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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Card Captor Sakura » Memorias del Lobo y la Flor de Cerezo

MaiaT
Author of 17 Stories

Rated: T - Spanish - Romance/Adventure - Sakura K. & Syaoran L. - Reviews: 23 - Updated: 06-07-08 - Published: 01-31-08 - id:4045120

Notas de Autora: Esta historia pudo haber tenido otro título: Sakura, cazadora de reliquias, pero no me gustó al final :P

Este capítulo será el final del primer recuerdo y les pido paciencia hasta que tenga lista la siguiente memoria. Gracias por sus reviews.


La caja parecía inofensiva.

Los artefactos nunca parecen peligrosos. ¿Qué pensaría cualquiera de ver las cartas?

Capítulo 3: Una difícil elección

Cuando llegaron al lugar donde había sido liberada la caja por última vez encontraron un pequeño caos provocado por la misteriosa desaparición de una niña de diez años que iba acompañando a su madre y que había encontrado el joyero sin que ella se diera cuenta.

—¡Mi hija! —gritaba— ¡Han raptado a mi hija!

El llanto de la madre era desconsolado y lastimero, causándole un gran remordimiento a Sakura.

—Debemos encontrarla pronto, Syaoran. No podemos dejar que más personas caigan víctimas de esa reliquia —suplicó la joven hechicera.

—No te preocupes —dijo con seguridad—, la encontraremos pronto.

Syaoran volvió a utilizar su brújula y reiniciaron la carrera, esta vez ayudados por Kero y Yue que los acompañaban por los aires. Kero, muy a su disconformidad, llevaba a Syaoran sobre su lomo mientras que Yue iba cerca de Sakura, quien había usado la carta vuelo para hacer el viaje.

—Parece que comienzas a comprender —dijo el impasible guardián.

Ella asintió.

—¿Solías hacer esto con el mago Clow?

—Clow era creador y guía, así que las cacerías de reliquias no eran tan frecuentes. Sin embargo, con sus poderes era muy útil en algunas expediciones y nos vimos envueltos en algunas muy peligrosas.

—Yue… ¿han habido muchas víctimas de éstas reliquias?

Con su serenidad habitual, el guardián contestó.

—Las personas que tienen contacto con ellas resultan heridas con demasiada frecuencia.

—Claro… pero, yo… Yue, ¿ha muerto mucha gente por culpa de las reliquias?

Se mantuvo en silencio un segundo.

—Más de la que conocemos.

La brújula apuntaba al zoológico de la ciudad, varios kilómetros lejos de donde habían estado la última vez. Al descender en un lugar donde nadie los notara, Syaoran hizo la advertencia de que si no lo encontraban pronto, la próxima vez podría dejar la ciudad e incluso cruzar el océano.

Yukito apareció en escena y Kero regresó a su identidad de menor tamaño para comenzar la búsqueda detallada del objeto. Kero acompañó a Sakura esta vez.

—¿Te convertirás en cazadora de reliquias? —preguntó mientras él también hacía un rápido reconocimiento del lugar.

—¿Te molestaría que me convirtiera en una?

El pequeño guardián rió.

—Claro que no, sería como cuando te encargabas de reunir las cartas. Sin embargo, no es a mí a quien debes preguntarle eso.

—¿Por qué? —El lugar estaba casi desierto, sin embargo las presencias mágicas que rodeaban a Sakura, aunque débiles, eran demasiadas.

—¿Has pensado qué consecuencias tendrá que Yue y yo debamos acompañarte a todas las expediciones? No eres la única que será separada de sus seres queridos.

Yukito apareció en el horizonte a la vista de Sakura, concentrado en buscar cualquier señal de anormalidad. Lo que había dicho Kero comenzó a darle vueltas en la cabeza impidiéndole concentrarse.

Syaoran estaba en el lado contrario del zoológico, examinando todas las presencias mágicas de su alrededor y se encontró con algunos rostros familiares. Sin embargo, aún no había señal del joyero.

—Maldición, Meiling, tú sabes bien lo peligrosas que son las reliquias.

El grupo volvió a reunirse frente a la jaula de los leones para pensar en qué más harían.

—La brújula dejó de detectar su presencia, pero no sentimos ninguna activación, no debe estar muy lejos —observó Syaoran.

—Hay demasiada magia alrededor, no puedo aislar las presencias.

—Habrá que pedir ayuda —aconsejó Kero.

—No es necesario —dijo Yukito—. El joyero está allí. —Señaló al lugar donde los leones descansaban y un cachorro jugaba alegremente con la cajita de cristal.

Se acercaron hasta el borde de la jaula y observaron bien, tratando de averiguar la forma de conseguir el joyero sin llamar la atención.

—Peluche, tienes trabajo —dijo Syaoran con una sonrisa ligeramente siniestra en su rostro.

—¡Es cierto! —celebró Sakura— Kero, ve allá y trae la caja.

El guardián estuvo a punto de oponerse a lo que el chino había dicho, pero no podía hacer nada ante una petición de su ama, así que tragó saliva y se adentró a la jaula sigilosamente para no llamar la atención, tanto de los leones como de los visitantes del zoológico. El cachorro de león había dejado ya el misterioso juguete y se había acurrucado junto a su madre. En cuanto pudo hacerse con el joyero, Kero voló lo más rápido que pudo hacia Sakura y el resto del grupo, quienes estaban aliviados de tener el objeto entre sus manos, sin embargo, aún estaba el problema de revertir la maldición y regresar a las víctimas a donde estaban.

—Lo mejor será regresar a mi casa. Entre todos podremos encontrar una respuesta con mayor rapidez.

Los ancianos y todos los invitados de aquella tarde se volvieron a reunir en torno a Sakura y Syaoran, quienes presentaron la reliquia y relataron lo acontecido.

—Esperaremos hasta obtener más información sobre este artefacto. En cuanto la recibamos, nos volveremos a reunir.

De nuevo, todos se dispersaron dejando solos a Sakura y Syaoran en el jardín. Ella no se atrevía a tomar la palabra mientras que él sólo observaba al horizonte.

—Me enteré de lo de tu padre —susurró.

—Así que Meiling te lo dijo.

—Syaoran, yo… no me había dado cuenta de los peligros que las reliquias representan. Cuando Meiling me contó lo sucedido el día de tu cumpleaños me hizo entender tu razón de aceptar sin dudarlo, sin embargo, la cacería del joyero me hizo darme cuenta de que no podría quedarme de brazos cruzados mientras los demás están en peligro.

Él se mantuvo serio unos minutos, fingiendo estar aún molesto, haciendo sentir nerviosa a Sakura, aunque no demoró mucho en esbozar una sonrisa y dirigirle una cálida mirada a su novia.

—Lamento lo que dije antes, hablé sin pensarlo.

—Yo también lo siento, no quise…

—No, tú tenías razón en sentirte molesta y yo no supe comprenderlo, sólo era que después de considerarlo un poco…

Un leve sonrojo se asomó en las mejillas del muchacho mientras se acercaba a ella y la abrazaba tiernamente.

—… me di cuenta de que era una oportunidad de estar juntos todo el tiempo, sin esperar a las vacaciones.

Ella también se sonrojó y tratando de ocultar su emoción, se recostó en su pecho y cerró los ojos.

Dentro de la casa, dos personas observaban la conmovedora escena.

—Me alegra que todo se arreglara entre ellos —comentó Yukito.

—¿Estás bien con eso? —dijo Nakuru.

—Nosotros sólo queremos que Sakura sea feliz.

—¿Aunque eso interfiera en tu propia felicidad?

El joven no contestó.

Por la mañana, los ancianos reunieron a todos una vez más.

—El joyero sólo liberará a sus víctimas bajo el comando de su propietario —dijo la anciana—, por lo que éste debe elegir a su nuevo dueño.

—¿Qué sucederá si no elige a ninguno de éste lugar? —intervino Shiefa.

—Deberemos esperar a que el elegido aparezca.

Uno a uno y en orden de edad, los allí reunidos fueron desfilando frente al joyero, intentando abrirlo y liberar a los capturados. Las esperanzas se terminaban cuando ya sólo faltaban Eriol, Ken, Sakura y Syaoran. El primero se acercó al joyero y no se produjo ningún resultado al abrirlo, el siguiente fue Ken, con el mismo desenlace. Sakura esperaba cambiar la tendencia, pero tampoco pudo rescatar a las víctimas de la maldición. Por último, Syaoran tomó la caja entre sus manos y la abrió rogando que todos salieran de allí. Por un segundo no ocurrió nada, pero cuando iba a volver a cerrar el joyero, un resplandor salio de su interior y como un remolino de energía, Meiling y la pequeña niña aparecieron justo entre ellos.

Horas más tarde, Sakura y Syaoran le contaban a la confundida joven sobre sus aventuras para encontrar la caja mientras que los ancianos “modificaban” las memorias de la pequeña para regresarla con su madre.

—¿Has tomado tu decisión? —inquirió el viejo representante de Asia que interrumpió la amena charla.

—Así es, aceptaré convertirme en cazadora, con dos condiciones.

—Exprésalas y veremos si es posible concedértelas.

—La libertad de decidir qué misiones aceptar.

—Eso es negociable —respondió. Al mismo tiempo, todos los invitados se iban reuniendo en la sala donde la conversación se llevaba a cabo.

—Y que Yue no sea obligado a acompañarme siempre, sino cuando él así lo quiera.

Yukito no fue capaz de ocultar su sorpresa, así que se limitó a sonreír.

—Supongo que no hay problema —dijo la anciana—. Aunque seguramente te hará falta cuando atiendas algunas de tus misiones, como herramienta…

—Él no es una herramienta para mi —interrumpió la cazadora haciendo callar a la maga—. Lo siento, pero así lo siento yo —añadió en un tono más bajo.

Sakura jugó un poco con su copa y sonrió.

—Lo difícil era separarme de todas las personas que conocía.

—Me sentía igual a pesar de que tendría la oportunidad de pasar tanto tiempo contigo mientras terminaba nuestro entrenamiento como cazadores.

Ella rió con uno de sus recuerdos.

—Mi hermano fue quien peor lo tomó, excepto quizá por Tomoyo.

—Pero a ella pudiste recuperarla, ¿no es cierto?

—Sí, pero vaya que fue una sorpresa…

Un año antes…

Era la primera vez en cuatro años que Sakura podía estar en Japón en una fecha que no fuera Navidad, aunque la ocasión hacía que toda Tomoeda se sintiera como en una festividad. No era para menos, ya que la boda de Sakura y Syaoran era algo que habían estado esperando desde que Sakura abandonó Japón para continuar sus estudios en el extranjero y todos se enteraron de su compromiso con el heredero Li.

Sus amigas la secuestraron un par de días antes de la gran fecha para hacerle una despedida de soltera en la mansión de Tomoyo, al mismo tiempo que se daba la última puesta del vestido de novia antes de la boda para afinar los detalles finales.

—Te quedó precioso, Tomoyo —dijo Chiharu.

—Todo gracias a Sakura que cumplió mi sueño de vestirla para ésta sublime ocasión.

—Tomoyo, tú debes hacer el vestido en nuestras bodas también —añadió Naoko.

—Sí, pero quién hará el vestido en su propia boda —dijo Rika.

Nadie lo notó, pero la mirada de Tomoyo se volvió melancólica por un momento.


N.A: Gracias a quienes han leído y comentado en este fic. Espero tener pronto los otros tres capítulos del siguiente recuerdo y espero que les haya gustado.

Con respecto a por qué Sakura y Syaoran pueden sentir las presencias ahora: En la serie Sakura sentía la presencia de Clow, así que supongo que con entrenamiento podrían llegar a sentir las presencias de los demás.



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