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(Nada es tan temporal como lo que se llama permanente)
-¿Qué haces despierta?
Ni siquiera clareaba y Tonks estaba sentada en la cama, con los ojos bien abiertos. La espalda apoyada contra la cabecera de madera trabajada y las piernas estiradas. El cabello verde manzana cubriéndole la cara mientras acaricia lentamente, y con la mirada ausente, su vientre prominente. Remus se había despertado por un mínimo ruido que vino de afuera, un gato vagabundo que acababa de aterrizar bajo la ventana, se enderezó en su lugar habiéndose extrañado tres segundos antes por no haberla encontrado roncando a pata suelta.
-A veces tengo miedo de despertarme y que no estés a mi lado –murmuró, tan despacio que Remus a duras penas pudo oírlo.
Quedó helado con la respuesta, sin saber que contestarle, como poder explicarle que era un miedo infundado, aunque en el fondo supiera que no era tan así.
Tiene que decirle la verdad, porque como siempre, antepone la razón al corazón. ¿Pero será tan valiente como para decirle que hay grandes posibilidades de que mañana no despierte a su lado?
No. no quiere acabar con ese momento. Y aunque no predice el futuro, no puede asegurarle que nada malo pasará, que dormirán juntos hasta estar seniles y achacosos, no le dice nada. Hay una guerra cerniéndose sobre sus cabezas. Secuestros, torturas y muerte caminan a su lado todos los días. Inseguridad-e-incertidumbre se ha convertido en el segundo nombre de todos (a pesar de que ya era el suyo).
Se limita a acariciarle el cabello consoladoramente. A enredar, con suavidad y cariño sus dedos en esas mechas ahora rosadas que lentamente van perdiendo brillo.
Tonks suspira, dejándose vencer un momento, solo un momento, por un futuro concreto, estar con él hasta su último aliento. Él la abraza y en sus brazos, también envuelve al bebé. Le desliza esperanzadoras palabras al oído, como solo el sabe hacerlo. Eso de sacar esperanzas que no tiene para verla sonreír es una cualidad que todos deberían tener; pero no por esta siendo hipócrita, él cree en lo que dice, aunque le cueste creerlo siempre. Son promesas vagas, más por ahora funcionan. Y es ahí dónde reside el problema, en el por ahora.
Se recuesta con la sólida cabecera de roble y cobre, y ella se acomoda sobre su pecho, abrazándole por la cintura. Él no la ha soltado en ningún momento. A medida que el alba se acerca, los tres van rindiéndose ante aquel que vence a dioses y mortales, van cayendo en un mundo fantástico donde las cosas andan bien.
Cuando el sol sale completamente, la paz reina en toda la casa y en el dormitorio donde los amantes duermen profundamente, atrapados en los brazos del otro (temiendo que al soltarse, se marchen sin despedirse). Hay algo más que flota en el ambiente, algo invisible y poderoso. MAGIA. Se extiende por todo el cuarto desde sus corazones.
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N/a: Perdón si quedó raro, lo acabó de hacer… ya me sentía culpable por no actualizar… espero que les guste y me den su opinión (si les gustó, si no…, etc.) y… ¡Gracias por estar siempre ahí!
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