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Capitulo 8
Primera parte: “Ni una palabra a favor”
(El gato amarillo sale de la cárcel, lleva sus pertenencias en una bolsa de papel. Se detiene un momento. Saca el logotipo de Azumanga de la bolsa y lo deja en el piso antes de salir de escena)
Los señores Mihama conducían su camioneta en un incomodo silencio. Chiyo iba sentada en el regazo de su madre. En la parte de atrás iban casi todas las personas involucradas en el incidente de la cafetería (Minamo, Ichigo, Osaka, Kagura, Masara y Tomoyo) Además de Sakaki, Kaorin y Koyomi. Todos tenían una expresión de vergüenza y miraban el piso del vehículo. Sin atreverse a mirarse entre ellos.
-Quiero agradecerles lo de la fianza señores Mihama... –Dijo Minamo Kurosawa- De alguna manera les devolveré el favor.
-No se preocupe Kurosawa-sensei –Dijo el señor Mihama- Además no creo que se hubiera visto muy bien que una maestra pasara la noche en la cárcel.
El tono duro de las palabras del hombre hizo que la maestra se pusiera muy roja y volviera a clavar la vista en el piso.
-Perdón por incomodarte. –Sakaki miró a Koyomi- Realmente no sabíamos a quien llamar.
-Hicieron lo correcto –Koyomi le sonrió tranquilamente- No había mucho que pudieran hacer ustedes dos solas.
Kaorin iba recargada en el hombro de Sakaki, la muchacha alta paso su brazo por el hombro de la muchacha mas bajita y la abrazó. El gesto no pasó desapercibido para Koyomi, quien se limitó a alzar las cejas. Tomoyo iba en el lado de la ventanilla y estaba sumida en un hosco silencio. Tenía los ojos llorosos y no había dicho ni una palabra desde que salieran de la estación de policía.
La camioneta llegó finalmente a la mansión Mihama y todos los ocupantes bajaron, la mamá de Chiyo los invitó a tomar un té. Algunos pensaron en declinar la invitación. Pero algo en el tono de voz de la mujer les hizo pensar que aquello no era optativo.
Llegaron a la sala principal de la casa, los papás de Chiyo se retiraron a preparar el té. El resto de la gente permaneció sentada en los sillones sin atreverse a mirarse entre ellos. Yomi se levantó de repente y caminó hasta quedar enfrente de Tomoyo. Tenía las mejillas encendidas y le temblaba el labio.
-De todos los años que tengo de conocerte... De todas las idioteces que has hecho en tu vida. Esta es sin duda alguna la peor de todas, va mas allá de cualquier cosa que hayas hecho, planeado o improvisado nunca.
-Es que ellas...
¡WHAMP!
La bofetada fue seca y consistente. Todos en la sala se quedaron de piedra. Tomo ni siquiera atinó a sobarse la mejilla.
-¡¡No tienes excusa!! –Un par de lagrimas asomaron en los ojos de Yomi- ¡¡Pusiste en peligro a tus amigas y a ti misma, pusiste tu futuro y el de las demás en riesgo!! –La chica se quitó los lentes- ¿Sabes que por un incidente así todos pueden perder la oportunidad de entrar a la universidad?
-Yomi-chan... –Minamo trató de suavizar las cosas- No seas tan dura con...
-Usted no debería de opinar... Kurosawa-sensei –Chiyo se metió en ese momento- Vi el informe de la policía y usted fue una de las que causo mas destrozos... Se... Se supone que usted es el ejemplo de todas nosotras ¿Ese es el ejemplo que nos esta dando?
La mirada de profunda decepción de la pequeña fue mas de lo que la maestra podía soportar. Se volvió a sentar en el sillón y cubriéndose la cara con las manos comenzó a llorar.
-De la maestra Kurosawa me sorprende... –Continuó Yomi- Pero de ti. –Lanzó una risita amarga- De alguna manera siempre me espere que acabaras haciendo algo estúpido. Solo que no creí que fueras a lastimar a alguien mas.
Tomoyo finalmente reaccionó llevándose la mano a la mejilla, miraba a su amiga con una expresión de incredulidad.
-Yo no tengo ganas de ser tu amiga... De verdad Tomo. Me da miedo que un día acabe metida en algún problema por tu culpa. Si Kagura y Osaka tienen novio... Es por que tienen cosas buenas. Y ellos las vieron. Debería de darte orgullo tener amigas así. Pero no. Prefieres perjudicarlas en vez de alentarlas. Estoy muy, muy, muy decepcionada.
El tono de voz de Yomi pasó del coraje a la tristeza. Se limpió las lagrimas de la cara y regresó a su asiento. Sakaki le estaba dando unas palmaditas en la espalda a la llorosa maestra. Ichigo y Masara miraron a sus parejas. Las chicas asintieron y discretamente se levantaron de los sillones y fueron a la salida. Tomoyo comenzó a llorar, se levantó de golpe y salió corriendo de la casa. Nadie hizo nada para detenerla.
-¿Estará bien? –Preguntó Sony
-Creo que si. –Kagura miro a Tomoyo desaparecer en la puerta de salida- En realidad, no se, jamás había pasado algo así entre nosotras. –Entonces una duda la asaltó y miro a Sony con preocupación- ¿Y nosotros, estamos bien?
El muchacho sonrió y tomando a Kagura de las mejillas, la acercó a el. Ella se estremeció cuando los labios del muchacho se posaron en los suyos. Abrió los ojos al máximo y después los cerró lentamente, abandonándose a la caricia.
Ichigo y Osaka los miraron un momento y sonrojándose decidieron que el árbol del otro lado era un objeto fascinante.
-Vaya... –Ichigo pensaba en algo que decir- Fue un día bastante interesante.
-Bastante. –Osaka tuvo la misma preocupación que Kagura- ¿Y nosotros estaremos bien?
-Yo diría... –El chico se llevó las manos a la nuca- Será algo que le podremos contar a nuestros nietos.
-¡¿Nietos?! –Osaka se puso rojo semáforo y miró a Ichigo con el asombro pintado en la cara.-¡¿Nosotros?!
-¡No quise decir eso! –El muchacho se dio cuenta de lo que Osaka había entendido y se puso rojo-Me refiero a que tu y yo... Pues no hay problema, eso es a lo que me refiero...
Osaka sonrió y el también. Masara pasó aun lado de ellos y le hizo una seña al muchacho. Ichigo se despidió y los dos chicos salieron de la mansión Mihama.
-Tener novio es genial. –Dijo Osaka.
-Tienes toda la razón. –Kagura se paró a su lado.
Ambas chicas suspiraron al mismo tiempo, pero después recordaron todo lo que había pasado y se miraron preocupadas, sin decir nada mas regresaron al interior de la casa. Chiyo estaba sentada en las escaleras principales, a sus pies estaba Tadakishi-san. Sakaki y Kaorin jugaban con el gato Maya y Koyomi estaba recargada en la base de la escalera.
-¿Y la maestra Kurosawa? –Preguntó Kagura.
-Mis papás están platicando con ella. –Chiyo estaba triste- Yo me siento muy mal por la manera en que le hable... pero es que...
-Fuimos algo duras. –Dijo Koyomi sin ver a nadie en particular- pero es que todo este incidente fue una locura.
-¿Y qué hay con Tomo-chan? –Osaka se acercó a Yomi.
-¿Qué hay con ella? –Yomi se portó brusca y evitó la mirada de Osaka.
-Estaba llorando. Yo nunca la había visto así de triste. Necesita una buena amiga con ella.
-Ella causó todo esto. –Yomi trataba de hacerse la dura- Si se quedó sin amigas es culpa suya.
-De todos modos... Tal vez hizo mal, pero las amigas debemos estar unidas. Y tú eres su mejor amiga. De toda la vida.
Yomi pareció querer replicar, pero solo meneó la cabeza y comenzó a caminar a la salida. En ese instante apareció la maestra Minamo, acompañada de los papás de Chiyo. Sin mas. Y ante el asombro de las chicas, Kurosawa se puso de rodillas con la frente casi tocando el suelo.
-Les pido mil perdones. –Dijo sin levantar la vista- He fallado como maestra, como ejemplo y como amiga de ustedes. Yo...
Las manos de Chiyo se pusieron sobre las de ellas y la obligó gentilmente a levantarse. Le rodeo el cuello con sus bracitos y después la abrazó. Kagura y el resto de las muchachas también se acercaron y todas se unieron en el abrazó. Los papás de Chiyo veían la escena con un aire de satisfacción
-Gracias chicas. –Kurosawa se secó una lagrima con el dorso de la mano.- Significa mucho para mí.
-El capitán de policía es amigo de la familia. –Dijo el señor Mihama- Como un favor especial el incidente no generara mas allá de una anécdota. Los daños serán pagados y todos contentos.
Kurosawa agradeció con un movimiento de cabeza. Nadie notó la cara pensativa de Yomi.
La esposa de Kimura llegó a su casa. Al entrar escuchó las risas de su hija y sonriendo se asomó discretamente a la sala. El profesor estaba vestido con ropa deportiva y llevaba en la espalda a la pequeña niña. Como si fuera un caballo.
-¡Mas rápido, papá! –Reía la niña- ¡Estamos en la recta final!
Kimura relinchó y en eso vio a su esposa. Le sonrió a la mujer pero en eso se dio cuenta del semblante de preocupación que traía, bajó a la niña de su espalda, la pequeña hizo un puchero de inconformidad.
-Ve por las paletas heladas de la nevera. –Le dijo Kimura acariciándole la cabeza- Y trae una para tu mamá y otra para mí.
La niña dio un gritito de felicidad y aventándole un beso a su madre corrió a la cocina. La mujer fingió una sonrisa y después se dejó caer en el sillón de la sala. El profesor Kimura se sentó a un lado de su mujer y la tomó de la mano.
-¿Qué pasó corazoncito?
En pocas palabras le contó lo sucedido en la cafetería.
-¡¡AH!!
-No te preocupes tanto. –Ikoku le acarició el cabello- Los padres de Chiyo-chan, nos ayudaron. Parece que tienen contactos en el gobierno o algo así. El incidente será archivado.
Kimura se rascó la cabeza vigorosamente, expresando así su desasosiego.
-Yo solo buscaba que Kurosawa-san se diera cuenta que Yukari-san le estaba diciendo la verdad. Nunca esperé que terminara así.
-Fue una de esas cosas que uno no se espera, “angelito”. Pero creo que al final de cuentas Kurosawa-san captó el mensaje.
-Solo me queda ver que pasa mañana en la escuela...
La hija de Kimura llegó con una paleta en cada mano y una mas en la boca. Sus papás sonrieron y tomaron sus paletas. Kimura tomo a la niña de la cintura y la sentó en su regazo. Después de todo ya habría tiempo de preocuparse por el mañana, mañana.
Sakaki y Kaorin estaban sentadas bajo la sombra de un árbol en el jardín de la casa de Chiyo. Tadakishi-san estaba echado aun lado de ellas, veía medio adormilado al pequeño gatito montes que trataba de alcanzar a una mariposa.
-Esta si que fue una tarde de locos. –Kaorin se recargó en el hombro de su amiga- Me da pena por Tomoyo-chan ¿Crees que este bien?
-Estará bien cuando Yomi-chan hable con ella. –Dijo Sakaki recargando su cabeza en la cabeza de Kaorin.
-Sakaki... Chan... –Kaorin se dio cuenta de que aun le costaba trabajo usar un diminutivo con ella.
-¿Qué pasa Kaori? –Sakaki le habló de una manera mas familiar.
-Esteeee... Entonces usted... Es decir: Tu y yo ¿Somos una pareja?
Sakaki se sonrojó. La vio directo a los ojos y después desvió la mirada hacia donde Maya estaba tratando de pescar a la mariposa.
-Nos hemos besado. Incluso en un lugar publico. Yo creo... Yo creo que si... Tu me haces sentir muy tranquila. Con lo que soy y con lo que quieres... Creo que eso se trata ser una pareja.
-Tienes razón... Sakaki-chan.
Se miraron a los ojos y después, tomándose de las manos comenzaron a acercar sus rostros. Pero en ese instante se percataron que no estaban solas. Las otras muchachas las estaban viendo.
-¡¡No piensen mal, no piensen mal!! –Kaorin se puso palida y los cabellos se le erizaron por la sorpresa.- ¡¡Yo tenía una basura en el ojo y Sakaki-chan me la iba a quitar!!
-¿Con los labios? –Kagura se cruzó de brazos y alzo una ceja.
-¿Y desde cuando la llamas “Sakaki-chan”? –Preguntó Osaka ladeando la cabeza.
-Se han estado portando muy raras desde la pijamada. –Observó una meditabunda Yomi.
-Pero, pero, pero, pero... No es lo que parece. –Kaorin buscaba desesperada una salida.-Nosotras estábamos... Es decir... Ella y yo...
-Somos una pareja.
Hubo un instante de silencio. Sakaki había dicho esto, mirando directamente a sus amigas. No había titubeado ni hablado en voz baja. La declaración había sido clara y rotunda.
-Kaori me gusta... Y yo le gusto a ella. No sé si esté bien pero así son las cosas. –Titubeó un momento y después abrazó a Kaorin que estaba roja por la sorpresa- ¿Va a cambiar las cosas entre nosotras?
Se hizo otro silencio. Un poco tenso. Las otras muchachas se miraron entre si.
-Mi papá siempre me dice que un amor honesto no reconoce ni genero, ni edad, ni condición social... Me imagino que se refería a esto. –Chiyo habló de forma introspectiva- Sakaki-san y Kaorin son personas muy honestas... Así que creo que esta bien.
-Yo no tengo problemas con eso. –Kagura se rascó la cabeza- Me daba la idea de que algo así iba a pasar. Kaorin siempre estaba detrás de Sakaki-san...
-Un amor yuri... –Osaka parpadeó sorprendida- Es algo bastante interesante... Me supongo que no hay problema
-Somos sus amigas –Dijo Yomi sonriendo levemente- Nadie las va a juzgar por esto.
-Muchas gracias, amigas. –Kaorin estaba tan contenta que poco le faltaba para empezar a llorar.
-Creo que con esto se acaba la locura de esta semana. –Chiyo miró a todas.
-Falta Tomoyo. –Kagura miró a Yomi. La chica se sonrojó y desvió la vista.
-Si ustedes le quieren hablar. Adelante. No tengo ninguna objeción al respecto.
-Pero tu tienes que hablar con ella. –Sakaki se levantó, aproximándose a la chica de los lentes- Estaba muy lastimada por lo que le dijiste.
Yomi no le respondió. Osaka suspiró con tristeza y Chiyo le siguió. Tadakishi-san y Maya miraron a las muchachas. No entendían que estaba pasando. Pero sin duda no era algo bueno...
Segunda parte: “No es que te odie, pero...”
Yomi llegó a su casa recién entrando la noche. Una nota en el refrigerador le avisaba que sus papás habían salido a ver un pariente enfermo y que le dejaban la cena en el congelador. Una bandeja con una ensalada y pescado. La muchacha sacó el pescado del envoltorio de papel aluminio y lo metió al micro-ondas, mientras comenzó a comer la ensalada, sin muchas ganas. Iba a empezar con el pescado cuando algo la inquietó. Salió por la puerta de atrás y se quedó viendo la casa de al lado. La casa de la familia Takino.
-Tomo-chan... –No quería aceptarlo, pero se sentía muy preocupada. Con cautela saltó la pequeña barda que dividía los patios y se acercó a la ventana de Tomoyo.
Había varios libros sobre el escritorio de la muchacha. Yomi se sorprendió, Lo que generalmente había en el escritorio de Tomo eran mangas y revistas de música. También vio la guía de estudios abierta de par en par y dormida sobre ella estaba Tomoyo Takino. La chica tenía los ojos hinchados, a todas luces había estado llorando. Y también estudiando. Yomi sintió que el corazón se le estrujaba y quiso tocar la ventana. Pero lo pensó mejor y se dio la vuelta para regresar a su casa.
(Vemos al gato amarillo asomarse desde la ventana de Tomoyo. Ve a Yomi alejarse y menea la cabeza con tristeza. Toma una cobija de la cama de la chica y se la pone en los hombros, después le acaricia la cabeza y desaparece de escena)
Tomoyo llegó temprano a la escuela. Cuando estaba dejando los zapatos en su locker, vio llegar a Chiyo-chan. Un poco insegura la saludo y la pequeña niña le respondió con una sonrisa, como si nada hubiera pasado, eso alentó un poco a la alocada muchacha.
-Tuve un sueño rarísimo Chiyo-chan –Dijo Tomoyo mientras caminaban al salón de clases- Soñé que el gato amarillo (Ese que te regaló Osaka en tu cumpleaños) Estaba en mi habitación...
-¿En serio? –Chiyo miró con sorpresa a Tomoyo.
-Y lo mas raro de todo. –Siguió contando- Me puso una cobija en los hombros... Y cuando desperté. Pues ahí estaba... Un misterio.
Chiyo asintió con la cabeza. En verdad resultaba extraño. Justo en ese momento llegaron al salón de clases y Tomoyo se quedó parada en la puerta sin saber que hacer. Osaka y Kagura estaban platicando con sus novios. Un poco mas atrás Yomi leía muy atentamente un libro. La legendaria “Bala perdida” apretó con fuerza su mochila y caminó hasta donde estaban Osaka y Kagura. Ichigo y Sony se tensaron al ver a la muchacha acercarse y se prepararon para lo peor.
-Quiero pedirles disculpas... A los cuatro. –Tomo dijo esto con la cabeza gacha y hablando casi en voz baja.- Si ustedes deciden retirarme su amistad... Yo lo entenderé.
-Eres una idiota. –Kagura dijo esto muy seria, pero le dio un golpecito en el hombro- Estoy enojada... Pero creo que ya aprendiste tu lección. Por mi seguimos siendo amigas.
Osaka se limitó a sonreír y hacerle la señal de la “V”. Ichigo se alzó de hombros y Sony le guiño un ojo. Tomoyo suspiró como si le hubieran quitado un enorme peso de encima.
-Si te interesa... –Kagura sonrió con malicia- Sony-kun tiene un hermano.
Tomoyo se puso roja como señal de tránsito.
-Y si no estas interesada... –Osaka levantó un dedo- Ichigo-kun tiene una hermana.
Tomoyo puso una cara de no entender nada en absoluto, Kagura se dio un palmetazo en la frente, Sony casi suelta una carcajada y el buen Ichigo se preguntó para que quería Osaka presentarle a su hermana...
Sakaki sonrió para sus adentros al ver a Tomoyo platicando con las otras muchachas, después miró donde estaba Yomi. La muchacha de los lentes parecía muy concentrada en la lectura y sin el menor interés de mirar hacia otro lado. La maestra Yukari hizo su entrada en ese momento. Traía una ojeras monumentales, como las llevaba desde su pleito con la maestra Kurosawa.
-Vamos a dar un pequeño repaso de lo aprendido este año. –La mujer hablaba como si hubiera memorizado lo que iba a decir- No lo tomen como un examen... Ya tendrán tiempo para preocuparse por eso...
Los alumnos sacaron sus cuadernos. Había un silencio bastante incomodo en el salón. Generalmente la maestra Yukari estaba renegando o haciendo algún chiste de lo que fuera. Ahora solo se limitaba a dar los apuntes directamente del libro y a responder muy escuetamente las preguntas de los demás.
La puerta del salón se abrió lentamente, los chicos levantaron la vista y se encontraron con Minamo Kurosawa. La maestra entró y cerró la puerta tras de si. Yukari levantó la vista y cruzo miradas con la otra maestra.
-¿Se le ofrece algo Kurosawa-sensei? –Yukari habló con un tono dolido.
-Primero que nada. –Minamo caminó hasta quedar a pocos pasos de Yukari- Permíteme decirte que eres la persona mas molesta, impulsiva, desconsiderada e infantil que he conocido.
Los alumnos retuvieron el aliento, asombrados ante esa declaración. Yukari estaba indecisa entre enojarse y sentirse mas ofendida.
-Pero... –Minamo suavizo su tono de voz- También eres honesta, leal, cariñosa... Nunca dejaste que me pasaran cosas malas.
-Kurosa... Minamo... –Yukari no estaba segura de que hacer- ¿No deberíamos hablar en otro lugar?
-No. –La maestra miró a los alumnos de Yukari- Ellos vieron y saben que tu y yo tuvimos un pleito. Ellos saben que te dije cosas muy duras... Pese a que tenías razón.
Yukari quiso tragar saliva, pero un nudo en su garganta se lo impidió.
-No quería creer lo que me dijiste. Y desaprobaba totalmente tu actitud... Pero cuando me di cuenta de que era verdad... Me porté exactamente como tu. Porque al final de cuentas no somos tan diferentes. –Dio una risita amarga y después tosió, como para aclararse la garganta- Quiero que ellos sepan, que a pesar de ser maestros, no estamos exentos de cometer errores. Y que debemos de aceptar nuestros errores y disculparnos... Yukari-chan. Por favor perdóname por no haberte creído y por haberte tratado así.
-¿Y que pasó con Yosho?
-Se rompió la nariz y también perdió a dos prometidas... El mismo día.
Muchos no entendieron. Pero las chicas que habían estado presentes sonrieron.
Minamo se acercó a Yukari y le extendió la mano. La maestra vio la mano extendida y después, lentamente, la estrechó con la suya. Las sacudieron firmemente y un par de lagrimas brotaron de sus ojos. A Minamo le pasó lo mismo.
-Menudas amigas que somos ¿Verdad Nyamo-chan? –Yukari estaba haciendo esfuerzos por no llorar.
-No importa que clase de amigas seamos... Mientras estemos juntas, Yuka-chan. –A Nyamo se le resbalaban las lagrimas pero sonreía muy tranquilamente.
Chiyo se paró de repente y empezó a aplaudir con mucha fuerza, después le siguió Osaka, Kagura, Sakaki, Kaorin y todo el salón. Las dos maestras miraron sorprendidas a todos los alumnos y después, sonrojándose, comenzaron a dar reverencias como si se tratara de una obra de teatro.
Desde la ventanilla de la puerta el profesor Kimura observaba la escena. Sonriendo se alejó a su salón mientras soltaba un alegre:
-¡AH!
Tomoyo estaba parada frente a la maquina dispensadora de té. Miraba la moneda que traía en su mano y después a la maquina. Durante la última semana el aparato se había estado tragando sus monedas, le había dado la mitad de el vaso. Era jugar una ruleta rusa. Desistió y guardo la moneda en su bolsillo, no se sentía muy afortunada en ese momento. Entonces vio que una mano pasaba por encima de su hombro y echaba una moneda. Oprimió la tecla de “Té con leche” y el vaso fue servido.
-Es para ti. –Dijo una voz conocida a sus espaldas.
Yomi estaba detrás de ella, con los brazos cruzados. El reflejo del sol en sus lentes no permitía ver la expresión de su cara. Tomo miró el vaso de té en la maquina pero no quería tocarlo.
-Fui muy dura contigo. –Yomi siguió hablando en un tono neutro- No debí pegarte, ni gritarte así... Pero ¡Caramba! Jamás me habías preocupado de esa manera.
-Me lo merecía. –Tomoyo seguía viendo el vaso de té- Soy una egoísta. No podía aceptar que ellas... Ellas fueran mejor que yo... Nadie en este mundo querría salir conmigo. Soy fea, estúpida, infantil... –La voz de Tomo temblaba con los matices inequívocos del llanto- Ni siquiera merezco tener amigas.
Yomi la tomó de los hombros y la abrazó con fuerza. Tomoyo no supo como reaccionar de primer momento.
-No digas tonterías Tomo-chan. Tu no eres fea, ni estúpida. Eres muy energética y mi mejor amiga. Y vas a encontrar novio algún día y yo estaré feliz por ti... Por que te quiero mucho.
Tomo abrazó a Yomi y soltó un suspiro lastimero, duraron así un buen rato. Finalmente se separaron. Las dos tenían los ojos llorosos. Se limpiaron la cara al mismo tiempo y con un gesto similar, al ver eso comenzaron a reír.
-Tengo hambre –Dijo Tomoyo finalmente.
-Hay chuletas y caldo Udón en la cafetería. –Yomi se quito los lentes y los limpió con la manga de su camisa.
-Son muchas calorías. –Observó Tomo.
-Las bajaré con una caminata hasta la estación del tren.
-Como si eso fuera posible...
-¡Claro que es posible! –Replicó Yomi con vehemencia- ¡Si le pones empeño, una carrera corta puede bajar muchas calorías!
-Si, si. Claro Yomi-chan; toooodas te creemos –Respondió Tomoyo con un tono condescendiente.
-No me des por mi lado tan fácilmente –Yomi se estaba enfadando
Ambas comenzaron a discutir acerca de los beneficios de una caminata corta mientras se dirigían a la cafetería. Escondidas en un árbol estaban Osaka, Chiyo, Kagura, Sakaki y Kaorin. Todas sonriendo.
-Finalmente las cosas regresan a su curso. –Kagura salió del escondite- Me alegra que haya pasado la tormenta.
-Si esto fuera un fanfic creo que sería un buen momento para poner las palabras “FIN” –Dijo Osaka.
-Yo no creo. –Opinó Sakaki- Todavía faltan los exámenes finales.
-En las películas de estudiantes el final siempre llega cuando todos están en la graduación. –Dijo Kaorin
-O sale el asesino del hacha y los mata a todos. –Agregó Osaka.
Todas las chicas se estremecieron.
-¡¿Es qué tienes que salir con tus malditas comparaciones, Osaka-chan?! –Kagura definitivamente estaba a dos pasos de soltarle un zape a Osaka.
Todas las muchachas se soltaron discutiendo acerca de finales y películas que terminaban mal. Desde la ventana del salón de maestros se podían ver a Yukari y a Minamo platicar alegremente y parado en el techo de la escuela, el gato amarillo que saluda a los lectores antes de alejarse volando del lugar.
FIN.
Notas del autor:
Pues después de considerarlo mucho decidí poner fin a esta historia en este capítulo. Espero les haya gustado y estén al pendiente de la siguiente historia de Azumanga que estoy planeando,
Desde mi pequeño planeta en algún lugar del anime.