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Aclaraciones:
Edades de los personajes: Para elegir la edad de los personajes, me base en la teoría de “una región, un año” (con excepción de May, Max y Dawn), por lo tanto, las edades de los protagonistas, serán las siguientes:
Ash: 17
Misty: 18
Brock: 20
Tracey: 19
May: 16
Max: 10
Dawn: 15
Los ojos de Misty se abrieron un poco, mezcla del asombro y de la confusión, esperando alguna continuación a la explicación de su amigo, hasta que por fin Tracey se digno a continuar.
-Debemos de ir a Pueblo Paleta…-
Capítulo II:Llantos de libertad
-Una semana antes, te sobrepasaste Tracey- respondió con tono de reproche la pelirroja, mientras secaba los platos que el joven le iba pasando.
-¿Sigues con eso Mist?- respondió entre divertido y exhausto, mientras le pasaba otro plato. Exhausto, si, pero no con la tarea de lavar platos, eso lo hacía como regalo a la persona que, gentilmente, les había preparado la cena.
- Claro que sí, es injusto. Podrías haberme llamado por teléfono y yo….- contesto la joven mientras continuaba con su tarea de secar los platos y depositarlos sobre el mesón de la cocina.
- Sino te iba a buscar no hubieses venido….- respondió secamente el joven mientras cerraba el grifo y se secaba las manos, dando por terminado con su trabajo, al mismo tiempo que Misty apoyaba el ultimo plato, totalmente seco.
- Si lo hubiese hecho, solo que…- Misty dudo por unos segundos. Si Tracey no la hubiese ido a buscar, y la hubiese obligado a venir casi forzosamente a Pueblo Paleta, ¿Ella se hubiera tomado la molestia de ir hasta el pueblo, a felicitar al Tercer Lugar de la Liga Sinnoh, y estar presente en la fiesta que su familia y sus amigos le iban a ofrecer a su regreso a su pueblo natal?
- ¿Chicos, precisan ayuda? – una mujer adulta entro en la cocina. Su rostro mostraba una sonrisa gentil. El cabello, de un color pardo, le caía sobre su espalda, recogido en una coleta. Un Mr. Mime apareció detrás de ella.
- No Delia, acabamos de terminar, gracias por la cena- respondió Tracey con una sonrisa. Luego observo a Misty, la cual se había quedado callada desde hacia bastante tiempo, ocultando el final de su oración detrás de sus confusos pensamientos.
De pronto, la joven pelirroja noto que todas las miradas, incluidas las del pokemon, estaban posadas sobre ellas. Inmediatamente, y sin quererlo, la sangre subió a su rostro, y se poso sobre sus mejillas.
-Si Delia, Gracias por la cena – respodio rápidamente, algo entrecortada.
- Tracey, el Profesor Oak tuvo que regresar al laboratorio, pero me dejo un juego de llaves para tu uso. Estan sobre la mesa del living. – respondió Delia sonriente, mirando de reojo a los jóvenes.
- Esta bien, muchas gracias – manifestó el joven con una sonrisa.
Misty se mantenía callada a un rincón. Por un momento hubo un silencio incomodo en la sala, aunque nadie sabía bien el porque. Por suerte, Delia fue la primera en romper el silencio…
-Creo que iré a acostarme, Misty, ya sabes cual cuarto tomar – Sonrió, y sin esperar respuesta, tanto Delia como el pokemon desaparecieron tras cerrarse la puerta de la cocina.
Misty volvió a sentir la mirada de Tracey posarse sobre ella, y, para su propia pena, recordó que había dejado una frase inconclusa en la conversación/discusión de hace unos momentos atrás. Rápidamente, intento salirse de esa situación…
-Bueno, creo que…. Yo también iré a la cama – argumentó mientras estiro sus brazos hacia arriba y dio un bostezo – Buenas noches Tracey, hasta mañana – Pero por lo visto, su intento fracasó, ya que apenas intento dar unos pasos para alejarse de la cocina, el joven la tomo por la muñeca.
- Vayamos a caminar, se que algo te ocurre, algo me estas escondiendo – dijo el joven observándola directamente a los ojos.
Odiaba eso de Tracey, nunca se perdía ningún detalle, siempre estaba ahí, para argumentar hechos sobre su vida, hechos, que lamentablemente, siempre eran verdad. No había duda, Tracey la conocía perfectamente, no había nada que pudiera ocultarle, casi nada… No puedo negarse a la petición de su amigo, su mejor amigo. Juntos salieron al jardín de la casa que guardaba muchísimos recuerdos de la Infancia de Misty. El mismo jardín que, año tras año, luego de volver de sus andanzas por Kanto, Islas Naranjas y Johto, la había recibido a ella y a su grupo vestido de fiesta, al igual que volvería a estarlo en unos cuantos días, cuando su dueño llegase, copa de bronce en mano, arrastrando aventuras de una nueva región. Una región desconocida para ella, una región que dos de sus Mejores amigos habían recorrido, junto con una persona, una chica que, al igual que la región, no tenía la menor idea de quien era.
- ¿Qué te ocurre Misty? – pregunto Tracey con voz que demostraba algo de impotencia al no comprender lo que se cruzaba por la mente de la joven, y por lo tanto, no poder ayudarla.
Misty se mantuvo en silencio, no porque no lo hubiese escuchado, sino porque no podía responder. No porque no lo quisiese, sino porque era lo mismo que ella se venía preguntando, desde ese mismo día, cuando por al mañana, había arribado en Pueblo Paleta.
No llegaba a comprenderse. Tan solo dos años atrás, al enterarse que sus amigos regresaban de Hoen, se había sentido feliz de volver, pero sin embargo, ¿Por qué no se sentía así ahora?
¿Qué era lo que había cambiado?. O acaso, un sentimiento que antes no estaba, ahora se hacía presente….
-No es justo – dejo escapar de entre sus labios. Tracey la observo sin comprender. Misty lo miro a los ojos, con los suyos llenos de lágrimas.
No, no era justo. Todos estaban demasiados ocupados felicitándola por sus logros en el gimnasio, visitándola y diciendo lo bien que se veía y lo bien que estaba llevando adelante con su cargo. Pero eso era todo. Nunca nadie se pregunto si ella era feliz, si ser líder de gimnasio era algo que ella quería, que ella disfrutaba.
-Un mes, dos meses, máximo- Fue lo que pensó tres años atrás, cuando sus hermanas le delegaron el cargo. Sin embargo, los meses pasaron, y se transformaron en años. Ahora lo sabía. Estaba dolida. Tanto con ella, como con los demás. Ella sirve para ser libre. La monotonía la agobiaba, y ser líder de un Gimnasio era demasiada responsabilidad. ¡Solo Tenia 18 años!
-No es justo Tracey – volvió a repetir, mientras se dejo caer contra el pecho del joven, y comenzó a derramar un llanto descontrolado, como nunca lo había hecho. Un llanto diferente, un llanto libre, justamente, lo que Misty quería ser. El joven la abrazó fuertemente. Quizás no la comprendía en ese momento, pero habría tiempo para explicaciones. Exactamente, una semana….
Agradecimientos:
Especialmente, a Sumi-chan (una de mis autorías favoritas), Espe y Suki-chan (mis compañeras pokeshippers). Sepan que fue sumamente especial saber que ustedes fueron tres de mis primeros lectores, y que estoy feliz de que haya sido de su agrado. Muchas Gracias.