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ENFERMA
Parte 3
La noche se abría paso al frío y nuevamente el cuerpo de Akane comenzó a convulsionarse, Ranma se detuvo y la observó, veía como la joven temblaba y eso no le estaba gustando nada, tal vez su grandiosa idea no había sido tan maravillosa como esperaba.
-¿Qué pasa Ranma?...-preguntó curiosa al taparse más con la manta...-¿por qué te has detenido?.
-Akane...-susurro...-no estás bien, será mejor que volvamos a casa.
-No pasa nada...-sonrió tiernamente...-por favor quiero ver la lluvia de estrellas.
-¡Pero Akane estás temblando!...-exclamó molesto por la cabezoneria de la joven, alzó su mano a su frente y...-¡tienes fiebre!
Akane sonrió y se acurrucó más al pecho de Ranma, mientras cerraba los ojos.
-No quiero ir sola Ranma, por favor déjame ver la lluvia y luego hago lo que me pidas ¿si?...-le miro fijamente a los ojos
Ranma entrecerró su mirada y hubiera deseado cumplir su deseo de poder ver la lluvia de estrellas, pero ella no estaba bien y no podía tenerla fuera de su cama para que se empeorara. La abrazó fuertemente y acariciando su cabello, acercó sus labios a su oido.
-Akane volvemos a casa...-murmuro para ver la tristeza de la joven...-y yo me quedo contigo.
-¿Y la lluvia?...-le preguntó...-¿qué pasa con ella?¡deseabas verla!
-Prefiero que te mejores a que estés peor...-soltó dulcemente...-tu salud es más importante que esa lluvia.
Y tal como dijo, Ranma dio la vuelta consiguiendo que Akane se sonrojara, pero no de la fiebre.
Durante el camino a casa, el joven removía en su mente la posibilidad de volver a atrás y ver la lluvia, pero luego recapacitaba al escucharla toser y estornudar, si ella se ponía peor jamás se lo perdonaría. Agachó su mirada para verla dormida, su rostro estaba cansado y algunas ojeras lo adornaba, pobrecilla pensó.
-Lo siento Akane.
Pasó su mano por el rostro de ella para poder acariciarlo, era tan suave y tan brillante, que lo tenía embobado en muchas ocasiones. Rozó su dedo por la cormisura de sus labios, como deseaba probarlos. Abrió los ojos al pensarlo.
¿En qué estaba pensando?, su corazón bombeó fuertemente, esos pensamientos lo habían dejado helado, es cierto que algunas veces se pasaba por la mente esa posibilidad, pero ahora no, ella estaba débil e indefensa y no podía aprovecharse de ella. Levantó su rostro para ver la fachada de su hogar, suspiró de resignación al ver que había llegado a su destino, nuevamente reanudó su camino y entró en ella, subió las escaleras, la casa estaba en completa penumbra y el frío pasaba por todas partes, abrazó fuertemente a Akane, para darle más calor y abrió la puerta de su habitación.
Por unos momentos se quedó quieto, viendo que ahí estaba la cama, que tan pronto como la tumbará, la lluvia de estrellas pasaría y él no podría verla, por una parte se molestó, él quería experimentar la sensación en directo, ver como caían del cielo y se estrellaban contra la tierra, pero un leve quejido le volvió a llamar y bajo su mirada para ver a Akane que le observaba con pena.
-Lo siento Ranma...-dijo débilmente...-siento que no vayas a ver la lluvia de estrellas, es mi culpa...-sus ojos se llenaron de lágrimas.
Eso le destrozó, ver nuevamente las lágrimas en los ojos de Su Akane, eso mismo, era Su Akane y de nadie más, curvó sus labios y apartando las lágrimas de sus bellos ojos, le acarició.
-No importa Akane, tú no tienes la culpa..
-Pero yo...-se detuvo al notar como el dedo de Ranma residía en sus labios.
El joven le negó con la cabeza y se fue hasta la cama para tumbarla, la depositó dulcemente y tapándole con una manta.
-Tranquila Akane...-dijo tranquilamente...-no te tienes que disculpar...-desvió su mirada a la ventana.
Y estaba comenzando a caer ese espectáculo y se lo estaba perdiendo, él ahí dentro y toda esa maravilla ahí fuera. Y algo se le pasó por la mente, nuevamente observó a Akane y a la manta, su mente estaba comenzando a funcionar a mucha velocidad, una maravillosa idea le había venido a la mente y debía ponerla en práctica antes de que se le olvidará.
-Akane, veremos la lluvia de estrellas..
Akane alzó una ceja con sorpresa.
-Y será más cerca de lo que tú te crees...-siguió diciendo Ranma.
El joven cogió la manta y se la enrollo, luego miro a Akane que le miraba curiosa y sonriéndole, le guiño el ojo, abrió la manta y la cogió en brazos, para luego volver a cerrarla, así la calor se mantendría cerca de ella y su cuerpo no se enfermaría más. Akane estaba maravillada, Ranma estaba dándole su propio calor para que no pasará frío, aun arriesgándose a coger una pulmonía por estar cerca de ella.
-¡Ahora veremos la lluvia de estrellas!.
Y tan pronto como lo dijo, comenzó a caminar para regresar al tejado. Subió con mucho trabajo, le estaba costando ya que llevar el cuerpo débil de Akane no era tarea fácil y no por que pesará, si no, por que evitaba realizar muchos movimientos para que no pasará mucho frío. Acercó sus labios al oido de ella y...
-¡Mira Akane la lluvia, la más bonita que has visto!.
Y se sentó en el suelo mientras a ella la abrazaba fuertemente, transmitiéndole la calor necesaria para que no empeorará más. Las mejillas de la joven ganaron muchos calores, era una sensación única y encima estaba sorprendida por la actitud de él, jamás haría esto. Pero ahora que recordaba, él mismo le dijo que solo sería por hoy y que no se acostumbrará. Sonrió al pensarlo, estaba siendo romántico con ella. Apoyó su cabeza en su pecho y observó el maravilloso cielo, ahora mismo la lluvia le importaba muy poco, lo único que estaba deseado era que este momento jamás se terminará, no quería despertar de ese maravilloso sueño, en donde Ranma era cariñoso.
-Gracias Ranma...-susurro...-te lo agradezco de todo corazón.
-De nada Akane...-le devolvió el susurro.
Y ahí los ojos de ella le jugaron una mala pasada, cerrándolos y haciéndole sucumbir al sueño de morfeo.
La lluvia duró un par de minutos y Ranma se extraño de verla tan quieta, acercó cuidadosamente su rostro al de ella, para verla dormida, aunque una enorme sonrisa surcaba su cara.
Emitió una agradable sonrisa y la cargó para devolverla a la cama, donde tenía que estar y así descansar para volver a ser Su Akane. Entro por la ventana de la habitación, ya que no la había cerrado y la depositó en su cama, paso delicadamente su mano por su mejilla y no pudo aguantar la tentación.
Y la besó cálidamente.
Fue corto pero especial para él, colocó sus dedos en sus labios y dando unos pasos hacía atrás, se fue del cuarto.
-Buenas noches mi Akane.
A la mañana siguiente, Akane abrió los ojos para ver a Kasumi cerca de ella mientras le tomaba la temperatura, cerró los ojos al recordar los echos de ayer y la voz de su hermana mayor le devolvió a la realidad.
-Akane...-dijo pausadamente...-ya estás mejor, aunque...-los ojos de Akane se desviaron con preocupación hacía su hermana mayor...-Ranma tiene fiebre...-se coloco una mano en el mentón mientras la joven Tendo se levantaba de golpe de la cama...-¿me pregunto dónde estuvo anoche, lo estuvimos esperando?.
Akane se levantó de la cama, mientras Kasumi la miraba con curiosidad, recogió su bata y se fue corriendo hasta el cuarto de Ranma, lo abrió para ver como una compresa fría estaba en su frente, se llevo las manos a la boca, era por su culpa, por eso estaba enfermo Ranma.
No se lo pensó dos veces y se metió dentro del futón donde estaba Ranma, lo abrazó fuertemente y susurrándole palabras en el oido.
-Ahora yo te transmitiré calor Ranma...-le beso fugazmente en los labios y cerró los ojos.
Ahora ambos se calentaban, pasándose el resfriado al otro.
Fin.
Holas! espero que os haya gustado el final de mi fic, de esta pareja solo me salen fics Románticos, ¡que romántica soy!.
muchas gracias a todos por los reviews y nos vemos en los siguientes que haya echo de ellos. saludos y abrazos enormes.