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Rhea Carlysse
Author of 38 Stories

Rated: T - Spanish - Romance/Humor - Reviews: 4 - Published: 10-21-07 - Complete - id:3848057

TÍTULO: Ten is a wanker
FANDOM: Doctor Who/Torchwood
PAREJA: Jack Harkness/Martha Jones
RATING: PG-13 bordeando el un-poco-gráfico, pero meh.
SPOILERS: Generales de la tercera temporada de Doctor Who, pero nada específico.
NOTAS: ::se esconde:: Esto fue un regalo de cumpleaños, un poco crack, y eso xD


Martha observa impasible durante unos segundos.

Es ridículo. El concepto en sí es ridículo, la idea es ridícula, el resultado de la idea es simplemente ridículo. Y sin embargo ahí está. Existe. En toda su esplendorosa estupidez.

- Tiene que ser una broma - es lo único que puede articular, y la sonrisa de Jack ilumina trece estadios de fútbol y un acuario.

Levanta una de las camisetas con cuidado. Rugosa al tacto, olor a plástico y a nuevo y, probablemente, a "Jack ha tenido una idea y no ha descansado hasta que se ha materializado ante sus ojos".

Cuatro semanas. Cuatro semanas en Cardiff. A estas alturas ya debería haber aprendido que Jack y este tipo de cosas son ahora parte de su rutina. O de como quiera que se llame lo que tienen.

-¿Por qué debería serlo?

Martha arruga nariz, y un poco la comisura de los labios. Gira la camiseta hasta que la ha observado desde todos los ángulos posibles, y luego vuelve a comenzar el círculo.

Jack espera pacientemente frente a ella, brazos cruzados sobre el pecho e inclinado casualmente sobre el escritorio. Casualmente es un eufemismo, por supuesto. Nada en Jack es casual, y eso no forma parte de la rutina, es algo que supo la primera vez que le vio. Jack Harkness. Puede ser muchas, muchas cosas, pero nunca será casual.

Finalmente no puede evitarlo, y la carcajada rompe la barrera. Choca contra labios entreabiertos, se quiebra cuando toca el aire, y puede ver cómo los labios de Jack se curvan en otra de esas sonrisas cegadoras. No debería provocarle eso, ese temblor de piernas y cómo si su estómago fuese mantequilla en estado de ebullición, cada vez que le ve sonreír. No es sano. No puede serlo.

-Esto es lo más infantil que alguien ha hecho por mí¿sabes? - comenta, y desliza la camiseta por encima de sus hombros.

Un poco grande, pero no está mal, al menos el mensaje no se deforma. Se retira mechones de pelo negro del rostro, y sonríe con la mirada baja, como si hubiera algo un poco (demasiado) vergonzoso en todo el asunto. Después de lo que pasó con él, debería haberlo, pero sienta extrañamente bien. Resulta demasiado catártico como para que sea una solución seria y adulta.

Gira en el centro del despacho, con los brazos abiertos y velocidad vertiginosa.

- ¿Qué tal estoy? - lo pregunta con risa nerviosa, y la sensación de algo palpitando en su estómago, esa especie de cosquilleo vergonzoso que hacía que le ardieran las mejillas con quince años.

Dios, Jones, no eres una cría, haz un mínimo esfuerzo por...

-Preciosa¿de verdad esperabas que dijese algo distinto?

Martha se para en redondo, mordiéndose el interior de la mejilla y como intentando parar la sonrisa que se comienza a esbozar en sus labios. Se cruza de brazos y le observa ladeando la cabeza. "Tiene una lengua de serpiente, capitán".

-Entre otros atributos.

Arruga la camiseta que queda sobre la mesa, plástico incluido, y la lanza contra él. La puntería no es mala, centro del estómago, aunque ella apuntaba un poco más abajo. El temblor de la risa, supone. El rostro de Jack se contorna en una mueca de indignación fingida y tristeza que se evapora por segundos.

Recoge su propia camiseta del suelo y parece que duda un momento antes de dejar caer el plástico y metérsela por la cabeza. Martha lo reconoce, la camiseta puede ser pueril, pero no le queda nada mal al modelo.

- ¿Tengo que hacer eso de dar vueltas? - pregunta, y da un paso hacia ella, mordiéndose el labio inferior y con una mirada que recorre su rostro y se detiene en su cuello, antes de continuar bajando.
-No lo sé, tú tienes más madera de modelo que yo.

"Ouch", ladea la cabeza, y Martha se siente acorralada. Dando pasos hacia atrás sin salida y con esa sonrisa persiguiéndola allá adónde vaya. Jack termina con un "me siento ofendido, Martha Jones" y su espalda contra el escritorio. Martha se pregunta cuándo han girado, y exactamente cuánto no le importa. Una mano a cada lado de su cadera, apoyadas sobre la mesa, y Martha se deja empujar hasta que está encima de la superficie y Jack demasiado, definitivamente demasiado cerca.

- ¿Quieres que te cuente un secreto? - Martha no pregunta, susurra. Cerca de su oído y tanteando el borde de la camiseta con las yemas de los dedos. Tan rugosa como la suya, tan extraordinariamente estúpida e infantil.

Jack le muerde el cuello, recorre su piel con los labios hasta llegar a ese punto, justo debajo de su oreja y junto a su mandíbula. La sílaba vibra, el "sí", callado y sabiendo que arranca una sonrisa y un hormigueo caliente y húmedo que se extiende por debajo de su cintura. . Es, sin lugar a dudas, la palabra más increíble del mundo.

Se toma unos segundos, y no está muy segura de lo que ha preguntado, pero dice "me da igual", y supone que contesta al hecho de que Jack se sienta ofendido, aunque es posible que sea una respuesta a una pregunta enteramente distinta. Una pregunta con muchos más interrogantes que respuestas.

Gime cuando chocan, y cuando las manos de Jack se deslizan hasta su cintura y a la cremallera de los pantalones. Suaves y adiestradas, parte de la rutina. Con un beso lento y que le hace pensar demasiado, pensar en Jack lo besó y también en pero era alguien diferente y en Jack sabe a café con demasiado azúcar. Quizá no debería ser así, el beso compartido. Quizá, simplemente, debería dejar de pensar, punto.

Después de todo, puede que ésa sea la clave. Ideas estúpidas y sexo sobre el escritorio. Un inmortal que se consume segundo a segundo y besos que queman como ácido.

A lo mejor es eso. Camisetas con mensajes estúpidos y rutinas a las que cuesta acostumbrarse, pero que no cambiaría por nada del mundo.

Ni siquiera por él.

Puede que por él.

Pero la camiseta tiene razón. Ten is a wanker. Y punto.



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