|
Author of 3 Stories |
13/08/2007
- Digo que lo tiremos al río y que los peces lo juzguen… - Kaiden escuchaba la voz distante. Notaba la cabeza embotada y se sentía bastante mareado.
- Pero Ela-chan… creo que no venia con malas intenciones…
- ¿Ah si¿Entonces que parte del cuchillo que llevaba no eran malas intenciones?
- Etto… seguro que se trataba de algún malentendido… es un shinigami… se supone que están para mantener la paz… y creo que me conocía… dijo mi nombre.
- Entonces no cabe duda, es un acosador… a los peces con el.
Kaiden seguía confundido y comenzó a abrir los ojos. Lo primero que vio fueron unos enormes ojos verdes que le contemplaban… cabeza abajo.
- Buenos días Taicho… ¿que haces en el techo tan de por la mañana? – consiguió articular el shinigami. – WOAAAAA… ¡pero si soy yo¡Ahhh… taicho bájeme¡Mi-chan, socorro! – lloró el shinigami atado y colgado boca abajo como una ristra de chorizos.
- ¿Taicho? Mi-chan¿pero de que está hablando este?
- Creo que te ha confundido con su capitán…
- No, no me he confundido, es indudable. ¡Esa cara, la forma en la que sienta su reiatsu, y sobre todo por lo surrealistas que se vuelven las situaciones cuando ella está de por medio! – Ela le sacudió un puñetazo y tras estamparse contra el techo Kaiden comenzó a balancearse de un lado a otro con los ojos dándole vueltas.
- A callar… ¿como se te ocurre decir que mi vida es surrealista¡Es original! Y desde luego yo no soy capitana de nada…
- Pero… taicho
- ¡A callar!
- ¡Si taicho! – corrigió rápidamente el shinigami que estaba terminando de balancearse.
Ela se sentó en el suelo observando a la morcilla-shinigami y se ajustó el kimono burdeos que llevaba.
- Se me hace raro veros así…
- ¿Boca abajo? – comentó satírica Ela
- No… me refiero a no veros con el uniforme shinigami y la capa de capitán. Os quedan bastante bien los kimonos.
- Vaya… gracias. – respondió Mizu mientras Ela se levantaba y le propinaba otro nuevo puñetazo al improvisado puchinball.
- Eso por intentar pelotearnos para que te soltemos.
- ¿Taaaaichouuuu…. De verdaaaaad… noooo… looooo… recuerdaaaaaa? – intentaba decir el shinigami mientras seguía balanceándose de un lado a otro.
- Ela, creo que podemos bajarle. No creo que nos quiera hacer daño.
- ¿Pero y lo divertido que es esto? – comentó la chica de pelo rubio mientras le propinaba otro puñetazo al shinigami atado.
- Impulsiva. Si siempre lo ha sido… o al menos desde que entré en la división. – completó la frase mientras se acostumbraba a que el mundo volviese al sentido vertical que le correspondía. – Los chicos de la división os echan mucho de menos… ¿que os había sucedido? Conseguimos seguiros la pista hasta el senkaimon, pero después plof… nada de nada…
- Sigues equivocándote. – interrumpió Ela - No somos ni tu capitana ni tu teniente ni ningún mando relacionado con el seiretei… acabamos de llegar aquí hace…
- ¿Un mes?, el mismo tiempo que desaparecieron la capitana y la teniente.
Se hizo el silencio mientras las dos chicas observaban como el shinigami parecía leerles la mente.
- Voy a por algo de beber y de picar… - Dijo Mizu mientras se levantaba un poco incomodada por la situación.
- Vale shinigami. Estás bastante seguro de lo que dices pero eso solo demuestra que eres un voyeur tocapelotas. Necesito una prueba tangible de lo que dices… y la quiero ya…
- Como quieras Taicho… - Kaiden tomó aire y cerrando los ojos se concentró – ¡MI-CHAN¡KAGE ESTÁ SAQUEANDO TU HUERTO PRIVADO!
- ¡Kage!, cuantas veces te he dicho que… - Mizu se quedó en blanco, asomada a la puerta sin saber porque había reaccionado así. Ela observó a su amiga con los ojos como platos. – que… ¿ha pasado?
- Vale shinigami… ¿que demonios has hecho?… ¿y porqué me resulta tan familiar ese nombre?
- Empezaré por el principio. – Dijo Kaiden
- Buahahaahahahahaaaa – Se partía Ela. – Vamos solo porque tu nuevo jefe te caiga mal no tienes porqué venirnos a buscar convencernos que somos las jefas desaparecidas en extrañas circunstancias e intentes llevarnos de vuelta porque si… es un jefe un poco estricto pero ya se le pasará.
"Beeep beeeep beeep"
- Que extraño, no debería llegarme ningún mensaje. – todo el color de la cara del shinigami desapareció dejando una palidez mortecina al leerlo.
- ¿Qué pasa, tu jefe te ha pillado haciendo novillos?
- No exactamente. – y el shinigami le pasó a Ela el teléfono con el mensaje.
"La división 13 está en llamas. A todos los escuadrones, se solicitan refuerzos para apoyar el perímetro de seguridad."
- Debo ir a ayudar. Probablemente no se trate de un mero "accidente". Taichou, quizás no pueda convencerte con palabras pero intenta recordar a los chicos de la división. Mi-chan. Encontré esto. Es tuyo. – dijo entregándole la horquilla.
Sin mediar mas palabra el shinigami abrió la ventana y sin dudarlo saltó desapareciendo en la noche camino de la corte de los espíritus puros que ya a lo lejos comenzaba a emitir un leve resplandor rojizo.
- Cálmate Alamez. El pobre chico no tiene la culpa de no saber que le pasará si no nos deja entrar en la división. – amedrentaba xevg mientras acariciaba la empuñadura de su zampakutoh.
- ¡Pero mira que sois sádicas las dos! – comentó Benji
- "gracias al cielo, al menos hay alguno que comprende la situación" – pensó el guardia.
- ¡Dejadle inconsciente y sigamos adelante!
- ¡Eso eso! – saltó Momo enseñando los colmillos con una sonrisa diabólica.
- "…" – El guardia comenzó a temblar. – pe-pero… yo no puedo abriros la puerta… no porque no quiera… es que está sellada por dentro…
- ¡Entonces la abriremos desde fuera! – anunció una voz a sus espaldas. – ninguna estúpida cúpula de fuerza va a impedir que entremos. – los cuatro shinigamis de la división 13 creyeron ver a un parecido cuando Kaiden aterrizó tras saltar de un edificio cercano. Xevg fue la primera en actuar.
- ¡Kyaaaaaaaa! Lo sabia, lo sabia que no estabas muerto, nos asustaste mucho con eso de la espada rota… - decía la shinigami mientras achuchaba al recien llegado hasta que le crujieron las costillas.
- Maldición xevg para un poco o entonces si que me tendréis que preparar un funeral de verdad.
- Entonces… ¿no estás muerto? – preguntó benji un poco incrédulo.
- Es obvio que está tan vivo como nosotros… - musitó Alamez – ¿pero donde te habías metido?
- Estaba con Ela y Mi-chan. – respondió el shinigami de pelo largo estirando de nuevo su indumentaria. Los demás, incluyendo el guardia se quedaron perplejos.
- ¡Kyaaaaa¡Ese es mi Kai-chan¡Sabía, que estaban vivas, lo sabía! – xevg volvió a la carga y su abrazo del oso se cobró otro par de costillas.
- ¿Entonces¿Las encontraste¿van a venir a darle su merecido a ese capullo? – preguntó Benji buscando con la mirada por los alrededores alguna figura conocida.
- No creo que vengan, parece que han perdido la memoria. Y no se creen que lo que les he dicho sea cierto. – explicó Kaiden un poco apesumbrado.
- ¡Pero por lo menos están vivas! Ya solo con eso podemos reclamar en la cámara de los 46 – xevg soltó a su presa sin dejar escapar el optimismo. – además, conseguiremos el apoyo de las demás divisiones casi con total seguridad.
- Xevg, mira esto. Al otro lado de la puerta esto se está desmadrando. Y no en el sentido en que se suele desmadrar. No tenemos tiempo de nada… salvo de entrar ahí y partirle los morros a ese Ushinata. – Alamez señaló al portón para añadir mas énfasis a sus palabras.
- Aun tenemos que encargarnos del guardia. – murmuró Momo mirando al guardia con una sonrisa maquiavélica.
- Ehhh, si la capitana Ela está con vosotros, no me opongo a lo que hagáis. – se apresuró a decir el shinigami que vigilaba el acceso sellado. – pero el caso es el mismo. La puerta está sellada por dentro…
- Hmmm… entonces creo que llamaremos a ver si nos abren. – dijo Kaiden sacando de la capa una ristra de explosivos de incursión.
- "organizaremos una partida de infiltración, Mi-chan, cuantos barriles necesitaremos para las próximas… hm… ¿2 fiestas?"
- "Unos 35 barriles… por persona"
- "Ya habéis oído chicos, arreando que es gerundio"
Ela se revolvía incomoda en sueños. Una parte de ella organizaba con total naturalidad una invasión completa a la bodega de la división 8. Mientras la otra parte no dejaba de preguntarse quien era toda esa gente que se situaban frente a ella, sonreían, asentían o comentaban divertidos alguna anécdota de la pasada fiesta. Y Mizu siempre estaba a su lado.
- Ela… - dijo una voz familiar
- Ela… - repitió la voz familiar dibujandose frente a ella una figura femenina vestida con harapos rojos. Un velo oscuro cubría su cara.
- Ela… sabes donde encontrarme. ¿Por qué no has venido aun a buscarme?
Ela abrió los ojos y se encontró a Mizu a su lado, despierta y llamándola.
- Hablabas en sueños… ¿otra vez soñaste con esa mujer?
- Si… y con mucha mas gente. Pero no puedo recordar a nadie. ¿Y tu?
- Lo mismo… ese gran dragón llamándome y este pasador… sabia que lo había visto antes… sabes Ela, empiezo a pensar que…
- Si Mi-chan… ¿y si fuese cierto todo?
|
Review this Chapter |