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Anime/Manga » Naruto » Y volver a ti
o-o-Mayumi-o-o
Author of 16 Stories
Rated: T - Spanish - Romance/Angst - Naruto U. & Sasuke U. - Reviews: 269 - Updated: 03-18-08 - Published: 10-11-07 - Complete - id:3830549
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Notas de Mayumi: ¡Hola!

Aquí mi nuevo fic n.n. Pero antes que nada, dejadme hacer un anuncio oficial¡Se busca musa que sepa poner títulos y hacer resúmenes! Prometo pagar bien XDD Sobre todo por los títulos de los capis, que son mi principal pesadilla.

No, en serio, intentaré mejorar el resumen, pero por ahora es todo cuanto se me ha ocurrido. Puede que al principio os encontréis un poco perdidos con la historia, pero… ya es la intención Uu, que si os lo explico todo desde el principio… no tiene gracia¿no?

Aclaraciones: por si alguien no lo sabe, una explicación cutre de TAC sería, especie de radiografía del cerebro... y espero que esto no lo lea ningún médico, porque es una explicación realmente cutre... A los resultados del TAC los voy a llamar radiografía para no complicarnos, no es el nombre correcto pero ya nos entendemos, OK?

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Basado en Naruto

Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto

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Primeras sensaciones

Sintió un extraño perfume dulzón infiltrarse sutilmente por sus fosas nasales. Notó también como alguien colocaba bien las sábanas y mantas que le cubrían, con un cuidado extremo, como si temieran molestarle. Con un gran esfuerzo, entreabrió pesadamente los ojos, intentando enfocar a la persona que se estaba haciendo cargo de él, y vio a una mujer castaña, con el pelo recogido en un pulcro moño y adornado con una cofia. Tenía unos penetrantes ojos verdosos, era de mediana edad y vestía la típica ropa banca de enfermera ninja, impecablemente limpia. No recordaba conocerla, pero llevaba una etiqueta identificativa con su nombre. Intentó leerlo, pero no consiguió enfocarlo con suficiente claridad como para lograrlo.

Al darse cuenta de que estaba despierto, la mujer le sonrió cálidamente y alisó las sábanas con más delicadeza si cabía.

-No intentes moverte ni hablar, Sasuke-kun, estás intubado. Podrías hacerte daño- explicó en un susurro tan amistoso, que hizo al chico preguntarse si le tenía especial cariño por algo.

Sasuke prestó atención a su propio cuerpo y se dio cuenta de que, efectivamente, algo duro y molesto se introducía por su boca y bajaba por su garganta, adentrándose hasta las profundidades de su estómago. Al ser consciente de ello le sobrevino una arcada de nauseas, que reprimió con dificultad. Ladeó con cuidado la cabeza, cosa que le costó un esfuerzo sobrehumano, y vio que estaba también conectado a varias bolsas de lo que supuso suero, a través de un par de agujas clavadas en su antebrazo. Volvió a cerrar los ojos, confuso. Le dolía un montón la cabeza, le daba vueltas a una velocidad vertiginosa, y no sabía ni donde estaba ni como había ido a parar allí. Intentó recordar, pero le era muy difícil centrar sus pensamientos en algo.

-Ahora debes estar desorientado por los calmantes y medicinas, mejor intenta descansar- le aconsejó la mujer con voz melosa.

Sabía que la enfermera continuaba a su alrededor porque escuchaba, a través del molesto pitido que sonaba insistente en sus oídos, los ruidos que esta hacía a su alrededor. Dedujo que estaba cambiando una de las bolsas de líquido que goteaban en sus venas. Cuando hubo quitado la vieja y colocado la nueva en su lugar, dio un pequeño tirón del tubo que se conectaba con la aguja y lo cambio por el de la bolsa que acababa de colocar, haciendo que Sasuke notase un molesto escalofrío recorrerle todo el brazo. La enfermera acabó con sus tareas, se acercó a él y le puso una mano en la frente, como si estuviese comprobando su temperatura. Entreabrió de nuevo los ojos. La mujer le sonrió otra vez y le apartó con delicadeza algunos mechones del rostro, en actitud maternal.

-Si mañana también estás despierto, posiblemente te permitan recibir visitas, pero ahora es mejor que duermas- le informó, y dicho esto apagó la luz y se marchó, cerrando la puerta con cuidado para no hacer ruido.

Sasuke no supo como tomarse aquella noticia. Como no era capaz de pensar en nada, no lograba imaginar quien podría ir a visitarle. Sin importarle demasiado quien podía estar interesado en su salud, cerró los ojos, dispuesto a dejar que de nuevo el sueño mitigase el dolor que se extendía por todo su cuerpo. Casi se había dormido cuando le vino a la cabeza la vaga idea de unas manos jugueteando con sus cabellos, un cuerpo apaciblemente recostado sobre su propio cuerpo y unos labios susurrándole al oído que le querían. Era una voz masculina y suave, aunque su imaginación era tan confusa como su pequeña incursión a la realidad. Las manos abandonaron sus mechones azabaches para ir recorriendo con timidez cada rincón de su cuerpo. Le dio la impresión de que él mismo sonreía de manera un tanto burlona a la persona que le prodigaba esas atenciones, y lo volteaba con un gesto rápido para quedar sobre él y hacerse con su boca. Se sentía preso de una impaciencia que no tardó en contagiarse a su acompañante, haciendo que le desabrochase como pudo los pantalones, buscando la parte de su cuerpo que acababa de despertar. Tras un agitado intercambio de besos y caricias, con una inexplicable sensación de urgencia, de que se les iba a acabar el tiempo, Sasuke se coló en el interior del cuerpo de aquel desconocido, que le buscaba con la misma ansiedad. Las sensaciones fueron tan reales que Sasuke tuvo que abrir los ojos para asegurarse de que continuaba tranquilamente tumbado en la cama del hospital. No entendía porque estaba allí, dolorido e intubado, no entendía porque de pronto le asaltaba ese tipo de pensamientos, cuando no recordaba haber pensado en nada parecido antes, no entendía porque su acompañante era un chico… no entendía absolutamente nada. Miró de reojo a los sedantes que iban goteando lenta y metódicamente en sus venas, con enojo, consciente de que probablemente toda su confusión se debía a ellos.

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Naruto se dejó caer como un peso muerto sobre la dura silla de madera, y exhaló un profundo suspiro. Se alisó con aspecto distraído la chaqueta naranja y luego se recostó sobre la mesa, enterrando su cabeza entre los brazos extendidos. Estaba agotado, tanto física como psicológicamente. Solo deseaba poder cerrar los ojos y olvidar que todo era tan complicado. Pero no podía olvidar.

-¿Qué tomaréis?- pregunto Ayame, la camarera del Ichiraku, dedicando a Naruto la más sincera de sus sonrisas. El kitsune llevaba tantos años yendo a cenar allí regularmente, que casi se había convertido en uno más de la familia. Le gustaba tenerlo por allí de nuevo. Además, siempre que iba les dejaba bastante dinero.

-Un miso ramen- murmuró Naruto, sin demasiado entusiasmo, ladeando un poco la cabeza para poder ver a la chica.

-Yo lo mismo- dijo su acompañante, con tono jovial. La verdad era que le importaba bien poco comer una cosa u otra, por lo que miso ramen le parecía bien.

La camarera asintió con la cabeza, lo apuntó en su libretita y se fue, sin tomarse a mal que Naruto ni siquiera se hubiera incorporado para dirigirse a ella. Sabía que no lo estaba pasando precisamente bien en estos momentos. Se guardó el bloc de notas en el bolsillo y se metió en la cocina, dispuesta a servirle al rubito un tazón extra grande de su comida preferida. No era mucho, pero seguro que le animaba un poquito.

Naruto siguió a Ayame con la mirada, y la dejó fija en la puerta por la que había desaparecido, sin importarle demasiado lo que ocurría a su alrededor. Últimamente estaba bastante ausente, y se pasaría horas mirando la nada si no tuviese a alguien pendiente de él

-Naruto…

El kitsune alzó la cabeza para afrontar el rostro sonriente de Sai. Intentó corresponder a su expresión, pero le fue imposible, solo le salió una mueca extraña, tan falsa que era imposible que su compañero la creyese, a pesar de no conocer demasiado bien las relaciones humanas.

-Te estoy invitando a ramen, podrías animarte un poco- sugirió el moreno. Hacía ya más de seis años que conocía al kitsune, y sabía que ese era un truco infalible para arrancarle una sonrisa.

-Gomen, te lo agradezco mucho, Sai, es solo que… estoy agotado- dijo sencilla y llanamente. Y era la verdad.

-Tsunade-san dijo que no corría peligro, que solo era cuestión de tiempo que se recuperase.

Naruto se esforzó por mostrar una sonrisa que pareciese tranquilizadora. Era cierto que la Hokage le había asegurado y reasegurado que no había médico como ella, que teniéndolo en sus manos no había nada que temer, pero no podía librarse de la inquietud que le asaltaba a todas horas.

-Lo se, pero… tengo una sensación extraña- confesó, consciente de no era más que una teoría infundada. En ese momento las tripas de Naruto comenzaron a rugir con fuerza, haciendo que más de un cliente se girase para mirar al rubito causante de tal escándalo. El kitsune se sonrojó un poco por ello y rió con nerviosismo, mientras se frotaba la nuca.

-Sólo es hambre Naruto- le quitó importancia Sai, agitando arriba y abajo una mano y logrando con ese comentario que una gota resbalara por la frente del rubio- Se te pasará en cuanto hayamos cenado- afirmó convencido. No le iba a dejar hundirse. Él estaba allí para cuidarle, para asegurarse de que todo estaba bien.

-¿Tú no estás cansado Sai?

El moreno se puso una mano en la barbilla, como si tuviese que pensar seriamente antes de responder. Pero cuando habló, su rostro era tan falsamente sonriente como siempre.

-No. Supongo que mi cuerpo ya es capaz de aguantarlo todo, llevo matándome a entrenar desde que era un niño- dijo al fin- ¿Y tú quieres ser Hokage?- preguntó con burla- Deberías tener un poco más de aguante.

Una nueva gota resbaló por la frente de Naruto, al ser consciente de que su compañero estaba evitando el tema de manera expresa. Pero sabía que no lo hacía con mala intención, por eso se esforzó por alegrar su rostro y entablaron una conversación sobre la misión que habían cumplido ese día. Se tomaron el ramen, repitieron varias veces, cotillearon sobre los últimos rumores del pueblo y, cuando finalmente se fueron cada uno a su casa, Naruto ya no se sentía tan abatido.

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Era muy temprano, el sol apenas despuntaba en el horizonte. Shizune, reprimiendo un bostezo, llamó a la puerta, sin estar segura de si molestaría o no. Uno de los vigilantes le había dicho que Tsunade estaba reunida, aunque no le había sabido decir con quien.

-Adelante- llegó la voz pausada de la Hokage.

Shizune abrió y observó la estancia desde el umbral. Todo estaba en el mismo desorden de siempre, con botellitas de sake desperdigadas aquí y allí, documentos y pergaminos fuera de lugar y boletos de apuestas enganchados en un corcho de la pared.

-Tsunade-sama… ¿me mandó llamar?- preguntó la mujer morena.

La Hokage puso los ojos en blanco. Claro que la había mandado llamar¿Qué diablos hacía allí si no¿Molestar a primera hora de la mañana? Guardándose el comentario mordaz que le vino a la cabeza, le hizo un gesto impaciente con la mano para que acabase de entrar, cosa que su subordinada hizo presurosa. No parecía de humor, así que no era momento de andarse con dilaciones.

-Ya que estás ahí, dale a la luz del reflector- pidió la rubia. Luego se giró a la enfermera castaña que estaba sentada en una silla al otro lado de su mesa- Déjame ver los resultados del TAC- pidió.

Shizune se apresuró a recoger las láminas con los resultados y a colocarlas en el reflector. Luego se situó al lado de Tsunade, para tener mejor ángulo de visión, segura de que la Hokage la había hecho llamar porque quería su opinión médica.

-¿Son de Sasuke-kun?- preguntó Shizune con preocupación, observando detenidamente la acumulación de sangre en algunas de las zonas del cerebro, haciendo una alarmante presión sobre este.

-Sí, las últimas que le hicimos antes de aliviar la presión- confirmó la enfermera castaña que solía atenderle por las noches- Esta madrugada ha vuelto a despertarse unos cinco minutos. Parece que está mejor.

Tsunade exhaló un profundo suspiro y se frotó la frente con la mano, intentando decidir que era lo que debía hacer. Tenía muchas ganas de que el Uchiha se recuperase lo más pronto posible, no sólo por él si no porque parecía el único capaz de devolverle la sonrisa a cierto rubio revoltoso que le preguntaba cada día como se encontraba. Pero tampoco quería tomar una decisión apresurada que pusiera en peligro a Sasuke.

-Shizune- llamó a su subordinada- ¿El equipo siete tiene alguna misión asignada para hoy?- preguntó, empezando a jugar con uno de sus rubios mechones, gesto que solía repetir cuando estaba nerviosa.

La morena hizo memoria. Justo cuando la había llamado estaba asignando las misiones a los diferentes grupos, pero aún no había entregado el documento oficial.

-Iba a asignarles una que no tenía claro si catalogar en clase B o A, pero el pergamino sigue en mi despacho, aún es temprano- respondió la mujer.

Tsunade había apoyado los codos en la mesa y su barbilla sobre sus manos, con aspecto preocupado. Exhaló un pesado suspiro. Intentarlo no podía ser tan malo.

-Deja que hoy simplemente entrenen, asígnaselo al equipo de Ino, ella y sus chuunins han mejorado mucho- ordenó, con la vista todavía fija en las radiografías-. Voy a retirar a Sasuke-kun parte de los calmantes, y si para esta tarde hemos logrado mantenerlo despierto, seguro que se sentirá mejor si su antiguo equipo le hace una visita- se volvió para mirar a Shizune, quien mostró su acuerdo con un leve asentimiento de cabeza. Dejó escapar otro largo suspiro- De todas formas, no digas nada al equipo siete, no quiero que se hagan ilusiones. Si Sasuke-kun está muy dolorido lo sedaré unos días más. Podéis marchaos- dijo a las dos mujeres.

Shizune volvió a asentir y dio otra ojeada a las radiografías. Se mordió el labio inferior con preocupación. Quizás el dolor fuese el menor de los problemas a los que iba a enfrentarse el Uchiha. Deseando estar equivocada, volvió a su despacho a acabar de organizar los trabajos del día.

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Notas finales: hasta aquí el primer capi. ¿Os he dejado intrigads¿Qué le ha pasado a Sasuke¿Se pondrá bien¿A que se debe que Naruto esté tan abatido¿Por qué Naruto y Sai se llevan tan bien? Vale, igual las respuestas son obvias, pero me hacía gracia ponerlas. Ha sido solamente un poco de introducción a la situación, poco a poco iremos viendo que es lo que pasa con cada uno de los niños y porque están como están.

Gracias por leer, un beso!

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