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Anoded Cortis
Author of 19 Stories

Rated: T - Spanish - Humor/Romance - Heero Y. & Duo M. - Reviews: 30 - Published: 10-28-07 - Complete - id:3861762

Título: Los diecisiete síntomas.

Serie: Gundam Wing.

Autora: Anoded. Abelista. RsDh. Lee-ThBhOf. YO.

Advertencia: HGH!, esto es puro AMOR CENSURADO (YTW!). Hombres que se enamoran de hombres¿No te gusta?, no leas. No aceptaré flames¿Estamos claros?, situaciones algo ridículas pero justificadas.

Disclaimer: He viajado al futuro, ahí soy dueña de Heero, así que hasta que llegue ese futuro, Sunrise amo, dueño y señor de todo. (Excepto la trama). Los síntomas fueron sacados y modificados en un e-mail que recibí, titulado: “17 señales de enamoramiento”, muchas gracias a quién lo escribió.

En calidad de: Especie de universo alterno, júzgalo tú misma(o). ONE-SHOT, si, no se preocupen, no más síntomas :)

Pareja: Duo-Heero. 1x2. Si te va mejor el Trowa por Duo, lo siento, estás en el lugar equivocado.

Raiting: No gente, no esta vez. Apto para todo el mundo.

DEDICADO A: Anne Darket, a quién aprecio mucho. Su cumpleaños fue el 11 de Octubre. Yo estaba en parciales y es la única razón por la que publico fuera de fecha. T-TU, en todo caso¡FELIZ CUMPLEAÑOS!, espero que haya llegado mucho yaoi a tu mano, y te hayas divertido muchísimo, me debes un pedazo de pastel :P

Resumen: ‘Diecisiete síntomas que señalan lo peligrosa que es esta particular enfermedad’, Heero leyó el primero, mientras una mueca sardónica se posaba en su rostro.

¡:) Espero que lo disfrutes(n)!

Los diecisiete síntomas

-O me estoy muriendo y no me había dado cuenta-

Heero empujó suavemente la puerta de la habitación. Lanzó una rápida mirada al panorama, y encontró el reloj despertador que él mismo había puesto sobre el velador, cruelmente olvidado en el piso. Como si alguien lo hubiese arrojado. Arrugó el ceño, y ligeramente ofendido, entró y se acercó a la cama.

Sobre el colchón, un inocente y desvelado Duo Maxwell, estaba desparramado de cualquier forma. Suspirando ligeramente de vez en cuando, el trenzado parecía estar suspendido en un sueño reparador de paz absoluta.

Heero sonrió levemente.

-Duo – dijo, mientras lo movía suavemente – Despierta-

Gruñéndole poco amablemente, Maxwell castaño le soltó un manotazo retador, mientras que con la otra mano, se ocupaba de tapar toda su humanidad con la colcha.

-Duo – repitió, perdiendo rápidamente la escaza paciencia que poseía.

Nñmdéjamedormirmñ. Sonó debajo de la colcha.

-Cinco en punto Duo – dijo Heero – Treinta minutos hasta tu lugar de trabajo-

Un ronquido.

Heero perdió toda su paciencia. Fastídiate, no me importa. Y estuvo a punto de salir de la habitación, completamente indignado, cuando recordó qué día era. Quincena.

-Sé que me escuchas –

Un suspiro largo. Sí, por desgracia, tengo sueño sabías.

-Comprendo que estés cansado –

Un suspiro corto. Claro que sí.

-Y has trabajado tanto toda la semana-

Resoplido. Por supuesto.

-Pero¿Sabes una cosa, Duo? –

Un ruido extraño. Nop, no sé.

-Que todo tu trabajo va a ser inútil –

¿Hmmm?, ¿Hmmm?

Heero sonrió sarcástico, caminó muy lentamente hacia la puerta, y antes de salir y cerrarla con fuerza, se permitió una pausa dramática.

-Día de pago –

Jejeje.

Eran las seis en punto, y Duo ya estaba bañado, perfumado, cambiado y completamente despierto y dispuesto para salir corriendo del departamento dónde vivía con Heero. Se hubiera detenido de buena gana, a contestar los comentarios irónicos que Yuy le estaba lanzando desde que recobró súbitamente la energía, pero su hora de entrada se aproximaba en quince minutos. No tenía tiempo suficiente, para involucrarse en una ardua batalla de sarcasmos, pero eso sí, tiempo suficiente para una pequeña venganza.

-Hey Heero, quizá consigas algo que te interese sobre mi escritorio- le gritó, antes de salir corriendo, y lanzarle una última mirada maliciosa.

Heero jamás lo admitiría, pero la convivencia con Duo Maxwell estaba afectando sus nervios. El problema, era que, antes de que empezara a vivir con el castaño, podría haber jurado que en realidad él no tenía nervios. Y ahora resultaba que había estado equivocado, y todo su trabajo para construir esa aparente tranquilidad se le estaba yendo por el desagüe.

Tardó unos cuantos segundos antes de admitir que su autocontrol había sido fuertemente dañado, y decidirse a abrir la puerta que guardaba el dormitorio de Duo. Miró con nostalgia el pomo mientras lo giraba, antaño jamás hubiera caído en una provocación tan patética.

… Quizá consigas algo que te interese sobre mi escritorio… Sí, claro.

Confundido por el desorden que reinaba sobre el escritorio de su compañero, Heero movió algunas envolturas de dulces, mientras trataba de encontrar algún factor repetitivo que le anunciara algún tipo de organización.

No había.

Estaba a punto de irse, cuando una mancha de fucsia chillón captó su atención. Perdida entre papeles hechos bolita, virutas de lápiz, y manchas de tinta azul, una revista de nombre impronunciable sobresalía orgullosa.

Tienes que estar bromeando.

Heero sonrió sarcástico, mientras movía ligeramente la cabeza. Estaba bien que su autocontrol se hubiese dañado, pero NO existía RAZÓN suficientemente PODEROSA en el mundo para hacerle leer una cursi revista sobre escándalos y test amorosos.

JAMÁS.

Duo recibió el sermón más largo sobre Responsabilidad y Puntualidad, que había recibido en toda su vida. Su jefa, había cumplido cincuenta y ocho años la semana pasada, estaba a punto de divorciarse, con cuatro hijos lejos de casa y con muchas ganas de volcar toda su energía en el trabajo, y no se sentía muy paciente con sus empleados.

Especialmente con Maxwell, que la irritaba más que todos los otros juntos. Ese muchachito de sonrisa traviesa, siempre lograba ponerla de buen humor cuando estaba molesta, y darse cuenta de aquello sin que pudiese hacer nada, la traía de un humor de perros.

-Tienes turno hasta las diez, Maxwell- le gruñó mientras se encerraba en su despacho- Ven por tu paga a esa hora-

Duo le sonrió encantadoramente.

Heero tenía en una de sus manos, una taza llena del cappuccino más amargo que pudo hacer. Negro y caliente, el líquido le seducía en reflejos puntuales de la superficie, mientas pequeñas motas de humo se deslizaban suavemente en el ambiente.

Delicioso.

Miró con desdén la revista que había traído del cuarto de Duo, y paseó su vista por los títulos de los artículos.

(1)“Jueliett Roverts cumple cuarenta años: Entrevista con la encantadora actriz (pág. 5-8)”, “Diez consejos para acercarte a tu pareja (pág. 9-14)”, “¿Dietas?: Nunca más. Nuevos productos reductores salidos al mercado (pág. 15-21)”, “Enfermedad grave: Diecisiete síntomas descritos para la prevención. (pág. 22-25)”

Heero abrió la revista en la página veintidós, si era un articulo preventivo, no sería un total y completa pérdida de tiempo, ¿Cierto?

¡ALERTA!: Una NUEVÍSIMA enfermedad primaveral está atacando a toda la población. Ponemos a tu alcance diecisiete síntomas rescatados de las sufridas víctimas.

Heero, definitivamente, iba a asesinar a Duo por esto.

Esta enfermedad es increíblemente contagiosa, y actúa atacando a pares, es por eso, que si eres muy cercano a alguien, y la padeces, es probable que tu compañero también lo haga. Es por eso que nos referiremos a la pareja compuesta por un sujeto “A”, y por un sujeto “B”.

Síntoma N° 17: La mirada fija.

El sujeto “A”, realiza una minuciosa inspección del sujeto “B”, la mayoría de veces, inconscientemente

Heero sonrió en una mueca sardónica. Ese síntoma ni siquiera contaba, él siempre inspeccionaba minuciosamente a cualquier sujeto “B”, era natural querer estar siempre informado de cada pequeño detalle. Te daba ventaja sobre el resto. El que Duo fuera la persona más cercana para dicha inspección, ni siquiera debía tomarse en cuenta.

Sí, claro, así era.

Síntoma N° 16: La conversación.

El sujeto “A”, se siente extrañamente solitario, cuando el sujeto “B”, termina una conversación.

-¿Extrañamente solitario?- Heero alzó una ceja, solitario NO era el adjetivoNo, definitivamente no. Tranquilo. Eso. Completamente tranquilo. Porque cuando Duo dejaba de hablar, Heero por fin podía oír sus pensamientos, y eso le daba tranquilidad, bueno, quizá si extrañaba el parloteo incesante del castaño, PERO, eso era, seguramente, debido a la costumbre. Estaba acostumbrado a escuchar a Duo. Claro, y cuando dejaba de escuchar, era completamente natural, que se sintiera un poco solo. Ya no había ruido que ocultara el vacío.

Pff, qué clase de inepto pudo pensar lo contrario.

Síntoma N° 15: Los mensajes.

El sujeto “A”, se siente especialmente atraído a releer los mensajes que el sujeto “B” deje, y a obedecerlos aunque en un principio no desee hacerlo.

Ehem.

¿Qué clase de perdedor relee los mensajes que le dejan? Heero tomó un largo trago de café. Se sentía en desacuerdo con el síntoma quince, si a uno le dejan un mensaje pidiendo un favor, se supone que, de acuerdo al aprecio que tengas, podías resolver hacerlo o no. Y Duo era una de las personas más cercanas a él (aunque nunca lo diría), si le pedía un favor, Heero sabía que podía rechazarlo, pero nunca lo iba a hacer, porque Duo era su amigo.

… Aunque en un principio no desee hacerlo…

Pasemos al siguiente síntoma, por favor.

Síntoma N° 14: Las caminatas lentas.

El sujeto “A” tiende a caminar más suavemente en compañía del sujeto “B”.

Heero analizó cuidadosamente la oración. ¿Más suavemente?, en esa se había salvado, él JAMÁS caminaba lento. Bueno, había ciertas ocasiones, cuando Duo le pedía que lo recogiera. Por supuesto, era porque Duo estaba cansado (Y había rechazado ir en auto), entonces, Heero tenía que aminorar el ritmo de la marcha, lo cual no era desagradable porque Maxwell siempre lograba distraerlo con algún comentario divertido…

Pero, el JAMÁS caminaba lento.

Síntoma N° 13: Timidez.

El sujeto “A” se cohíbe/tensa/oculta cuando la relación con el sujeto “B” se vuelve más íntima.

Heero sonrió con suficiencia. ¿Timidez¿Él?, por favor. ¿Y qué quiere decir con situaciones más íntimas?, porque era cierto que cuando Duo venía borracho de alguna fiesta, siempre tendía a ponerse cariñoso, pero era por el normal efecto del alcohol actuando en él, y Heero jamás podría sentirse cómodo con algo así, y esos roces sin sentido normalmente lograban generar cierto estrés en él, que terminaba llevando a un dormido Duo a su cama, y salir rápidamente de la habitación.

Eso NO era timidez. Claro que no.

Síntoma N° 11: Corazón

El sujeto “A” tiende a aumentar su ritmo cardiaco cuando el sujeto “B” se presenta de forma diferente (en el buen sentido).

Heero arrugó el ceño. Ese síntoma estaba MUY mal planteado. ¿Aumentar el ritmo cardiaco por una situación diferente?, qué tontería. ¿Y si el sujeto “A” simplemente había recibido un pequeño susto?, como aquella ocasión cuando Duo, que por ese momento trabajaba de modelo, había entrado a la cocina muy sigilosamente y le había soltando el grito-saludo más escandaloso de su repertorio: ¡BUENOS DÍAS, HEERO!, él sabía que lo había hecho para fastidiarlo, por lo que, aún con los latidos de su corazón tratando de relajarse, se había volteado bruscamente… Y ahí estaba Duo.

Con el cabello suelto y mojado, los ojos brillantes azules y divertidos, los labios curvados en una sonrisita traviesa, vestía una camiseta negra, muy, muy, pegada, unos vaqueros también negros y ajustados. Era la visión monocromática más sexy que había visto hasta el momento.

No pudo decir nada, los latidos en su pecho se habían hecho más fuertes y violentos.

Buen sentido y una m…

Síntoma N° 10: Sonrisa.

El sujeto “A” sonríe cuando escucha la voz del sujeto “B”.

Heero se indignó. Menuda ridiculez. ESO NO TIENE NADA QUE VER. La sonrisa era una señal de aceptación, una mera cortesía, si uno escucha la voz de un conocido, no digamos Duo, del que ya había aceptado, era una persona cercana, entonces uno sonreía ligeramente. ¿Cierto?, ligeramente alarmado, Heero buscó en su memoria algún momento en el que hubiese sonreído a alguien en respuesta…

“¡Hey, Heero!”, “Buenos días, Heero”, “¡Hola, Heero!”, “Nos vemos, Heero”, una sombra de preocupación se posó en los ojos de Yuy, todos sus recuerdos, siempre lo llevaban a Duo. Tenía que ser una equivocación, debía haber alguien más a quién hubiese sonreído…

¡Claro!, con sarcasmo, a casi todos.

Eso no servía para nada.

Síntoma N° 09: Centralismo.

El sujeto “A” solo puede concentrar su atención en el sujeto “B”.

Heero ya ni siquiera estaba intentando contradecir nada. Debía admitir, que cuando Duo y él salían juntos, su mirada siempre se desviaba para buscar al castaño. Se sentía especialmente intranquilo cuando Maxwell no aparecía en su campo de visión, la incertidumbre de saber si se encontraba bien le causaba una fuerte preocupación que jamás demostraba. Pero Quatre siempre le comentaba, que cuando hablaba con alguien más, parecía disperso, con la miraba azul buscando quién-sabía-qué.

Preocupación, sí, eso.

Síntoma N° 08: Música.

El sujeto “A” se siente conectado al sujeto “B” a través de la música.

Heero tarareó inconscientemente la melodía de Bad Day.

Había sido en un día común y silvestre, cuando había decidido quedarse en casa para avanzar cómodamente el trabajo atrasado que tenía. Había decidido abrir su propia empresa desde hacía tres años, y las cosas parecían estar funcionando bien, pero recientemente, y gracias al invierno, gran parte del personal se estaba excusando con gripe, y el trabajo pesado caía sobre quiénes todavía no habían sido pescados por el virus. Por lo que, tenso por el retraso, se había tomado el día, para avanzar todo lo que su secretaria no había podido.

El problema, era que, Duo también había decidido faltar. Porque tenía gripe. Y en la mañana se había disculpado con su jefa.

El castaño, aún enfermo y todo, estaba acabando con su mínima paciencia. Aburrido porque la televisión, aún con sus noventa y cinto canales, no tenía ninguna programación decente y no puedo salir, porque me da neumonía, Heero. Estaban confinados al primer roce de la convivencia.

Sintiendo su enfado, Duo quién había estado muy calladito, mientras Heero discutía por teléfono con quién-sabe-quién, había decidido poner fin al silencio, prendiendo la radio.

Muy pronto, Heero lo había fulminado con la mirada. Refunfuñando, el castaño apagó la radio de golpe, y junto a ella, la voz de Daniel Powter. Pero pronto, a Duo (que nunca estaba quieto) se le ocurrió algo. Corrió hasta estar delante del cubito-de-hielo-Yuy, y empezó a cantar suavemente.

Where is the moment we needed the mostYou kick up the leaves and the magic is lostThey tell me your blue skies fade to grayThey tell me your passion's gone awayAnd I don't need no carryin' on

Duo estornudó.

You stand in the line just to hit a new lowYou're faking a smile with the coffee you goYou tell me your life's been way off lineYou're falling to pieces every timeAnd I don't need no carryin' on

Y justo cuando empezaba la siguiente estrofa, Duo se quedó sin voz. Heero sonrió verdaderamente por una vez, bastante divertido, y palmoteó suavemente la cabeza castaña, antes de llevarse a Duo a su habitación, a dormir, antes de que, de verdad, le diera una pulmonía.

Síntoma 07: Único.

El sujeto “A” mantiene como centro de sus pensamientos al sujeto “B”.

Heero podía negar sobre esto cuanto quisiera. Podía mentir increíblemente bien, con el rostro inerte, y soltar una escueta negativa. Podía negar rotundamente con la cabeza. Pero Heero mentía. Aún, cuando su vida estaba llena de constantes preocupaciones, siempre estaba preguntándose por Duo. Si estaría bien, si se estaría riendo, si conocería a alguien, si se había enfermado, si había conseguido otro trabajo de medio tiempo, si había organizado sus horarios, si tenía trabajos de la universidad que terminar, si estaría feliz.

Por eso, Heero siempre se hacía tiempo para tomar nota de todos aquellos detalles, con sutileza, se encargaba de saber siempre si el castaño tenía alguna responsabilidad, para poder ayudarlo.

Heero era quién siempre despertaba a Duo para ir al trabajo. Heero era quién siempre dejaba dinero extra en la mesa para el almuerzo. Heero era quién siempre procuraba recogerlo cuando se hacía muy tarde. Heero era quién terminaba los trabajos de Duo, cuando éste caía dormido en las noches o madrugadas.

Duo era lo único que verdaderamente le importaba. Y Heero siempre podría negarlo.

Síntoma 06: Fragancia.

El sujeto “A” reconoce la fragancia del sujeto “B” de entre todas las demás.

Heero se sentía especialmente atraído por el olor de Duo. Lo notó una tarde calurosa, cuando estaba en la cocina, y vio a Duo preparando sabe-Dios-qué-batido y se acercó para advertirle sobre dejarlos sin fruta en alguno de sus experimentos. Entonces sucedió, una mezcla agradable lo hizo detenerse en seco. En principio asumió que era alguna rara combinación de los olores de la fruta, pero el perfume no desaparecía, y parecía más cercano cuando Duo estaba con él.

Duo olía fresco, a naturaleza salvaje, a esa corriente indomable de viento fuerte que golpea tu rostro cuando sales de día de campo. No era costoso, no era sofisticado, ni pretendía serlo. Era exactamente como Heero supuso que olería la libertad, de tener esta última, rastro de olor.

Síntoma 05: Sonrisa II

El sujeto “A” sonríe cuando mira (Y este también le está sonriendo) sujeto “B”

Heero dejó su ya vacía taza en la mesa. Es irremediable, se dijo, Duo tiende a mirar fijamente cuando te sonríe, te obliga, a sonreír en respuesta. Es como si estuvieras dejando algo incompleto cuando no lo haces. Y dejar incompleto algo, es de mediocres, en consecuencia, Heero tenía que sonreír. Pero muy ligeramente, sin parecer demasiado estúpido.

Sonrió mientras recordaba la mirada brillante.

Síntoma 04: Todo

El sujeto “A” hará cualquier cosa, para ver al sujeto “B”.

Je¿Cualquier cosa?

Heero bostezó cansado. Miró su reloj, marcaba las diez de la noche en punto. Había sido un día muy pesado, y no tenía la más mínima intensión de seguir en la oficina. Especialmente, porque ya había terminado todos los pendientes que tenía. Además, tenía que ir a recoger a Duo en quince minutos. Recogió sus cosas, se colocó el abrigo y salió de la oficina, dando las buenas noches, a su ajetreada secretaria, que se quedaría un rato más.

-¡Ah, sí!.¡Señor Yuy!- Heero se volteó – Recibió una llamada de Duo Maxwell hace media hora, dijo que hoy iba a salir a la medianoche, que no se preocupara y que fuera a casa-

Heero gruñó molesto.

-¿Dijo algo más?-

-No… solo repitió algo como que tenía que hacer horas extras- dijo la secretaria ligeramente tensa, el gruñido de su jefe normalmente no significaba nada bueno.

Heero cerró los ojos cansados. La secretaría lo miraba, expectante. Los abrió después de un rato, con un brillo decidido en ellos.

-Esther- dijo de pronto –Consígueme café, y dame papeleo suficiente para mantenerme ocupado hasta las once y cuarenta y cinco-

A las doce de la noche, Heero recogió a Duo, como siempre. Y cuando éste le pregunto si había tenido mucho trabajo, Heero le respondió malicioso, -Lo suficiente, Duo-

Síntoma 03: Identidad

El sujeto “A” ha relacionado todos los síntomas con alguna persona, reemplazando al sujeto “B” por alguien cercano a él.

Duo.

Maxwell.

Baka Trenzado.

Qué listo.

Síntoma 02: Memoria

El sujeto “A” ha estado tan ocupado, reconociendo sus síntomas, y pensando en el sujeto “B” (que ahora tiene nombre) que ha olvidado el síntoma N°12.

Heero miró la revista incrédulo. Paseó sus ojos de nuevo por el principio del artículo, y notó que había caído como un vulgar corderito. Mierda. ¡¿Desde cuándo se le pasaban estos pequeños detalles?!

Síntoma 01: Reconocimiento

El sujeto “A” ha sonreído y/o fruncido el ceño (por la indignación) del síntoma N° 2.

Heero le lanzó una mirada helada al artículo, pero siguió leyendo.

Si, ha reconocido todos los síntomas, y sabe que los padece, entonces, usted amigo(a) mío(a) está…

¿Verdaderamente jodido? Tentó Heero, sintiéndose sarcástico.

¡ENAMORADO!

Pero, estar muerto de amor por alguien, no es tan malo, acéptelo, y disfrútelo. Le deseamos mucha suerte.

Heero sonrió, por esta vez, divertido.

Duo llegó silbando al departamento. Era tarde y estaba cansando, pero había recibido su paga, con lo que podría comprarle un regalo a Heero, si no se equivocaba, su cumpleaños se acercaba, y ya había visto una pluma muy elegante que sin duda le serviría al estoico empresario.

-Maxwell- susurró roncamente, muy cerca a su oreja. Sin poderlo evitar, un estremecimiento recorrió su cuerpo.

-¿Heero?- le sonrió inocentemente.

Yuy le sonrió perversamente, mientras alzaba una fucsia revista.

-Muy gracioso- alzó una ceja sarcástica- ¿En qué estabas pensando cuando me pediste que leyera esto?- le acercó el artículo, para que pudiera leer el título.

-¡¿Eh?!- Duo entrecerró los ojos, sintiéndose repentinamente inquieto -¡Eso no fue lo que…!- de pronto la comprensión iluminó su rostro- ¡No Heero, estás equivoca…!-

-Cállate Maxwell- Duo se pateó mentalmente cuando su boca se calló abruptamente.

Heero le sonrió con suficiencia.

-Sabes Duo- dijo mientras se acercaba lentamente- He tenido toda la tarde para malinterpretar mi aparente equivocación-

Duo no entendía lo que Heero le estaba diciendo, estaba muy ocupado babeándose mientras lo miraba acercándose. Peligroso.

-¿Ah, sí?-

Heero se acercó a su rostro, y le susurró una frase muy cerca de los labios, como si estuvieran a punto de besarse.

-Creo que me he enamorado-

Duo abrió los ojos. Sintiéndose enfadado de repente.

-¡¿Qué?!- graznó -¡¿De quién?!-

Heero alzó una ceja sarcástica. Me gusta un completo imbécil. Impaciente, Yuy jaló a Duo de las solapas de la casaca, y lo besó.

Los labios eran suaves y dominantes, calientes y son un saborcito a café amargo que parecía hacerle querer olvidar de la existencia del mundo. Se movían lentamente sobre los suyos, succionando ligeramente, mordiendo en caricias inesperadas, arrancándole gemidos quedos y anhelantes. Eres mío. Parecían decir. Tuyo. Respondía Duo, completamente perdido en la caricia.

Se separaron renuentes, sólo para tomar un poco de aire, y para que Duo dijera quedamente.

-Sabes Heero, creo que yo también estoy enamorado-

FIN

NdA:

(1) Está mal escrito al propósito :)

¡FELIZ CUMPLEAÑOS ANNE!, espero que el fanfic te haya gustado :) lo hice con muchísimo cariño para tú, espero que me perdones la tardanza, pero la Universidad siempre me tiene muy ocupada :P

¡Mañana tengo examen!, por eso no me puedo extender mucho. Espero que en general, la historia no les haya sonado muy descabellada (Heero leyendo revistas de corazón… Jejeje), y que los haya entretenido. En todo caso, cualquier duda o comentario hacérmelo llegar.

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