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Author of 9 Stories |
Basado en Memorias De Idhún © Laura Gallego
Historia creada por mí, sin ánimo de lucro
Os presento mi respuesta al reto de "Si callo, reviento", del foro "Los Buenos Fics Y Sus Autores"
Reto: "El silencio":
"Dos personajes que no suelen entenderse muy bien se ven obligados a pasar una velada juntos. El problema es que por el motivo que sea, ambos están temporalmente mudos. La gracia es ver sus comportamientos, cómo reaccionan ante la situación, etc., así que no hagáis que simplemente se comuniquen por escrito y ya. No es que no se puedan comunicar así, pero describir bien qué hacen, cómo reaccionan, etc."
Por culpa de “ese estúpido shek”, el paso a través de unas cumbres montañosas se vio complicado. Kirtash y sus fríos comentarios comenzaron una pelea contra Jack, dando como resultado que éste último perdiera el equilibrio y se precipitara ladera abajo. Al menos como venganza, pudo llevarse consigo a Kirtash, tras un certero tirón del abrigo.
Los dos muchachos caían rodando violentamente por la nieve y las rocas, sin rumbo a ninguna parte, salvo al vacío. Jack únicamente distinguía difuminadas manchas de cielo y tierra en cada giro, sin poder fijar la vista en ningún punto en concreto, ni aferrarse a algo para frenar. Supo que a su lado también caía el shek, por los gritos de dolor que al golpearse contra el suelo ambos daban.
A lo lejos, el grupo que viajaban con ellos, formado por Shail, Victoria y Alexander, entre otros, sólo pudieron contemplar la terrible caída. Pero de repente desaparecieron de su vista, como tragados por la tierra, así que comenzaron a descender tras ellos para salvarles.
En un breve instante y por el rabillo del ojo, Kirtash observó que a escasos metros más allá el acantilado se extendía hasta perderse en el vacío… y eso significaba la muerte. Sin pensárselo dos veces, estiró el brazo con el fin de agarrar a Jack, quien aún no era consciente del precipicio de más allá. Pegó un tirón hacia atrás, obligando a su propio cuerpo impulsar a ambos muchachos hasta una hondonada nevada que el shek localizó a su lado, y caer estrepitosamente en ella. Sin embargo, ésta cedió.
Cuando Jack volvió en sí, pudo sentir el duro y congelado suelo sobre su cara. Notaba la garganta irritada por el frío y no dejaba emitir ningún sonido. Al incorporarse, se encontró a sí mismo en una cueva de hielo ancha y espaciosa, pero no localizó ningún orificio por el que salir de ella.
Un montón de nieve se elevaba cerca del centro, así que dedujo que cayó por algún agujero que además de tragársele, se taparía por el posterior derrumbamiento. Tras dar una vuelta con la mirada por toda la sala, halló a Kirtash sentado en un lateral, manipulando uno de sus brazos, que sangraba desde la herida hasta la punta de los dedos dejando un visible surco por la ropa hasta gotear sobre el suelo.
Jack recordó el empujón que recibió antes de caer inconsciente, y supuso que habría sido él, que además, se golpearía contra algo produciéndole esa herida.
Kirtash también notaba la garganta severamente irritada, y apenas podía emitir un sonido sin perjudicarse, pues no paraba de jadear tras el esfuerzo del tirón durante la caída para salvar la vida de ambos del acantilado. Y por si fuera poco, no encontraba la manera de frenar la hemorragia.
Jack se acercó al otro, no sabiendo muy bien si por curiosidad –y quizá un poco de malvada satisfacción ante la escena– o por ofrecer ayuda al ver la preocupante herida del shek.
Sin embargo, cuando éste vio acercársele, no tardó ni un instante en interponer el gélido filo de Haiass entre él y la garganta de Jack, quien por su parte, desenvainó a Domivat y la inclinó amenazante sobre la cabeza de Kirtash.
Ambas espadas brillaban débilmente, la primera con un tono azulado y frío como un témpano, mientras que la otra palpitaba como una sutil lengua de fuego.
El aire que se respiraba, además de helado, se volvió tenso y pesado. Los muchachos olvidaron por un momento en dónde se encontraban y despertaron su furia, recordando la pelea en la cumbre de la montaña.
Kirtash, a pesar de su hemorragia, se levantó firmemente para alzarse soberbiamente frente a Jack, con el filo de Haiass apuntando al corazón del otro.
Jack, ante la mirada distante de Kirtash, no pudo contener su rabia y se abalanzó violentamente sobre él. A cada choque de sus espadas, un breve destello se desprendía de ellas, y además, la energía que éstas cargaban, empujaba violentamente a los dos contrincantes contra la pared, las cuales se resentían de los golpes.
Hasta que cedieron y comenzaron a derrumbarse.
La cueva se llenó rápidamente de nieve que se acumulaba en la pared del fondo, y al llegar al límite de sobrepeso comenzó a desquebrajarse. Tras ésta, se encontraba el terrible acantilado del que los chicos creían haberse librado antes.
Los dos muchachos fueron engullidos por la corriente de nieve, arrastrados hasta el mismísimo precipicio. Pero gracias a los ágiles movimientos del shek, pudo agazaparse sobre unos salientes rocosos, sujetando a Jack con un brazo, quien después se agarró firmemente a su lado.
Esperaron aterrorizados hasta que toda la nieve se precipitó por el barranco y la calma regresó, para poder subir y permanecer en tierra firme. Jack fue el primero en conseguirlo.
Sin embargo, a Kirtash le falló su brazo ensangrentado, haciéndole resbalar y quedar sujeto de una sola mano, tambaleándose peligrosamente con el acantilado bajo sus pies.
Jack tiró con todas sus fuerzas de la ropa del chico hacia atrás, hasta que éste mismo pudo apoyarse en suelo firme y a salvo.
Lo consiguieron.
A lo lejos, Victoria, seguida por Shail, Alexander y los demás, suspiró de alivio al verles con vida, seguido de un ahogado grito al contemplar la grave herida de Christian.
—¡Habéis estado a punto de morir por una estúpida pelea de críos! –castigó duramente Alexander a los muchachos.
Los chicos simplemente agacharon la cabeza con los ojos fijos en el suelo, y de vez en cuando intercambiando una fugaz mirada entre ellos.
Ambos sabían que no podían permitirse morir ninguno de los dos, y menos de esta manera, menos con Victoria delante de ellos.
Primero, Kirtash había salvado a Jack de caer por el acantilado, después fue Jack quien salvó al shek. Si alguno de ellos moría ahora… quién sabe el sufrimiento por el que tendría que pasar Victoria.
Aún no era el momento de morir, aún no era el momento de luchar hasta el fin.
Bueno, es el primer Fic que realizo en este Fandom. ¡Y espero que os haya gustado!
Agradeceré cualquier observación y crítica que me ayude a mejorar la calidad de mis textos y de mi narrativa.
¡Gracias por leer!