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Recuerda
Cada noche, Vaan recuerda su pasado, que le alcanza por mucho que corra para dejarlo atrás, y se siente triste.
Y cuando consigue dormir recuerda momentos difusos de su infancia: se quedó sin padres, solo con un hermano demasiado joven como para llevar a hombros la responsabilidad que es una personita a su lado.
Al dormir a veces le entraba miedo y se acercaba sigilosamente, helándose los pies por andar descalzo con la temperatura de las frías noches del desierto a la cama de Reks y se colaba por entre las sábanas intentando no hacer ruido, apretándose contra el pecho delgaducho de su hermano y se concentraba en su respiración rítmica y pausada, para dormirse antes. Por la mañana, se despertaba solo, añorando la calidez de aquel ser que poseía sus mismos ojos, que siempre le dejaba una nota en la mesilla de noche diciéndole que tenía que trabajar, que le diera muchos ánimos.
Y Vaan, aún en medio de la tristeza, sonreía hacia la ventana abierta por la que entraba el aire fresco y algo húmedo de las calles de Rabanasta, su querida y maltratada ciudad.
Reks se fué a la guerra. Vaan recuerda el abrazo que le dió al irse y aquel rostro surcado de lagrimas, que le hacia parecer mas joven de lo que en realidad era.
''Hasta pronto, hermanito''.
Le dijo, sonriendo tristemente, ojos claros llenos de una esperanza no tan clara en el futuro.
Nunca le volvió a ver después de aquello.
Y aún ahora, Vaan se levanta sobresaltado de su cama, sudoroso y fastidiado por aquel mal sueño y se queja del aire frío que entra por la ventana que él no abrió al acostarse.
Y llora al ver el bello lirio de Dalmasca en el alfeizar de la ventana.
''Reks...''
N/A: Con todo mi cariño y dedicación a Vaan y Reks. Decir que todo esto es propiedad de Square Enix y escribo sin ganar un mísero euro. También decir que Final Fantasy XII me enamoró como pocos juegos lo han hecho y que ya he perdido la cuenta de los retoques que lleva esta cosa... Reviews son bienvenidos (y contestados), de todo tipo menos virus y bombas.