendida. ¿Cómo podían saber que él no decía la verdad? ¿Por qué ella no se daba cuenta? Poco después la respuesta llegó sola a su mente. Ellos lo conocían mejor. Eso la hacia sentir dos cosas: tristeza y decisión. La primera porque sentía que no conocía del todo bien al castaño porque no le había dado la oportunidad, sin embargo le agradaba estar con él, siempre lo había hecho. La segunda porque quería darle esa oportunidad a Sora para conocerse y saber porque todas las personas confiaban tanto en él.

Observó en silencio cómo los tres amigos de la infancia charlaban, no ponía mucha atención a la plática porque sabía más o menos de lo que se trataba. De seguro estarían regañando a Sora por no saber el camino.

Su presentimiento no estaba del todo equivocado. En esos momentos Kairi tuvo que dejar que Riku lo regañará por ser tan distraído. ¡Siempre hacia ese tipo de cosas! Sora siempre lo había dominado su orgullo, por esa razón no le gustaba demostrar que no sabia las cosas delante del peliplateado Hacia unos minutos habían decidido ir todos juntos al concurso donde Roxas participaría. Le resultaba emocionante saber que podría conocer cosas nuevas. Ese no era el punto… lo importante era que le gustaría conocerlo mejor. Todo había comenzado por una idea de Riku…


El sol brillaba de una manera especial sobre todas las calles de Twilight Town, en verdad parecía cosa de magia. Las personas eran amables, me encontraba con mi mejor amiga Naminé y había llegado mi mejor amigo Riku a la ciudad… sólo había una cosa, mejor dicho, una persona, que destruía mi perfecta visión. Nuevamente Sora era la persona que arruinaba las cosas. Si él tan sólo no estuviera con nosotros. Me desagradaba la forma en que siempre trataba de hablar conmigo. ¿Acaso no entendía que no quería hablar con él? Pero no lo entendería, no lo había hecho en los últimos tres años. ¿Qué podía esperar de él? Nada. Ahora tenía que ver las cosas con la cruel realidad, él estaba ahí y no me iba a dejar caminar tranquila durante el tiempo que estuviera a su lado. Era un alivio que Riku nos hubiera pedido comprar su soda. Al menos podría tomar algo de aire para volver a tranquilizarme.

El ruido de la soda caer por la máquina retumbo en mis oídos. Saqué la soda, sintiendo el contacto frío de la lata en mis dedos. Sacudí mi cabeza, alejando los malos pensamientos. Había decidido disfrutar del viaje. Me lo había prometido a mí misma.

-Regresemos Naminé.-dije con una sonrisa en mis labios.

-OK.-contestó Naminé muy tímida. - ¿Estás bien Kairi?

¡Claro! Estaría mejor si Sora no estuviera con nosotros.

-¿Por qué lo preguntas?-dije mientras, una vez más, digería mis sentimientos y los ocultaba.

-No… por nada en especial.-dijo Naminé algo confundida.- Es que no te había visto desde la mañana y quería pedirte perdón si te había asustado.

-La verdad si me asustaste, creí que te habías perdido.-le contesté.

Recordé lo que había tenido que hacer para encontrarla. Tuve que seguir a Sora durante varios minutos, de la nada había salido corriendo y lo había perdido. Así que continué buscando por los alrededores, cuando creí que ya no la encontraría, la identifiqué, ella estaba en el suelo y al lado se encontraba Sora. Lo demás ya es historia. Decidí ocultarle la parte en que había seguido a ese chico, hasta el recordar su nombre me hacia perder el quicio.

-Perdona.-se disculpó con sinceridad Naminé.

-Lo importante es que ya estamos todos juntos.-dije con optimismo.- Regresemos con los demás.

Ella me asintió. Los chicos estaban sentados en unas bancas. Esos dos siempre habían estado juntos, incluso antes de que llegará a Radiant Garden. Siempre sonreían cuando estaban juntos y nos divertíamos mucho vagando por todas partes. Aquella calidez, que sentía en aquellos días, era algo que de vez en cuando extrañaba. Pero ahora las cosas eran diferentes, todo había cambiado. Desde la banca, Riku y Sora parecían platicar sobre algo serio. Lo sabía porque Riku tenía una mirada más seria de lo normal y Sora… estaba con la cabeza agachada, mirando al suelo. ¿Qué había sucedido? El del problema parecía ser de Sora. Me castigué a mi misma por pensar ese tipo de cosas. No tenía porqué importarme. En cuanto nos acercamos, Riku se levanto de su asiento, percatándose que los habíamos visto. Se dirigió hacia mí.

-Gracias chicas.-dijo mientras agarraba la soda.-Le iré a comprar una a Sora, ya me toca cuidarlo.

¿Quedarme de nuevo con Sora? ¡Ni hablar! Prefería volver a caminar.

-Iré contigo.-dije de inmediato.

Riku me dirigió una leve sonrisa e iniciamos el camino hacia la máquina de sodas. No me preocupé por Naminé ya que no quería estar con Riku, ni yo con Sora. Al menos por un tiempo. Así que el separarnos era la mejor solución.

-¿Cómo estuvo tu viaje?-pregunté interesada.

-Bien.-contestó mientras sacaba varias monedas de su bolsillo.- ¿Quieres una soda?

-No gracias, estoy bien.

Riku no era un chico de muchas palabras, pero así me agradaba. Aunque Naminé no lo comprendiera, él siempre había sido un buen amigo, el mejor consejero con el que te pudieras encontrar.

-¿No te dijeron nada en tus trabajos?-pregunté con una sonrisa.

-Claro que sí, aún no me tocaban vacaciones.-contestó Riku con una sonrisa en sus labios, parecía recordar el momento.- Pero tú sabes, me las arreglé para venir.

-¿No me digas que te fugaste del trabajo?-pregunté mientras le daba una sonrisa maligna.

-Mi pequeña Kairi. ¿Me crees capaz de hacer eso?-dijo Riku con ironía.

Nos detuvimos frente la máquina de sodas. Riku depositó las monedas necesarias y presionó el botón indicado. Era difícil responder a su pregunta. Él siempre hacia las cosas menos usuales para salirse con la suya.

-Me has dejado sin palabras.-contesté con sinceridad. Riku tan sólo soltó una ligera risa.

-Sabia respuesta Kairi.-contestó mientras sujetaba la soda.

Regresamos hacia las bancas. Riku traía en cada mano una lata. Aún estando tan frías, él parecía no sentir el cambio de temperatura en sus dedos. Era algo usual en él.

-¿Te ayudó?-pregunté algo preocupada.

-No, así estoy bien.

Otra respuesta usual en él. Siempre estaba bien. Rara vez podías ayudarlo en algo. Aunque no me sentía mal porque conocía el motivo.

-¿Y tú cómo has estado?-preguntó Riku haciendo que volviera a la realidad.

-Muy bien. Aunque no he conocido mucho la ciudad.-dije con algo de tristeza.

-Bueno ya somos dos.-contestó con una leve sonrisa.-Después podremos ir a pasear.

-¡Más te vale!-dije mientras le sacaba la lengua.

-¿Cuándo te he decepcionado Kairi?-preguntó Riku con ironía.

-Nunca, es por eso que eres mi amigo.-contesté con sinceridad.

Riku volvió a reír levemente. Busqué la banca con la mirada mientras una sonrisa se apoderaba de mis labios. Ahí estaba Naminé, sentada al lado de Sora. Bueno, ese tal vez no era el mejor panorama, pero al menos ella estaba feliz.

-¡Atrápala!-gritó Riku.

Le lanzó la soda a Sora. Por poco y se le caía, pero logró atraparla. Su sonrisa volvió a aparecer en él. Parecía que ya se encontraba bien, pero bueno, eso a mí ya no me importaba. Riku abrió el Sprite que había comprado y comenzó a beberla.

-Bueno Kairi, será mejor que dejemos a la pareja feliz.-dijo Riku con una maligna sonrisa.-Mientras ellos van con ese tal Roxas, nosotros podremos pasear por la ciudad.

-¿Cómo que pareja feliz?-gritaron Sora y Naminé algo alterados.

-¿Irán a ver a Roxas?-pregunté interesada ignorando sus gritos.

-¿Tú también lo conoces Kairi?-preguntó Riku sorprendido. Le asentí con la cabeza.

-Es un amigo que acabábamos de hacer.-contestó Sora.

-Cambio de planes Kairi.-contestó Riku mientras me lanzaba una mirada siniestra.- Arruinaremos su cita, conoceré a ese chico. ¿Aceptas Kairi?

-¿Cómo que cita?-gritó una vez más Sora.

- Deja de gritarme, me dejarás sordo.-contestó Riku algo desesperado.

-Tú eres el culpable por estar diciendo esas cosas.-dijo Sora algo ruborizado.

Y ahí estaban nuevamente los dos peleando. Si no detenía las cosas seguramente seguirían así por horas hasta declarar un ganador.

-Vayamos a ver a Roxas.-dije en voz alta para que me escucharán.

-Ese es el espíritu Kairi.-contestó Riku mientras se acercaba hacia mí.

-¿Vas a ir también?-dijo de pronto Sora volviendo a su actitud habitual. Una enorme sonrisa se reflejaba en su rostro.- ¡Qué bien!

-Ni creas que voy a ir por…

Pero no pude terminar de completar mi amenazadora frase. De pronto sentí mis labios fríos. No lograba hablar y era porque algo no me lo permitía. Miré hacia abajo y logré ver una mano que me impedía hablar. Miré cuidadosamente el brazo de quien me sujetaba. Se trataba de Riku. Él estaba de pie, entre Sora y yo. Lo miré a los ojos, tratando de buscar alguna respuesta, pero él tan sólo se limitaba en mirarme con algo de frialdad y sorpresa.

-Mi querida Kairi…-dijo Riku mientras mostraba una falsa sonrisa.- ¿Qué no entiendes que Sora nunca entiende lo que le dices?

-¡Riku!-gritó Sora perdiendo el control.

De pronto Sora se dirigió hacia él con furia en sus ojos. Parecía que se iba a abalanzar sobre él, pero Riku no le temía a nada y menos a su amigo. Extendió la mano que le quedaba libre, sujeto fuertemente el hombro de Sora e hizo que diera media vuelta con tan sólo un ligero movimiento de su muñeca. Elevó su pierna y lo pateó algo lejos de ahí. Cuando creí que las cosas habían terminado, Riku giró rápidamente hacia Naminé, la sujetó con delicadeza y la alejó hacia el mismo lugar donde Sora se encontraba.

-Naminé. ¿Podrías tranquilizarlo un poco?-dijo Riku.

Riku le lanzó una mirada de comprensión a mi amiga. Nunca lo había visto actuar así. Ambos se miraron fijamente, cómo si se estuvieran diciendo algo a través de su mente. De pronto Naminé asintió con su cabeza, se dirigió con Sora y trato de tranquilizarlo mientras levantaba levemente sus brazos. De pronto mi vista se nublo y fue reemplazada por la cercanía de unos ojos verdes azulados. Aquellos ojos estaban mirándome intensamente. Sus ojos se alejaron un poco, logré ver el rostro de Riku. Parecía estar entre enojado y sorprendido.

-Él ya esta muy dolido.- susurró Riku.-No sé que es lo que te moleste pero no lo hagas sufrir más.

En ese momento me sorprendí. Sus palabras no querían entrar en mi mente porque no era algo usual que podrías escuchar a diario. Traté de concentrarme para poder ver las cosas que quería decirme. Fue así que, de la nada, comprendí lo sucedido, como si hubiera descubierto el misterio de algún caso difícil. De seguro Sora había estado triste porque no le hablaba, porque sólo estaba con él cuando ya no había remedio, porque no quería estar con él. Pero se lo merecía y no podía fingir como si nada sucediera. Riku pareció leer lo que estaba pensando.

-No te estoy pidiendo que te acerques a él, sólo te pido que no seas tan dura.

Retiró su mano de mi boca. Sentí nuevamente el cálido aire de la ciudad ya que sus dedos me habían enfriado los labios. ¿Dura con él? Tal vez era cierto.

-Perdona, es solo que me molesta su presencia.-dije en voz baja.

-Entonces piensa que estas sólo conmigo y con Naminé.-dijo Riku con un tono de voz normal.

Agradecía las soluciones sencillas que siempre me sugería pero no entendía mucho sobre mí. ¿Por qué tenía que ser yo la que cambiará? Él ni siquiera había cambiado. ¿Entonces por qué yo tenía que hacer las cosas? De pronto escuché mis propios pensamientos… ¿Esa era yo? Los escuché resonar por mi mente y tan sólo escuchaba cosas negativas, nada positivo. “Disfrutar el viaje”. Tenía que hacerlo y eso significaba dejar de pensar ese tipo de cosas, aunque no fuera fácil. Nunca había sido fácil mirar a Sora y digerir todas las emociones, recuerdos, pensamientos que recorrían por mi mente. Era cierto, jamás iba a poder perdonar lo que me había hecho. Sin embargo no era justo que lo tratara de esa manera. Aunque sea un completo idiota, no debía de ser así. Nadie merecía ser herido, aunque esa persona te hubiese herido antes.

Las cosas se pueden hacer de muchas formas. Elige la correcta”

Esa frase la había leído en una revista. Si seguía tratando mal a Sora entonces sería la que me vería peor que él. Nunca terminaría mi sufrimiento, nunca podría ser feliz, porque seguía odiándolo y el odio era un sentimiento. Sacudí mi cabeza, interrumpiendo mi meditación. De nada servía que siguiera pensando, ya había terminado de hacerlo y había caído en una conclusión. Riku me dirigió una mirada de comprensión. Si eso tenía que hacer para que las cosas se tranquilicen, entonces lo haría. Asentí con la cabeza, iba a hacer lo posible para no herir más a Sora, aunque no fuera justo. Riku sonrió levemente.

-Te lo agradezco.-dijo Riku con sinceridad.-Perdona por haber sido rudo.

-Está bien.-dije con la misma sinceridad.-

Ambos nos dirigimos hacia Sora y Naminé. Naminé estaba platicándole algo sobre la visita al otro distrito, casi no escuché de lo que hablaban. Lo único notorio era que Sora ya se mostraba más tranquilo.

-Escucha Riku, perdona mi reacción, sabes que me alteró fácilmente.-dijo Sora algo apenado.

-Tranquilo, no es para tanto.-dijo Riku.- Sé que a veces harto pero precisamente ese es mi trabajo. Molestar tu vida.

-Lo sé.-dijo Sora mientras sonreía.

Parecía que ya estaba mejor. Riku tenía razón, tenía que dejar de comportarme con él así… ¿Pero que estaba diciendo? Él se lo merecía…Suspiré. Sabía que no iba a llegar a ninguna parte si continuaba pensando en eso. En vez de eso, quería disfrutar el momento.

-Bien chicos, los llevaré hacia el concurso.-dijo Sora.

Espero que en verdad sepa en dónde se encuentra. No quería perderme.


-¡Ya les dije que no nos hemos perdido!-exclamó Sora

El grito desesperado de Sora hizo que Kairi volviera a la realidad. Naminé se acercó hacia ella, parecía querer decir algo. Esa chica nunca había sido fácil de hacer hablar, pero cuando lo hacía, siempre te dejaba sorprendido por sus palabras. Su único problema era ser tan tímida o al menos eso era lo que creía la pelirroja.

-No temas Naminé, puedes decirlo.-dijo Kairi mientras la animaba a hablar.

-Tengo una idea.-dijo Naminé con un rubor notorio en sus mejillas. Todos la miraron con atención. Esto hizo que se pusiera aún más nerviosa.- ¿Por… por qué no le preguntamos a alguien el camino?

- ¡Brillante idea!-exclamó Riku mientras le daba la espalda a Sora.-Iré a preguntar.

-No, no. Yo iré a preguntar, yo los metí en esto, yo lo solucionó.-dijo Sora apresuradamente.

Sora salió corriendo con las primeras personas que logró mirar.

-Espero y no se pierda en el camino.-dijo Riku con sarcasmo.

-Esperamos que tu predicción este equivocada o sino perderemos más nuestro tiempo.-dijo Kairi con el mismo sarcasmo.

-¿Pence?-dijo de la nada Naminé.

Kairi y Riku se sorprendieron al escuchar hablar a la rubia. En su rostro mostraba sorpresa, parecía mirar hacia algo. Ambos trataron de localizar lo que veía. Aunque no lo lograron, sólo se trataba de Sora que volvía. A su lado había un chico de cabello negro, su frente la cubría una banda negra y era algo gordito. Traía puesto una camisa de mangas cortas color azul y un pantalón negro. Parecía ser un uniforme. Sora y el nuevo chico se detuvieron frente a ellos.

-Hola Naminé.-dijo Pence en cuanto se acercaron.- ¿Cómo has estado?

-Bien gracias.-contestó Naminé algo ruborizada.

-¿Lo conoces Naminé?-preguntó Kairi algo confundida.

-Sí, es el chico de los helados.-contestó Naminé aún ruborizada.-Su nombre es Pence.

-Mucho gusto.-contestó Pence con una sonrisa.

-Soy Kairi.-se presentó la pelirroja.

-Riku.-contestó entre cortante Riku.

-Pence me dijo el lugar donde será el concurso.-explicó Sora con una enorme sonrisa.- Será en el skatepark.

-¿Dónde estuviste con Roxas?-preguntó Naminé tratando de recordar algo.

-Creo que me perdí de muchas cosas.-dijo Riku. No entendía nada de lo que decían.

-Después te contaré.-dijo Sora. Miró hacia Naminé y le afirmó con la cabeza.- Pence irá también a verlo.-explicó Sora.- Me pareció buena idea ir todos juntos.

-¿Entonces qué esperamos?-dijo Kairi algo animada.

- Tan sólo síganme y no se pierdan.-dijo Pence mientras reía.

-¿Escuchaste Sora?-dijo Riku con una sonrisa arrogante.

Sora tan sólo reprimió sus labios para no decir nada. Ya se habían peleado demasiado por ese día… al menos por esa hora. Los chicos se encaminaron a ir hacia el skatepark. Riku comenzó a platicar con Pence, parecía tener una buena plática ya que tardaron mucho en terminarla.


-¡Ah!-gritó de pronto Sora.

-Sora, no grites, estoy al lado tuyo.-exclamó Riku mientras se metía un dedo a su oído.

-¡Me acaban de dar un codazo! ¿Cómo quieres que no grite?-exclamó Sora.

Era normal que todos recibieran un codazo, un pisotón o un buen golpe. Se encontraban en el skatepark. En la entrada para ser más precisos. El lugar estaba rodeado de personas de todas las edades. Eran tantas que era difícil caminar entre ellas ya que no podías ver el suelo. Cuando comenzaron a atravesar el mar de personas los chicos tuvieron miedo de perderse. Kairi y Naminé se habían sujetado fuertemente del brazo. Sora estaba más cerca de Riku que lo usual. El único que parecía estar normal era Pence ya que estaba acostumbrado a ese tipo de ambiente.

Todos se detuvieron frente a la entrada. Sora echó un vistazo alrededor. El parque había cambiado a cómo lo recordaba. Por todas partes había enormes letreros que rezaban “Concurso oficial de Skateboarding: Twilight Town.” En todas las esquinas, rincones y en las gradas habían personas, traían carteles en sus manos, esperando a que salieran los competidores. En el camino Pence les había explicado que el concurso se llevaría acabo en el enorme half-pipe de madera. Así que ellos, como amigos de Roxas, tenían un lugar reservado en unas gradas frente al half-pipe.

-Entremos.-anunció Pence con mucha tranquilidad.

Pence pasaba a través de las personas con gran facilidad. Mientras que los demás, con mucho esfuerzo, caminaban entre la gente. Por alguna clase de milagro pudieron entrar. Dentro el ambiente estaba más tranquilo, había menos personas, ya que se encontraban la mayoría sentadas. En varias esquinas había varios puestos donde vendían carteles, comida y todo tipo de accesorios para las patinetas.

-Los patinadores aún no salen porque están practicando.-explicó Pence.-Tenemos que ir a las gradas, síganme.

Pence señaló las gradas. Se dio la vuelta y caminó tranquilamente hacia ahí. Kairi soltó el brazo de Naminé, se sentía más segura dentro y parecía que ella también pensaba lo mismo. Sora tenía un extraño brillo en sus ojos, no paraba de mirar todo el lugar.

-¡Mira Riku, ahí venden comida!-dijo Sora mientras señalaba un puesto de comida.

-Eres un genio Sora.-dijo Riku con ironía.- ¿Supongo que lo dedujiste porque afuera hay comida?

Sora le lanzó una mirada de enojo.

-No te enojes genio.-exclamó Riku mientras reía.

-No estoy enojado, sólo tengo hambre.-dijo Sora mientras veía la comida.

-¿Ustedes tienen hambre?-dijo Riku mirando a las chicas.

-Yo un poco.-admitió Naminé con el rostro colorado.

-Yo no.-negó Kairi.

-¡Entonces vayamos a comer!-dijo Sora muy contento.

-Tú y tu enorme gusto por la comida.-dijo Riku mientras miraba a Sora.

-Ni modo, te tocó un amigo que le gusta comer.-exclamó Sora mientras se dirigía hacia el puesto de comida.

Riku suspiró resignado.

-Será mejor que vayamos o lo vamos a perder.-dijo Riku con ironía.

Naminé se adelantó con Riku porque en verdad tenía mucha hambre. Mientras que Kairi veía las cosas con detenimiento. De pronto logró ver en la esquina opuesta un local donde vendían… ¡conejos de peluche! Tenía que ir a verlos o no se lo perdonaría. Localizó el puesto de comida y logró ver a sus amigos. Estaban de pie esperando su turno. No tardaría mucho, podía ir a ver el puesto, comprar un peluche y volver.

Así inició su camino hacia el local. Tuvo que caminar con rapidez ya que el lugar comenzaba de nuevo a llenarse. Se detuvo y se dio cuenta que había muchas personas justo en medio del puesto, sería difícil pasar por ahí. Así que decidió rodearlo. Caminó un poco y logró ver porqué las personas se agrupaban en ese lugar. Justo al lado del puesto, se encontraban varios patinadores realizando varios trucos. En verdad quería seguir viéndolos, pero tenía que darse prisa. Comenzó a pasar entre las personas, varias fanáticas de los patinadores (las cuales gritaban sus nombres) la empujaban, sin embargo continuó en su camino. Era muy incómodo tener que apartar a la gente para que ella pasara, pero si no lo hacía, nunca saldría de ahí. Al fin pudo identificar el local, estaba a pocos metros de ella, podía hacerlo. Paso entre una pareja, haciendo que sus manos se separaran y logró salir de la multitud. Como la misma gloria, el local estaba frente a ella. Tenía los peluches más hermosos que había visto en su vida. Había un enorme letrero que decía “Hoy sólo ofertas” Más suerte no podía tener. ¿Qué más le hacia falta su perfecto día?

Avanzó hacia el local, muy tranquila, viendo detenidamente cada peluche. Parecía que todos le rogaban que los llevara a su casa. ¿Tenía que elegir? Lo que Kairi no había previsto era que un patinador se dirigía corriendo hacia ella. El patinador tan sólo miraba al suelo, así que no pudo verla. Fue inevitable que chocarán. Kairi sintió que algo la había golpeado con fuerza sobre su hombro. Tan fuerte fue el impacto que provocó que perdiera el equilibrio, haciendo que fuera cayendo hacia atrás. Cerró los ojos casi por instinto que por sorpresa, esperando sentir el frío suelo… Pero nada sucedía. Abrió los ojos y notó que su cuerpo estaba suspendido a mitad de la nada. Las personas parecían no haberse dado cuenta de lo que había sucedido. No entendía que estaba ocurriendo. De pronto sintió un ligero cosquilleo en su cuello. Miró hacia atrás y logró identificar lo que parecía ser una chaqueta roja. Alzó la mirada y logró ver el rostro de un chico, tenía el perfil bajo, así que no logró ver su rostro. Sintió una cálida mano en su hombro, una mano que la sostenía para que no se cayera. Kairi sintió un ligero cosquilleo en su estomago. ¿De nuevo? ¿Qué sucedía? Sacudió su cabeza y se levantó al darse cuenta de la situación. Ambos habían chocado, simple casualidad. Giró para ver a su salvador. Se trataba de un chico de su edad. Tenía las manos recargadas en sus flexionadas rodillas. Llevaba puesto un pantalón negro, unos tenis color negro y rojo. Estaba envuelto en una atractiva chaqueta de mangas largas color roja, a mitad de ella tenía una línea de cuadros negros y en su hombro izquierdo tenía un símbolo extraño. Su cabello era totalmente rubio… cabello rubio y despeinado.

-¿Roxas?-preguntó Kairi sin pensarlo.

El chico se sorprendió al escucharla. Elevó su mirada y mostró su rostro. Unos hermosos ojos de color azul la miraban con confusión. Otro cosquilleo se apoderó de su ser. Era Roxas. Tenía el cabello más despeinado de lo normal.

-¿Kairi?-preguntó Roxas algo confundido.

Kairi estaba contenta porque había acertado y más porque la había reconocido. Lo miró con mayor detenimiento. En su brazo izquierdo tenía una patineta color gris, la tenía recargada sobre su cadera. Su chaqueta estaba un poco abierta, mostrando un collar en forma de X que ocultaba su cuello. En su chaqueta podía distinguir lo que parecían ser los músculos del rubio. Un leve rubor se presentó en su rostro. ¿Por qué estaba viendo esas cosas? No podía hablar, una sensación de correr se apodero de ella, pero no quería hacerlo. Sentía que su cuerpo no le respondía, su mente no pensaba otra cosa más que ver aquellos ojos. ¿Qué le sucedía?

-Perdona, de nuevo choqué contra ti.-dijo Roxas muy apenado por lo ocurrido.

Era cierto, se habían encontrado de nuevo por un accidente. Algo poco usual. Tenía que contestarle. El rubio estaba esperando una respuesta. Sólo que su propio cuerpo parecía traicionarla. Le daba algo de vergüenza en hablar con él, simplemente no sabía como hacerlo. ¿Qué estaba haciendo? En vez de actuar así, tenía que tener coraje y poder hablar con él. ¿Ella pena? Jamás. Su cuerpo volvió en sí.

-No te preocupes, yo tampoco me di cuenta que venías hacia mí.-dijo Kairi haciendo la pena a un lado.

-¿Qué haces aquí?-preguntó Roxas algo contento.

-Vine con mis amigos a verte.-contestó Kairi con sinceridad.

-¿Tus amigos?-repitió Roxas confundido. – Me alegra que hayas decidido salir con ellos.

-¿Cómo?-preguntó Kairi confundida.

-Ayer en el restaurante me dijiste que te habías quedado sola.

-¡Oh es cierto!-recordó Kairi.-Bueno ahora decidí estar con ellos.

El silencio se hizo presente. Roxas parecía estar nervioso ya que se aferraba con fuerza la patineta a la cadera.

-¿Estas nervioso?-preguntó Kairi rompiendo el silencio.

-¿De qué?-exclamó Roxas asustado.

-Del concurso.

-¡Ah eso!-exclamó Roxas- Al contrario, estoy ansioso porque comience.

-No sé mucho sobre las patinetas pero ten seguro que recibirás mi apoyo cuando llegué tu turno.

-Te lo agradezco.-contestó Roxas con una gran sonrisa. - ¿Ya has recorrido la ciudad?

-Un poco, conocí la plaza.

-Uno de mis lugares favoritos.-dijo Roxas contento.- Pero te faltan muchos más, si quieres un día podría enseñarte la ciudad.

-Gracias, me gustaría.-dijo Kairi muy entusiasmada.

Ambos sonrieron. De pronto Roxas parecía mirar algo que estaba más allá de Kairi. Ella se sintió algo incómoda porque no quería voltear, por más que quisiera, su curiosidad no le iba a ganar.

-Disculpa Kairi, me encontré con una amiga, la saludó y vuelvo contigo.-dijo Roxas rápidamente.

-De acuerdo, estaré en este local.-respondió Kairi señalando el local.

-Ya vuelvo.-dijo Roxas afirmándole.

Roxas Se apartó de ella y corrió hacia al frente, perdiéndose de vista. No se sintió ofendida. Comprendía la situación. Lo esperaría en el local. Después de todo, esos peluches la llamaban.


El olor a comida impregnaba por mi nariz una y otra vez. En verdad quería comer, me moría de hambre. Estábamos haciendo fila Sora, Riku y yo para que nos atendieran. Kairi había ido a un local de peluches. La había visto separarse de nosotros y dirigirse hacia ahí.

-Cuidado Naminé con que no se te caiga la baba.-dijo Riku mientras reía.

Me sorprendí al escucharlo y cuando comprendí lo que me había dicho, sentí cómo mis mejillas se coloraban. Tenía hambre pero no estaba haciendo nada indecente.

-Entonces procuraré que te caiga.-dije para defenderme.

-Ya estás aprendiendo a defenderte Naminé.-respondió Riku con una sonrisa.- A diferencia de ese mequetrefe que no para de ver la comida.

-¡Hey!-exclamó Sora lanzándole una mirada de enojo.- No te digo nada… porque no se me ocurre nada.

-Más bien porque te mueres de hambre.-dijo Riku con esa arrogante sonrisa que odiaba ver.

-¡Así es!-gritó Sora mientras colocaba sus manos sobre su cabeza con desesperación.- Por cierto… ¿Dónde esta Kairi?

-Fue a un local a ver unos peluches.-contesté.

-Eres muy útil Naminé, más que Sora.-dijo Riku mientras colocaba unos de sus brazos en mi hombro.

-¿Tengo que agradecerte?-pregunté con una sonrisa al ver las expresiones que Sora hacia.

-Claro, te he dado el mejor de los cumplidos.-respondió Riku riendo.

-¡Hey chicos! ¿Qué van a querer?-exclamó Sora.

Tras unos minutos, habíamos terminado de comer. Riku había ordenado una hamburguesa, Sora dos hot-dogs y yo unas papas fritas. La comida había estado realmente deliciosa. Nos habíamos encontrado con Pence y nos indicó el lugar donde nos íbamos a sentar. Como Kairi aún no volvía, estábamos planeando qué hacer…

-Simple.-dijo Riku.-Sora y Pence aparten un lugar mientras que Naminé y yo traeremos a Kairi.

-¿Y porqué yo no puedo ir con ustedes?-se quejó Sora.

-Porque hoy no he estado con Naminé.-respondió Riku.

-Por mí está bien.-afirmé.

En realidad lo hacia por Kairi, lo sabía. Ella nunca había estado conforme cuando Sora estaba. Riku había encontrado la mejor solución. Después de todo no era un mal chico.

-Vamos Sora.-dijo Pence mientras caminaba hacia las gradas.

-¡Hey espera!-exclamó Sora corriendo tras él.

-Bien Naminé, guíame hacia donde esta Kairi.-dijo Riku mientras me colocaba al frente de toda la multitud.

Definitivamente era la peor persona del mundo. Pero no podía responderle, de nada serviría. Busqué la mejor forma de llegar hacia el local. En mitad del parque había demasiadas personas y pasar entre ellas sería un grave error. Por fortuna logré ver un camino seguro. Si caminábamos por las esquinas, podríamos llegar con facilidad. Comencé a caminar, Riku me estaba siguiendo desde atrás. Caminamos a través de muchas personas y al fin logramos llegar a un pasillo donde se veía al final el local. El pasillo era algo estrecho pero era el único lugar donde había menos personas. En el suelo había muchos patinadores, punks y roqueros que charlaban. Entre en él con algo de miedo. Sentía las miradas de todos fijas en mí. Era algo que solía pasar cuando caminaba al lado de muchas personas. Siempre se me quedaban viendo, aunque no entendía el motivo. De pronto uno de ellos se levantó del suelo y se acercó hacia mí con una grotesca sonrisa.

-Hey bonita ¿Quieres acompañarnos?-dijo el chico con una temible sonrisa.

El chico comenzó a acercarse más y más hacia mí, con esa asquerosa sonrisa en su rostro. Me detuve y retrocedí un poco. Tenía miedo. Tenía miedo de lo que pudiera hacerme. No quería responderle, porque no podía, me daba miedo. De pronto el chico miró hacia algo que estaba atrás de mí. Me dio miedo voltear, así que me quedé en la misma posición. Sentí que un brazo pasaba por mi espalda. Mi cabeza se recargo sobre una camisa negra. Un fresco aroma a hierbas se apoderó de mis sentidos.

-¿Y qué si no quiere acompañarlos?-dijo una amenazadora voz.

Alcé mi mirada y me sorprendí. Se trataba de Riku. Miró con dureza al chico.

-Tranquilo amigo, no sabíamos que estaba contigo.-dijo el chico asustado.

-Sí, viene conmigo. ¿Algún problema?-respondió Riku sin apartar su actitud.

El chico se alejó corriendo de ahí para refugiarse con sus amigos.

-Me preguntó quién será más inocente. ¿Sora o tú?-dijo Riku-No te apartes de mí.

No pude responder a nada de lo que me había dicho porque comenzó a caminar. Caminaba demasiado rápido, por algún milagro llegué a seguir su paso. Muchas personas nos miraban con miedo. Me sentí realmente incómoda. ¿Por qué había elegido ese camino? No me gustaba sentirme así. Por fortuna… tenía que admitirlo, estaba Riku a mi lado. Si no hubiera estado él ahí de seguro me hubiera sucedido algo. Logramos salir del pasillo. Riku apartó su brazo y lo colocó sobre su cadera, mientras me miraba con indiferencia.

-¿Todo bien?-preguntó.

-Sí.-dije mientras sentía que me ruborizaba.-Mu-muchas gracias.

Riku colocó su mano sobre mi cabello y ligeramente lo revolvió.

-Que no se te vuelva a ocurrir pasar por lugares como esos.-dijo Riku mientras alejaba su mano.

-Tenlo por seguro.-dije con sinceridad.

Me sentía como niña regañada. No muy lejos de nosotros se encontraba el local. Con una seña de mi mano le indiqué a Riku que me siguiera. Caminamos entre varias personas. Era increíble cómo podrían caber tantas personas en un solo lugar. Miré hacia el frente, buscando el local… sólo que algo me distrajo. A lo lejos, al lado del local, logré ver una cabeza rubia muy familiar… ¡Era Roxas! Estaba muy segura de eso. Algo dentro de mí me lo aseguraba. No logré ver con quién estaba hablando porque había mucha gente. Quería ir a verlo. Era algo tan intenso que sentí que una sonrisa se creaba por sí sola. Me dirigí hacia él, apartando a las personas por primera vez en mi vida. No quería perderlo de vista en verdad quería hablar con él. De pronto Roxas me miró y al parecer me reconoció. Logré ver que le decía algo con la persona que estaba hablando. Unas personas no me dejaban pasar, por más que les insistía en quitarse, no lo hacían. Decidí rodearlas, con mucho trabajo. Alcé mi mirada y logré identificarlo. Estaba caminando también entre las personas, dirigiéndose hacia mí. Aparté a la multitud y corrí hacia él. Roxas hacia lo mismo. Tras unos segundos de enorme esfuerzo por ambos, logramos estar frente a frente. Algo en mí me pedía a gritos que lo abrazará pero me detuve. Roxas se había cambiado de ropa. Traía una chaqueta roja, unos pantalones negros y los mismos tenis. Logré ver que cargaba una patineta, la dejo en el suelo y me miró con una enorme sonrisa.

-Hacia años que no te veía.-dijo Roxas con ironía.

-Igual yo.-contesté.

Roxas se acercó hacia mí. Mientras más lo hacía, más sentía el deseo de apartarme de él. De pronto sentí cómo me abrazaba con gran afecto. Mi rostro se volvió rojo. Sólo que esta vez no me importo. No me importaba si se volvía azul, morado, rosa. Estar entre sus brazos era algo que no podía describir. Tal vez él había sentido eso cuando yo lo había abrazado después del accidente del tren. También lo abrace. Nunca me enteré de cuanto tiempo estuvimos de esa manera… ni tampoco me importaba.

-Voy a compensarte el día de hoy.-escuché a Roxas decirme al oído.

-¿Qué?-fue la única cosa que pude decir en ese momento.

Dejé de abrazar a Roxas por la sorpresa que había sentido al escuchar sus palabras. Él hizo lo mismo. Tan sólo me limité a mirarlo con duda. Roxas me miró con una enorme sonrisa. Algo que me daba tranquilidad. Levantó su patineta del suelo.

-Me fui de la nada, no recordé que iba a tener el concurso.-explicó Roxas.- No pudimos seguir saliendo por esto, así que cuando quieras podemos volver a salir.

-Me encantaría.-contesté encantada.- Y ahora te voy a regañar.

-¿Qué?-preguntó Roxas muy confundido.

-Te fuiste herido.-dije con preocupación.

-¡Oh eso!-exclamó Roxas.-No te preocupes. Ya me encuentro mejor.

-¿En serio?

-Es en serio.-repitió Roxas.

-¡No sabía que podías correr tan rápido Naminé!-exclamó Riku.

Riku salió de entre la multitud con dificultad. Miró con curiosidad a Roxas. Era cierto, no se conocían.

-Él es Roxas.-lo presenté.

-Riku.-respondió Riku mientras se estrechaba la mano con él.-Ya era hora de que te conociera.

-¿Por qué lo dices?-preguntó Roxas con curiosidad.

-Mis amigos sólo hablan de ti.-respondió Riku. Al ver que Roxas no comprendía decidió añadir- Sora, Naminé y Kairi.

-¿Ustedes son los amigos de Kairi?-preguntó Roxas sorprendido.

-Parece que sí.-respondió Riku.- ¿La conoces?

-Sí, la conocí ayer en el restaurante.-explicó Roxas.

Kairi… ella no me había contado nada sobre eso. Cuando volví del otro distrito ella me había dicho que no había hecho nada nuevo. Más tarde tenía que platicar con ella, más que nada porque me daba curiosidad por conocer la historia.

-La estamos buscando.-dijo de pronto Riku.

-Me encontré con ella.-explicó Roxas.-Sé donde esta, si quieren voy por ella.

-Nos harías un gran favor.-respondió Riku con ironía.

Roxas se dio la vuelta y corrió a toda velocidad hacia la multitud. Tan sólo teníamos que esperar a que regresara. Tras varios minutos él regresó con Kairi. Mi amiga tenía una sonrisa de par en par en su rostro. En sus brazos traía un pequeño conejo de peluche. Sabía que compraría uno. Los amaba. Cuando nos miró, parecía estar sorprendida.

-Ya volví.-dijo Roxas.

-Gracias Roxas.-dijo Riku.-Hola jovencita.

-¿Riku? ¿Naminé?-contestó Kairi muy sorprendida.- ¿Qué hacen aquí?

-Buscándote jovencita.-contestó Riku mientras arqueaba una ceja.- Te desapareciste de repente.

-Lo siento.-se disculpó.

-¡Qué bonito conejo!-dije para cambiar de tema.

-Gracias Naminé.-agradeció Kairi. Miró a Roxas.- ¿Ya conoces a Riku?

-Sí, me lo acaban de presentar.-explicó Roxas.-No sabía que fueras amiga de Naminé y Sora.

-Sólo de Naminé.-corrigió Kairi.

Roxas parecía estar confundido con aquella respuesta. Después le explicaríamos su significado, ahora no era el momento apropiado.

Todos los competidores del concurso de skateboarding diríjanse a sus posiciones.

-Parece que ya comenzará el concurso.-dijo Riku.

-Así es.-dijo Roxas con alegría.-Bien, tengo que irme. Los veo en las gradas.

-Ahí estaremos.-respondí muy contenta.


-¡Wuau!-exclamó Sora muy emocionado.

-¿Qué no puedes dejar de gritar?-dijo Riku alterado.

-Es que Riku, esos trucos son increíbles.-se defendió Sora.

Se encontraban sentados en las gradas. Miraban uno a uno los participantes del concurso. Cada uno realizaba unos trucos que nunca habían visto. Eran increíbles los saltos tan altos que realizaban. Eso tan sólo se veía en la televisión, no en la vida real. Todos se encontraban en una misma fila. Cada vez que un patinador realizaba un truco, Sora comenzaba a gritar como loco. Por eso Kairi se había sentado lejos de él, sabía que iba a actuar así. A su lado se encontraba Naminé que estaba abrazando fuertemente su peluche de conejo. Ya había pasado un tiempo después de que se había despedido de Roxas. Estaban esperando ansiosos a que llegará su turno.

-Y ahora, aquí viene nuestro orgullo, el chico que hizo lo imposible.-comenzó a decir el presentador del evento.

De pronto, la mayoría de las chicas que estaban sentadas en las gradas comenzaron a gritar como locas mientras levantaban varios carteles.

-Siempre hace el mismo escándalo.-dijo Pence con tranquilidad.-Al fin ha llegado su turno.

-Aquí está, con ustedes…-dijo el presentador.

Un chico de cabello rubio apareció en lo más alto del half-pipe y miró a la audiencia con una enorme sonrisa.

-… ¡Roxas!


Ha llegado el final del capítulo 7 de este fic. Me siento muy feliz al revisar la historia y ver los reviews que me dejan. Muchas gracias a todos. Ustedes hacen que mi esfuerzo valga la pena y que siga escribiendo cuando pierdo la esperanza. Se los agradezco. En el siguiente capítulo: ¿Quién será el ganador? ¿Por qué Kairi le había ocultado a Naminé que había conocido a Roxas? ¿Algún día saldrán juntos Roxas y Kairi? ¿Volverían a salir Roxas y Naminé? Todo esto y más descúbrelo en el siguiente capítulo.

Notas de SoritaK

Tiempo record (risas). He terminado este capítulo en 3 días. Se esta poniendo más y más emocionante el fic. Me muero de ansias por escribir los siguientes capítulos, la historia apenas esta iniciando, comenzará a ponerse aún mejor. En este capítulo quise mostrarles un poco más sobre la forma de pensar de Kairi. Cada vez que escribo cuando Sora y Riku se pelean me acuerdo de una persona (¿eh gemeluz?) porque nos peleamos igual. Me gusta escribir cuando Naminé y Roxas están juntos.

Las frases que utilicé en este fic son algunas frases que invento para mis nicks en el msn. Como verán, este fic es algo nuevo, ya que quiero transmitir otro tipo de cosas, no sólo batallas mágicas sino la batalla más importante: La que hay en nuestro interior. Muchas gracias a las personas tan lindas que se pasan a leer el fic.

x Dato curioso 1 sobre mí: Cuando escribo siempre tengo agua, una galleta y mis peluches de Sora y Roxas en mi escritorio.

/ / A V I S O / /

En el capítulo anterior les había comentado que iba a dar una reseña de mi nuevo fic “Feelin’ You” de Kingdom Hearts. Lo prometido es deuda Aquí se las dejo:

Feelin’ You
“No todo es lo que parece”

“La boda de la princesa Naminé, del reino de Radiant Garden, y el príncipe Sora, de las Islas del Destino, esta cerca. El pueblo es feliz porque con la boda la paz reinará… todo esto intentará detenerlo la persona menos deseada del reino, aquél que fue desterrado… el ladrón del viento”

Y ahí esta mi pequeña reseña. Estoy iniciando ya con el primer capítulo. Me ha costado trabajo porque no sé cómo entrelazar todas las cosas que tengo para el fic. Pero parece que ya lo solucioné. Próximamente :D

Agradecimientos especiales

Kye-san: Por haberme dejado escribir este fic. Lean sus fics! Son geniales!
Satsuki Yuna: Gemeluz! Como la quiero!! (Estruja cachetes) Gracias por todo amiga! Ailoflu!
illusionDreams-XIII: Por seguir leyendo el fic.
Hikari-Light-XIII: Tus palabras para mí son algo muy importante para mí. Cada vez que te leo te juro que me haces sentirme realizada. Hay veces en que me digo a mí misma que debería de renunciar a escribir los fics, porque siento que debería de mejor estar pensando en otras cosas, pero cuando te leo, me haces reflexionar y olvidar todo lo malo. Muchas gracias. No tienes idea de cuanto te lo agradezco.
Arery: Subarin! Haber cuanto te pasas a leer mi fic ¿eh? Muchas gracias por tu amistad y por alentarme tanto a seguir adelante con mis fics.

¡Y a todos los fans de KH y la gente que bonita que vive el presente! Los quiero mucho a todos :D Dejen review y que... ¡¡VIVA Kingdom Hearts!!



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