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Author of 14 Stories |
Code: Christmas
Autor original: F Hopper.
Summary: Traducción Este fic ocurre después de "Distant Memory", y trata sobre cómo pasó la banda sus vacaciones de navidad. AxJ & UxY. Muy dulce.
Género: Family/romance
Dislaimer: La gran mayoría de los personajes, los escenarios, las ideas, etc. de ésta historia pertenecen a Moonscope. Yo y el autor original solo los usamos para divertirnos escribiendo y divertir a los que leen. Lo hacemos sin fines de lucro.
¡Hola a todos!
Pues bien, después de estar muuuuuchos meses sin subir nada, aquí me tenéis con una traducción de un FanFiction de Code: Lyoko que realmente me encanta. Si buscáis algo dulce y bonito, aquí lo tenéis. Y, además, va bien con las fechas, pues ya no falta tanto para que sea navidad ) ¡Espero que lo disfrutéis!
N.T.: Este fic ocurre justo después del episodio "Mémoire Blanche" ("Distant Memory" en inglés).
Capítulo 1:Partida
Mientras la banda caminaba hacia la entrada del Colegio Kadic, Aelita expresó su preocupación sobre el hecho de dejar el superordenador sin vigilancia. A ésto, Jérémy respondió:
—Relájate. Lo paré, con su memoria guardada, antes de que dejáramos la fábrica. Está del mismo modo en que se encontraba cuando lo descubrí por primera vez. Lo volveré a encender cuando volvamos.
—¿Por qué no me lo dijiste antes? —preguntó Aelita.
—Bueno, no lo preguntaste —respondió Jérémy—; y, a parte, estaba muy emocionado al saber que venías; demasiado emocionado, diría yo. Así que no me acordé...hasta ahora.
—Olvidaste algo tan importante como eso... —comentó Ulrich—. Pasas demasiado tiempo con Odd.
—¿Y tú que harás, Ulrich? —intervino Odd—. Apuesto a que tu padre está muy enfadado contigo por haberte escapado del coche de ese modo.
—Voy a recibir una buena bronca por su parte —asintó Ulrich—, pero no habría sido capaz de perdonarme si no os hubiera ayudado.
La banda se despidió entonces, y Jérémy y Aelita se dirigieron hacia donde el padre de éste los esperaba en su coche.
—Siento el retraso —dijo Jérémy, disculpándose.
—No pasa nada —respondió el Sr. Belpois—, pero deberíamos ir tirando.
Como el coche sólo tenía dos asientos, Jérémy permitió a Aelita sentarse en el del pasajero, mientras que él se acomodó junto con el equipaje. Cuando ya estaban en camino, el Sr. Belpois dijo:
—Me alegro de conocerte al fin, Aelita. Jérémy habla sobre ti todo el tiempo por el teléfono.
—¡Todo cosas buenas, espero! —respondió ella.
—Habla tan bien de ti —dijo el Sr. Belpois— que resulta obvio que le importas mucho.
Mientras tanto, en la parte de atrás, Jérémy se sonrojaba.
Justo en ese momento, los padres de Ulrich llegaron.
—Bueno, es momento de dar la cara —se dijo Ulrich, para luego dirigirse hacia el coche de sus padres. Cuando lo alcanzó, el Sr. Stern dijo, automáticamente:
—¡Será mejor que tengas una buena explicación para ésto, señorito!
—Un amigo estaba en peligro y tenía que ayudarlo, pero no pretendo que entendáis algo como eso —explicó Ulrich.
—Supongo —empezó el Sr. Stern mientras empezaba a conducir— que se trataba de la japonesa esa y...
—Primero de todo, su nombre es Yumi—lo interrumpió Ulrich—, y no era ella la amiga que se encontraba en peligro. Era Aelita, y realmente estaba en peligro.
Odd dejó a Kiwi al cuidado de Yumi, y se dirigió hacia el aeroperto, donde tuvo la mala suerte de tener que tomar un vuelo que estaba a punto de salir. Al final, por suerte, aún pudo cogerlo, aunque muy justo.
Yumi se dirigió a su casa, llevando a Kiwi con una correa. Antes de llegar, llamó para avisar a su familia de la llegada de su nuevo huésped.
Una vez hubo cogido su vuelo, Odd sacó un videojuego y lo equipó con uno de los paquetes de pilas de entre la docena que llevaba en su bolsa de viaje. Después de un par de horas de Final Fight XVII, lo dejó un rato y pensó en cómo iba a evitar las distintas torturas que sabía que sus hermanas le tendrían preparadas.
Mientras él y sus padres iban hacia casa, Ulrich aguantó una maratón de regañinas de su padre que, en realidad, se limitó a ignorar, sólo asintiendo y diciendo "sí" de vez en cuando para que pareciera que estaba escuchando. Hubo un momento, sin embargo, en el que Ulrich sintió la necesidad de decir algo, después de un comentario particularmente desagradable acerca de la banda de Lyoko.
—Para de decir cosas como esas de mis amigos —dijo—, ni siquiera los conoces. Ellos no son mi problema; Jérémy y Aelita son los mejores estudiantes de toda la escuela, y Yumi también saca muy buenas notas. Todos ellos pueden ayudarme.
—Si ellos no son el problema —empezó el —, entonces, ¿cuál es? Y quiero la verdad.
—¿Quieres la verdad? —repitió Ulrich—. Pues bien, te la daré. Tú eres mi problema, y el hecho de que no haya forma de satisfacerte. Has puesto el listón tan alto que no tengo la más mínima oportunidad de alcanzarlo, y encuentro muy duro el seguir intentándolo. Apuesto a que, si mis amigos y yo construyéramos una nave espacial y fuéramos a la luna, nos criticarías por no haber ido a Marte.
Sorprendentemente, el resto del viaje fue muy tranquilo: el Sr. Stern estaba sorprendido por el descaro de su hijo. Ulrich permaneció sentado, con la satisfacción de haber conseguido, finalmente, tener la última palabra ante su padre.
Mientras tanto, Aelita, Jérémy y el Sr. Belpois estaban pasando un buen rato mientras se dirigían a la casa de los Belpois. Jérémy estaba un poco incómodo con el equipaje, pero le restó importancia, considerándolo un minúsculo precio a pagar por el tener a Aelita con él durante la navidad.
En un momento concreto, el Sr. Belpois dijo:
—Aelita, cuando le pregunté a Jérémy a qué se dedicaba tu padre, todo lo que me dijo fue que trabaja con ordenadores, pero no me dio muchos detalles.
"¿Ordenadores?" pensó Aelita. "Algo del sentido de humor de Odd debe haber afectado a Jérémy".
—Bien —dijo—, su trabajo está relacionado con un proyecto del gobierno, así que no puedo contarte nada sobre eso.
—Lo entiendo —dijo el Sr. Belpois—. Supongo que es por eso que no puedes pasar las vacaciones con él, ¿no? —Aelita se limitó a asentir—. Bueno, pues considérate siempre bienvenida a nuestra casa, Aelita.
Jéremy se metió en la conversación para decir:
—Papá, eres el mejor.
Ray Laé Àlfori