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Cerezos oscuros.
Los personajes de CardCaptor Sakura le pertenecen a las Reinas del Shôjo Manga: CLAMP.
Capítulo XIX
Abrió los ojos sobresaltado, podía aún aspirar el aroma de la chica que había estado entre sus brazos hacía tan sólo unos segundos… en sus sueños.
Se sentó en su cama con emociones encontradas en su rostro y corazón. Hasta hace poco amaba a Meiling, estaba seguro. ¿Cómo es que ahora sus sueños (¿o pesadillas?) le mostraban lo contrario?, ¿cómo al poco tiempo de conocer a alguien más logró olvidar a alguien que no había salido de sus pensamientos, sueños y corazón durante años?
Se sentía extraño. En lugar de ver un color rojizo en la mirada de la chica a la que admiró en sueños, un verde esmeralda aparecía robándole el aliento.
Entonces recordó aquella frase que una vez le escuchó decir a Meiling: ‘tal vez estemos hechos para alguien más’. Cerró los ojos con fuerza cuando sintió una picazón extraña en ellos, en aquel momento no la creyó.
Sintió un efluvio diferente en el airé y dirigió su mirada hacia la puerta de su habitación semi-abierta, encontrándose con una Sakura con los ojos cerrados y con una mueca de tristeza en el rostro. Creyó estar soñando de nuevo e igual que antes se levantó sin pelearse mucho con su conciencia, acercándose lentamente y tomando la mano derecha de la chica entre las suyas. Ella abrió los ojos sin ningún deseo de sangre grabado en sus pupilas, sólo una enorme tristeza. Sólo la soledad.
La abrazó con fuerza y ella pasó sus brazos por su espalda; Syaoran sabía que debió sentir frío al estar así con ella, pero nunca sucedió. Ella era cálida a pesar de la temperatura gélida de su piel.
Bajó el rostro hasta recargarlo en el cabello castaño de la chica, perdiéndose en el aroma que tanto le atraía. Parte vampiro, parte de Sakura.
Ella se recargó en su hombro derecho inhalando también el aroma del chico, saboreándolo y reconociéndolo como algo que, aunque no quisiera, le nublaba la mente.
Ambos levantaron la mirada para verse con ternura; unos instantes después comenzó a sonar el teléfono de Sakura rompiendo el encanto y recordándoles quiénes eran.
Se separaron incómodos por aquel espacio tan helado que dejaban entre ellos, les tomó un par de segundos sentirse bien como para responder una llamada que seguramente era importante.
—¿Sí? —pronunció con voz clara Sakura.
Syaoran la observó detenidamente, no entendía bien las reacciones que había tenido ni en sus sueños ni lo que había sentido hace un momento. Entendía muchas cosas, pero existía una muy importante: se había enamorado de aquella vampira que debía odiar con todas sus fuerzas.
—Encontraron a un vampiro a las afueras de la ciudad, tiene el aroma de Kyle y probablemente fue creado por él —comenzó a decir la chica—. Tenemos que apurarnos, debemos hablar con él.
Él asintió y al instante ambos se dirigieron a la ventana, saltando al mismo tiempo por ella. Corrían inquietos y con rapidez, Syaoran agradecía que ella iba a su misma altura y así no tenía que oler su aroma y perderse en él. Sentía la mirada inquieta de ella en él cada cierto tiempo, se preguntaba qué pasaba por la mente de la chica.
Y al mismo tiempo no quería saberlo.
—Es él —dijo ella cuando se encontraban cerca—, como sospechaba es aquél al que encontré cuando supiste de mí.
—¿De qué hablas? —preguntó Syaoran intentando detectar el aroma, aún le llegaba débil.
—Aquella vez perseguía a un vampiro, alguien que se alimentó cerca de la escuela. Pensé que era Kyle por el parecido en el efluvio. Cuando fuimos a aquel callejón y a la casa, supe que era alguien diferente. —Se detuvo de pronto, a unos metros de sus hermanos; Tôya se inclinaba frente al vampiro y Yukito estaba un poco más tranquilo ante la situación—. Él debe de saber sobre Kyle.
Sakura caminó lentamente, midiendo el peligro que provocaba aquel ser. Se detuvo de pronto cuando le vio tirado en el suelo y respirando lentamente, como si le fuera necesario respirar, como si fuera un humano. Sólo al acercarse notó que él emanaba un olor más parecido al de Syaoran que al de ellos, que él era alguien como el pequeño lobo: un vampiro que había sido transformado en humano.
Pero existía una gran diferencia: aquel ser estaba perdiendo la vida a pasos agigantados.
—¿Pero qué…? —dijo Syaoran al verlo, rompiendo el silencio que se había provocado. Dirigió su mirada hacia los hermanos de Sakura, preguntando con la mirada si ellos habían sido los causantes.
—Nosotros no fuimos, llegamos aquí y ya estaba así —susurró Yukito, viendo con tristeza a aquel semi-vampiro.
—Lo detectamos porque Kyle estuvo cerca de donde estábamos y nos trajo para acá, creo que quiere que hablemos con él.
Sakura se acercó más y se inclinó rápidamente frente a aquel ser.
—¿Cuál es tu nombre? —mencionó con la voz entre-cortada, con una mirada enternecedora. Aquél levantó su mirada y la vio maravillado.
—He muerto —susurró con débil voz—, y al final un ángel vino por mí.
Syaoran frunció el ceño molesto por esa afirmación. Se sentía incómodo porque sabía la capacidad que tenía Sakura al hacerte sentir así, pero no le gustaba para nada no ser el único. Ella, sin embargo, tomó entre sus frías manos el rostro del hombre.
—¿Cómo te llamas? —repitió.
—Ryô —dijo mientras tomaba una de las manos que reposaban en su cara.
—Necesito que me digas dónde está Kyle —dijo Sakura ignorando a los otros que estaban ahí—. El que te convirtió.
—¿Es a ti a quién él busca?, ¿a un ángel? —Frunció los labios y bajó la mirada—. Desgraciado, ¿cómo puede? —Levantó el rostro y al ver la mirada de la chica carraspeó, nervioso—. Me dijo que te ibas a arrepentir, que cuando estuvieran de nuevo frente a frente tú misma matarías a aquellos que los habían separado. A tus hermanos y a aquel otro —Dirigió su mirada a Syaoran—. Que no era posible que lo hubieras olvidado cuando él aún te ama.
El silencio consumió el ambiente: Sakura tenía la mirada más triste que nunca, Tôya y Yukito habían aguantado la respiración y Syaoran apretaba sus puños con demasiada fuerza. Ryô sonrió por última vez y entonces cerró los ojos; al instante se detuvo su errática respiración.
La chica inclinó su rostro hasta él, conteniendo las lágrimas. Syaoran la tomó del brazo con delicadeza, jalándola hasta su pecho. Sakura se dejó llevar y comenzó a llorar en brazos de él, bajo la mirada incrédula de Tôya.
Volví.
En realidad mi beta volvió a tardar, pero está bien. No he tenido tiempo (¡nada!) de hacer el que sigue. Espero que esté capítulo les guste.
No me vendrían mal un par de reviews, no me gusta rogar por ellos pero si no no sé si les gusta o qué ideas tienen. Por ejemplo: lo del último capítulo era un sueño que al final sí paso.
Gracias a Sandritah por betear este capítulo.
Dedicado a todos los del Club Fan's de Sakura y Syaoran en CemZoo, Arce, Okita, Satoshi y Rigel. Por sus ideas y su tiempo.
Si quieren comentarme algo, dénle GO!
Gracias.