|
Author of 108 Stories |
Cerezos oscuros.
Los personajes de CardCaptor Sakura le pertenecen a las Reinas del Shôjo Manga: CLAMP.
Capítulo XXIII
La noche había sido larga, ninguno de los dos había bajado la guardia. Sakura sabía que tenía un autocontrol con el olor a la sangre, pero se encontraba sola en un lugar repleto de humanos y con el efluvio en la mente. Ni un solo momento había soltado a Syaoran, provocando que todo lo que la rodeara oliera igual a él y así no tener ninguna tentación por más mínima que fuera.
A la media noche sintió cómo Syaoran susurraba algo, entonces fue cuando noto que Eriol se encontraba justo detrás de ella. Eso la sorprendió bastante, ella tenía unos sentidos muy agudos y en ese momento parecían no funcionar correctamente. Se preguntaba si el estar obligándose a mantenerse quieta era la razón.
Porque no quería pensar en la más obvia de todas.
Syaoran se levantó un poco, arrastrando a Sakura hasta quedar sentados. El aire que provenía del patio acarició sus cabellos y la chica se alejó un poco de él en busca de ese aroma.
—Mis hermanos están afuera —susurró directamente en el oído izquierdo del chico.
—¿Qué hacen aquí? —gruñó Syaoran.
—Deben de estar preocupados —aclaró.
El chico se levantó, arrastrándola pero sin despegarla demasiado de su cuerpo.
—Vamos —murmuró y la arrastró con cuidado, se había acomodado en una esquina alejada de todos y no tuvieron que saltar cuerpos dormidos. Al llegar a la puerta se encontraron con el pasillo vacío, pero ambos olían a un hombre cerca de las escaleras, cuidando el piso entero—. ¿Por dónde es más fácil ir?
—El del tercer piso duerme —respondió Sakura—, su respiración es más pausada. Si vamos a nuestra velocidad no creo que nos note.
—¿Estás segura que quieres que te suelte? —preguntó preocupado, sus manos acariciaron lentamente la espalda de la chica. De pie era mucho más notoria la diferencia entre tamaños, le sacaba casi una cabeza entera y ella enterraba su rostro entre su cuello y hombro, justo a la altura donde podría morder si así lo quisiera.
Y de alguna manera se sentía seguro a su lado.
—Sí, estaré bien —mencionó—. No respiraré, nos vemos en la terraza.
Se separaron y en ese instante se sintieron extrañamente vacíos, como si algo les faltara.
Comenzaron a moverse con rapidez, pasando sin ningún problema al guardia del piso que estaba despistado y al del siguiente, que estaba dormido, como Sakura había dicho.
En cuanto salieron a la terraza fueron intercedidos por Yukito y Tôya, cuando el primero ya no pudo sostener al moreno en su intento de búsqueda de su hermana pequeña.
—¡Tôya!, contrólate por favor —medio gritó Sakura—. Estoy bien y no ha sucedido nada con lo que no podamos.
—Él estuvo aquí —afirmó el moreno—. Puedo olerlo, estuvo cerca de ti.
—En realidad, Syaoran y yo estábamos en el patio —mintió—. Y seguramente el aire estaba al contrario porque no nos llegó su efluvio.
—Deberíamos irnos… —comenzó de nuevo.
—Pero no lo haremos —afirmó—. Tôya, comprendo que estés preocupado pero si huimos ahora las cosas no van a resultar a nuestro favor. Pasaremos a ser posibles culpables cuando no lo somos. Me quedaré aquí, con Syaoran. Saldremos mañana e iré a casa para cambiarme y buscarlo. Tengo una idea de dónde podría estar.
El castaño volteó a verla, extrañado por esa afirmación. Sintió la mirada de los otros chicos sobre él y decidió no decir nada, probablemente sí tenía la información.
—Debemos irnos —dijo Syaoran tomando a Sakura del brazo—. Alguien puede entrar a ver si se han escapado los demás, por no decir que Daidouji puede notar tu ausencia.
—Nos vemos mañana —murmuró Sakura, acercándose a abrazarlos primero a uno y luego al otro—. Estaré bien, lo prometo.
Y una promesa era algo irrompible para ella.
—-
La mañana llegó con tranquilidad, sin nada interesante que decir. Sakura y Syaoran habían pasado el caminar de las horas abrazados, pero era únicamente por si ella tenía problemas con el efluvio de la sangre.
No tenía nada que ver con su aroma o la calidez de su cuerpo, a pesar de tener varios grados menos de temperatura que una chica viva. Tampoco la delicadeza que parecía rodearla cuando cerraba los ojos y pasaba sus brazos alrededor del torso de Syaoran.
—Buenos días —susurró Tomoyo, acercándose hasta ellos.
—Buenos días, Tomoyo —dijo Sakura sonriendo, pero sin moverse de su lugar.
—¿Durmieron bien? —preguntó la amatista sin perder detalle de cómo estaban los castaños frente a ella y sonriendo mentalmente ante la situación.
—Sí, sí —respondió la flor de cerezo—. ¿Crees que nos dejen salir ya de aquí?
—Parece que aún nos tendrán un poco más —murmuró Eriol bastante molesto apareciendo a un lado de Tomoyo—. Anoche se quedaron un poco alejados de todos pero lucías tan asustada que no pude moverte, ¿estás bien, Sakura?
—Sí, estoy bien. Perdón por preocuparlos.
—Bueno… con Li aquí —comenzó Eriol, sonriendo ante la reacción de los involucrados. No pudo evitar notar que ambos bajaron la mirada y no se sonrojaron como él esperaba hicieran.
La puerta del salón se abrió llamando su atención, pidieron a varios alumnos para ir por el desayuno y dieron permiso de salir al servicio o a caminar un poco.
Los cuatro decidieron salir a despejarse un poco; en el patio se encontraron a policías y alumnos por igual, algunos con mala cara y otros bastante divertidos a pesar de las circunstancias.
Al cabo de unos minutos regresaron al aula, donde fueron recibidos por el delicioso olor del desayuno. Syaoran vio de reojo a Sakura, quien se dirigía sonriente junto a Tomoyo al escritorio, donde estaban las cazuelas con comida.
Cuando llegó hasta ella pidió disculpas y regresó trotando hasta el castaño.
—¿Alguna idea de cómo vas a comer? —preguntó con una helada sonrisa.
—En realidad, sí —respondió acercándose a él—. Tomaré un poco más de lo tuyo y lo moveré a tu plato.
—¿Me piensas engordar para después comerme? —dijo riendo, por lo que varios voltearon a verlo.
—Sí —suspiró teatralmente—. Eres tan delgado que difícilmente me durarás para una comida entera.
Ambos rieron con camaradería mientras caminaban rumbo al escritorio. De alguna forma Syaoran había cambiado su forma de pensar respecto a Sakura esa noche.
Porque, a pesar de ser un vampiro y posiblemente un ser muy peligroso, seguía siendo la mejor persona que jamás había encontrado en toda su vida.
No me golpeen, por favor ;_;
He tenido días de lo más extraños: llenos de trabajo, libres y luego más llenos de trabajo. Además de que estaba pensando en poner en pause el fic porque la musa de éste se había perdido. Al final decidí que no, ya le queda poco y no tiene ningún caso.
Y aprovechando que mi escuela está en huelga...
¡Mil gracias por los 100 reviews! Los adoro, nunca había llegado a esa cantidad y me siento genial por ello.
Por cierto, los invito a leer "Todo está bien" que es un nuevo fic que estoy haciendo, es un universo alterno aunque no tiene nada que ver con vampiros. Los espero por ahí n,n
Gracias a Sandritah por betear este capítulo.
Dedicado a todos los del Club Fan's de Sakura y Syaoran en CemZoo, Arce, Okita, Satoshi y Rigel. Por sus ideas y su tiempo.
Si quieren comentarme algo, dénle GO!
Gracias.