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Leiram
Author of 35 Stories

Rated: T - Spanish - Angst/Tragedy - Edward E. & Roy M. - Reviews: 106 - Updated: 07-01-09 - Published: 10-19-07 - id:3844478

DISCLAIMER: FMA no es mío y este fic le pertenece a The Sacred Pandapuff.


PARENT’S RESPONSIBILITY

Capítulo 16

Nadando en el frío lago

-Estoy tomando tu cama, Roppy. Ustedes dos pueden pelear por la otra -. Dijo la señora Mustang antes de salir del cuarto, dejando a un Ed totalmente golpeado y dormido en el piso, y a un Roy frotándose su frente. Era increíble como esa mujer había salido con sólo algunos moretones, aunque fueran graves. Tal vez deberían practicar un poco más de nuevo. Aunque, honestamente, Roy no creía que Ed haría eso, así que ni tenía las agallas para preguntar. Lo más probable es que le recordaría a Al y esa era la última cosa que quería, en especial mientras su madre estuviera bajo el mismo techo. Maldita sea esa mujer.

Giró su cabeza y vio a Ed con un ojo negro roncando en el frío suelo, temblando un poco. Suspiró y lo levantó con cuidado para no despertarlo. Se dio cuenta de cuanto peso había ganado por el automail. Probablemente era muy agobiador.

Acostó al joven en la cama, sabiendo que tendría que dormir en el sofá pero hacerlo no le molestaba, siempre y cuando Ed estuviera, al menos, algo cómodo. Había sido culpa de su madre que él tuviera más heridas, no que ya no tuviera alguna después de Winry y su llave. ¿Quizás debería ofrecerle un calmante a Ed después de que se despertara?

Sintió una suave sonrisa salir de sus labios cuando tapó a Ed con sus sábanas, asegurándose de que su pie no quedara destapado, cosa que en realidad no era un problema, siendo Ed tan pequeño. Pero lo más probable es que nunca se lo diría frente a su cara si es que quería vivir más tiempo. Y quería hacerlo, en especial que ahora tenía a alguien a quien cuidar. Se sentía… algo confortable; y agradable. Tal vez siempre quiso algo así pero nunca antes se dio cuenta.

Deshizo la trenza de Ed y dejó su gomita en la mesita que estaba al lado de su cama. El micrófono le recordó que su parlante estaba en la habitación que su mamá había ocupado. Bueno, no era algo que le debiera molestar. Era el hecho de que no tenía el valor de ir y conseguirlo, y sin eso no podría vigilar a Ed. Le fastidiaba… pero de alguna manera no podía ver a Ed haciendo algo malo en ese momento; además estaba dormido. Y su mamá también tenía oídos agudos también y Roy estaba seguro que ella no dejaría en paz a Ed antes de que todo fuera explicado.

Bostezó y cerró los ojos un poco. Estaba tan cansado… ¿cuándo había sido la última vez que había peleado con su mamá…? No hacía mucho tiempo pero tampoco había sido hacía poco... o al menos así lo consideraba, aunque las últimas semanas se sentía como si hubiesen pasado algunos años.

Soltó una risita y abrió los ojos para mirar abajo a la silueta que estaba roncando en frente suyo. ¿Realmente se sentía que había pasado hacía tanto? Bueno… sí, lo hacía. Quizás esa era una de las razones por la que se había encariñado con Ed. Era probable. ¿Quién no podría hacer eso mientras estaba viviendo con él bajo el mismo techo? Ed era un chico tan pequeño y adorable. … Bien, no lo era, pero no importaba. Era dulce y adorable a su forma. A veces en una manera violenta, pero aún así lo era. Y no era como si el niño no tuviese un corazón. Lo tenía y Roy podía verlo claramente. Si le importara, él… bueno… le importaba. Aquellos que eran cercanos a él eran tan afortunados, Ed era capaz de hacer muchas cosas para protegerlos. En el caso de Al, él habría hecho cualquier cosa para salvarlo, pero a veces las cosas no ocurren de esa manera… Ni siquiera podría imaginarse cuan duro sería si le pasara lo mismo que a Ed después de lo que hizo para mitigar su dolor… Había tratado de imaginárselo, sí, pero en realidad no podía porque lo sentía tan… bueno, no improbable… pero… sí bueno, improbable en su mente. Demonios, era tan estúpido. Demasiado ingenuo.

Suspiró. ¿Pero que tal si Ed no lo lograba? No, no podía pensar en eso, pero… tenía que hacerlo ¿no? No. Claro que no. Porque él no dejaría que pasara. ¿Entonces que hay que pensar? ¿Nada? Así es.

Realmente era ingenuo.

Pero ¿qué podía pensar sobre eso? Ed estaba dormido, a salvo y tan cómodo como podía hacerlo en esos momentos. A pesar de lo que… las cosas… que estaban pasando, todo saldría bien. Iban a convertirse en una pequeña familia. Quizás algún día Roy encontraría una mujer y se casaría con ella. Su pequeña familia, tan perfecta como una familia puede serlo; alegre, que te apoya. Tan sólo… todo lo bueno. Una pequeña cosa triste aquí y allá pero desaparecería; porque eso es lo que hacen, desaparecen. Desaparecen y dejan a las personas solas, ¿no? Muy pronto Ed comenzaría a sonreír más, incluso es probable que compartan recuerdos juntos.

Y su mamá aceptaría a Ed. Sí, es imposible que pueda odiar al pequeño niño de Roy ¿o sí? Tal vez Ed los haga más cercanos. Quizás pueda recibir un poco del maldito respeto de su mamá una vez que se hayan establecido un poco. Eso era lo que ella siempre quiso, Ed era la perfecta forma de hacerlo. Teniendo a alguien tan pequeño… cuidarlo ha hecho que se diera cuenta que tiene tan poco tiempo para él mismo, tan poco tiempo para pensar para si mismo; pero no importaba al final porque lo valía. Ed valía tantas cosas. ¿Tal vez incluso dependía de él? No sabría decirlo, quizás era muy testarudo para hacerlo.

De repente se sintió muy… incomodo. ¿Qué estaba pasando? ¿Iba dejar de ser él mismo por Ed? ¿Acaso había empezado a olvidar como había sido su vida? Salvaje y divertida. Ahora era oscura y… ¿dolorosa? Era imposible que quisiera más de eso, no podía. Lo más probable es que su cerebro estuviese dañado por todos los golpes de Ed. Eso no era lo que quería. Tenía que recuperar la compostura. Perdería su reputación. Se perdería a si mismo. Ese no era él, era alguien más. Tenía que detenerlo. Que tal si unos años después se daba cuenta quien era, quien quería ser, quien era su verdadero yo una vez más y entonces tendría a Ed que sería… dependiente de él. Viviendo sólo por él. No iba a terminar bien. Tenía que terminar toda esa locura, ¡por el amor de Dios! ¡Así no era como debería ser!

…Pero Ed tenía tantas buenas influencias. Se había ablandado, había encontrado el hombre soñado de cada mujer dentro de él. Eso era algo que a las personas les gustaba ver. ¿Por qué echarlo por la borda?

…Pero pensándolo una vez más… ¿Por qué retenerlo si eso no era lo que debía hacer?

Y de nuevo ¿cómo sabía él que tenía que hacer? Se suponía que él debería ser él mismo, éste no era él. Para nada. Éste era alguien más. No podía dejar que otra gente viera a esta persona. Había engañado a Ed en que era él. ¡No lo era, maldita sea! ¡No lo era y Ed probablemente estaba pensando en algo así! ¡Esto no estaba yendo bien! Pero a Ed no le gustaba la persona que realmente era… ¿Cuán depresivo estaría Ed por perderlo? Lo más probable es que caiga mucho más profundo en el agujero en que estaba, pero esa chica Winry lo ayudaría a que se levantara. Ella era su amiga. Su veradera amiga. Ella ya sabía quien era, siempre había sido así siempre. Ella era lo que Ed necesitaba, no éste patético lado suyo.

…¿Pero por qué lloró cuando salvó a Ed de que se matara?

Nah, una estúpida e infantil reacción a la muerte. Odiaba ver morir a gente tan joven… lo hacía sentirse miserable. Y habría llorado si habría sido Maes o Hawkeye o alguien más de sus subordinados. Tan sólo lo había interpretado de la forma equivocada. Rió por lo bajo. Él y su estúpida mente confusa.

Pero no podía echar a Ed, eso era seguro, Hawkeye lo mataría. Se buscaría a alguien para que lo cuidara así tendría tiempo para él mismo. Sí, eso sonaba bien. Winry probablemente no tendría problemas.

Está bien, ahora sólo tenía que desatarse de Ed. Eso era lo que tenía que hacer. Lentamente se deshacería de él. Sí, eso sonaba bien. Con rapidez miro al joven que roncaba, se había puesto en posición fetal y apoyaba su cabeza en su almohada. Roy sintió su corazón ablandarse. Esperen, no, no de esa forma. Se levantó con firmeza y respiró profundamente. Está bien, relájate. Haces esto porque te acostumbraste a hacerlo y porque, a veces, se sentía como una cosa natural que hacer como una figura paterna. Sí, era eso. Sólo quiso probar una vida diferente por un tiempo.

Se arrodilló y acarició el cabello de Ed. Sólo por última vez, se dijo con testarudez. Sólo por una última vez así podría recordar como había sido. Ser un padre, eso era.

Cuando finalmente se hundió en el sillón no pudo evitar sentirse depresivo. ¿Pero por qué? ¿Porque quería ser un padre o porque Ed estaría destrozado si paraba de hacerlo?


Cuando Ed finalmente se despertó no sabía que hora era. Sus cicatrices no dolían mucho, eso era lo bueno de sus viajes. Nada le dolía por tanto tiempo después haber tenido heridas peores. Pensando en la última noche…

Se sentó y pestañó mientras sus ojos se aguaban por la repentina luz. ¿Qué hora era? Roy tenía trabajo que hacer, siempre lo llevaba con él. No era como si tuviese ninguna otra opción. Con lentitud, Ed se paró y se restregó los ojos. Tal vez Roy se pasó y siguió durmiendo de largo. Debería ir y despertarlo.

Lentamente salió de su habitación. No veía a Roy por ningún lado. Bueno, no era como si pudiese ver toda la casa en donde estaba. Sólo veía… los más obvios lugares para dormir, es decir, los sillones. Con lentitud abrió la puerta del cuarto de Roy.

-¿Roy? –preguntó con nerviosismo pero vio que ya la habitación estaba vacía. Suspiró. ¿Quizás ya estaba despierto?

-Dormiste por un largo tiempo –escuchó una fuerte voz detrás suyo. Se volteó con rapidez y miró los ojos de la, aparentemente, madre de Roy. Bueno, ahora sabía donde Roy había sacado sus… extraños ojos, si se podría decir.

Asintió con la cabeza como respuesta y la mujer aplaudió. Ella no se veía a gusto.

–Entonces ve y come el desayuno. Alguien necesita alimentarte, puedo ver tus costillas a través de tu remera. Y esa remera es muy grande para ti. ¿Cuál era tu nombre de nuevo? -ella le hablaba molesta y comenzó a arrastrarlo a la cocina. Él se sentía realmente no muy bienvenido en la casa.

-E…Ed… -murmuró mientras era llevado a la silla y la mujer le lanzaba un paquete de mantequilla y algunas rebanadas de pan en la mesa. Ed con vacilación los tomó.

-¿Dónde está Roy?

-En el trabajo. –dijo ella y desapareció con un trapo mojado. Ed se sintió un poco… ¿qué era… herido? ¿Acaso el bastardo lo había dejado sólo con esa… madre que tenía? ¡Que insolente! Tal vez no lo quiso despertar. Sí, eso debió ser. Más tarde se disculparía si se quejaba. Así era como Roy funcionaba. Hazlo y si no iba de la forma que quería, discúlpate. O al menos así le funcionaba a él. Nunca antes había oído a Roy disculparse tanto con otros.

-¿Ya comiste? –preguntó la mujer mientras aparecía otra vez. Ed, que tenía la última rebanada de pan en su boca, asintió. La mujer lo miró enfadada. –Apestas.

Ed sólo se le quedó mirando. ¡Que maleducada! ¡Ahora sabía de donde Roy había sacado eso! ¡Y no era como si la mujer tuviese que quedarse con él!

-¿Qué estás esperando? ¡Ve a ducharte! –le gritó y le tiró una toalla. Él logró atraparla apenas porque voló muy alto para él. Quizás se había acostumbrado a que la gente alta le lance las cosas.

…ÉL NO HABÍA PENSADO ESO, ¿¡NO!? ¡ÉL NO ERA UN ENDEMONIADO PEQUEÑO Y DIMINUTO… ATOMO! ¡ÉL ERA COMO EL RESTO! ¡ÉL TAMBIÉN CRECERÍA Y SERÍA MUCHO MÁS ALTO QUE OTRAS PERSONAS! ¡Y NO ERA COMO SI LA MUJER FUESE ALTA!

Alguien le dio una cachetada.

-¿¡Qué estás haciendo!? ¡Tan sólo ve a la maldita ducha! ¡Y no olvides lavarte el pelo!

…Tal vez sería mejor que fuera a la ducha.


Más tarde, al anochecer, Roy volvió. Se había empezado a sentir un poco… solo en su oficina. ¿Siempre había sido así? ¿Era su vida pasada mejor que la que estaba teniendo ahora?

La primera cosa que vio fue a su mamá sentada en el sillón leyendo algún libro viejo suyo. Ella levantó su cabeza cuando lo escuchó abrir la puerta.

-¡Roppy! ¡Es tan bueno verte! ¿Cómo ha estado el valiente niño de mamá? –dijo y acarició el hombro de Roy. Hombro porque ella no podía llegar a su cabeza. –Hay pastelillo en el horno. Ve y come algunos.

-Hola mamá. ¿Dónde está Ed? –preguntó mientras se daba cuenta de que el chico no estaba presente. Él no estaba enojado, ¿o sí? De alguna manera se sintió con culpa mientras trataba de dejar de lado aquel sentimiento. ¿Desde cuando él era tan sentimental?

Su madre bufó.

–Hablando de él, no deberían dejarlo cargar algo muy pesado. Especialmente cualquier cosa que fuera más pesado que él, le daría problemas con su crecimiento. Esos miembros metálicos no lo están ayudando mucho tampoco. No me sorprende que sea tan enano.

Él sonrió.

–No dejes que te oiga eso.

-Y alimenta más al pobre chico, luce como si se estuviese muriendo de hambre.

-Sí mamá, es sólo que no come. Antes solía comer mucho pero últimamente no ha comido nada.

Su mamá cruzó sus brazos.

–Todavía no me has contado nada de ustedes dos.

-Mamá, él es mi ex-subordinado…

-No me mientas, Roppy, es algo malo. No hay personas tan pequeñas en la milicia.

-Él fue una excepción –refunfuñó Roy. Odiaba cuando su mamá le hablaba como si tuviese tres años. ¡Por Dios, él era un adulto!

Ella negó con su cabeza.

–Roppy, Roppy, ¿estás seguro que me estás diciendo la verdad?

-Si todavía crees que él es mi… mi… tú sabes, ¡entonces eres…!

Ella le dio una cachetada.

–No, Roy. Estoy completamente segura que aún estás interesado sólo en mujeres. Has sido bastante paternal con el niño, puedo verlo. Sólo estoy pensando… ¿cuántos años tiene?

-…Dieciséis…

-Dieciséis. Bueno, pero igual no importa. Espero que no estés mintiéndome en eso. ¿Estás seguro que no es tuyo? Has estado por un buen tiempo dando vueltas, Roy. Es completamente posible que…

Roy jadeó.

-¿¡No estarás pensando que él es mi hijo!? ¡Ni siquiera se parece a mí, mamá! ¡Él no es mi hijo! ¡Eso es todo! ¡Ya te conté la verdad, por qué no empiezas a creerla!

Ella lo ojeó.

–Muy bien, Roppy. Mami te cree.

-Bien. Nunca me respondiste ¿dónde está?

Ella lució bastante implacable mientras se sentaba en el sillón.

–En la habitación que le habías dado. Y Roy, si fuera tú, no gastaría mi dinero en él.

Roy parpadeó.

-¿Por qué, mamá? ¿Por una vez en la vida estoy haciendo algo bueno y no estás de acuerdo?

Ella negó con su cabeza con tristeza.

–Ese niño ya se ha ido, Roy. Puedo verlo. ¿Acaso has visto sus ojos? ¿Ves la distancia? Está demasiado hundido en la depresión, no puedes sacarlo de ahí.

Roy se quedó helado.

-...No te creo.

-Como quieras, Roppy. Tan sólo piensa en esto: él está en un profundo y congelado lago. Ya no tiene más energías para seguir adelante y tú estás nadando hacia él. ¿Cuán lejos estás dispuesto a nadar para salvarlo, incluso si ya es imposible? ¿Qué tal si es imposible, qué tal si la última cosa que puedes hacer es darte vuelta y salvarte tú mismo? ¿Harías eso?

Roy la miró furioso.

–No tiene sentido lo que dices. Yo respeto la lealtad.

-Las personas se preocupan por ti, Roy. Al menos preferirían que uno de los dos sobreviviera. Ten cuidado de no nadar lo suficientemente profundo o sino no podrás llegar afuera.

-...Detente, mamá.

Ella tomó de nuevo su libro.

–Sólo era una honesta opinión, Roppy. Deja de pensar en él: abre tus ojos y sálvate a ti mismo.

Él negó con su cabeza molesto y, con violencia, entró al cuarto de Ed. Los pensamientos de olvidarse de Ed estaban casi desvanecidos. Por ahora… todo lo que le importaba era Ed.

Ed lo miró enojado desde su cama. Definitivamente estaba malhumorado.

-¿Qué estás haciendo aquí? –preguntó Roy gentilmente y cerró la puerta. Ed bufó.

-No podía soportar más a tu mamá. Me está volviendo loco. Tú decides Roy: ¿quién se queda? Ella o yo. Por lo menos podrías enviarme con los Hughes mientras ella está.

Roy soltó una risilla.

–No es tan mala, sabes.

-No contigo.

Roy miró a Ed con curiosidad. El chico realmente parecía herido, al menos emocionalmente.

-Conmigo ella es… bueno, no me dice nada agradable. No hace nada bueno, ella tan sólo… abusa de mí. Al principio sólo eran bromas pero las últimas horas… puedo verlo, está viendo maneras para molestarme. Ella incluso me llama… me llama… -la voz de Ed se apagó en un silbido. Roy levantó su entrecejo y se arrodilló en frente suyo.

-La habrás malentendido, Ed. Ella sólo quiere que la gente se sienta bien y todo eso. En realidad está ayudando.

-Entonces debes no notar algo, porque ella es todo menos ayuda. Me hace volver loco –siseó Ed y se acostó en su cama, cerrando sus ojos. –Sólo estoy cansado de ella, Roy. No veo a Winry hace bastante, ni siquiera sé si todavía está en Central. Tan sólo estoy enojado ahora, Roy; y te atreviste a dejarme aquí. Tan sólo déjame solo por un rato, por favor. Realmente necesito tranquilizarme.

Roy suspiró y abrazó a Ed. Se sorprendió de encontrar que Ed se lo devolvió un poco.

-Bien, sólo vete. Vete y piensa en lo que te dije. Ella o yo. No pienso pasar ni un minuto más con ella y es definitivo.

-Vamos, Ed…

-VETE –gruñó él y señaló la puerta molesto. Roy decidió que era el momento de escaparse como Ed había sugerido. Si se quedaba más tiempo, Ed iba a explotar.

Y eso no era una cosa buena que hacer bajo la nariz de su mamá.


¿Cuán lejos estás dispuesto a nadar para salvarlo, incluso si ya es imposible? ¿Qué tal si es imposible, qué tal si la última cosa que puedes hacer es darte vuelta y salvarte tú mismo? ¿Harías eso?

…Maldita sea su madre. ¿Por qué tener que implantarle tan horrible imagen en su cabeza? ¡Ni siquiera tenía una respuesta para eso! ¡No podía decidir!

Se levantó del sillón y estiró sus brazos. Esa endemoniada pregunta no abandonaba su mente. No podía dormir. No que tuviera sueño, de todas formas. Suspiró y caminó en silencio hacia la habitación de Ed. Bien, el niño estaba dormido. Se sentó silenciosamente en la cama de Ed, al lado suyo, que estaba profundamente dormido.

Era una lástima que se hubo perdido la niñez de Ed. Era una lástima que no tuvo la oportunidad de criarlo desde el principio. Tal vez así las cosas habrían sido diferentes de esa forma, pero no. Y quizás esa era una de las razones por las que a veces veía a Ed como un niño pequeño en frente suyo.

Vaciló. ¿Cómo se sentiría tenerlo en sus brazos como si fuera un niño pequeño? ¿Un pequeño bebé, tal vez? Él era pequeño de todas maneras, pero aún así… no era como si él lo dejaría probar, no despierto al menos.

Con lentitud puso a Ed en su regazo, apoyando su cabeza en su mano derecha y usando su izquierda para mantener al niño en su regazo a salvo. Ed no se despertó. Parecía tener talento en dormir, no había muchas cosas que lo molestaran. Comenzó a mecerlo suavemente.

Era asombroso. Por un momento pudo imaginarse la misma situación unos años antes. Ed se sentía como… su propio hijo. Era cálido y tierno en su regazo, sus ronquidos eran música para sus oídos. No pudo evitar sonreír.

No. Quizás no se daría vuelta para salvarse, tal vez nadaría hasta que el final se lo llevara.


Fic original de The Sacred Pandapuff, traducido y publicado con su autorización.


N/T: Roy es tan amoroso, es todo un padre ~

Sé que debería haber actualizado hace un montón y no tengo excusas, pero la facultad y en las vavaciones la vagancia fueron mucho para mí... El 20 daría el último final así que voy a tratar de traducir otro capítulo.

Le agradezco a Linz Hidaka por haberme beteado la traducción.

-Se prepara para recibir tomatazos y palazos-.



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