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Author of 12 Stories |
Advertencias: no, ninguna de momento, lo de siempre, yaoi, lemon en el futuro, si no les gusta la parejas, pueden ir a ver las secciones que les gusten x)...
Disclaimer: lo único mió es la idea de la historia y la OOC por mas que llore, grite y patalee, Naruto y sus personajes no son de mi propiedad, y mucho menos el nuevo relleno en la serie, así que por lógica obvio simple (y medio estupida) le pertenecen a alguien con imaginación, y sobre todo, dinero y tiempo... La vida es injusta ¿no creen?
Esa mañana el cielo se fragmentaba en matices color celeste siendo opacados un poco con el fino color gris de las nubes que se rehusaban en irse. Los rayos débiles del sol se colaban por algún orificio que entre los nubarrones se permitía colarse, dándole al día un aspecto menos deprimente que las veces anteriores. Una brisa fresca bañaba toda la ciudad con su frio roció.
Era una mañana singular, sin duda, muy distinta a los días pasados.
Sasuke estiro su cuerpo, desperezando su aun dormido cuerpo, extendiendo sus brazos un poco hacia arriba. Y aun que en realidad deseaba más que nada quedarse acostado un poco más de tiempo, tenía que despertar esa mañana, de sábado, temprano debido a que unos días atrás, habían quedado los cuatro, en salir a comprar el sustento de la semana, de esa manera se evitarían el salir constantemente de a diario.
Y aun que generalmente siempre acordaban solo comprar lo vitalmente necesario para sus necesidades cotidianas, estaba casi seguro que Itachi y Tobi traerían consigo la tienda completa, ya sea de ropa o de comida, ya que para ellos nunca había suficiente en la casa, muy a pesar de que esta estuviera llena de alguna que otra chuchería o cosa dulce que satisface la ansiedad y alimenta un poco su tan peculiar, y molesta, híper actividad.
Recordó con algo de alegría lo acontecido la noche anterior, estaba a unos pasos de por fin conseguir su objetivo, y todo resultaba relativamente fácil.
Su delicado equilibrio mental ya no soportaba la idea de considerarse un desconocido para Naruto, pasó demasiados años para volverle a ver, su misma inseguridad había sido aquel gran obstáculo que jamás le permitió seguir adelante.
El mismo sabia y se recriminaba el dejarse mostrar tan débil, el no era una persona que le diera importancia a su pasado, o que se ligara de forma muy estrecha con alguien. De igual manera el jamás se podía despegar de aquello que le saco de el oscuro abismo en el cual se había visto sumergido, ese dolor que carcome lentamente por dentro y consume como una llamarada sus emociones, extinguiéndole al punto en que sus ojos negros son dos cuencas vacías, carentes de vida o significado. No, definitivamente el no se podía visualizar de nueva cuenta en algo como eso, no soportaría ver la compasión reflejada en el rostro de su hermano, o ver a Tobi borras su estúpida, pero reconfortante, sonrisa, la cual adornaba constantemente su pálido rostro.
Más aun, no podía ver nuevamente como él creía ser el único que se adentraba en el abismo, sin darse cuenta que con el se iba su familia.
Naruto siempre fue aquella luz entre la bruma oscura de la noche, como bien le había dicho su hermana, comenzaba a depender mucho de el rubio, y la sola idea le infundía un miedo atroz, sabiendo que por esos ojos azules daría la vida misma, pero, aun así, si llegara a perderlos como la ultima vez, su mundo se desmoronaría, convirtiéndose en nada, porque claro, el mismo borraría su existencia, y aun que él debía reconocer que sonaba estúpidamente cursi, de verdad quería estar con Naruto, esos años era lo único en lo que pensaba, el de verdad… en verdad quería estar con él, ¿eso es muy difícil de lograr?
Tomo el extremo de la colcha que se encontraba a mitad de su cintura, tirando lo suficientemente fuerte como para cubrirse hasta la cabeza y hundirse en su cama. No tenía muchos deseos de levantarse temprano.
Terminaba de borrar cualquiera arruga de las mantas de su oscura cama. Su falta de sueño constante le había permitido, esa mañana, bañarse, arreglar su cama y ordenar un poco su habitación, y según tenia intuido, podía preparar algo de desayunar (quizás la comida incluida) y sus apreciables parientes, seguirían sumergidos en sus muy placenteros sueños (de los cuales, podía confirmar, no quería enterarse, ni formar parte)
De cierta manera, ya lo tenía intuido, sabía que Tobi no se levantaría temprano, ni aun que ella comenzara a gritar que la casa se derrumbaba, vendía su alma a que Itachi, ni por todo el Dango de Japón, osaría abrir sus oscuros ojos antes del medio día en un sábado. Eso ameritaba un muy profundo suspiro de frustración.
Aun que lo desconcertante en todo el asunto es que ni siquiera Sasuke había sido capaz de dar señas de vida, seguramente por eso el día estaba tan extrañamente despejado.
Observo con distraído interés el reloj que se encontraba sobre su mesa de noche. Marcaba las nueve menos cuarto. Un nuevo aliento escapo de entre sus pálidos labios, y la frustración se dibujo en sus finas facciones, mientras resignada caminaba con paso lento a la gran cocina, de un blanco inmaculado (resultado de horas de ardua limpieza, y ahí del pobre que osara manchar las pulcras paredes con alguna sustancia extraña).
En momentos como aquellos, se sentía ajena a toda la vida que hasta el momento había llevado. Los recuerdos de sus fallecidos parientes se hacían cada vez más borrosos y lejanos, distorsionándose lentamente hasta convertirse en manchas difusas en su mente.
Ella no podía mencionar mucho sobre ellos, nunca fue lo que se dice, muy cercana a ellos, o no se le permitió ser… en dado caso, cualquiera de las opciones era igual.
Lo que su mente lograba archivar con aterradora exactitud, es lo que sucedió en el que toda su familia se redujo a cuatro, y todo lo que aconteció después de dicho suceso.
Como si fuera, ayer su mente tenia grabado una a una las escenas. Su madre chillando, la voz angustiosa de su padre, algún tío o primo, quizás la abuela, no recordaba exactamente quien, le gritaba a ella ayuda. ¿Remordimiento?
No, claro que no. Ella solo tenía un objetivo en ese momento, sobre sus padres, sobre sus familiares, nadie era tan importante como el.
Acunar a Sasuke, calmar su llanto y si era posible, ella llorar por él. Era lo único que importaba, y lo único que seguía importando.
¿Triste?
Si, y mucho.
Pero no podía (ni puede) hacer nada al respecto.
Desde que nació, desde que fue la primera en nacer esa vez, desde el momento en que fue mujer, así se decidió, vivir para servir, no hay mas camino, no queda más.
Y no se quejaba, si es por el… no… si es por ellos, estaba más que bien.
No exigían, no pedían, y le ayudaban, eso estaba muy bien.
A Sasuke le molestaba (cuando no…) orgullo lastimado, depender de una mujer, variantes infinitas que no se pondrá a examinar. Pero aun así, las cosas estaban bien.
Comenzaba a sentir que se auto compadecía, o se trataba de convencer de que las cosas no se pueden poner peor (no debe pensar así) pero comenzaba a examinar su falta de interés en sí misma, quizás, solo quizás era momento de vivir por ella, y no por alguien más. ¿Qué era lo que ella deseaba?
No sabía.
Tal vez todo ese tiempo estuvo viviendo una vida ajena, sin ver que ella necesitaba también atención.
¿Qué era lo que ella deseaba en la vida?
No sabía.
Era una sensación algo extraña, quizás algo complicada, por ese motivo le era más difícil de tratar de interpretar su significado. Sentirse como si fuera solamente algo que es dependiente de alguien más, tal vez eso sentía Sasuke, una dependencia por ese rubio, una forma de aferrarse a la vida, algo por lo que vale la pena vivir por que el así lo decidió, no porque alguien dicto que así debería ser.
Era complicado, demasiado (y la consideraban una genio…) y pensamientos como aquellos le atormentaban constantemente.
Por más que analizaba la situación, solo sabía que la historia de Sasuke y Naruto, parecía más una novela barata (de esas que en ocasiones Tobi e Itachi le hacían ver) que una historia romántica.
Analicemos ese punto (no es que le importe re memorizar, pero trataba de encontrarle la importancia)
Fue unos tres meses (quizás cuatro) después de la tragedia de su familia.
En ese entonces Sasuke y ella tenían unos ocho años, Itachi doce y Tobi diecisiete, siento el mayor, por lo cual en aquellos momentos estaba demasiado perturbado, ya que de un día para otro termino siendo la cabeza de múltiples empresas (de las cuales no tenía ni la mas mínima idea de cómo manejar) no tuvo tiempo de lamentar la muerte de sus padres y demás familiares, tenía a dos niños y un puberto a su cuidado, siendo el apenas un adolescente (justificando así su infantil conducta) por lo cual, en lo que el trataba de digerir tanta información, mando a Itachi y sus hermanos a una casa de campo (una de las tantas que tenia)
Aquí es donde los problemas tomaron un tono más intenso, con un Itachi tratando de ignorar sus propias dolencias, para poder tomar el papel de hermano responsable y de cierta forma madurar y darles un ejemplo a sus hermanos. Un Sasuke con facciones endurecidas (pese a su corta edad) una frialdad ante los aspectos de su vida y una gran caparazón cubriendo sus emociones, alejándose de todo y todos. Por último ella, Gaia, la que no existía, la sombra de Sasuke, la que tenía que velar por el, ignorando los constantes rechazos, sin prestarle atención a los innumerables insultos (a los cuales en varias ocasiones en las que su nula paciencia se veía afectada, tenía que contestarle) causando así una fuerte fricción en su quebrantada relación de hermandad.
Pero, de un día para otro, sin que Itachi y Gaia pudieran explicar el motivo, Sasuke sonreía (o algo parecido a eso) su actitud era más tranquila, menos agresividad, menos frialdad, podía decirse que volvió a ser humano (extraña expresión, se debía admitir) y ninguno de los dos pudo explicar el motivo.
Aun que quizás ninguno quiso buscar o encontrar el motivo, el estaba bien, era feliz (o eso parecía) así que las cosas estaba bien ¿no?
Pero la curiosidad fue más, y ella quiso saber la razón, tal vez se sentía desplazada (aun que debía admitir que tal vez nunca tuvo ese lugar) o podría ser envidia, cualquiera que fuera la razón, ella deseaba saberla, y lo supo.
Unos rubios cabellos y unos encantadores ojos azules.
Observo su relación desde lejos, siempre oculta, sin dejarse ver.
Era una relación al… ¿absurda? Si, podría ser una palabra adecuada. Siempre, no había día en el que no les siguiera, en que no les observara, y en todas esas ocasiones se encontraba con una pelea. Un “dobe” un “teme” o un “Baka” salían constantemente de los labios de su hermano y aquel lindo niño. Pero aun así, aun que siempre fuera así, los dos parecían tan contentos, tan satisfechos de encontrarse en ese momento juntos, de haber encontrado alguien que llenara el vacio en el que se encontraban hundidos.
Y ella sintió odio, desesperación y a la vez, sintió tanta alegría, por que el sonreía, no a ella, pero aun así lo hacía, y era lo importante ¿no?
Pero los problemas comenzaban, estaba confundida, era la primera vez que en su interior se arremolinaban tantas emociones contradictorias que se salió de su control, mas peleas constantes con Sasuke, más insultos, algún golpe que se escapaba sin querer, y lo último que se pudo soportar.
Itachi decidió mandarla lejos, él y ella sabían que llevar a Sasuke lejos del lugar, significaba arrebatarle el trozo de felicidad que había encontrado, y ellos no se veían capas (aun después de todos sus conflictos) de arrebatarle todo aquello, y ella acepto sin reclamo.
Sin embargo, un día antes de su partida, como recuerdo de despedida, pudo ver nuevamente la amarga mueca dibujada en el rostro de Sasuke.
Naruto (el nombre de aquel lindo chico, según había investigado) sufrió un accidente en el lugar en el que vivía (un orfanato no muy lejos de donde ellos se encontraban) y un tutor había venido por el llevándoselo lejos.
Su abogado, Hatake, padre de su ahora también abogado y profesor, se encargo de internarlo en otro lugar, acusando al antiguo hogar del rubio de maltratos constantes contra los niño que se encontraban ahí.
Poco después el lugar cerro, al igual que el corazón de Sasuke y sus momentos de felicidad.
¿Y después?
Bueno, ahora estamos viviendo el después de todo aquello.
Sasuke e Itachi vivieron en ese lugar hasta que ella y su hermano menor cumplieron los quince.
Con ayuda de Tobi, ella misma logro encontrar el nombre y el paradero del rubio (aun que después casi asesina a su pervertido sensei por no haber mencionado el insignificante detalle de el saber el paradero del susodicho)
Y después de años de no ver a su hermano, pudo regresar viendo su rostro tranquilo, quizás no la recibió con alegría, ella misma se había encargado de silenciar a Tobi, Itachi y Kakashi de que no mencionaran nada sobre que ella había propiciado el reencuentro (algún soborno, una amenaza, y un libro pervertido respectivamente fue más que suficiente para asegurarlo)
Con ayuda de una de sus ex compañeras, dio con la dirección exacta (ni para eso le fue de ayuda Kakashi)
Karin, nombre de la susodicha, amablemente le había mostrado a Sasuke los lugares que debía de conocer básicamente por la ciudad, así como la dirección del rubio.
Y ahí estaban ahora, esperando por algo, ya que en bonito momento al rubio le dio por tener amnesia, quizás el accidente, quizás los años, cual fuera el motivo, están ahí, aquí y ahora, lo único que importaba.
Bueno… no, lo único que importaba para Sasuke… y ahora a Itachi, que le daba por sacar a flote sus instintos pedófilos.
Aquí es cuando cualquiera comprende que ella no entraba en ningún lugar.
Era patético ¿verdad?
Pero ya no quedaba más que hacer, quizás… quizás lo único que le quedaba era esperar, en algún lugar debía haber alguien que necesitara de ella, tal vez sus hermanos, ya no, ni su primo… pero algún día… ¿verdad?
Resoplo resignada, apartando bruscamente toda clase de pensamientos respecto al tema. Siempre que tenía demasiado tiempo para ella misma, comenzaba a meditar sobre su actual situación y lo todo lo carente en su vida.
Dio un último suspiro, había terminado el desayuno y el almuerzo, y aun así la casa estaba atrapada en un turbio silencio.
Seguramente ya era hora de levantar a sus flojos parientes.
La mañana era bastante apacible, ni un ruido atravesaba la bruma del silencio que se encontraba en su habitación, y de alguna manera eso comenzaba a parecerle inquietante.
No había señal de los gritos de Tobi, ni las quejas de Itachi por que lo levantaron temprano o a su hermana quejándose de lo flojos que eran todos en ese lugar, lo normal en una casa como la de ellos.
Se dio media vuelta, quedando boca arriba en la cama, clavando sus oscuras orbes en el techo, tan firme y blanco como la noche anterior.
Realmente ya no tenía sueño, pero tampoco tenía muchos deseos de levantarse, pero podía asegurar que en cualquier momento la puerta de su habitación se abriría, entraría su hermana, abriría las cortinas dejando entrar el molesto sol y diciéndole amablemente…
-ya levántate Sasuke –hablo la pelinegra destapando bruscamente a su hermano-
Oh, esperen un segundo, eso ya estaba pasando.
-se supone que todos en esta casa hace media hora debieron de haberse levantado- seguía con tono quejumbroso, abriendo el armario de Sasuke y seleccionando ropa- báñate, cámbiate y te quiero en media hora listo- aventó las ropas seleccionadas a la cara del pelinegro- voy a despertar a Tobi e Itachi- salio de la misma manera, rápida e imprevista, con la que había entrado-
Sasuke dejo caer su cuerpo nuevamente a la cama, dejando su cabeza reposada en la almohada, siendo aun cubierta por sus ropas.
Retiro las prendas y observo, sin ningún interés en especial, el techo.
No sabía bien de que manera interpretar cierta inseguridad que le había atacado de pronto, como si la mejor opción fuera quedarse en su casa, sin hacer nada, como todos los fines de semana.
Pero claro, como bien sabían los tres hombres del hogar, no debían contradecir a la maligna mujer, que, aparentemente, controlaba sus vidas. Ahora los cuatro se encontraban caminando a la plaza central de la ciudad para comenzar un largo y pesado día de cargar bolsas.
Por supuesto, como era costumbre ya en los dos mayores, terminaron con sobre carga de material, ya que a Tobi todo le parecía lindo, a Itachi todo le parecía necesario, a Sasuke todo le era molesto y Gaia tenia poca opción entre decir que no o si a las elecciones de los otros, ya que ella no cargaba con el presupuesto y si Tobi lo quería Tobi lo tenia (ley del hogar, injusta y sin sentido) ya que era el administrador de todo, la ventaja del asunto es que si le ponían el suficiente empeño y una carita conmovedora, todo les compraba. Por supuesto que eso solo era ventaja para Itachi y en ocasiones, aun que lo negara, para Sasuke, Gaia solo pedía lo necesario para la casa, como la comida, detergentes, algo que hayan roto Tobi o Itachi (en ocasiones ella y Sasuke)
Y así, de esa manera tan entretenida, su día pasa de manera rápida.
A eso de las cinco de la tarde, los cuatro se encontraban sentados en una pequeña cafetería, disfrutando de los últimos calidos rayos del sol del día, y posiblemente de la semana, tomando algo caliente, calmando un poco el frió que provocaba la suave, pero helada brisa de la tarde.
Gaia se encontraba analizando, como siempre, a sus parientes, sus comportamientos y expresiones, que con el tiempo… quizás los días, cambiaban constantemente, revelando una nueva faceta en cada uno de ellos, o tal vez mostrando lo que realmente son y nunca se habían mostrado.
La tranquilidad no era presente, Tobi ingería cantidades desmesuradas de azúcar, Itachi tomaba cafeína a mas no poder, cafeína con azúcar no ahí que omitir, y Sasuke su tan común café negro con, o sin, poca azúcar.
Sasuke simplemente deseaba regresar a su cama y esperar que fuera lunes para ir a la escuela, y no precisamente por que amara las clases, al contrario, añoraba demasiado su clases privadas en la comodidad de su casa, pero si ese era un precio a pagar, bien valía la pena pagarlo.
Dio un sorbo a su amarga bebida, sintiendo el caliente escozor en su lengua, deslizándose calidamente por su garganta. Aun no entendía del todo ese excéntrico gusto por el café negro, pero le daba un sabor de confort a su estomago en ese ambiente cargado de helada atmósfera.
Giro distraídamente su rostro a la calle de enfrente, al parecer, ellos no eran los únicos que habían aprovechado lo agradables cambios climáticos, ya que a pesar de estar cayendo la noche, la ciudad aun parecía bastante concurrida a esa hora.
Todos iban y venían a ritmos tranquilos o acelerados, parejas tomadas de las manos, con sonrisas de complicidad tatuadas en sus labios, familias, madre, padre e hijo, caminaban en un trío acompastado, contemplando escaparates con mas deleite que el admirar el contenido, sin propósito de compra.
Era una irrealidad observar algo así, tanto tiempo abstraído en si mismo, encerrado en su pequeña coraza, alejándose discretamente de todos, le habían hecho olvidar el calor que en ocasiones los humanos podían emanar, y se sentía bien, en paz, sin que los molestos berridos de Itachi o Tobi llegasen a molestarle.
Por un segundo su vista se guió a una cabellera rubia, tan inquieta y vivaz, sobresaliendo entre tanta multitud. Y sus ojos implorantes, ignorando cualquier otra cosa que no fueran las hebras doradas, siguieron cada movimiento hasta toparse con el rostro del oji-azul.
Naruto caminaba, a lo que era su parecer, apuradamente del otro lado de la acera, por sus movimientos constantes y repetidas veces que giraba su cara para atrás, Sasuke supuso que no iba solo.
Y para su mala suerte observo a su acompañante, aquel joven, y molesto, azabache que siempre hablaba confianzudamente con el, con sus sonrisa hipócrita bailando en sus labios, y sus ojos negros, carentes de expresiones reales, siguiendo a Naruto a cualquier lado que este fuera.
Una incontenible ira se comenzó a apoderar de su razón, ese sujeto comenzaba a fastidiarle bastante, como si no fuera suficiente con saber que compartían una estrecha amistad, que les llevaba a compartir el techo en ocasiones, o que pasan mas de media día juntos en la escuela.
En definitiva, tenia que sacarlo de su camino, y no es que el quisiera aislar a Naruto de sus amigos, para nada, pero quería apartarlo de tener tan Buenos amigos.
Pero si el mismo creía que su desgracia no estaba totalmente completa, y que su enfado no podía incrementar aun mas, observo lo que hizo que todo su raciocinio se fuera por un tubo.
Sai, del cual no le hubiera molestado para nada olvidar su nombre, rompió la barrera del espacio personal, que se supone debería tener, con Naruto, dejando sus rostros a escasos centímetros.
Sentía que en ese instante solo eran el y esa escena, como si todo eso fuera ajeno para el mundo menos para el. Por que el era el único que no quería ignorarlo, pero claro que no podía.
Y lo mas molesto del asunto es que, por su parte, el rubio no parecía reaccionar a la situación, se quedaba de manera perpleja, observando como su amigo se acercaba de manera sospechosa, y mirándole con sus ojos negros tan fijamente.
Después, bueno, el después es bizarro e inentendible, ni siquiera el sabe que paso, un automóvil paso lentamente, según el pareció ver, obstruyendo su vista por unos segundos, en los que no pudo ver algo, que podía hacer cambiar su perspectiva.
Pero no, solo se encontró con las caras de los dos sujetos previamente mencionados, observándose mutuamente, en un silencio tan aterrador como sus sospechas, y nada, la nada de un alejamiento lento, por el cual desaparecieron los dos, dejándole a el ahí, sin saber explicar la congoja y el nudo que no le permitía respirar.
Aun que, sin embargo, todo se concentro en una masa uniforme en su interior, transformándose lentamente en una ira tan descomunal, que su cara se desfiguro en una mueca de enfado, obligándole a darle un sorbo a su café, sintiendo nuevamente el amargo sabor correr por su paladar, esta ves sin sentir su tibieza, a pesar de que seguía caliente. Ahora, simplemente, todo era frió.
Como bien sabemos, el no era el único presente en ese espectáculo, Itachi dejo de balbucear las estupideces con las que discutía con Tobi, se sumergió en un silencio agónico, sintiendo un pinchazo que desde hace unos días venia sintiendo. Su pecho contrayéndose, el aire escaseando en sus pulmones, y sus ojos observando todo con incredulidad, como si lo que estuviera viviendo en esos momentos solo fuera parte de un bizarro sueño, del cual se despertaría tan precipitadamente, mientras su hermana le gritaría lo desobligado que es, le tumbaría de la cama y le arrojaría a la regadera, con el grifo del agua fría abierto, despertándole por completo.
Pero eso jamás sucedió, por el contrario, seguía ahí sentado, observando su entorno, sin ver nada con exactitud, con su pecho aun contraído, sintiendo la extraña amargura que Sasuke desprendía de si mismo.
Pero no, el no estaba molesto, el simplemente, no sabia que sentía.
Tobi y Gaia intercambiaron una mirada significativa, sus rostros contrajeron una expresión de preocupación algo indecisa.
Tobi dejo sus bromas y gritillos, dejando ver su rara cara de seriedad, observando a los dos morenos frente a el, contemplando la amargura y la confusión que sus expresiones dejaban al descubierto sin ninguna mascara que lograra ocultarlas, y por primera ves en ese tiempo, sintió que todo se salía de su control, y no quedaba mas que observar, lo que con el paso del tiempo, ocurriría. Dio el último trago a su chocolate caliente, y por primera vez en años, deseo una tasa de café.
La Uchiha, por su parte, entendía el por que de las reacciones de sus hermanos, sin tener nada en concreto para solucionar la situación, comenzó a sentir la impotencia, que con el tiempo, se hacia mas creciente en ella, ahora compartía la idea con Tobi, y sabia que a ellos ya simplemente les quedaba esperar, por que el tiempo no aceleraría su curso solo por que ellos lo desearan, ni las cosas cambiarían simplemente por que así lo pensaran. Ella bebió lo último de su café con vainilla y observo el ir y venir de las personas, el cual parecía más lento que antes. Quizás era solamente su perspectiva.
Los cuatro regresaron a su casa, en silencio, dejando olvidados los gratos momentos que hace poco habían compartido juntos, y cerniéndose sobre ellos una nube espesa de amargura, tan espesa, que ninguno de ellos encontraba la salida.
Naruto caminaba a paso lento con Sai, los dos no habían mencionada nada desde el percance hace unos minutos.
El tenía la ligera sensación de ser observado, pero simplemente lo asocio con estar en un lugar público. Un sabor a culpa le danzaba en el paladar, aun que en realidad no había hecho nada, la sensación no desaparecía.
Y eso era una realidad, no había sucedido nada.
El y Sai habían quedado de salir ese día, simplemente a despejar un poco su mente, el había notado que su amigo tenia algunas preocupaciones, pero prefirió no decirle nada, y solamente pasar una tarde juntos, como muchas veces ya lo habían hecho.
Le habían dado varias vueltas a la plaza, observando los diferentes artículos de las tienda, viendo que les hacia falta, que necesitaban o simplemente, que deseaban comprar.
No había sido mucho, hace unos días el había reabastecido su alacena y aun había suficiente como para media semana, así que no era una gran preocupación, al igual que Sai.
Simplemente observaron las tiendas de ropas o artículos varios, comprando alguna que otra curiosidad que se les había atravesado en el camino.
Realmente la tarde la pasaron muy agradable, riendo por cualquier tontería, mencionando las actividades realizadas en la semana, como se notaban los celos de Gaara, el pelirrojo de otro grupo, hacia Lee, que solo mencionaba constantemente a la peli-rosada, Sakura.
También como Ino, su compañera, constantemente acosaba al Uchiha, pero a su ves se le notaba la atracción que desde hace años sentía por su mejor amigo, Shikamaru.
Cualquier cosa se convertía en un tema en discutir de ellos, hasta el clima, extrañamente, bueno de esa tarde, la tímida Hinata, que a nadie le podía dar más de media oración completa.
Así, simplemente la tarde se les había pasado volando, sin muchas cosas que cargar, habían optado simplemente por dar un último recorrido al lugar, después de haber comido en un pequeño restaurant por ahí cerca.
Y fue cuando sucedieron las cosas.
El semblante sonriente, falso, de Sai, se torno rápidamente en una mueca inexpresiva y confusa, tomándole a Naruto de la muñeca, observándose mutuamente en un silencio abrumador, negro contra azul, el cielo contra un abismo de confusión.
Noto sus intenciones, claro que las noto, eran las mismas que mostraba Sasuke la noche anterior antes de irse, claro, sin la expresión confusa y un cierto tinte de dolor en sus ojos. Quería besarle, y el lo sabia, y estaba completamente aterrado, su mano sudaba y su mente se desconecto de su cuerpo, quería alejarlo, vaya que lo quería, pero nada en el parecía reaccionar, solo sus ojos, sus ojos suplicantes, que le pedían al azabache, en una clara mirada de angustia, que se alejara, que fuera lo que fuese a hacer, no lo hiciera, y continuaran su rumbo.
Fue en ese instante en el que sintió la culpa, la sensación de ser observado y estar haciendo algo terriblemente mal, y su desesperación incremento a un mas.
Eso fue, exactamente, lo que hizo que Sai abandonara la idea, sostuvo su frente contra la del menor, pidiendo una disculpa con la mirada, acariciando un poco su cabello con su mano izquierda, y alejándose definitivamente de el.
Se observaron por unos instantes mas, solo unos momentos mas, donde Sai tomo nuevamente la oportunidad de reparar su sonriente rostro, continuando nuevamente el camino, que el siguió en un completo silencio.
Y volvemos al inicio, donde no sabe como reaccionar, el silencio es lo único que les ha estado acompañando por todo el lugar, ninguno es capas de decir algo, sin tener la sensación de encontrarse fuera de lugar.
Sai era un revoltijo de sentimientos, y eso era demasiado decir, el, que jamás en su vida, hasta ahora, había sido capas de dar muestra de sentimientos alguno, mucho menos el encontrarse confundido de semejante manera, no era algo natural, ni lógico, para su manera de ser y su forma de crianza.
Sin embargo, se encontraba ahí, caminando, junto a su rubio amigo, ¡Amigo! La capacidad de esa palabra en su vocabulario era increíblemente grande y sin sentido alguno, por que él siempre vivió creyendo que estaba solo, que jamás tendría alguien con quien compartir algo especial y mucho menos una amistad, y que decir sobre el amor.
Pero Naruto fue capas de hacerle ver su gran error mostrándole su amistad y condicional, y el… el simplemente estuvo apunto de utilizarle de una vil forma, usarle para poder entenderse a si mismo y la extraña mezcla de sensaciones que por primera ves su cuerpo estaba experimentando.
Todo por culpa de Uchiha Itachi, simplemente si el no hubiera entrado de manera tan brusca a su mundo… si solamente el no se estuviera clavando dentro de el de esa forma tan absurda y sin sentido… si tan solo el no le hubiera hecho ver que también es humano.
Y no entendía exactamente que sucedía, Naruto era su amigo, eso lo comprendía a la perfección, no podía darse el lujo de llegar a mas con el, y no por que rechazara tan tentadora oportunidad (para nada) pero si de algo estaba seguro, es que el Uchiha menor no estaba solamente de casualidad en esa ciudad, ni que sus íntimos acercamientos con el rubio sean simplemente atracción fugaz, ni el que quiera matarlo cada ves que le dirige la palabra al rubio, el intuía… no, el era capaz de decir que sabia que esos dos tenían su historia, lejana quizás, pero la tenían.
Y por supuesto, el no se daría el lujo de interponerse en algo así, por esa misma razón, era un acto atroz lo que estuvo apunto de hacer… besar a Naruto, que simple y tentadora suena esa frase si la analiza desde un punto neutro, pero ¿Cuál era la responsabilidad de algo así? Admitir quizás que pudo sentir algo por el oji-azul, o simple curiosidad, jugando suciamente con los sentimientos de su único amigo, y era algo tan bajo, que ni el mismo se daba el derecho de hacer algo así.
Y luego lo sintió, una punzada en su nuca, los escalofríos que trazaron la linea recta desde su cóccix hasta su nuca, dejando su vello erizado, y su columna quieta.
Era siniestro, sentía la decepción y el odio de una mirada, quizás dos, por esa razón, y por muchos motivos mas, solamente no hizo nada.
Ahora el camino era abrumadoramente silencioso, no había frase alguna que los dos pudieran completar con coherencia alguna, comenzaban a entender a la pobre Hinata.
Sus pasos eran guiados por sus mismos instintos, uno siguiendo al otro y el otro dejando se llevar por la nada, llegando al punto en el que se encontraban frente a la casa del Uzumaki.
La garganta de los dos se sentía seca, en realidad, por mucho que trataran de analizar en asunto no entendía muy bien que era ese amargo gusto a traición que los dos sentía, sin que el otro fuera conciente de ello.
Sai y Naruto se quedaron frente al portón de la sombría casa, observando detenidamente, como si esta de un momento a otro reaccionara y le diera las respuestas de todas sus incógnitas.
Rieron interiormente ante ese estupido pensamiento.
-¿quieres quedarte esta noche? –La inesperada pregunta del rubio tomo de sorpresa a Sai-
Después de lo que sucedió, por que el sabia que Naruto se dio cuenta de sus intenciones, aun así, como si nada de eso hubiera existido, le ofrecía amablemente, como siempre, quedarse en su casa, como tantas veces lo había hecho.
Mas no dijo nada, se guardo sus palabras y sus propios reclamos para el mismo, siguiendo los débiles pasos al interior del lugar.
La noche callo de forma inesperada, las nubes cubrieron una ves mas el negro de la noche, sin dejar rastro de la luna llena que esa noche se encontraba en todo su esplendor, siendo oculta tras la tela negra de esas grises nubes, mas opacos que días anteriores.
Toda la casa era una total penumbra, su visión se encontrada limitada a solo ver lo esencial para no terminar contra una pared, o el piso en un caso peor.
Caminaron lentamente hasta dar con las escaleras, veían innecesario el encender alguna luz si de igual manera no se encontrarían en el primer piso, aun que claro, viendo (o no viendo) el riesgo que podían correr en la noche.
Subieron a tientas por las interminables escaleras, la oscuridad era tanta, que no percibían ni el final del corredor.
Una mezcla de inseguridad mal justificada se extendió por el cuerpo de ambos chicos, en si los dos ya estaban bastante acostumbrados a momentos como estos (tuvieron que soportarlos desde pequeños) pero en esos instantes, era como si rememoraran los miedos infantiles, aquellos mal justificados pero que tenían todo sentido para uno mismo. Inconcientemente, el rubio se aferro un poco a la manga de Sai, el cual se encontraba a su lado y que no rechazo en ningún momento el contacto, quizás por encontrarse en las mismas condiciones que Naruto.
Cuando sintieron el ultimo peldaño, algo dentro de ellos se relajo y respiraron con mas tranquilidad, una fobia se estaba apoderando de ellos, podría deberse a los acontecimientos del día, y esa molesta tensión que insistía en no irse hasta aclarar el asunto (cosa que seguramente no harían) y lograran sacar sus malestares.
De memoria, Naruto recorrió el pasillo hasta la tercera habitación, abriendo con cautela, como si temiera despertar al silencio que arrullaba la estancia en esos momentos.
El cuarto estaba oscuro como toda la casa, la ventana ligeramente abierta, dejando entrar una sueva brisa, la cual ondeaba con gracia las cortinas, dando un aspecto algo lúgubre debido a la carencia de luz y de luna en esa noche.
El rubio extendió su mano por la pared que se encontraba a su izquierda, desplazándola lentamente hasta dar con el interruptor. La luz tan repentina, calo en los ojos de ambos chicos, obligándoles a entrecerrarlos por unos instantes, para que estos lograran acostumbrarse a el resplandor que destacaba en tan oscura noche.
En si no quedo tan reluciente como en un principio les pareció, la bombilla tenia poca potencia y solo alumbraba lo justo.
Sai camino directo a la gran cama que se encontraba junto al ventanal y se dejo caer, perdiendo su vista en el techo, como si este le ayudara a saber que debía de hacer.
El rubio camino lentamente hasta el armario, buscando cuidadosamente las prendas que utilizarían para dormir.
-deberías comprarte una nueva pijama –el silencio fue roto una ves mas por Naruto- creo que esta ya esta bastante desgastada –hizo notar como las fibras de la tela ya se veían bastante roídas y el color negro tomaba tonalidades opacas por las constantes limpiezas-
-cuando la compre no creí que la usaría tanto –la sinceridad de las palabras sorprendió a los dos- emmm… digo, parece que vivo mas aquí que en mi casa, y nosotros que pensábamos no ser tan amigos, ¿no lo crees? –Aun no muy convencido, sus pensamientos salieron a flote mediante palabras-
Era verdad, cuando comenzaron a tratarse mas, jamás se vieron como si realmente planearan ser amigos.
-tienes razón, pero la vida da muchas supresas –una radiante sonrisa se formo en los labios de menor, iluminándole alegremente después de tan incomodo rato-
-quizás mañana vaya por una nueva –hizo saber sin mucho interés, mirando aun con sus ojos negros le techo-
-te acompaño –dio aviso sin esperar que Sai se negara o aceptara-
Naruto le entrego al moreno sus ropas, caminado el lentamente a la segunda puerta de la habitación que conectaba con el baño.
Encerrado en las blancas paredes del lugar, encendió el foco, dejando que la blancura de las paredes, con adornos en un azul cielo, dando un armónico ambiente, le envolviera por completo.
Medito por largo rato sus acciones, y encontraba innecesario llegar a reclamarle a Sai algo que nunca paso, a si mismo, creía de manera ridícula darle tanta importancia a un tema que el y el oji-negro querían enterrar en su pasado, dejando que la tensión en sus palabras y sus acciones les abandonaran por completo.
Se coloco la última prenda de su pijama color naranja, que al igual que la de su acompañante, se encontraba ya bastante opaca por el uso. “Parece que me la vivo durmiendo” pensó para si mismo el rubio, dejando una risa mental que le relajo un poco mas.
Al regresar nuevamente a la habitación, Sai ya se encontraba vestido y acostado sobre la cama, sus dos brazos pasaban por debajo de su cabeza, mientras su mirada seguía perdida en algún punto inexistente del techo. Su ropa pulcramente doblada, se situaba en un pequeño rincón de la habitación, para ser utilizada al día siguiente.
No dijeron ninguna palabra mas que un tenue buenas noches, cuando los dos se metieron bajo las cobijas, y se dejaron guiar por su imaginación, a un lugar inexistente, donde los dos encontraban las respuestas a todos sus problemas y todo parecía mas fácil como realmente es.
Sus ojos se cerraron paulatinamente, las acciones de ese día eran tan lejanas y borrosas, como si realmente jamás hubieran ocurrido nunca. Sin embargo, esa sensación que les carcomía a ambos en secreto, seguía presente, tan presente como al inicio, sin dejar de molestarles y decirles que, en definitiva, algo estaba terriblemente mal.
Los Uchihas no se encontraban de alguna manera en que se pueda caracterizar con la palabra bien. Todo lo contrario, según la perspectiva del mayor y la única mujer del lugar, algo estaba terriblemente mal.
Itachi estaba serio, si, serio, callado, no hablando, pensativo… si, algo estaba curiosamente mal en todo eso.
Y Sasuke… bueno, en realidad Sasuke siempre tenia una cara de amargado, que todos sabían identificar perfectamente, pero aun así, aun que estuviera como recién levantado, jamás le había gritado a su hermana, a su hermano y primo quizás si (incluso a ellos se les proporcionaba uno que otro golpe) pero el jamás le había gritado a su hermana, al menos no fuera de una pelea, y por el simple hecho de preguntarle si quería te le hubiera gritado, quería decir que algo sumamente molesto le había ocurrido.
El silencio era tan abrumador y asfixiante, que unas indudables ganas de llorar daban si se era de poca voluntad y fuerza mental.
Sasuke le daba una y mil vueltas a las imágenes que presencio esa misma tarde. Era inconcebible, según su juicio, que su rubio compañero, no haya hecho acopio de un poco de fuerza de voluntad para apartar a ese, extraño adefesio de la creación (no encontraba canalizar su ira con nadie mas).
Pensó en el hecho de que tampoco hizo nada cuando el se le acerco tan insinuosamente, es acaso ¿Qué el rubio se dejaba seducir con aquella facilidad?
No quería pensar eso, de verdad el NO quería pensar eso, pero su mente llena de odio y unas enormes ganas de acabar con la vida de alguien, no le estaban dando la suficiente ayuda como para procesar el asunto de alguna otra manera, hasta le había gritado a su hermana cuando ella definitivamente, no tenia nada que ver en eso.
Resoplo tan fastidiado y arto con sus propios pensamientos, que sin mediar palabra alguna, se levanto de su asiento y dando un bufido agresivo de despedida, salio de la sala para dirigirse a su habitación, y por lo menos tratar de dormir un poco y ser capas de enfriar un poco sus pensamientos. O de otro modo, ver si puede ahogarse a si mismo con una almohada para terminar de una ves con todos los pensamientos que se arremolinaban dentro de el (ya que ninguno le ayudaba lo suficiente a reponer su confianza en el rubio)
Itachi, bueno, en realidad Itachi no se encontraba en una mejor situación que su hermano, tan sumido se encontraba en sus pensamientos, que jamás supo como llegaron a su casa, ni en que momento se sentó en el sofá de la sala ni como termino bebiendo te sin azúcar (la glucosa es indispensable en su organismo) solo sabia que no tenia idea de que tenia.
Bien, eso sonó paradójico (y ¿Por qué no? También sonó estupido) pero era la simple y pura verdad.
Analicemos desde un punto critico su deplorable situación (no ahí mas palabras para describirla)
Se encontraba con una fuerte confusión, y se atrevía a agregar que quizás depresión, por una persona, un ser humano, ¡Un hombre! Y algo definitivamente no concuerda en esa oración.
El jamás había sentido un apego especial por alguien, al menos que ese alguien fuera de su familia. Ahora simplemente se entera de una manera absurda y algo masoquista, que se preocupa por una persona, encima un hombre, y lo mejor del caso, que conoce bastante poco.
Quizás disfruto bastante de su compañía, de esa charla tan absurda y vana que en ningún momento toco puntos personales y le relajo de buena forma, creando entre ellos un ambiente relajado, a pesar de que los dos estaban en una situación un tanto vergonzosa.
Amistad es lo que se nos puede ocurrir en un inicio, pero cuando las cosas se complican y solo se piensa en esa persona, y en que se hizo algo terriblemente mal y peor aun, que te hicieron algo malo, ¿Cómo debe de pensar o actuar uno en ese momento?
No tenia ni la mas remota idea, simplemente sentía algún tipo de traición ¿y de que? No es como si ellos realmente tuvieran algo ¿o si?
Un suspiro cansino salio de sus labios, su cabeza comenzaba a punzarle, talvez pensaba demasiado y le daba vueltas a un círculo que siempre le llevaría al mismo lugar.
Tras un último suspiro, dejo su mente completamente en blanco y respiro con fuerza, deseaba olvidar, pensar en cualquier cosa y a la vez en nada, quería abrir su mente y dejar escapar toda su frustración.
Imitando a su hermano menor, se levanto de su asiento y salio de la sala, dando como despedida un suspiro algo mas cansino y frustrado que los anteriores.
Una ves que Itachi salio de la habitación, los dos últimos miembros de la familia dejaron escapar la respiración, sintiendo que la tensión que les asfixiaba se disolvía poco a poco.
Se observaron con seria preocupación, las cosas iban demasiado bien para ser reales, y aun que ninguno de los dos quería pensar en ello, sabían que en cualquier momento algo tenia que salir mal. Era como esa llaguita que no les permitía disfrutar por completo de la felicidad que se les presentaba y les arruinaba el momento de manera abrupta y brusca.
Tobi aspiro con fuerza una bocanada de aire, su sonrisa no estaba en estos momentos en su rostro y la preocupación embargaba su mirada, quizás, y solamente quizás, era momento de que, de una buena ves, dejaran que las cosas se dieran por si mismas y no presionaran el asunto para que las cosas terminaran como ellos deseaban.
El, tal ves, no tuvo complicaciones para estar con la persona que ama, aun que su rubio compañero aun negara, era evidente como nunca negaba el besarle, y a pesar de que el hacia cualquier tontería para enfadarle, lo hacia por que, aun que no lo admitiera, Deidara, su rubio amado, era feliz, y si Tobi no le molestaba, entonces no era Tobi.
Pero en si las cosas se dieron por que así tenían que pasar, no por que nadie lo forzara, y si ellos, Gaia y el, se metían demasiado en las relaciones de sus parientes, quizás el mismo destino de enfadara, echándoles todo a peder.
Muy bien, el tipo de metáforas que comenzaba a formular comenzaban a sonar tan bizarras y absurdas que comenzó a creer que ya pensaba demasiado.
Dio un ultimo vistazo a la mujer de la familia, en realidad, aun que como era bastante común ya en esa familia, no mostraba tanta preocupación por ella, era tan importante como cualquier otro y sabia (o quería creer) que de cierta manera a ella también le afectaba el comportamiento de sus hermanos, ese par de idiotas, suspiro, no tienen remedio, simplemente hacían que su hermana se preocupara por pequeñeces.
Se levanto de su mullido asiento y camino lentamente hasta la joven, coloco una de sus manos en su hombro y le dedico una pequeña sonrisa, quizás no era el momento mas adecuado para intentar ser confortante, pero el no era precisamente el rey de los momentos oportunos.
Gaia solo correspondió el gesto con una calmada mirada y se levanto de su asiento, saliendo los dos del lugar, apagando las luces de toda la casa, antes de subir a sus habitaciones.
Ella realmente temía por la felicidad de sus hermanos, pero simplemente ya había tomado su decisión. Las cosas tomarían el rumbo que deberían de llevar, todo lo que pasaba era por algún motivo y ella quería pensar que significaba algo.
De cualquier forma, pasara lo que pasara, ella estaría siempre ahí para sus hermanos, como siempre, protegiendo sus sentimientos, protegiendo su felicidad, que fue by sigue siendo lo más importante.
Observo a Tobi entrar a su habitación, dio un último vistazo a las otras dos puertas (las habitaciones de Sasuke e Itachi) y un último escapo de sus labios esa noche.
La vida era tan complicada fuera de su habitación.
Drácula: bien, este es el momento en el que yo les diría una muy bien pensada excusa, pero limitándonos al hecho de que estoy molida y tengo flojera, simplemente los digo un lo siento, trataré de no tardarme, peor entre que a mi no me interesa la escuela y esta no pone de su parte para motivarme, las cosas se me complican un poco.
Agradezco mucho a las personas que me dejaron un review y espero seguir contando con su apoyo, y sus reviews para ver si les agrada la historia.
En si, ya no la quiero extender tanto, se supone (según la idea original) no pasar de 5 o 6 capítulos, pero aun me faltan cosas que aclarar y desarrollar sin que se vea demasiado abrupto el asunto...
En fin, gracias nuevamente y recuerden en dejar su opinión... me alegran la existencia aun que sea critica (no se aceptan virus) x)