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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Naruto » Heat Wave

Scarlete
Author of 6 Stories

Rated: M - Spanish - Drama/Romance - Sakura H. & Sasuke U. - Reviews: 198 - Updated: 04-07-08 - Published: 08-30-07 - id:3757044

—¡Sakura

Hola, ¿qué tal? Esta vez no me tardé tanto como pensé (no creo que se quejen por eso, ¿o sí? XD). No sé que decir, este capítulo me costó muchísimo. No quería dejar cabos sueltos. Auque siempre habrá algo que se quede. Aquí hay de todo, desde momentos oscuros, una que otra escenita PG -13 para las que les gusta el lemmon, drama, algunos momentos de humor y, muy importante, aclaraciones sobre la misión. Me gustaría que comentaran sobre qué les parece el rumbo que va tomando la trama y lo que les agradaría que incorporara. Muchas me han pedido lemmon (calma, ya pronto), pero puede ser otra cosa, alguna idea o algo. Quien sabe y me inspiran y les subo el cap más rápido. ; )

Por otro lado, quiero agradecer a Rin-Chan por señalarme algunos detallitos que había pasado por alto. Espero que ahora esté más claro XD.

Advertencias: Referencia a temas sexuales y escenas de contenido sexual en capítulos futuros. Respeten el rating. Ya deben saber lo que M significa. No me hago responsable por traumas psicológicos ni disfunciones causadas por esta historia.

Disclaimer: Naruto no me pertenece


Más allá de las apariencias

Sasuke continuó besándola con intensidad. Se podría decir que estaba descargando sus hasta ahora reprimidas emociones en ese beso. Sus labios presionaban con fuerza sobre los inmóviles de ella. Su lengua jugueteaba con estos en búsqueda de alguna respuesta o reacción. Tras no obtenerla, gruñó y movió su boca en un ángulo que le permitiera un mejor acceso al interior. Sakura suspiró por unos segundos cuando él introdujo su lengua con sensuales movimientos. Era imposible no reaccionar a aquellas caricias tan ardientes. Pero ese fue uno de los pocos indicadores de que sentía algo. Su cuerpo estaba inmóvil. Parecía una muñeca inerte, exánime. Era un objeto inanimado que yacía allí para ser usado, para satisfacer caprichos y necesidades. Sus ojos eran lo único que denotaba vida. Estos estaban nublados, a punto de hacer caer un torrencial de lágrimas sobre sus níveas mejillas.

Eso no le agradaba para nada a Sasuke, quien siguió provocándola hasta hacerla reaccionar. Primero abandonó sus rojos labios para después trazar caminos candentes de besos desde su mandíbula hasta su sensible oreja. Pudo sentir su pulso acelerarse cuando rozó con su hábil boca el costado de su cuello. Allí dejó marcas que ella tendría que borrar luego. La mordió con suavidad en algunos puntos sensibles, como el área más arriba de sus clavículas. Recorrió hambrientamente con la punta de la lengua la vasta extensión de piel satinada entre su barbilla y pechos.

Sakura intentaba respirar lo más pausado posible, mas el aire se le quedaba atrapado en la garganta cada vez que aquellos labios inmisericordes recorrían y rozaban la zona detrás de su oreja. Escalofríos comenzaron a subir y bajar por todo su cuerpo. A ese paso terminaría temblando, para la satisfacción del moreno.

Uchiha le asió las muñecas con una sola mano para tener libre la otra. Deseaba sentir bajo las yemas de los dedos el calor que manaba de la piel de Sakura. Comenzó a trazar patrones intrincados por su cuello y clavículas para luego subir y acariciarle el cabello. Notó que ella tenía los labios trémulos y que sus ojos estaban vidriosos.

Otra vez ese sentimiento volvió a ocupar su mente. Muchas veces se confundía, pues no sabía reconocer que era lo que sentía en su interior. La represión en su pasado había sido tanta que en ocasiones recurría a la negación y al aislamiento. Sasuke tenía la capacidad de negar al punto de guardar en su inconsciente toda sensación extraña o perturbadora. Pero eso era antes. Ahora su mecanismo de defensa le estaba fallando, y sin otras resistencias se le hacía muy difícil ignorar lo que le estaba pasando.

Mientras jugaba con las hebras de cabello rosa comenzó a percibir una molestia en las entrañas. Así que apretó su cuerpo más contra el de ella, casi sacándole el aire. Era como si esperara que así esta se desvaneciera y dejara de mortificarle. La sensación no se alivió, sino que aumentó. Lo que sentía no era deseo, sino la noción de que estaba haciendo algo indebido. La frustración se entremezcló con la culpa para complicarle aún más la existencia. Por más que trataba de racionalizar el asunto no lograba quitarse el remordimiento de encima. Otras veces había podido ignorarlo, pero hoy tenía muchos pecados por los que sentirse culpable. En solo un par de semanas le había hecho más daño que en todos los años que llevaban conociéndose. La había lastimado mucho más que la vez que la dejó tirada en una fría banca en medio de la noche. Más de lo que la había hecho sufrir con sus desplantes y rechazos cuando eran genins.

Sus dedos recorrieron tentativamente la apertura de la yukata de Sakura. La muchacha se puso inquieta de inmediato. Comenzó a temblar incontrolablemente, sus hombros sacudiéndose con brusquedad. Justo cuando él iba a introducir la mano una voz quebradiza y dolida retumbó en sus oídos.

—Sasuke, por favor, no hagas esto. Por lo que más quieras, no juegues más conmigo—le rogó.

El aludido la miró a la cara. Lo que vio acabó con sus intenciones de seguir luchado con la culpa. Se veía débil y rota. Era un mero fantasma de la Sakura que conocía. Se notaba que el incidente de hoy le había destruido la autoestima y que estaba muy vulnerable. Sintió una fuerte urgencia de protegerla. Siempre había sido así. Desde que eran genins la protegía, y ahora no era diferente.

Sasuke, Sakura ha desarrollado un complejo de inferioridad gracias a actitudes como la tuya y a la sobreprotección de Naruto. Espero que no vuelvas a hacer o decir algo que la haga sentir inútil”.

Los recuerdos hicieron eco en su mente. Se sentía muy mortificado.

“Lo hice por su bien. Tenía que protegerla”.

“No la protegiste, la rompiste”.

Los pensamientos inquietantes se repetían una y otra vez en un círculo vicioso. Sus ojos negros estaban desenfocados, y su agarre en las muñecas de Sakura se fue aflojando poco a poco.

—Sasuke-kun.

—….

—¡Sasuke-kun!

El joven le clavó sus irises oscuras y sin decir una sola palabra se le quitó de encima.

Sakura se sentó en el futón rápidamente, se la veía aliviada de que el muchacho no hubiera seguido insistiendo en sostener relaciones sexuales con ella.

Pasaron varios minutos en los que ambos guardaron silencio. El ambiente estaba muy tenso. No era para menos, después de los hechos ocurridos era de esperarse cierta incomodidad entre ellos.

Sasuke-kun…este…de lo que pasó hoy en el pueblo…No quiero que le cuentes a los demás…

Aa.

—Lo menos que necesito es a Naruto preocupándose por mi. Ya no soy una niña. ¿Cómo diablos voy a crecer si siempre que me toca una misión me impiden realizarla o me están protegiendo continuamente—dijo con frustración.

El joven estaba parado frente al futón registrando lo que le estaban diciendo. El manojo de remordimientos se hacía cada vez más grande con cada segundo que pasaba.

Dime, Sakura. ¿Por qué tanto ocultar tu misión, si es más fácil trabajar en equipo?

La oculté porque estoy segura de que Naruto jamás me permitiría arriesgarme de esta manera. Estoy cansada de que me subestimen. Si no comienzo a explotar mis capacidades nunca podré estar a su nivel. Es una oportunidad muy importante para mí.

¿Y pensabas hacer esta misión sin contarle a tus compañeros? Creo que eso es lo más estúpido que se te pudo haber ocurrido.

Cada palabra hiriente que había dicho hoy volvía para atormentarle.

¿Qué hacías aquí tirada? Deberías estar en la casa como todos los demás—demandó sin soltarla.

No te lo puedo decir.

Eres una imprudente. ¿Qué no ves que tus estupideces le pueden costar a todo el equipo?—escupió mordazmente a la vez que la liberaba de su fuerte agarre.

Si había alguien quien la hacía sentir inútil en este mundo ese era él. Ahora ella estaba rota y no sabía cómo podía arreglarla, si eso era posible.

—Sasuke-kun, gracias…

El aludido no respondió, solo la miró directamente a los ojos, como si quisiera decirle algo que se le hacía imposible articular.

“Sakura, nunca quise lastimarte”. Pasó por su mente sin que pudiera controlarlo.

Ella asintió con una débil sonrisa en los labios. Sasuke se desconcertó un poco. Parecía que Sakura había logrado entender parte del mensaje no verbal y lo había aceptado, aunque sabía perfectamente que ese no sería el caso si se enteraba de toda la verdad.

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Al otro día por la mañana, luego de desayunar, todos se reunieron en el dormitorio para planear lo que iban a hacer. Naruto estaba de pie en el centro, muy entusiasmado. Parecía que no veía la hora de que pasara algo emocionante. Sai estaba recostado de una de las paredes con el rostro impasible, observando con atención todo lo que decían. Sasuke estaba parado lo más lejos posible de los demás con cara de pocos amigos. En ocasiones le dirigía miradas furtivas a Sakura, quien le estaba mostrando la ubicación de las casas de té a Kakashi en un mapa del pueblo.

—Bueno, hoy va a ser un día ajetreado. Comenzaré por explicarles en detalle los roles que vamos a estar desempeñando cada uno de nosotros en la misión. Comenzaré por Sakura, quien es la figura clave aquí.

Naruto le miró confundido, rascándose la parte de atrás de la cabeza y parpadeando.

—Eh, ¿pero Kakashi-sensei, qué es lo que va a estar haciendo Sakura que es tan importante?

—A eso voy, calma. Sakura va a infiltrarse en una de las casas de té donde no ha habido asesinatos de geishas.

—¡P-pero eso es peligroso, Kakashi-sensei!—protestó el joven Uzumaki sin dejarle terminar.

—Sakura ha sido entrenada por Tsunade-sama en el espionaje y tomó los cursos necesarios en la academia para poder personificar a una dama de compañía. Confío plenamente en sus capacidades. Tú que has visto su desarrollo deberías estar más consciente de eso.

El rubio miró a la muchacha, quien le devolvió una mirada llena de determinación. El fuego que ardía allí era igual al que él tenía cuando decía que iba a ser el próximo Hokage. Como era de esperarse, Sasuke no dijo nada. Él ya estaba enterado de todo y lamentablemente había tomado cartas en el asunto por su cuenta, obteniendo resultados deplorables. Sai por su parte le dedicó una de esas sonrisas falsas que tanto la gente odiaba.

—Hm... Eres demasiado fea para hacerte pasar por una geisha. No sé como vas a hacer para verte más o menos decente—comentó el último, tratando de imitar un tono burlón.

La muchacha entrecerró los ojos y tensó los músculos. De su persona irradiaba un aura de peligrosidad impresionante. Naruto comenzó a sudar, pues sabía lo que podía pasar cuando Sakura se enfurecía. Mucho dolor físico.

—Esto es una misión seria, así que les recomiendo que presten atención. Como iba diciendo…tenía planeado que Sakura interrogara al manejador y le ofreciera sus servicios como espía, pero he cambiado los planes.

La joven abrió los ojos desmesuradamente, una veda de tristeza se cruzó como una sombra por sus facciones. Después se mordió el labio con ansiedad y comenzó a jugar con el dobladillo de su falda. Eso no le pasó desapercibido a Sasuke, quien sintió el remordimiento revolviéndose en sus entrañas. Era su culpa que Kakashi cambiara los planes.

—¿Entonces cómo va a ser ahora?—preguntó Naruto, bastante enredado con el plan.

—Pienso que será mejor que ninguno de los dueños se entere de que Sakura es espía. El asesino podría ser cualquiera y no sabemos sus motivaciones. Puede ser que este haya sido contratado con el propósito de perjudicar a la competencia. Pero tal vez también lo haga por placer. Sabemos que hay un patrón en los asesinatos. Las victimas son mujeres jóvenes y bonitas que trabajan como geishas. Antes de quitarles la vida las corteja por varias semanas, luego las mata de la misma manera y dispone de sus cadáveres arrojándolos en callejones oscuros. Lo mejor será enfocarnos en las casas de té que aún no han sufrido daños, porque las posibilidades de que haya un intento de asesinato en una de ellas son muchas. Por eso hay que mantener el rol de Sakura en secreto. Si es un manejador él que está enviando a matar a las geishas y se entera de que es una espía, el plan se nos iría abajo y hasta podrían matarla.

Todos se quedaron callados reflexionando sobre lo dicho. La tensión permeaba en la habitación. La seriedad de la situación era demasiada. Sasuke estaba muy preocupado. Sakura corría un peligro enorme realizando esa misión. La observó por el rabillo del ojo. Aunque la determinación se le brotaba por los poros podía percibir su ansiedad. Sus dedos inquietos y la manera en que apretaba y aflojaba los músculos de la cara la delataban. Dirigió su mirada hacia donde estaba parado Naruto. También notó su aprensión y preocupación. Parecía que estaba luchando consigo mismo.

Por primera vez en mucho tiempo el moreno se identificó con él. Por un lado no quería seguir rompiendo a Sakura, pero por el otro deseaba protestar y no dejarla ir. Quería protegerla. Apretó los puños y la mandíbula, la presión era mucha. De pronto, las palabras de Kakashi volvieron a venirle a la mente, peo sus cavilaciones fueron interrumpidas por la grave voz de su líder.

—Siguiendo con lo del plan…Como ya había dicho, Sakura se infiltrará en una casa de té donde no hayan asesinado a nadie, pero no informará al manejador de sus planes.

—¿Cómo la aceptarán entonces? Las geishas son entrenadas desde pequeñas, le van a pedir algún tipo de prueba que indique que ha asistido a la escuela donde les enseñan. Además de que va a ser sospechoso que ella aparezca de la nada—comentó Sai, para la sorpresa de todos.

—Odio decirlo, kakashi-sensei, pero estoy de acuerdo con el bastardo—le apoyó Naruto.

Sasuke por su lado hizo un sonido de aprobación que ninguno llegó a escuchar.

—Ya había pensado en eso. Según tengo entendido, un hombre de negocios puede volverse danna o benefactor de una dama de compañía a la que le haya tomado afecto. Una vez la elige esta se convierte en su geisha personal, a la que lleva consigo en sus viajes para divertirse en los ratos libres. No sería extraño entonces que ese hombre asistiera con ella a las casas de té.

—Pero no se molestan los dueños si llevan a una que no trabaje allí—preguntó Naruto, aún más confundido que antes.

—Técnicamente las geishas no trabajan en una sola casa de té. Lo que pasa es que si sus clientes fijos son asiduos a una, ésta se vuelve su lugar de trabajo. Ellos son los que eligen a sus damas de compañía. Cuando estos solicitan los servicios de una en particular el manejador de la casa la llama. Por supuesto, es necesario que la joven se de a conocer tanto entre los manejadores como entre los hombres.

—¿Y cómo va a hacer Sakura-chan, si a ella nadie la conoce? Kakashi-sensei, esto es muy complicado—se quejó el rubio, a quien se le hacía difícil seguirle la línea.

—Si no interrumpieras a cada cinco minutos todos entenderíamos, niñita—le provocó Sai.

—¡Tú cállate, teme!—gritó el aludido, preparándose para arremeter contra el ambu.

—¡Naruto, deja de interrumpir!—le amenazó Sakura, apretándose los nudillos para dar énfasis a sus palabras.

El joven Uzumaki iba a añadir algo más, pero la sombra de hostilidad que ella proyectaba le hizo callar.

—Esta bien…

“Hn. Si el dobe no se calla quien lo va a herir seriamente soy yo”. Pensó Sasuke, que estaba de peor ánimo que la chica de cabello rosa.

— Como les iba diciendo. Uno de nosotros va a actuar como benefactor de Sakura. Así no se verá sospecho. Deberán fingir que están en de vacaciones y se quedarán en un hotel para hacerlo más realista. Ambos cambiarán de apariencia mediante un henge no jutsu. Recuerden que ustedes ya vinieron una vez al país y son conocidos—explicó Kakashi al fin.

—¡Yo quiero ser el benefactor!—exclamó Naruto entusiasmado.

“Ni lo sueñes, si alguien va a acompañar a Sakura ese seré yo”. Pensó Sasuke internamente.

—Y te van a creer que eres un hombre de negocios. Con esos modales y la bocota que tienes…—dijo Sai sarcásticamente con la intención de enervarle, aunque ya muchos estaban asintiendo al comentario.

—Hn.

—¡Teme…!

—Naruto, yo soy quien va a elegir a la persona adecuada—informó el jounin.

—Pues acaba y di. Espero que no sea Sai, porque ahí sí…

—Sasuke será quien la acompañe. Él tiene los modales y el porte de un hombre de negocios. Los demás estaremos recopilando información de otras fuentes y les serviremos de apoyo en caso de que se compliquen las cosas.

En el rostro de Uchiha se curvó en una sonrisa de satisfacción. Al menos ahora podría protegerla. Aunque en el fondo sospechaba de las razones de Kakashi para enviarlo a él. Sabía perfectamente que el jounin pudo haberse auto designado como el benefactor de Sakura.

—Prefiero que sea Sasuke, a él si le puedo confiar a Sakura-chan—murmuró el joven Uzumaki para sí mismo.

Uchiha logró escuchar sus murmuraciones. Y recuerdos de todas las cosas que le había hecho a la muchacha plagaron su psiquis. Entonces la miró de refilón. Se la veía algo perturbada. Sabía que era por el hecho de que él sería su compañero de misión. Eso no le gustó para nada. La frustración le envolvió. Quería que ella fuera feliz cuando estuviera a su lado, no que le temiera.

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La noche estaba relativamente tranquila. En el cielo despejado se podían vislumbrar las estrellas comenzando a nacer. Dentro de la casa de Jirocho la tensión y anticipación acrecentaban con cada minuto que pasaba. Sakura se encontraba en su habitación preparándose para su primera misión de espionaje. Los demás estaban esperando a que ella terminara en el pasillo que conducía su dormitorio.

Naruto no dejaba de pasearse de lado a lado. Cada vez que escuchaba un ruido dirigía su mirada hacia la puerta corrediza de papel. Tras ver que ella no salía suspiraba y continuaba dando vueltas. Kakashi le miraba en algunas ocasiones por encima de su libro pornográfico y sonreía bajo la máscara. Después de Sai, él era el más calmado que estaba con respecto a la misión. Sasuke no llegaba a los extremos de Naruto-no se lo podía permitir-, pero eso no significaba que no estuviera impaciente. Este se encontraba recostado de una de las paredes con las manos metidas dentro de los bolsillos de su Hakama. Para su rol debía lucir como un hombre de negocios, así que se vistió y cambió su apariencia de acuerdo con el papel que estaba desempeñando. Llevaba puesto un kimono azul marino y gris oscuro y unas chinelas de madera. Su cabello ahora no era negro ni largo, sino marrón y corto. Sus ojos eran grises, pero igual de penetrantes que antes. Sus facciones eran más duras, la línea de su mandíbula más marcada y su nariz menos aristocrática. Su estatura había aumentado y se veía como de unos treinta y cinco años. Su porte elegante y su inexpresividad hacían un muy buen juego con la personificación.

Mientras esperaba mantenía una expresión impasible, pero por dentro deseaba que Sakura acabara de salir de su dormitorio. Aún tenían que ponerse de acuerdo con la historia que iban a contar y los nombres que usarían. Además de que debían reservar una habitación en el hotel más costoso del país para no despertar sospechas.

El ruido de la puerta corrediza rompió con el silencio en el pasillo. Todos los ojos de los allí presentes se clavaron en la figura que se materializó allí. Kakashi cerró el libro y lo guardó en su bolsillo. Luego sonrió y su único ojo visible mostró unas pequeñas arrugas en las esquinas externas. Sakura estaba parada con las mejillas sonrojadas y con las manos entrelazadas frente a su cuerpo. No se parecía en nada a una ninja de konoha.

Vestía un exquisito kimono de seda color lavanda con un estampado de crisantemos morado oscuro y un obi azul intenso. El kimono le llegaba a los tobillos y por la parte de atrás formaba una especie de cola que se deslizaba por el suelo delicadamente con cada paso que daba. Tenía calzadas unas chinelas de madera, al igual que Sasuke. Su rostro se veía totalmente distinto. Su frente no era tan amplia y sus delicadas facciones más maduras. Habían perdido sus líneas redondeadas y denotaban experiencia y madurez. Polvos blancos lo cubrían como una máscara. Sus pómulos estaban marcados con un rubor coral claro y sus labios rojos y carnosos destacaban de entre sus rasgos. Sus ojos habían cambiado de tono. Ya no eran verdes ni redondos. Ahora eran almendrados, del color del caramelo y estaban delineados de negro. Sus ennegrecidas pestañas eran tan largas que rozaban con la parte superior de sus pómulos cuando cerraba los párpados. Su estatura era casi igual, y por lo que se podía apreciar su figura era más curvilínea, tenía menos tono muscular que una ninja que se la pasaba entrenando. Su cabello, ahora muy oscuro, estaba recogido en un moño elaborado y adornado por varias peinetas de plata incrustadas con piedras preciosas.

Naruto fue el primero en comentar cuando la vio tan cambiada. Se lo veía un poco contrariado, mas le sonrió mostrándole todos los dientes y levantando su dedo pulgar.

—¡Muy bien, Sakura-chan! Pareces una de esas geishas. Si no supiera que eres tú no te habría reconocido—la cumplimentó. —Este…no te lo tomes a mal, pero prefiero tu apariencia normal—añadió luego, un tanto nervioso por su reacción.

La joven le dedicó una leve sonrisa e inclinó la cabeza un poco mientras le miraba por entre sus espesas pestañas y decía con una voz suave muy distinta a la suya:

—Gracias, Uzumaki-san.

Los labios de Kakashi se curvaron hacia arriba al ver lo bien que la muchacha estaba haciendo el papel.

Naruto se quedó perplejo ante su actitud coqueta y se rascó la parte de atrás de la cabeza.

—Sakura-chan, no tienes que hacer de geisha mientras estás aquí. Es…raro…—comentó a la vez que trataba de ocultar su sonrojo.

Ella solo asintió bajando un poco la cabeza.

Sai, quien llevaba tiempo observándola, la miró con algo parecido a apreciación, pero no dijo nada.

Sasuke no pudo evitar que los celos y la posesión le carcomieran el alma al notar ese detalle. Sabía que estaba admirando su cambio, pero no le agradaba ni un poco que la mirara de esa manera tan descarada. Por otro lado, estaba de acuerdo con Naruto, le gustaba más su apariencia original. No que ahora se viera mal, pero esa que estaba frente a todos no era su Sakura.

De repente, la muchacha volteó la cabeza para mirar a Uchiha. Este sintió como ella le examinaba de pies a cabeza, mas no pudo distinguir emoción alguna en su rostro. Era como si esa máscara que llevaba puesta le permitiera esconder lo que verdaderamente sentía. Cuando sus miradas se encontraron la joven bajó los párpados hasta casi cerrarlos y le dirigió una mirada coqueta que no duró ni dos segundos. No. Definitivamente esa no era su Sakura.


Aclaraciones:

Hakama- pantalón holgado que a veces se usa en artes marciales y posee hasta siete pliegues, cada uno representa las virtudes del guerrero tradicional

Gracias por leer.

Att. Scarlete


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