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Games » Zelda » Las Aventuras de Link el Kokiri Qliao font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Roger Flower
Fiction Rated: M - Spanish - Humor/Romance - Link & Zelda - Reviews: 3 - Published: 04-18-08 - Updated: 04-30-08 - id:4204996

Capitulo I: Sexo bajo los árboles

Link y Zelda paseaban por uno de los patios interiores del Castillo, hablando sobre la paz que en esos momentos se cernía sobre el mundo. Los dias en que Ganondorf habia sido rey de Hyrule eran lejanos; y a pesar de que la oscuridad que los azotó a todos aún era un recuerdo vivo en sus mentes, sentían que aquel mal ya no podría alcanzarlos. Y aquel habia sido uno de los años mas prósperos para Hyrule: las fértiles tierras habían dado mas frutos que nunca, las artes y la música florecían en cada rincón, y el amor inundaba las ciudades.

A pesar de todo esto Link no habia podido declarársele a Zelda, en parte debido a su reducido vocabulario, y a su extrema timidez. Y aunque sus diecinueve años ya lo convertían en todo un hombre, su alma de niño parecía no querer abandonar aquel maduro cuerpo, lo que le dificultaba aún más el poder confesarle a Zelda lo que sentía por ella. Pero ese día estaba decidido: le declararía a Zelda todos sus sentimientos cara a cara... nada podía resultar tan mal.

Caminaron todavía un poco sobre los pastos, hasta que llegaron a un rellano con árboles y flores. Ahí, entre los árboles, Link se armó de valor tal cual lo habia hecho en numerosas ocasiones en las que habia tenido que enfrentar a terribles monstruos, con la diferencia de que Zelda no era un monstruo: era el amor de su vida. Entonces el muchacho le tomó la mano a la rubia princesa, que lo miró diáfanamente a la cara, con expresion sorprendida y nerviosa. Ese dia vestia como siempre: un largo y ornamentado vestido, guantes y la diadema real. Los azules ojos de Link miraron y examinaron un momento el hermoso y pálido rostro de la joven princesa, antes de decir:

- Zelda, en numerosas ocasiones te he salvado del peligro. He estado contigo en situaciones dificiles, y en esas situaciones es cuando más se conoce a las personas. Es por eso que te lo digo, porque cuando has estado en peligro, te he conocido mejor -el muchacho tomó aire, antes de seguir. Sentía que el corazón se le iba a salir por la boca-. He visto como enfrentas las cosas, he visto que tras tu hermoso rostro y tu linaje real, hay una mujer valiente y fuerte, e inteligente, que lucha por la justicia... que eres muy parecida a mi. Zelda... eres mi alma gemela -en esos momentos Link sentía que podría haber fríto un huevo en la cara-. Zelda, te amo

Zelda, avergonzada, miró hacia el lado, fijando la vista en las blancas flores que estaban en el pasto, pero sin soltar la mano de Link. No podía negar que hace mucho tiempo había soñado con un momento como aquel, en el que su principe, su Link, le declaraba su amor romántica y tímidamente, bajo la luz del sol que se colaba entre las hojas de los árboles. Entonces volvió su rostro y sus miradas se cruzaron. Link podía claramente sentir el latido de su corazon, como si éste luchase por salírsele del pecho. Zelda estaba nerviosa, pero decidida: sabía qué responder.

- Yo tambien te amo, chico del bosque -y, diciendo eso, acercó su rostro al del joven Kokiri y le besó dulce y tiernamente los labios. Aquel contacto hizo que Link olvidara sus nervios, su vergüenza, sus temores. Con suavidad rodeó a Zelda con sus brazos y la apegó a su cuerpo, sintiendo mas fuertemente su aroma, su fragancia dulce y fresca, como una mañana de primavera. La joven princesa también lo rodeó con sus brazos, apretando aquel cuerpo vestido con la túnica verde que ya innumerables veces habia visto, aquella túnica que cubría al motivo de su amor.

Entonces su beso se hizo mas profundo. Link y Zelda estaban apretados, como temiendo que el otro escapara de un momento a otro, mientras sus lenguas hacian contacto, saboreandose, tocandose y sintiendose. Los brazos de Link acariciaban con frenesí la espalda de Zelda, mientras ésta sentía que el calor se apoderaba de ella. Entonces, debido a que sus pies se movian en el lugar, tropezaron, quedando Zelda de espalda contra un árbol. Ahí sus rostros se miraron nuevamente, ya mas seguros, y ambos sonrieron. Link tomó el rostro de Zelda y la besó, con un beso invasor, de propiedad, que hablaba mucho sobre sus deseos. Entonces tomó el vestido de Zelda por los hombros y lentamente empezó a bajarlo, ante lo cual Zelda no opuso resistencia. El vestido cayó al suelo, revelando un hermoso cuerpo de piel pálida, pechos pequeños y pezones rosados.

Link apreto su cuerpo al de la chica, rozandola y restregando su pelvis contra la pelvis de Zelda. La princesa entonces abrazó a Link, no podia negar que no habia deseado eso fervientemente, muchas veces antes. Lo abrazó metiendo sus manos por debajo de la túnica del muchacho, tocando su espalda suave y dura, bajando lentamente y provocando una leve inclinacion del genital de Link. Zelda sintio el miembro del muchacho sobre su ombligo: algo duro que se levanto de pronto, y en ese instante sintio dentro de su propio cuerpo que algo, un liquido, bajaba abrasando su interior. Dejo que Link besara su cuello, que lo lamiera y que sus manos recorrieran su cuerpo, tocandole los pezones, tomando y masajeando sus pechos, que eran esponjosos. Zelda entretanto acariciaba las nalgas del rubio, lampiñas y duras, y fue llevando de a poco sus manos hacia adelante, pues sentia total libertad de hacer y deshacer en el cuerpo del muchacho. Link en ese momento puso su mano sobre la vulva de Zelda, explorando con sus dedos separó los labios mayores y tocó el clitoris de la chica, que le sacó un gemido de placer. Entonces Link, con habilidad, tomó los pechos de Zelda levantandolos, y los empezo a succionar en los pezones, lo que produjo una catarsis de exitacion en la joven, que ahora se masajeaba el clítoris, masturbandose.

-No lo hagas -le dijo el Kokiri -. Yo lo haré por ti.

Bajo de a poco lamiendo el cuerpo de la joven, su torso, su ombligo, sus caderas. A medida que descendia por la pálida piel femenina, iba dejando una huella húmeda, marcando un sendero entre la carne virginal de la muchacha. Asi, descendiendo, llegó hasta el sexo de la joven, que era de un tono rosado claro, liso y lampiño.

- Zelda... necesito que te abras un poco de piernas -susuro el muchacho timidamente.

Zelda acató; abrio un poco las piernas apoyándose contra el árbol y afirmandose con ambas manos, hasta que de pronto lo sintió. Era lo mejor que habia sentido jamás. La lengua de Link succionaba el clitoris de Zelda, a tiempo de que los dedos del muchacho se metian y salian de la vagina de la misma. Link besaba el clitoris, haciendo girar su lengua sobre este mismo, recorriendolo y lamiendolo, succionando la punta y metiendo y sacando sus dedos al compás y al ritmo de la respiracion de Zelda. Los gemidos de la joven y su traspiración exitaban de sobremanera a Link, que sentía una dura y fuerte erección que necesitaba ser atendida con prontitud, pues empezaba a ser dolorosa.

Zelda cerraba los ojos y su expresion era de placer intenso. Su cuerpo sudaba, y Link aumentaba la velocidad de sus metidas y sacadas de dedos. Hasta que de pronto

-Ahhh...

Zelda habia tenido su primer orgasmo con un chico.

Pero Link aun no.

-Zelda... -pidio timidamente el muchacho del bosque. La princesa acató rapidamente y mientras Link se desvestía con rapidez, ella se agachó, situando su rostro frente al miembro del rubio.

-¡Hazlo Zelda, por favor! - suplico Link. La chica dudó un momento. Jamás penso hacer eso en su vida, pero era su deber de mujer hacerselo a quien se lo habia hecho. Cerrando los ojos con fuerza, tomo con su mano izquierda el pene de Link y se lo metio a la boca. De inmediato los dieciocho centimetros de largo le produjeron una arcada, pero pudo superarla y volver a intentarlo, esta vez con mas exito. Con su mano derecha subia y bajaba a toda velocidad el largo del pene, y con su lengua recorria el glande, sintiendo una suavidad extrema, y de cuando en cuando, un liquido de sabor asqueroso le abrasaba la lengua.

-No puedo seguir Link... -dijo de pronto Zelda, escupiendo una sustancia blanca lechosa. -Se me ha dormido la lengua.

-No te preocupes- Le dijo Link mirándola exitado y, tomándole una mano, la ayudó a recostarse sobre la hierba. La chica mantenia las piernas cerradas mientras Link se situaba sobre ella, masajeándole los pechos y succionando sus pezones, mientras con la mano derecha le tocaba la vagina, procurando estimular su lubricación. El nerviosismo de Zelda en esos momentos le impedía abrirle el paso a Link hacia su interior, por lo que el kokiri tuvo que abrírle las piernas con ambas manos, y ejerciendo fuerza, la penetró rápidamente. La brusca invasión en el cuerpo de la muchacha hizo que pegara un gemido de dolor y que unas lágrimas le asomaran en los ojos, por lo que le pidió al muchacho que se detuviera. Pero Link no hizo caso.

Entonces Zelda intentó safarse, por lo que Link tuvo que aferrar con sus dos brazos los brazos de la rubia, mientras que con sus rodillas mantenía abiertas las piernas de la muchacha, a tiempo que la penetraba. La brutalidad de los movimientos pélvicos que Link ejercía sobre Zelda eran tales, que la muchacha lloraba de dolor, y le pedía que por favor de detuviera. Pero Link no podía detenerse, porque el fuego interno de su exitación era demasiado grande: Zelda habia desatado un incendio en su interior que necesitaba ser apagado con urgencia

-¡Link, detente! ¡para, para! ¡es doloroso, no quiero, detente! -suplicó Zelda entre llantos.

-Yo... no queria... que las cosas... fueran asi -respondió Link, jadeando mientras sentía como su pene se introducía en la vagina de Zelda, sientiendo el calor, el aprisionamiento, el choque de sus testiculos contra las nalgas de la princesa, y los chorros de semen que emabanan de él de cuando en cuando.- Pero tu me obligaste... tantas veces te salvé... y jamás me retribuiste por ello... ahora... la deuda... esta siendo saldada...

El ritmo y velocidad de sus embestidas aumentó en brutalidad, pero ni la sangre que emanaba de la vagina de Zelda lo detenían. De pronto, sin previo aviso, Link tomó a Zelda por un hombro y la dio vuelta, quedando ésta de cara al pasto. Entonces, tomando las nalgas de la chica con ambas manos, las abrio, dejando ver un ano estrecho y rosado, el cual Link penetró con mayor brusquedad aún. Ante esta violenta invasión Zelda pegó un grito muy fuerte, que hizo que todas las aves del lugar volaran lejos.

Fue entonces cuando de la nada apareció frente a ellos Impa, la guardiana de Zelda, lo que hizo que Link se incorporara y tomara su espada, que estaba tirada a su lado en el pasto.

-¡Zelda, corre hacia el castillo! -gritó Impa a la princesa, que en esos momentos ya corria a toda velocidad. Entonces, cuando se vio sola con Link, Impa se sacó la parte de arriba de su armadura, quedando con los senos al descubierto. Link quedó perplejo ante esa acción, más aún cuando Impa caminó hacia el y tomándose los pechos, empezó a masturbarlo. Unos minutos mas tarde Impa estaba montada sobre Link, semisentada, moviendo su cuerpo energeticamente y gritando, levantando y bajando su pelvis al máximo para que la penetración fuera profunda. Link reia y gemia, masajeándole con dos dedos el clítoris a Impa para que su placer fuera mayor, y a la vez concentrándose en el placer propio. Un momento después la eyaculación de Link, dentro de la vagina de Impa, producía el climax máximo de ésta, alcanzando el orgasmo ambos al mismo tiempo.

Link se dispuso a descansar sobre la hierba, con los brazos y piernas extendidos, pero Impa se puso de pie y vistiéndose, le dijo

-Si los soldados del castillo te ven, habrá problemas. Déjame guiarte fuera del castillo.



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