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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Fullmetal Alchemist » Sólo te necesito a ti

Biak Songkey
Author of 27 Stories

Rated: T - Spanish - Angst/Hurt/Comfort - Edward E. & Winry R. - Reviews: 31 - Updated: 08-17-08 - Published: 04-10-08 - Complete - id:4189366

Este es el capítulo final de esta historia n.n

Agradezco a todos aquellos que lo han leído

en especial a aquellos lectores que se tomaron la molestia de dejarme un bonito comentario después de la lectura ¡Infinitas gracias a ellos! que sin su apoyo, tal vez esta historia hubiese quedado en el olvido, pero me alegra que no haya sido así.

de verdad, ¡¡Muchas gracias!! ;)


10. —Quid pro quo

Desde que la había conocido, no; incluso mucho antes de eso, él sabía que ella era especial: Lo supo por la forma en que sus ojos azules como el zafiro y su mirar le habían cautivado aquella primera vez que se vieron durante el asalto a Ciudad Central, entonces necesitó de su mirada como algo tan vital como las Piedras Rojas de las que dependía su inmortalidad.

…Ya no más…

No volvería a esa vida de crueldad y matanzas sin sentido. Lo haría por ella, por todos los que por su culpa habían muerto y… por él mismo.

La veía a ella tan hermosa, sentada frente al pórtico contemplando el atardecer y con ello, como todo se volvía a la vista de un color rojizo, tanto o más que sus mejillas al observarle tan quieta allí de espalda hacia él, con la mirada fija en los verdes árboles que decoraban el paisaje de campo de Risembull, la ciudad donde habían decidido estar el resto de su vida… siempre…

…siempre…

Nunca se separaría, nunca más volvería a alejarse de su lado.

-¿Estás bien?—le preguntó saliendo de la casa, viéndola serena ahí sentada mirando el atardecer pasar frente a sus ojos. Sus manos estaban apoyadas en los bordes de la silla, como si estuviera cansada verdaderamente, algo de lo cual él no dudaba. Ella era muy entusiasta, mas aquella mañana la había visto tan calmada que comenzaba a preocuparse, razón por la cual se acercó a ella a preguntarle--¿Necesitas algo?

Ella tranquilamente le negó con la cabeza, volviéndose hasta él. Inquietado la miró a los ojos esperándolos alegres, pero estaban opacos, tristes. Se sentía en parte culpable por eso, a pesar de que ella le había dicho hace unas horas atrás que la culpa no era de él, que no era de nadie, no podía evitar de igual forma sentirse mal al verla triste porque en parte se sentía responsable de su tristeza directa o indirectamente, fuera por Edward o por Pride la causa en el fondo era él y lo sabía; pero se callaba, porque no quería molestarla con algo que ella le había afirmado no ser verdad y por ningún motivo deseaba contradecirla.

-Ven, siéntate a mi lado, por favor… --le indicó la silla junto a ella, que parecía haber dejado intencionalmente para él desde antes. Él accedió por supuesto, sentándose en el acto. Pasaron varios segundos sin que ninguno de los dos dijera palabra alguna. Pride creía que eso en parte era debido a que hace una horas atrás parecía como si se hubieran dicho todo y no quedaban más palabras que añadir en el momento que parecía ser perfecto, al menos así lo sentía él—Pride, Al llamó en la mañana…

-Lo sé, los oí hablar…--sintió como de reojo ella le estaba mirando silenciosamente, se veía cansada. Bajó la mirada intentando con ello esquivar sus ojos porque sentía que si los veía en ese estado se entristecería demasiado.

-Creo que él y Roy vendrán aquí… pronto. Como no le contesté se han preocupado, no han vuelto a llamar después de eso…--siguió contemplando el atardecer tras dichas sus palabras. Tampoco al parecer quería verlo por más tiempo.

Pride le miró sin entender; cada vez que pasaba algo así, se sentía tan estúpido por no comprender las cosas de los humanos con mayor rapidez que aquella. Se preguntaba si eso a Winry le molestaba, ya que no le miró más al hablar. Seguro lo creía tonto después de aquello: las palabras con la que le confesó sus sentimientos una vez que las había repasado y analizado cuidadosamente una a una llegaban a la conclusión que sólo un idiota podía haberlas dicho.

-¿Qué les diremos cuando vengan?—su voz lo sacó de la sumisión en lo habían absortado sus pensamientos. Se apresuró en contestarle.

-No sé bien que les dirás, a fin de cuenta no creo que mucho les importe lo que quiera yo decirles…

-Tienes razón—reflexionó, cerrando los ojos; en aquel instante se había recargado contra el respaldo de la silla, haciendo su cabeza hacia atrás—Les diré entonces la verdad

-¿Cuál verdad?—nuevamente sonaba idiota, pero quería saberlas de la boca de ella misma para conocer que era lo que iba a decirles; si acaso sus pensamientos eran los mismos que los de ella.

-Que nos amamos…

-¿De verdad me amas?—le preguntó con ojos tristes, vacíos involuntariamente ya que eran así desde el momento en que por primera vez los miró al espejo.

-¿Acaso lo dudas?—rió débilmente

-¿Te sientes bien?—preguntó nuevamente, queriendo de una buena vez que ella le contestara con sinceridad.

-Sí, sólo es que estoy un poco cansada… y estaba pensando

-¿En qué?

-En muchas cosas—se movió hacia la izquierda, donde él se encontraba en la silla contigua—En ti y en mí, por ejemplo…

-¿Piensas en mí?

-Sí, y mucho—le mostró una sonrisa alegre y sincera, de tal forma que a Pride no le cabía duda de la certeza de sus palabras, sonriendo por aquello la muestra de que realmente lo eran—Y también pensaba en Ed…--la sonrisa en el rostro del homúnculo se desvaneció al escuchar aquel nombre, sabía que ella no podía evitar pensar en él, pues lo había amado desde el principio y el amor que ahora le juraba, no, el amor que ambos sentían ahora el uno por el otro no era más que producto del amor que Ed y ella desde él principio se profesaban en un silencioso secreto, Pride no podía hacer nada por evitarlo, a pesar de que se sintiera desdichado inevitablemente al saber que ella pensaba en él—No de una forma romántica…

Frunció el ceño ante aquello.

-Pensaba en todo lo que había logrado. Finalmente logró su objetivo…

-No te entiendo…

-Tal vez no lo recuerdes ahora, pero… Tú deseabas más que nada recuperar el cuerpo de tu hermano, Al. Lo vieras ahora… ya tiene su cuerpo humano nuevamente y ha rehecho su vida luego de tu partida. Es un joven guapo, no dudo que le sobraran chicas que desean estar con él—movió su mano sobre la de él, sintiendo ambos el tacto cálido de esa unión tanto en su piel de esa zona como más arriba de ella, en sus mejillas. El rubio la miró a los ojos directamente, estaban tan alegres como los había recordado y eso le hizo sentirse bien consigo mismo—Además… ya no tienes los automails, has recuperado tus miembros—Rió bajito.

-Sí, pero ya no soy humano…

-Él jamás dijo que terminaría su viaje siendo humano—alzó lentamente la vista hacia el cielo ya en el crepúsculo—Yo creo que durante estos cuatro años, el precio que pagaron fue más que suficiente como para enmendar su error finalmente… y de alguna forma Ed logró evadir la ley de los estados equivalentes; por eso, Pride, ahora estás a mi lado… desearía que fueras él, pero sería pedir más de la cuenta y ser malagradecida a la vez con lo que la suerte me ha dado… después de todo, también ha cumplido su promesa: No me dejaría sola; estás aquí….a mi lado… y soy tan feliz por eso…

El sol se ocultó totalmente, dejando ahora a las estrellas y a la luna encargadas de brindar la luz en medio de la oscuridad bajo aquel manto se encontraban ambos amantes que se besaban suavemente ante la atenta mirada de la luna sobre ellos, iluminándolos. Al separarse lentamente se alejaron de la calidez del otro y a ninguno de ellos pareció gustarle que ahora estuvieran separados a causa de la falta de aire. Unieron sus narices tiernamente, mientras que fijamente sus ojos se miraban uniéndose en miradas cómplices, de niños traviesos a punto de cometer una de sus jugarretas. Winry lentamente llevó su mano hasta el cabello rubio del homúnculo suavemente, acariciando las finas hebras de su pelo entre sus dedos. Su mano dulcemente fue descendiendo hasta su cuello, y sus dedos se separaron para seguir los caminos que hacían los rojos tatuajes que aparecían desde allí, luego siguió bajando hasta su bien formado y marcado pecho y allí se detuvo para acurrucarse en medio de sus brazos que sin notarlo la arrullaban. Sus ojos azules se alzaron para mirarlo desde abajo y toparse de improvisos con sus ojos dorados, aunque vacíos, no estaba vivos como los de Ed, mas aún así le gustaban; tan sólo bastaba mirarlo a sus ojos, ellos dos nunca serían iguales si bien compartían el mismo cuerpo, aunque en esencia eran los mismos a pesar de que él no pudiera recordarlo. Se preguntaba se lo haría alguna vez… pero y de igual forma si no fuera así no importaría: lo adoraba de todas maneras, así, por la forma en que sus ojos la miraban como algo sagrado, como el más grande tesoro del universo, que más bien debía ser ella quien lo mirara así; él la había salvado del abismo, él que ahuyentó la tristeza dentro de su corazón.

A veces, cuando ella le miraba así se sentía débil, como si la fuerza sobre humana se le debilitara y se le fuera con tan sólo verla a los ojos; sus poderes en esos instantes no eran nada contra el poder de sus ojos que dulcemente le miraban con afecto, un afecto que era mutuo. ¿Qué era él a su lado? Tan pequeño e insignificante ante sus encantos en los que embelezados había caído en su total dominio. Tenerla entre sus brazos de esa forma, le daban ganas de protegerla por siempre, y a la vez se sentía increíblemente fuerte si la tenía a ella a su lado. Tan inocente y frágil que la veía acomodada entre su pecho, sintiendo sus respiros lentos en su piel, de la misma forma en que las yemas de sus dedos acariciaban su pecho por sobre la ropa. Si Winry le quería, en su limitado mundo era feliz, en ese momento todo el sufrimiento valía la pena, todo por ese instante de felicidad que deseaba fuera eterno. Acariciaba su rubia cabeza de arriba hacia abajo, jugando con su cabello como tanto le gusta y a ella también parecía agradable. Ella se movió hacia atrás para mostrarle su sonrisa.

-Hace frío, amor…--le dijo dulcemente, haciendo que sus palabras lo elevaran al cielo de tanta dicha al escucharla referirse a él como “amor” No sonaba tan cursi, de hecho sus palabras habían sonado completamente serías de no ser por ese brillo de picardía en sus ojos, lo que hacía parecer que a ella le divertía completamente ver los mil tonos rojizos que se teñían en sus mejillas al oír sus palabras—. ¿Entramos a la casa?

En ese instante sonreía divertido. Todo se resumía entre ellos dos y en ese momento

-Mejor aún, querida ¿Vamos a la cama?—la miró picaresco, sonriendo a sus adentros pues le había ganado: de ella estaba viendo las millones de tonalidades sonrosadas que se formaban en toda su cara, mientras sus ojos se iluminaban dulcemente. Le gustaba fastidiarlas de ese modo, parecía divertido aunque por la forma en que actuaba parecía como si para ella no fuera lo mismo.

Se detuvo frente a él, aún con el sonrojo a flor de piel, pero mirándolo incrédula.

-No hablas en serio, ¿verdad?

Sonrió con malicia

-Jamás en mi vida había dicho algo más enserio.

-Bueno… recién estamos conociéndonos… creo que es muy pronto para que pasamos a algo más… comprometedor.

Él rió a lo bajo, ocultando si risita tras su mano, al tiempo en que ella le miraba perpleja.

-¡OH!, Winry… yo no dije que fuéramos a hacer “eso”; Sólo sugerí que durmiéramos en la misma cama esta noche tan fría. Me siento solo cuando me quedo abajo y tú te vas a tu habitación a descansar…—la miró directamente a los ojos, recriminándole sus malos pensamientos antes sus “buenas intenciones”—Winry… tienes la mente muy sucia…

No pudo hacer ella más que sonrojarse ante aquella aclaración, y odiarse a sí misma por haber caído de esa forma en su juego.

&

La casa en su interior estaba cálida a diferencia del exterior de ella, donde la noche se mostraba helada, donde las brisas del viento golpeaban sus rostros que seguía todavía mirándose sin decir nada, hasta que la de ella se apartó de la suya para entrar a la casa, cosa que él esperaba que hiciera para seguirle los pasos.

El ambiente entre ambos se tornó tenso cuando al fin entraron ¿Y cómo no iba a estarlo? Si para ellos el calor en sus cuerpos se hacía tan insoportable que poco a poco a través de miradas vergonzosas se pedían mutuamente la una a la otra.

Él se echó sobre la cama a dormir sin importarle si descansaba dentro o sobre ella, pues repentinamente el cansancio la había invadido, entonces entendía la razón del porque ella estaba en tal estado, y en absoluto no pensaba en tan sólo la idea de culparla por aquello que ahora podía sentir en su propia piel. Ella se echó a su lado buscado entre sus brazos un lugar en el cual pudiera descansar más placidamente, lo encontraba en su pecho, que de sobremanera parecía encantarle. Al sentirla a su lado instintivamente la abrazó por la cintura, atrayéndola más hacia él, porque adoraba sentir su calidez cerca suyo y si ella lo esquivaba, fingía una falsa molestia que al verla, ella no podía evitar sonreír y de igual forma él tenía su objetivo entre sus brazos, su rostro pegado a su cuello, oliendo su aroma tal delicioso, único: porque era de Winry, SU Winry.

Y cuando ella le besaba en los labios y con sus manos esculpía su cuerpo, se sentía tan infinitamente feliz. Sencillamente, no cabía en cuanta dicha gozaba de esos instantes que deseaba duraran la eternidad completa.

Si aquello era un sueño entonces, simplemente no deseaba despertarse nunca de él.

Si es realmente amor u odio

Puede ser utilizado para vivir mucho tiempo mientras sea duradero

Hasta el fin del mundo

Amor u Odio

Necesita ser para que sea algo realmente duradero”

El hombre no puede ganar nada sin antes haber perdido algo a cambio

Para ganar, algo de igual valor debe perderse

Esa es principal ley en la alquimia de la equivalencia de intercambio

En aquel entonces, creíamos que esa era la única verdad… del mundo entero…”

Fin del capítulo diez—


Quid pro quo”

Reciprococidad. Cambio en el que se obtiene algo de valorsemejante al que se dio


Nota: Los últimos párrafos están basados en el final de Pride del juego BBI.



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