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vrydeus
Author of 107 Stories

Rated: K - Spanish - Tragedy/Romance - Bellatrix L. & Voldemort - Reviews: 12 - Published: 02-02-08 - Complete - id:4048528

Disclaimer: Todo le pertenece a JK Rowling. No pretendo, y dudo que pudiera, ganar dinero con esto.


Título: Ella no era la excepción.

Claim: Bellatrix/Voldemort.

Duración: Oneshoot.

Género: Romance/Tragedia.

Advertencias: -

Nota: Fic escrito originalmente para el Reto de Parejas Extrañas del foro Weird Sisters; en el cual, por cierto, gané el sexto lugar (de diez) entre 72 participantes.


Ella no era la excepción

Algunos solían decir que era una asesina maniática que solo estaba en el mundo para causar dolor y muerte. Otros, que era simplemente una mujer que quería conseguir poder a toda costa. Pero los más inteligentes la veían como una persona extraordinaria. Sí, la maldad la llevaba en la sangre como ácido fluyendo por sus venas, pero era extraordinaria.

Bellatrix Black era sin duda una de las personas más peculiares en el mundo, era única en su especie. Vivía acariciando la locura, rozándola, tentándola, pero nunca caía completamente en ella. Eso era lo que la hacía tan especial. Era capaz de causar el peor de los dolores, conjurar el peor de los cruciatus y torturar hasta la muerte al que sea que se metiera en su camino, pero jamás fue víctima de sus poderes, nunca se dejó llevar. Mantenía la mente fija en su objetivo, fría, calculadora. Disfrutaba el dolor ajeno y sentía el mayor de los placeres cuando escuchaba los gritos que se escapaban de la boca de cada una de sus víctimas, los lamentos de agonía que sólo ella era capaz de causar. Cada misión que se le asignaba la cumplía con la más absoluta tranquilidad y precisión; nunca fallaba. Era sin duda la mujer más sanguinaria sobre la faz de la Tierra.

Pero hay quien dice que sería más fácil encontrar una lágrima derramada en el océano que una mujer que nunca haya amado.

Y por más asesina, sangrienta, torturadora y peculiar que fuera, ella no era la excepción.

oOo

Desde chica había sido educada para ser fría, distante de los demás y considerarse superior. Había crecido en una familia despiadada de magos tenebrosos y se sentía orgullosa de ello. Le habían inculcado que el cariño y el amor no existían para la gente como ellos, gente por encima de los demás. Los sentimientos estaban reservados para los estúpidos y los sangresucias, eran sólo un estorbo en su camino hacia el poder, y Bellatrix pronto aprendió a dejarlos de lado.

La mayor parte de su infancia y adolescencia transcurrió en las mazmorras de aquel castillo destinado a la enseñanza, en Slytherin, con el escudo verde y plateado tatuado en la piel y en su futuro. Cuando iba a tercer año ya conocía más maldiciones y hechizos oscuros que la mayoría de los que cursaban séptimo, y ella y su hermana Narcissa eran una de las pocas mujeres a la que la mayoría de sus compañeros temían y respetaban.

Su poder mágico era tal, que nadie se atrevía a desafiarla y hasta Peeves se mantenía alejado de ella. Su fama de cruel, fría e insensible poco tenía que envidiarle a la del Barón Sanguinario, fantasma con el cual ella se llevaba inusualmente bien, a diferencia del resto de los estudiantes. Sus ideales y gusto por las artes oscuras no eran ningún secreto y nadie dudaba que ella sería una hechicera tenebrosa apenas terminara sus estudios.

Y así, con el correr de los años, dejó de ser una adolescente para convertirse en una mujer.

Y como toda mujer, tenía sus responsabilidades. Y no cualquiera, sino las de una Black. Entonces, luego de encontrar al pretendiente más conveniente, se casó. Tuvo una boda elegante, el casamiento que una mujer de esa familia merecía, y finalmente aceptó compartir su vida con aquel hombre. Aquel hombre que ella no amaba, pero que era el pretendiente más conveniente, la apuesta más segura. Rodolphus Lestrange.

oOo

La paz que reinaba en la comunidad mágica pronto se vio amenazada por un nuevo mago oscuro, del cual prácticamente nadie sabía nada. Operaba en secreto, difundiendo la expectación y el terror en las personas, en una nube de incertidumbre que creaba discordia y desconfianza hasta en los mejores amigos. Bellatrix oyó rumores que contaban que los objetivos de este mago eran limpiar el mundo mágico de aquellos que no merecían estar en él.

Se decía que era de los más crueles que existían, de sangre fría. Un tal Lord Voldemort que pocos se atrevían a nombrar y que luego pasaría a la historia por cometer los crímenes más atroces.

Sin dudarlo, removió cielo y tierra hasta dar con él, arrastrando a su esposo con ella. Pasó pruebas de todo tipo, recibió amenazas, y finalmente ella y los otros valientes que se habían atrevido a incursionarse en esa peligrosa aventura, recibieron el honor de llevar en su antebrazo la Marca Tenebrosa, el signo que afirmaba su alianza a aquel grupo autodenominado Mortífagos.

Aquella alianza que jamás se rompería. Aquella alianza de la que sólo podría librarse con la muerte.

Mató y torturó a un sin fin de gente: hombres, mujeres, niños y ancianos por los que no sentía ni un ápice de piedad. Pero Bellatrix tenía un secreto, un secreto que ni siquiera ella había descubierto, porque estaba oculto tan profundamente que ni ella misma lo había notado, al estar tan cegada por la maldad.

Pero lo cierto era que no podía negar que algo sentía cuando Voldemort la miraba. Sus ojos eran negros, profundos, hipnóticos, y a veces cuando algo lo inquietaba o lograba llamar su atención un destello rojo se veía en ellos. En lo más profundo de su alma, donde nada ni nadie jamás habían llegado a entrar, soñaba y anhelaba con ser la persona capaz de convertir aquella chispa roja de maldad, a una simple chispa roja de pasión.

Con el tiempo se volvió una persona más sabia y adquirió nuevos conocimientos sobre la magia negra más avanzada que existía, pero la búsqueda de aquella información también había traído consigo cosas sobre la que ella no deseaba averiguar, pero con las cuales se topó inevitablemente.

Entonces Bellatrix Black tuvo que aceptar la cruda realidad de que se había enamorado. Que estaba sintiendo lo que por años le fue negado, lo que estaba prohibido para su clase, lo que ella nunca había experimentado. Y eso la hizo sentir vulnerable, indefensa. Por primera vez en su vida sintió miedo.

Porque no sabía cómo reaccionar ante tal descubrimiento, porque nunca nadie le había enseñado cómo se suponía que uno manejaba el amor, porque el objeto de tal sentimiento era la persona menos indicada para ello.

Entonces, Bellatrix se tranquilizó a sí misma al saber que jamás sería correspondida. Sí, se había enamorado, pero sus creencias seguían firmes y ella seguía pensando que el amor solamente era un error. El mayor de los errores, el peor, el que debía ser opacado cuanto antes para no caer más y más en él. Decidió que si no podía amar y ser amada (no podía y no quería), al menos permanecería a su lado como su más leal servidora.

Naturalmente, Voldemort supo inmediatamente que Bellatrix sentía algo por él –aunque no amor, el no creía en esa estupidez- pero no le molestó en lo absoluto. En realidad era algo a lo que podía sacar mucho provecho. Entonces fue como si un silencioso pacto hubiera sido creado entre ellos: Bellatrix haría todo lo que él le ordenara y seguiría siendo la óptima mortífaga que siempre había sido, y Voldemort por su parte la adoptaría como su más leal y fiel servidora, convirtiéndola en lo más cercano a un amigo que él nunca llegaría a tener.

Los dos sabían que jamás pasaría nada entre ellos, que Voldemort jamás sentiría por nadie nada parecido al cariño, que lo único que le daría sería su protección y limitada simpatía, pero era algo que ambos aceptaban.

Porque sus crímenes eran pagados con cosas peores que las cárceles. Porque su amor era algo trágico e imposible. Porque algo tan puro no podía habitar en sus almas desgarradas. Porque el amor no había sido creado para personas como ellos.

oOo

Una fatídica mañana Bellatrix abrió los ojos sabiendo que algo estaba mal. Y, para confirmárselo, lo primero que escuchó fue que su Señor, su Lord, su amor, había sido derrotado. Se rumoreaba que un niño de un año lo había vencido, que algo pasó cuando intentó matarlo y le afectó a él, convirtiéndolo en simple ceniza. Se decía que estaba muerto, que había quedado reducido a nada.

Pero ella no lo creyó, en el fondo algo le decía que él seguía ahí, que aún no se había ido, que estaba débil y necesitaba su ayuda.

No lo dudó ni un segundo y salió en su búsqueda, esperanzada de encontrarlo. Durante mucho tiempo estuvo vagando por todo tipo de lugares, mientras escuchaba la noticia de que algunos de sus compañeros mortífagos eran encarcelados en Azkaban y otros negaban todo.

Eso le generó la peor cólera que jamás había sentido. ¿Cómo se habían atrevido? ¿Cómo eran capaces? Eso era algo que ella odiaba: la traición. Podía ser una asesina, una torturadora, una loca desquiciada sedienta de sangre, pero consideraba la traición la peor cosa existente, cosas que solo los indignos realizaban.

Entonces se juró que cuando él volviera al poder, juntos torturarían y matarían uno por uno a todos los que se habían atrevido a abandonarlo y negarlo.

Aferrada a ese deseo, a esa promesa, los años pasaban. Ella seguía buscándolo en las sombras, escuchando los rumores de que se encontraba en Albania, solo y destrozado. Se prometió que lo encontraría y se alzaría en el poder con él, que mataría a todos los que no merecían la magia y nadie jamás se atrevería a contradecirle, que algún día el mundo sería de ellos y que la Magia Oscura reinaría por todos lados.

Pero un día en su camino se topó con dos personas, dos rostros conocidos. Ya había peleado contra ellos anteriormente y sabía quiénes eran. Los Longbottom. Inmediatamente notó que se amaban, era algo que prácticamente estaba en el aire, algo que no podría negar ni el más estúpido.

Era evidente por la manera en que se miraban, el brillo que se veía en sus ojos, vivaz, alegre. Y entonces Bellatrix los odió. Porque ellos sí podían ser felices, porque ellos podían amar y ser amados, porque ellos tenían lo que ella y Voldemort jamás tendrían.

Porque ellos le demostraron que se había estado mintiendo todos esos años, confirmándole una de sus más temidas pesadillas: que en realidad quería ser algo más para Voldemort que una simple servidora fiel.

Primero pensó en matarlos, pero luego se dijo que eso sería algo hasta amable de su parte, un gesto de cortesía que alguien como ella no debería ni siquiera sopesar como posibilidad. Así que los hizo sufrir el peor de los dolores, el peor de los castigos. Los torturó hasta la locura, hasta hacerles perder el juicio, sin piedad, sin detenerse. Sin remordimiento. Disfrutaba y se relamía de placer en cada instante, con cada grito de sufrimiento, con cada espasmo de dolor.

Les quitaba poco a poco su razón, convirtiéndolos en simples marionetas que la vida y la locura manejaban. Dejando sólo un reflejo de lo que un día habían sido. Dejando sólo dos cáscaras vacías.

Casi tan vacías como ella.

oOo

El tiempo seguía pasando, inevitable e inexorablemente, pero Bellatrix nunca desistió de su idea de encontrarlo y ayudarlo. Prácticamente ese objetivo se había convertido en el sentido de su vida, el motor para despertarse a las mañanas con la varita en la mano y los ojos negros reluciendo con la certeza de que en algún momento debía dar con él. Pero llegó el momento en que la encontraron. Dos aurors la habían rastreado, la habían descubierto en aquel bosque de Rumania donde ahora vagaba intentando hallar a su Señor.

Peleó y se defendió con uñas y dientes, pero los aurors la superaban en número y, luego de horas de larga y ardua lucha, finalmente lograron atraparla.

La comunidad mágica se vio claramente alegre y animada por su reciente captura, debido a su innegable fama de mortífaga sanguinaria, y entonces fue llevada a juicio, acusada de los crímenes que había cometido. No se echó atrás en ningún momento ni se asustó, permaneció impasible y sin necesidad de Veritaserum confesó haber realizado todos aquellos atroces ataques, mencionando que lo haría de vuelta.

Los Longbottom y todas las personas que ella había masacrado eran muy queridas por toda la gente y, sin vacilar, la condenaron a cadena perpetua en Azkaban. Cuando los dementores la retiraron de la sala del tribunal selló su alianza a Voldemort jurando eterna fidelidad a su Lord ante todo el mundo. Selló su alianza, y también su destino.

oOo

Los años pasaron en aquella sucia celda y ella seguía siendo la misma. Sus facciones estaban más envejecidas y estaba más delgada; su cabello se encontraba más lacio y graso, y sus ojos habían perdido todo brillo dejando solo una chispa de maldad. Pero su personalidad seguía siendo la misma. Por supuesto, estaba algo más desquiciada que antes, pero aún se mantenía con juicio, esperando el momento en que él viniera a buscarla. Nunca perdió la cordura porque aquel pensamiento al que ella se aferraba no era feliz, sino un hecho, algo que sabía que tarde o temprano pasaría.

Y aquel día llegó. Pero lo que vio la aterrorizó. Estaba completamente cambiado; era pálido, sus pupilas alargadas como las de un gato se habían vuelto completamente rojas y su nariz había desaparecido, reemplazada por dos rendijas. Pero al igual que ella, solo había cambiado físicamente, en el fondo seguía siendo él mismo, y eso la tranquilizó. Él era Voldemort, y había venido a buscarla.

Ella y los demás mortífagos escaparon con las varitas en mano. La magia volvía a cosquillearle en los dedos, rogando por sangre.

oOo

Bellatrix dejó de juguetear con la varita entre sus dedos y se quedó con la vista fija, aunque realmente no veía nada.

Por primera vez estaba experimentando la tristeza en carne viva. Él ya no la trataba igual que antes y se mantenía frío y distante con ella. Y sabía por qué. El día en que irrumpieron en el ministerio, a ella y a Lucius Malfoy se les había dado la misión de recuperar la profecía, pero todo se les había visto arruinado cuando el inútil hijo de los Longbottom la había dejado caer y con eso, condenándolos a la furia de su Señor.

Voldemort jamás llegó a escuchar su contenido y encolerizó, frustrado porque su más fiel servidora hubiera fallado. Lucius había sido castigado con innumerables torturas y Voldemort había tomado a su hijo como mortífago, para verlo fracasar y luego matarlo. Todos pensaban que él había recibido la peor parte y que Bellatrix se había salvado por ser su favorita pero los dos sabían que ella había sido castigada de la peor manera. Con su indiferencia.

oOo

Luego de tantas idas y vueltas en el cual no se sabía si triunfaría la Orden del Fénix o los Mortífagos, una de las peores noticias sacudió el mundo mágico: Dumbledore había muerto. Ahora las muertes ya eran cosa de todos los días y la gente vivía atemorizada. Todo esto, empeorado por muchas circunstancias, llevaron a que un año más tarde tuviera lugar finalmente el día más importante tanto para la comunidad mágica como la muggle.

El día de la batalla final, el día en que por fin se vería que bando triunfaría y que destino prevalecería.

Cientos de magos y criaturas se encontraban luchando, batallando por sus causas. Bellatrix peleaba arduamente con Neville Longbottom, que había desarrollado un gran talento los últimos años y buscaba venganza. Los hechizos y maldiciones eran disparados desde todos lados, volaban por los aires chocando contra cualquiera, amigo o enemigo.

A unos cuantos metros de distancia de ellos, Voldemort no peleaba con nadie en especial –nadie se atrevía- y disparaba maldiciones a diestra y siniestra, matando decenas de personas y criaturas que iban cayendo uno a uno, todos víctimas de su maligno poder.

Y entonces, sucedió. Fue como si lo viera en cámara lenta, como si el tiempo se estuviera burlando de ella. Un rayo de luz verde que jamás se supo quién originó, que jamás se supo si realmente fue intencionado, se dirigía lentamente hacia Voldemort, que no lo veía venir en su afán de matar cuanto ser viviente se le cruzara.

Entonces el hechizo lo golpeó en silencio, y él fue cayendo, con la sorpresa y miedo reflejado en sus pupilas rojas como la sangre, de toda aquella sangre que había derramado, víctima de aquello a lo que tanto temía. Finalmente a Tom Riddle le había llegado la hora de conocer la cara de la muerte.

Todos aquellos mortífagos que se percataron de la caída de su amo intentaron huir sin mucho éxito y algunos otros siguieron batallando, ignorando la suerte que había corrido su líder.

Bellatrix se hallaba paralizada, en un mundo paralelo, en un estado de aturdimiento total. No supo cómo, pero volvió a la realidad el tiempo suficiente para vislumbrar como el hijo de los Longbottom, sin vacilar, la apuntaba con su varita y pronunciaba la maldición imperdonable. La que ella tantas veces había pronunciado.

Supo que podría haberlo esquivado, que podría haberlo desviado hacia él. Supo que podría simplemente haber evitado morir. Pero mientras veía el hechizo de cegadora luz verde acercándose a ella, comprendió por fin que amaba realmente a Voldemort y que no tenía sentido estar en un mundo donde él ya había dejado de existir.

Decidió que prefería seguirlo al sendero de los muertos, donde tal vez podrían amarse como nunca lo hicieron en vida. Y entonces el rayo le dio de lleno en el pecho y Bellatrix Black murió para volver a reunirse con su amor.

Porque ni siquiera la muerte los separaría. Porque ella lo seguiría a donde fuera.

oOo

Cuenta la historia que un día todos los sentimientos y cualidades de los hombres se reunieron en el fin del mundo para jugar a las escondidas. La locura se ofreció para contar y todos los demás corrieron buscando escondite. Cuando terminó la cuenta hasta diez millones, buscó arduamente y poco a poco fue encontrando a todos sus compañeros, escondidos en los lugares más insólitos. Pero aún faltaba uno. Uno solo.

Había buscado por todos lados al amor y no lo había encontrado. Cansada, finalmente llegó al rosedal donde este sentimiento tan profundo se escondía y empezó a remover las rosas, buscándolo. Pero cuando apartó una de ellas, las filosas espinas se clavaron en los ojos del amor, haciéndolos sangrar y quitándole la vista.

El amor chilló de dolor y la locura se disculpó una y mil veces, apenada. Entonces, para compensar su error, se ofreció a seguirlo a todos lados para ser su lazarillo. Se dice que desde entonces, desde que se jugó por primera vez al escondite en la Tierra, el amor es ciego… y la locura siempre lo acompaña.


¿Qué tal? Hasta aquí ha llegado este fic. Realmente no sé por qué lo había escrito, ya que ni Bellatrix ni Voldemort son mis personajes favoritos, pero no puedo negar que me ha encantado. Quise recalcar su amor imposible, el final trágico que esa situación tendría. Para gente como ellos, no hay final feliz.

El cuento del final no me pertenece, es de esos que se cuentan de boca en boca, pero me pareció apropiado para el final y bueno, lo usé como cierre para el fic. Esa historia representa bastante bien la relación de estos dos, es muy adecuado para amores como estos.

En fin, cualquier crítica u opinión es bien recibida al Go :)

Besos, Jackie.



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