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Put under you Chapter 1: Election and games.
Y de entre todas esas personas, su dedo lo señaló a él, un chico común y corriente. Demasiado común y corriente tal vez. ¿Qué vio en Matt? Quien sabe, lo escogió y listo. El chico se puso detrás de él esperando a los demás integrantes del equipo del rubio. Cuando ya estaba todo listo para jugar lo hicieron, gritos, corridas, patadas, el balón girando en el patio de aquí para allá, palabrotas, golpes etc. Matt no era muy bueno en eso ya que la mayoría del tiempo se quedaba dentro con sus cosas. Porque tenía un mundo aparte, aislado de lo ‘común' ¿pero no acabamos de decir que era común y corriente? Si, todos lo somos superficialmente pero como iba diciendo, dentro de su cabecita había un sin fin de emociones y filosofía de vida, lo que calificaba como útil e inútil, bueno y malo, placentero y doloroso. Se quedaba adentro con sus video-juegos o leyendo historietas en caso de que se acabaran las baterías.
-¡Estate atento Matt! -gritó su capitán mientras disputaba salvajemente el balón con uno del contrario- si perdemos te fajo todos los dientes -amenazó, y era algo extraño que un chico menor que él lo amenazara. Ya que había tenido el lindo gesto de elegirlo trató de correr más rápido hacer mejor la defensa. Complacer al chico.
-Complacer -exclamó mientras dejaba escapar una bocanada de humo y miraba por la ventana caer la nieve en la noche.- ¿Quién diría que complacerlo se volvería una manía tarde o temprano?
Y es que si, los años pasan tan rápido y en este tipo de noches vienen recuerdos. Recuerdos de su ‘amistad con Mello'.
-Si se le puede llamar amistad a estas alturas -sonrió- has domado tan bien a este perro...
-Que suerte que hayamos ganado -dijo mientras se mojaba la cara en la canilla, estaba exhausto pero muy excitado, el jugar lo volvía loco y el ganar lo hacía feliz- ya era hora de que te pusieras en forma Matt, pobre de ti de no haberlo hecho -y la curiosidad se apoderó del pelirrojo.
-¿Eso es una amenaza? -trató de sonar impotente a ver si el niño terminaba a acobardándose o no. Estaba equivocado, de hecho el rubio dio un paso delante de él. Sus ojos se veían tan místicos, como si dentro hubiera algo que quisiera liberase.
-Si ¿y con eso qué?
-Bueno... -no estaba acostumbrado a las peleas, lo dejó sin palabras.
-Bueno... si no tienes nada para decir no hagas nada estúpido -¿lo estaba regañando?
-¿Quién te crees que eres para hablarme así? -soltó comenzando a molestarse ante esa actitud.
-Yo soy Mello y hago lo que me viene bien -aclaró. Se dio la vuelta y lo dejó solo lleno de cuestiones.
-Desde el principio que eras así -más humo que dejaba escapar- ¿tenías ganas de una mascota he? Y claro Roger no lo hubiera permitido así que te buscaste un perro-humano. Ese día que me elegiste para jugar no elegiste a un miembro de tu equipo, elegiste una mascota.
Y rió solo, alegre, pero solo. Le parecía tan tierno esa imagen del pequeño Mello caminando y Matt siguiéndole detrás para estar atento a lo que le pidiera.
Y así los días pasaban, como estaban en plena primavera los chicos salían mucho a jugar salvo por Matt que prefería estar dentro. Hasta que un día alguien le obligó a dejar de hacer eso.
-Matt, te necesito en mi equipo de nuevo, levántate y vamos -ordenó apurado.
-No se si te das cuenta pero estoy ocupado -señaló su juego y le dio la espalda dándole a entender a que era un estorbo.
Grave error.
De una patada rápida el aparato salió volando por la ventana que para colmo estaba abierta, cayendo en un charco de barro que dejó la lluvia de anteayer. Mello estaba parado frente a él cruzado de brazos. A Matt le recordó un dueño que se enoja con su perro pero quizás era cosa suya.
-¡Ahora menos que nunca quiero jugar contigo! -gritó rabiando, lo sujetó por el cuello de la remera pero el menor no parecía asustado ni nada, más aun estaba sonriendo.
-Golpéame -dijo.
-¿Qué?
-¿No era lo que estabas a punto de hacer? -Desafió adquiriendo una expresión sádica- ¿No estás molesto por lo que le pasó a tu mugroso video-juego? -y claro que estaba molesto ¿por qué no podía golpearlo entonces?
-Por que un perro jamás ataca a su amo -se respondió.
-No, no te voy a golpear -dijo en voz alta confundido. Mello en cambio se desprendió de él y con un brusco movimiento lo tiró al suelo boca abajo, sentándose sobre su espalda y apoyando los pies sobre sus hombros. Sacó del bolsillo un chocolate y lo desenvolvió con toda tranquilidad como si estuviera sentado en algún sofá. El pelirrojo se sentía humillado¿encima que no le pegó así respondía el otro? Estaba incómodo y le dolía esos pies clavándose en sus hombros... le estaba ensuciando la camisa nueva.
-Pero si a mi se me da la gana puedo hacer esto -dijo finalmente.
-Me estás lastimando -dijo apretando los dientes para contenerse.
-¿Y a mi qué? -Otra vez esa actitud- me estabas por hacer daño -se excusó e hizo más presión contra sus hombros.
-¡Mello! -dejó escapar ¿qué había en esas zapatillas para doler tanto?
-¿Vas a venir a jugar o no? -ofreció.
-¡Si, jugaré contigo, jugaré con tigo!
-¿Si¿Siempre vas jugar cuando te diga¿A lo que yo quiera aunque a ti no te guste? -hizo un poco más de presión para tener su respuesta segura el pelirrojo volvió a decir que si..
Pero nunca se imaginó que al hablar de juegos, hablaba de todos los tipos de juegos. Incluso a aquellos que juegan los más grandes...
Salió de encima de Matt y cuando este se puso de pie frotándose los hombres el rubio lo tironeó del brazo y se lo llevó al patio. Juraron a otro partido de fútbol y nuevamente ganaron.
-De ahora en más siempre estarás en mi equipo -dijo posesivamente mientras volvía dentro. El chico arqueó una ceja aun sin comprender porque un chiquillo lo catalogaba de su propiedad. Aunque por alguna loca razón... eso le gustaba.
-Está bien -asintió indiferente.
-¿De qué cuerno te estás riendo idiota? -preguntó asustado ante semejante alegría. No era muy común en él ame nos que se tratara de ganar una partida en el mugroso Nintendo.
-De nada, de nada -respondió prendiendo otro cigarrillo- ¿a qué viniste? -su puso de pie y fue al encuentro de su amo por cariño, y algún que o otro beso.
-Es viernes... sabes que lo que hacemos los viernes. aun que si te olvidaste de eso yo no tengo porque venir y hacértelo recordar -respondió ofendido. Matt lo abrazó por detrás recostando la cabeza sobre su hombro. No puede vivir sin los cariños de su dueño.
-Claro que lo se... mientras esperaba recordé algunas cosas -y como buen perro que es comenzó a lamer su cuello y haciendo pequeñas mordidas juguetonas- como por ejemplo de como nos conocimos... de como arruinaste mi Ninentendo... de como me lastimabas para que te dijera siempre 'si'.
-Si, me acuerdo. En esos días le había pedido a Roger una mascota pero no me dejó tenerla... claro al final la conseguí -tomó su rostro y lo acercó a su boca realizando un muy profundo beso con sabor chocolate y aroma a tabaco. Exquisito, único. La lengua de su perro cada vez era mejor, cada hacía movimientos excitantes, fuertes...
-Siempre te las arreglas para someterme a lo que quieres -y con lentitud lo fue llevando a su cama, recostándolo y dejando obrara a sus manos.
-Pero claro perrito -aclaró mientras le besaba la punta de la nariz- tu te dejas someter...
Put under you Chapter 1: Election and games End