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Lunima
Author of 7 Stories

Rated: K+ - Spanish - Romance/Humor - Hinata H. & Naruto U. - Reviews: 10 - Published: 08-30-07 - Complete - id:3757478

Konnichiwa!

Este es mi primer one-shot NaruHina, espero que les guste...

¿Por qué ahora? Pues he escrito ya seis historias, si no mal recuerdo, SasuHina y ninguna NaruHina, solo Sueños Húmedos, que es una traducción. Así que por eso decidí hacer de un one-shot de las parejas que más me encantan...y la amo con todo mi corazón q el SasuHina.

Espero que le guste...aunque sea un poco meloso.

Haré otro one-shot para el 23 de septiembre un SasuHina y un NaruHina...dependerás si se prende mi foquito el hacerlo lemon.

Disclaimer: Naruto pertenece a Kishi.

Un bello Regalo

Deseo ser una buena shinobi para ti papá”

Esas palabras hacían eco en su mente como si fueran un martillo, no dejándola pensar.

Ella corría cuesta abajo llorando fuertemente, de sus ojos se desprendían una infinidad de lágrimas, dándole un matiz rojizo a su rostro pálido como la nieve.

Saltaba por los techos de las casas de la aldea, no podía ir corriendo por las calles, llamaría mucho la atención. Más de una vez había dado un paso en falso y había terminado en el aire. Pero aún así no había llamado la atención de muchas personas, a excepción de una pareja de shinobis que se encontraban charlando, uno de ellos tenía el pelo negro picudo y la otra tenía el cabello rubio amarrado en dos coletas, su abanico se encontraba reposando en una de las paredes.

Su novia del chico había sido la que había notado la presencia de la chica, y preocupada se lo comentó a su prometido quien al ver a la chica, supuso que algo andaba muy mal. Lo mismo supuso el violinista de la pareja, el joven de cabellos rubios y ojos azules profundos como el océano había visto que la chica de colas miraba atentamente a la ventana y vio a ella, saltando de techo en techo, con lágrimas que caían como perlas en las casas de la aldea. Preocupado la siguió.

Ella había llegado a su lugar favorito, entró en este, sin importarle en mantener un flujo adecuado de chakra para no terminar empapada. Pasó la fuente de agua que caía verticalmente y entró a la pequeña cueva que parecía un paraíso. En ella, se sentó y comenzó a llorar aún más fuerte. Parecía que su corazón se le había desgarrado en unos pocos minutos. Su ropa empapada regaba a las plantas que había allí. Su pelo húmedo se adhería a su rostro impidiéndole ver a nadie ni a nada.

Pasaron unos minutos para que sus lágrimas dejaran de fluir con tanta intensidad. Ella estaba sentada hecha un ovillo, su pelo se encontraba muy húmedo de igual manera sus ropas ocasionando que ella comenzase a tiritar de frío, dándole a su rostro que había dejado de estar rojizo un tono encarnado.

-“No pude ser una buena shinobi, mamá, ni siquiera puedo elegir mi futuro”

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Ese día el consejo la había citado para una reunión de suma urgencia, cuando ella recibió el aviso supuso que tenía que ver con el hecho de asumir el puesto de heredera del clan.

Había asistido muy temprano con la finalidad de salir y poder conversar con Sakura, sin embargo, al entrar allí y ver que todos tenían una mirada muy seria dibujada en sus rostros supuso que ya no iba a poder hacerlo.

Su padre y Neji entraron unos minutos después que ella, y fue así como comenzó la reunión. Los ancianos del consejo le comenzaron a relatar todas las obligaciones por las que un Hyuuga debía pasar, ella se estaba comenzando a exasperar. Sus dedos se movían por su kimono tratando de borrar cualquier pliegue. Si sabía que hubiese sido para que le narrasen sus obligaciones no hubiera asistido.

Al terminar los ancianos de narrarle todas sus obligaciones, ellos expresaron lo que ocasionó el desborde de lágrimas en los ojos de ella.

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Hinata se intentó secar sus lágrimas con las mangas de su kimono, sin embargo lo único que obtuvo en respuesta fue que sus ojos terminasen aún más mojados.

De pronto sintió que una manta estaba encima de ella. Levantó sus ojos y lo vio. Él le estaba sonriendo como siempre solía hacerlo cuando ellos dos estaban juntos.

Como solía hacerlo cada noche que salían a conversar.

Ella lo miró con sus ojos de color claro y nuevas lágrimas bajaron de su rostro. Naruto la miró aún sonriéndole y se sentó a su costado.

-Sabías Hina-chan. Deberías ser más cuidadosa cuando saltas por los techos, podrías caerte.

Hinata paró de llorar y se sonrojó levemente. Él la había visto, su intento de no llamar la atención al parecer no había dado resultado.

Deberías quitarte ese kimono, además, si no pescarás un resfriado.

Ella lo miró como queriendo decirle con qué a lo que él le enseñó una bolsa de ropa.

-Puedes cambiarte, no te preocupes no miraré.

Él le dio la espalda para que ella pudiese cambiarse sin vergüenza alguna. Ella se quitó el obi que amarraba su kimono y lo dejó tirado en un rincón. Luego abrió su kimono y procedió a cambiarse.

-Listo, ya puedes voltear.

Él obedeció, a pesar de su aspecto triste y el tono rubí que cubría su rostro ella se veía muy hermosa.

Sus ojos lavandas lo miraban inquisidoramente, a pesar de ser tan buenos amigos ella aún no podía evitar sonrojarse ante su presencia.

Él le sonrió nuevamente, y simplemente la abrazó.

No le preguntó que era lo que le ocurría ni siquiera si era por su familia, porque él ya lo suponía. Solo la había visto llorar tres veces en toda su vida, una había sido cuando casi lo pierde a él en la pelea contra Akatsuki, la segunda había sido por su familia por lo que supuso que esta vez era igual.

Ella estaba atónita ante aquel acto de su amado. Pero a los pocos segundos ella le devolvió el abrazo y sollozó en su pecho.

Naruto la abrazó aún más fuerte y así se mantuvieron durante un largo periodo de tiempo. Ninguno decía una sola palabra, con temor de arruinar ese magnífico momento, sin embargo, el haber andado llorando ocasionó que Hinata comenzara a hipar lo que rompió el momento.

Naruto soltó una risita a lo que Hinata rió también. Pronto el silencio que había reinado se tornó en un reino de risas o sonrisas. La pena había sido olvidada.

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Él la llevo saltando por los techos, observando la luz de la luna que iluminaba. Ella se encontraba en los brazos de él, abrazándolo del cuello.

Al llegar a la casa de esta, ella se bajó de los hombros de Naruto y le sonrió cálidamente. Sus acciones y sentimientos expresaban lo que las palabras no podían.

Él acercó su cara a la de ella y el espacio que minutos antes había existido se borró cuando los labios de ambos jóvenes se unieron en un beso tan cálido y tan inocente.

Un beso que a pesar de lo corto que duró expresó todo lo que ambos sentían, amor, cariño, ternura, una mezcla de todos los sentimientos.

Al separarse, las mejillas de Hinata se tornaron de un color rojizo usual de ella. Naruto la miraba sonriéndole como siempre, con sus rasgos del zorro notándose más.

Antes de irse, Naruto le entregó un pequeño peluche, él le dijo que era un regalo que llevaba tiempo queriendo entregárselo. No sabía el porqué pero al dárselo, Naruto se había tornado muy nervioso y un ligero color rojizo había cubierto sus mejillas.

Él partió cuando las puertas de la mansión se cerraron con ella adentro. Hinata se quedó mirando al pequeño peluche que tenía entre sus manos, era un zorrito que tenía una flor adherida. Se veía realmente tierno, lo estuvo mirando durante un largo rato cuando se percató del cierre que tenía el pequeño muñeco en su espalda.

Bajó el cierre y sus ojos brillaron de emoción. Dentro del pequeño muñeco de peluche había un anillo con un diamante. Hinata lo sacó del peluche y lo observó cautelosamente, ahora entendía por que él se había puesto tan nervioso al dárselo.

Dentro de él tenía inscrito las palabras: “Para mi valiente novia, Hinata”

Hinata sonrió aún más amplio, recordaba las palabras que le dijo su novio, sí, lo era, al enterarse de sus motivos porque había estado llorando: Debes luchar por tu futuro, Hina-chan, por lo que quieres.

Él era alguien a quien amaba y admiraba. Cuando era pequeño había soportado toda clase de humillaciones y maltratos debido a que era el portador del Kyuubi. A pesar de eso, él había luchado durante los años en la academia, perseverado, no se rindió fácilmente inclusive cuando Sasuke se fue de la aldea y cada vez que estaban cerca de él, se hacía mas difícil la tarea él seguía perseverando. Y de esta manera él había forjado su futuro…con sus propias manos, un futuro que él deseaba igual que el resto.

Así que ella lo haría, no dejaría que un consejo le dictase su vida, podía aceptar no ser la heredera del clan pero nunca iba a poder aceptar que le dijesen casarse con un anciano que podía ya bien ser una momia. No lo harí había prometido.

Ese bello regalo le había enseñado eso, junto con Naruto, ella iba a luchar por su futuro.


Y bien? Espero que les haya gustado!!

Lunima



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