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0Psique
Author of 16 Stories

Rated: M - Spanish - Angst/Drama - Light Y. & L - Reviews: 15 - Published: 03-02-08 - Complete - id:4107885

Hola a todos nuevamente. Este fic ha sido algo inesperado, que comenzó como un capítulo más de "The killer in me" pero que acabó siendo un one-shot independiente ya que no logré encajar ninguna de las palabras del reto sin que quedara horriblemente forzado. Y ha terminado por ser mi Light/L más apreciado. Estoy bastante contenta con el resultado, sencillamente porque he logrado congraciarme del todo con mi idea sobre una remota relación entre ambos. Me parece increíble que a estas alturas todavía me quede cosas por decir de este par...
Bueno, no creo que haya que aclarar nada de mi visión al respecto... si has leído fics anteriores míos conocerás mi punto de vista, y si no, aquí queda plasmado hasta la saciedad.

Un par de acotaciones: la canción es un extracto de "Have you got it in you?" de Imogen Heap, la cual recomiendo encarecidamente porque es un tema bastante bonito y apropiado para L y Light.
El fic está estructurado en base a un diálogo principal, intercalado con episodios cortos en cursiva, por si alguien se lía un poco. Tiene un epílogo, que era en principio para "The killer in me", pero se me antojó meterlo aquí.

Va dedicado con muchísimo cariño a Shike (ya sabes como admiro tu ternura IC en tus fics Light/L), a Nekoi (que estuvo ahí desde mis primeros y torpes pasos en el Fandom), a Emelyne y Randomgirl8910 (por sus magníficos L/Misa... aunque sé que también babean por este par...) y en especial a Harazyn, como siempre... ella sabe bien que si no la hubiera conocido no habría podido escribir esto hoy. A todos, incluídos todos los que me leéis y comentáis, muchísimas gracias de todo corazón por vuestro apoyo.

Criticad tanto como gustéis... pero espero que os agrade leerlo tanto como yo he disfrutado escribiéndolo.

Un beso.


Resurrección

All at once, not a whisper, nor word.
Then all at once...
(Let me have it all, let me have a battle on, easy target, look can we just... just get it over with.)
It's getting worse, against all the odds...
It's getting worse.
(Guard down, floor's yours, last man standing can we, just get it over with.)

Been one of those days...
Safety first, don't push... don't push me... what's the hurry?
Cause there's one nerve remaining, waiting on one look,
One look now... have you got it?
Have you got it in you?
Have you got it in you?

- Yagami-kun…
- ¿Hum…?
- Trivial… eso fue lo que dijiste.

Es insoportablemente atractivo. Y lo sabe demasiado bien. Sus gestos ampulosos, sus miradas rasgadas, sus sonrisas encantadoras. Sabe cómo manejar todo aquello hasta hacer de él una sublime obra de arte irresistible. Nadie puede pasar por alto su presencia: siempre seductor y complaciente, disfraza su perfidia manipuladora con su belleza angelical para ofrecer lo que todo el mundo espera de él. Es simplemente perfecto. Inteligente. Entregado a sus obligaciones. Hijo ejemplar. Estudiante modélico, el primero del país. Se alza por encima de la mediocridad con su talento y belleza naturales. Pero él aspira a tener a la Humanidad entera a sus pies. Porque Light Yagami quiere ser dios.
En su duplicidad se hace extraordinario.
Nadie es capaz de ignorar a alguien así.
Y menos si se trata del mayor homicida de la Historia.
Aunque no sea más que un niñato psicópata con complejo de dios y ganas de divertirse.
Claro que eso sólo lo sabe L.
Y él, menos que nadie, puede mostrarse indiferente ante un ser tan fascinante.

Es insoportablemente extraño. Y lo sabe demasiado bien. Sus repetitivas manías, sus miradas escrutadoras, sus sonrisas grotescas. Sabe cómo manejar todo aquello hasta hacer de él un caricaturesco insulto a la decencia. Nadie puede pasar por alto su presencia: siempre ambiguo e incisivo, disfraza sus verdaderos objetivos con su hipócrita ingenuidad para obtener a cambio el más absoluto prejuicio. Es simplemente intratable. Inteligente. Entregado a sus obligaciones. Trabajador ejemplar. Detective infalible: el mejor del siglo. Se alza por encima de la mediocridad con su talento y competencia naturales. Pero L quiere ser aquello en lo que ni siquiera cree. Porque L quiere ser la Justicia.
En su incongruencia se hace extraordinario.
Nadie es capaz de ignorar a alguien así.
Y menos si se ha propuesto atrapar al mayor homicida de la Historia.
Aunque no sea más que un crío esperpéntico con deficiencia emocional y ganas de divertirse.
Claro que eso sólo lo sabe Light Yagami.
Y él, menos que nadie, puede mostrarse indiferente ante un ser tan fascinante.

Es por todos conocidos el dicho: los polos opuestos se atraen.
Que comience el juego.

- De qué demonios estás hablando ahora, Ryuuzaki…
- Creo recordar que en cierta ocasión tildaste a nuestra peculiar relación de trivial.
- … es probable.

Esto es una locura…”
En su torpe forcejeo pulsaron inconscientemente el interruptor de la luz, quedando completamente a oscuras en la habitación. Pese a que ambos maldijeron el desliz para sus adentros, ninguno tanteó nuevamente en busca del botón.
Ciertamente aquel asesino con aires de grandeza debía de tener algo de sobrenatural, pues parecía que detener el tiempo se contaba entre sus numerosas virtudes…
La tersura helada del muro se entibia bajo el cuerpo semidesnudo del joven detective, oprimida su erección contra la dura pared a la par que la entrepierna de Light Yagami se aprieta contra su trasero, aprisionándole aún más.
El cálido aliento del joven castaño revolotea por entre sus cabellos de ébano. Aparta los ásperos mechones con la nariz, aspirando el empalagoso aroma dulzón que tiñe cada poro de L. Sus dientes comienzan a arar en largos y pesados mordiscos la nuca de su enemigo. El vello se eriza como atravesado por una corriente eléctrica. Una gota de sudor redibuja morbosamente sus cervicales.

Damn it…”
Lawliet se injuria a sí mismo para sus adentros, plenamente convencido de que ya tenía pruebas más que suficientes para meter entre rejas a aquella maquiavélica criatura, pues de seguro una tortura de tal calibre tenía que estar tipificada en el Código Penal.

Esto no tiene ningún sentido…”
Se revuelve entre sus brazos y consigue zafarse de su peso. Misteriosamente le cuesta mantener el equilibrio y cae al suelo, pero aún conserva la puntería necesaria como para asestarle una patada en el costado. Un tirón de pelos le aplasta la cabeza contra el suelo. Un cruce de miradas. Un movimiento rápido y habilidoso le desprende de la incomodad de los pantalones. Otro cruce de miradas. Dios, cómo le odia…
Con una mezcla de cólera y alivio, L vuelve a sentir las dentelladas de Kira tiñendo de sangre la albura de su cuello.
Por primera vez, se había quedado sin nada que decirle.
No tarda en liberarse en su mano.

- ¿Y qué significado tiene en concreto dicha palabra para ti, Light-kun? Mera curiosidad.
- Pues cuál va a ser, Ryuuzaki… algo “trivial” es algo inocuo y baladí… una insignificante nimiedad a la que no debemos dar más trascendencia de la estrictamente necesaria; en nuestro caso, dada la coyuntura actual, ninguna.
- Entiendo…
- ¿Y por casualidad conoces la etimología de “trivial”, Yagami-kun?
- … sorpréndeme.

Aferrado con firmeza a sus anchas espaldas, L sacaba fuerzas de flaqueza para soportar la intromisión de su psicópata. Los músculos dilatados de su entrada, humedecidos con la saliva y el líquido preseminal de Kira, consiguen a duras penas sobrellevar el empuje insistente de su sexo. Light contempla, incólume, el rostro congestionado y la mirada entornada de su peculiar amante.
¿Es doloroso, Ryuuzaki…?”
Terriblemente doloroso, Yagami-kun. Ni te lo imaginas.”
Ya casi le ha penetrado por completo. Poco a poco siente como el prometedor interior de L se adapta a su envergadura. Pronto tocará el nódulo sensible entre las entrañas del joven y aquel fantoche comenzaría a implorar por más entre balbuceos incoherentes. Aunque, por ahora, sólo alcanza a escuchar su respiración sofocada, acompañada de un lamento casi mudo cada vez que vuelve a arremeter. Empuja bruscamente. Y consigue que un grito ronco se escape de sus labios.

¿Quieres que me detenga…?”
Ni lo sueñes.”
Porque te gusta¿cierto?”
Su sonrisa ladina se ensancha.

Si te refieres a si prefiero esto a que me destroces la cara con tus formidables puñetazos, todavía estoy en proceso de dilucidar si verdaderamente me gusta más esta dinámica de romperme el orto hasta derramar sangre, Yagami-kun, o si bien me decanto más por desangrarme por la nariz.”
El aludido alza aún más las piernas enjutas de Lawliet para que éstas pudieran abrazar su cintura, acoplándose a la perfección. Su estrechez se quiebra, consiguiendo distinguir el brote tibio del fluido vital. El acompasamiento continúa, tratando de compartir la euritmia adecuada. En la tensión de su vientre nota la cadencia frenética de la mano de L masturbando su miembro hinchado.

¿Y cómo va tu investigación, Ryuuzaki…?”
Aún no te he arrojado de la cama de una coz, Light-kun, así que saca tus propias conclusiones.”
Lo tomaré como un halago.”
Ah…”
Busca su boca, pero el beso prácticamente no es devuelto, entregados los anhelantes labios a un gemido entre quejumbroso y extasiado.

Eres un monstruo sin escrúpulos merecedor de la cadena perpetua como mínimo… vas a partirme en dos a este paso…”
El supuesto leviatán le escruta con sus ojos afilados.

Llevo un rato quieto, Ryuuzaki. Eres tú el que no para de moverse para metérsela y sacársela. Jodido pervertido.”

- “Trivial” quiere decir “tres vías”. Se refiere a las tres tentaciones con las que el Diablo sedujo a Jesucristo cuando éste se retiró durante cuarenta días al desierto para asumir su misión y su Sino. Placer. Vanidad. Poder. Esos fueron los tres caminos que Satanás le ofreció. ¿Lo comprendes?
- Qué quieres que comprenda…
- Es nuestro escenario.
- Una batalla entre el Placer, la Vanidad y el Poder… ¿es eso lo que insinúas? Las armas de doble filo en la contienda entre Kira y L.
- Todo correcto.

El joven detective se esforzaba por encontrar una explicación plausible a aquello.
Comprendía que sentirse atraído por el cúmulo de virtudes que atesoraba Light Yagami no era algo inusual: sabía que arrastraba tras de sí un cortejo de féminas, y entre ellas a Misa-san, la que siempre le provocaba un cosquilleo en el estómago como mil hormigas. Supuso que su remota heterosexualidad se avivaba con aquella preciosa niña. No le hubiera importado intercambiar algo más que palabras con ella, pero sabía que sólo tenía ojos para su gallardo novio. Con ser amigos estaba bien. Y ella era el segundo Kira, por lo que mejor dejar las cosas tal y como estaban, no fuera a ser que un enamoramiento pueril le distrajera de sus obligaciones.

Te has pajeado pensando en Misa.”
Tranquilo, Yagami-kun. No averiguarás más datos sobre la verdadera identidad de L sabiendo en quién piensa cuando se masturba.”
Lo que le quemaba las neuronas era el hecho de sentirse seducido por la idea de acostarse con su mayor sospechoso, nada más y nada menos que con Kira, uno de los criminales más despiadados que había dado a luz la crueldad humana. Era extraño... y preocupante. Sabía de sobra que allí no latía más que el odio y el afán destructivo, pero seguramente le preocupaba más el dejar de pensar en el alter ego de su enemigo para limitarse a pensar únicamente en Light Yagami cuando alcanzaba el orgasmo.
En su despreciable mascarada, en la que ningún sentimiento noble con mayúsculas habría estado al alcance de su entendimiento, L descubrió lo mucho que le gustaba besar a aquel hombre.
Probablemente le gustara más por el hecho de que Light Yagami odiara besarle.
Bueno, sólo a veces disfrutaba haciéndole rabiar con un largo beso robado.
También era insufriblemente frustrante el no recibir más que una respuesta técnicamente perfecta pero totalmente vacía.
Y dolía.
O algo parecido.

- ¿Recuerdas lo que le contestó Cristo al demonio…?
- No tentarás al Señor, tu Dios.

El apóstata le había espiado con cámaras y micrófonos en su propia estancia. Le había encerrado durante cincuenta días en una celda tratado como un perro y le había liberado de su cautiverio a consta de un ocurrente disparo en la frente de manos de su propio padre. Ahora estaba encadenado a él perennemente.
Por lo visto, para ese hereje nunca era suficiente.
Él no era homosexual, joder. Jamás se había sentido atraído por otro hombre, aunque debía admitir que tampoco es que estuviera especialmente interesado en las mujeres. Para ser más exactos, la concupiscencia de la carne no llamaba su atención. La mitad de las veces que había cedido habían sido por conveniencia; la otra mitad, por aburrimiento. Pero, desde luego, nunca había pasado por su cabeza la idea de acostarse con otro de su mismo sexo.
L era diferente.
Ni siquiera le agradaba físicamente. Más bien todo lo contrario.
En cierto modo era patético que él, Light Yagami, Kira, compartiera lecho en el amplio sentido de la palabra con semejante pelele.
Era humillante tener que preparar a escondidas sus jugueteos como un par de amantes shakesperianos. Era ridículo tener que pedirle a Ryuuzaki que le confirmara que Watari había conseguido el enema y los preservativos.
Pero estábamos hablando de L.
Cuando el sol se ocultaba se consagraban a su obra: blasfemar en contra del Amor, burlándose de ese sentimiento sagrado a golpes mentales y no tan psíquicos. No era más que la continuación de su lucha, la materialización de una emoción y un deseo que palabra alguna podía plasmar. Bregar por someterle de aquella forma, en su “petite mort”, era una posibilidad difícil de disuadir.
No le amaba. No podía amarle. Era lo último que deseaba.
No tiene de qué preocuparse… a fin de cuentas, es L y no él quien de madrugada acaba apagando la laptop para arrellanarse a su lado como un niño desamparado…

- Bueno… en vista de que yo no soy ni un mesías ni un mártir, me concederé el lujo de disfrutar un poco más de la trivialidad que me ofreces, Yagami-kun… jugar con el diablo conlleva unos riesgos que estoy dispuesto a asumir, te lo aseguro.
- Nunca te cansas de ser así¿cierto?
- Sabes que no, Kira, como igualmente sabes que tú te regocijas en esto más que yo si cabe. Y nada me agrada más que complacer a mi querido sociópata, por lo que no te preocupes… dejaré que el pluscuamperfecto Yagami Light continúe creyéndose un dios relegado de las Alturas, pretendiendo ingenuamente abusar y hacer suyo en cuerpo y alma a L noche tras noche.

Todos encerramos el cielo y el infierno, Yagami-kun.”
No existen ni el cielo ni el infierno, Ryuuzaki.”
L extiende los brazos a ambos lados enfáticamente e inclina la cabeza en un falso gesto de sumisión. La cadena tintinea.

Sea pues. La muerte nos igualará a todos, mi muy amado Kira.”

- Yo no soy Kira, Ryuuzaki. Y si el motivo por el que follar juntos se ha convertido en otra de tus patológicas adicciones es tu idea fija de que soy Kira, permíteme decirte que es algo bastante enfermizo.
- Oh, vamos… ¿no me digas que me la metes por filantropía…?
- Interesante eufemismo para referirte al Amor.
- Interesante e idóneo. Me temo que tu ego megalómano no nos da pie a más, Light-kun.
- ¿Es mi imaginación o atisbo cierto pesar en esa afirmación, Ryuuzaki…?

Inesperadamente se quedaron solos en la sala de investigación. L escudriñaba los vídeos de Amane Misa, que continuaba feliz en su inopia de color rosa, sin apartar la mirada de los múltiples monitores. Delinea con el índice el borde de su taza de café. Toma unos cuantos folios que hojea de soslayo. Se han quedado solos, joder. ¿Es que piensa quedarse tal cual?
Light no sabe con certeza qué espera que haga: una frase ambigua, una evasiva juguetona, un toqueteo fugaz, un beso a modo de preámbulo de lo que ocurriría nuevamente aquella velada. Frunce el ceño. Ese espantapájaros no pretendía hacer el menor intento. Contempla su perfil anguloso fuertemente iluminado con la luz artificial de la pantalla, sin poder evitar evadirse por unos segundos en la estampa de L mordiéndose el pulgar en un ademán de concentración extrema.
Justo se disponía a increparle de algún modo por su pasotismo cuando su compañero se adelantó.

A mí me gusta Yagami-kun”
Ni siquiera modificó su expresión. Parecía perdido en algún lugar de su horizonte interior, como tratando de encontrar la solución a una ecuación imposible.

A mí me gusta Yagami-kun… ¿por qué es tan complicado de entender?”
El asesino de masas se cuestionó si se dirigía a él o si se trataba de una pregunta retórica. Se limitó a apoyar amistosamente su mano en el hombro de Lawliet.

Quizás porque los dos somos horriblemente complicados.”
La sonrisa de niño que recibe como contestación y el pensamiento que cruza su mente le hacen torcer la comisura de los labios.

Tengo que eliminar a L. Quiero matar a L. Follármelo no es más que un mero pasatiempo, una prefiguración. Nada más. Antes de borrarlo del mapa no tengo manera más efectiva de combatir el tedio que tirándomelo. ¿Por qué demonios no puedo atestiguar lo mismo usando el nombre de Ryuuzaki…?”

- No te esfuerces, Yagami-kun. En perspicacia y sutileza gano yo. De todas formas, lo repito: no te preocupes por ello.
- Si mal no recuerdo, no soy yo el que en mitad de un polvo tiene la brillante ocurrencia de abrir un debate filológico.
- Adoro cuando mantienes el humor negro hasta en la cama.
- Requisito indispensable si se pretende follar contigo, Ryuuzaki… o acaso prefieres que te regale los oídos con mojigaterías de tres al cuarto, amor mío…
- Cielos, no. Demasiado halagüeño para mi gusto.
- Entiendo.

Reconoce el sonido de sus pasos, su sombra, su presencia cuando está ausente. Distinguiría el ónix de sus cabellos y la palidez macilenta de su tez de entre todos los habitantes del planeta. Conoce las palabras idóneas para enviarlo directo al Edén. También conoce sus puntos sensibles en la muñeca, la punta de los dedos, el empiece del cuello, la línea de fino vello desde el ombligo hasta la base del vientre, el reverso de las rodillas, la espina dorsal. Sabe el ritmo, el ángulo, la presión y las posturas predilectas. Aventura sin equivocación lo que le está pidiendo con la más fútil seña: un abrazo, un beso, una obscenidad siseada en su oído, otro beso. Interpreta intachablemente todos y cada uno de sus jadeos. Memorizó hace mucho el regusto salado de su sudor, el sempiterno aroma a pastel y café de su boca, el sabor agridulce de su esencia. Aboceta en su imaginación cada recoveco de su anatomía como si de él mismo se tratara. Noche tras noche, reinventa a L al amparo de sus favores, le lleva al paroxismo del deleite con precisión cronométrica, para luego dormirse junto a su cuerpo encorvado sobre el ordenador portátil.
Noche tras noche. Mes tras mes.
Y sigue sin tener ni puta idea de qué pasa por la mente de ese espécimen.

- Prefiero…
- ¿Si…?
- Prefiero deleitarme viendo tu desesperación por desgarrarme y correrte en mis entrañas, el momento en el que Light Yagami parece olvidar su exquisita educación para gritarle a L un rosario de lindezas que provocarían un infarto fulminante en su honrado progenitor y un suicidio instantáneo en su encantadora novia.
- Eres un pervertido de mierda, Ryuuzaki.
- Yo también te amo, Yagami-kun.

El ya conocido tacto de los dedos cálidos de Light le toma por sorpresa. Sin duda, la oscuridad y las horas intempestivas han debido de hacerle perder un poco el norte, pues en lugar de infiltrarse en sus ajados vaqueros como era usanza, se han entrelazado con su cabello. Rascan su nuca como si de un felino se tratara. Parecen peinar sus enredos. Si no fuera porque es completamente absurdo, se diría que le está acariciando. Con cariño. ¿Qué atroz mezquindad se esconderá tras ese gesto? L se ve incapaz de hallar una respuesta, pero, obviamente, no debe ser nada bueno.
Qué haces, Yagami-kun.”
Intento acicalar un poco el estropajo que tienes sobre la cabeza, Ryuuzaki.”
El tono relajado y afable de sus susurros le desconcierta.

Je, fíjate si soy ingenuo que por un momento he pensado que se trataba de una caricia…”
El joven castaño no puede ver la mirada abstraída de su compañero, pero sí puede sentir sus finos dedos como garras asirse de su mano, como si le aterrorizara la simple idea de imaginarse desprendido de aquel gesto.

Jamás he visto un pelo más horrendo.”
Mis más sinceras disculpas, Light-kun.”
Tengo que andar todo el día tras de ti para que mantengas un mínimo de higiene.”
Lo sé, Light-kun.”
Tus greñas se me enredan entre los dedos… ¿en donde te criaste se consideraba un acto sacrílego el usar un peine, Ryuuzaki?”
Quién sabe, Yagami-kun…”
Una risilla queda se escapa de los labios de L, quebrando la quietud nocturna. La intimidad de la escena comienza a atenazar la garganta del menor de los hombres y le hace revolverse incómodo entre las sábanas, mas halla consuelo en el deje ligeramente turbado de la voz de su Némesis y en el temblor entrecortado que agita sus hombros. Como la primera vez. El mismo recelo, como de animal indefenso ante un hecho inédito, que aún no sabe si va a beneficiarle o perjudicarle y, entre tanto, se muestra cauto. Yagami rememoró el pavor apenas encubierto que le causaron a L sus primeros escarceos de contacto físico, una reticencia casi fóbica, pero a la que supo sobreponerse gracias a lo que, a juicio de Yagami, era el bagaje conceptual y ontológico que latía bajo aquella locura. Seguramente también sentía curiosidad… ya se lo había dicho: follar era divertido. Y querían y podían.

Idiota… cuando te hago el amor tengo que andarme con cuidado para no arrancarte los pelos...”
Tal vez se trate de un novedoso método indirecto para retenerte junto a mí, Light-kun.”
Las esposas no son suficiente atadura, por lo visto.”
Eso parece.”
No tienes remedio y lo sabes.”
El detective se gira súbitamente y acerca su rostro al de su apuesto contrario. Yagami intuye su media sonrisa satírica, pero no imagina ni remotamente el amago de ternura en su mirada.

Light-kun…”
Sus labios de azúcar se ciernen lentamente sobre los del arcángel. Apega su larguirucha silueta contra la figura nervuda de Kira, enlazando él en aquella ocasión sus dígitos con los cobrizos y suaves mechones del joven y jadeando mustiamente en el umbral de su boca.

Ya voy… ya voy…”
Yagami recorre delicadamente el contorno huesudo de sus caderas para deslizar la mano por debajo de la ropa interior.

Espera, Light-kun…. No es eso.”
Eso cuéntaselo a lo que te está apretando en los pantalones, Ryuuzaki. Déjate de estupideces y-“
Lo que quiero decirte es que no me arrepiento de nada, Yagami-kun.”
El mencionado se detiene. Levanta su bello semblante para clavar su mirada en L, pero la insondable oscuridad no le permite atisbar su expresión. Por fortuna, él tampoco podía ver el extraño fragor rutilante que asomó en su iris de ámbar.

Tenía la leve idea de que creías en el Destino, Ryuuzaki.”
Qué pretendes con ello.”
Es sencillo… si tomamos nuestro encuentro como un acontecimiento preescrito, es fácil echarle las culpas de nuestros errores y desmanes a los Hados.”
El amante de los trascendentalismos metafísicos aquí eres tú, no yo, Yagami-kun. Yo soy bastante más simple. Casual o causal no lo puedo saber con certeza, pero todo lo que nos hemos atrevido a hacer hasta ahora ha sido maravillosa y deliberadamente voluntario.”
¿Nuestro libre albedrío se ha decantado por esto, pues?”
Totalmente.”
Su abrazo se estrecha aún más. El detective aproxima su boca al oído de su eterno rival, sin mudar su tono pausado y neutro.

¿… y no es mil veces mejor así, Kira? Pensé que te gustaría muchísimo más someter al auténtico L y no a una insulsa marioneta del Destino…”
El joven castaño ignoró el crucial apelativo.

¿Es que tomas esto como una derrota, Ryuuzaki?”
No exactamente. Digamos que es un intercambio equivalente. Ambos damos y ambos recibimos. En tu caso, yo me preocupo de que la cárcel del cuerpo de Light Yagami se quede un día más anclada en tierra y no se me escape a los cielos. Obviando el hecho de que tu porcentaje de ser el mayor asesino en serie de la Historia crece a marcha forzada.”
Un ronroneo, más bien un carcajeo extravagante corea su declaración.

Muy ingenioso… ¿y en tu caso, Ryuuzaki?”
En mi caso…” – Yagami siente la fragancia edulcorada del aliento de su compañero fusionarse con el suyo propio.- “En mi caso… fíjate si nuestra aventura es impredecible que ahora no voy sino a pedirte por favor que continúes acariciando, acicalando, o como quieras llamarlo, mi asqueroso pelo, en vez de encaramarme sobre tu entrepierna como es la rutina.”
Kira acabó por concluir que tampoco era tan grave el dejarle abandonarse por una vez al sentimentalismo.
Su plan pronto iba a consumarse.
Pronto L estaría pudriéndose bajo toneladas de tierra y gusanos.
L moriría.
L perdería.
La Justicia ganaría.
Porque la victoria sólo podía llevar el glorioso nombre de Kira.
Quizás por todo ello no halló sino delectación en su taciturno gesto, acariciando la apelmazada pelambrera azabache de aquel insólito ser hasta notarle resollar profundamente en un sueño, quien sabe si fingido o no.
Después de todo, iba a matarlo.
Y era más divertido así.

- Basta de cháchara. Acabemos lo que empezamos, Light-kun.
- No podría estar más de acuerdo, Ryuuzaki.
L cayó en la cuenta de que ya debía de estar cerca el alba. Llevaban horas hablando.
- Es tarde, Yagami-kun. Hay trabajo.
- Tranquilo, tú y yo tenemos todo el tiempo del mundo.
A esas alturas el pálido chico bien sabía que contra aquella voz flemática y a la vez irresistiblemente voluptuosa no tenía nada que hacer.
Con un beso urgente L apresa los labios de Kira con los suyos.
Quizás vaticinaba que aquella era su última vez.
Quizás auguraba que en pocas horas exhalaría su último hálito en este mundo.
El amanecer comienza a despuntar mas el cielo parece sumido aún en noche cerrada debido al espeso velo lóbrego y amenazador que retumba en lontananza, augurando una tormenta épica. Kira y L continúan deshaciendo la cama. Los dedos se crispan, las caderas se tensan, el corazón se encabrita, la respiración se desboca. El clímax está próximo.
- Ryuuzaki…
- Si, Light-kun…
Un murmullo ininteligible en el valle de su cuello es la respuesta. El detective sonríe con su sardónica mueca.
- No te he oído bien, Light-kun…
- ¡Que yo tampoco, imbécil!
- Que tú tampoco qué, Yagami-kun…
- ¡Que yo tampoco me arrepiento de nada de ésto!
El interior de Lawliet se desborda con la simiente de su amante, y no puede evitar imitarle, derramándose sobre su abdomen. Alternando con los jadeos fruto de las postrimeras contracciones de placer consigue articular:
- Me alegro… me alegro mucho…
Un relámpago parte en dos el horizonte. Ambos jóvenes vuelven el rostro hacia el ventanal. El difuso reflejo de sus cuerpos desnudos, uno sobre el otro, aún entrelazados como una extraña madeja de carne y tela, se perfila en el cristal.
A lo lejos perciben el rumor sentencioso y grave de un trueno.
- Parece que hoy va a llover…

blue, blue day make me blue...
Head down, quick! Take cover, big girl in a mood.
Blue you, make me anymore blue?
Long spin shout power clean right out of your suit.

Been one of those days...
Safety first, don't push... what's the hurry?
One nerve remaining, waiting on one look... have you got it?
Have you got it in you?
Have you got it in you?
Have you got it in you?
Have you got it in you?

Fin


Recordad que hay un epílogo...


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