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Games » Pokémon » An unforgettable night
princess kasumi 21
Author of 7 Stories
Rated: K - Spanish - Romance - Ash K./Satoshi & Misty/Kasumi - Reviews: 31 - Updated: 12-12-11 - Published: 04-07-08 - Complete - id:4183148

Notas previas:

Este fic es un U. A. (universo alterno) por lo que puedo modificar algunos datos, como la relación entre los personajes y sus edades. Por eso, en este fic Ash y Misty tienen la misma edad.

También deseo advertir que este fic, de sólo tres capítulos, no posee NADA de lemon ni algo por el estilo, por si alguien tenía la esperanza de que lo hubiera.

Sólo me falta decir que escribo sin algún fin de lucro, que los personajes de esta serie no me pertenecen (o tengan la seguridad de que muchas cosas ya habrían cambiado) y que espero que lo disfruten.

Una dedicación especial a Sumi por su apoyo (y perdón por no subirlo antes) y también a ivett… que es una gran amiga.

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An unforgettable night

By kasumi_21

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Capítulo I

Aquel barrio era uno de los mejores que existía en toda ciudad verde. Tenía buena ubicación, con centros comerciales, bancos y escuelas bastante cerca. Pero más allá de eso, la principal razón para que tuviera aquella categoría era la buena relación que existía entre los vecinos de la comunidad. La mayoría eran amigos, se cuidaban entre sí y sus hijos disfrutaban como los mejores amigos. Un ejemplo de ello era aquel grupo, compuesto por siete infantes, que luego de una larga tarde de juego, regresaban a sus respectivas casas con el hermoso crepúsculo acompañando sus caminos…

- me gustas! – exclamó una pequeña niña, perteneciente al grupo, avergonzada; demostrándolo con sus ojos fuertemente cerrados y sus mejillas claramente rojas. Su piel era blanca como el marfil y su cabello liso que, amarrado en una coleta al costado, adquiría diferentes tonalidades rojizas. Su ropaje lleno de barro y tierra, indicaba que volvía de jugar los juegos habituales de un niño de siete años.

- que? – preguntó un niño sorprendido mientras se volteaba a verla, de inmediato sus mejillas tomaron tonos carmesí demostrando su incomodidad con la situación. Sus compañeros de juegos, que venían un poco más atrás, lograron escuchar la inesperada declaración y comenzaron e reír con ganas; avergonzando aun más al pequeño. El muchacho dirigió su mirada irritada hacia ellos, para luego cambiarla hacia la chica pelirroja. Sus mejillas aun permanecían rojas. – y que te hace pensar que yo siento lo mismo? – inquirió insensiblemente y con simpleza, mientras llevaba sus morenos brazos hacia su cabeza. Ante la pregunta, la infanta detuvo su caminar y se quedo mirándolo en silencio. Debió morder su labio para controlar los suaves sollozos que amenazaban salirse de su boca. Al darse cuenta, el trigueño se dio la vuelta para verla mejor con sus grandes ojos almendrados. – y? –

- pero… pero… - inició la muchacha, bastante contrariada por la reacción de su amigo. – Dawn dijo que yo te gustaba! – exclamó mientras apuntaba a una chica de cabello y ojos azulados, que al ser nombrada, se escondió de inmediato tras un chico de cabello gris y mirada seria. Las risas se detuvieron de inmediato.

- que? – volvió a decir el moreno, mientras que subía una de sus cejas, incrédulo. La culpable niña, que seguía oculta, enrojeció de golpe al sentir la mirada del trigueño. – estás segura que dijo eso? –

- claro que sí! – exclamó decidida la pelinaranja, a la vez que empuñaba sus manos decidida y las llevaba a la altura del pecho. El niño suspiro cansado y siguió su camino, sin darle importancia al accionar de su vecina – yo se que te gusto! – volvió a gritar la chica, para llamar la atención del muchacho. Este debió darse vuelta y refutar su afirmación.

- tonta! – emitió enojado, pero con suavidad; con aquel tono que solía utilizar sólo para molestarla – lo que escuchaste fue que a mí… - dijo mientras aumentaba su voz en la última palabra – … me gusta Dawn! – contestó para por fin aclarar la extraña situación. Ante la frase, la pelirroja sintió como un malestar nacía en su pecho y su labio temblaba involuntariamente. El trigueño vio asustado como su compañera de aventuras empezaba a sollozar. – por favor no llores! Mi madre me regañara si lo haces! – señaló con temor, mientras movía sus manos horizontalmente. Aunque las palabras de "consuelo" no daban buenos resultados, ya que el labio inferior seguía temblando y los ojos verdeazulados de la chica empezaban a humedecerse. – si quieres te regalo mis bolitas!... o… el peluche de Richie que te gusta… o mi pelota de fútbol – comentó nervioso el muchacho, mientras observaba que la niña que tenía en frente parecía empeorar – pero no llores! – gritó por última vez, antes de permanecer en silencio por algunos minutos. Ahora la pelirroja tenía sus ojos llenos de agua, su boca arqueada hacia abajo y su nariz sucia por un líquido transparente.

- te odio Ash Ketchum! No vuelvas a hablarme en tu vida! – gritó dolida la pelirroja, para luego marcharse corriendo de aquella frustrante situación.

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Los rayos matutinos se colaban por entremedio de las finas cortinas que adornaban la habitación. En la cama, de blancas y suaves sábanas, dormía plácidamente una chica de unos dieciocho años. Su largo cabello cobrizo se esparcía con gracia en cada rincón del lecho, mientras que parte de su torso se dejaba ver por la posición en que dormía. Un rayo llegó hasta su rostro, causando que arrugara con suavidad su entrecejo y debiera abrir sus ojos verdeazulados a un nuevo día.

- Misty! Cariño! – sintió la voz suave y amorosa de su abuela, llamándola desde el primer piso. Eso era parte de su rutina. – Apúrate o llegarás tarde! –

- voy! – gritó como respuesta, aun con voz somnolienta. Luego se estiró suavemente para despertar de una vez y, cuando acabó, apoyo su mano derecha en su frente. – por que habré soñado eso? – pensó extrañada, para luego mover su cabeza con fin de olvidar sus pensamientos y levantarse para iniciar un nuevo día.

Bajo corriendo las escaleras pare detenerse frente al espejo que estaba en el living comedor. Allí se encontró con una hermosa escolar. Vestía una falda de tablas gris, con una remera blanca con corte marinero también gris y un listón rojo, que adornaba con sutileza aquel uniforme. Se alisó con suavidad una tablilla doblada, se amarró su cabello, que suelto le llegaba hasta mitad de espalda, en una coleta; y sonrió para si misma con satisfacción. Hasta que una de sus queridas hermanas mayores llegó para disminuir su ego…

- o sea Mist… - comenzó una muchacha de veinte años, de cabellos azules y aún con su pijama puesto – por más que te arregles nunca podrás ser tan bellas como nosotras. Siempre serás la feíta – exclamó con cariño mientras sonreía. La adolescente se limitó a hacer una mueca enojada y dejarla sola con su extrañas palabras pare decir "buenos días". Ingresó a la cocina algo desanimada, mientras arrastraba los pies. Allí se encontró con una señora de edad avanzada, cuyo cabello ya estaba completamente blanqueado y su piel había perdido la firmeza que en años anteriores debió tener.

- hola Mistita – saludó con cordialidad la anciana, aun sin mostrar el rostro, ya que estaba ocupada preparando almuerzos y desayunos. – que tal dormiste? -

- hola abuela – exclamó desanimada la pelirroja, mientras se sentaba para comer el desayuno que estaba en la mesa de la cocina. – no muy bien… tuve un sueño bastante extraño – respondió, mientras tomaba el zumo de naranja de un sorbo.

- quieres contármelo? – inquirió con suavidad la señora, mientras se daba vuelta y dejaba con una sonrisa un plato de tostadas en la mesa.

- estas loca? – gritó suavemente la pelirroja, mientras involuntariamente se sonrojaba. – lo último que quiero es que se cumpla! – ante la reacción de su nieta menor, la anciana empezó a reír con ganas y siguió con su quehacer. A la vez que la chica apoyaba su rostro en sus manos y empezaba a analizar aquella fantasía. – aunque estoy segura que eso era un recuerdo … cuando deje de ser amiga de aquel niñato… - pensó, mientras arrugaba su entrecejo con sólo pensar en aquel chico.

- hey… Mistita – la llamó nuevamente su pariente. Misty dejo sus conclusiones y levanto enseguida su cabeza.

- si? –

- hoy te irías caminando, verdad? – inquirió su abuela con suavidad, para luego preguntar al obtener una respuesta afirmativa de Misty. – entonces no estás un poco atrasada? – la pelinaranja elevó su mirada hacia el reloj, para luego sorprenderse y pararse rápidamente.

- no! Me queda muy poco tiempo! – la chica rápidamente tomó algunas tostadas, cogió el almuerzo que estaba listo, le dio un sonoro beso en la mejilla a su abuela y salió corriendo hacia la puerta principal. No sin antes pasar a llevar a una de sus hermanas, que cruzaba lentamente el salón.

- que le pasa? – exclamó molesta una rubia de unos veintitrés años, que sentada en el suelo ordenaba su ondulado cabello.

- sólo tiene mucha energía – explicó la elegante señora con una sonrisa, para luego seguir en el quehacer diario.

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Salió corriendo de su hogar, bastante alarmada. Al pasar por la casa de sus vecinos , los Ketchum, decidió pedirle un gran favor a su amigo, el cual estaba por salir; seguramente para asistir a sus clases en la universidad.

- Richie! – gritó la chica, llamando la atención de un castaño de grandes ojos azules. Este, de inmediato, la saludo con una cristalina sonrisa.

- que pasa Mist? – inquirió de inmediato, mientras guardaba sus libros en su mochila y la llevaba a su hombro derecho. Su sexto sentido le decía que necesitaría sus manos desocupadas.

- hola Rich – saludó la muchacha con su respiración suavemente agitada, pero aun así con una sonrisa en sus labios. – Necesito que me hagas un favor – exclamó la muchacha, mientras juntaba sus manos suplicando. – llévame al colegio, por favor! – el chico permaneció viéndola con una sonrisa llena de ternura, para luego suspirar.

- de acuerdo – exclamó rendido. Nunca podría decirle no a aquella pelirroja – espérame, voy a sacar mi bici – señaló mientras abría la puerta de su hogar, el mismo modelo de casa que la de Misty, para luego entrar. La chica de irises verdeazulados asomó con cautela su cabeza por la puerta de entrada, sin la intención de entrar a aquella casa.

- no esta el innombrable? – inquirió algo asustada y desconfiada, recibiendo como respuesta la risa masculina de Richie.

- el "innombrable" se ha ido al colegio – contestó una voz maternal, tras su espalda. La chica sintió como un escalofrío recorría su espalda y un gran temor recorría sus venas. Atrás suyo estaba nada más ni nada menos que Delia Ketchum, la hermosa castaña madre de aquellos dos chicos. Ante la expresión de asombro y horror, la señora se limitó a sonreír. – Hola Mist! Hace mucho que no nos visitabas – saludó cordialmente, mientras tomaba las bolsas de compras y entraba a su hogar. De inmediato, le pelirroja se ofreció a ayudarla.

- hola señora Ketchum! – saludo educadamente y, aunque no pudo esconderlo, nerviosamente la pelinaranja. – sobre lo del innombrable… es solo un sobrenombre que… - explicó la chica, con una expresión bastante extraño en su semblante. Era una combinación de nerviosismo y temor.

- descuida pequeña – respondió de inmediato la dueña de casa, calmando los ánimos de la colorina. El adjetivo "pequeña" era el que siempre utilizaba con ella – han pasado diez años desde su pelea… a si que ya me he acostumbrado a sus peleas indirectas – explicó mientras guiaba a la chica a la cocina, donde dejaría las cosas que le estaba ayudando a cargar. – pero eso no explica que no vengas a visitarme casi nunca. Aun eres amiga de Richie, verdad? Entonces deberías venir más seguido –

- gracias señora Ketchum – dijo algo emocionada la chica de cabellos cobrizos. Recordaba claramente, que a pesar de todo el conflicto que había sufrido con Ash, su madre nunca dejo de ser atenta y cordial con ella.

- Mist! Vamos! – exclamó la voz masculina de Richie, que seguramente estaba en la entrada. La adolescente se despidió rápidamente de la mujer, sin antes prometer visitarla más seguido, y se dirigió hacia la salida; donde su querido amigo la esperaba en su bici azul. La pelirroja se subió avergonzada en la parte delantera, mientras el castaño, que la observaba con una sonrisa; se ubicaba detrás de ella. Luego iniciaron su camino hacia el colegio de la escolar.

El sonido del frenar de una bici, sorprendió a varios estudiantes que se dirigían hacia la entrada de la escuela. Apenas Misty sintió como la bicicleta se detenía, saltó rápidamente de ella, aun con el rostro enrojecido. Cualquiera persona que viera aquella escena, juraría que aquella estudiante estaba avergonzada con la situación y la cercanía que antes disfrutaba con el castaño que la había traído.

- gra… gracias Rich! – exclamó la pelirroja agradecida, aunque no mostraba aun su níveo rostro. Unos grandes y tiernos ojos azules grisáceos seguían sus movimientos detalladamente, preocupados por el extraño accionar de la muchacha. Ésta, de improvisto, giro su cuerpo hasta quedar cara a cara con el universitario; luego le sonrió con dulzura. Después empezó a correr en dirección al colegio, mientras levantaba su brazo derecho y se despedía – Adiós Richie! Nos vemos! – gritó feliz, intentando ingresar prontamente al establecimiento. Pero su amigo la detuvo.

- Espera! – gritó el chico, para luego llamarla con la mano. La muchacha se acercó corriendo suavemente, con su semblante levemente preocupado.

- que pasa? –

- tienes que pagarme el favor ahora – señaló el muchacho mientras sonreía. La pelirroja se mordió el labio suavemente, pensando en que hacer. Después, más calmada, comenzó a buscar algo en su bolso. De allí sacó un pequeño paquete envuelto en un pañuelo: era su almuerzo.

- espero que te guste – exclamó con un sonrisa, mientras se lo entregaba. Una ceja se elevó con suavidad en la cara del chico mientras observaba el objeto entregado; se lo devolvió inmediato a la pelirroja, que empezó a impacientarse.

- vamos Rich! – dijo algo enojada, mientras su ceño se fruncía y le volvía entregar el almuerzo. – no era tu al que le encanta la comida? Tu madre me lo dijo –

- ese es mi hermano, Mist – señaló el castaño. Luego comentó con aire divertido – Aunque si quieres se lo puedo dar de tu parte – señaló a la vez que volvía a tomar la pequeña caja.

- NI LOCA! – gritó enojada y avergonzada, mientras le quitaba rápidamente el paquete. Su mejor amigo comenzó a reír con ganas, aumentando la ira de la muchacha. – RICHIE KETCHUM! –

- esta bien, esta bien – emitió el chico levemente entre las risas que aun lo dominaban. Aunque se calmó en unos minutos. – Lo que quiero Mist – inició el chico, a la vez que llevaba su mano a su mejilla derecha y la indicaba – es esto –

- una cachetada? – respondió extrañada la muchacha, mientras una de sus cejas se elevaba.

- noooo – dijo enojado el chico, mientras la miraba con ojos pequeños y se acercaba al rostro de la pelirroja. Esta debió retroceder un paso, nerviosa – quiero un beso –

- QUEEEE? – gritó totalmente avergonzada y sonrojada, provocando que varios estudiantes los miraran.

- cual es el problema? – inquirió extrañado el ojiazul, observando aquel pálido rostro que ahora parecía un farolito. – Es sólo un beso en la mejilla Mist – ante la afirmación que hacía el castaño, la muchacha pareció serenarse. En verdad no era que le gustara Richie, para sonrojarse de aquel modo; pero desde su accidente en la infancia con el "innombrable" trigueño, cualquiera cercanía con el sexo opuesto la ponía muy nerviosa. Levantó su mirada verdeazulada, encontrándose con los familiares ojos azules grisáceo del chico, que esperaban una respuesta. Luego se acercó lentamente hacia él, más específicamente a su mejilla, mientras cerraba sus ojos y fruncía el entrecejo. En ese momento acercó sus labios con suavidad, para apenas rozar la mejilla del castaño con ellos. Después se alejó rápidamente, bastante avergonzada, dejando a un chico que la miraba con cariño y con una sonrisa en sus labios.

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- hasta mañana! – gritó feliz una chica de cabello castaño ondulado, para luego salir de la sala. Misty se despidió de la misma forma, para luego empezar a borrar lo que estaba escrito en la pizarra. Esa semana le tocaba el aseo de la habitación, junto a una de sus amigas: Dúplica. La había conocido el mismo día que había ingresado a aquel colegio, donde no estaba su famoso enemigo, y habían congeniado rápidamente; convirtiéndose en amigas desde tiempos inmemorables.

- Mist – llamó la peliverde, provocando que la pelirroja volteara a verla.

- que pasa? – preguntó la chica, mientras su amiga estaba semi agachada viendo su falda.

- no crees que esta muy larga? – señaló la chica mientras se daba una vuelta. Misty levanto una ceja, suspiro y siguió en su quehacer sin darle importancia. Estaba casi segura que era la quinta vez que la muchacha pensaba en modificar su uniforme, por lo que la prenda ya estaba bastante corta. – Tal vez deba hacerle basta… - siguió comentando la chica, bastante decidida.

- vamos Dupli… - habló por fin la pelinaranja – es la quinta vez que le harías algo a tu falda, por qué esa manía de andar mostrando tanto tus piernas? –

- cómo que por que? Nos queda sólo una semana para nuestra graduación! – exclamó alarmada la muchacha, mientras movía algunas mesas desordenadas.

- y? – exclamó escéptica, mientras sus ojos verdeazulados se entrecerraban.

- cómo que "y"? – inquirió asombrada, a la vez que se acercaba a su compañera. – Se acerca la fiesta Mist! Y aun no tengo con quien ir! – Mist dejo de borrar el pizarrón, para bajar su mirada levemente preocupada. Había estado tan concentrada en los exámenes finales, que había olvidado por completo aquel detalle. Dúplica notó su cambio de humor. – que? Tampoco tienes pareja –

- creo que no… - comento con una tibia sonrisa, a la vez que dejaba el borrador sobre una mesa.

- pero eso tiene solución…. Invita a tu vecino! – dijo feliz la chica, por encontrar una solución tan rápidamente.

- ESTAS LOCA! – gritó enfadada y avergonzada la pelirroja – NI MUERTA! –

- pero Richie ha sido tu amigo desde que naciste…- señalo levemente la peliverde, aun sorprendida por el extraño actuar de su amiga. Luego entrecerró sus ojos, se cruzo de brazos y le dirigió una mirada divertida. – acaso te gusta Richie? –

- claro que no! – respondió más calmada, mientras esquivaba la mirada y cerraba sus ojos.

- entonces… por que reaccionaste así?... – pregunto la muchacha en un murmullo, aunque saco conclusiones por si misma – no estabas pensando en Ash, verdad? – preguntó sorprendida, mientras sonreía. Misty la miró con ira, mientras contaba hasta diez para calmarse. No le ayudo mucho ya que la peliverde comenzó a repetir, mientras saltaba a su alrededor -… te gusta Ash, te gusta Ash… -

- NUNCA MAS DIGAS ESE NOMBRE EN MI PRESENCIA! – gritó con fuerza, provocando que su amiga dejara de saltar y la mirara algo asustada.

- esta bien, esta bien… pero no te pongas así – susurró Dúplica, para luego seguir ordenando las mesas. Luego de eso no se dirigieron la palabra hasta que se despidieron para irse a casa.

El cabello de la chica se mecía con suavidad ayudado por el viento que acompañaba el hermoso crepúsculo de aquel día. Pétalos de cerezo caían con suavidad por cada rincón de aquel parque, donde la muchacha se encontraba tratando solucionar sus problemas. Su semblante denotaba preocupación, a la vez que un suspiro lastimero nacía en sus rosados labios.

- Mist! – el grito masculino de un chico llamo su atención rápidamente. Giró su cabeza y sonrió.

- hola Rich! – saludó la pelirroja, mientras el muchacho se acercaba en su bicicleta, hasta el banco donde estaba sentada.

- que paso? – preguntó de inmediato, mientras dejaba la bici en el césped cercano y se ubicaba a su lado. Misty se limitó a mirarlo sorprendida, logrando que el chico explicara su acción de inmediato. – siempre que tienes un problema vienes a este parque –

- pero como sabías que estaba aquí? – inquirió la chica mientras los ojos azules le sonreían.

- fui a buscarte a tu colegio, y como no estabas, pase por aquí por si te veía – la muchacha seguía viéndolo extrañada y sorprendida, por lo que el castaño agrego – no recuerdas que todos los viernes nos vamos juntos? –

- lo siento Rich! No lo recordé – exclamó avergonzada la muchacha, por su olvido. A la vez que el ojiazul sonreía. El viento los envolvió por unos minutos, hasta que la pelirroja decidió preguntar lo que hace mucho quería saber. – por que Rich… eres tan bueno conmigo? – susurró la chica bajando su mirada, mientras el castaño la observaba.

- porque te quiero como si fueras mi hermana pequeña – respondió con sinceridad, logrando una cristalina sonrisa en su amiga. – y porque estoy seguro que un día terminaras siendo mi cuñada! – el entrecejo de la chica se frunció lentamente, mientras cerraba sus ojos y apretaba los puños.

- NI EN UN MILLON DE AÑOS! – gritó enojada, acercándose al rostro del muchacho para que entendiera bien lo que decía. Este rió con ganas, mientras la muchacha se alejaba algo sonrosada y se cruzaba de piernas. – no se porque esa manía de molestarme con ese niñato – pensó la pelirroja, desviando la mirada de su amigo.

- esa bien… esta bien… - dijo el chico, luego de finalizar su demostrativa risa. Luego su voz se torno seria y el ambiente intimo reino nuevamente entre ellos – pero aun no contestas mi pregunta – la muchacha se volteó a verlo, algo confundida. Ante la mirada, el muchacho explicó – que haces aquí? –

- es un problema menor… no te preocupes – contestó la chica con una tibia sonrisa, de igual forma el chico no quedo conforme.

- no fue lo que te pregunte, Mist – señalo seriamente, logrando un suspiro vencido de parte de la pelirroja.

- es sólo que … se acerca la fiesta de graduación… y… no tengo pareja – susurró la chica avergonzada por el estúpido problema, mientras dirigía su mirada al suelo.

- pues yo tengo la solución – comentó el ojiazul con una sonrisa – yo seré tu pareja – contesto con energía y decididamente.

- de verdad? – exclamó emocionada la muchacha, ante el ofrecimiento de su amigo – harías eso por mi? –

- todo por mi cuñadita! – explicó con una sonrisa, mientras la abrazaba efusivamente.

- RICHIE! – gritó enojada la chica, aunque el muchacho sabía que era sólo una actuación. Estaba tan agradecida que aguantaría todas las bromas del castaño, por lo menos hasta la gran noche.

- Richie! – el gritó serio y masculino de un muchacho llamó la atención de los amigos, que voltearon hacia el sitio donde provenía. De inmediato la calidez de los ojos de Misty, desapareció. Frente suyo estaba ni más ni menos que Ash Ketchum. Llevaba su traje negro de escolar, que se teñía perfectamente a las formas duras de su cuerpo masculino. Su desordenado cabello negro, era revuelto por el tibio viento primaveral y sus ojos almendrados, brillaban suavemente con el reflejo del atardecer. Era una hermosa vista para cualquiera chica que tuviera sus ojos en buen estado; para cualquiera, menos para Misty.

Esta dirigía su mirada con recelo al muchacho, mientras una mueca llena de odio se dibujaba en su rostro. El trigueño no dudo en regresarle la expresión con la misma moneda.

- mamá te esta buscando, necesita que le hagas un favor – explicó el trigueño sin molestarse en ver a su hermano. En cambio, observaba detenidamente a su vecina; con sus ojos ya carentes de brillo.

- Rich! – exclamó la muchacha con una sonrisa, mientras dirigía su mirada a unos cristalinos ojos azules grisáceos. – ya debo irme, seguramente mi abuela me esta esperando para la cena –

- De acuerdo Mist – contestó el castaño con calidez – mañana nos vemos? –

- claro! – dijo feliz la pelinaranja, para luego mirar a Ash y dirigirle una fría mirada. Después, sin siquiera despedirse del hermano menor, se fue a su hogar.

- loca – masculló en un susurro el pelinegro, mientras se tensaba su mandíbula y apretaba sus puños. Richie, al ver la expresión de su hermano, sonrió para sí mismo… al parecer su hipótesis era correcta.

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Las calles de ciudad verde se iban oscureciendo a medida que los hermanos caminaban, el tibio sol del crepúsculo estaba por esconderse y el viento se volvía cada vez más frío. Por suerte, quedaban pocas cuadras para llegar a su hogar.

El mas pequeño iba mirando el paisaje con el entrecejo fruncido, mientras descansaba sus brazos tras su cabeza. Parecía aun estar enfadado.

- no puedo creer que te juntes con esa loca – comento casualmente el trigueño, llamando la atención de su hermano mayor de inmediato. Este lo vio con una sonrisa.

- aun estas pensando en ella? – inquirió divertido, provocando la detención del moreno. – que pasa? –

- Richie! Última vez que diré esto… - exclamó enfadado el chico, para luego ver a su hermano con ira – ella no me gusta! –

- pues no lo parece – refutó el ojiazul, mientras reiniciaba el andar junto a su bicicleta. – creo que estás celoso –

- celoso? – preguntó sorprendido y algo ofendido, a la vez que seguía al castaño. – como voy a estar celoso de aquella niña sin atractivo? –

- sin atractivo? – inquirió sorprendido Richie, obligándose a mirar directamente a su hermano – si dices eso, necesitas urgentemente anteojos Ash –

- eres un exagerado! – Murmuró el muchacho, mientras esquivaba la mirada, algo molesto – conozco a muchachas el doble de lindas que aquella… niñita – completó con tono algo despectivo.

- su nombre en Misty – recalcó enojado el veinteañero, causando mayor malestar en el trigueño. – además, no creo que alguna chica posea los cálidos ojos verdeazulados y el brillante cabello de fuego, como ella. –

- parece que en verdad, a ti te gusta – enfatizó el colegial, levemente fastidiado. Un detalle que no pasó desapercibido por su hermano.

- no, no me gusta – respondió calmado, sin antes agregar – y si me gustara, no sería capaz de quitártela hermanito – de inmediato la mirada almendrada de Ash, llena de ira; se dirigió hacia el ojiazul.

- ya te he dicho que… - inició él, pero fue interrumpido por el castaño.

- entonces demuéstralo – dijo el muchacho, con una mirada muy segura – hagamos una apuesta – el trigueño se quedo viéndolo un rato, inseguro por la mirada de su hermano. De igual forma, decidió arriesgarse; un reto era un reto.

- esta bien, de que se trata – ante la respuesta de su hermano, Richie sonrió abiertamente. Había caído en la trampa…

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Tarde del sábado. Las clases de Misty ya habían terminado, por lo que ya se había graduado y había llorado todo lo necesario para despedirse de sus compañeros de colegio. De igual forma quedaba la última actividad juntos, la cena de gala…

Lo común para aquella situación era que la muchacha estuviera nerviosa y preocupada por su aspecto. Pero Misty ni siquiera tenía energía para colocarse su hermoso vestido amarillo. La razón?: Richie había llamado para avisar que no podría asistir, pero que enviaría a alguien en su lugar. Sinceramente, Misty no tenía mucha esperanza en aquella solución; pasar una de las noches más importantes de su vida con un desconocido, no llamaba mucho su atención.

Un suspiro lastimero nació de sus labios, de forma involuntaria.

- vamos Mist! – Exclamó con ánimo una muchacha de cabello dorado y grandes ojos verdes, a la vez que empezaba a desarmar algunos papeles de diario que la pelirroja tenía en su cabello – no es tan malo ir con un desconocido, las cosas pasan por algo –

- gracias Daisy – susurró la chica bastante desanimada, mientras levantaba sus brazos para que su segunda hermana pusiera la parte de arriba del vestido. – pero no me animas mucho –

- como que – comentó la chica anterior, de largos cabellos azulados – Daisy tiene razón. Quien sabe! Tal vez termines congeniando bien y por fin tengas un novio –

- no es gracioso, Violet – contestó con un murmullo, demostrando que ni siquiera estaba bien como para pelearse con sus hermanas. Esto preocupo a las tres muchachas, que intercambiaron expresivas miradas.

- vamos Mist! – empezó una joven de cabello rosa, la cual estaba maquillando los ojos de la colorina. – esta es una noche muy importante para cualquier chica, ya verás que todo estará bien –

- eso espero – dijo la pelirroja, mientras emitía otro suspiró. Sus hermanas ya habían perdido la cuenta de cuantos llevaba.

La muchacha se dejo llevar por las indicaciones de sus hermanas mayores, quienes la estaban arreglando con gran dedicación. A pesar del decaído animo que tenía, Misty les agradecía enormemente sus esfuerzos. Estaba segura que aquellas muchachas harían un gran trabajo y su aspecto físico, no sería un problema para aquella noche.

Cuando por fin acabaron sus hermanas, la pelirroja se dirigió rápidamente hacia un espejo cercano de cuerpo entero y, por primera vez en aquella tarde, una sonrisa cristalina brotó de sus labios. Un vestido amarillo, muy parecido al de una princesa, dibujaba perfectamente su cintura y las curvas de sus bustos; aunque escondía sus delgadas pero tonificadas piernas. Sus brazos, totalmente desnudos, eran adornados por un pequeño chal amarillo de seda; y sus pies estaban escondidos bajo dos zapatos de un pequeño tacón. Su rostro estaba maquillado naturalmente, donde sobresalían sólo sus pestañas encrespadas y sus labios rojizos. Su cabello, totalmente suelto, iniciaba liso para terminar en pequeños bucles. Dándole un toque simple, pero elegante a aquella chica.

- han hecho un gran trabajo – exclamó agradecida la pelirroja, mientras se volteaba frente al espejo.

- algo se aprende de las maquilladoras del estudio – explicó Daisy, mientras cerraba sus ojos, orgullosa de su trabajo.

- lo suficiente para hacer milagros – comentó la peliazul, causando la risa de las tres actrices y el fruncimiento del entrecejo de Misty. Al notarlo, las chicas se aliviaron. Por fin su querida hermana pequeña, había recuperado el ánimo. Antes de que la colorina lograra defenderse de aquella acusación, el timbre del hogar sonó. Provocando, extrañamente, nerviosismo en la joven.

- vamos Mist! – manifestó animada Lily, mientras tomaba de los hombros a la pelirroja y la guiaba hasta el inicio de la escalera. – debes dar una buena impresión al misterioso invitado –

- pero … - murmuró preocupada y asustada la chica, mientras bajaba lentamente las escaleras.

- vamos! – susurraron sus tres hermanas, lo suficientemente alto para que la menor lo entendiera.

Esta suspiro asustada, para luego cambiar su mirada a una llena de decisión y abrir rápidamente la puerta.

- hol... – inició la chica con una gran sonrisa. Aunque de repente, el tiempo pareció detenerse. Sólo sentía como una sensación de terror recorría su cuerpo y sus no le respondían. Estas se doblaron suavemente, provocando que cayera sobre ellas y el vestido rodeara su cuerpo como un gran repollo. Apoyo sus manos en el suelo y bajo su mirada hacia el suelo. – por que a mí? Por que a mi? – repitió entristecida, mientras movía su cabeza de un lado para otro. Aún en la puerta, con una mirada incrédula y una de sus cejas alzada, se encontraba el "innombrable" Ash Ketchum …

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primer capítulo entregado!

Ahora espero sus reviews (por fas! … sólo dos minutos) con comentarios y críticas.

Y no olviden visitar mi blog!

Pueden encontrarlo en mi profile… como mi pagina web personal xD

I'll see you! )

Kasumi21

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