|
Author of 27 Stories |
Holis!! Bueno, aquí les dejo otro cap del fic n.n
Nota 1: Definitivamente no va a haber ningúna paraja para Pride en él fic, así que no se preocupen n.n ( Aunque no tengo problemas en crear un fic aparte con una parjita para Pride, jijiji)
Nota 2: Probablemente, este cap parezaca raro, pero es que está estrechamente realcionado con el siguiente (dentro de poco lo subo n.n)
Quiero captar desde la inocencia del niño Pride, hasta la frialdad de sus orbes vacías cuando joven
3. —Desconocido
No pasó siquiera una semana, para cuando él había aprendido—o recordado quizás—a hablar; no obstante, aquello no fue lo que más le sorprendió a Padre de su nuevo hijo: Pride tenía el constante deseo de descubrir el mundo que le rodeaba: adoraba ver, oler, oír e incluso percibir cada cosa que tuviese en frente o en sus manos, desde el plato de comida que Envy le llevaba a su habitación cada mañana, hasta incluso observar a Padre detenidamente cuando él le mandaba a llamar ante su presencia.
Todo se remontaba a aquella mañana de la segunda semana de vida del homúnculo
††††
Pride tenía un descontrolado deseo de saber, conocer y analizar el mundo; por eso Padre jamás dudó que apenas comenzara a balbucear sus primeras palabras, tuviese ansias de más, cada vez más conocimientos que llenasen su mente ante cada pregunta que de esta surgiera: preguntaba y cuestionaba los “¿Por qué?” de cada cosa que viera… o simplemente para entender las conversaciones que Padre y su hermano Envy sostenían cuando él descansaba recostado bajo la cama, cubierto por las sábanas blancas que le prestaban abrigo en las noches frías que por aquel tiempo había; y a pesar de que los homúnculos no enfermaban, si que sentían el frío, aunque este de por sí daño no les hacía en absoluto… Esa era una buena pregunta para hacerle a Envy la próxima vez que viniera a darle de comer—Pensaba Pride—preguntarle “¿Por qué los homúnculos no enferman?”Seguro que él si lo sabía, a fin de cuentas él era el más viejo de todos los que vivían en aquel lugar, exceptuando a Padre, claro está.
Pero todo esto, a Envy no le hacía ninguna gracia: Tener a ese pequeño—como su antecesor para su desgracia—homúnculo tras de él día y noche para preguntarle a cada instante: ¿Por qué el cielo es azul? ¿Por qué Padre no viene a verme? ¿Por qué la comida sabe tan mal? ¿Por qué ya no me das esa piedra roja? ¿Por qué…? ¿Por qué? ¿¡Por qué!?... ¡Ese maldito nuevo lo volvería loco! Sus ojos tan inocentes, y su cabeza que se inclinaba levemente hacia un lado mientras le hacía una pregunta, colocando luego su dedo índice en su labios al terminar de formular su “absurda y patética pregunta” como llamaba el de cabellos verdes a cada cosa que él le preguntara. Lo que más detestaba de no poder golpearlo o matarlo a puñetazos era—a parte de que no moriría—que Padre le castigaría severamente cuando se enterase de lo que le había hecho a ese nuevo… pero a pesar de todo, a veces pensaba correr el riesgo de cumplir aquella penitencia a tener que seguir oyendo esa voz tan… tan… ¡Odiosa! Decirle otro “¿Por qué?”
Como cada mañana, al salir el sol, el pequeño homúnculo estaba sentado ya en su cama, contemplando aquel amanecer que tanto adoraba él ver al despertar, pues siempre tenía esa sensación cálida y confortante cuando veía al sol asomarse cada mañana de entre las montañas. En su mano, sostenía una especie de bolsa vacía, la misma en la cual antes, su hermano mayor solía echar las Piedras Rojas para traerle hasta allí y darle de comer; desde que la había soltado al suelo aquella vez que le vio despierto contemplado como hoy el amanecer, apoyado en el marco de la ventana, el de cabellos verdosos, que respondía al nombre de Envy no había vuelto por la bolsa, siquiera le daba ya aquel tan preciado manjar que le liberaba de aquellos dolores que aún—aunque vanamente—le molestaban en sus sueños. Pride creía que la razón de aquello se debía a que ya no tenía esa bolsa vieja y remendada que él sostenía entre sus manos, y por ello no podía guardar las piedras para traerle; tal vez creía que la había perdido, sin recordar que aquella mañana la había dejado caer—por accidente probablemente—al suelo de la habitación… y este día, cuando él le entregara la bolsa, todo volvería a ser como antes
“¿Por qué?” se preguntó a si mismo, en el instante en que miraba la bolsa entre sus manos “¿Por qué me miró así?” le extrañó, recordando la mirada de asqueo de su hermano, el mismo día en que dejó caer el objeto de entre sus manos. Desde aquel día, Envy llegaba a su habitación, con expresión de nada en el rostro: dejándole aquel plato de comida “humana” como él decía, para que de esa forma su cuerpo de homúnculo se acostumbrara al alimento humano, que debería comer en el caso de que sea necesario en alguna misión que se le sería asignada apenas estuviese apto. Usualmente, Envy siempre le miraba antes de irse con odio saliendo de sus ojos hacia él, murmurando palabras que a veces sus oídos no podían percibir “Maldito” leyó una vez en sus labios mientras agonizaba, pero no estaba seguro de que así en verdad fuese, o tal vez solo resultara producto de su imaginación en aquel entonces, perturbada. Desde que despertó, nunca más fue así… no era que extrañase el odio de su hermano mayor, sino el hecho de no saber que era lo que sentía en realidad el de cabellos verdes… Tal vez en verdad lo odiaba, o tal vez era parte de sus errados pensamientos…
Entonces, la puerta abierta bruscamente como era de costumbre a esa hora, le hizo volver al presente. Envy lo miró molesto, al verle despierto sentado sobre la cama ya vestido—agradeciendo que ya hubiese aprendido la importancia de traer ropa puesta—viéndole con esos ojos inocentes, curiosos y fijos en cada movimiento que él hacía desde que entraba a esa habitación… odiaba esa mirada, odiaba esos ojos color miel con que lo miraba, odiaba ese cuerpo que llevaba, ¡odiaba todo lo que tuviese que ver con él! En aquellos momentos, era cuando deseaba golpearlo, azotarlo contra la pared hasta que le suplicase piedad, y él estaría entonces lleno de placer al verle llorar y sufrir de tanto dolor, mientras él reiría como un loco… tal como le gustaba hacerlo con Edward Elric… y quizás esa era la principal razón de su odio hacia Pride: que gracias a la muerte del primero, él hubiese sido el resultado de aquella fallida transmutación que Padre había hecho. Obviamente, solo podía limitarse a tener aquellos pensamientos sádicos cuando lo veía, pues nada podía hacer en contra de las órdenes de Padre.
-Buenos días, Hermano—le dijo, en su habitual tono inocente que el de cabellos verdes tanto odiaba; sonriendo y cortés
-Ya te dije que no me dijeras “Hermano”, Enano—Envy cerró sus ojos, apretando sus manos como puño y mordiéndose el labio inferior, intentando que las ganas de torturarlo no lo superasen
-Lo siento, lo olvidé—se excusó el de cabellos dorados, bajando la mirada, topándose con sus muslos al bajar, mientras sus manos jugaban una contra la otra lentamente, sin saber que decir--¿Cómo despertaste?
“Otra pregunta tonta” suspiró Envy, negando con la cabeza ante las palabras del menor
-Yo no duermo—le contestó—Aquí solo tú tienes ese vicio de dormir
Pride volvió a bajar la mirada, esta vez, avergonzado antes sus “absurdas preguntas” Pero es que en verdad, simplemente no sabía que decir: La presencia de Envy le perturbaba de cierta forma, no sabía como ni él por qué, simplemente le daba una sensación extraña, desconocida hasta el momento para él.
-…--Contestó el de las orbes doradas, simplemente suspirando
-Guarda esas cortesías para la tarde, cuando Padre te llame para verte—le anunció, viendo, un poco asombrado, el brillo en los ojos con que Pride lo miró en aquel instante: Ese nuevo definitivamente le daba miedo
-¿En verdad Padre desea verme?—preguntó, esperanzado—Ya casi ni le recuerdo desde la ultima vez que vino…
-Si, quiere verte…--contestó cabreado el mayor, asombrado de lo ingenuo que podía ser aquel homúnculo al alegrarse de que Padre quisiera verle: si supiese la razón del por qué lo mandaba a llamar, no estaría tan entusiasmado como lo estaba en aquellos instantes—y tenía que admitir que le agradaba verlo sonreír ahora de esa manera, para luego deleitarse después al verle sufrir--.
Obviamente, como” buen” hermano que era Envy, no le advertiría a Pride de nada
-Por cierto…--El de cabellos rubios y mirada inocente, corrió algunas almohadas de encima de su cama, para sacar entre ellas, la bolsa vieja y remendada que solía traer Envy—Esto es… te pertenece—dijo, más decidido en sus palabras
Al ver lo que el pequeño le mostraba entre sus manos, el mayor no pudo evitar que una sonora carcajada se apoderara de él, ante la imagen de la bolsa elevada al aire por la mano de Pride que la sujetaba. Extrañado, el de ojos dorados movió la cabeza, como cada vez que hacía una pregunta
-¿Y que se supone que voy a hacer con eso?—le habló burlesco, mientras intentaba contener aquella risotada que le había dominado
-Pues, es tuya…. Se te cayó la otra vez que viniste…--repitió Pride, esta ve con mirada de nada, cosa que Envy por unos instantes, le provocó una sensación de miedo al contemplar las orbes vacías esta vez sin ningún brillo, con una mirada de “nada” tal como la palabra lo indicaba
Pero nuevamente, se echó a reír
-Si serás ingenuo… --Envy se llevó, con burla, una mano a la cara—Yo la tiré al suelo In-ten-cio-nal-men-te—dijo lento, burlándose del menor y pretendiendo que de esa forma, le quedara totalmente claro
Pride volvió a bajar la mirada, desorientado… Quería hacer las cosas bien, pero él se había reído en su cara de sus buenas intenciones ¿Qué era lo correcto entonces? ¿Cómo saber cuando se hacía lo correcto? ¿Qué es “algo correcto”? No lo sabía; no tenía idea y prefería mejor cambiar el tema… si realmente eso era “Entablar un conversación” con Envy, prefería no intentarlo nunca más. Quizás con Padre fuera diferente, con él si podría “Entablar una conversación” decente y educadamente, tal como el libro de los “buenos modales” le indicaba—Vaya a saber alguien como ese libro llegó a sus manos—y probablemente, lo sacaría de esa habitación tan horrenda que era su presión, y por sus buenos modales esperaba ganar su libertad.
-Toma, tu comida—le acercó el plato de alimentos que minutos antes había dejado en el suelo para poder así reírse de él con total libertad ¡oh! ¡Como había gozado esa mañana!—Y recuerda: en la tarde vendré por ti para llevarte ante Padre—Al ver nuevamente los ojos vacíos iluminados por la esperanza de Pride, no pudo estar más ansioso de que la mañana pasase rápido para que de una vez fuera el tan ansiado encuentro entre “Padre e Hijo” Si se había reído tanto en aquella plática ¡¿Cuánto más se iba a reír al ver los sueños destrozados de ese nuevo homúnculo?! Y ver sus ojos llenos de lágrimas… realmente, esperaba que la mañana pasase rápido…
Pride solamente le agradeció, asintiendo con la cabeza, para luego comenzar a alimentarse serena y calmadamente, aunque por dentro moría de ansias por encontrarse con Padre y charlar con él… y si él hubiese sabido realmente la razón del porqué Padre le había mandado a llamar, quizás, esos ojos hace muchos minutos atrás hubiesen perdido ese brillo de esperanza latente en su mirar.
Envy retrocedió un poco para contemplarlo esperanzado por última vez: ciertamente, sería una imagen que no se vería más en aquel rostro tan conocido para él: Aunque de cierta forma, no sabía realmente si estar alegro o no al saber que esos ojos pronto perderían el brillo que alegraba a aquellas orbes vacías… Edward Elric tenía un brillo similar en sus ojos si mal no recordaba, y todo por aquel deseo de recuperar algo que había perdido ¿Pride también había perdido algo, entonces? Algo que desease recuperar ¿Qué sería? Tal vez, la conciencia del alquimista enano seguía aún en Pride y toda esa inocencia e ingenuidad él la estaba fingiendo para infiltrarse entre ellos ¿Cómo saberlo? Lo dudaba, ciertamente: era imposible que el enano de acero hubiese sobrevivido a tal explosión en la que había muerto supuestamente… Tal vez todos esos pensamientos sobre Edward Elric y si su conciencia había sobrevivido en el subconsciente de Pride eran solo parte de su mente, que aún no aceptaba que ya no tendría a ese rubio enano para jugar nunca vez más…
Y eso, de cierta forma, sería algo que iba a extrañar por el resto de su existencia…
Pride solo seguía alimentándose, sin saber el horrible destino que la suerte le tenía deparado, ingenuo ante la vida, pues todo le era lejano, ajeno… y desconocido.
Leiram: Pues... creo que si XD, creo que si hubo algo de eso...
Tierno? tal vez, no lo sé... creo que el gesto de Padre fue algo fraternal (Creo que me salió algo Parental XDDDDD). Gracias por comentar
Nebyura: Pride es como un pequeño niño con ansias de descubrir lo que le rodea n.n y si, Envy debería ser un mejor hermano mayor para Pride (Se imagina a Pride diciendole "Nii-san" a Envy) Debería Envy darle el ejemplo. Gracias por comentar
x Souseiseki x: Esa es la idea, querida madre u.ú (Ya te aclaré por msn que no habrá Pridewin en el fic) Y bueno.. si imito tu "estupidez" es por... porque soy tu hija!! XDDDDD. Dame el ejemplo pues, Madre XDDDD. Gracias por el coment
haneko-chan: Hay si!! Pride es un ternurita andante /cute/ Nee, es que ví unas imagenes de él tan tiernishis que quise poner en el fic esa faceta suya n.n No te preocupes, no habrá nada raro entre esos dos... Y me agradan los coments largos n.n así también como los cortos, pero mientras más largos más gratificantes son. Espero que este cap sea de tu agrado. Gracias por comentar
VeroNeko: Que bueno que te haya gustado. Y... pues no: Envy/Pride no habrás (Aunque no tengo problema en que si, así lo desean los lectores, en hacer un fic aparte con esa pareja) Gracias por comentar
Muchas gracias a todos los lectores del fic n.n Y sobre todo a aquellos que dejan un lindo review para animarme