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Anime/Manga » Yu Yu Hakusho » La mujer de Hierro font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Sadistikal
Fiction Rated: T - Spanish - General - Mukuro - Reviews: 35 - Published: 10-07-07 - Updated: 04-12-08 - Complete - id:3824204

La Mujer de Hierro

Disclaimer – Todos los personajes aquí mencionados son referentes a la serie Anime/Manga Yu Yu Hakusho, y pertenecen en su totalidad al Autor/Mangaka Yoshihiro Togashi. Así pues asumo que sólo uso sus personajes con el único deseo de ambientar mi historia, por la cuál no recibo lucro de ninguna especie.

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VIÑETA.– La mujer en el Castillo

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Nadie sabía a ciencia cierta quién era ella.

Desde que el sol entraba por el Oriente hasta que caía sobre el Poniente, la mítica mujer que vivía en el imponente castillo de hojalata, donde podía avizorar con su increíble y profunda mirada su reinado, era objeto de inspiración para leyendas, y sobre todo rumores que a los pies su reinado nacían.

Se decía tanto de ella, pero poco se le supo.

Que sí era solitaria. Es verdad.
Que sí ella todo lo sabía. Probablemente.
Que sí ella no sentía. Eso ni ella misma lo dudaba.

Rara vez faltaba a su primer principio moral, de vivir en constante abandono. Eso era cuándo Hiei llegaba a hacerle ciertas visitas, sólo a acompañarla en silencio. Mukuro no exigía más que ello. Sabia, como era, conocía el verdadero significado de las cosas, por muy buenas que fueran y tuvieran su lado trágico, las llevó siempre con desbordante inteligencia. Aunque fueran ocasiones fugaces, y con poca importancia, para el resto. No era alguien excepcional, intuía lo que debía callar y hablar. Certera, pero no ingenua.

—Ellos hablan de ti —comentó Hiei, cuando observó el inmenso bosque por la ventana del Palacio. Parecía perdido en sus pensamientos, y un tanto alerta de lo que ocurría a su oscuro alrededor. Luego dejó caer la cortina en su posición anterior, que cubría la ventana, censurando la luz y matizando la habitación con toques aciagos, enigmáticos.

Se acercó a él entre las penumbras ella. Y el la descubrió cerca de él, tan maternal. No podía verla, pero no desistió en sentirla desde su mirada profunda y exacta, hasta su neutral respiración. Aquél instante tan fuera de realidad, fue real y valioso. De Hierro como su imperio, sin embargo emanó un dulce y reconfortante calor, sugiriéndole una confianza involuntaria al Youkai de Fuego.

¡Cayó en una trampa!, sería su convicción tras lo siguiente.

Pronto la mano de ella, se apoderó de su mandíbula sin previo aviso. Hiei aceleró su respiración, con disgusto. Presintió las palabras antes de que éstas tocaran siquiera la garganta femenina. La conocía tan bien, desconociéndola por completo cuándo ella se sinceraba.

—¿Debería importarme eso? —cuestionó con cierta indiferencia punzante al demonio. Llegó a torcer un poco el gesto con pesar, pero no con extrañeza, cuándo conoció la mano de Hiei apretujando su muñeca, haciéndola ceder y soltarle.

Aludió pues, a una sonrisilla llena de sarcasmo. Se tiró en su asiento, elevando un suspiro. Antes de que el pudiera irse, su voz destruyó el silencio.

—Quédate un rato, Hiei —le pidió a su matón, con cierto tono de petición, mezclada con una recia lucha titánica por mantener la paciencia. Iba a lograrlo, ella no desistía de sus objetivos.

Hiei de pocas palabras, no replicó y tomó asiento frente a ella, acomodando sus pies en el escritorio. Sí tenía algo que decir, sería realmente interesante y relevante. Ella siempre era espléndida, pero también reservada y justa. Egocéntrica. Hiei adoraba cuándo hacia esto, ello le restaba dar explicaciones sobre su proceder, y él lo odiaba.

Mukuro sonrió satisfecha y, con una leve tristeza quemándole en los labios. Aunque ella nunca perdía, nunca pensó tener que luchar contra ella misma, menos en aquél modo.

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Aviso. Nadie tiene mi consentimiento para publicar éste fic en otros lugares. Sí ves éste escrito en cualquier otro lado que no sea en ésta página, y por otro autor que no corresponda a mí, agradecería mucho que me lo hicieran saber tan pronto como les sea posible.



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