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¡Konbawa!
Capítulo número 8 de este fanfic al que tanto quiero, a pesar de que algunas veces lo abandono.
Me complace dedicárselo a las personas que me tuvieron paciencia, a las que me motivaron, a las que aportaron sus ideas y a todos aquellos que creen en mí.
Deseo regalarle esto a alguien que quiero y admiro mucho aunque jamás nos hemos visto. Junsu, fuiste mi mayor motor para decidirme a terminar este capítulo. Esto es tuyo también.
Mil gracias a mis valiosos amigos y lectores. Como ya he dicho, sin ustedes, este fic no sería posible.
Naruto no me pertenece en lo absoluto, es únicamente del señor Kishimoto, es más que evidente.
Es Tiempo para el Amor: Sentimientos en blanco.
“Fiesta Inolvidable”
Neji partió en la madrugada de ese lunes, sin comunicárselo a Hinata. Evitó tener demasiado contacto con ella el domingo, por lo que se pasó el día evadiéndola. Esa mañana, la dulce chica de cabello largo y azulado se levantó con la esperanza de poder hablar con él con más calma y conseguir ser perdonada completamente por cancelar sus planes sin previo aviso. A pesar de que el chico le había dicho que no le diera importancia, se sentía intranquila. Entró al comedor para desayunar, encontrándose con su padre y Hanabi.
— Buenos días, otou-san – saludó Hinata con respeto.
— Buenos días, hija.
— ¿Hoy tampoco nos acompaña Neji onii-chan en el desayuno? – preguntó a su padre, pero Hanabi fue quien contestó.
— Se fue a su misión muy temprano, onee-san.
— ¿Tenía una misión? – la noticia le resultó desconcertante.
— Por supuesto, y de suma importancia. Lo más seguro es que tarde al menos dos semanas en volver – esta vez fue su padre el que intervino.
— Yo…no lo sabía. Ayer tuve una pequeña charla con él, pero no me dijo algo al respecto.
— Seguramente lo olvidó con tantas cosas que tenía que hacer, onee-san.
— Sí, probablemente fue eso – comentó más para ella que para su hermana. Recordó la conversación sostenida el día anterior.
Hinata entró a la mansión luego de que Sasuke se fuera. Rápidamente se dirigió hacia la habitación de Neji. Era crucial disculparse por su falta. Tocó a la puerta, siendo recibida por un lacónico joven.
— Perdóname, Neji onii-chan. No pude acompañarte para hacer tus compras y no tuve la delicadeza de avisarte. No pretendo dar excusas, pero realmente fue algo que no pude dejar pasar y…
— No tienes que disculparte, no tenías ningún compromiso conmigo – dijo fríamente.
— Aún así, lo que hice no fue correcto y me gustaría reparar mi error, ¿Te gustaría que hiciéramos algo el día de mañana?
— Lo siento, he quedado de ver a Tenten – mintió – Nos veremos cuando regrese.
— Que te vaya muy bien, Neji onii-chan – sonrió levemente y se dio la vuelta para volver a su alcoba.
Pero ciertamente, eso no sucedió. No se encontró con el joven ese día y por lo visto a él le parecía irrelevante comentarle los detalles de su prolongada ausencia. Desayunó de prisa y salió de la casa, tras hacer una reverencia.
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Un escuadrón ANBU recorría a toda velocidad el bosque terminal de Konoha. Los pensamientos de Neji corrían más rápido que su cuerpo. Estaba inquieto desde su última conversación con Hinata.
“¿Por qué le dije eso a Hinata-sama?” – se recriminaba. Mintió a su prima con respecto a ver a Tenten, pues en realidad debía ir a la oficina de la Hokage para repasar los últimos detalles de la importante misión que debía realizar, de la cual no le comentó.
Una mezcla de culpabilidad y arrepentimiento se apoderaron de su existencia. Se sintió estúpido por tener que mentir. Se comportó como un adolescente queriendo dar celos a la chica que le gusta y él ya había pasado esa etapa. Por más difícil que le resultara, debía comprenderlo. Su querida protegida estaba interesada en alguien y lo mejor que podía hacer era aceptarlo y alegrarse por ella. Con esa idea en mente, siguió avanzando por el espeso bosque. Esperaba que la dura misión que aguardaba a unos cuantos kilómetros de ahí mantuviera su cabeza ocupada y sus pensamientos se alejaran por completo de la mujer que tanta perturbación le causaba.
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Sasuke se levantó desde el amanecer para entrenar y liberar toda la euforia que tenía dentro. La noche anterior durmió como hace mucho no lo hacía, pues sentía como si le hubieran regresado una parte importante de su ser. Cuando estuvo satisfecho, tomó una larga y relajante ducha y se vistió con prendas cómodas. Entró a la amplia sala y se recostó sobre el fresco piso de madera. Miró hacia el techo, prefiriendo cerrar los ojos y pensar en la linda joven de ojos de luna que le había devuelto la esperanza a su vida.
— ¿Cómo te fue con Hinata? ¿Han vuelto a ser los mejores amigos? – la voz de Itachi resonó en la habitación, provocando que el menor de los Uchiha se levantara de un salto.
— ¿Por qué no me lo dijiste, Itachi? – se acercó amenazadoramente a su hermano, sujetándolo por el cuello del yukata que llevaba – Sabías lo importante que era Hinata para mí… ¡Debiste recordármelo!
— En mi opinión, fue más especial que lo recordaras por tu cuenta – sonrió.
— Lo pasaré por alto únicamente porque me siento tranquilo y no pienso iniciar una pelea inútil contigo – lo soltó.
— Me siento contento de que estés de buen humor. Espero que tengas hambre, preparé el almuerzo. Sígueme – se dirigió hacia la cocina.
Luego de seguirlo, Sasuke se sentó y esperó a que Itachi pusiera la mesa y sirviera lo que había cocinado. Comieron sin iniciar una nueva conversación y en cuanto terminaron, Sasuke se levantó de prisa, agradeciendo por los alimentos y salió de la cocina. Por su parte, el hermano mayor limpió la mesa y llevó los platos sucios para lavarlos, tropezando y dejándolos caer. El menor regresó para presenciar lo ocurrido.
— ¿Qué explicación tienes para esto?
— Tropecé… – dijo, para luego agacharse y levantar los trozos de cerámica.
— ¿Y así te haces llamar ninja?– bufó – Estás perdiendo el toque, Itachi. Deberías salir de misión antes de que te vuelvas un bueno para nada – se marchó definitivamente.
— Lo sé, Sasuke, pero…ya no puedo… – comentó a pesar de que su hermano no podía escucharlo.
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Ciertamente no comprendía la actitud de Neji. Pensaba que por fin habían arreglado su situación, pero si esto era verdad, el comportamiento reciente del chico le demostraba lo contrario. Decidió visitar a Temari. Esperaba que por fin pudieran conversar acerca de lo que le estaba sucediendo y la aconsejara. Sin mayores dificultades, arribó al hogar temporal de su amiga. Tocó el timbre y esperó. Segundos después, una rubia de resplandeciente sonrisa la recibía.
— Hinata, que gusto que vengas a visitarme. Pasa.
— Lo prometí, Temari. La casa se ve muy acogedora.
— Lo es. Existe una charla pendiente entre las dos, no creas que se me olvida. Siéntate, traeré algo de beber.
“Es por eso que estoy aquí”– Hinata asintió y ocupó un sofá.
Antes de que Temari llegara con las bebidas, un hombre alto y de caballera castaña apareció.
— ¡Tanto tiempo sin verte, Hinata-chan!
— ¡Kankurou-kun! – se abrazaron – Me alegra que hayas llegado.
— Igual yo, así tuve el placer de verte. ¿Has crecido? – sonrió travieso, a lo que Hinata respondió con una expresión de confusión.
— No hacía falta que te llamara, sabía que aparecerías de inmediato – la mayor dejó una bandeja con limonada sobre la mesa.
— Lógico, también quería verla. No debes ser egoísta, Tema-chan.
— Vuelves a llamarme así y te vas a olvidar de lo que es tener dientes…
— Como digas, Temari – comenzaba a sudar.
El Kazekage entró a la sala minutos después. Las peleas de sus hermanos siempre llamaban su atención. No esperaba encontrarse con su nueva amiga.
— Hola, Gaara-kun – saludó gentilmente.
— Hola, Hinata.
— Hermanos me parece que es momento de que…
— ¿Qué has hecho, Hinata-chan? Hace tiempo que no tengo noticias tuyas – interrumpió el joven marionetista.
— Pues yo…
Kankurou estaba muy interesado en conversar con Hinata, por lo que permaneció con ella durante toda la visita, impidiendo que las chicas pudieran conversar de temas personales. La peliazul pasó un buen rato, mas hubiera deseado poder contarle a Temari sus problemas del corazón. Ni hablar, sería en otra ocasión.
— Qué pena que tengas que irte Hinata-chan, estábamos en una parte interesante.
— Sí, pero tengo que encargarme de algunos asuntos en la casa Hyuuga. Prometo volver a visitarlos, Kankurou-kun.
— Tengo tu palabra. Hasta la próxima – volvió a su alcoba.
— Hinata, ¿sucede algo? – Gaara había notado la melancolía en la nívea mirada de Hinata desde el momento en que hicieron contacto visual.
— No, estoy bien… descuida… – sonrió para tratar de convencer al pelirrojo.
— Como digas – se dio la vuelta y siguió a su hermano.
— Perdona, no creí que este tonto quisiera quedarse tanto tiempo parloteando. Sin duda es imposible conversar en casa. Tal vez podíamos vernos en otro lado – se disculpó Temari.
— Podríamos ir a ese café que nos gustó, ¿Qué te parece mañana?
— Lo lamento, no puedo. He quedado con Shikamaru… pero podría cancelarle y…
— De ninguna forma – dijo tajantemente– Ya se dará la ocasión. Que te diviertas mañana, Temari.
— Gracias por comprender – la abrazó – Lo compensaré, lo juro. Cuídate y ya nos volveremos a encontrar.
— De eso estoy segura – abandonó la casa de los hermanos de la Arena y se apresuró para llegar a la propia.
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Tenten salió temprano de su hogar aquella mañana. No iba a entrenar ese día, puesto que había decidido dedicarse a restaurar la casa que habitaba. La primera parada fue el mercado de la aldea, ya que tenía que comprar algunos víveres. Posteriormente, se dirigió a un almacén para conseguir latas de pintura, madera y otros materiales. Justo cuando volvía, pasó por un campo de entrenamiento, encontrándose con Lee. El joven estaba empapado en sudor, con la ropa sucia y rasgada y las manos cubiertas de sangre y astillas. Respiraba agitadamente, apoyándose en el piso. Frente a él, había un poste destrozado. La kunoichi se acercó rápidamente, llamando la atención del shinobi. Intentó sonreír, pero ella le respondió con el ceño fruncido.
— Buenos días… querida Tenten.
— Buenos días – miró alrededor – ¿Te has pasado la mañana destrozando el campo?
— Parece ser que me dejé llevar. Estoy aumentando mi entrenamiento ya que Gai–sensei no ha regresado de su misión y no recibo sus asesorías.
— Lee, ya eres jounin y uno muy competente. Considero que es innecesario seguir entrenando con nuestro sensei todos los días.
— Sabes cuánto lo respeto y admiro, además de que le debo todo lo que soy. Me he propuesto firmemente seguir bajo su tutela hasta que pueda superarlo. Pero para eso falta mucho.
— Yo creo que ya lo has superado, pero seguro no piensas lo mismo. En fin, no permitiré que por esa idea te extralimites. Ve a descansar, pareces estar lastimado.
— Descuida, esto es nada – dijo levantando sus manos – Me quedaré unas horas más, hasta que crea que es suficiente.
— Te esfuerzas demasiado, podría hacerte daño. ¿Cuánto tiempo llevas aquí?
— Desde ayer en la tarde. No sabía qué hacer, por lo que vine a entrenar.
— ¡Suficiente! – gritó – Yo quiero ser fuerte, más fuerte que el día anterior y por eso diariamente me esfuerzo, pero nunca sacrificando mi salud o mi integridad. Sé que no soy la kunoichi con mayor fuerza o talento, pero de ninguna forma pienso quedarme atrás. Estoy convencida de que piensas igual que yo respecto a ti, pero no por ello debes tener este comportamiento irresponsable.
—He tenido entrenamientos peores con Gai-sensei.
—Y yo les he reprochado por ello muchas veces. Si tantas ganas tienes de estar activo, acompáñame. Voy a pintar y arreglar mi casa. Podrías ayudarme.
— ¿Por fin te decidiste a hacer un cambio?
—Llegó el momento, ha pasado una larga temporada.
Lee asintió y se levantó. Caminaron juntos hacia la morada de Tenten.
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Hinata ingresó de prisa a la mansión Hyuuga. Cambió su ropa informal por un kimono bastante serio, recogió su cabello y sin tiempo que perder, se dirigió al salón más grande y lujoso de la casa. Era punto de reunión del Consejo del Clan. Como aspirante al liderazgo, una o dos veces al mes, según la consideración de los miembros, debía reunirse con los hombres pertenecientes al Honorable Consejo del Clan Hyuuga. Ellos se encargaban de adiestrarle y prepararle para tomar el puesto cuando Hiashi decidiera retirarse. Esto lo hacían desde hace casi dos años, cuando el padre de la chica les anuncio que ella sería su sucesora.
— Sabe bien que nunca hemos tenido a una mujer a la cabeza del Clan Hyuuga. Como primera candidata, un gran peso recae sobre usted. ¿Está dispuesta a sobrellevarlo, Hyuuga Hinata? – el más anciano del grupo hizo la pregunta.
—Definitivamente, Hisanobu-san – respondió firmemente. No era la primera vez que le hacían esa pregunta, pero tenía la impresión de que cada ocasión se convencía más de su respuesta.
— Comenzaremos con la sesión de hoy – dijo otro de ellos– ¿Leyó los pergaminos que le prestamos con anterioridad?
— Más de una vez, Hajime–san. He memorizado su contenido.
— Muy bien. Esos son los últimos que tienen que ver con historia y técnicas antiguas de la familia. Es indispensable conocer el pasado para enfrentarse al futuro. Será su responsabilidad transmitir esos conocimientos y legado a las generaciones venideras.
— Estoy consciente, Hitoshi–san. Quiero ser una matriarca comprometida con el bienestar de todo mi Clan.
Cerraron el círculo, dándole la espalda a Hinata por unos minutos. Cuando se deshizo, uno de los hombres que estaba al centro habló.
— Creemos que es tiempo de entregarle un pergamino que contiene las técnicas restringidas al Souke y en especial al líder de los Hyuuga. Dentro de unos meses cumplirá los dieciocho años y juzgaremos si su desempeño ha sido satisfactorio y es apta para suplir a Hiashi-sama cuando él lo considere prudente – anunció Hajime.
—Es vital que estudie esas técnicas, pues deberá dominarlas si se convierte en líder – agregó Hitoshi.
Se inclinó — Acepto y agradezco su consideración. Desde hoy me dedicaré a memorizar las enseñanzas del pergamino y ponerlas en práctica.
— No está de más decirle que ese pergamino es un tesoro para todos nosotros, por lo que debe cuidar los secretos ocultos ahí con su vida si es necesario. Si permitimos que lo tenga, es porque debe ser partícipe de su contenido.
— No tienen de que preocuparse, Hiroya-san. Lo devolveré en las mismas condiciones que me lo han entregado.
— En base a lo que aprendió a lo largo de estos años y las nuevas técnicas que aprenderá gracias a ese pergamino, será juzgada. Hemos puesto empeño en su preparación. Tenemos altas expectativas.
— Lo sé perfectamente, Hisanobu-san. Prometo no defraudarlos.
— Esperamos que le de honor y gloria a nuestro Clan – concluyó un hombre alto y de facciones austeras que se encontraba sentado al final de la línea.
— Es mi mayor deseo, Hisaki-san. No quiero decepcionar a mi padre ni a ninguno de ustedes o al resto de mi familia. Con permiso – se inclinó y salió de la habitación, asiendo firmemente el pergamino.
Buscaría un lugar seguro para guardarlo y mantenerlo a salvo de posibles perjuicios. Esa noche se dedicaría a estudiarlo, por el momento, deseaba salir a caminar. Necesitaba despejar su mente, para retener los nuevos conocimientos.
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— No tenías que cargar todas las cosas, Lee.
— Soy un caballero, no me sentiría bien si te dejara todo el trabajo.
Rió — Gracias. Dame las bolsas de la comida, las pondré en la cocina. Ya vuelvo.
— De acuerdo, Tenten.
La chica acomodó los comestibles y buscó su botiquín. Luego de unos minutos, regresó junto a Lee y se dispuso a curar sus heridas y cambiar sus vendajes por unos limpios.
— Te lo agradezco, pero no debías molestarte.
— Te he curado tantas veces que he perdido la cuenta. Una vez más no hará alguna diferencia.
— Estaba reflexionando tus palabras en el campo de entrenamiento y creo que estás en lo correcto. Que quiera ser mejor no es justificación para maltratar mi cuerpo.
— Me alegra que hayas comprendido. Ambos tenemos muchos sueños y expectativas, las cuales cumpliremos.
— ¿Cuáles son las tuyas?
— Mis expectativas… – sus ojos se iluminaron – Quiero ser como Tsunade-sama. Ella es mi modelo a seguir, pues ha demostrado que una mujer ninja puede ser igual de capaz que un hombre.
— Sin duda es una meta muy significativa.
— Tuve la fortuna de tener en mi equipo a un maestro entusiasta y que siempre nos impulsó a seguir, a un joven que resultó ser un verdadero genio y al chico más perseverante y decidido que existe en el mundo. He aprendido mucho de ustedes y me he fortalecido con su ejemplo.
— Recibimos lo mismo de ti, Tenten. Creo que es la idea de un equipo, la retroalimentación.
— Cierto y gracias a eso, me siento llena de confianza. Quiero hacer una diferencia en mi aldea, ser reconocida por mis logros, valorada por mi dedicación y no me detendré hasta conseguirlo – terminó de hacer los vendajes.
— Confío en que lo que deseas pronto será una realidad.
— Quiero que mis padres y sobre todo mi abuelo se sientan orgullosos de mí, al igual que la aldea a la que le profeso lealtad – su mirada se tornó nostálgica.
— Tus padres saben la maravillosa hija que tienen y tu abuelo se enorgullecerá donde quiera que esté – puso su mano sobre el hombro de su amiga.
Sonrió — Eres como el hermano que nunca tuve, Lee. Me apoyas y das ánimos para continuar, además de que eres mi confidente. Te has vuelto parte de mi familia. Desde que mi abuelo murió, me he sentido muy sola y compartir mi tiempo contigo me hace muy feliz. Haces que esa soledad pase desapercibida.
—Te quiero como tal y como mi mejor amiga. Compartimos muchos momentos y lo que hay entre los dos no lo cambiaría por nada.
—Ni yo. Juntos conseguiremos nuestros sueños, que no son muy distintos. Ten por seguro que tus esfuerzos han rendido frutos, pues la mayoría de las personas que te juzgaban tan cruelmente ahora te respetan y admiran.
—Todo es posible a base de esfuerzo. Conoces mi filosofía… Incluso un perdedor puede vencer a un genio con trabajo duro.
—Lo has demostrado a lo largo de estos años.
—Tú también nos has dejado ver tus avances. Es cierto que no eres la mejor, pero sí la que tiene más determinación para serlo.
—Ninguno de los dos posee alguna técnica extraordinaria o un Kekkei Genkai que nos distinga, sólo contamos con el empeño que ponemos en nuestro entrenamiento.
— También creo que el trabajo duro puede derrotar al talento natural. No lo olvides.
— Eso es lo que me permite continuar con mis sueños.
— Hemos estado conversando por largo rato y no hemos comenzado con las labores. Si nos damos prisa, acabaremos de pintar hoy mismo.
— Es verdad. Primero afuera. Ha tenido el mismo color desde hace mucho. Nunca me gustó, pero mi abuelo parecía estar conforme con él. Es improbable que se moleste si la pinto de un color que me guste a mí.
Abrió la lata de pintura — Turquesa… se verá hermosa.
— Eso mismo creo yo. Llenará de vida mi desolado hogar.
— ¿Has considerado pedirle a tus padres que vengan a vivir contigo o ir a vivir con ellos?
— Sí, pero tanto ellos como yo tenemos la vida hecha en nuestras respectivas aldeas. De ninguna forma vendrían aquí y yo jamás podría dejar Konoha. Aquí están mis recuerdos y personas muy valiosas para mí.
— Como Neji…
— Neji…– suspiró – Él es una parte importante de mi razón para no poder marcharme. No soportaría estar lejos, ya es bastante difícil pasar tiempo a su lado. Si me fuera, sería totalmente imposible verlo.
— Supongo que vas a extrañarle durante el período que dure su misión.
— Eso creo, sin embargo, me dará la oportunidad de despejarme y pensar en otras cosas. Conseguir el cariño de Neji también es uno de mis objetivos, pero no por eso debo dejar lo demás de lado.
— Esa es la actitud, Tenten – levantó el dedo pulgar – Manos a la obra. Tú el lado izquierdo y adelante y yo el derecho y atrás. ¡Vamos!
— ¡Sí!
Se pusieron en acción. No tardarían mucho en terminar de pintar, por lo que después se dedicarían a las reparaciones del inmueble.
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Una nueva caída del atardecer en Konoha. Hinata estaba sentada cerca de la orilla del lago que visitaba con regularidad. Observaba con atención las ondas formadas por la suave brisa. Pensaba en Neji, no podía evitarlo. Las horas seguían pasando y la incertidumbre aumentaba. Sus cavilaciones fueron interrumpidas, ya no se encontraba sola.
— Quería verte – Sasuke estaba detrás de ella.
— Sabía que me encontrarías. Este es otro de los lugares que frecuentábamos de pequeños.
— Te gusta mucho venir aquí – se sentó junto a Hinata.
— El agua me calma…
— Tú eres como el agua, serena usualmente pero turbia a la menor provocación.
— No lo había pensado.
— No acostumbras pensar lo suficiente en ti, Oujosama.
Se quedó callada por varios segundos, reflexionando las palabras de Sasuke — Senshi… ¿Tienes calor?
— Un poco, ¿Por qué la pregunta?
— Permíteme ayudarte – se puso de pie y dio unos pasos hacia el lago. En un ágil movimiento de su pierna, levantó una considerable cantidad de agua, arrojándosela en la cara al desprevenido shinobi.
Sin inmutarse y limpiando las gotas que caían por su rostro, avanzó hasta la chica — Me doy cuenta que también tienes calor – velozmente, se colocó tras Hinata, cargándola y lanzándola a una parte más profunda del lago.
— ¡Eso es trampa, Sasuke! – se quejó asomando la cabeza, para después toser.
— Parecías más acalorada que yo, pensé que eso te serviría. Lo siento – le ofreció la mano.
— ¿Eso creíste? Deberías poner la muestra – jaló al chico, haciéndolo caer también.
Se sumergió brevemente y luego sacó la cabeza — Supongo que esto nos pone en igualdad.
— Casi – le arrojó agua con las manos – Ya me siento satisfecha.
— Eres traviesa, Hinata Oujosama – nadó hasta llegar a la orilla, tomando a Hinata de la muñeca para que lo siguiera. Salió del lago y ayudó a que ella hiciera lo mismo, usando tanta fuerza que atrajo el cuerpo de la chica hacia el suyo, provocando una considerable cercanía. Estaba completamente mojada, pero el agua rodando por sus mejillas y su cabello empapado le daban un aspecto por demás hermoso – Definitivamente te sienta el agua...– le acarició el rostro.
— Lo mismo digo… – Sasuke sin duda era apuesto, pero la humedad de su cuerpo lo hacía más atractivo.
Se contemplaron algunos segundos, pero luego Sasuke desvió la mirada— Es mejor que te seques, no quiero que por mi culpa enfermes.
— Es verdad, pero no soy la única que puede enfermar. Apresúrate a cambiarte de ropa.
— Mi casa está cerca, no me preocupa – miro rápidamente a la joven, para luego desviar la mirada nuevamente – No es prudente que te marches en esas condiciones. Acompáñame, podrás cambiarte de ropa también.
— Es buena sugerencia. Puedo aprovechar la oportunidad para finalmente visitar a Itachi-san.
— Se he vuelto un debilucho, pero se alegrará de verte.
Corrieron hacia los territorios Uchiha tomados de la mano, ante las miradas de muchos curiosos. Llegaron en pocos minutos, siendo recibidos por Itachi, que esperaba en la puerta de la casa principal.
— Pero si es la dulce Hyuuga Hinata. Has cambiado. Déjame verte bien – se acercó peligrosamente al rostro de la joven, a lo que Sasuke reaccionó apartándolo de inmediato.
— No te pases de listo, Itachi.
— Ese es mi ototo, siempre pensando lo peor de las personas, ¿no, Hinata?
La chica rió, provocando que Sasuke frunciera el ceño.
— ¿Qué les sucedió? Están empapados.
— Un accidente en el lago… no preguntes.
— Vamos, Hinata. Te prestaré un poco de la ropa de Sasuke para que puedas cambiarte.
—Gracias.
— Igual tú, Sasuke. Ve a ponerte algo seco.
— No tienes que decírmelo.
Una vez que se mudaron de ropa, decidieron ir a la sala. Hinata miraba insistentemente al mayor de los Uchiha, hasta que se animó a iniciar una conversación.
— ¿Cómo estás, Itachi-san?
— ¿Tan pronto me perdiste la confianza?
— Lo siento… Itachi–kun.
— Así me gusta. Me encuentro bien, disfrutando del entorno familiar.
— Y perdiendo el tiempo en casa. No quiere volver a su vida como shinobi, aunque se lo he pedido varias veces.
— Eso ya no es lo mío, además Konoha no me necesita. Si dejara la casa, ¿Quién prepararía tus comidas, limpiaría y lavaría tu ropa?
— No sé si te has convertido en mi madre o en la sirvienta. Yo puedo hacer eso por mi cuenta, siempre ha sido así… – hizo una mueca casi imperceptible.
— Quiero recuperar el tiempo perdido… – le puso la mano encima de la cabeza.
— ¿Les gustaría una taza de té? Si me lo permiten yo lo prepararé con mucho gusto.
— Gracias, Hinata. La cocina es toda tuya.
— No tardaré – se marchó.
— ¿Por qué no lo hiciste tú mismo? – le reprochó Sasuke.
— Deseaba que bebieras algo hecho por ella. Yo no podría ponerle el mismo amor.
— Esas son tonterías…– desvió el rostro.
— Cuando dejes de negarlo lo comprenderás.
— A veces desearía que dijeras las cosas tal y como las piensas…
— ¿Que tendría eso de divertido?
— Idiota…
— El té está listo – anunció la chica, para después entregarle una taza a cada uno y sentarse al igual que ellos.
— Delicioso… tienes muy buen toque – comentó Itachi.
— Estoy acostumbrada. Solía prepararlo para mi padre y…Neji onii-chan…cuando entrenaban juntos.
— Eso lo explica. Cuando haces las cosas con amor salen mejor, ¿no crees, Hinata?
— ¿Amor? – se sobresaltó– Yo no…
— ¿No amas a tu padre? – la cuestionó el mayor.
— ¿Mi padre? Sí… por supuesto… – estaba nerviosa – Es que creí… no importa – rió, tratando de ocultar su nerviosismo.
— Déjala tranquila, Itachi.
— No estoy molestándola, ¿o sí?
— Para nada… al contrario. Me entusiasma tener la posibilidad de que charlemos.
— Igual a mí. Mi hermano no es la persona con la mayor intención de conversar que pudiera encontrar.
Bufó — ¿De qué podría hablar contigo?… ¿De qué tan brillante quedó el pasillo o de lo bien que huele el detergente que usas?… no me interesa.
— Podríamos hablar de lo sucio que dejaste el baño esta mañana o de que ahora te esmeras más en tu arreglo personal para impresionar a cierta chica…
— ¡Eso es mentira! – se puso a la defensiva.
— Si no te gustan esos temas, tengo otros de mayor interés….
— ¡Cierra lo boca!
Hinata soltó una carcajada, cubriéndose la boca con ambas manos — Es estupendo… que se lleven tan bien… como los hermanos que son…
—Como debe de ser – acarició la cabeza de Sasuke – Ya que a mi pequeño hermano le molesta tanto que hablemos sobre él, es preferible cambiar el rumbo de la conversación. Todo depende de ti, Hinata. Cuéntame que has hecho en todos estos años.
— Han pasado muchas cosas, pero creo que podría darte un resumen.
—No iré a ningún lado y tú tampoco – ambos rieron.
Sasuke sonrió. No podría negar que le resultaba muy agradable aquella escena. Hinata, su hermano mayor y él en la sala, conversando y riendo. Como cuando eran niños y no conocían el verdadero significado del dolor. Recuerdos de mucho antes de su separación vinieron a su mente y le brindaron calidez. Tenía la impresión de que era posible recuperar aquellos sentimientos y sensaciones.
Conversaron hasta que se hizo de noche y Hinata tuvo que irse. Sasuke la acompañó hasta la mansión Hyuuga.
— Fue muy divertido. Gracias por llevarme a tu casa.
— Perdona si Itachi se portó algo impertinente.
Negó con la cabeza — Me hace feliz que pueda ser como antes.
— Igual a mí. Buenas noches, Oujosama.
— Dulces sueños, Senshi.
Sasuke le dio un fugaz beso en la mejilla y regresó a su hogar.
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Shikamaru estaba solo en casa. Sus padres habían salido desde temprano y no volverían hasta el anochecer, por lo que había hecho planes con Temari para almorzar. Escuchó el timbre y enseguida bajó para abrir la puerta. Se decepcionó al ver que no se trataba de la rubia que esperaba.
— ¿Qué haces parada frente a mi puerta y con esa sonrisa que sólo pones cuando tramas algo, Ino?
— Es sencillo, estoy tramando algo. Debemos planear nuestra fiesta de cumpleaños, como todos los años.
— Esperaba que este año fuera diferente…
— ¿Qué lo hace diferente?.. ¿Que tienes novia?
— No recuerdo haberlo mencionado.
— No es necesario, no creas que no me doy cuenta de cómo has cambiado desde que ella está aquí. Luego del festival ya no supimos nada de ti y no te has tomado la molestia de pasar a saludarnos.
— No es algo que acostumbre hacer de todas formas.
— Pero al menos teníamos la certeza que era porque holgazaneabas en algún lugar o mínimo imaginábamos que tenías una misión importante. En cambio, sabemos que si no te vemos es porque estas con ella…– desvió el rostro, notoriamente molesta.
— No deberías enfadarte. Piénsalo detenidamente, si tuvieras novio, no te acordarías de nuestra existencia.
Ese comentario dejó sin armas a la rubia, por lo que regresó al tema inicial. De su bolso sacó una hoja en color lila.
— No vine a discutir, sino a hacer planes. Lo primero es decidir en dónde haremos la fiesta. Ya la hemos realizado en mi casa, en la tuya, en casa de Chouji, en casa de Sakura, en la antigua casa de Azuma-sensei, en el restaurante de barbacoa… – tomó aire – Este año deberíamos variar.
— Sinceramente a mí me da lo mismo. El lugar decídelo tú y yo estaré de acuerdo.
— Bien. Entonces el siguiente punto es… la comida. Estoy cansada de las mismas cosas. Hay que ser innovadores. ¿Alguna idea?
— Sí, que decidas que vamos a comer. Con que no lo prepares tú me conformo – bostezó.
— Haré como que no oí eso y pasaré a otro asunto. La decoración correrá a cargo de la Florería Yamanaka, como se ha hecho hasta el momento. Me encargaré de escoger los mejores arreglos.
—Que buena idea.
— ¿Verdad que sí? Teniendo eso, pasemos al tema de los invitados. Los amigos de siempre estarán bien.
— Además de Temari y sus hermanos.
— ¿Hermanos? Creí que únicamente venia acompañada del Kazekage.
— Kankurou llegó ayer. Imagino que querrá venir a la fiesta.
— Como sea. Nos falta la música. Había pensado contratar una banda, pero no estoy segura de si está contemplado en el presupuesto. Si no tenemos lo suficiente, habrá que improvisar con un reproductor y un par de discos.
— Mientras no sean canciones cursis de niñas puedes poner lo que te venga en gana.
— ¡¿Por qué te comportas como si no fuera tu fiesta también?! – se enfadó.
— Porque realmente me da lo mismo celebrar mi cumpleaños o no. Eres tú quien cada año hace un alboroto por eso. Detesto que hayas nacido un día después que yo y creas que por eso debemos celebrar nuestros cumpleaños juntos.
— Lo hago porque somos amigos y me gusta la idea de que al menos tengamos eso en común… – su rostro reflejó frustración.
— Perdón, Ino. Intentaré tomarlo más en serio.
Ino sonrió y siguió repasando su lista. En ese momento tocaron a la puerta y Shikamaru se apresuró para abrir. Temari entró con algunas bolsas de comida. Se había puesto una sencilla blusa blanca, unos jeans y sandalias.
— Lamento la tardanza, no estaba segura de que comprar para el almuerzo – reparó en la presencia de la chica – Hola, Ino.
— Hola… – apretó el liviano papel que llevaba en las manos.
— ¿Qué hacían? – preguntó Temari con curiosidad.
— Preparativos para nuestra fiesta de cumpleaños. Cada año la celebramos juntos y este no va a ser la excepción – contestó Ino con aprensión.
— Es cierto, dentro de poco será tu cumpleaños, Shikamaru, mas no tenía idea de que ella está en la misma situación. Siendo así, me ofrezco como voluntaria para ayudar. Espero no te moleste, Ino. Realmente me gustaría ser parte de eso, ya que supongo que a este vago no le importa.
“En eso tiene razón” concedió Ino – Aquí tengo la lista. Revísala y dime si puedes ayudar con lo que tenemos pendiente.
La analizó detenidamente —Veo que no han conseguido un lugar. Déjenlo en mis manos, encontraré un sitio que satisfaga las necesidades de ambos.
— ¿En serio lo harías, Temari?
— Por supuesto, Ino. Este evento en verdad me interesa y colaboraré encantada para llevarlo a cabo.
— Gracias… – sonrió. Había juzgado mal a la chica – Un inconveniente menos, ya sólo falta la comida y la música.
— Eso podemos discutirlo durante el almuerzo, traje suficiente para los tres. ¿Te quedas a comer con nosotros, Ino? – puso las bolsas sobre la mesa.
— Me encantaría – ayudó a Temari a retirar la comida de las bolsas – Estoy ansiosa por oír lo que tienes en mente.
—Ya veras, será una fiesta inolvidable. Soy una experta en eventos sociales.
“Creo que después de todo si podrían llevarse bien. No sé si alegrarme o empezar a temer…”
— ¡No te quedes ahí parado, Shikamaru! – Ino lo sacó de sus pensamientos.
—Si no te apuras no te daré lo que traje especialmente para ti.
Shikamaru se sentó junto a las dos rubias para disfrutar del almuerzo.
Los siguientes días, Temari los dedicó a conseguir el lugar prometido y a encargarse de todos los preparativos que le habían sido designados.
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Las invitaciones fueron repartidas una semana antes del evento, para asegurar la asistencia de la mayor cantidad de invitados. Hinata recibió la suya una mañana de viernes. Hanabi observó aquel sobre lila que resaltaba entre el resto de la correspondencia, lo tomó y comprobó sus sospechas. Se dirigió inmediatamente al cuarto de su hermana.
— Llegó esto para ti – le entregó el sobre.
— Gracias – sacó la invitación y comenzó a leerla.
— Quiero ir a la fiesta de Ino y Shikamaru, onee-san – dijo con firmeza.
Detuvo su lectura para mirar a la menor— ¿Alguna razón en particular, Hanabi–chan?
— Se rumora que será muy divertida y sólo los mejores shinobis y kunoichis de la aldea asistirán. Por lo tanto, yo debo estar ahí. Eres amiga de ellos, consígueme una invitación.
— Soy muy amiga de Temari, sin embrago, mi relación con los chicos de la fiesta no es mucho mejor que la que podrías tener tú.
—No sé cómo lo harás, pero tienes que conseguirme una invitación a como dé lugar. Si lo haces, podrás pedirme un favor en el futuro. Considéralo, puede resultarte muy conveniente.
—Lo intentaré, mas no te lo garantizo.
—Con eso me basta – sonrió victoriosa – Casi lo olvido, asegúrate de que pueda llevar acompañante – se dio la vuelta y se marchó.
—No cabe duda de que Hanabi-chan es excelente negociante – dejó el documento sobre la cómoda y se preparó para salir. Había quedado con Temari para ir a tomar un café. La rubia ya la esperaba.
—Que bien que llegaras – la saludó con un abrazo – ¿Recibiste ya tu invitación para la fiesta?
—Sí, muchas gracias por invitarme.
—Eres mi mejor amiga, tienes que estar en ese evento.
—Con respecto a eso… Necesito pedirte un enorme favor, Temari.
— Lo que gustes, Hinata
— Mi hermana se empeña en ir a esa fiesta y quería pedirte una invitación para ella… y un acompañante que no tengo la menor idea de quién será.
— Eso no será problema, aún tengo algunas.
— Gracias. Este asunto de la fiesta parece ser importante para Hanabi-chan.
— Está creciendo, es normal que quiera relacionarse con los chicos mayores. Sin mencionar que la fiesta que estoy organizando será formidable.
— Se nota el esmero que estás poniendo en ella.
— Es importante. Mato dos pájaros de un tiro, celebro el cumpleaños de mi Shika–kun y con eso me gano un poco de la simpatía de su mejor amiga. Es perfecto, ¿no? Lo último que quisiera es tener problemas con Ino. Shikamaru no me lo dice, pero sé de sobra que le interesa que tenga una buena relación con sus amigos de toda la vida.
— ¡Eres una novia maravillosa! – se emocionó.
— No es para tanto – rió – Cuando tengas a un chico al que realmente quieras verás que te comportas igual. Con tu forma de ser, es más que obvio que te desvivirías por él.
Se ruborizó— Prefiero no pensar en eso…
La abrazó nuevamente — Mi pequeña amiga todavía tiene problemas del corazón, los cuales me tiene que contar justo ahora.
— Esperaba hacerlo, realmente necesito desahogarme.
— Con gusto te escucharé, quiero ayudarte.
Ino entró al establecimiento, localizando de inmediato a la novia de su amigo.
— Cuanto lamento interrumpir, pero debo llevarme a Temari – dijo sarcásticamente – Tengo un problema con unos detallitos de la fiesta.
— ¿Debe ser en este preciso momento? Hinata necesita de mí…
— Pues que espere. El sujeto de la banda que queremos contratar quiere que las dos estemos presentes para cerrar el trato.
— Si no fuera justamente lo que necesitamos, ignoraría sus tontas exigencias.
— Lo sé, por eso vámonos ya.
Miró a Hinata, avergonzada — Discúlpame, debes pensar que soy la peor amiga del mundo – se entristeció.
—Esa descripción no va contigo. Tranquila, quizá no era el momento para hablar. Mis problemas no son tan serios. Los solucionaré, es cuestión de tiempo.
— Ya veremos eso, la próxima vez te ayudaré. Gracias por comprender – se despidió con la mano y salió junto con Ino.
— Tal vez lo que siento está destinado a permanecer sellado en el fondo de mi corazón y nunca ser revelado…
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Pasaron los días y todo estaba listo para la fiesta más esperada. Ese sábado por la noche celebrarían el cumpleaños de Ino y Shikamaru. El lugar de la reunión era un salón de fiestas enorme y de muy buen gusto que contaba con un enorme y hermoso jardín, decorado con cientos de rosas rojas y blancas y una fuente de lo más elegante en el centro.
Hinata permaneció en casa esa semana. Se había dedicado por completo al estudio del nuevo pergamino y a perfeccionar sus técnicas. La invitación para Hanabi llegó al día siguiente de que se la pidió a su amiga, por lo que las dos hermanas asistieron a la fiesta. La mayor estaba ataviada en un lindo vestido blanco por encima de las rodillas y zapatillas a juego. La menor optó por un vestido negro, más corto que el de su hermana mayor y zapatos altos en el mismo color. En cuanto se presentaron en el lugar indicado, Hanabi desapareció, por lo que Hinata tuvo que entrar sola.
El interior del salón era amplio y estaba decorado con muchas flores, al gusto de la festejada. Los centros de mesa eran muy estéticos y bellos y a donde quiera que mirara, las flores predominaban. Los manteles eran de seda, en colores lila y olivo, para hacer alusión a los que celebraban su cumpleaños. Una larga mesa colocada estratégicamente ofrecía toda clase de bocadillos a los asistentes, así como refrescantes bebidas. Otra mesa de menor tamaño era la encargada de sostener el pastel de cinco pisos que compartirían. Junto al pastel, una nueva mesa recibía los regalos. La pista de baile hecha de madera fina estaba al centro. Al fondo de ésta, una banda estaba perfectamente acomodada, preparándose para una nueva canción que amenizara el ambiente. Cientos de velas brindaban iluminación, provocando la una atmósfera adecuada.
La heredera de los Hyuuga observaba todo con asombro. Su amiga se había lucido, cada detalle estaba perfectamente cuidado. Salió de su embeleso cuando escuchó una voz bastante familiar.
— Hinata, hasta que te encuentro sola. ¿Hoy no trajiste a tu sombra? – rió.
—No es gracioso, Kiba–kun. ¿Cómo has estado?
—Bien, todo en orden. No creas que he cambiado de parecer con respecto a lo de ir a las montañas. Partimos dentro de dos días, ¿vienes sí o no?
—No estoy segura, Kiba–kun, es que…
—Nos lo debes Hinata.
Suspiró — De acuerdo. Iré con ustedes.
— ¡Esa es mi amiga! – la abrazó por los hombros – Nos reuniremos en la puerta de la aldea a las cuatro de la mañana. Será como en los viejos tiempos – sonrió.
— Estoy ansiosa. Si me disculpas, voy a saludar a los chicos del cumpleaños.
— Sí, claro. Nos veremos.
Hinata avanzó por el salón, hasta encontrar a su mejor amiga y su novio. La rubia portaba un vestido largo y ajustado en color rojo, y usaba el cabello lacio. Shikamaru por su parte vestía un traje casual en negro, camisa verde olivo y el cabello suelto.
— Feliz cumpleaños, Shikamaru–kun – se inclinó – He traído un pequeño obsequio, espero te agrade – le entregó una caja negra con un listón verde.
— Gracias, Hinata. No debiste.
— Es un detalle nadamás – sonrió – Todo se ve espléndido, te felicito, Temari.
— No le des todo el crédito, yo tuve mucho que ver – intervino Ino, que se encontraba cerca de la pareja. Su vestido era lila y corto.
— Tienes razón, Ino–chan. Muchas felicidades para ti también. Traje esto para ti – ella recibió una caja blanca con un lazo morado.
— Lo pondré con los otros regalos – le restó importancia.
— De parte mío y de mi hermana.
— No sabía que ella también vendría. ..
— Yo la invité, espero no sea un problema – dijo Temari con seriedad.
— Pues si ya invitaste a Hinata, da igual si viene la hermanita, ¿no crees? – se alejó.
— ¿¡Qué rayos le pasa, Shikamaru!? Se portó muy altanera con Hinata y eso si no lo voy a tolerar. Será su cumpleaños, pero eso no le da derecho a tratar mal a mi amiga.
— Ignórenla, a veces puede ser muy inmadura.
— No te preocupes por mí, no me siento ofendida.
— Sin duda eres un amor de persona. Yo no le aguantaría una grosería así a esta tipa. Te juro que si no fuera tu amiga de la infancia, Shikamaru, le arrancaba cada uno de sus feos cabellos y los usaba para cubrirle esa bocota que tiene…
— Es precisamente por eso que me gustas tanto.
— Ya me lo suponía… – le acarició el rostro.
— Iré por algo de beber. Hasta más tarde – Hinata sonrió y se dirigió hacia la mesa de bocadillos. Comenzaba a sentir que sobraba.
— Cuando acabe la fiesta, ¿puedo ponerla en su lugar? – preguntó la joven de Suna.
— Lo que tú quieras.
— Me encanta cuando dices eso.
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Ino recorrió medio salón hasta encontrar a su amiga. El vestido de ésta era rosa y le llegaba por debajo de las rodillas.
— ¡Estoy furiosa, Sakura! La muy tonta de la disque noviecita de Shikamaru no conforme con invitar a Hinata, también invitó a la hermanita, ¿Qué diablos le sucede?
— Creí que ya te estabas haciendo amiga de Temari.
—Ni en broma. Ella y yo somos muy diferentes, lo único que nos une es ese vago del demonio y no es suficiente para aguantar que haga lo que se le dé la gana. Ayudó a organizar esta fiesta, sí, pero no por eso es libre de invitar a cualquiera.
— No te enfades, que todos se van a dar cuenta. Disfruta de la fiesta a pesar de que ellas estén aquí.
— Y la muy ilusa de Hinata cree que con un regalo me va a comprar, como si fuera tan fácil…
— Ino…
— A mí no me engaña con su carita de ángel, seguro que bajo esa fachada no es más que una sin vergüenza…
— Ino…
— Y lo peor, ¡no vino Sasuke! Seguro que esa le dijo que no viniera, claro, como sabe que yo soy una amenaza para ella, no iba a arriesgarse…
— Ino… – una vena se formaba en la frente de Sakura
— ¡Ah! pero que ni se confíe, porque en cualquier momento yo le doy la sorpresa de su vida y le quito a Sasuke cuando se me antoje…
— ¡Puerca! – gritó, atrayendo las miradas de varios invitados.
— No grites, ¿no te das cuenta de que llamaste la atención de todos? Tú sí que eres indiscreta, frentona aguafiestas. Ni el día de mi cumpleaños te comportas. No tienes remedio, en serio – se fue indignada.
— ¡Yo la mato! – apretó puños y dientes.
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La fiesta seguía su curso. La mayoría de los invitados habían llegado y disfrutaban de la buena música y la deliciosa comida. La banda comenzaba a tocar música perfecta para bailar en pareja, por lo que a Temari se le ocurrió una idea.
— Como anfitriones tenemos que abrir el baile, Shikamaru.
— ¿Es sumamente necesario? – Temari frunció el ceño – Tomaré eso como un sí… ¿Quieres bailar?
— Por supuesto – arrastró al shinobi hasta el centro de la pista de baile.
Ino se había reunido de nuevo con Sakura. Naruto fue de los últimos en arribar al evento, por lo que se acercó para saludar. Un joven de piel tan pálida que daba un aspecto grisáceo y ojos profundos y negros lo acompañaba.
— Espero que no te importe que haya invitado a Sai. Justo acaba de volver de una larga misión y pensé que sería buena idea que tomara un descanso y se divirtiera, datte bayo.
— No le veo ningún inconveniente, al contrario – comentó Ino – Hola, Sai. Qué alegría volver a verte.
—Feliz Cumpleaños, Ino. Disculpa que no haya podido traerte un presente.
—No te preocupes por eso. Con que hayas venido es más que suficiente. Pero dime, ¿Acaso no me pedirás que baile contigo?
— Sí, claro – el joven sonrió y tomó a la rubia de la mano para acercarse a la pista.
—La puerca cumpleañera no pierde el tiempo– se burló Sakura.
—Me parece que yo tampoco – Kiba se le acercó por la espalda – ¿Me concedes una pieza, Sakura?
— Pero sólo una – rió y avanzaron hasta donde estaban Sai e Ino.
Hinata observaba a las parejas que bailaban. No había notado la cercanía de Sakura con su amigo, pero se sintió feliz por ambos. Estaba distraída, pensando en tantas cosas que había pasado por alto, que no se percató de que alguien estaba justo detrás de ella. Sasuke, que únicamente asistió para acompañarla, se acercó sigilosamente y le susurró al oído.
— ¿En qué piensas, Oujosama?
— ¡Senshi! – se asustó – Veía como bailaban, es todo.
— De acuerdo – portaba un traje negro y una camisa azul marino entreabierta.
— Me alegra mucho que estés aquí. Luces muy bien.
— No podía faltar si sabía que tú vendrías. No te he visto en poco más de una semana.
— He estado sumamente ocupada. Gracias por asistir, me hacías falta – sonrió – Sasuke… ¿Querrías…?
Antes de que pudiera terminar de formular su pregunta, un chico de cabello castaño la interrumpió.
—Nos volvemos a encontrar, Hinata-chan. No he recibido otra de tus visitas.
—Lo siento, Kankurou-kun. Últimamente me he dedicado a estudiar pergaminos y entrenar.
— Entonces te perdono. ¿Bailas conmigo, preciosa?
— En realidad…
— No puede – interrumpió Sasuke – Hinata, ven conmigo – se adelantó.
— Discúlpame – se fue muy apenada.
El joven caminaba de prisa, por lo que le costó un poco alcanzarlo.
— Sasuke, no estés celoso, por favor. Eres mi mejor amigo y nadie se compara contigo.
— ¿Podemos salir al jardín? No me gusta estar rodeado de tanta gente en un espacio cerrado.
— Igual a mí, salgamos.
El jardín se encontraba vacío, por lo que ahí disfrutarían de calma y completa libertad para hablar.
— Necesito irme un tiempo de la aldea. Itachi se vuelve insoportable, tirando cosas por toda la casa, negándose a volver a su vida de ninja. No quiere salir, ni siquiera diciéndole que tú lo invitabas a esta fiesta quiso venir – suspiró – Las únicas misiones que podrían darme son insignificantes, así que por ahora no hay algo interesante que hacer. Quiero un respiro.
Se quedó pensativa por algunos minutos— Kiba-kun me invitó a entrenar a las montañas, serán un par de días, ¿te gustaría venir con nosotros? El aire fresco te sentaría de maravilla.
Lo meditó detenidamente— Iré contigo…
—Estupendo. Verás que regresarás con energías renovadas.
— Eso espero.
— Será dentro de dos días. Nos veremos a las cuatro de la madrugada en las puertas de Konoha. Es algo precipitado, pero me lo acaban de informar.
— Cuanto antes mejor.
Lo abrazó — Todo estará bien, Senshi.
— Cuando estoy contigo de esta forma, lo creo por completo – la estrechó con fuerza.
Se quedaron abrazados por un largo rato. No era necesario algo más para que Sasuke se sintiera aliviado y olvidara por un momento todo lo que le agobiaba.
— Debo irme, no me siento con ánimos de estar en una fiesta y siendo sincero prefiero no dejar a Itachi solo.
— Comprendo. No me gusta verte decaído…
— Te extrañaba, es todo. Creo que nos volveremos a ver cuando vayamos a las montañas. Así podrás seguir con tus estudios.
— Eso parece. Cuídate, por favor. Dale mis saludos a Itachi.
— Sí, Oujosama.
Le dio un beso en la mejilla — Te quiero…
Sasuke abrió mucho los ojos — Yo igual… – rápidamente abandonó el jardín.
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Neji regresó la mañana del viernes antes del evento. Por su ausencia no estaba informado, pero su compañera de equipo se encargó de comunicárselo y convencerlo de asistir, luego de múltiples intentos. Llegó mucho después que Tenten, por lo que se dispuso a buscarla. Para su asombro, la primera persona a la que reconoció fue a Hinata, que justamente entraba. Se veía preciosa en aquel vestido y su rostro con maquillaje moderado era tan radiante como el sol. Se acercó por inercia, hasta quedar junto a ella. La chica se sorprendió, pero la sorpresa fue opacada por la felicidad que sentía al ver de nuevo a Neji. Le dedicó aquella sonrisa que sólo le pertenece a él y quiso decir tantas cosas, pero no salió ni una mínima palabra. Neji por su parte no dejaba de mirarla, pensando en algo inteligente y considerado que pudiera pronunciar. Se sentía culpable por la forma en la que actuó antes de partir a su misión. Los minutos pasaban y el silencio reinó entre los dos. Por fin, el shinobi separó los labios y dijo lo primero que le vino a la mente, aunque después se sintiera un completo tonto.
— ¿Bailas conmigo, Hinata-sama?
— Encantada, Neji onii-chan.
La pieza era melancólica, repleta de sentimientos de tristeza y deseos de estar con el ser amado que nos ha dejado para no volver jamás. La letra hacía alusión a un destino incierto y lleno de soledad, provocado por el vacío que deja aquel amor que ahora sólo podemos ver en sueños.
— Me alegra que regresaras con bien de tu misión… – comentó de repente.
— Lamento no haberte avisado, yo… – Hinata le cubrió la boca con sus dedos.
— No necesitas explicarme… – lo miró fijamente, perdiéndose en esos ojos tan idénticos a los suyos – Con el hecho de que te encuentres a salvo me basta.
— No puede ser de otra forma, debía volver para estar a tu lado y… – reprimió sus palabras mordiéndose los labios – Protegerte y ayudarte en lo que necesites.
— Siempre al pendiente de tus obligaciones – agachó el rostro.
La sujetó por el mentón, haciendo que levantara la cara —No pienses que eres una obligación para mí, Hinata-sama. Tú representas el mayor de mis gustos…
Sonrió, conteniendo sus lágrimas — Gracias… por cuidarme y ser tan considerado conmigo – se recargó en el pecho del chico.
— A ti por dejarme estar a tu lado…
Siguieron bailando, disfrutando silenciosamente de la cercanía del otro, rogando que aquella melodía nunca dejara de sonar. Por desgracia, todo tiene un final y esa pieza terminó, obligándolos a separarse.
—Te agradezco por bailar conmigo, Hinata–sama.
—Ha sido un placer. La agradecida debo ser yo. No te gusta bailar y seguramente lo has hecho para complacerme.
—Cuando se trata de ti, no me pesa en lo absoluto.
—Neji onii–chan, yo…
— ¡Con que aquí estabas, Neji! – Tenten apareció detrás de la pareja – Hola, Hinata. No te había visto. Luces preciosa.
—Igual tú, Tenten – la chica usaba un vestido verde esmeralda y el cabello suelto y ondulado – Los dejo solos, con permiso.
— ¡Hinata-sama! – intentó detenerla.
—Permite que se marche, seguro va a buscar a Sasuke.
— ¿Por qué lo dices tan convencida? – frunció el ceño.
—Porque están saliendo, ya todo el mundo se enteró. Se les ha visto juntos por la aldea, tomados de la mano, abrazándose, en actitudes cariñosas. Y sabiendo lo frío que es Sasuke, no se comportaría de esa forma con cualquier chica. Probablemente dentro de poco lo hagan oficial.
—Como sea, no es de mi incumbencia.
—No te sientas mal porque tu prima no te lo ha comentado, tal vez querían privacidad…
—Si ya todos en Konoha los han visto, ¿Dónde queda esa privacidad?
—En eso tienes razón. Supongo que piensan que los daremos por hecho y no necesitan comunicárselo a cada uno.
—Me rehúso a hablar de eso.
—Lo siento… – se puso nerviosa. Neji comenzaba a estar demasiado serio – ¿Bailamos?
—No me gusta.
—Sólo un poco, para que puedas distraerte.
—De acuerdo – suspiró – Pero luego me iré. Estoy cansado
Se alegró — Sí, como prefieras.
La música cambió de ritmo. Era más animada y con toque sensuales. Tenten se movía muy bien y guiaba a Neji, que parecía no tener idea de ese tipo de bailes.
Hinata se había alejado, buscando a Temari para despedirse y volver a su casa. Había tenido suficiente de la fiesta.
— Que linda pareja, ¿no te parece, Hinata-san? – Rock Lee bebía un poco de ponche.
— ¿A qué te refieres, Lee-san?
— A ellos – apuntó hacia donde se encontraban sus compañeros de equipo – Sin duda cada día que pasa florece más la rosa del amor.
— Ya entiendo… – contuvo un suspiro, el cual sustituyó por una sonrisa – Debes estar feliz de que dos de tus mejores amigos se entiendan de esa forma.
— Mucho. Tenten siempre ha estado enamorada de Neji y es justo que por fin sus sentimientos sean correspondidos.
— ¿Desde siempre?
—Sí. Desde que forjamos nuestro equipo, he notado la forma en que Tenten lo mira, lo anima y trata de ganarse un espacio en el corazón de Neji. Ya han pasado más de seis años, es bastante.
— Lo entiendo a la perfección – su sonrisa parecía reflejar aflicción – ¿Seis años te parecen tanto?
— Definitivo. Tantas cosas cambiaron en ese lapso.
—Tienes razón. Esperemos que todo prospere y ambos sean inmensamente dichosos. Tenten es una gran mujer y Neji onii-chan… – hizo una pausa – Es único. Sabrá protegerla y brindarle felicidad.
— Verás que nuestros buenos deseos no serán en vano – le sujetó ambas manos – Los dos queremos lo mejor para nuestros seres amados…
— Lee-san… – por un instante, creyó descifrar el trasfondo de aquellas palabras.
— Me estoy poniendo muy emotivo, discúlpame. Debe ser el ponche – la soltó e hizo una reverencia – Sigue disfrutando de la reunión.
— No te preocupes. Nos veremos en otra ocasión – también se inclinó, para luego seguir su camino, dejando a Lee solo, observando a sus amigos.
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— ¿Cómo qué quieres irte? Es muy temprano, Hinata.
— Lo sé, pero…
— No hay pero que valga. Te quedas al menos hasta media noche. Por favor…
— Cómo decirte que no…
— Gracias, amiga. Acompáñame que pronto vamos a cenar. El menú fue escogido por mí.
— Apuesto a que será exquisito.
— Absolutamente… – se quedó con la boca abierta por unos instantes, para luego sonreír – ¿No es esa tu hermana?
Se dio la vuelta para mirar — Hanabi-chan…claro que es ella…
— ¿Quién es el chico con el que baila tan cerca? – dijo con un tono pícaro.
— Me parece que es… ¡Sarutobi Konohamaru! – subió el tono de su voz.
— ¿El nieto de su tercer Hokage? Tu hermana aspira alto.
— Y que lo digas…no tenía idea de que se frecuentaban.
— Ya sabemos quién era el acompañante de tu hermanita….
— Luego hablo con ella.
— Ocupemos nuestros asientos. Falta poco para cenar.
La cena fue servida tal como la rubia había dicho. Los platillos tenían un aspecto fabuloso y su sabor satisfizo a todos aquellos que los que degustaron. Al culminar, Ino y Shikamaru partieron el enorme pastel. La música continuó sonando y las parejas siguieron bailando y divirtiéndose.
La noche se consumía y los invitados se retiraban poco a poco. Al final quedaron sólo los festejados y algunos de sus amigos y conocidos más cercanos.
— ¡Akimichi Chouji!... ¿Dónde te habías metido? – lo regañó Ino.
— Estuve por ahí, con el resto. Tal vez no me viste porque estabas muy ocupada bailando con Sai.
— Es cierto… – se aclaró la garganta – ¿Qué te pareció la fiesta? Yo creo que será recordada por siempre.
— Muy buena, pero lo que de verdad importa es que la pasaran bien Shikamaru y tú.
— De eso no tengas ni la menor duda.
— Quería darte tu regalo de cumpleaños, pero no aquí ¿Me acompañas? – le ofreció la mano.
— Que misterioso – aceptó – Vamos a tomar aire – caminaron hasta un balcón.
— Ojala te guste. Yo mismo lo escogí, esta vez no recibí ayuda de mi madre – sacó una cajita de su bolsillo – Levanta tu cabello.
— Esto es emocionante – obedeció a su amigo.
— Quiero que la persona más especial para mí tenga esto – le puso en el cuello una cadena de plata con un dije de zafiro en forma de mariposa.
— ¡Es hermoso! – se emocionó.
— Igual que mi mejor amiga.
— Chouji… – se lanzó a sus brazos – Es el obsequio más lindo que me han dado.
— Me alegra que te gustara. Ya me voy a mi casa, te veo otro día.
— Gracias… – le dio un beso en la mejilla.
— Verte feliz es un regalo para mí – le dijo adiós con la mano y se fue.
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Hinata se despidió y se disponía a marcharse. Un chico pelirrojo apareció frente a ella, recargado en la puerta.
— Creí que no habías venido, Gaara- kun – admitió.
— Me oculté demasiado bien.
— Ya veo. Me retiro, es algo tarde.
— ¿Alguien irá contigo?
— Lo dudo. Mi hermana tiene sus propios planes.
— Reconozco esa mirada, no quiero dejarte sola. Te acompaño a casa.
— Gaara-kun… – asintió. Algo le decía que era lo correcto.
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— Neji, fue fantástico que decidieras quedarte. La pasé genial.
— Me alegra, Tenten – miraba de un lado a otro.
— ¿Buscas a Hinata?
—Justamente.
— Pregúntale a Temari. Tal vez ella sepa dónde está.
— Eso haré – localizó a la rubia – Temari–san, ¿sabes dónde se encuentra Hinata–sama?
—La última vez que la vi estaba con mi hermano. Con suerte y se fueron juntos.
— Gracias… – volvió junto a Tenten – Se ha ido, hagamos lo mismo.
— ¿Me acompañarás a mi casa? – sonrió encantada.
— Sí. Andando – la kunoichi se aferró al brazo de Neji y partieron rumbo al domicilio de la chica.
La fiesta llegó a su fin, dejando a su paso nuevos descubrimientos y confusiones. Los corazones de estos jóvenes tratan de descifrar sus sentimientos y a partir de este momento, la situación se tornaría en demasía complicada.
CONTINUARÁ…
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Kekkei Genkai: Las Técnicas de Línea Sucesoria, o Barrera de Sangre (血継限界,) son un tipo de técnica ninja que son transmitidas, como indica su nombre, de manera genética, y suelen ser el rasgo distintivo de un clan.
Pido una enorme disculpa por mi tardanza. No tengo una justificación adecuada, por lo que espero que este capítulo haya valido la espera. Es lento y puede que no del todo emocionante, pero necesario.
Para deleite de varios y tal vez para pesar de otros, confieso que por mucho este capítulo es el más largo que he escrito, sin mencionar que tuve que dejar material para la siguiente entrega. Espero que debido a esto el capitulo 9 sea una realidad dentro de poco.
Les recuerdo sobre la encuesta que hice para saber sus opiniones acerca de la pareja principal de este fic. Entren a mi profile y podrán encontrarla. ¡A votar se ha dicho!
Dudas, sugerencias, críticas, opiniones son bien recibidas. Es fácil, sólo deben dejar un review.
Agradezco mucho a los que han sido tan amables de dejarme uno. Me ayudan mucho. Por favor, no dejen de hacerlo.
Curiosidades: La canción que bailan Neji y Hinata es My Destiny de DBSK. Esa canción me ayudó mucho a poder terminar este capítulo.
Gracias pos su atención.
Hasta el próximo capítulo.
Umy* Echizen