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El principio del Final
Todas las presentes miraron a la parte superior de las escaleras por donde bajaba Tsubomi con el rostro ensombrecido y bolsitas rojas bajo los ojos. Antes de que Hikari pudiera preguntarle donde estaba, Ella habló:
- Yaya-san y Kaname-sempai se están acostando desde hace semanas – dijo muy claro y audible mirando a las dos muchachas.
Hikari tembló involuntariamente. Un gemido leve salió de los labios de todas.
- ¿Qué?
Amane solo atinó a bajar la cabeza y cerrar los ojos al reconocer a la chica que estaba a su lado. Aquello ya no podía ser peor. No podía. Algo peor supondría muerte y sangre. Así de simple.
- ¿Qué? - volvió a repetir Momomi en un hilo de voz y con los ojos desorbitados mirando hacia Kaname y Yaya que estaban más allá de pálidas ante aquella aparición.
Hikari ya había salido del shock justo a tiempo para agarrar por la cintura a Tsubomi que había saltado los últimos escalones de la escalera para lanzarse contra Yaya.
- ¡No voy a dejar que esto siga pasando! -gritaba Tsubomi con muchas lagrimas en los ojos que caían sobre Hikari la cual la sostenía con esfuerzos. – Entendía que gustaras de Hikari-sempai. ¡Viví con ello! Pero no puedo aceptar que te fijes en Kaname. No puedo. ¡No lo permitiré!
El grito resonó desgarrador en todo el lugar. Pasos y murmullos se acercaban. Amane se giró en los talones visiblemente nerviosa y corrió al pasillo para evitar que las estudiantes llegaran allí. Pero no llegó lejos porque ya Chikaru y Shion estaban impidiendo el paso y pidiendo que tomaran un atajo para llegar a los dormitorios. Ambas le hicieron una seña con las manos para que volviera al lugar mientras ellas se encargaban. Cuando Amane volvió no parecía haberse perdido de mucho. Tsubomi seguía gritando cosas mientras las demás estaban perplejas. Se movió rápidamente para llegar donde Hikari y relevarla de sostener a Tsubomi ya que era obvio que no aguantaría mucho más. Hikari se apartó para dejarle el caso a Amane que era más fuerte y alta. Tsubomi al sentirse rodeada por los brazos de Amane y siendo levantada, gritó algo que abofeteó a todos los presentes.
- ¡Te Amo, Yaya-sempai! - chilló como si fuera lo ultimo que diría en su vida al tiempo que Amane se la echaba al hombro.
- La llevaré a la enfermería, necesita un tranquilizante. - Dijo Amane rápidamente mientras se la llevaba cargando lo más deprisa que podía.
- ¡No te quedes con ella! ¡No sigas dañándote, Yaya-sempai! - fueron las ultimas palabras que escucharon de Tsubomi mientras Amane corría lejos, rumbo a la enfermería.
Un silencio cortante atestó el ambiente. Solo se escuchaba el murmullo lejano de las chicas que salían del comedor. Momomi no aguantó y se fue por el pasillo que daba al comedor, hecha pedazos. Kaname la vio alejarse pero las piernas no le respondían. La mente la tenía en blanco. Todo estaba endiabladamente mal. Solo un apretón leve en su mano derecha la volvió a la realidad. Yaya y ella se agarraban muy ligeramente la mano con dos dedos desde hacía algunos minutos y no supo siquiera cómo paso. Separó los dedos con cuidado al mismo tiempo que la otra. Escrutó el rostro de la morena y vio que estaba muy seria y pálida, pero serena. Chiyo las miraba a ambas sin lágrimas en los ojos y con notable arrepentimiento.
-Chiyo, ve a la enfermería también. Necesitas un calmante. - Aconsejó Tamao dándole una palmada en la espalda. - Ven, te acompaño y podrás decirme lo que te sucede.
Chiyo, al ver la dulzura y calidez conque la chica le trató volvió a sollozar y aceptó ir a la enfermería. Nagisa fue con ellas, aliviada de poder dejar aquel incomodo lugar. Las restantes decidieron ir a ayudar a Shion y Chikaru. Así, entonces, solo quedaron Kaname, Yaya y Hikari.
Hikari les estaba dando la espalda a las dos mujeres y Dios sabe que hubiera preferido no haber tenido que girarse para enfrentar el asunto. Aún así, tenía que hacer y decir algo.
- Yo...-comenzó a decir visiblemente turbada – No sé que hacer o decirles. Esto ha sido muy impresionante.
Yaya y Kaname la miraban como si fuera una estatua y lo que decía pareciese lejano y místico.
- No soy quién para juzgar ninguna de las actitudes y cosas que se han dicho hoy. Mi deber llega al limite donde tendré que castigarte a ti, Yaya – Miró a la morena fijamente por primera vez luego de estar las 3 solas – y a Chiyo por el alboroto en el comedor. Sugeriría una cita inmediata con la psicóloga, pero, algo me dice que ustedes dos tienen en sus manos todo para poder tomar una decisión sobre todo esto.
- Comprendo. - Dijo serenamente Yaya sonriéndole un poco – Gracias, Hikari-sama.
- Yo, como expresé en un principio, me hago responsable de esta situación y pretendo encargarme de Nanto-san. - comunicó Kaname muy seriamente. Hikari tenía que levantar la cabeza para mirarla. Era imponente.
- Lo dejo en tus manos, Kaname. - dijo sin pensarlo mucho Hikari.
Sin mas que decir y luego de cavilar un poco, Hikari se giró y comenzó a caminar hacia la enfermería donde sin duda tendría otros casos que atender. Se detuvo, sin embargo para decir unas ultimas palabras:
- Kaname-san, te recuerdo que, dejando el plano jerárquico en el que nos encontramos, Yaya es mi mejor amiga y lo seguirá siendo por mucho tiempo. Su felicidad, salud y bienestar es algo que pretendo velar en la medida de lo posible. Por eso espero que pienses en ello ya que en los futuros contratiempos que haya, no seré flexible en cuanto a los sucesos privados que puedan suscitarse entre ustedes. - dictaminó Hikari.
Yaya bajó los ojos al suelo. Se sentía apenada y agradecida.
- Hikari-sama, ¿Me está diciendo que usted puede acostarse con Amane y yo no con Yaya? - se atrevió a preguntar Kaname con todo el atrevimiento que pudo.
- Creo que es más que visible la diferencia entre ambos actos y las razones de los mismos. Por eso lo digo.
Sin más que decir, Hikari apuró el paso hacia la enfermería. El silencio volvió a caer como un manto sobre Yaya y Kaname.
- ¿tienes idea de a donde podemos ir? - preguntó Yaya de súbito.
- Ve a tu habitación y saca lo que necesites. Dormiremos en una habitación vacía que conozco.
- ¿Donde nos veremos?
- Creo que mejor te acompaño. Dudo mucho que si voy a mi habitación pueda volver a salir. - reconoció Kaname con cierta molestia luego de pensar unos segundos en su compañera de cuarto.
Sin decir más, ambas fueron a la habitación de la morena, tomaron unas cuantas cosas y siguiendo al próximo piso donde, efectivamente, Kaname tenía acceso a una habitación vacía.
- ¿Cómo es que tienes la llave de esta habitación? - preguntó Yaya una vez que estuvieron dentro.
- Aquí duermen dos mellizas. Se fueron hace poco debido a un asunto familiar. Vuelven la próxima semana. Una de ellas me confió la llave.
Luego de esa breve charla, no hubo nada más que decir. Pasaron largos minutos sin decir nada. Kaname en la cama de la derecha y Yaya en la izquierda. Aun era relativamente temprano pero la noche parecía ser excesivamente larga. Dos horas ya pasaban cuando Kaname bostezó echándose un brazo sobre el rostro. Yaya se puso en pie y fue al baño sin decir palabra.
- Momomi va a matarme. - musitó Kaname al bajar el brazo de su cara.
- Primera vez que te veo esa cara de preocupación. - Dijo Yaya recargada del marco del baño con una ligera sonrisa.
- Sí, bueno. Es lógico que esté preocupada. - Kaname se incorporó en la cama mirándola fijamente. - Eres una diablilla rompe hogares. Nunca ninguna chica me había dado tantos problemas.
La sonrisa de Yaya se acentuó más y parecía bastante contenta con lo dicho por Kaname.
- Debo admitir que no entiendo el drama. Es decir, tú te has acostado con medio mundo sin importar sexo, edad o condición mental y a Momomi nunca le molestó. - comento sin más Yaya encogiéndose de hombros.
- ¿cómo que sin importar sexo, edad o condición mental? ¿Crees que soy una loca que se acuesta con todo lo que ve?
- He...bueno, ahora que lo pones así...
Dos pesadas almohadas le dieron de lleno en la cara a Yaya haciéndole trastabillar hacia atrás. Cuando volvió al marco de la puerta, lista para mandar al diablo a Kaname, dos almohadas más le cayeron encima con bastante fuerza.
- ¿sabes? - Yaya recogió las almohadas poco a poco – Eres sumamente inmadura, creída y caprichosa. No sé qué diablos te ve Momomi. Yo fuera ella y estaría saltando en un pie al saber que me deshago de ti.
Aquello no pareció sentarle bien a la mayor porque se fue hacia donde Yaya de manera muy amenazadora. Cuando abrió la boca para comentar sobre lo dicho, un almohadazo le pego de lleno en el estomago haciéndola doblarse. Otro le dio de lleno en la cabeza, de paso. A ciegas alzo una mano para agarrar a Yaya por la ropa pero la otra ya estaba parada sobre la cama derecha, saltando como una boxeadora y armada con las dos almohadas restantes.
- Ni creas que caeré en ese juego infantil y estúpido. – escupió Kaname despectivamente.
- Tú empezaste. - Le cortó Yaya dejándose caer en la cama sentada, lista para dar por terminado el asunto. - En fin, ve y acuéstate a pensar como ir de rodillas donde Momomi.
- No me des órdenes.
- Bah.
Nuevamente volvieron al estado original. Una hora mas tarde se podía ver a Yaya cabeceando.
- ¡Nanto!
Yaya abrió los ojos rápidamente y miró a los lados. Cuando volvió a mirar a la cama de Kaname, la vio acostada de lado y sonriendo.
- Maldita. - gruñó entre dientes Yaya.
- Debes de saber qué harás mañana ya que te estas durmiendo – Kaname se dejó caer sobre la espalda en la cama nuevamente.
- Sí. Ya lo sé. - El tono de Yaya fue el mas altanero posible, dada las circunstancias.
- ¿y qué es lo que harás? - preguntó con frialdad Kaname pero visiblemente interesada.
- Primero disculparme con Chiyo y luego hablar con Tsubomi.
- ¿qué le dirás a Tsubomi?
Yaya miró de reojo a Kaname como si no tuviera confianza para decirle.
- Bueno, debo admitir que estoy sorprendida. Siempre pensé que gustaba de Hikari de una forma muy normal en los kohai. Pero, saber que siente un sentimiento de ese tipo por mí...Es muy bonito. - Yaya sonrió dulcemente al recordarlo.
- Entonces te harás novia de Tsubomi. - masculló Kaname cortando todo lazo de inspiración.
- No. Pero...- Yaya suspiró – Creo que es tiempo de que me focalice en algo real y posible. Puedo intentar algo con ella. La verdad ella es muy dulce, madura y buena amiga. Aunque inevitablemente nos peleamos por tonterías. Comprendo lo que sufrió al...vernos esa noche.
Kaname alzó una ceja con los labios visiblemente tensos y apretados.
- Oh, qué bonito. Muy tierno. - Comentó con ironía Kaname.
- Luego le pediré excusas a Momomi. - Agregó como si lo hubiese olvidado.
- Oh sí, eso será de lo mejor. Iré comprándote una peluca para cuando ella te deje calva.
- No entiendo por qué su reacción sorpresiva. De verdad. - Yaya se puso en pie de pronto y camino hasta la cama de Kaname – Ya te has acostado con otras y ella lo sabe. Ni se molesta y conmigo pareció en shock. Como si recién se enterara.
- Bueno, se acababa de enterar.
- ¿cómo?. - Yaya la miró sorprendida. - ¿no sabía nada en absoluto?
- No.
- ¿cómo es posible? ¿Por qué no le dijiste? No tiene sentido.
Kaname se incorporó en la cama encogiendo una pierna contra su pecho y llevándose el pulgar a la boca, mordiéndolo un poco.
- No sé. Por alguna razón nunca le dije nada. No creas que siempre la relación ha sido así. Fue de un tiempo para acá que comenzó esto de ella permitirme y hasta exhortarme que me acostara con otras.
- ¿cómo llegaron a eso? Si yo fuera tu novia ni en sueños permitiría una cosa así. - comentó Yaya como si la sola idea de compartirla fuera inaceptable. Kaname la miró con cierta sospecha y por ello agregó – contigo o quien sea que fuese mi pareja. Es imposible querer que otro este con quien es tu novio o novia.
- Bueno, cuando la relación parece estar sumamente tranquila y aburrida, no sabes a lo que pueden llegar algunos. - Comento con un deje de aburrimiento Kaname. - Llegamos a un punto donde no había emoción y todo era monotonía. Ella siempre de acuerdo conmigo, siempre hacíamos lo mismo y todo terminaba en un silencio extraño y contraproducente. - comento con un aire filosófico.
- ¿por qué no le dijiste que hicieran cosas diversas?
- Lo intentamos pero fue inútil. Todo era forzado y no resultaba. El único juego que nos salió bien era ese idear planes, cazar niñas a las cuales llevarme a la cama y luego ella reclamarme como suya una y otra vez. Claro, había juegos sucios fuera de eso, como el de hace meses donde intentamos ser las nuevas Etoile con ciertos planes ingeniosos. - Kaname achicó mas los ojos mirando un punto indefinido de la cama. - Soy un ser muy complejo y Momomi se ha esforzado en entenderme pero no llegar al punto máximo de entendimiento. Y los años siguen pasando y no avanza.
- ¿por qué no terminan entonces? - preguntó Yaya.
- Por la misma razón por la que no querías dejar libre a Hikari y luego de hacerlo te aferraste a mi y nuestros encuentros.
Kaname dirigió sus pequeños ojos a los de la muchacha. Se miraron fijamente como si se mandaran un mensaje en clave.
- Porque no sabemos, ninguna de las dos, si podremos encontrar algo mejor que lo que tenemos ahora. - contesto Kaname aun mirándola fijamente como si investigara un algo.
Yaya bajó la vista suspirando ante aquella verdad. Comprendía.
- Vamos a dormir. Mañana será un día extremadamente largo. - comentó Yaya casi para si volviendo a alzar la cabeza. Kaname, como un animalito dócil asintió.
-Mañana veremos que hemos decidido y a esta misma ahora, todo estará definido. - Murmuró Kaname con ese tono filosófico que a veces usaba. Se tumbó de lado en la cama dándole la espalda a Yaya.
Yaya se quedó parada mirando la ventana de enfrente. Ya no se veía nada allí afuera. Todo pura oscuridad. Con pasos lentos fue al lado de la puerta y apagó las luces dejando encendida únicamente la lamparita que se encontraba en la mesita de noche entre ambas camas. Yaya se aproximó a la mesita y le echó una ojeada a Kaname: Aun traía el uniforme de Spica, a diferencia de ella que pudo ir a su habitación, traerse ropa y lo necesario para poder “sobrevivir “ al día siguiente.
Kaname, que se mantenía con los ojos abiertos mirando hacia la pared, comprendió que ya no quedaba otra cosa que esperar al otro día cuando Yaya apagó la luz de la lamparita dejando la habitación en penumbras. Solo una débil luz se colaba por la ventana.
- Nanto, ¿estás dormida? - preguntó en voz baja sin moverse, dos minutos más tarde.
- No.
Kaname se sobresaltó al escuchar la voz de la muchacha prácticamente en su oído. Con las ligeras palmadas que le dió Yaya en la espalda comprendió que al menos no dormiría sola. Se movió mas hacia la pared y dejó que Yaya se acostara a su lado; espalda contra espalda.
El primer receso del día siguiente Yaya lo tomó para sentarse afuera de Spica, comer un poco y leer una carta que le había enviado Chiyo con una chica de Miator. La carta fue una enorme disculpa y de paso, una confesión: La hermana mayor de Chiyo estaba muy enferma y el día anterior se enteró que la tuvieron que operar de emergencia. La situación le causó mucha tensión, miedo y estrés. Por eso al asunto de la noche anterior se le sumó sus penas personales. De paso la pequeña recalcaba que apreciaba inmensamente tanto a Yaya como a Tsubomi. Yaya le contestó en el espacio libre al final de la segunda hojita donde Chiyo le había mandando la carta. Solo le contestó un:
“No te preocupes y se tan atrevida como anoche. Si haces de esos ricos postres que sabes hacer, será mucho mas fácil para mi olvidar lo sucedido.” Y anexó a eso último una pequeña carita sonriente.
Mientras tanto, Tsubomi era analizada por la señora que atendía la enfermería. Si bien había pasado la noche allí y había ido a su primera tanda de clases, debía ir varias veces en ese día a que le chequearan la presión para asegurarse. Eran muy estrictos con la salud de las chicas.
- Muy bien. Sinceramente creo que estas perfectamente. - comentó muy sonriente la señora mientras firmaba unos papeles. - Lo pondré en tus archivos.
- Está bien. - Dijo tranquilamente Tsubomi mientras la señora se ponía en pie y caminaba por la enfermería hacia los archiveros.
Tsubomi miró hacia la hilera de camas donde solo se encontraba la figura acurrucada de una chica castaña.
- Ya puedes irte. -le comunicó la adorable anciana.
-¿qué pasará con ella? - preguntó Tsubomi mirando hacia donde estaba la chica.
- La señorita Kiyashiki Momomi solo sufrió una baja de la presión anoche. - Comentó claramente la anciana y con lentitud. - Hoy amaneció en excelentes condiciones pero me dieron órdenes de que la dejara estar aquí hasta que llegara su compañera de cuarto a hablar con ella. - La vieja miró el reloj de la pared sobre las camas – Y bueno, ya ha pasado una hora desde que la muchacha vino así que creo es tiempo de que se pare a comer algo e iniciar las clases. Con permiso.
Tsubomi miró de reojo como la anciana iba a donde Momomi a moverla y decirle algo en voz baja. Sin decir nada salió de la enfermería para ver qué rumbo tomar. Pero no tuvo que esforzarse ya que al final del pasillo de la enfermería estaba Chiyo esperándole. Ambas se miraron con un mar de calma en sus ojos y sus almas. Nada podía salir mal ese día. No sabían por qué estaban tan seguras pero hubieran puesto sus manos en el fuego por ello.
El día transcurrió con normalidad. A la hora del almuerzo las chicas se reunieron en mesas cercanas unas a las otras. Las únicas que se sentaron en mesas un poco mas apartadas fueron Yaya y Tsubomi. Tamao, Nagisa y las demás no dejaban de mirar hacia allá disimuladamente. Aún así, no sabían que pasaba ni nada por el estilo. Retrasaron lo más que pudieron sus almuerzos para ver cómo terminaba la conversación pero no terminaban. Al final se fueron del comedor dejando a Yaya y Tsubomi comer los postres con renovadas tasas de té.
- ¿Qué opinas, Shion? - preguntó Chikaru al tiempo que se sentaba en la mesa donde segundos antes se encontraba sola la rubia.
- Hm. - Shion se acomodó en la silla y miró hacia donde Tsubomi y Yaya que acababan de prorrumpir en tímidas carcajadas. - ¿Qué puedo decirte? Las Spicas somos complejas. - dijo sin mas Shion cerrando los ojos mientras daba sorbos a su té de tila.
- Sí, son realmente peculiares. - Comentó sonriendo Chikaru dejando de mirar hacia la mesa de las dos Spicas. - ¿cómo se encuentra Momomi?
- He hablado con ella en el almuerzo y la veo bien. Es una muchacha fuerte. Kaname le ha pasado esa fuerza, madurez y orgullo.- Explicó Shion al tiempo que paseaba sus azules ojos por las galletas que había traído la morena de Le Rim a la mesa.
- Es interesante ver como nuestra forma de ser y costumbres se van transformando y evolucionando con cosas nuevas solo por la sola presencia de las personas adecuadas. Es como si una gran gama de colores que abriera ante nosotros. - Chikaru cerró los ojos al tiempo que la brisa de la ventana le daba contra el rostro.
- Así es. - Dijo Shion al tiempo que tomaba una de las galletas y se la llevaba a la boca.
El día comenzó a enfriarse bastante a medida que iba atardeciendo. Las chicas iban y venían buscando abrigos, bufandas y cobertores. Yaya se enrolló en una bufanda como si de ella dependiera su vida cuando, a la hora del coro, comenzó a llover a cantaros. La voz le salía ronca y temblorosa por el frío exagerado que le recorría el cuerpo. Por suerte a las demás también les pasaba igual.
Hikari comprobó que el día estaba muy extraño cuando entró su habitación y sorprendió a Yaya durmiendo en la cama, enrollada hasta la cabeza entre sabanas, mantas, abrigos y algo que sin duda parecía una bufanda saliéndose de todo aquel enorme bollo. La Etoile se acercó a verla mas de cerca (aunque solo pudo verle una minúscula parte de la cara) y no pudo evitar preguntarse cómo es que Yaya estaba tan tranquila luego de lo que pasó el día anterior. De hecho, todas las implicadas del suceso estaban ese día muy tranquilas. Como si aceptaran todo lo que viniese en el día sin tener nada que objetar. Momomi, por ejemplo, le había llevado unos papeles para un evento que se haría en el mes próximo. Se sorprendió al ver a la muchacha bastante serena. No feliz, pero serena y sobretodo cuerda. Eso ya era bastante.
- Yaya-chan...- le susurró Hikari mientras la movía con cierta brusquedad para que se despertara- Es casi hora de la cena.
- Ahm...
El enorme bollo se movió. Casi un minuto más tarde salio Yaya de entre todo aquello. A Hikari le sorprendió que no pidiera auxilio al verse entre aquel capullo de ropas.
- Dime por favor que habrá sopa hoy. - Rogo Yaya abrazándose el cuerpo mientras se calzaba.
- Yaya-chan. Hm...¿Todo está bien?
Yaya miró a su amiga fijamente y de forma incrédula.
- Claro que sí. ¿pasó algo? - Preguntó Yaya.
- Hm. No. Es solo que...
- ¿si?
Hikari cruzó de dos zancadas hasta donde Yaya, le agarró las manos entre las suyas.
- Todas ustedes están muy...tranquilas. Tu, Tsubomi, Momomi...Kaname no lo sé, no la he visto hoy. - comentó a toda prisa Hikari como si el tiempo se le fuera acabar. - ¿no es raro? La noche anterior me preparé para tener el peor día como Etoile. Pensé que tendría que hacer reuniones, citas con Psicólogos, llamar a un sacerdote...
Yaya rompió en carcajadas haciendo que Hikari se ruborizara, inflara las mejillas ante la indignación.
-No te rías, Yaya-chan – Le dijo Hikari con el entrecejo fruncido- Mira que casi no pude dormir anoche y Amane estaba muda cuando le hablaba del tema.
-Hikari, nosotras no somos villanas que te haríamos tales líos. - Comentó Yaya al tiempo que se secaba las lágrimas.
- Yaya, no soy tonta. - Dijo con brusquedad Hikari aunque su voz sonó dulce y tímida; como siempre. - Lo de anoche parecía una bomba nuclear.
- Hm, Bueno, sí. Pero supongo que anoche todas liberamos las tenciones entre nosotras y, por tanto, Solo debimos pensar un poco y tomar decisiones. - comentó tranquilamente Yaya poniendo una mano en la puerta. - Vamos a cenar.
Hikari siguió a Yaya y cambiaron de tema. Sin duda su amiga y ella tenían que hablar mucho y a fondo. Esas decisiones tomadas por su amiga no las sabía con exactitud. Cuando iban camino al comedor vieron al grupo de amigas que se dirigían también al comedor. Chiyo no tardó en decirle a Yaya que pronto le tendría un postre muy delicioso. Las de Le Rim mostraron unos lindos títeres hechos por ellas mismas. Tsubomi no paró de opinar de los títeres y el posible postre hacia Yaya de parte de Chiyo diciendo que esperaba que el postre fuera para todas.
Pero Hikari no tuvo que esperar mucho para ciertas explicaciones porque, cuando ya iban entrando al comedor, Momomi y Kaname se acercaban hacia la salida. Hikari no supo qué le sorprendió más: Si ver a Kaname o verlas a ambas caminar hacia fuera del comedor antes de la cena. El grupo se tensó un poco pero no se detuvieron.
- ¿Pasa algo? - Pregunto Hikari deteniéndose al mismo tiempo que las otras dos.
- Oh, no, Hikari-sama – comentó Momomi sonriendo un poco- Solo he olvidado algo. Vengo rápidamente.
Hikari miró a Kaname de inmediato y luego miró por encima del hombro de la muchacha, hacia su mesa donde la esperaba Amane.
- Hikari, supongo que no tengo que pedirte permiso para ir al baño – Se burló Kaname sonriendo de medio lado.
- ¿He? !No, por Dios ! - gritó Nerviosamente Hikari con rubor en la cara. Momomi ya se había marchado.
- ¿No pudiste ir al baño antes? - preguntó Yaya de imprevisto mirando de reojo a Kaname.
Hikari abrió los ojos como platos. Miró a ambas mujeres aleatoriamente. Sentía que corría peligro al ver como los ojos de Kaname se achicaban.
- No me busques el lado, Yaya. - Amenazó Kaname.
- Yaya-chan, Ve a tu mesa....- aconsejó Hikari halándola por un brazo.
- Vieja bruja... - murmuró Yaya por lo bajo cuando decidió seguir el consejo de Hikari.
La cena pasó de lo mas normal, salvo por el hecho de que las chicas no involucradas en lo de la noche anterior intentaban ver si sus amigas ya habían resuelto sus problemas.
- Ya me he disculpado – Comentó en una de esas Chiyo – Y mi hermana estará bien. He hablado a mi casa aunque, tendré que ausentarme unos días para visitarles.
Hablaron un poco del asunto y todas le dedicaron palabras de aliento a Chiyo.
- Yaya me ha rechazado. Buscaré un nuevo amor. - dijo sin mas Tsubomi mientras batía aburrida algo que parecía puré de calabaza.
Las chicas se quedaron petrificadas a excepción de Yaya que siguió conmigo con ganas.
- He... no sé si decir que lo siento al ver tu cara tan tranquila y relajada. - Musitó Nagisa.
- Ya me lo esperaba. Aparte, es solo una fijación. - Comentó Tsubomi de manera muy madura y sin darle importancia.
- Mentira, Me amas. - replicó Yaya apuntándole con un tenedor mientras masticaba.
- Es una fijación, nada más. - Gruñó Tsubomi intentando mantener la calma y la postura.
- Mentira. Pasaran años luz antes de que encuentres algo mejor que yo. - siguió hablando Yaya muy tranquila.
- Te estás pareciendo a Kaname. - le espectó Tsubomi mirando al lado opuesto de donde estaba Yaya.
- Hey, nada de insultos. - se defendió la morena, sobresaltada.
La demás chicas, antes de que Tsubomi dijese algo mas, se echaron a reír tanto que no tardaron las demás personas en mirar hacia la mesa. Estuvieron al borde de las lágrimas por largo rato. Luego, pasaron al chisme.
- Pues se lo ha tomado con calma todo.
- Si, pero ¿qué es “todo”? - preguntó Nagisa a la castaña de Le Rim.
- Bueno, el engaño. - comentó Tamao.
- Pero ¿Cuál engaño? - interrumpió Yaya que iba por su 4ta taza de té caliente. - Si se acostaban con quienes les daba la gana.
- Bueno pero es notorio que tú fuiste la gota que derramó el vaso.
- O la excepción.
- A Momomi le bajó la presión. La encontraron tirada cerca de su habitación. - Comentó Tsubomi. - Yo aun estaba en la enfermería cuando la llevaron.
- Dios, ¿ponerse enferma por Kaname? - comenzó a decir Yaya – bueno, yo me enfermo con ella pero no por algo así. Momomi puede encontrarse otra harpía desquiciada si lo desea. Hay muchas en el mundo.
- Hmm...
- Sí, Chiyo, muchas harpías locas en Spica. Claro, nadie como ella. Es única. - Yaya hizo un ademán extravagante con la mano. - Pero ni modo. Tiene su lado amable, ¿saben?.
- Si...
- ¿qué les pasa? - preguntó por fin Yaya al ver que algunas de las chicas se le habían alejado un poco y otras miraban a los lados como si intentaran evadir lo que decía.
Yaya se percató de que sentía algo ligeramente caliente a su espalda desde hacía un rato. Se giró en su silla y el corazón, justo con los intestinos, casi se le sale por la boca al ver a Kaname detrás suyo.
- Gracias por lo de Harpía. - comentó con su pulcra y profunda voz.
- De nada. Intenta no sonrojarte. - Dijo Yaya volviendo su atención a su té.
-Te has hecho toda una dama del sarcasmo.
- He... las dejaremos para que charlen. - dijo Tamao poniéndose en pie, junto con las demás.
- ¡No! No me dejen con ella. - Rogó Yaya con extrema exageración.
Hikari, que se había mantenido al acecho toda la noche, estaba con los ojos clavados en la escena.
- Que vergüenza. - dijo indignada Tsubomi con aire de sabelotodo – Si van a comenzar una relación deberían ser mas cariñosas.
- ¿qué? - preguntó en un hilo de voz Nagisa mirando aleatoriamente a Kaname y a Yaya.
- Tsubomi, te cortaré la lengua – amenazó Yaya con un cuchillo de mantequilla apuntando a la menor que ya se iba.
Pero antes de que alguien pudiera hacer algun otro comentario o pregunta, Kaname abrazó por atrás a Yaya la cual no tardó en retorcerse e intentar zafarse del apretado abrazo. A Hikari se le cayó la taza de te de las manos al ver aquello.
- ¿ves? Tenemos que demostrarnos cariño – comentó venenosamente Kaname al oído de Yaya.
- Sí, claro. El problema es que tú no conoces eso. - replicó Yaya intentando apartar la cara de la otra.
- ¿Es broma? - preguntó Tamao totalmente fuera de si ante aquella visión que no llego a ser muy profunda ya que definitivamente no podía imaginarse a Yaya y a Kaname ni siquiera en un beso.
- Ojalá. - Espetó Kaname soltando bruscamente a Yaya para luego cruzarse de brazos.
- Si bueno. Simplemente estamos mal de la cabeza y sin entretenimiento. - comentó Yaya muy nerviosa bebiéndose lo ultimo del té que le quedaba. - En fin, las veo en la noche. La reunión va, ¿no?.
- ¿cual reunión? - preguntó Kaname con extrema inquietud.
Yaya se despidió a medias de todas y luego se fue de lo mas tranquila con Kaname a sabría Dios donde. La única que parecía tonárselo normal era Tsubomi porque las otras solo atinaron a echarse en las sillas de nuevo, incapaces de asimilarlo. Hikari perdió el habla por casi una hora. Era una locura aquello. Un imposible.
- No sé si me siento preparada para ver a esas dos juntas. - comentó Shion con reprobación al ver pasar a Kaname y Yaya por los jardines de Spicas cuando ellas se dirigían hacia dentro de la edificación.
- No te preocupes. El tiempo dirá. - comentó Chikaru tomándole la mano mientras caminaban.
- Comenzará a hacer mucho frío en los próximos días. - fue lo que atinó a decir Shion como excusa por apretarle la mano a su acompañante la cual solo sonrió mas.
El sábado en la mañana el frío no era tan grande como en los días anteriores, pensó Yaya. También pensó que los tiempos difíciles se avecinaban. Podía olerlos.
- Hm, ¿qué hora es? - preguntó somnolienta Kaname sin abrir los ojos desde la cama.
- Sea la hora que sea debes vestirte. Momomi fue clara cuando dijo que quería llegar temprano. - comentó Yaya dandole la espalda desde la orilla de la cama.
- No pienso comprarme un vestido para la boda.
- Puedes comprarte una funda negra con cinturón y meterte en ella pero sea lo que sea, debes acompañar a Momomi. Es sábado y todas las chicas van...”de Shooping”- Yaya giró el cuerpo hacia Kaname que parecía negada a ponerse en pie.
- Y pensar que debo ir a vestirme allá. No se si pueda aguantar esto de dormir a veces aquí y otras allá.
Kaname se arrastró hasta el borde frontal de la cama y se puso en pie sonoramente. Yaya se le quedó viendo: Era alta y con buen cuerpo en cualquier sentido que se pudiera pensar.
- ¿Quieres que te traiga algo? - preguntó Kaname luego de largo rato de incomodo silencio desde el baño donde cepillaba sus dientes.
-No. - Respondió Yaya desde la cama, mirando hacia la ventana con una taza de té en las manos.
Diez minutos después Kaname ya estaba despierta del todo y lista para dejar la habitación y salir con Momomi ese sábado. Le había prometido a ella ir a comprar algún vestido para la boda que se aproximaba.
- Bien, Nos vemos luego. - Dijo fríamente Kaname mientras abría la puerta.
- Iré a buscar tu ropa.
Kaname se detuvo en seco en la puerta semiabierta. El tono de Yaya desvarió un poco pero fue clara en lo que dijo.
- ¿cual ropa? - preguntó Kaname alzando una ceja. Yaya, por primera vez en ese día, la miró fijamente.
- La tuya. Traeré una parte para acá. Así puedes dormir en ambas habitaciones sin tener que...Bueno, ya me entiendes. - se cortó al ver lo fijamente que le escrutaba Kaname con la mirada.
Kaname recordó que olvidaba su abrigo bajo la cama, a los pies de Yaya. Se acercó a tomarlo. Yaya le siguió con la mirada hasta que la chica se reincorporó enfrente suyo con el abrigo en mano.
-Te dejaré la llave de la habitación con alguien.
-Está bien. - Aceptó Yaya aguantándole la mirada.
Kaname puso una mano en la parte trasera de la cabeza de Yaya con fuerza y se inclinó hacia abajo dando un beso en la frente de la menor. Yaya suspiró profundamente. Instintivamente alzó el rostro y pegó los labios de la barbilla de la otra por unos segundos.
- Nos vemos. - Se despidió Kaname midiendo su tono, su expresión y sus movimientos al acercarse a la puerta.
- Estaremos bien. - Soltó Yaya cuando ya Kaname estaba fuera de la habitación, cerrando la puesta.
- Sí. - Respondió la otra segundos antes de que se cerrase la puerta con un chasquido.
Agradezco profundamente que hayan seguido el fic hasta este último capítulo. Pido disculpas por la tardanza. El final estaba listo hace mucho pero tuve múltiples problemas con la PC. El más reciente fue hace tres semanas. Lamento muchísimo la espera pero agradezco que mandara sus comentarios. Eso me ayudaba a sentirme en una obligación más profunda de subir el fic lo antes posible. Espero sinceramente haya sido del agrado de todos.
Feliz lectura y pásenla bien.