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12/08/2007
La chica de la horquilla seguía vendiendo alegremente su mercancía cuando una mano salió entre los pliegues de la capa y cogió una sandia. Después sacó un cuchillo y se cortó un trozo.
- Behhhg…. ¿Y esto dices que está dulce? – gruñó la figura envuelta en la capa escupiendo el trozo de fruta.
- Eh… señor… esa es de exposición… de cartón… - explicó la chica un poco amedrentada por el tamaño de la figura que le sacaba 3 cabezas de altura.
- ¿Estás intentando tomarme el pelo? – La enorme figura se descubrió el rostro mostrando infinidad de cicatrices. – ¿intentas venderme una sandia de exposición? – increpó lanzando la falsa fruta por encima del hombro.
- No señor… no pretendía eso… no me dio tiempo a advertirle…
- Chicos, venid, parece que la señorita va a invitarnos al postre.
Un par de matones más se acercaron desde callejones cercanos. La chica intentó huir pero el gigantón le agarró de la mano.
- Uh… mira esto… la gatita tiene uñas… - rió tras el intento de defenderse por parte de la chica.
- ¡Sueltame!… ¡quedaté con las frutas si quieres pero dejame!
- Hmmm… creo que mas que fruta… me apetece tomar algo de carne… - susurró el grandullón con una mirada lasciva.
Una sombra se cernió sobre ellos y milésimas de segundos después, el gigante salio catapultado contra la pared de enfrente.
- Hay que ver… esto sigue tan revuelto como siempre… - murmuró una nueva figura encapuchada.
- ¿Quien te crees que eres para tratar así a nuestro Aniki¡Bastardo nos haremos una alfombra con tu pellejo! – gruñeron los matones que acompañaban al grandullón justo antes de cargar contra el encapuchado.
- “Bakudoh no yon. – Hainawa” - De la punta de los dedos de la figura se precipitó una brillante cuerda de Kidoh que se enroscó sobre los agresores dejándolos inmovilizados.
- ¡¡¡Muere!!! - Bramó el gigantón, que nuevamente había vuelto a la carga, apuñalando la figura por sorpresa.
- ¿Tan grande y usando trucos tan sucios? – la capa cayó a tierra vacía – ¡debería darte vergüenza! – y la figura agazapada sobre el hombro izquierdo del grandullón hundió el empeine en la cara del infeliz.
- ¡¡¡Es un shinigami!!! – exclamaron sus secuaces intentando librarse del bakudoh – ¡no nos mates¡No volveremos a molestar a nadie! - El shinigami avanzó hacia ellos y comenzó a buscar entre los bolsillos de los secuaces.
- Hmmm… me quedo con un par de cuchillos y algunas monedas… - murmuró. Después deshizo la técnica y los matones ayudaron a levantarse a su jefe y salieron corriendo.
- Bueno. Esos se llevarán una buena temporada sin pasarse por aquí. Toma por las molestias que te hayan podido causar. – y el shinigami dejó sobre el tablón que servia de mostrador el dinero que les había quitado.
- Shi…Shinigami-san… gracias…
- Puedes llamarme Kaiden y bueno… ahora mismo no estoy de servicio…
- Pero… ¿de verdad es tan malo ese capitán¿Y porqué me cuentas eso¿no son asuntos del seiterei?
- Verás… esa hebilla que llevas en el pelo… ¿te la encontraste?
- Si… cerca de mi puesto. Cayó del cielo. Y como no vi a nadie me la guardé. ¿Sabes a quien pertenece?
- Si no me equivoco, pertenece a Otaka Mizu, la teniente desaparecida. – inmediatamente la chica se quitó la hebilla como si le quemase.
- ¿De una teniente¿El objeto personal de una teniente del Seiterei? No debí habérmelo quedado… - la chica comenzó a temblar. – toma, debes encontrarla y devolvérselo.
- Tranquila Mi-chan no muerde… casi nunca… - murmuró Kaiden recordando uno de los incidentes en las fiestas del cuartel.
- Aun así, creo que no debería guardarlo… si sabes de quien es debería devolvérselo…
- Bueno… seguro que te lo agradecerá. – Kaiden se puso en pie. La vista al río que surcaba este sector siempre era magnifica al caer la tarde. – Un placer conocerte. Cuando esto acabe le comentaré a Mi-chan lo que hiciste por ella.
- ¿Vas a salir ahora a buscarlas? – preguntó la joven un poco extrañada.
- Si… es la primera pista que consigo desde ayer. Y es el primer descanso que me tomo desde entonces.
- Suerte entonces si puedo ayudarte en algo más… solo avísame. – se ofreció la vendedora.
- Hmmm… quizás si haya algo mas… ¿alguien acude muy frecuentemente a comprarte sandias?
- Pues si. Una chica joven debe ser nueva porque nunca antes la había visto por aquí. Siempre se queda embobada mirando la horquilla. – Kaiden se petrificó.
- ¿Tenia el pelo castaño claro, largo y ondulado¿y los ojos color miel?
- Si…
- Esa… seguro… que es Mi-chan…
- ¿Estarán fuera? No, imposible… noto la energía de Mi-chan. Debo asegurarme…
Kaiden saltó la pequeña valla que rodeaba la casa y comenzó a andar buscando algo que estuviese abierto. Esa noche había luna nueva así que todo estaba aun más oscuro. Entonces el grito de una voz conocida le sobresaltó
- ¡¡¡Ahhhhh¡Vale, vale no lo haré más¡Pero ya basta por favor! – seguido del ruido de varias cosas cayendo al suelo y pasos apresurados.
- “Alguien está en apuros.” – Kaiden empuñó el pequeño cuchillo que le quitó a los matones en el mercado y se puso en guardia. Entonces irrumpió en la casa atravesando la ventana. El pasillo estaba casi tan oscuro como el patio.
- ¡¡¡¡Kyaaaaaa¡Un ladrón¡un asesino¡un violador! – Gritó una chica al verse frente a la sombra que esgrimía un cuchillo
- ¡Tranquila soy yo, Kaiden¡no sabes cuanto me alegro que estés bien! – anunció el shinigami mientras intentaba alcanzar a la chica.
- ¡CERDO¡NO TOQUES A MIZU NEE-CHAN! – y de la nada, un puño muy familiar dejó fuera de combate a Kaiden.