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Black Kymera
Author of 18 Stories

Rated: T - Spanish - Angst - Cloud S. - Reviews: 12 - Updated: 09-09-07 - Published: 08-07-07 - id:3708716
Capítulo 3


Los personajes de Final Fantasy VII pertenecen a Tetsuya Nomura y Square Enix Co., LTD.


Cuando Cloud regresó a buscar su caballo se vio en un pequeño dilema. ¿Cómo regresarían a la casa? Estaba bastante lejos y sólo tenía un caballo, si bien Aurora hubiera podido llevar dos personas sin problema, ellos eran tres.

“Reno… sube al caballo. Zack y yo seguiremos a pie hasta la casa.” Le dijo al pelirrojo que se le quedó mirando sin saber qué hacer mientras el moreno abría los ojos incredulidad.

“¿Qué, te has vuelto loco? Es un esclavo. Si alguien te ve caminando mientras llevas un esclavo en tu caballo no tendrán la idea correcta de quién eres.” Le dijo como si él mismo no fuera un esclavo y aún perteneciera a la milicia. Eso no le gustó mucho a Cloud pero se recordó que no lo había comprado por su actitud sino por su conocimiento.

“¿Y quién soy, Zack?” Murmuró mientras se aseguraba que todo estuviera bien antes de subir a Reno al animal.

“Un tonto, obviamente.” Reno volteó los ojos pero no dijo nada sin embargo permitió que Cloud le ayudara a subir al caballo. Hacía ya un mes que estaba en la feria de esclavos y la estadía le había debilitado considerablemente. Frente a cualquier otro se habría mostrado un poco más fuerte pero el joven de ojos azules le inspiraba una confianza innata.

Cloud por su parte, sabía que de los tres, el menos acostumbrado a una caminata sería el joven pelirrojo mientras que él y Zack, habiendo sido guerreros de toda la vida, estarían bien caminando hasta la casa. Aún cuando él mismo tuviera una herida, si no se apuraban demasiado podría llegar a pie. El otro problema se presentó en la forma del General.

“¿Cloud, cómo es que cuando te dejé en la entrada de la ciudad venías con sólo una bestia y ahora vienes con tres?”

“General…” La forma de Cloud saludar al General hizo que Zack arqueara una ceja. Era como si el chico acabara de ser atrapado en una travesura o algo por el estilo.

“Y una de ellas no le va a gustar para nada cuando lo conozca mejor.” Dijo mirando al moreno que le devolvió una mirada de igual intensidad. “Pero no soy quién para intervenir en sus decisiones, joven. Lo que sí le puedo decir es que es inaceptable que camine todo el regreso a la casa. Monte con el pelirrojo, yo me encargaré de llevar a esta molestia mayor. Será lo más seguro para usted.” Cloud asintió, sin ganas de discutir con el General. Con algo de trabajo por su hombro, logró montar mientras que el General ayudaba al moreno a subir a la parte trasera de su cabalgadura con una sola mano.

“Oye, no maltrates la propiedad ajena.” Exclamó el hombre. “Ya no es dueño de mi vida, General.” Gruñó Zack de mala forma. Resentía la presencia del hombre, especialmente por haber sido él quien lo entregara a la feria de esclavos con aquella ridícula condición de venderlo por casi nada. Su trabajo le había costado ahuyentar a los posibles compradores pero el joven Cloud, aunque le parecía un niño, no tenía en sus ojos la misma maldad que había visto en otros.

“Ah, pero desearás serlo cuando sepas a dónde vamos.” El hombre de blancos cabellos sonrió de tal forma que hasta Cloud se estremeció. Aquella sonrisa no auguraba absolutamente nada bueno.

“¿Y puedo saber a dónde vamos?” Preguntó cuando finalmente pudo sentarse a horcajadas sobre el animal del General. El hombre de cabellos blancos no le contestó. “¿Cloud?” Preguntó en dirección al joven y el General le golpeó en la cabeza.

“Si vuelves a dirigirte a tu señor de forma tan casual yo mismo me encargaré de enseñarte modales y el joven Cloud no se atreverá a intervenir con el castigo que escoja. Antes eras un soldado con todos los beneficios de tu estatus, ahora eres un esclavo. Si no deseas un peor castigo aprenderás a comportarte como tal.” Zack miró al joven rubio como buscando su apoyo pero el joven no lo miró sino que espoleó a su yegua. Masculló en voz baja y luego se dirigió al General.

“Lo siento mucho... señor.”

“Así está mucho mejor. Y te advierto... no juegues con el chico. Podrá parecerte un mocoso, pero aún con la herida que le dañó su brazo derecho pudo defenderse perfectamente de uno de mis ataques con su izquierda sin nunca antes haberla usado.” Zack dejó escapar un rezongo cuando el General espoleó su caballo.

“¿Ese mocoso?”

“¿Nunca escuchaste hablar de Cloud... el gladiador?” Los ojos de color púrpura suave se abrieron desmesuradamente y tragó con dificultad.

“¿Ese... Cloud?” El General se echó a reír cuando Zack colgó la cabeza.

“Tienes una habilidad para atraer problemas de la cual nunca estarás completamente consciente.”

“Oh, ya cállate.” Gruñó deprimido mientras Cloud se preguntaba qué tipo de relación había realmente entre ambos para que se trataran con tanta familiaridad.


“¿Qué es esto, Cloud?” Preguntó Godrick al verle llegar. “¿General Sephirot? Le pedí que lo vigilara.”

“Un gladiador no necesita una niñera.” Comentó en voz alta antes de acercarse. “Y es algo tarde para ser su padre.” Murmuró el General al llegar al lado del hombre. “Pero creo que estará bastante entretenido por un tiempo con ese par. Seguramente recuerda a nuestro amigo Zack.” Señaló al ex soldado con la mano y Godrick no pudo menos que sonreír.

“Esa es… una noticia ciertamente interesante. ¿Y el pelirrojo?” El general se encogió de hombros.

“Uno de esos juguetes que perdió el interés de su amo. Al parecer su hijo tiene cierta predilección por las cosas… rotas e inservibles.” El General siguió al interior de la casa mientras Godrick observaba a Cloud no muy interesado en acercarse y enfrentarle.

“Aquel que puede ver posibilidades en donde otros no… sólo puede poseer una cosa en sí mismo. Esperanza.” Bajó las escalinatas con lentitud mientras observaba al trío. “Zack. No ha pasado suficiente tiempo desde la última vez que te vi. ¿Podrías explicarme qué haces aquí?”

“Vengo con el chico.” Le dijo con una postura despreocupada. “¿Vive aquí contigo?” Godrick le dio una mirada de desaprobación y luego le dio una mirada algo preocupada al rubio.

“Zack, te referirás al Regente con el respeto que se merece.” Le dijo el rubio con tranquilidad. Zack se giró para darle una mirada de desafiante pero el rubio ni siquiera le estaba mirando y pasó por su lado como si no existiera para hacer una leve inclinación ante el Regente. “Lo siento, padre. Sólo quería…” Godrick se quedó paralizado al escuchar la palabra pero no tardó mucho en entender por qué el joven la usaba, especialmente al ver la cara de sorpresa de Zack y como buen entendedor, le siguió la corriente sin apenas dar muestras de su sobresalto.

“No tienes por qué darme explicaciones. Estoy seguro que puedes con esto. Pero si el ex soldado no puede ver lo afortunado que es entonces yo me haré cargo de que lo entienda.” Cloud asintió y Godrick vio una pequeñísima sonrisa en los labios de su hijo. Tal vez el ex soldado le haría buena compañía entonces.

“Vamos.” Le dijo Cloud a ambos. El pelirrojo fue el primero en seguirlo.

“¿Qué esperas… Zack? Te estaré vigilando.” Le dijo el Regente con una sonrisa que hizo que el moreno apretara los dientes con fuerza antes de seguir al rubio.

Cuando logró alcanzarlo a través de la casa lo encontró en una de las habitaciones quitándole las cadenas al pelirrojo.

“No te recomendaría que hicieras eso todavía.” Le dijo de buenas a primeras recibiendo una mirada de rencor del pelirrojo pero el joven continuó con lo que hacía. “¿Eres tonto o qué?”

“Creo que tomaré tu sugerencia.” Le dijo con una leve sonrisa mientras veía que el pelirrojo no tuviera marcas por las mismas. Dicho lo cual guardó la llave de las cadenas de Zack.

“¿Qué?” Vio que el pelirrojo le sacaba la lengua cuando el rubio volteaba. “No puedes dejarme encadenado.” Cloud le dio una mirada que a las claras decía que sí podía hacerlo. “¿Y por qué no me dijiste que eras hijo del Regente?” Reclamó cruzándose de brazos.

“Un chico como yo debería estar

Reno… ¿podrías ayudarme? Por favor.” Le pidió al pelirrojo quien de inmediato entendió lo que quería. Quitarle la ropa a sus anteriores amos era su especialidad y que un amo tan agradable como parecía ser el rubio se lo pidiera tan aprisa quizás era buena señal. Las ideas equivocadas que tenía de lo que iba a suceder se disiparon tan pronto le ayudó a quitar la túnica y lo tuvo desnudo de la cintura para arriba. Sólo entonces comprendió la pregunta que le había hecho en el campamento de esclavos.

“Será mejor que se siente, mi señor.” Cloud obedeció y se sentó en el borde de la cama mientras Reno le quitaba las vendas. La herida se había vuelto a abrir a mitad de espalda, seguramente por la cabalgata de ida y vuelta a la ciudad.

“¿Entonces, para esto nos compraste, para cuidar de ti como si fuéramos tus enfermeras o algo parecido?” Cloud volteó los ojos mientras intentaba olvidar por el momento que el ex soldado se encontraba allí. Reno buscó a su alrededor hasta que encontró las vendas nuevas, un cuenco con agua y un paño limpio. Zack le observó hasta que su impaciencia pudo más que su tranquilidad.

“¿Alguna vez has atendido una herida?” Preguntó y el pelirrojo negó. Con un gruñido le arrebató el paño de las manos y antes que Cloud se diera cuenta se dispuso a limpiarle. Un pequeño gemido pasó de sus labios comprimidos y sus nudillos se apretaron sobre las sábanas de la cama.

“Zack… devuélvele el paño a Reno.” Susurró el rubio con ojos cerrados.

“Pero no sabe atender…”

“Puedes decirle lo que tiene que hacer, estoy seguro que Reno lo hará bien pero tus manos son demasiado toscas para este trabajo y yo no soy un soldado.” Reno no esperó a que Zack soltara el paño sino que se lo arrebató.

“¿Qué debo hacer?” Preguntó el pelirrojo en su dirección. Luego de unos minutos finalmente pudo decirle qué era lo que tenía que hacer. Cuando la herida estuvo limpia, el ungüento untado y las vendas en su lugar Cloud dio un corto suspiro.

“Pueden ducharse si lo desean. Yo descansaré un poco.”

“¿No me quitarás las cadenas?”

“Cuando aprendas a comportarte a tu nuevo nivel… entonces te las quitaré.” Zack dejó escapar un bufido y se perdió en dirección a donde el rubio le había señalado.

“¿Por qué le permite que le hable así, mi señor?” Preguntó el pelirrojo con curiosidad mientras Cloud se acomodaba con cuidado sobre la cama dándole la espalda. El silencio se alargó por buen rato, hasta que Cloud escuchó el agua en el baño y Reno pensó que ya no le respondería.

“Es difícil perder tu estatus… más si eres un guerrero.”

“Hay cosas peores… mi señor.” Susurró el pelirrojo con amargura y Cloud se volteó en su dirección aún cuando al hacerlo tuvo que cerrar los ojos por su herida abierta.

“Lo sé…” le dijo mirándole directamente a los ojos. “Hace un par de semanas atrás fui comprado por un hombre al dueño del coliseo para ser un esclavo como solías serlo tú…”

“Pensé que eras hijo del Regente…” Exclamó sorprendido el pelirrojo.

“Hasta hace un par de semanas sólo era Cloud, el gladiador en el coliseo. Pero tuve mi accidente y ya no pude luchar más. Ese hombre me compró con la intención de que le sirviera de compañía en las noches.”

“Pero entonces tu padre te encontró e impidió que eso sucediera.” Comentó el pelirrojo como si fuera lo más natural del mundo ya que el rubio estaba con su padre y no era un esclavo como él lo había sido. Por eso las palabras de Cloud lo dejaron algo boquiabierto y más que sin palabras.

“Mi padre fue ese hombre que me compró.” Reno se quedó demasiado sorprendido como para responder. “Afortunadamente fue en uno de los pocos momentos en que se trató de acercar a mí que descubrió la señal que me dejó mi madre para que me encontrara.” Cloud dejó caer la cabeza en la almohada. “Te respetaré mientras estés bajo mi cuidado. No quiero estar solo en esta casa.” Musitó quedamente con una leve súplica en sus ojos azules y Reno, luego de tanto tiempo amargado, sonrió levemente y con mucho cuidado acarició los rubios cabellos del joven.

“Espero que le agrade la compañía, mi señor.”

“Cloud… sólo Cloud… pero no le digas a Zack. Quizás aprenda algo.” Reno sonrió con picardía haciendo sonreír al rubio al ver cómo se iluminaban los suaves ojos almendrados.

Cuando Zack terminó su baño Cloud casi estaba dormido sobre la cama, el pelirrojo aún acariciando sus cabellos y ninguno de los dos se había dado cuenta de que el moreno había terminado.

“Oigan, ustedes dos¿no pensarán hacer esas cosas conmigo aquí, o sí? Prefiero que la cama esté seca.” Cloud se estremeció cuando al escuchar la voz intentó levantarse de repente y sintió la herida a todo lo largo de su espalda tirar de su piel. Se dejó caer con suavidad a la cama y le dio una mirada enojada al moreno.

“Ve a bañarte, Reno.” Musitó mientras se volvía a acomodar sobre la cama. El pelirrojo pasó al lado del moreno y le dio una mirada enfurecida haciendo que Zack le devolviera una desinteresada.

“Y bien¿qué se supone que haré en esta casa… mi señor?” Añadió al final con una sonrisa sarcástica.

“Me enseñarás a luchar con la espada.”

“¿Enseñarle a un gladiador invicto a luchar con al espada? Eso sí que es gracioso.”

“También le enseñarás a Reno. Mientras aprendo nuevamente a dominar la espada, Reno será mi contraparte.”

“¿Quieres que practiquemos y ni siquiera lo harás conmigo?”

“¿Por qué habría de practicar contigo? Eres un soldado, conoces cosas que yo no y no podría siquiera aprender mientras intento defenderme de ti. Probablemente terminaría lastimándome el brazo de forma permanente.”

“Entonces no practicarás conmigo porque tienes miedo de perder.” El moreno sonrió y Cloud le dio una mirada cansada.

“No practicaré contigo porque estoy cansado de luchar por mi vida sin tener la más mínima idea de qué es lo que hago. Además… no creo que puedas practicar conmigo sin humillarme innecesariamente. Estás demasiado lleno de ti mismo aún como para serme de utilidad, eso hace que no busques el bien de los demás, sólo el tuyo y no puedo arriesgarme a perder mi brazo porque no tienes suficiente juicio como para detenerte cuando sea necesario.” Zack se cruzó de brazos con un gesto imposible de descifrar hasta que Cloud añadió algo más. “Y no tengo nada más que perder. Lo perdí todo el día que pisé la arena del coliseo.”

Cuando Reno salió de bañarse el silencio que aún reinaba entre ambos hombres lo hizo arrugar el ceño y con un puchero celoso se sentó al lado de su nuevo amo ocultándolo parcialmente de la vista del moreno. Zack sólo le dio un resoplido malhumorado y se volteó dándole la espalda.

Al llegar la noche, Reno se había acomodado en la cama con Cloud que dormía desde hacía ya un buen rato mientras que Zack había encontrado un diván de seda y terciopelo tan cómodo casi como la cama, con almohadones y una cobija que le sirvió perfectamente para pasar la noche. Ni él ni el pelirrojo intercambiaron palabras.


“Reno, sostenla más alto o le darás espacio suficiente para abrirte el pecho.”

“¡Es sólo un bastón de madera!”

“¡Es una espada! Madera o no, puede matarte.” Gruñó Zack.

“Lo que puede hacer es darte un par de azotes, no seas exagerado.” Refunfuñó el pelirrojo.

“Reno... si destroza tu garganta de un golpe entonces podría matarte.” Le explicó Cloud con paciencia. El pelirrojo parpadeó y se puso nuevamente en posición.

“Oh.”

“¿Por qué siempre le haces caso a él?”

“Porque Cloud fue el que pagó, no tú.”

“Reno...” El pelirrojo dio un gruñido cuando la voz de Cloud le recordó que estaban perdiendo el tiempo. Zack sonrió levemente cuando Reno intentó nuevamente la pose, una sonrisa dispuesta a crear problemas. Puso sus brazos alrededor de los del pelirrojo y tomó sus manos pegándose a su cuerpo.

“Te dije que la levantaras un poco más.” Susurró en su oído. Aunque Reno abrió los ojos sorprendido, apenas tardó unos segundos más en reaccionar y aunque la espada de madera no se movió el codo de Reno se clavó en las costillas de Zack, luego su rodilla impactó la quijada del moreno, las manos entrelazadas golpearon su nuca y estaba a punto de patearlo ya en el piso cuando Cloud lo detuvo.

“Vamos, Reno. No vale la pena.”

“Pero es... es que... ¡lo odio!” Gritó antes de voltearse e intentar salir de la arena pero Cloud lo alcanzó antes de que se fuera.

“Reno.” La voz de Cloud fue suficiente para que el pelirrojo se detuviera y regresara sobre sus pasos aún mascullando. Al verlo ponerse en posición frente suyo Cloud asintió su aprobación y comenzaron los movimientos sencillos que ya Reno había aprendido para añadirle los que habían estado intentando aprender esa mañana.

Desde la terraza dos hombres observaban la interacción. “¿Qué opina, General?”

“El chico es un manipulador innato.” Comentó con una leve sonrisa. “Eso o el pelirrojo no era tan fiero como lo pintaban.”

“¿Y qué del soldado?”

“Le tomará un poco más pero pienso que sucumbirá. Eso o lo matará en cuanto logre entrenar su brazo izquierdo. El chico tenía un buen récord en el coliseo y aunque no es lo mismo contra un soldado si sus habilidades van a la par con lo poco que pude comprobar y con lo que veo... pienso que Zack pronto tendrá problemas si no se ajusta.”

“Casi estoy prefiriendo que tenga problemas. Quiero ver cómo Cloud lo maneja.”

“Definitivamente ese joven es su hijo.” Murmuró el General y el Regente asintió con una expresión deprimida.

“Es mi hijo... pero tiene más de su madre que lo que tiene de mí.”

“Y eso es lo que le duele.” El Regente asintió.

En la arena el moreno se levantaba y se sacudía.

“¡Me golpeaste!”

“Te lo merecías.”

En eso, el General Sephirot se acercó a la arena de práctica. Una media sonrisa sarcástica iluminando su rostro como siempre que veía al trío. “¿Problemas en el paraíso?” Preguntó con diversión al ver a los dos hombres discutiendo acaloradamente. Cloud suspiró y dejó descansar la espada de madera en el suelo. “Puedo demostrarle a tu pelirrojo esclavo cuán mortal puede ser una espada de madera y puedo mostrarle a tu otro esclavo que no hace falta tanta cercanía para demostrar su punto.” Cloud asintió y le tendió su espada de madera al General.

“Reno.” Llamó al pelirrojo quien al ver al General en la arena bajó la vista. Cloud le indicó que se acercara y así lo hizo dejando al General y al ex soldado practicar solos.


“Ouch.” Gruñó el moreno cuando Reno intentó pasar un paño con bálsamo frío sobre uno de sus moretones. El pelirrojo tiró el trapo a un lado. “Oye, no has terminado.” Exclamó enojado Zack medio levantándose.

“Te quejas demasiado.”

“Es porque no tienes suficiente delicadeza.”

“Zack… si no dejas de quejarte seré yo quien te pase el bálsamo y créeme, Reno es mucho más delicado que yo para ese trabajo. Además, Reno no es tu esclavo, sólo te hace un favor.” El ex soldado gruñó molesto pero no dijo nada más.

“Jamás había visto una espada de madera hacer eso.” Comentó Reno un tanto emocionado olvidándose del cuerpo que tenía bajo sus manos. “El General es un hombre de cuidado.”

“Deja de babear por el General y concéntrate en lo que haces.” Masculló Zack molesto haciendo que Cloud sonriera levemente.

“El General es el mejor en su área. Es lo que me han dicho.” Respondió Cloud. “¿Es eso cierto, Zack?”

“Totalmente. No hay soldado que pueda ganarle al General. Entrenar con él no es muy fácil que digamos.”

“Eso notamos.” Respondió Cloud con un tono de burla y una media sonrisa. “Casi barre el suelo contigo… si hubiera tenido una espada real…” Zack se encogió un poco y Reno perdió el pulso.

“Ouch.”

“Zack… ¿crees que alguna vez pueda volver a usar una espada?” Musitó en voz baja y algo temerosa el rubio.

El moreno se medio levantó de su posición para mirar a Cloud que había bajado la cabeza y miraba sus manos con intensidad.

“¿Por qué te interesa tanto volver a usar una espada?” Le dijo con genuina curiosidad sin moverse esta vez. “Eres hijo de un hombre adinerado, tienes todos los lujos que cualquiera pudiera querer, dos esclavos a tus pies. ¿Qué más quieres?”

“Supongo… que debería ser suficiente.” Murmuró aún mirando sus manos.

“¿Qué es lo que pasa contigo¡No puedo entenderte!” Exclamó enojado el moreno y Reno se alejó de su lado molesto dando por terminada la limpieza, estuviera o no completa, para ir a sentarse cerca del rubio.

“Realmente eres un insolente. No me sorprende ya que un soldado como tú fuera vendido como esclavo. Tal vez yo haya llegado a lo más bajo, pero es por razones fuera de mi control, pero tú… ¡Tú estás aquí por tu gran bocota!” Cloud levantó la vista repentinamente al notar que las cosas iban de mal en peor.

“Suficiente.” Les ordenó con voz calmada. “¿Ya terminaste con Zack?” Le preguntó a Reno quien negó y con mala cara volvió al lado del moreno. “Cuando termines quiero que me acompañes hoy a la oficina de mi padre.”

“¿A la oficina del Regente, para qué?”

“Luego dices que soy yo el que está aquí por su gran bocota.” Masculló el moreno volviéndose a recostar. “Si vas a acompañar al chico será mejor que te pongas algo un poco más formal.” El rubio no había tomado eso en consideración. Su padre se había encargado de vestirlo a él pero no tenía la más mínima idea de cómo debían vestir sus esclavos y temía preguntarle al ex soldado y que le hiciera quedar en ridículo.

“Ah… regreso en un momento.” Dijo yendo con rapidez a la puerta y desapareciendo antes que ninguno de los dos pudiera decirle nada.

“Es un buen chico, pero le falta experiencia en algunas cosas.” Murmuró Zack con una sonrisa. “Yo le podría enseñar.”

“Seguro. Le puedes enseñar tan bien como hasta ahora.” Masculló enojado el pelirrojo.

“No lo entiendes¿verdad?” Dijo el moreno volteándose. “Cloud es un luchador de corazón. La verdad es que primero pensé que era el hijo desconocido de Godrick, pero las piezas no encajaban. ¿Cómo iba a ser posible que el hijo de Godrick fuera Cloud, el gladiador más famoso del Coliseo?”

“Perceptivo.”

“Pero ha sufrido una herida física y tal pareciera que perdió absolutamente todo. Algo pasó aquí. Todavía no logro descifrarlo pero lo haré, entonces podremos arreglar a Cloud.”

“Creo que deberías meterte sólo en tus asuntos.”

“¿Acaso no son los asuntos de mi señor los mismos que los míos?” El moreno se le quedó mirando con aquella sonrisa lobuna que parecía serle natural. “Descubriré lo que está mal y lo arreglaré. El chico me cae bien, ya te lo dije.” Reno comenzó a recoger los ungüentos y demás artículos. “Y será mejor que te des un buen baño. Estoy seguro que Cloud pronto aparecerá con ropa y algún sirviente para vestirte adecuadamente.”

“¿Cómo lo sabes?” Le respondió con molestia el pelirrojo pero Zack no contestó, simplemente se recostó de la cama que ahora había para él mientras seguía sonriendo. “Sabes, eres un cretino.” Gruñó el pelirrojo. El moreno sonrió y movió su dedo índice como si estuviera regañándolo. Estaba a punto de decirle más cuando el rubio apareció en la puerta. Tras él venía un esclavo de su padre con varias piezas de ropa dobladas en los brazos.

“Reno, báñate para que el muchacho te ayude a vestir apropiadamente.” Reno entonces le dio una mirada incrédula al moreno quien se encogió de hombros con una expresión satisfecha.

Tan sorprendido estaba que sólo atinó a obedecer sin decir nada.

“¿Seguro que quieres llevarlo contigo?” Preguntó el moreno aún con aquella expresión en su rostro.

“Al menos tendré algo de compañía mientras aprendo.” Murmuró.

“Yo que tú no lo dejaría cerca de tu padre.” El moreno se sorprendió cuando la expresión en el rostro del rubio se endureció visiblemente mientras apretaba los labios. “¿Qué sucede ahora, qué hice?” Cloud apenas le prestó atención sino que se arrimó a la puerta del baño de la habitación dejando atrás a un muy confundido Zack.

“Malcriado.” Masculló el moreno por lo bajo antes de dejarse caer nuevamente en la cama.


Gracias por leer.



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