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Author of 12 Stories |
Ese día Draco despertó de mal humor, siempre ocurría los días especialmente bellos y soleados, donde hasta las arañas parecían bailar junto a las mariposas y hasta los fantasmas parecían más felices, o menos muertos.
Días como ese.
Se vistió rápidamente maldiciendo todo lo que se le cruzaba por en frente, luego su ritual de cada mañana, peinar su cabello hasta quedar como era característico en él: prolijo y sin ningún solo pelo fuera de lugar.
Bajo las escaleras a la sala común, completamente vacía. Era bastante tarde, cerca del medio día y ya todos estaban en el gran salón comiendo desde temprano.
Al salir de las mazmorras con su paso elegante, pensó “a la primera persona que pille…” sonrió sádicamente. Sentía deseos de fastidiar, todo su instinto Malfoy quería salir a relucir ese día.
Un chico pequeño de ravenclaw pasó cerca de él. “a la segunda persona” pensó el rubio.
Un grupito de cuatro chicas de Hufflepuff estaban sentadas a lo lejos y al verlo sonrieron como estúpidas.
“Los grupos no cuentan” se dijo solo para ocultar lo que su conciencia, o algo parecido le decía “Al primer Gryffindor” pensó hastiado Draco y sonrió mentalmente, desde que se había propuesto fastidiar a ‘la primera persona que viera’ había deseado que esa persona fuera la mugrosa sabelotodo. Día perfecto para hacerla enfadar… en realidad cualquier día era un buen día, cualquier excusa era una buena excusa. Hacerla enfadar era su placer oculto y culpable.
Su mirada gris perdida en algún punto indefinido gracias a lo inserto que estaba en sus pensamientos se sobresaltó al escuchar pasos por un pasillo cercano. Se acercó a ver y sus ojos se iluminaron de golpe.
Ahí estaba Granger, por su puesto, camino a la biblioteca.
Avanzó rápida pero disimuladamente hasta una distancia prudente tras ella, sonriendo más a cada segundo, imaginando las muchas cosas que podría hacer en ese mismo instante para hacerla enfadar.
Iba cargada con una enorme mochila, que era dos veces el tamaño de una normal. Los frágiles tirantes a punto de cortarse daban prueba de lo pesada que iba. Draco sacó su varita de entre su capa y con un hechizo no verbal hizo que ambos tirantes se cortaran, desparramando libros, pergaminos y frascos de tinta por todo el pasillo.
Con un movimiento rápido escondió la varita y se quedó de pie imponente con expresión indiferente.
-Mierda! Ya se rompió – dijo Hermione con rabia del corazón. Sabía que pronto ocurriría, sabía que su mochila favorita ya no daba para más… y al voltearse ahogo un grito al encontrarse con unos ojos grises fijos en ella.
-Con esa boca dices Malfoy, sangre sucia, cuidado con las palabrotas – dijo burlonamente el rubio.
-Mierda, Malfoy… ¿Cuál es la diferencia¿Son sinónimos, no? – dijo a la defensiva.
-Muy gracioso, Granger.
-¿Has sido tu? – gritó enojada agarrando un tono rojo, pasando a violeta por la furia de no haberse dado cuenta antes.
En el rostro pálido del chico se dibujo una sonrisa. Se encogió de hombros y agregó
-¿Y que si fui? – dijo y en el momento en que la chica sacaba su varita, él tomo la suya y susurró - ¡Expelliarmus!
Hermione por la rabia que sentía no pudo prever la acción del chico por lo que su varita salió despedida y fue a parar a las pálidas manos de Draco. Los ojos de Malfoy brillaban triunfantes y su sonrisa sádica se hacía más y más acida a cada segundo.
-Devuélveme mi varita – le espetó con voz severa.
-Te faltan las palabras mágicas, impura – dijo Draco saboreando cada palabra.
-¿Avada Kedavra? – Preguntó con una mueca irónica – dámela ya.
-Oh, Granger… que feo… esos hechizos… no son para gente como tu… eso lo dice… - dijo el chico burlándose con expresión falsamente inocente –…gente mala – agrego en un susurro.
-¿En serio? – exclamó ella sobreactuando mientras se agachaba a recoger sus libros, pero el zapato, de cuero de un animal (seguramente poco común y ya extinto), se posó sobre la tapa del pesado volumen.
-¡NO PONGAS TUS ASQUEROSOS PIES SOBRE MIS LIBROS, MALFOY! – grito fuera de si.
-Algo con clase que se pose sobre ellos – comentó él.
-¡QUITALOS!
-Si… puedo ensuciar mis zapatos si los dejo más tiempo en contacto con algo tan… impuro – exclamó pero sin quitar su pie del libro
Malfoy sonrió, hace tiempo no la hacia enfadar tanto.
De un solo golpe en la canilla, Hermione logro que el rubio sacara el pie de su libro, mientras él maldecía a la mitad del universo por el dolor causado.
-¡Maldita sangre sucia¿Cómo te atreves a ponerme tu asquerosa mano encima? – gritó Malfoy furioso. Tomo su varita y la sacudió sin pensar en nada.
Una ráfaga de aire lanzó a Hermione un par de metros más allá, y logró subir la falda hasta una altura bastante insinuante. Cayó con un golpe seco al frío piso, con la mano izquierda formando un extraño ángulo y la cara roja como un tomate al notar que su falda había mostrado más de lo que debía y precisamente a Malfoy.
Sin importarle el punzante dolor en su mano, se bajó la falda apresuradamente, se puso de pie y corrió hasta el chico, todo en una centésima de segundo.
Malfoy, que estaba distraído por la “nueva faceta” que había visto de la chica, no logró reaccionar y de pronto se vio recibiendo un empujón de la chica hasta azotarlo contra la pared.
-Dame mi varita – dijo tan despacio y tan llena de odio, que podría haberlo hecho temblar… pero no lo hizo.
-Así que tienes un par de piernas ¿eh? – Exclamó sin prestar atención a la amenaza – te las tenías bien escondidas…
-¡DAME MI VARITA! – gritó haciendo más presión sobre el chico y ya tomando un tono púrpura.
Draco la contempló unos segundos en silencio. Jamás había tenido a la sangre sucia tan cerca y “acorralándolo”, podía sentir su respiración agitada mezclándose con la de él… era una situación bastante irreal, pero estaba ocurriendo.
Dibujo una mueca de desprecio en su rostro, luego del bolsillo extrajo la varita de la chica, pero en ese momento una sonrisa burlona se dibujo en su rostro, hizo un simple movimiento y nuevamente la falda de Hermione subió hasta sus hombros, mientras ella gritaba e intentaba cubrirse.
-¡MALFOY! – gritaba como loca completamente desesperada.
-Solo tres segundos más… Uno… - dijo el rubio disfrutando de la pequeña tortura – dos… - disfrutaba cada segundo de verla tan colorada y avergonzada – tres…
Soltó la varita, lanzándola lejos en el preciso instante en que la falda de Hermione dejaba de estar toda sacudida por un viento inexistente.
La chica corrió a tomar su varita, pero al voltearse vio al rubio que sostenía la suya en alto, listo para atacar.
-Vete – dijo Malfoy simplemente.
Hermione abrió la boca probablemente para decir que ella no recibía ordenes de nadie y menos de él, pero estaba tan avergonzada que lo único que quería en ese momento era estar lejos… muy lejos de Malfoy.
Con un movimiento de su varita reparo la mochila, y con una segunda sacudida todo quedo como nuevo, todo en su sitio, completamente ordenado.
-No me voy porque me lo ordenes… me voy porque YO QUIERO – dijo orgullosa, sin voltearse a mirar al chico.
Y camino lenta y firmemente en dirección opuesta, con la frente muy en alto y con el ceño fruncido, aunque aun completamente colorada.
Draco la miró alejarse y una sonrisa se dibujo en su rostro.
No había explicación para él, pero buscaba fastidiarla, le gustaba fastidiarla, necesitaba fastidiarla, era su momento de descargo. Ella se lo merecía, por ser sangre sucia, por ser una odiosa sabelotodo, por ser “especial”… era la única chica que no había caído a sus pies… “aun” solía agregar el chico, porque aunque le provocara arcadas el solo pensar enredarse con ella, eso no quería decir que ella no pudiera desear estar con él.
Y aunque jamás lo aceptaría le encantaba como la chica fruncía los labios cuando estaba molesta… le encantaba el tono rojizo de su piel en contraste con su pelo castaño cuando se sonrojaba y lo desordenado que parecía volverse éste… adoraba los gritos e insultos, muy ingeniosos por lo demás, que le dedicaba a él y solo a él.
Y aunque de forma extraña, ambos necesitaban estos “encontrones” de vez en cuando, incluso Hermione necesitaba descargarse con alguien a veces… y no había nadie que sacara a relucir de mejor forma la fiera que llevaba dentro… hay relaciones de amor, otras de amistad y otras de odio… cada una distinta y necesaria para cada persona. Esta era una relación de odio, pero un odio lleno de pasión, completamente odio y desprecio, eran su mejor vía de escape.
Nadie como Draco para Hermione y nadie como Hermione para Draco.
Hola!!
Bueno... aquí esta el último cap de mi pequeño 3er fic (paso el dato que hay otros 2)
Este capitulo... levemente Dramione... y es que soy fanatica de esta pareja como muchos sabrán.
Les agradezco a todos los que me apoyaron en este pequeño fic. )
Muchas gracias a:
whitest angel - Moniica - Andrea Radcliffe - Thunderlara - est-potter - son las personas que me dejaron mensajitos durante el poco tiempo que me tomo escribir este fic... ¿Fue rapido, no?
Bueno... no piensen que se van a librar de mi!
no... no! NO! .
Nos leemos en otro fic?
Eso espero...
Y muchas gracias a las personas que leeran esta historia más adelante
Besos para todas!
Xau lindas!
Rominitap Moon
PS: Los reviews siempre los voy a leer, me llegan al mail... (lo aclaro porque hay gente que manda reviews sin tener la seguridad de que los recibiré... si me llegan! y me alegran mucho!)