|
|
| Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search | Login Register Extras |
Capítulo 5: La vida nos da sorpresas (sorpresas nos da la vida, ay Dios)
A/N: No me adueño de Get Ed. Bueno, ya que no hemos escuchado de SoulSeek desde mucho tiempo, la curiosidad que mata y otras cosas más, yo soy la que tiene que continuar este capítulo y después va Detkit.
El título de este capítulo es dado por la canción Pedro Navaja por Rubén Blades. Han de notar que no es el mismo verso porque la canción lo dice “La vida te da sorpresas, sopresas te da la vida, ay Dios”.
-Fyrfly23
No lo puedo creer. ¡Todavía no lo puedo creer! Ellos saben. ¿Cómo ellos pueden saber? Y ahora estoy en graves problemas—bueno, no es que sean graves, pero puede determinar nuestro noviazgo como aceptado o no por mis padres.
Estoy muy nervioso; tan nervioso que me tuve que obligar a caminar hacia mi moto. Mis pies ya no sirven para caminar de tanto temblar. De las pocas veces en mi vida, tengo miedo... y bastante.
Me dirijo hacia el Dojo, pero rápido me recuerdo de Fizz. ¡Ay, Dios mío, se pondrá histérica si se entera! Y para el colmo, el día antes de mi cumpleaños. Yo no puedo, en verdad yo no puedo ir al Dojo para enfrentarme a Fizz. No puedo, no puedo, no puedo...
Cambio de calle y me dirijo hacia el Parque Progreso. Tal vez el parque me tranquilizará por un rato.
Llego al Parque Progreso y dejo mi moto en el estacionamiento. Comienzo a caminar por el parque, buscando algo que me tranquilice los nervios. Camino por el camino del parque, por la cascada secreta, por nuestro escondite secreto en el árbol más grande, y hasta me salgo del camino y camino entre los árboles.
Escucho unos sonidos en los árboles y estoy muy seguro que no son las aves—. Hola. ¿Alguien ahí?
El sonido continua y continuo buscando el origen. De momento, baja unas...
—¡Las aéreo-ardillas!—exclamo mientras camino hacia atrás—. ¿Qué quieren de mi? No hago nada para molestarlos. Y por si acaso, no tengo abellotas para ustedes.
Las aéreo-ardillas bajan sus cabezas en decepción. Por primera vez, se ven tan... inocentes. ¡Que barbaridad, le dieron algo a estas ardillas!
—Entonces no me atacaran. ¡Muchas gracias!
Comienzan a chillar y hablar entre ellos mismos. Todos me miran y sacan sus pequeñas pistolas de plasma.
—¡No, no! Malas ardillas. Muy malas ardillas.
Las aéreo-ardillas comienzan a dispararme. Nunca cambiaran, ¿verdad? Comienzo a correr y esquivar los disparos. Próxima vez, me traigo una de las pistolas de Fizz. ¡Ay, Fizz! Se me olvido de ella.
Cuando estoy muy lejos de ellos y regreso al camino del parque, paro y comienzo a temblar de nervios. ¿Y qué haré ahora? Estuve tranquilo hasta que me recordé de ella. No quiero enfrentarla, pero tengo... desafortunadamente tengo...
Suspiro—. Espero no meterme en un buen lío.
Camino por unos minutos más en el parque... hasta que me pierdo. ¡Perfecto! No sólo estoy nervioso, pero perdido en Parque Progreso ya casi oscureciendo. ¡Ay, que mal!
Comienzo a caminar por un camino de tierra oscuro y lleno de árboles—. Que bueno que no hay aéreo-ardillas—digo. No más sustos por ardillas salvajes.
Al final del camino, veo un cambio total de parque/bosque a una llanura llena de flores. Me pregunto si los floristas de la ciudad recogen aquí sus flores porque aquí hay muchos tipos de flores.
Me llega una idea a la mente. Aquí hay lilas y orquídeas—las flores favoritas de Fizz—y las puedo cortar y entregárselas a ella como el buen novio que soy. Tal vez estas flores puedan relajarla antes de que le diga la noticia: mis padres la quieren conocer.
—¿Fizz, estás aquí?—digo mientras entro al Dojo y estaciono mi vehículo.
—¡No, para nada!—ella bromea desde muy lejos.
—Chica, ¿dónde estás?
—En la cocina, ven acá.
Yo recojo las flores de mi moto y camino hacia la cocina. En cada paso, siento más y más temor. No quiero, pero tengo...
Llego a la cocina y veo a Fizz sentada en el comedor leyendo un libro de texto y comiendo un emparedado de pavo.
—¿Cenaste?—le pregunto. Aunque sea su novio, también soy su guardián ya que Ol’ Skool no está. Tengo la responsabilidad de un adulto—aunque sea joven—y de cuidarlos.
—Sí, esto—ella dice sin quitarle la vista al libro. Ella me enseña su emparedado mitad-comido—. Llegaste muy tarde y nosotros teníamos hambre. Sabes que sólo tú sabes cocinar... y muy rico para un cumplido.
—¡Gracias!—contesto su cumplido con una sonrisa—. Y perdona que no cociné. Estaba en Parque Progreso. Me perdí por un rato y no percate del tiempo.
—Está bien. No te preocupes.
—Mira, traje esto para ti.
Ella por fin quita su mirada de su libro y me mira. Sus ojos verdes abren más todavía cuando ve las flores—. Br-Brandon... ¿qué?
—Ah-ah-ah...— Me quedo con las flores.
Ella aclara su voz—. Burn, gracias. ¡Muchas gracias! Están bellas— Fizz me da un ligero beso en los labios—. Son mis favoritas.
—Lo sé. Cuando las vi en el parque, te las tuve que dar.
—¿Dónde las conseguiste?
—Hay un valle de flores a lo más profundo del parque.
—¿Más profundo que nuestro escondite?
—Sí, lo encontré cuando estaba perdido— Le doy las flores. Ella las acepta y me da otro beso.
—¿Comiste algo?
—No, nada—digo y camino hacia el refrigerador—. Pero puedo preparar algo mejor que un emparedado. ¿Quieres?
—¡Sí!—Fizz dice con alegría.
—Pregúntale a los demás si todavía tienen hambre.
—No tengo que preguntar. Torch lo escuchó. ¿No es así, Torch?— Fizz mira a la mesa donde se activa la pantalla holográfica de televisión.
—¡Sí!—él bromea y aparece al frente de la pantalla—. Pero no se preocupen, llegue tarde. Casi ahora.
—¿Se supone que eso nos haga sentir mejor?—yo le pregunto con un tono de enojo.
—Tal vez...
—¿Ellos quieren o no?
—Sí. Puedes decir que entre todos del Dojo, Fizz fue la que cenó mejor.
Suspiro—. Diles que en media hora estará lista. Torch, nos puedes dar un poquito... espera, ni un poquito nada. ¿Nos puedes dar privacidad y no espiarnos, por favor? Tengo que hablar algo importante con Fizz.
—Está bien—Torch nos dice—. Me invento alguna excusa. Sí... Fizz se quedó estudiando y Burn sigue cocinando— Torch desaparece, dejándonos por fin solos... se siente un poco raro...
Comienzo a sacar el arroz, especias y ollas—. Escoge la carne, por favor. No sé que escoger—le digo a Fizz mientras preparo el arroz... y mi mente.
—¿Qué tal pollo?
—¿Y no comiste pavo?
—Son aves, no son la misma especie de aves.
—Está bien, está bien. Pollo será. Tráelo, ¿quieres?
Ella sonríe y coloca las flores en la mesa. Ella busca el pollo en el refrigerador mientras continuo la preparación.
—¿Tienes algo importante que decirme?—Fizz me pregunta cuando se acerca a mi con la carne—. ¿Es del viaje?
—Bueno, si lo mencionas, pues entonces son dos cosas—digo sin mirarla. ¡Fantástico, me estoy poniendo nervioso de nuevo!
—¿Dos?—dice confundida—. ¿Qué pasó, Brandon? Dime...— Y ella lo dice con tanta preocupación y seriedad en su voz, está más valiente que yo. Te admiro por eso, querida.
Suspiro. Dios, ayúdame ahora—. Mis padres dijeron que me dejarían ir...
—¡Que bueno!—Fizz susurra. Ella pone sus manos en mi cuello y me besa apasionadamente. ¡Y para el colmo, mete lengua! No puede empeorar la cosa para mi. Yo soy el que tiene que romper el beso, pero es porque me puse nervioso—. Que bueno, eso es bueno, Brandon.
Le quito sus manos de mi cuello y me alejo un poco de ella—. Pero eso no es la verdadera noticia.
—¿Qué es entonces?
—Son mis padres, Frances. Ellos...—pauso por unos momentos por todo los nervios—. Saben.
—¡¿Saben?!—ella grita a toda voz.
—Sí. ¿Recuerdas la mañana después de la interrogación; cuando DJ Dive hizo el anuncio de nuestro noviazgo? Bueno, ellos lo escucharon. ¡La completanoticia! Saben que la menor del Dojo es la novia del líder del Dojo, quien es el mayor de ellos.
—¡¿Saben eso?!— Se ve que se va a caer de los nervios.
—Ellos saben—continuo—. Ellos saben que los estaba esquivando. Mi papá fue al parque hoy cuando estábamos en el árbol hablando del viaje.
—Espera, espera, espera—Fizz dice, un poco más calmada. Pasa sus manos en su cabello largo pelirrojo para calmar sus nervios—. ¿Tu papá nos vio... besándonos?—dice con tono de asustada.
Suspiro—. Nos vio, pero no dijo nada malo. Dijo que me estabas tranquilizando.
Ella suspira de alivio—. Que bueno que no creyeron que era otra cosa.
—El problema verdadero es que te quieren conocer.
—Está bien, lo hago. Lo teníamos que hacer de cualquier modo. ¿Dieron fecha?
—No, cuando tú puedas. Saben que tienes trabajo de mensajería y de la escuela.
—Bueno, eso está bien. Tus padres nos comprenden.
—Sí, gracias a Dios por eso.
Regresamos a trabajar; Fizz me da la carne y la preparo. Ella suspira y regresa a estudiar. Estamos muy callados después de eso; y eso era súper raro. Nos dejabas juntos y solos y nunca parábamos de hablar.
—Se me olvido preguntarte algo—ella dice.
—¿Qué es?
—¿Qué dijeron sobre tú cuidándome a mi en el viaje—a Frances?
—Buena pregunta, Fizz; no se los dije. Estaba tan nervioso, se me olvido decirles que tenía que compartir mi habitación con la hija del Dr. Bailey y por si preguntan, es menor que yo.
—Oye, hablando de mi papá, fui a casa hoy.
—¿Cuándo?—digo y saco mi mirada a la comida.
—Después de que nos fuimos del Parque Progreso. Iba a regresar al Dojo, pero tenía una pregunta a mi papá y decidí visitarlo.
—¿Qué hiciste?
—Le pregunte sobre la excursión y mi mamá descubrió algo.
¡¿Qué descubrió?! Eso es lo que pienso al momento. Espero que no sea algo malo—. ¿Qué descubrió?
—Ella sabe que yo fui que le entregué las herramientas y ella dijo que tú eres guapo. Heh, Mamá tiene buenos gustos.
—¿Yo?—digo atónito. No esperaba eso.
—¡Sí, tú, Burn! Significa algo bueno.
—Si ella supiera que fuéramos novios, nos aceptaría— ¡Por fin, buenas noticias!— ¿Pero que haremos con Lyon? Él no sabe.
—¿Con Papá? Bueno, nos llevaremos bien en todo el viaje, y muy bien cuando estemos solos. ¿Qué crees?
—Necesitaríamos meter a Natalia y Keith en esto.
—¿Tus amigos de universidad?
—Sí, y además en cualquier forma, se van a meter.
—Está bien— Fizz sonríe—. Por fin los podré conocer.
—¿Tienes otras noticias?—le pregunto mientras retiro mi vista a ella y la regreso a la comida.
—De lo que me recuerdo... no. ¿Y tú?
—Con la asustada de la vida, no recuerdo lo demás.
—Todo saldrá bien— Fizz se acerca hacia mi, me acaricia y me da un beso en la mejilla—. No te pongas histérico ahora, Burn. Menos en el día antes de tu cumpleaños.
—Vamos, Fizz. ¿No tienes que estudiar?— Pongo una mano sobre su cabello rojo y lo desarreglo un poco.
—Bueno, no. Es que estaba aburrida.
—¡Tú te aburres por cualquier cosa!
—Excepto contigo— Ella se sonroja.
Me río—. ¡Claro!— Me acerco a ella y le doy otro beso en los labios—. Oye, Fizz. ¿Por qué no vas al taller? Te llamo cuando la cena este lista.
Fizz sonríe—. Bien. Me desaburro haciendo algo— Ella recoge su libro y las flores de la mesa y se va hacia su taller.
Que te puedo decir. Tenemos problemas y nos llegan soluciones. Como dije antes, tenemos un chip “problemático”. No lo podremos remover. Ni aunque cuando no tratamos de meternos en problemas, tenemos problemas.
—¡Burn, despierta! Vamos, el mejor novio del mundo. Levántate antes de que me obligue a despertarte de otra forma—Fizz me grita desde la puerta de mi habitación.
—¡Fizz, ábrenos!—el resto del Dojo grita. ¿Qué Fizz hizo esta vez?
Decido no abrir. Hacerme el dormido y esperar la forma de “despertar” de ella. ¡Ja, esta mañana comenzó bien!
Escucho la puerta abrirse y cerrarse, unos pasos en el piso y después esos pasos trepándose en el escalón para llegar a mi cama.
—¡Burn, se que estas despierto! Yo sé cuando te finges el dormido o no— No le contesto. A escuchar y sentir lo que hace—. Está bien, tú ganas— Ella me besa en la mejilla, después en los labios y para finalizar—y por su primera vez—en el cuello.
Me sigo fingiendo. ¿Por qué no? Está quedando interesante.
—¿Sigues fingiendo, eh? Ahora haré algo ni que un hombre como tú podrás soportar. Fuera de nuestro moral y mi mentalidad o característica de tímida—Ella sostiene la sabana mía y mete una pierna debajo de ella. Puedo oler y sentir su cabello recién limpiado y mojado.
N-No... ¡E-El-Ella tiene razón! E-Es f-fu-fuera de todo que no-nosotros respetamos. M-Me tengo que ir, n-no lo soporto más. Salgo disparado de la cama y corro hacia los baños para limpiar mi rostro del susto.
Yo me salgo de la cama después de que Burn sale disparado. Yo le advertí, era algo que tampoco quería hacer, pero si seguía estando aquí, Ed, Deets y Loogie no lo dejarían salir. Él dijo que por la mañana iría a su casa para desayunar y después para la universidad.
—¡Fizz, eso no se hace!—él me grita desde lejos.
—¡Bueno, lo elegiste!—yo le exclamo de regreso—. La próxima vez te levantas o hago eso.
—¿Qué hiciste?—el Dojo grita al unísono.
—¡Cállense ya! Lo verán por la tarde—les contesto.
—F-Fizz...—él jadea y se aparece en su cuarto—. No hagas eso otra vez. Me distes peor asustada que ayer. ¡Tú sabes que eso no me gusta!
—Tampoco a mi—susurro—. Pero no te querías levantar.
—¡Ay, no te me pongas así!
—¿Cómo que?— Le sonrió y me rió.
Él parpadea confundido, pero después entiende—. Tú actúas demasiado para tu propio bien.
—Es que quiero verme linda hoy.
—Siempre serás linda. No tienes que actuarlo.
—¡Gracias!—digo lindamente—. Feliz cumpleaños, Brandon—le susurro en su oído para que nadie escuche su nombre verdadero.
—¡Gracias, mi amor!— Burn se acerca y me besa.
—Si te has enterado, encerré a los demás. Vístete y ve a tu casa. Yo los mantengo aquí por un rato.
—¿Y qué desayunarán?
—Comeremos en un restaurante. ¡Ahora, ve! No podrás ver a tus padres eir a la UP si sigues aquí.
—Bien, pero tienes que irte. ¿O quieres quedarte y—?
—¡Sí!—bromeo—. Me voy, hasta luego— Me voy de su habitación.
—¡Mamá, Papá!—exclamo mientras entro a mi casa.
—Estamos en la cocina, ven—mi mamá dice. Ella saca la cabeza por la entrada de la cocina y sonríe—. No creí que vendrías hoy... por lo que pasó ayer, ¿sabes?
—Lo del pasado es pasado. Y además no es culpa de ustedes, es la mía y la de mi novia. Ustedes no deben de sufrir nuestras consecuencias.
—Para verlo, ustedes son bien problemáticos.
—Sí, ya es una costumbre.
—Debe de ser bueno...
—¿Qué?— ¿Bueno ser problemáticos; de qué habla?
—Brandon, los problemas son aventuras y experiencias. Si los acompañas junto con tu novia...
—Fizz.
—Nombre real.
—Frances.
—Tú y Frances, ambos, tendrían una experiencia y aventura. Ambos solucionarán sus problemas y ambos reforzarán su noviazgo.
—Y esto viene de la persona que quiere separarnos.
—Para nada los queremos separar— Me asusto por un segundo, es mi papá—. Es que nos hiciste preocupar. Venías y nunca nos mencionaste sobre tu novia y sabíamos porque, es menor, demasiado menor. La queremos conocer, como cualquier padre. Nunca juzgamos a alguien por su edad, sino por carácter.
—¿Quieres matarme de nervios o me van a felicitar?—les pregunto, intentando de cambiar el ambiente de la casa.
—Heh, creí que te estaba calmando los nervios, mi culpa—él dice mitad-bromeando.
—No fue una buena broma.
—Todos los sabemos, Brandon. Él ya nos necesita saberlo ya—mi mamá bromea.
—¡Oye!—él exclama insultado.
—Vengasen, chicos. Ya estoy terminando el desayuno— Ella nos empuja hacia la cocina—. Yo busco a tu prima. No se preocupen de ella; debe de estar dormida.
Estoy caminando por las afueras de la Universidad Progreso por lo más tranquilo. Fíjate, se me fueron los nervios con mi familia.
—¡Burn!—Natalia me llama.
—Necesitamos hablar.
Ella y Keith ponen sus brazos sobre mis hombros.
—¿Qué les pasa, chicos?—pregunto.
—¡Felicidades, Burn!—ellos me dicen al unísono.
—¿Cómo se siente por fin tener los diecinueve?—Natalia bromea—. Por fin eres como nosotros.
—¿Cómo?—les pregunto.
—Ya sabes: sabio, alto, guapo, inteligente, ágil—Keith responde.
—Yo creía que para esta edad eso era lo opuesto: viejo, bajo, feo, torpe, lento—bromeo—. Como ustedes.
—¡Hey!—ellos exclaman. Lo admito, soy el menor entre nosotros tres. Sé lo que Fizz siente porque es la menor del Dojo.
Me rió de ellos. Cuantas bromas puedo hacer con ellos...
—Bueno, felicidades, amigo. ¿Vas para la excursión o no? No puedes decepcionar a Fizz, menos a ella. Dejarla sola... en su habitación, en la playa, en el frío...—Keith dice melodramáticamente. Le piso el pie de nuevo—. ¡Viejo! Ya me metiste en problemas ayer con eso. ¡¿Cuál es tu problema?!
—Que no te callas. Me emocionas demasiado; pero sí, voy.
—¡Que bueno! No dejarás a tu novia sola.
—Sostén esto por mi, Nat— Le doy mi bolso de computadora. Miro a Keith ferozmente—. ¡Estás muerto!
Él comienza a correr y yo voy detrás de él—. ¡Adiós Nati!—él exclama.
—¡Nos vemos en clases!—le exclamo a Natalia.
—Bien... ¡Oye, claro que no!— Ella se coloca mi bolso y corre tras de nosotros—. ¡Quiero ver evidencia de que mataste a Keith!
—¡Eres mala, Nati! Por eso, no tendrás nada de mi buena fortuna—él grita mientras corre hacia la entrada del edificio central de la UP. Lo sé, nos parecemos niños pequeños corriendo en una universidad, ¿pero qué quieren? Keith se lo merece.
—No tienes buena fortuna, Keith. No tienes ni fortuna—Nati reprocha.
—¿Por qué no paras? Te quiero dar algo—le exclamo. Vaya que corre rápido.
—¿Un puño, una patada o un pisotón?
—Los tres a la misma vez.
—Pero eso sería como un regalo de tu parte. ¿No se supone que sea al revés: yo te diera a ti?—él dice sarcásticamente.
—Por ahora no.
—¡Burn, dale duro por mi!—Nat grita desde atrás.
—¡Hey!—Keith corre más rápido. Heh, él fue hecho para huir.
Nos pasamos corriendo—y yo y Nat disfrutándolo, claro—y muchos ojos miran curiosamente por qué. Ojos de universitarios y maestros.
Nosotros entramos corriendo a los pasillos donde están nuestras clases y salones, el Departamento de Ciencias Físicas. Aquí es donde los ojos miran más, ya que nos conocen.
—¡Hola, Dr. Bailey!—grita Keith al hombre que está en el pasillo—. ¡Adiós, Dr. Bailey! Brandon me quiere matar.
Rayos, en verdad es el Dr. Bailey. ¿Qué hace aquí de regreso? Él se ríe un poco—. ¡Buenas, jóvenes!
—¡No exageres; te quiero dar algo!—le grito a Keith. Después miro a Lyon—. ¡Buenos días, Lyon!
Él sonríe mientras seguimos detrás de Keith.
—Sí, un puño, una patada y un pisotón— Keith da vuelta y corre hacia Lyon. Se esconde detrás del Dr. Bailey—. Protégeme, me quiere matar.
Lo malo ahora es que no lo puedo matar. Uno porque hay muchos testigos—¡heh heh!—y dos porque si lo mato al frente del papá de Fizz, no me dejará cuidarla en la excursión.
—¿Y por qué dices eso, Keith?—Lyon pregunta.
Keith me sonríe maliciosamente—. Pues porque...
Corro hacia él y meto mi mano por su bolsillo y saco una CredCard—creo que esto es mi regalo—. Él se llevó mi CredCard.
—¡Hey!
Lyon se ríe de nuevo—. Ustedes tres son tan cómicos.
—Serán dos ya pronto si Keith sigue estando parado ahí como si nada—Natalia dice.
—Brandon, tengo una pregunta. ¿Tus padres te dejarán ir a la excursión?
—Sí. Hoy iba dar el crédito para pagar.
—Heh, ¿por qué tan rápido?—él bromea.
—Hay que ser responsable, ¿no?
—Sí, claro que sí. Se lo das a Lacosta en su clase.
El timbre suena. Nos despedimos del Dr. Bailey y entramos a nuestra primera clase, Ingeniería Básica.
—Creo que esto es tuyo—Nat dice mientras me da mi bolso y otra CredCard—. El que le quitaste a Keith también es tuyo.
—¡Gracias!—les digo mientras se sientan. Miro a Keith y le doy un puño en el brazo—.Te lo debía, viejo.
—Una patada y un pisotón—él suspira—. No puedo esperar...
—Ja, ja, vamos Keith, no fue tan malo—Nat se ríe—. Se un hombre por una vez en tu vida.
—Fácil para tú decir. ¡No te pisaron!
Yo estoy pitando todo este momento. Estoy alegre. Todo está regresando a la normalidad.
—Veo que estas de regreso, Burn. ¿Qué harás esta noche?—Natalia me pregunta—. ¿Tú llevarás a Frances o Frances te llevará a ti?
Me paro—. Buena pregunta— Nunca lo pensé.
—¿Nunca planearon la cita?—Keith me pregunta, sobando su brazo adolorado. Heh heh...
—No, pero creo que Fizz tendrá algo planeado. Ella trabaja bajo presión.
—Heh, que suerte.
—Paren de hablar tanto y vamos. Estoy muerta de hambre— Nat se coloca sus aéreo-patines—. Último que llegue paga el almuerzo— Y... se fue.
—¡Oye!—Keith y yo exclamamos. Corrimos hacia nuestros vehículos: mi moto BMX y su tabla solar—que es como una tabla de vela, pero la vela es una tela que absorbe la luz solar y crea energía.
—¡Vamos, viejo! Ustedes son más rápidos que— Hago que mi moto corra más rápido y le paso a Keith y a Nat—. Eso... ¡Hey!
Pronto entramos a una calle con tráfico. Comenzamos a esquivar los aéreo-carros.
—¡Están flojos!—les grito mientras paro en una luz roja. Pronto paran cerca de mío.
—Claro, si tú siempre estas en la calle. ¿Qué no vas a tener trucos?—Nat me exclama.
—Mi moto no tiene ningún truco. Sólo tiene a dos buenos mecánicos trabajándolo todas las noches.
—¿Todas las noches, eh?
—¡Tú sabes a lo que me refiero! Trabajo las tardes. Llego de noche. ¡Cállate!
—Sólo quería molestar, sabes.
—Lo haces muy bien. Tu presencia es suficiente para molestar.
Aunque no parezca, Keith y yo somos buenos amigos, Natalia te lo puede decir. Él quiere ser un ingeniero mientras Nat quiere ser tecnóloga en robótica, para ayudar a los ciudadanos. Yo personalmente estoy entre mecánico o creador de armas, no sé todavía. Desarmar, destruir y arreglar cosas o crear cosas que destruyen; no sé, heh.
Regresando al tema. Keith y yo hemos sido amigos desde que comenzamos la universidad. Yo le he tenido que sacar de muchos problemas y él me ayuda a resolver los míos. Me recuerdo de una vez él me ayudó cuando Fizz le dio un virus casi ocho meses atrás; Keith me trajo los medicamentos mientras yo cuidaba a Fizz. Ella nunca lo vio porque la mande que se durmiera y descansara todo el día.
La luz cambia verde y los tres regresamos a correr. Al acercarnos al restaurante—el “diner” que siempre vamos—el tráfico se va aclarando. Llego al restaurante primero, seguido por Nat y Keith a lo último.
—¡Keith paga!—declara Nat a toda voz.
—¡No es justo!—él dice.
—No te quejes, me estas haciendo feliz por primera vez—yo bromeo.
—Heh, me alegro—él dice sarcásticamente—. Mira que tan alegre estoy— Él pone cara de molesto.
Nosotros estacionamos nuestros vehículos—Nat mete sus aéreo-patines dentro de mi moto—y entramos al restaurante.
—Dr. Bailey, Profesor Lacosta, no los esperaba aquí—Nat dice en sorpresa.
Nosotros vemos en los bancos a Lyon y a nuestro profesor de Mecánica—. Nosotros no comemos la comida esa mala de la cafetería. Como ustedes, preferimos salir—Lacosta nos dice.
—Bueno, tú. Yo sólo tengo que estar aquí por dos o tres semanas—dice Lyon y sonríe. Después me mira—. Joven Blaze, hablé con mi hija ayer y ella dijo que ella se quedaría con usted y que la podrías cuidar. No es un problema para ella.
Yo sé eso, ella misma me lo dijo. Es bueno de ser recordado de las cosas, heh...
—Creo que te mencioné su nombre.
—Frances Bailey.
—Sí, exacto. En el primer día me quedaré, pero desde el segundo en adelante tú la cuidarás solo. ¿Está bien con eso?
—Sí.
—Vamos Brandon, pide algo, y que sea caro. ¡Keith paga!—creo que Nat lo dice con más alegría todavía.
—No te alegres tanto, Nati. Un día te pasará lo mismo—él reprocha.
—¡Pero no será hoy!
En lo que ellos discuten—eso tarda por lo menos tres minutos—comienzo a mirar que hay bueno para comer.
¿Y a qué no adivinas? Tres minutos después, ellos paran de discutir y me miran. ¿Ves? Como lo esperaba—. ¿Qué?
—¿Te decidiste?—ellos me preguntan.
—Sí, no tardo tanto para escoger.
¡Por fin, el mejor proyecto del semestre! El profesor de Armas Modernas nos pidió que para dos notas crear un arma moderna que no quite vidas. Cuando se lo diga a Fizz, va a estar muy sorprendida.
¿Por qué estoy aquí tan temprano? Lyon me saco unos minutos antes de que tocará el último timbre. Me explicó con más detalle la excursión: los estudiantes, acompañados por Lacosta y Lyon, iran a Lítla Dímun—la isla abandonada escondida en Ciudad Progreso, donde está el batolito—Hawaii, el Cinturón de Fuego—más específico Japón—y el Mar Mediterráneo—la costa Sur de Francia. Iremos primero al Mediterráneo, por allí están las mejores condiciones de un volcán, después para Hawaii porque algo de que una zona y que el lava era más rápida... no sé, Lyon lo explicará. Después para Japón y último el batolito en Lítla Dímun porque eso es el resto de un volcán.
Cada habitación de hotel tiene dos habitaciones—o dos camas en una habitación, depende del hotel—para las personas no-casadas; las parejas casadas que cogen el mismo curso tiene una sola habitación. O sea que Fizz y yo tendremos dos dormitorios, claro. No quiero pasar el mismo susto de esta mañana; tendré que poner un buen código para que no entre si el hotel tiene dos habitaciones en un cuarto completo.
Lyon me explicó que mi deber—que para el colmo me darán un diez extra para la clase si lo hago—es cuidar y entretener a Frances cuando estemos juntos. Cuando estemos en el volcán, yo y Lyon cuidaremos de ella porque algunas veces le gusta investigar más de lo que debe. Espero que haya mejorado esa curiosidad después de dos o tres años de no ir.
Me encamino hacia su habitación. Yo le presté un cubo de música que ella iba a grabar a su computadora. Ya lo grabó; es que ella no me lo quiere dar para tener una excusa para ir a su habitación. Aunque sea una buena excusa para estar y conversar con ella... y besarla, claro.
Entro a su cuarto y...
Ella grita... ¡Estoy en graves problemas! Fizz está aquí—. ¡¿Burn, qué haces aquí?!—ella grita mientras intenta de esconder su “vestido”. Se sonroja, está avergonzada, seguro.
—Es que-es que... — No tengo palabras. ¿Qué quieres que yo haga? Está en un bikini... y se ve muy... caliente.
Ella baja las manos y me deja mirarla. Es un bikini verde, casi del mismo color de sus ojos, pero un poco más claro. La pieza del cuello que sostiene la parte de arriba se parece a una cadena de cuero marrón oscuro. En su cadera, también tiene una correa del mismo material que su pieza de cuello. Su fina figura en combinación con eso es una combinación muy peligrosa.
Te menciono desde ahora que eso es nuevo—. ¿Te compraste eso?—digo mientras la apunto con un dedo.
—Sí, ¿te gusta?
—Me dejaste tartamudo por casi cinco minutos. ¿Eso no te dice algo?
Ella se ríe y se sonroja—. ¡Que bueno que te gusto! Necesitaba uno nuevo. Lo vi en la ventana mientras regresaba al Dojo y me lo tenía que comprar. El último que tenía ya no me sirve y es muy feo para mi.
—¿Sabes qué, Fizz? Creo que estas orgullosa de tu cuerpo— Yo coloco mis manos en su desnuda cadera y la beso—. Y yo de ti.
—Sí, lo estoy—ella me dice—. Siempre deseaba un cuerpo así. Tener algo que me hiciera orgullosa de mi misma. Enseñar que la inteligencia y la belleza si pueden estar juntas— Ella me abraza—. Tú me motivas.
—¿Fizz, esa eres tú?—dice una voz. Miramos hacia la puerta—todavía aguantados por los brazos—y aquí entro Deets—. ¡Te ves caliente, amiga!— Ella corre hacia nosotros y me empuja hacia el piso. ¿Hey, no soy yo el cumpleañero que no debe de ser maltratado?
—Gracias—Fizz dice modestamente y sonríe—. Me lo estaba midiendo de nuevo.
—¿Burn, qué haces en el piso?— Deets por fin se entera.
—Intentando de caerme y darme con el piso con el milagro de que me lleven al hospital en el mismo día de mi cumpleaños para que sea uno memorable—digo sarcásticamente—. ¡Me empujaste!
—Lo siento—ella dice. Fizz y Deets me ayudan a levantarme.
—Oye, Fizz. ¿Qué haces aquí; no se supone que estés en la electiva esa?—Deets pregunta.
—Me salí.
—¡¿Qué?!—gritamos Deets y yo al unísono. Yo no creía que se iba a salir. Creía que estaba bromeando.
—Sí, ya las electivas no me sirven. Tengo muchas tareas tanto en la escuela como aquí. Una electiva me quitaría un tiempo donde debería estar haciendo mis asignaciones.
—Creí que era para pasarte más tiempo con Burn—dice Deets. Ella me mira y yo me rasco la cabeza de vergüenza de lo que dijo.
—Cuando no tenga tareas, sí—Fizz sonríe—. Ahora si me hacen el favor de irse de aquí se lo agradezco— Ella me mira—. ¿O quieres quedarte y—?
—¡Sí!—bromeo. La misma broma de la mañana. Deets nos mira extrañamente y se va. Yo sigo detrás de ella.
—Burn, quédate aquí por un minuto, por favor—Deets dice y se va de mi lado. Tal vez si me voy para la habitación de Fizz... heh, bromeo, bromeo. Pero si voy a mi habitación, tal vez no me molestará. Está bien, está bien, no soy tanmalo con Deets. Mira, ya regreso—. Ten Burn, un regalo de parte mío. Agradece que aunque sea pensé en ti.
—Sí, soy tan afortunado—dijo bromeando—. Pero gracias, deberás.
—De nada. Serás duro conmigo, pero me mantienes en línea. Ella me enseña el regalo. Es una caja blanca pequeña y extrañamente liviana. ¿Tendrá algo?
—¿Esto tiene algo? Lo siento vacío.
—Ábrelo—ella insiste.
Yo lo abro y veo que está lleno de papel fino de regalo—. ¡Oye, no tiene nada!
Ella se ríe de mi desgracia—. No, pero fue una buena broma para hacerte como venganza de las cosas malas que me hiciste en este año. ¡Bromeo, yo bromeo! Esto es tuyo— Deets saca algo de su bolsillo. Era una tarjeta de regalo—. Entre tú, yo y Fizz que sé que está escuchando.
—¡Hey!— La puerta de la habitación de Fizz abre y ella sale. Tiene su sabana como una falda para cubrir sus piernas, al parecer no tiene pantalones ahora. La camisa es de su uniforme de mensajera. En su hombro está su correa color gris y azul grisáceo—. No es mi culpa que estén hablando al frente de la puerta de mi cuarto—ella dice y cierra su puerta. Su voz se escucha todavía—. Pero es verdad, Burn; tienes un amor por la literatura y la filosofía. Nunca lo pudiste esconder bien.
—Eso es verdad. Fizz y yo—
¿Qué?— ¡Deets!—Fizz grita—. Tú no estabas adentro.
—Está bien, Fizz—sola, ella, única—entró a tu habitación—
La interrumpo—. ¿Fizz, qué hacías allí?
—Buscando un cubo de música. ¿Y qué tú hacías entrando a mi cuarto?—Fizz me pregunta. Escucho ropa siendo tirada y puesta.
—Buscando mi cubo de música que no me quieres dar.
—¡Hey, no me interrumpan!—Deets... interrumpe. Qué irónico—. Ella entró y vio escondido un armario pequeño donde había unos libros.
—Pero yo te lo había dicho antes, Fizz. ¿Por qué te enteras ahora?
—Eso fue hace dos años atrás. Mucho antes de que nos convirtiéramos novios. Me sorprendí y hasta me llevé un libro de allí por una semana. Creo que se llama Hon no Ryuu: Libro del Dragón—Fizz dice. Por fin, ella sale de su habitación. Está vestida completamente en su uniforme de mensajera. ¿Sabes que ahora tiene una diferencia? Sí, los diseños de burbujas son más grandes y son pocas.
Me recuerdo bien de ese libro. Hon no Ryuues sobre unos jóvenes que encontraron un diario llamado Hon no Ryuu; japonés para el Libro del Dragón, y el próximo día se convirtieron parte dragón. Pero entonces se estaban evolucionado a dragones que habían muerto hace millones de años de atrás. Un hombre fue atacado con el espíritu malo de un dragón villano y evolucionó completamente en uno.
No me recuerdo porque lo compré. Creo que fue por la portada, sin mentirte. Se parece a un diario de cuero antiguo con cuerdas atadas para cerrarla. Tiene un dibujo viejo de un dragón rojo. Si no te enteraste hasta ahora, sí, es un libro viejo.
—¿Burn?—una voz dulce interrumpe mis pensamientos; es la voz de Fizz, claro. Eso nunca se lo diría a Deets, ni hasta en mis pensamientos—. ¿Estás bien?
—No, me estaba recordando del libro. Hace tiempo que no lo leo—digo—. Sabes, la continuación llegó hace tres semanas. Me lo tengo que comprar. Muchas gracias, Deets. Muchas gracias, Fizz. Pero no se lo digan a los chicos, ¿bien? Que se enteren cuando se enteren.
—Saben que hablas “sabio”, pero razón por qué, no. ¡Burn, si eres un joven filósofo! Sabes de lo que hablas, y lo explicas tan bien que nos convences. Tienes un buen futuro si sigues así.
W-Wow... nunca lo pensé así. Sólo por leer algunos libros... de cuentos y filosofía... ¡¿Por qué no pensé en esto antes?! Sabes que a estudiantes así los ponen en alto por eso y sus estudios.
—¿No se supone que le digas eso por la noche, Fizz?—Deets le pregunta.
—No sé, me salio del alma—Fizz dice y sonríe de vergüenza.
Rasco mi cabeza de vergüenza—. ¿No tenemos un trabajo que hacer? Vamos—digo y empujo un poco a las chicas hacia el taller de vehículos.
¿Por qué Fizz y Deets están en sus uniformes, me preguntarán? Trabajaremos por tres horas y después los dejaré descansar mientras Fizz y yo iremos a nuestra cita.
Cuando por fin llegamos, unos globos de aire nos asustaron. Ed y Loogie las explotaron con alfileres para hacer eso mismo, asustarnos—. ¡Felicidades!—ellos gritan al unísono.
—¿Qué-Qué es esto?—yo pregunto medio-pasmado.
—Una sorpresa—Ed me dice—. Gracias a Fizz por encerrarnos por la mañana—. Heh, eso fue gracioso—. No te pudimos hacer esto.
—¡Abre el mío primero!—Loogie insiste.
—No, el mío primero— Ed empuja a Loogie.
—No será, el mío primero. El doctor manda—dice el Dr. Pinch.
La alarma del Dojo suena y nosotros miramos al monitor.
—Los Payasos tienen un paquete—Fizz dice mientras mira a la pantalla—. Y para ver es muy valiosa— Ella se enfoca más a la pantalla—. Posiblemente esto valga entre dos o tres mil créditos por lo grande que es la caja.
—¿Vienes, Burn? Porque no creo que eso te va a servir para una entrega—Ed bromea mientras apunta a mi ropa.
—Llegue ahora, ¿bien? Vayan ustedes, los seguiré cuando pueda. ¡Activar poder!—les ordeno.
El Dojo activa su poder y se van con sus vehículos.
Yo me retiro a mi habitación y me preparo para la entrega.
—Está es DJ Dive con las noticias. Los Payasos cargan un paquete misterioso y grande y el Dojo está detrás de su camino. Tengan cuidado, Payasos, algo así de valioso nunca estarán en manos de un grupo por tanto tiempo. Pero podrá que sí por una razón: ¿Dónde está Burn?
—¡Vamos, más rápido!—les grito a los chicos para que continúen.
—¿Fizz, desde cuándo eres la líder?—Deets me pregunta.
—Desde nunca— Le sonrío—. Pero vamos, lo más rápido que lo hagamos, lo más rápido regresamos y yo y Burn podemos comenzar nuestra cita.
—¿Para dónde van?—Ed me pregunta.
—¿Por qué se los tengo que decir? Van a espiar de nuevo.
—Algo me dice que no han planeado algo, ¿cierto?
—Yo he planeado algo; él no lo sabe.
—¿Qué es?
—¡Les dije que no les iba a decir nada!
—¡Payasos, adelante!—Deets declara mientras apunta a un aéreo-carro de Payasos lejos de nosotros. Sí... es un paquete valioso porque es muy grande—. Vamos, líder. ¿Qué hacemos?—ella bromea.
Me rió sarcásticamente.
—Bueno, eres la novia de nuestro líder. Se te tuvo que pegar algo de él.
—No te hagas la chistosa. Ese el trabajo de Loogie. Planea algo; eres la segunda-al-mando.
—¡Está bien, está bien! Rodearemos a los Payasos. Loogie, cortarás su ancla-M en el paquete. Fizz, la atraparás cuando se vaya por si mismo. Ed, tú y yo distraeremos a los Payasos. ¿Entendieron?
—¡Sí, señora!—nosotros tres le contestamos al unísono. Nos separamos a nuestras posiciones. Yo atrás del vehículo, Loogie en el lado del carro, pero por detrás y Ed y Deets se van al lado, pero por al frente del vehículo y comienzan a distraer.
Empezamos bien. Loogie se pudo acercar de lo más bien al vehículo. Yo espero en mi posición con ancla-M a mano. Ed y Deets distraen... ¿p-pero-pero qué?
Uno de los Payasos tira un parcho PEM al vehículo de Deets. Ella se comienza a desbalancear en el aire.
—¡Deets!—Ed grita preocupado. Él usa su aéreo-tabla y la aguanta en el aire. Ella desactiva su vehículo y cae parada en la tabla—. ¿Estás bien?
—Gracias a ti, sí— Deets sonríe. Espero que esto mejoré la relación.
Otro Payaso mira para atrás; él mira a Loogie y a mi. ¡Nos está saliendo mal! Los Payasos comienzan a pasar por debajo de un puente.
De repente, una bola de luz azul clara cae sobre el auto. El vehículo se detiene por el impacto y daño. Nosotros también nos detenemos.
Miramos hacia el puente y vemos a algo o alguien cayéndose directamente al vehículo. Es un alguien... alguien conocido—. ¿Qué ustedes hacen molestándolos? Saben que no tienen oportunidades con nosotros. ¿Por qué no nos dan el paquete ahora y sin problemas antes de que hallan algunos?
Los Payasos se ríen de él. Perdieron su oportunidad.
—¡Mala contestación!— Él tiene uno de mis inventos viejos; un arma de fuego que arropa el brazo completamente para estabilidad y más potencia. Él lo apunta a donde debe de estar el motor de vehículo y dispara. Después apunta a los mensajeros—. ¿Creen que bromeo ahora?
Los Payasos se ríen nerviosos. ¡Él nunca bromea sobre esto!
Loogie se acerca al aéreo-carro y corta la soga del paquete. Yo lo agarró con mi ancla-M y me escapó con el paquete a un lugar seguro. Sé que él me quiere protegida ya que tengo algo valioso.
Me escondo detrás de un edificio y miro al puente donde está el Dojo y los Payasos. Burn comienza a hablar de nuevo—. ¿Todavía creen que bromeo?— Él sigue apuntando nuestra arma hacia ellos—. ¡Largensen! Antes de que los haga!
Los Payasos salen del vehículo y se va corriendo.
Él baja el arma—. No los veremos por un buen rato— Burn mira hacia donde estaba escondida—. Fizz, ven acá, chica.
Saco mi cabeza del escondite—. No puedo, protejo el paquete—bromeo.
Burn corre hacia mi—nadie lo sigue, gracias a Dios—y yo me echo un poco para atrás para que nadie nos vea. Él me abraza y me besa tres veces en los labios. Yo me rió todo ese momento. Nos estamos divirtiendo, ¿problema con eso? Es inusual cuando lo hacemos en el medio del trabajo, pero este día también es inusual—. ¿Qué es el paquete?
Camino hacia mi vehículo y el gran paquete. Miro por donde está la etiqueta—. Piezas de ensamblaje para un robot de modelo nuevo.
—¿Modelo nuevo?
—No es Riña-bot ni robot deportista. ¡Van hacer uno nuevo!—digo con emoción. ¿Qué? Saben que me gustan los robots.
Burn suspira—. Lo que necesitamos, un robot nuevo para que nos ataque.
—Da gracias a Dios que no está Bedlam para que nos ataque.
—Gracias, Dios—él dice mitad-bromeando y mitad-enserio.
—Te estás divirtiendo hoy, ¿no?
—Bueno, hoy es mi cumpleaños, ¿no?
—Claro que sí— Yo me acerco y lo beso—. Vamos. Lo más rápido que terminemos esta entrega, lo más rápido comienza nuestra cita.
—¡Aha, sabía que habías planeado algo! Perdona que no lo planeamos juntos.
—No te preocupes. Sería mi regalo para ti. Y te puedo decir con confianza que es uno bueno— Agarro su mano—. ¡Ahora vamos!
Se está oscureciendo, las luces de la ciudad prenden poco a poco. Ya pronto será nuestra cita.
Ya yo estoy preparado para todo... creo yo. Estoy esperando a Fizz. Ella no tarda tanto para cambiarse de ropa. ¡Esta cita debe de ser muy especial!
Tengo una camisa negra, una camisa de manga larga blanca por debajo, mahones rojos oscuros y mis gafas que me fueron regaladas por Fizz.
—¿Estás listo, Burn?—Fizz dice desde afuera de mi habitación.
—Hace tiempo. Te tardaste mucho—le digo. Salto de mi cama y me dirijo hacia mi puerta. La abro y veo a Fizz.
Fíjate que no parece que tardo tanto para cambiarse. Blusa violeta, mahones azules, chaleco de mahón azul, botas negras y sus gafas; lo usual para ella. Lo único diferente es un bolso rojo que ella lleva que le llega hasta las caderas. ¿Qué tendrá adentro?
—Es una noche especia, Burn. ¿Por qué no me tardaría más para ti?— Ella pone sus manos en mi cuello y me besa apasionadamente.
Es un sentimiento bueno, en verdad. Los besos apasionados... ¿ay, como se los puedo decir?—eh, son especiales. Demuestran mucho amor y sentimiento; demuestra que estará conmigo para siempre. Un beso así... verdaderamente me debilita. Me hace sentir diferente—que me abro a ella de todo corazón. Me hace sentir muy diferente.
—Ahora, vamos. Te quiero sorprender—Fizz dice mientras toma mi mano y nos vamos corriendo hacia nuestros vehículos.
—¿Qué esperas?—Fizz pregunta mientras continuamos caminando en el Parque Progreso. Ella es la que me está guiando.
—De ti, cualquier cosa.
Ella ríe—. ¡Eso es bueno! Mi regalo es inesperado— Ella pone su cabeza en mi brazo.
—¿Crees que nos siguen?—le pregunto en voz baja.
—Claro, por eso...
Escuchamos unos gritos y miramos para atrás. Allí atrapados en una red están Ed, Deets y Loogie. La red cuelga de un árbol.
—¡Ja, atrapados como ratones en sus trampas!—ella ríe.
—Fizz—digo asombrado—. ¿Pero cómo?
—No creíste que nos iban a dejar solos, ¿no? Puse esta trampa ayer antes de que nos encontráramos. Por fin nos dejarán solos.
—Fizz, no nos dejarás aquí atrapados, ¿cierto?—Ed pregunta con nerviosidad en su voz.
—Ustedes son inteligentes, salgan de ahí ustedes mismos—yo les digo. Comenzamos a caminar, dejándolos atrás—. ¡Hasta luego!
—¡Burn, Fizz!—ellos nos gritan.
—¡Esto es tu culpa!—Dr. Pinch grita.
—¿Qué?—Deets responde asombrada.
—¡Tú planeaste esto!—Loogie le contesta.
—¡Admítelo!—declara Ed.
Suspiro y Fizz se ríe. No se avergüenzan.
—¡Vente, rápido! Llegaremos tarde— Ella hala mi brazo.
—¿A qué?—le pregunto. Ella comienza a correr y yo la sigo. ¿Qué trama ella?
—¡Intenta de atraparme!—Fizz exclama alegremente mientras corre. ¡Ay, no de nuevo!
—¿Un juego?
—Si ganas o pierdes, encontrarás tu regalo de cualquier forma.
Corro detrás de ella. ¿Crees qué tengo otra opción? Ella, como Keith, es muy rápida—. ¡Fizz, espera!
—¡Vamos, rápido; no te pierdas!—ella me advierte. Ella entra entre los árboles. ¡No de nuevo, ya me perdí ayer!
Corremos dentro del bosque. Brincamos y esquivamos los árboles. No encuentro forma de cogerla.
—¡Debes de ser más rápido para atraparme!—Fizz grita desde lejos—. ¡Sé que puedes!
Veo que el terreno mejora y se pone liso, pero en colina. Fizz y yo corremos lentos por la colina, pero esto mejora para mi.
Casi por el final de la colina, puedo atrapar a Fizz, pero o muy mal o muy bien; depende de tu punto de vista. La atrapo por tropezarme con una piedra y agarrarme accidentalmente de sus caderas. Ella obviamente tropieza conmigo—heh, lo siento, chica—y caemos. Fizz cae de frente al suelo y yo en su espalda.
—Bueno...—toso—. Por lo menos te atrapé.
—Gracioso, ¿no?—ella dice sarcásticamente. Me levanto un poco, sólo para dejarla moverse. Ella mueve su cuerpo y su espalda ahora está al suelo—. Bien, ganaste dos premios.
—¿Dos? Creí que era uno— Gateo un poco hacia ella, suficiente para estar cerca para besarla.
Ella se acerca un poco y me besa. Sé que debe estar incomoda.
Yo rompo el beso—. ¿Qué hacemos aquí en cualquier forma?— Miro al cielo oscuro. Nunca hemos estado aquí antes; ya por los árboles y el camino se nota—. ¿Dónde estamos?
—Un área alta, pero secreta del parque. La descubrí un mes atrás cuando quería buscar más escondites. Me recordé de este lugar ayer y pues, aquí estamos. ¡Vente, no has visto nada todavía!
Yo me levanto de encima de ella y la ayudo a levantarse.
—¡Vente, sígueme!— Fizz agarra mi mano y caminamos juntos hacia la cima.
Cerca de la cima, empezamos a ver vapor y se sentía muy húmedo.
—¿Qué es esto?—le pregunto.
—Mira por ti mismo.
Cuando llegamos a la cima, me asombro de su descubrimiento. La cima es muy grande, y por una buena razón. ¡Fizz descubrió un manantial de aguas termales! Por eso era todo ese vapor.
—¿F-Fizz, pero cómo?—le pregunto atónito.
—La corteza es muy débil aquí. Las aguas se calientan. ¡Vamos!
—Pero si no tenemos trajes de baño— La miro de repente. Por eso...
Ella se está quitando su ropa: chaleco, blusa, mahones, zapatos; y lo tira al suelo. Su bolso también. Coloca sus gafas encima de su ropa para no romperlas.
Me sonrojo—. ¿Q-Qu-Qué haces?
Lo que ella tiene puesto es el bikini verde que se compró. Ella tira el bolso hacia mi—. Preparándome.
Abro el bolso y... verdaderamente hay que cambiar las cerraduras para hacerlas a prueba de Fizz. Dentro del bolso, está mi traje de baño negro y naranja y nuestras toallas.
—Es de noche, hora de disfrutar. Cámbiate y vamos— Fizz riega su cabello para verse bellísima—. La noche ha de comenzar.
A/N: Ahora, es turno de Detkit de continuar. Te dejo con la continuación de la cita y lo que quieras continuar, arruinar o mejorar en sus vidas. ¡Heh! Estamos en control de sus vidas ¡Ja ja ja! Soy mala. XD
Ahora no se me vayan para Lítla Dímun para buscar un volcán o batolito. No sé si en verdad haya uno allí. Se que las Faroe fueron creadas por volcanes, pero restos de ellos en las islas no lo sé.
Este ha sido mi capítulo más largo, con 27 páginas de largo. Pregúntenles a Detkit y a Dragonfire411, yo les enviaba mensajes de que tan largo estaba quedando el capítulo (pero con Dragonfire411, era porque estaba aburrida y le enviaba cada rato “He escrito esta cantidad de páginas del cuento co-escrito en Español. ¡Ves, este sí es el capítulo más largo que he escrito!”). ¡Hasta luego!