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Author of 12 Stories |
Hola a todos! Mientras termino de afinar algunos detalles del final de Aprendiendo y me dispongo a comenzar a escribir "Amor por contrato", he tenido unpequeño tiempitopara escribir este Drabble... no es gran cosa, peroe spero que los entretenga y les quite un poco la ansiedad.
Les pido miles de disculpas por la tardanza, es que mi madre ha estado muy enferma, y no he tenido teimpo mas que para leer algunas historias y dejar reviews. Perdonenme, realmente estos dias han sido un completo caos...
Ahora si, les agradezco a todos las muestras de cariño y algunas puteadas, que he recibido, durante mi prolongada ausencia.. si dios quiere pongo el ultimo capitulo de Aprendiendo el domingo. solo me falta ajustar algunos detalles.
Ahora si, los dejo y escribire algunos drabbles en este fic, de mi pareja favorita y de algunos otros tambien...algunos seran romanticos y otros no tanto,pero les aseguro que se podran leer.
Ahora si, este drabble es el juegoprevio, la antesala del sexo y es sutil... no muestra nada,pero insunua bastante... disfrutenlo, y si no, ya saben... manden papas, porque con el corte de ruta en Argentina, y el desabastecimineto en las ciudades, el precio de la papa se ha ido por las nubes!!
Confesiones
- ¡Fuiste tu! – dijo Harry acorralando a su esposa en el descanso de la escalera.
- ¡Que no! – dijo ella roja de vergüenza.
- Fuiste tu, no lo niegues… - replicó.
- ¿Que tengo que hacer para que me creas? – preguntó, haciendo una vocecita inocente.
- Decirme la verdad…- sonrió – no es mucho esfuerzo. - Ginny hizo el intento se seguir pero él la atajó con sus fuertes brazos. Ella lo miró y suspiró, esa sonrisa era demasiado torturante – anda, confiésalo… fuiste tu… - dijo mojándose los labios de manera insinuante.
- Que… - ella titubeó. Sabía que ese movimiento implicaba una acción… una acción que a ella le encantaba. – no fui yo… - la besó, apoyándola contra la pared, dejándola sin respirar unos segundos.
- Confiésalo...
- ¿Así torturas a la gente para que diga la verdad? ¿Esta es la manera en que el ministerio trata a la gente en sus interrogatorios? – él sonrió de manera chulesca.
- No… solo te torturaré de esta manera a ti, sino confiesas…
- Me gustaría verlo… - él la apoyo nuevamente y la besó, esta vez el beso fue mas intenso e implicó cierto movimiento lingual. Ginny suspiró.
- ¿Vas a confesar? – ella logró escurrirse por debajo de su brazo y bajó los pocos escalones que le faltaban para llegar a la sala.
- No fui yo, fueron mis hermanos… - dijo riendo. Harry, aun tratando de serenar las hormonas se habia quedado en la escalera. La miraba sonriente. De un movimiento desapareció y cuando Ginny iba a peguntarse donde había ido, la sorprendió apareciendo justo frente a sus narices, sin darle la oportunidad de escapar, y tomándola con fuerza de la cintura.
- Mentirosa... – dijo besándole el cuello.
- Ya te lo dije fueron mis hermanos…
- Fuiste tu... confiésalo, no ganas nada negándolo… - Su lengua hizo el recorrido desde el cuello posándose peligrosamente a la altura del escote de la blusa. Ella gimió.
- ¡Está bien! – dijo exasperada – ¡fui yo! – él rió – ¡fui yo quien escribió ese estúpido poema, y te lo mandé con esos ridículos cupidos! ¿Satisfecho?
- ¿Tanto te costaba decírmelo? – ella le tiró un almohadón… - Me hiciste pasar la mayor vergüenza del mundo… - ella chasqueó la lengua.
- Aunque digas que pasaste una vergüenza enorme… yo se que te gustó…
- ¡Claro que no me gustó! – dijo él riendo – y te lo vuelvo a repetir… ¡fue la peor vergüenza que me han hecho pasar en mi vida!- Ella se acercó moviéndose como una pantera al acecho. Harry tragó saliva.
- Anda confiésalo… te gustó…- dijo con una voz que parecía el ronroneo de un gato.
- ¡Que no! – ella lo abrazó y sin esfuerzo lo hizo caer en el sofá. – No me gustó… - dijo poco convencido.
- Confiésalo... – dijo ella con una sonrisa sensual, mientras sus dedos tomaban los botones de su camisa, y lentamente comenzaban el calvario de desnudarlo. Harry susurró una maldición, al sentir la boca de su mujer, en su cuello y bajar lentamente por su pecho. – o tendré que utilizar los mismos métodos de tortura que tu utilizas en mi…
- ¿Si? Eso me gustaría verlo… – dijo con una voz ronca - y no te olvides que estas frente al jefe de los aurores… nada me hará confesar - ella sonrió coqueta, mientras su pequeña mano desajustaba su cinturón, acariciaba su abdomen plano, y bajaba lentamente para perderse en… – ¡Okay… Okay! – chilló – confesaré… ¡me encantó, me encanto! ¡Fue un poema digno de los grandes pensadores de la Grecia antigua!! – Ginny rió.
- Mentiroso... – él la miro sonriendo – y ahora señor jefe de aurores… tendré que darle un castigo ejemplar…
- Y cual es la condena que el tribunal me impone… - dijo acariciando la suave piel de la pierna de su mujer…
- Tendrás que escuchar la versión completa del poema – Harry abrió los ojos
- ¿Que? – Ginny rió con ganas. El se relajó y se sentó para atrapar bruscamente sus labios.
- Si no me dices que te pareció en verdad mi poema…- dijo amenazante.
- ¿La verdad? – ella asintió – no sé qué decirte… lo hubiera apreciado mucho, si no hubiera tenido tanta gente a mi alrededor que se reían de mi, y a ese estúpido cupido atrapándome las piernas…
- ¿En verdad?
- Si… si quitas algunas rimas… como la de mis ojos verdes como sapo en escabeche… - Ella rió- cielos… ¿los sapos en escabeche?
- Prometo que para la próxima, haré algo más coherente.
- Bien… - sonrió y la abrazó con fuerzas – fui sincero… e hice mi confesión. - la miro – ¿merezco mi premio?
- ¿El de siempre? – dijo ella coqueta.
- Si… El que más me gusta…
Finite incantatem…
Nota de la autora: bien... Nada que comentar. Solo les pido paciencia.
SAludos Silvia