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Author of 19 Stories |
NdA: Este capítulo está inspirado en el AMV colgado en Youtube, titulado: Girl next door (Jimmy/Cindy). Lo recomiendo de todo corazón.
Link: http /es . Youtube . com /watch?vuTZDIqqwbZk
(Borrar los espacios)
Sobre el capítulo, está ubicado en el futuro, cuando todos están en la universidad (al menos la mayoría). Quería poner datos más exactos al respecto, rescatando información de universidades como Yale o Harvard, pero se me hace complicado, así que me ahorraré problemas y lo haré respecto a mi universidad. Por eso… si alguien comenta diciendo: -¡Pero así no es el plan de estudios de las universidades en USA!, ¡Te has equivocado!- simplemente lo ignoraré, ¿Estamos? )
Capítulo 01:
La chica de la casa de enfrente.
“Son mis ilusiones infantiles las que todavía me hacen decir si percibo una fisura en la coraza de un hombre: no todo está perdido, hace falta poco para hacer palpitar a ese corazón detenido.”
Elías Canetti (1905-1994) Autor búlgaro en lengua alemana.
“Digamos que soy el retrato olvidado del pasillo, una expresión artística de sutil soledad, no lo digo y no lo sabes, pero trato de observarte en cada oportunidad.”
-Los días en los que solíamos tomarnos de las manos-
Cindy bostezó profundamente mientras caminaba tranquilamente por los solitarios pasillos de la universidad. Un reloj con el logo de la institución, colgado en una de las paredes, le indicaba que eran apenas las siete y treinta de la mañana. Media hora hasta mi próxima clase. Lo que le daba el tiempo suficiente, para revisar los apuntes que le habían quedado pendientes de la última vez.
Semiología para Comunicaciones, que era el curso con el que empezaba la rutina de aquel día, no era la asignatura más emocionante que había, y a decir verdad, tampoco era que le tuviera mucho aprecio, pero estaba como requisito en su plan de estudios para poder culminar la profesión de Comunicación Audiovisual, y era bastante seguro, que ella quería terminarla.
Hacía un año con cuatro meses que había ingresado a la universidad. Y aunque en un principio se sentía algo desorientada por no saber a qué dedicarse, no hizo falta mucho tiempo para que se diera cuenta de que su perfil iba perfectamente con la carrera que había escogido. Quién se hubiera imaginado, que su extroversión y su vena mandona podían ser encaminados a formar una gran capacidad de liderazgo.
La rubia sonrió mientras recordaba vagamente sus primeros días por los pasillos por dónde estaba caminando. Cuando llegó, recordaba haberse sentido algo perdida y nerviosa, mirando todo con curiosidad, y tratando de no distraerse mucho con su inspección. Era una sensación verdaderamente extraña, una combinación de pertenencia y exclusión que hacía que cada pequeña parte de su cuerpo se exaltara.
El ritmo constante de prácticas, exámenes, controles y orales, aunque fuerte, no había logrado volverla loca, al menos no por ahora, y agradecía mucho haber tenido tantas actividades extracurriculares de pequeña, pues le habían servido para volverse más organizada.
Las cosas están bastante bien. Pensó Cindy mientras abría la puerta del salón y suspiraba contenta. Miró por un rato las carpetas de la primera fila, y se decidió por la que estaba más cerca a la ventana, colgó su bolso en el respaldar y dejó en su carpeta su cuaderno rojo de apuntes y algunos lápices. Y justo, un momento antes se sentarse, se decidió a dar un vistazo por la ventana.
Fue entonces cuando lo vio.
No había cambiado demasiado con los años, por lo menos no en esencia, caminaba con la misma autosuficiencia que había rayado en arrogancia cuando niño, y sonreía de medio lado acordándose de quién-sabe-qué cosas. Vestía los jeans azules de siempre, y su camiseta, aunque roja, ya no llevaba ningún símbolo. Estaba más alto, con el cabello ordenado de manera más estilizada, pero asemejando la forma que siempre había tenido desde niño.
Aquel chico que venía caminando era James Isaac Neutron. Una versión crecida de Jimmy Nerdtron, con el que no había hablado hacía más de seis años.
MIERDA.
Cindy siempre había creído que las personas que describían sentirse ansiosas luego de ver a una persona estaban, simplemente, mintiendo. Lo hacían, según su lógica, porque ver a una persona no suponía un acto tan inesperado, ya que, seres humanos, los vemos todos los días, y en todo caso, la ansiedad, ocurría antes de encontrarla o conocerla. Ahora mismo, era que se daba cuenta de lo equivocada que estaba.
Sintiendo que su cuerpo no era su cuerpo, logró sentarse en su puesto, organizó sus lápices por tamaño, y logró, de alguna manera, que su cuaderno estuviera simétricamente ubicado en el centro de la mesa. Visto así, todo lo que hacía parecía ridículamente perfecto.
Lo era.
Llegaron por fin las ocho de la mañana, y ella se había quedado simplemente mirando al vacío, sin abrir su cuaderno para repasar lo que se suponía debía haber repasado. Dio un respingo asustado cuando una mano blanca apretó cariñosamente su hombro, despertándola de sus fantasías.
El chico se llamaba Sasha, tenía ojos verdes oscuros, tez blanca, cabellos negros y lacios, sonrisa sincera, alto, de contextura mediana y parecía estar siempre sonriendo. Lo había conocido el ciclo anterior, y su mirada distraída le había llamado la atención. Ahora, era la segunda persona con la que más tiempo pasaba. La primera sería, siempre, Libby.
-¿Cindy? ¿Te encuentras bien? –le preguntó entre divertido y preocupado, aflojando el agarre de su mano.
-Bien, claro –y soltó una risita nerviosa- Perfectamente –
Por la mirada incrédula que recibió, Cindy supo que Sasha no le había creído una sola palabra. Sin embargo, para su suerte (O infortunio) la profesora que dictaba su curso favorito acababa de entrar, y por el café que traía en la mano, y el rostro ceñudo, todos los entusiastas alumnos supieron que no iba a ser una mañana agradable.
Cindy, a pesar de todo, no podía quitar la imagen de su mente. No podía borrar el rostro sonriente e indiferente que había visto hacía unos minutos, no podía. Se acercaba, casi, a una necesidad física de descontrol, a un intervalo frenético que buscaba atormentarla con recuerdos felices de un amor infantil no superado.
No me gusta. Se repetía rápidamente, intentando suprimir los recuerdos y fijar su atención en la cara arrugada de su maestra. No me gusta para nada. Y su corazón palpitaba con más fuerza. No me gusta. Y su mano trazaba una elegante –J- justo antes de que ella se diera cuenta y soltara el lápiz con brusquedad. No me puede gustar. Y volvía a recordar el brillo intenso de los ojos azules.
Y algo dentro de ella se rompía. Era el antagonismo. La ambigüedad. La agonía feliz del descubrimiento.
Eso era lo que sucedía cuando te llamabas Cindy Vortex, eras la primera en todo, y te enamorabas del niño genio de tu cuadra, el único, además, con la suficiente capacidad para superarte.
Te gustaba. No te gustaba.
Lo querías. Lo detestabas.
Lo amabas. Lo odiabas.
Y era tan penosamente difícil decidir cual sentimiento era el dominante. Tan increíblemente terrible que sólo podías fingir, esbozar una sonrisa frágil y negar absolutamente todo. Sólo podías dejar que tus oídos se llenaran de gritos forzados y convincentes, dejar que tu boca se llenara de negación, dejar que tus sentimientos mermaran en la inconciencia y, finalmente, pudieras decir No me gusta, y sonara todo lo convincente que querías que sonara.
Pero nunca era suficiente. No era suficiente porque Cindy sabía que la negación era una mentira cobarde, una suerte de escudo ridículo que se enfrentaba al mundo tratando de negar su naturaleza. No puedes negar el amor. Está ahí, más firme que nunca, avisándote de su existencia, de su fuerza, de su insurrección. El amor es libre, independiente y te condena.
Cindy suspiró frustrada mientras cerraba su cuaderno, guardaba sus cosas y se marchaba de la clase ante la mirada atónita de los estudiantes y la de su maestra, que jamás pudo imaginar algo tan absurdo como su mejor alumna marchándose en la mitad de una exposición.
Eso tenía que acabar. Acabar como el final de todos los cuentos, para siempre.
-¡Jimmy Neutron!, querido muchacho, pasa por favor-
El aludido soltó una risita burlona ante el apelativo a su nombre. Jimmy, hacía mucho tiempo que las personas habían dejado de llamarle así. Ahora todos lo miraban con admiración (Y quizá un poquito de envidia) y solían llamarle James, advirtiendo en el tono cierta vibración respetuosa que lo hacía sentirse importante. Comparada con su niñez, era un cambio bastante agradable.
Ahora que podía repasar sus triunfos, Jimmy Neutron se sentía bastante satisfecho. No sólo había culminado ya, dos carreras de Ingeniería, sino que estaba por acabar la tercera, había sido contratado como profesor dos universidades y había logrado que firmas importantes financiaran sus proyectos. Era más que evidente que las personas solían ponerse muy solemnes cuando lo conocían. Era la misma razón por lo que Jimmy le había sonado tan extraño. Como muy ajeno a la realidad en la que se encontraba, como un recuerdo absurdo de anécdotas sin significado.
-¿Neutron?-
Dio un respingo y miró confundido a la figura rechoncha que le miraba preocupada por encima de sus anteojos de montura negra.
-Eh… sí, ¿Me decía?- contestó Jimmy, confundido.
El viejito regordete que le sonrió entusiasmado era el decano de la Facultad de Comunicaciones y desde que se habían presentado, no había dejado de repetirle lo honrado que se sentía de conocerlo.
-Por lo que creo que sería una buena idea… - Jimmy observaba atentamente por la ventana mientras el viejito seguía hablando, realmente no lo escuchaba, muy atento a revisar el paisaje que los árboles de nuez, que se erguían imponentes en la entrada de la facultad, ofrecían. – Entonces… ¿Qué te parece, Jimmy?- y sus pequeños ojos negros brillaban con ilusión.
Me parece bien- dijo sin saber que era exactamente lo que había aceptado. No puede ser tan malo, pensó, después de todo, el decano de la facultad parecía una persona bastante sensata.
-¡Perfecto! ¡Incluiremos alumnos de tercer ciclo para reducir costos!-
-¡¿QUÉ?!-
Lo cierto con los amigos, los buenos amigos, es que después de un tiempo y muchas experiencias de por medio, es fácil que entre ellos puedan llegar a la comprensión sin palabras y al entendimiento sutil de las diferentes emociones que pudieran ser expresadas en el rostro. En otras palabras, cuando Libby Folfax se encontró con Cindy Vortex, a la hora del almuerzo, pudo identificar muy rápidamente, que algo no estaba bien con su rubia mejor amiga, a pesar de que la susodicha se negara a admitir nada.
-Vamos Cindy, tienes que decirme qué te sucede- Libby intentó bromear un poco y usó el sarcasmo para emitir el siguiente comentario –Parece que te hubieses encontrado con alguna aparición.
Cindy le sonrió en una mueca culpable y forzada.
-¡¿Has visto una aparición?! Mujer, si me vas a decir que ves a gente muerta, primero deja que me siente- dijo Libby entre asustada e incrédula, mientras se acomodaba en la silla dónde estaba sentada.
-I can see death people- bromeó Cindy mientras jugaba con su servilleta- Hoy he visto al fantasma de mi niñez-
-¿Y ese es… Nick?- y le sonrió burlona.
-Muy graciosa Folfax- Cindy titubeó un poco antes de continuar –Aunque quizá lo imaginé, después de todo fue sólo un segundo…-
-¿Me vas decir quién es o voy a tener que esperar hasta el siguiente año?-
-¡Neutron, está bien!, ¡Me pareció ver a Neutron!-
Libby alzó las cejas, sorprendida.
-¿Estás segura?-
-No lo sé… fue un momento, antes de mi clase de la mañana…-
-¡¿La de las ocho?! ¡¿Estás loca, a qué hora te levantas?!-
-¡Hola! ¡Estoy diciéndote que vi a Neutron hoy! ¿Podrías regañarme después?-
-Oh sí, sí, claro… -Libby parecía pensativa- pero, esto es muy raro… Neutron no suele venir por esta área, siempre está ocupado-
-¿Crees que no lo sé?-
-¿Qué querrá?- cogió su jugo y bebió un poco, antes de agregar entusiasmada- ¿Estará buscándote?-
-Han pasado seis años, Libby, si Neutron hubiese querido encontrarme, lo hubiese hecho hace mucho tiempo- dijo Cindy intentando sonar sarcástica, pero en su tono se notaba cierto halo de tristeza que hizo a Libby enfadarse con cierto niño genio.
-De todos modos, no es como si lo necesitaras, ¿Verdad?-
Cindy dio un largo trago a su café antes de contestar con un tono no tan convincente como hubiese querido.
-Claro que no, ¿Quién querría a Neutron, de todas formas?-
Fue cuando el celular de Libby sonó. Cindy sonrió de medio lado cuando un ligero sonrojo cubrió las mejillas de su mejor amiga. Libby y Sheen salían juntos desde hacía más de medio año y aunque Estevez siempre había sido una persona muy particular, la química entre él y la morena los había llevado a tener una relación bastante dinámica y, porque no, tierna.
Cindy alzó una ceja divertida cuando Libby colgó por fin.
-Así que… ¿Qué quería nuestro siempre simpático y esquizofrénico Sheen?- soltó la rubia, con cierto tonito burlón.
-Invitarme a salir- contestó Libby mientras sonreía feliz.
-¿Otro aniversario?-
-El segundo día de nuestro sexto mes de aniversario- dijo la morena, sonrojándose un poco.
Cindy rodó los ojos pero se abstuvo de agregar cualquier otro comentario. Fue ese momento cuando una alborotada figura multicolor hizo su aparición en la cafetería y se acercó a la mesa dónde Vortex y Folfax almorzaban.
-¡Libs! –llamó entusiasmada una chica pelirroja, que tenía en su atuendo (una chaqueta, una chalina, unos pantalones y zapatillas) todos los colores del arco-iris.
-¿Amy? –dijo Libby sonriendo mientras la saludaba -¿Qué pasa? ¿Por qué tan entusiasmada?-
-¡No vas creer lo que acabo de ver!-
-¿Y eso sería…?- intervino Cindy mientras la observaba, divertida.
-¡Oh, lo siento Cindy!- dijo Amy mientras agitaba su mano como saludo.
-Bueno, ¿Qué era lo que ibas a decir?- apuntilló la morena mientras concentraba su atención en el chisme que estaba tan cerca de saber.
-¡Betty Quinlan! ¿La recuerdas?, bueno, parece que ella y James Neutron son pareja, él vino hace un rato y los vieron abrazados fuera del salón de Quinlan ¡¿Puedes creerlo?!-
Libby volteó a ver a Cindy. Amy esperaba algún tipo de reacción. Cindy observaba fijamente a la puerta de la cafetería y todo rastro de diversión se borró de su rostro.
-Bueno Libby, al menos sabemos que no me lo imaginé-
Pasaron dos días desde el incidente que varios chicos en la Facultad de Comunicaciones cuchicheaban (Betty Quinlan y Jimmy Neutron, ¡Abrazados!) y Cindy no podía sentirse peor.
Aún y cuando intentara negarlo con todas su fuerzas, lo cierto era que Jimmy Neutron le gustaba. Le gustaba mucho. Y había algo en ese enamoramiento que la hacía sentirse tonta, como empequeñecida. A veces quería pensar que era porque era un romance arrastrado desde la primaria, un precoz atisbo de amor que debió desaparecer con los años, pero que seguía tan vivo como siempre. Otras veces concluía que no era el enamoramiento en sí, que la culpa la tenía, en realidad, Jimmy Neutron, que era al mismo tiempo muy parecido y diferente a ella, que no había razón para complicarse la vida queriendo a una persona que, en apariencia, tenía las características para gustarle muy poco. Lo malo con su enamoramiento era que se trataba un enamoramiento unilateral.
Un amor destinado a ser el remedo irónico de un sentimiento forjado a través del sentimiento de dos personas. A Cindy le gustaba un chico que no la quería, que la ignoraba, que parecía no saber de su existencia. Claro, a estas alturas, Cindy debía de ser un recuerdo difuso de una niñez lejana, ahora que Neutron era tan reconocido, admirado, famoso en el mundo.
Sin embargo, Cindy tenía la suficiente autoestima como para estar segura que ella estaba destinada a cosas más grandes. La única diferencia era que le llevaría algo más de tiempo. Y por eso mismo, sabía que sería más satisfactorio.
Aún así, era doloroso darse cuenta que seguía enamorada de un chico que no la apreciaba lo suficiente. Y sobre esto, toda la determinación que la caracterizaba la embargó con fuerza y decidió que era suficiente contemplación muda para toda una vida. Cindy Vortex no era así. Cindy Vortex era tan decidida que, a veces, asustaba. Y no estaba dispuesta a dejar que un evento como este transformara su mundo para volverlo tan insoportablemente difícil de llevar.
Ahora lo único que necesitaba era determinación. Nerdtron era, a partir de ese momento, un recuerdo lejano.
Cindy sonrió de medio lado, cogió su bolso y se dirigió a su última clase del día.
-¡Vortex!-
Cindy volteó y esbozó una sonrisa divertida mientras veía llegar corriendo a un apuradísimo Sasha.
-¿Qué sucede, Stewart?-
-¡Boyce nos ha convocado!-
Cindy abrió los ojos sorprendida. Boyce era el profesor más joven de la facultad y, casualmente, el más estricto. Sus clases eran, muy a pesar de eso, bastante populares. El promedio de la media era bastante más bajo que el del resto de profesores. Boyce, entonces, se había hecho la fama de profesor –difícil-. Cindy y Sasha llevaban una clase con él, aquel ciclo.
-¿Por qué?-
-¡Prácticas para los mejores promedios!-
-Pero es nuestro tercer ciclo-
-¡Lo sé!, ¿No es genial?-
Cindy sonrió entusiasmada.
Cuando llegaron a la sala de profesores, Boyce ya estaba esperándolos junto a dos alumnos más. Al parecer, había cogido a los primeros cuatro de su clase para convocarlos a prácticas.
-Siéntense, por favor- saludó Boyce con voz gruesa mientras les indicaba los asientos vacíos en frente de un escritorio.
-Buenas tardes- contestaron Sasha y Cindy, sintiéndose ligeramente intimidados.
-Han sido convocados por dos situaciones completamente contradictorias- sonrió malicioso –En principio, han sido elegidos por un evento totalmente aleatorio, ya que, como sabrán, no se suelen convocar alumnos de tercer ciclo para prácticas en proyectos de la universidad- todos asintieron –El otro evento es que, siendo yo coordinador del área- y su voz sonaba ligeramente engreída –me he permitido seleccionar a cuatro alumnos para las tres vacantes que me han dado- todos abrieron los ojos, sorprendidos –y ustedes han sido elegidos, ya que, por el momento, sus notas son bastante decentes… ésta no es una situación aleatoria, ésta es una situación sobre dedicación y talento- abrió el cajón de su escritorio y sacó un folder con varios papeles - ¡Este es su programa de prácticas, revísenlo mientras el decano y el ingeniero encargado llegan!-
La habitación entonces quedó vetada de voces, lo único que se podía oír era el ruido de las hojas al voltearlas, y los sonidos mudos de emoción que emitían los estudiantes mientras leían las características del proyecto.
A grandes rasgos, el proyecto sugería la implementación de una planta de potabilización de agua que incluía un sistema de irrigación (y acueductos) bastante especializado (por no decir complejo) que se diferenciaba del resto, por la innovación en los recursos energéticos que planeaban utilizarse.
El requerimiento de alumnos que estuviesen siguiendo comunicación para el desarrollo se veía necesaria cuando la localización de la planta de potabilización quedaba expuesta. En un pequeño pueblo (aislado de toda esta tecnología) en dónde los pobladores se habían puesto difíciles para dar visto bueno a la implementación.
¡Genial! Pensó Cindy. Qué mejor oportunidad que la que se le presentaba para poder librarse de la tensión de los últimos días. Ahora por fin se sentía motivada. Competencia sana, ese era su mejor campo. Iba a demostrar cuánto valía y ser como siempre había sido. La mejor.
Se encontraba cada uno de los alumnos en sus cavilaciones personales cuando dos golpes secos en la puerta hicieron que alzaran la vista, ansiosos.
Pasó entonces el sonriente y gordito decano, que sintiéndose tan entusiasmado como sus pupilos, saludó a cada uno con un apretón de manos muy festivo. Miró muy fijamente al profesor y le felicitó por la rapidez para encontrar a los alumnos que le había requerido. El profesor, sonriendo arrogante, aseguró que no iba a encontrar mejores alumnos en toda la Facultad.
-… Pero, Christian, pensé que el Ingeniero encargado del proyecto iba a acompañarlo- dijo extrañado el profesor, una vez que hubo notado que el hombre más viejo había venido sólo.
-¡Ah, sí!, no se preocupe Boyce, estará llegando en cualquier momento…-
Y como si hubiese sido convocado, un ligeramente avergonzado James Neutron tocó la puerta abierta para indicar su presencia.
-Lamento la tardanza- exclamó mientras sonreía nervioso.
Cindy apretó el folder en sus manos, con fuerza.
-Neutron- murmuró pasmada, y unas ganas increíbles de desaparecer hicieron mella en su cuerpo.
-Bueno James, creo que sería apropiado presentarte a mis alumnos primero- dijo Boyce muy serio mientras se acercaba a Sasha. –Él es Sasha Smith- se volteó hacia una chica pelirroja –Ella es Rose Bell- se acercó a un chico rubio –Él es Daniel Conelly– y finalmente –Y ella es…-
-Cindy Vortex- murmuró Jimmy mientras la sonrisa se borraba de su rostro y dejaba paso a la estupefacción total.
-Vaya, ¿Ya se conocían?- preguntó el decano curioso.
-¿De dónde?- agregó Boyce, también interesado.
Cindy sonrió en una mueca forzada antes de adelantarse a Jimmy y contestar.
-De ningún sitio en especial- y agregó sarcástica- Yo era la chica de la casa de enfrente-
CONTINUARÁ…
NdA:
Qué tal, hacía tiempo que tenía oportunidad de actualizar y escogí este fanfic para empezar. Bien, espero que este primer capítulo les haya gustado, por lo menos me ha servido para introducir la trama. Como podrán ver, poco a poco voy a dejar entrever la relación entre Jimmy & Cindy, que no los preocupe el que ahora estén grandes, lo primordial en ambos caracteres harán que tengan los mismos problemas que siempre tienen o eso espero.
:D
En todo caso, espero que tengan oportunidad de escribirme un review, siempre es bueno saber que te leen.
Respuesta a los review:
Dream: ¡Muchas gracias por tu review Isa-chan!, pues me alegra que el fanfic te atrajera :P, pues si nadie más ha profundizado en Cindy me parece completamente genial ¡Me encanta innovar! –Risas- Espero que el primer capítulo te haya gustado y que me escribas nuevamente. ¡Ya hablamos por el msn!, ¡Besitos!
Dark: Me alegra que te gustara, no te preocupes por Gundam Wing, estaré subiendo un one-shot dentro de poco, está divertido, espero que lo leas. ¡Muchos besitos y cuídate!
CaRiToX: Me alegra que la introducción te haya gustado, no te preocupes, continuaré este fanfic. Lo que sí, si decides seguirlo hasta el final, me vas a tener que disculpar las fechas de actualización, que suelo tardarme un poco. ¿Sección casi vacía?, asumo que te referías al review de Dream, bueno, yo creo que lo decía porque en comparación con otras secciones, la de Jimmy Neutron es ciertamente muy pequeña. ¡Mucha suerte a ti también, muchos besitos!
Porot: ¡Muchas gracias por el review!, espero que este primer capítulo te haya gustado tanto como la introducción. Iré describiendo en introspección de Jimmy & Cindy a medida que la historia avance. Pues sí, su mamá es muy exigente (de mala manera) con ella, ya ves en los problemas en los que pone a la pobre rubia. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo, cuídate y muchos besitos!
Badada: Vaya, parece que Cindy es popular, pues sí, me gustó mucho su carácter y decidí tratar de interpretarla y me salió este fanfic. Muchas gracias por tu review y por esperar con paciencia, espero no decepcionarte y que la historia te guste. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo, cuídate mucho!
SuSi-MA: ¡Muchas gracias por tu review!, me alegra que la introducción te haya gustado, espero que este primer capítulo también. ¡No explotes!, te prometo no tardar tanto en actualizar y hacer que cada nuevo capítulo sea mejor que el anterior. ¡Espero un nuevo review de tu parte con muchas ansias, cuídate un montón y miles de besitos para ti!
¡Muchas gracias por sus review, han sido muy inspiradores, espero seguir recibiéndolos (con críticas y ánimos por igual)!
Nos vemos en la siguiente entrega.
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