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Viñetas para 30Vicios.
Personaje: Neville Longbottom.
Tema: 8. Susurro.
Palabras: 308.
Resumen: Hay heridas tan profundas que ni la muerte puede cerrar.
Susurro
A veces, el dolor no es más que un susurro suave palpitando en su pecho, constante e inagotable. Neville lo sintió por primera vez cuando vio a sus padres en San Mungo, atrapados en su propio dolor, luchando contra él desde dentro, de la única forma que estaba a su alcance: el olvido.
Ese día, Neville también supo lo que era el odio de verdad. También constante e inagotable. Era, quizá, muy pequeño aún para comprenderlo. Para él fue un resquemor interno, un ramalazo de locura infantil que inundó su mente y le hizo mascullar aquel nombre con asco. Lestrange. Un sentimiento convertido en juego infantil cuando, una vez en casa, Neville se creyó capaz de castigar a aquellos que le habían dejado huérfano.
Ahora, el odio parece menos intenso que antes, pero el dolor sigue allí. Neville sabe que no desaparecerá. Tiene el cadáver de Bellatrix Lestrange a sus pies. Parece tan loca como cuando estaba viva, con los ojos desorbitados y la boca muy abierta, como si gritara su última maldición.
Neville pensó que ver morir a esa gente le haría sentirse mejor, más seguro, a salvo. Pensó que, llegado ese momento, sentiría que finalmente la justicia existía. Incluso hubo un tiempo, después de aquella noche en el Ministerio de Magia, cuando la vio, la escuchó y la sintió, en que Neville deseó matarla con sus propias manos, vengar a sus padres.
Ahora, Neville entiende que nunca ocurrirá nada que haga que el dolor remita, aunque sea un poco. Porque sí, esa maldita loca está muerta y ya no podrá hacer daño a nadie más, pero Frank y Alice Longbottom siguen en San Mungo, encerrados en sí mismos y sin intención de salir de allí. Y el dolor de Neville sigue susurrándole palabras de desconsuelo a su corazón porque, a pesar de todo, nunca los recuperará.