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La ansiedad se fue acrecentando con cada segundo. No podía esperar para ver, para saber qué sucedería, qué era lo Sasuke tenía en mente.
La situación misma era una completa locura, era una incomprensible e irracional verdad. Más de una vez había supuesto que todo era sólo el producto de su incontrolable imaginación pero la idea de que todo aquello fuera falso era algo con lo que no quería contar, no porque no fuese posible sino porque no quería que lo fuera. Prefería vivir mil veces una mentira con Sasuke que una verdad sola.
Lo único que quería en el mundo, lo único que realmente anhelaba se había vuelto posible, se había transformado y había mutado hasta convertirse en algo que podría llegar a suceder. Ya no necesitaría apoyar contra la almohada su cabeza para poder caminar junto al hombre de sus sueños, ya no tendría que orar por él, ya no tendría que preguntarse cómo podría ser sino que tendría que preguntarse cómo iba a ser.
Un ruido, un inconfundible sonido que iba aumentando de tanto en tanto, unos pasos que delataban a quien fuera que se estuviera acercando provocaron en su pecho una gran conmoción, unas ansias inigualables. Podría ser él, seria él…??
Una mueca curvo sus rosados labios reflejando en su rostro una gran decepción al vislumbrar que aquella persona no era más que Naruto que se aproximaba con una inusual lentitud hasta donde ella se encontraba.
- Hola – lo saludo carente de ánimos de iniciar algún tipo de conversación, por lo menos con él.
- Hola – le devolvió el saludo secamente – Esto… te he decepcionado, ¿verdad?
- ¿Decepcionado? – pregunto la joven aparentando no saber a que se estaba refiriendo - ¿De que hablas? ¿Por qué habrías de decepcionarme?
Era bastante obvio que el muchacho tenía el don de leer sus facciones con la misma facilidad que leía las palabras de uno de los libros que él tanto detestaba leer y que tantos problemas le habían causado para graduarse de la academia ninja.
- Seguramente no era a mi a quien esperabas, ¿me equivoco? – algo en sus ojos le hacia pensar que no era una simple visita como cualquier otra, algo parecía no ir bien con aquella conversación.
- ¿A quién podría estar esperando? – inquirió desentendiéndose de todo lo que pudiese estar sugiriendo.
- No lo sé, ¿a Sasuke tal vez?
- ¿A… Sasuke? – definitivamente algo ahí no encajaba, ¿podría saber algo sobre el futuro embarazo? Y si así fuera, ¿Cómo se habría enterado? Estaba segura que Sasuke seria incapaz de revelarle algo de semejante importancia pero, si él no se lo confeso, ¿quién lo hizo?
- Si, supuse que quizás tendrías que hablar con él – menciono restándole importancia a sus palabras – Ya sabes, cuando se planea hacer algo se deben llevar a cabo varias reuniones…
- No entiendo a que te refieres – continuo aferrándose a la idea de que no debía develarle ni el más pequeños de los detalles de lo poco que sabia sobre lo que Sasuke estaba fraguando.
- ¡Deja de aparentar! – estallo finalmente – ¡Lo sé todo!
- Sigo sin comprender qué es lo que quieres decir.
- ¡Te di la oportunidad de confesármelo todo pero aún así te niegas a hacerlo! – exclamo coléricamente al dar un paso en su dirección – ¡Soy tu amigo y no pensabas decirme que Sasuke te persuadió de hacer de su incubadora personal!
Aquellas palabras la dejaron sin hablar, Naruto estaba consiente del lío en el que se había involucrado, estaba al tanto de todo.
- ¿Cómo… lo sabes? – pregunto con hilo de voz.
- Ichiraku me lo contó todo, los escucho platicar al respecto cuando fueron a comer. – contesto apresuradamente tomando aquella interrogación como una confirmación certera a todas las sospechas que albergaba - ¿Entonces es… verdad?
Sakura no contesto, sólo se limito a clavar su mirada en los relucientes mosaicos perlados que constituían el piso de su alcoba. ¿Qué se suponía que debía a decir?
- ¿Cómo pudiste ceder ante tal petición? – pregunto con un ápice de escepticismo – Pensé que eras más inteligente.
- Nunca pensé que tú podrías llevar a regañarme – comento al evitar contestar su pregunta – Soy capaz de tomar decisiones sin tener que consultarte nada, soy lo suficientemente madura como para responsabilizarme de mis actos.
- ¿Oh, enserio lo eres? – pregunto con ironía – No sé para qué me suplicaste que trajera a Sasuke devuelta a Konoha, si hubiera sabido que te utilizaría de esta manera las cosas hubieran sido muy diferentes.
Un escalofrió recorrió su espalda, no le gustaba recordar aquella época en la que sólo era un estorbo, una persona lo bastante inútil como para pelear por su cuenta por lo que más amaba y que siempre dependía de la ayuda de los demás.
- Yo lo… lo lamento mucho – comento al notar como se entristeció cuando menciono aquel hecho del pasado – No quería hacerte sentir mal, yo sólo…
- Tienes razón – lo interrumpió borrando de su rostro toda nostalgia – Fui una tonta por haberte pedido semejante cosa, por no haber sido lo suficientemente fuerte como para ir tras él yo misma pero nunca… nunca pensé que me lo reprocharías.
El ambiente se tenso de repente, ambos dos se vieron en una situación incomoda y el silencio que se genero no los ayudo en nada.
- Dije que lo sentía… - murmuro el muchacho con cierto resentimiento al cabo de unos segundos.
- Quizás eso no alcance está vez – contesto mordazmente.
- ¿Es que no te das cuenta? ¡Sólo quiero hacerte reflexionar! – menciono retomando el enojo
- Lo sé y agradezco tu preocupación pero… no puedes hacer o decir nada que me haga cambiar de idea. Cuando acepte, también acepte todo lo demás. Se a lo que me enfrento – la última frase era una mentira, una de las mas grandes que había dicho en su vida pero la había dicho con una sorprendente seguridad por lo que dudaba que Naruto pudiera percatarse de la falsedad de sus palabras.
- ¿Cómo puedes saberlo?
- Sólo lo se – contesto sinceramente encogiéndose de hombros – Y si eso suficiente para mi, también debería serlo para ti.
- Espero que realmente sepas lo que haces – menciono al envolverla entre sus brazos y presionar contra su pálida frente sus calidos labios. Naruto había crecido unos cuantos centímetros desde que ambos eran unos simples Genins y en comparación con él, ella parecía ser una niña pequeña.
- Siento tener que interrumpir un momento tan conmovedor – dijo una voz fría, la voz que tanto ansiaba oír y que ahora acariciaba sus oídos, la voz de Sasuke – Pero tengo que hablar con Sakura, en privado – añadió socarronamente.
Al oír aquella melodía, Sakura aparto a Naruto abruptamente y se dirigió hacia el Uchiha con rapidez dejando a sus espaldas a un muchacho aturdido y confundido.
- No te preocupes, yo cuidare de ella – continuo al posar sobre los hombros de la joven uno de sus brazos perezosamente. Aquello no era más que una puesta en escena, una obra a representar, un falso interés por el premio que había podido arrebatarle de las manos. Sólo eso significaba para él Sakura en ese momento, un objeto.
Naruto no contesto, sólo se limito a observarlos con una gran impotencia. Sabia que no podría convencer a su amiga que lo que hacia era una locura y que lo único que restaba por hacer era esperar, esperar y rezar por que todo saliera bien.
Ya se que me pasado de la raya, fue mucho tiempo, ya lo se pero no tenido una buena racha y bueno… las cosas son como son y no diferente, así es. Espero que el próximo capitulo no se tarde tanto en salir de la fabrica pero prefiero hacer las cosas bien y tardarme 1000 años que hacer todo rápido y hacer las cosas mal.
Perdonad nuevamente el gran retraso, es una falta de respeto para con los que leen la historia, voy a intentar no demorar mucho.