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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Death Note » Gallito Ciego

yoshika-chan
Author of 13 Stories

Rated: M - Spanish - Romance/Humor - Matt & Mello - Reviews: 6 - Published: 10-29-07 - Complete - id:3863260

Ninguno de los fuckin personajes me pertenece, de lo contrario Matt usaría un collar de perro, Mello portaría un látigo en el bolsillo y Near tendría los pantalones rasgados de modo que se verían sus lindos calzoncillos //.

-Gallito Ciego - One Shot!-

La verdad, dudaba que hubiera una día tan aburrido como ese. Sin nada que hacer, ni siquiera asistir a clase (y para desear eso, había que estar muy aburrido). El chocolate se había acabado y hasta dentro de tres días no tendría más. Lo irritaba bastante y Matt ya tenía dos moretones por haber hecho alguna pregunta estúpida o por tropezarse accidentalmente sobre él. Sabía bien que no tenía la culpa pero él se dejaba pegar ¡Entonces que se joda! (n/y: que malo ¬¬) no era culpa suya que tuviera tendencias masoquistas.

Aunque una vez ocurrió algo que lo dejó ¿cómo decirlo? Emocionado, excitado. Si excitado.

-A veces me da por pensar que eres un perro masoquista -había comentado irónico una tarde de verano.

-Bueno -se acomodó la gafas en un intento de sensualidad- si algún día tienes ganas de castigar a alguien, ahí estaré -respondió con malicia y picardía. Dos adjetivos poco usuales en el pelirrojo. Mello se ruborizó de una forma también inusual porque estaba bromeando y lo de su amigo si iba en serio.

Si, ese recuerdo quedó guardado en su mente bajo llave y surgía de noche junto con una mano amiga para descargar esa ‘excitación'. Porque si lo que dijo en verdad no era un broma, él sabía diversas formas de jugar y castigar.

"No, no, seguro que me estaba jodiendo" repetía apretándose los puños al punto de clavarse la uñas en la palma, a veces llegaba a sangrar pero no le importaba. Su miembro comenzaba a ignorar sus pensamientos y actuar por si solo, odiaba eso. Se dio vuelta y se recostó boca abajo. Sus mejillas se habían encendido, ahora lo hacían más seguido y costaba bastante escondérselo al cachorro, era una suerte que fuera tan tonto e ingenuo, o al menos que lo aparentara.

"Mirá en la estupidez que vengo a pensar, cada día estoy peor -charló consigo- y va a llegar el día donde me lo voy a tener que violar." Por que si, porque esa gafas le daban un aspecto tan extraño y sensual, esa ingenuidad tan adorable. Los movimientos que hacía e incluso cuando se agachaba a atarse los cordones de las zapatillas, cualquier cosa se volvía insana.

"Pendejo violable" y rió socarronamente mientras su mente lo iba desnudando de apoco.

Qué fácil era decir eso, más fácil que decir ‘Estoy enamorado de ti Matt'.

Enamorado... que palabra tan bizarra, jamás lo escucharían hablar así ni muerto. Pero Matt era su mejor amigo ¿acaso ni él lo vale?

"Me pregunto como la tienes Matt" ¡basta! Fue muy lejos, terminaría por lastimarlo y por más que quisiera y se lo mereciera no debía.

Alguien llama a la puerta, que ganas de molestar. Pero como ya dijimos antes Mello no tenía nada que hacer.

-Adelante -invitó sin ganas, y para suerte suya se abrió paso su linda mascotita. Parecía alegre, no se sabe de qué. Seguramente ganó alguno de esos jueguitos adictivos. Qué fácil se conformaba. Que simple era.

-Mello -llamó sentándose sobre su cama- ¿por qué esa cara?

-¿Qué eres idiota? Hoy fue un día muy divertido...

-No hace falta ser tan irónico ¿sabes? -se sacó las zapatillas y volvió a sentarse juntando ambas plantas de los pies y balanceándose.

-¿Y tu por qué tan feliz?

-Nada especial, solo que fue un buen día.

-Me alegro por ti -respondió sacando la lengua mientras imitaba la pose de su amigo.

Se quedaron unos minutos así, y solo Dios sabe que pasaba por las mentes de cada uno. Hasta que Mello no soportó más el silencio.

-Me aburro Matt.

-¿Qué quieres hacer? ¿Quieres... jugar algún juego? -ofreció dudoso.

Y esa era la oportunidad perfecta para ‘divertirse'. ¿Qué juego debía escoger?

Hizo memoria de todos los juegos que había jugado, hasta que uno muy particular le vino a la mente. No era muy complicado pero era ideal para lo que buscaba.

-Juguemos al Gallito Ciego -retó. El menor arqueó la ceja sin entender bien. Lógico, muy pocas veces salía al patio a socializar así no sabía nada de juegos- creo que no tienes ni la más remota idea de cómo se juega -se puso de pie yendo hacía al armario- ven que te enseño.

Matt, como siempre obediente, se acercó a su amo y vio que sacaba del segundo cajón una remera bastante vieja. Cortó una tira de tela lo suficientemente larga como para rodear su cabeza.

-Tengo que vendarte los ojos -explicó mientras lo despojaba de sus gafas y colocaba en su lugar la tira de tela negra- la idea es que no veas nada -se dio cuenta de que Matt empezaba a caer en el juego, mejor aun: menos resistencia y más placer.

-Mello... -sonrió lujurioso- ¿qué tipo de juego es este?

-Uno que te va a gustar mucho. Ahora debes dar 3 vueltas -le hizo dar un giro y seguido un profundo beso- uno -lo hizo girar de nuevo, otro beso- dos -el tercero, un último beso. Una lengua húmeda que entraba a su boca mientras las manos hacían más presión. La saliva tenía un sabor embriagante y dulce. Los labios del mayor que enloquecían... que no se detenga nunca, y el hecho de no ver lo emocionaba... un juego. Besarse a ciegas con su amigo. Lo abrazó de la cintura posesivamente y lo estrujó contra si.

El aire se le estaba acabando pero Mello no le iba a permitir separarse. Las cosas serían cuando él quisiera por más que tuviera que morir de asfixia. Su labio inferior era mordido bruscamente y la mano comenzaba a sobarle el traste. Desde siempre que quería tocar a su perro, desde siempre que quería tenerlo así.

-Ah... Mello... -jadeó, relamiéndose la boca.

-Basta Matt, que aun no empezamos a jugar -rápidamente le quitó la blusa y se alejó de él- ahora tienes que encontrarme.

-Ok, aquí vamos -y ciegamente comenzó a merodear por la habitación, tanteando las paredes en vano, el rubio era muy escurridizo y en cada descuido aprovechaba para tirarle un mechón de cabello, palmearle el trasero o pellizcarlo en el vientre haciéndole sentir muchas cosquillas- ¡Mello, quédate quieto! -pidió.

-Tienes que encontrarme Matty -repitió, su voz provenía del lado izquierdo, tenía seguir hablando para facilitar todo.

-¿Y qué gano si te encuentro?

-Bueno, por el resto del día haré lo que quieras... pero eres tan tonto que jamás me vas a encontrar -"Si supieras en que error tan estúpido acabas de caer Mello".

-¿Lo que yo te pida? ¿Podré verte desnudo? -y su imaginación ya empezaba a actuar por si sola. Jamás había visto a Mello desnudo, es decir entre hombres no pasa nada ¿verdad? pero con Mello todo se limitaba a reglas, lo que no quería no se hacía y punto. Su cuerpo era un enigma desde que tenía memoria. Ni si quiera de niños se lo había permitido.

-Lo que me pidas -"Continua hablando Mello -su voz se oía cada vez más cerca y Matt fingía ir en lado contrario para luego abalanzarse sorpresivamente- falta poco".

-Hablo en serio Mello, ¿no vas a negarme nada? -más cerca...

-¡Puta madre! ¡Ya te dije imbécil que haré todo lo que me pid-! -listo.

-Perdiste tontito.

Funcionó, solo bastó con ese grito para encontrarlo, estaba encima de él y a ciegas sabía orientarse perfectamente, tan bien que fue cuestión de segundos para que ya Mello estuviera boca abajo en la cama y en posición empinada (n/y: o OMG!) listo para... ya saben .//.

-Dilo -ordenó Matt (n/y: quien diría que usaría 'ordenó' y 'Matt' en una misma oración) mientras besaba el cuello de su no-amo-temporalmente y metía en su boca los dedos índice y mayor- di "Ganaste Matt".

-No -se negó mientras mojaba los dedos divertido.

-Dilo... -canturreó mientras movía la mano para jugar con su lengua.

-Ganaste Matty -el menor sacó los dedos y los introdujo en su entrada moviéndolos en forma circular- ¿duele?

-Lo haces como niña -los hundió más y se movió con mayor velocidad.

-¿Y ahora ¬¬?

-Matt es una niñita bonita -soltó una carcajada. Ya no era posible meterlos más adentro, era hora de meter otras cosas y cerrarle la boca. Se quitó el jean y el bóxer apurado, se acomodó tomándolo de las caderas y lo penetró.

-¿¡Y ahora!?

-¡¡¡Fuuuuck!!! ¿De qué tamaño es esa cosa? -se dejó caer por el dolor repentino mientras Matt comenzaba el vaivén feliz y orgulloso de sus atributos. La mano más cerca lo masturbaba.

-Jejejeje -le besó el cuello aplicando fuertes mordidas, era la única noche en que tenía derecho a marcarlo como su propiedad. Simplemente su piel tenía un sabor exquisito y su silueta era hipnotizante. Como jamás había imaginado. Mello era un sueño. Su sueño ahora.

-Ah... Matt... la próxima entro yo -amenazó rencoroso.

-Si ganas el juego claro -continuaba con los ojos vendados pero no le importaba, eso aumentaba sus otros sentidos, los que realmente necesitaba: tacto, gusto, oído. Ahora mordía le lóbulo de la oreja, fuerza... que se estremeciera, que se sintiera como tantas veces Mello lo había hecho sentir.

El rubio dejó escapar algunos gemidos y el ritmo continuaba. Ahora le apretaba los pezones.

-Ahí no Matt -se quejó, pero no fue escuchado porque lo hizo más fuerte aun.

-Silencio, yo gané y los roles cambian hasta mañana -podía sentir la malicia apoderándose en él, la sensación de dominio- se un gatito bueno o este perro te va a morder peor.

Hasta que llegó el punto de liberación del perro Mello se limitó a gemir y pedir más (n/y: decidite ùú). Pero Matt quería seguir en otras partes de su cuerpo, por ejemplo los labios. Salió con lentitud de su cuerpo y lo dio vuelta.

-Te quiero seguir probando Mello -lamió su miembro un par de veces yendo hacia arriba, dejando un rastro débil que más tarde volvería a recorrer, mordió los pezones, los succionó. Nuevamente marcó de rojo el cuello, dejó rosadas ambas mejillas. Acariciaba el cabello rubio y lo apartaba de su rostro para mayor comodidad, por cuarta vez contacto labial, por cuarta vez lenguas girando juntas, por cuarta vez todo.

-MhhhhmMatt... -la pronunciación de la 'm' era algo tan sensual en él.

-Silencio -volvió a pedir.

-Hay que jugar a esto más seguido... -continuó mientras sus manos recorrían toda la espalda del menor.

-Ya te lo dije antes... ahí estaré.

-Gallito Ciego - One Shot! - End-


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