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Kira Dumont
Author of 23 Stories

Rated: T - Spanish - General - Reviews: 30 - Updated: 08-08-08 - Published: 01-09-08 - Complete - id:4001764

Fruto de mi mente calenturienta. Obviamente, los personajes no son míos (una lástima en el caso de cierto animago madurete xD). Espero que estéis disfrutando de las vacaciones .

Sirius, Ginny y Harry

- Solamente espero que no lo hayan tirado – comentó Sirius Black, apartando una telaraña a su paso.

- No tengo ni idea de para qué me subes a este desván viejo. Parece que vaya a ceder el piso y caernos y abrirnos la crisma – repuso su ahijado, confuso, rascándose la nuca.

- Ya sería mala leche que con todas las veces que mi madre subió aquí, nos pasase eso a nosotros y no a ella. Y ya verás de qué va la cosa, espera un poco.

La sonrisa enigmática de Sirius se amplió al encontrar la enorme caja de madera que estaba buscando. Sopló un poco el polvo acumulado encima, espantando a unas polillas y un par de arañas y miró a Harry.

- Pequeño Potter, los veinte son una edad respetable. Te conviertes en un hombre y eso debe celebrarse. Creo que ya es hora de que recibas La Colección, creada y compartida por el honorable Prongs Potter y yo durante los años que pasamos en Hogwarts. – dijo el animago con voz solemne, y quitó la tapa.

- Sirius, ¿qué…?

Harry ahogó una exclamación al observar el contenido: decenas, puede que cientos de revistas con insinuantes portadas reposaban allí apiladas y perfectamente conservadas del paso de los años. Incluso había dos cintas de video muggles, “Golden Collection”.

- Increíble, ¿eh?

Harry sacó una de las revistas y la contempló como si fuese la cosa más extraña del mundo. Sirius, orgulloso, se metió las manos en los bolsillos del pantalón, sonriendo con añoranza al recordar los viejos tiempos. Su ahijado lo meditó un segundo antes de preguntar, con voz ligeramente asustada:

- ¿A qué os dedicabais mi padre y tú?

- ¡Vamos, vamos! Somos chicos, éramos jóvenes y hormonales. Es normal.

- ¿Hasta qué punto? – preguntó su ahijado, enseñándole un curioso desplegable de la revista que había estado ojeando alucinado.

Su padrino iba a responder algo cuando una voz, desde la puerta y acercándose peligrosamente, los interrumpió.

- ¡Harry! ¡Sirius! ¡Hay que ir a cenar!

Con un movimiento rápido, aprovechando las sombras de todos los bártulos a su alrededor, los dos chicos se apresuraron a guardarlo todo antes de que Ginny llegase hasta ellos. La pelirroja observó con desconfianza los rostros excesivamente inocentes de ambos.

- ¿Qué hacíais?

- ¡Nada! – contestó Harry, con una voz bastante nerviosa.

- Ya, claro… - los ojos azules de la chica se desviaron hacia el bulto a sus pies. - ¿Y esa caja?

- ¿Qué pasa con ella? – preguntó Sirius, esbozando una sonrisa angelical.

- Habéis estado trasteando con ella.

- ¿Por qué piensas eso?

- Está llena de huellas vuestras marcadas en el polvo.

- Ah.

- ¿Qué tiene dentro? – preguntó ella con curiosidad y la abrió antes de que pudiesen detenerla – Wow – añadió, al ver lo que había allí guardado.

Sirius se pasó una mano por la cara con expresión de “De esta, Molly me mata”, y Harry se sonrojó violentamente. Ginny, en cambio, sonrió burlona y divertida. Parecía más impresionada por la cantidad que por el tema. Con cara de “sois un caso aparte” cogió la revista que Harry había guardado a toda prisa y le echó una ojeada. Se le escapó una pequeña risa y miró a los dos seres restantes en la sala.

- Así que ahora es como los adultos enseñan a sus hijos, ¿eh? A mí todavía me tocó la charla con la cigüeña y las abejitas con el polen…

- ¡No! En realidad, son de Sirius…

- Y de James – intervino, el ex prófugo, excusándose malamente.

- …que me las quiere regalar, pero creo que van un poco más allá de mis posibilidades – explicó Harry, señalando la foto de una postura particularmente… interesante.

- Se puede hacer – afirmaron Sirius y Ginny, echando un ojo.

Harry los miró con una ceja levantada.

- Espero que no lo descubrieseis a la vez.

Ellos no dijeron nada. Se limitaron a poner una expresión que el chico no supo (o no quiso) interpretar, y Ginny los enganchó a cada uno de un brazo.

- Vamos a cenar antes de que mi madre suba y descubra todas vuestras perversiones.

Y salieron del desván.



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