
Ron y Hermione han llevado una relacion tormentosa desde que él rompió con su antigua novia.El amor te puede volver otra persona.Lean summary completo adentro."Love is a battlefield" esta basada en esta historia,que es de Parker,yo solo lo traduzco.
Rated: Fiction M - Spanish - Romance/Drama - Hermione G. & Ron W. - Chapters: 9 - Words: 42,731 - Reviews: 41 - Favs: 37 - Follows: 14 - Updated: 05-09-08 - Published: 04-26-08 - Status: Complete - id: 4220566
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Disclaimer:
- Los personajes de Harry Potter le pertenecen a J. R. Rowling
- La historia "Hold me in your Arms" es original de Parker (la historia original se encuentra en www punto checkmated punto com, solo tienen que buscar o por titulo o por autor) Solo lo estoy traduciendo, en pos de que entiendan la secuela que estoy haciendo de esta historia, mi FF es titulado "Love is a battlefield"
Espero que Parker no se moleste por traducir su trabajo, le he enviado un mail pero hasta ahora no me contesta. Así que una vez más quiero dejar bien en claro que este FF NO ME PERTENECE, SOLO LO ESTOY TRADUCIENDO.
Espero que la traducción haya salido bien. Así que, chicas y chicos (no se si contamos con miembros del genero masculino) les dejo el primer capítulo traducido de Hold me in your Arms. Espero que esto disipe su la curiosidad y dudas.
ATENCIÓN: Esta historia tiene contenido adulto (escenas bastantes explícitas, lenguaje adulto), es rated de NC-17 o M (en esta página). Así que, si eres menor de edad o no te gusta este tipo de FF, queda a tu juicio y criterio leerlo.
Hold me in your arms
"I'm not asking you to stay for the rest of my life...stay as long as you want. No whys, no hows, no buts, no promises...just hold me once - it's more than enough..."
More than just another love story, I assure you...
"No te estoy pidiendo que te quedes por el resto de mi vida… quédate tanto como quieras. Sin por ques, ni como, sin peros ni promesas… solo abrázame una vez más-es más que suficiente…"
Más que otra historia de amor, se los aseguro…
Capítulo 9: Esperanza
Ron dudó mientras sus pasos se iban acercando al final del corredor que lo conducía a la puerta de la oficina de Hermione. De repente, venir a verle ya no le parecía tan buena idea como lo fue cuando recién se despertó y frenéticamente se dio cuenta que nuevamente iba a pasar todo el día con Diana.
No, no te vayas,
aún quedan palabras,
mil frases del alma,
y entre ellas no estaba el adiós.
Espera, por Dios.
Falta besarte más, acariciarte,
además de promesas
de esas que hay que cumplir.
No te puedes ir.
Rompecabezas sin piezas,
los planes,
los sueños que apenas comienzan;
esto es un error,
nadie más va poner en tu boca su amor,
no como yo.
Oh, el disfrutó pasar el tiempo con ella la semana que ella regresó. Habían pasado cada momento disponible juntos – incluso los que no estaban tan disponibles. Hablaron sobre sus aventuras pasadas, volaron y fueron de compras a Hogsmeade, cenaron en excéntricos lugarcitos muggles llamados 'bistros'…
Él no había pasado las noches en la cama de Diana, como la ferviente imaginación de Hermione había soñado, en vez de eso habían pasado las noches enteras, hasta el amanecer, en clubes de baile. Ron estaba rodeado de gente a la no conocía, que trataban, ya fuera invitarlo a bailar o llevarlo a la cama. Diana tuvo el mismo tipo de proposiciones de un número de diferentes hombres, pero ella las rechazó aferrándose del brazo de Ron cada vez que no estaba bailando. Ella era la Diana que el había conocido hace tiempo – vivaz, entretenida, atractiva, preciosa… Cualquier hombre se volvería loco por pasar el día en su compañía.
Pero, ¿no era eso exactamente lo que él estaba haciendo ahora? Esta mañana cuando se despertó, le escribió una nota enviándola con Pig a la habitación de Diana en el Caldero Chorreante, diciendo que había prometido a su madre que de-gnomizaría el jardín hoy y que no terminaría hasta tarde, y si sólo se podrían ¿ver el día de mañana?
Su respuesta fue instantánea – ella iría con él, dijo ella. Le encantaría observar a Ron de-gnomizar el jardín (lo que le sonaba a Ron extraño) – que mujer querría ver una de-gnomización. Rápidamente garabateó otra nota, añadiendo que Molly estaba enferma con la Fiebre Frobisher y tenía sarpullido en todo el cuerpo. Y que el no quería que Diana cogiera la enfermedad ya que aún no estaban muy seguros como curarlo…
Podía haberse detenido en lo del salpullido-pensó mientras Pig regresaba con un pedazo arrancado de pergamino que decía 'OK'. Le había mentido y se sintió absolutamente triunfante por eso.
Pero ahora, parado a solo unos pasos fuera de la oficina de Hermione, repentinamente se sintió absurdamente nervioso. ¿Por qué? Seguía pensando para si. No hay nada que temer. Es solo Hermione.
Te amo sin miedo,
te amo cobarde,
te amo sin tiempo,
te amo que arde...
yo sé, te perderé.
Te amo dormida,
te amo en silencio,
te amo, mi vida;
te amo, lo siento,
y no hay nada que yo pueda hacer.
En cuanto cruces la puerta te voy a perder.
No, no te vayas,
aún el café no está listo,
yo sé que no has visto de mí lo mejor.
Espera, por favor.
Hermione, a quien había olvidado y no había visto en la última semana desde la llegada de Diana. Hermione, cuya compañía había llegado a extrañar cada vez que salía con Diana. Hermione, cuyo cálido cuerpo y cabello fragante lo tranquilizaba llevándolo a un pacífico y satisfactorio sueño que ningún colchón o almohada de plumas podría hacer.
La extrañaba terriblemente, se dio cuenta, y su cuerpo tembló ante la admisión silenciosa. Estar lejos de Hermione le hizo notar todas las pequeñas cosas que no eran ella (cosas, que eran Diana), e inconcientemente las comparó. Cuando Diana reía, era un sonido ligero y melodioso; luego él podía recordar cariñosamente la exuberante y picante risa de Hermione que empezaba desde el fondo de sus ser y explotaba con gusto. Cuando Diana se aferraba a su brazo mientras daban una caminata, Ron recordaba que Hermione no se aferraba a él; y certeramente no paraba e iba dentro de cada tiendecita por la que pasaban. Cuando veía chocolate podía recordar los ojos y el cabello de Hermione. Ó cuando en una caminata alrededor del Londres Muggle, un inocente y solitario canario se precipito sobre sus cabeza, y Ron instintivamente había alzado un brazo para cubrirse, recordando la ultima vez que un canario estuvo así de cerca a él. Diana lo miró como si estuviera loco, con sus bien formadas cejas fruncidas por la confusión. Ron la miró y pensó en lo frecuente que las cejas de Hermione se contraían hasta quedar juntas en frustración por él.
Falta besarte más, acariciarte,
además de mil cosas
que no son hermosas sin ti.
No te puedes ir.
Rompecabezas sin piezas,
los planes,
los sueños que apenas comienzan;
esto es un error,
nadie más va poner en tu boca su amor,
no como yo.
Te amo sin miedo,
te amo cobarde,
te amo sin tiempo,
te amo que arde...
Lo sé, te perderé.
Ayer, Diana insistió en ver una película muggle juntos en el Cineplex, otro recuerdo de Hermione. Fueron al mismo cine al que él había ido con Hermione, solo que esta vez la película era 'Casablanca'. Durante todo el tiempo que duró la película, Diana le estuvo susurrando al oído, explicándole sobre la Primera Guerra Mundial y diciéndole que había una versión a color de la película pero que la audiencia no deberían verla porque le quita todo la maestría a la película. Cantó toda la canción 'As Time Goes By' cuando la muchacha llamada Ilsa dijo, 'Tócala, Sam'
Ron trató de traer algo a colación al monólogo de Diana, pero para ser completamente honesto hubiera preferido ver la película con Hermione. Al menos ella no tendría la necesidad de voltear hacía él cada pocos minutos, tratando de explicarle lo que estaba sucediendo. El podía ver lo que estaba pasando, ¿no? Y luego hubiera podido molestar a Hermione – él sabía que habría llorado cuando la mujer ('Ingrid Bergman', Diana le susurró 'Una Gran leyenda de Hollywood' ¿Qué era un Hollywood? ¿Era un árbol?), antes de entrar al avión, que la pondría a salvo, volteó a ver al tipo llamado Humphrey Bogart y dijo, 'Siempre tendremos París', y se fue. Al salir del cine, Diana se lanzó a una larga explicación sobre lo que se llamaba 'film noir' y usó términos como 'cinematografía' y 'ángulos'. Ron evitó que sus ojos mostraran su aburrimiento – en lo que a él concernía, ella podía estar hablando en un idioma completamente diferente, donde una 'cinematografía' era un tipo de dinosaurio. Sonaba como algo así.
Así que hoy decidió olvidar pasar el día con Diana – además, se lo debía a Hermione. Después de todo, ella fue la única que lo ayudó a seguir adelante después que Diana lo hubiera dejado.
Te amo dormida
te amo en silencio
te amo, mi vida;
te amo, lo siento,
y no hay nada que yo pueda hacer.
En cuanto cruces la puerta te voy a perder.
Te amo dormida
te amo en silencio
te amo, mi vida;
te amo, lo siento,
y no hay nada que yo pueda hacer.
En cuanto cruces la puerta te voy a perder.
Te voy a perder
-"¿Le gustan las margaritas?"- Ron murmuró para si, tomando un paso al frente y luego retrocediendo mientras sus ojos permanecían en el bouquet de 'margaritas blancas y lluvia' que había decidido traer.
Para que tuviera algo suave que lanzarle a la cabeza. Pensó ceñudo.
Demonios, Weasley! Parece que pensaras que se trata de la Profesora McGonagall por la forma en la que te zarandeas! Ron se reprendió internamente. Ánimo! Es solo Hermione. Le encantaran las flores.
De repente, las palabras 'atento' y 'considerado' vinieron a su mente, también con una imagen de Hermione volando a sus brazos para darle la bienvenida así como lo hizo la última vez que estuvo en su oficina, animándolo, y tomó los pasos restantes a su puerta, parcialmente convencido que Hermione estaría contenta de verlo.
Ron tomo un profundo y calmante respiro mientras cautelosamente colocaba su mano en el manubrio y lo giraba. Abrió la puerta, con una sonrisa gigante y tonta en el rostro – la que cambió a una expresión ceñuda ante la escena frente a él.
-"Mierda"-, murmuró sombríamente mientras se daba la vuelta y se marchaba, el bouquet ahora colgando y olvidado a su lado.
La oficina de Hermione estaba vacía.
Mientras Ron salía de su oficina enfuruñado, Hermione estaba en casi el mismo estado de agitación en otra parte de la ciudad. Sus manos estaban dobladas tímidamente en su regazo, pero su pie derecho estaba zapateando impacientemente el piso de parket oscuro. Sus ojos estaban lanzándose nerviosamente alrededor de la extraña oficina que contribuía enormemente , en vez de calmarla, al estado de Hermione.
No esperaba que una oficina como esta, luciera así. Se había imaginado algo más… limpio, supuso. Algo blanco. Con un montón de figurines de cristal y toques de rosa y azul. Y una alfombra.
Pero esta oficina era… diferente. El piso era apenas de parquet; los estantes, escritorio y sillas estaban hechas de madera en una variedad de tonos oscuros. Los estantes contenían de todo – libros de un gran rango de materias (medicina, filosofía, historia, ficción romántica); joyeros de apariencia antigua; un grupo deforme que difícilmente podrían llamarse figurines de cerámica; fotografías en diferentes marcos (uno, con las palabras 'El Papá Más Grande del Mundo' que lucía la foto de lo que podía ser ó una bruja muy masculina ó un mago travestí); una roca; dos Ranas de Chocolate sin abrir y una pila de pergaminos. El escritorio era un desorden, con una colección de diversos pergaminos, algunos incluso tirados en el piso. Hermione no podía comprender como alguien podía trabajar con todo ese desorden, y tuvo que reprimirse de reacomodar el escritorio.
En vez de eso se ocupó en estudiar los figurines que captaron sus ojos antes de que todos se volvieran borrosos. ¿Por qué se demoraban tanto?
Esta mañana, se había despertado temprano y pasó un buen rato hincada en el toilet. Se sorprendió de cuanto había vomitado, considerando que apenas y comía. Salir del baño fue toda una faena, pero lo hizo lentamente, y sintiéndose aún enferma, se rehusó permitirle a Ron que la viera en ese estado.
Él había llegado a casa bastante avanzada la noche, ella lo sabía. Se había quedado despierta esperando que la puerta de entrada se abriera – lo que había sido, pasadas las dos de la madrugada. Sus pensamientos la dirigieron inmediatamente a la conclusión de que había pasado la noche donde se estuviera quedando Diana, y el sólo pensamiento le hicieron querer devolver otra vez. Abruptamente, abandonó todos los pensamientos de Ron y Diana y se concentró en prepararse para ir a trabajar. No le importaba que él hubiera pasado la última semana con la golfa, y que apenas y hubiera venido a casa. No le importaba!
Yo, tierra fértil
empapada con la dulce
y anhelada lluvia
cayendo, bañando,
hurgando, llenando,
...inundándome
En el trabajo, Hermione pasó la mayor parte del tiempo corriendo frenéticamente a los baños, tan es así que los conserjes la miraban curiosamente, mientras ella pasaba volando por su lado más de tres veces. A las once y treinta, decidió tomar un receso largo para almorzar e ir a una oscura oficina, anidada en algún lugar entre los callejones y calles de Londres, para un chequeo. Así que aquí estaba ella ahora, de brazos cruzados sobre su pecho, esperando las noticias que podrían cambiar su vida para siempre.
Tenía un presentimiento, un fuerte presentimiento, sobre lo que le estaba pasando a su cuerpo, pero no quería saltar a conclusiones hasta estar completamente segura. De hecho, hace dos días mientras pasó por una farmacia compró, con el rostro rojo, el dichoso Kit (y entonces, comprobó lo que se veía en las películas, cuando los encargados pedían que chequearan el precio de algo tan terriblemente vergonzoso como un condón o un Kit; era verdad). Compró dos de esos, ambos con el mismo resultado, pero necesitaba estar completamente segura, así que lo llevó con ella al consultorio de Madame Agnetha Merriweather (altamente recomendada por varias de las muchachas del piso de Hermione). Madame Merriweather estaba fascinada por el artículo, sus ojos brillando con un interés (nada avergonzado) cuando Hermione se lo mostró.
-"Este es un dispositivo muggle!"- dijo, sujetando en alto el palito con su dedo pulgar e índice y examinándolo como si fuera algo inapreciable. –"¿No se suponen que sean exactos?"-
Y entre ambas,
el calor de la entrega total.
Y tu, pequeña semilla
caída del cielo, fuiste silenciosamente
arrastrada por la lluvia,
recibida por la tierra.
-"Noventa y nueve punto nueve por ciento"-, Hermione respondió, sonriendo a pesar de su nerviosismo. Se sentía bastante tranquila en la oficina de Madame Merriweather, quizás por su fascinación con los objetos muggles – lo cual le recordó al Sr. Weasley. Ahora que lo pensaba, Madame Merriweather tenía cabello castaño rojizo – oh, no el glorioso color rojo de los Weasley, pero bastante cerca.
-"¿Entonces, usted no cree en los dispositivos muggles?"- inquirió Madame Merriweather, sonriendo amablemente mientras acomodaba a Hermione en una camilla y hacía que se recostara.
-"Sólo pensé que una segunda opinión sería lo mejor"- Hermione respondió, su nerviosismo ahora sobrepasaba la calma y fuerza de su rostro, que había construido mientras la medimaga calibraba su varita. –"Parece bastante tonto poner fé en un tubito de plástico que puedes comprar en la tienda de la esquina por algunas Libras (£)"-
-"¿Libra?"- Madame Merriweather inquirió, deslizando su varita directamente en el estómago de una Hermione paralizada y asustada. Hermione solo puedo asentir cuando la medimaga pasaba su varita sobre todo su cuerpo varias veces, tarareando suavemente para si. Era una melodía tranquilizante, una que calmó los temores de Hermione hasta que su cuerpo se sintió más relajado de lo que estuvo en años. Recordaba el rostro de Madame Merriweather sonriente antes de que sus ojos se cerraran.
Cuando se despertó, la medimaga no estaba y Hermione aún estaba echada en la cama. Estuvo a punto de fugarse de la oficina, pero la parte racional de su mente la previno de hacerlo. Por supuesto que la medimaga tenía que irse – ella estaba procesando sus resultados, ¿no? Con un suspiro, Hermione caminó de vuelta a la antigua silla en la que había estado originalmente sentada y se forzó a permanecer quietamente sentada.
Te has asido a mí
como yo a ti.
Y con cada latido,
ahora, destilas mis sueños,
ahora, acaricias mi futuro
Con dedos inexpertos
Pero, oh, porque la espera la estaba matando! ¿Qué tal si no fuera lo que ella había pensado que era? ¿Qué tal si era algo completamente diferente? Oh, Merlín - ¿Qué tal si estaba realmente enferma? ¿O si…?
Hermione hubiera roto en llanto cuando escuchó como se abría la puerta detrás de ella, pero sorprendentemente, guardó la compostura. Había llegado muy lejos como para venirse a bajo ahora.
Madame Merriweather, estaba sonriendo radiantemente cuando tomó asiento detrás de su escritorio. Hermione dejó escapar un suspiro de alivió. Seguramente la mujer no estaría sonriéndole si las noticias fueran malas. A menos que estuviera tratando de suavizar alguna mala noticia.
No seas tonta, Hermione, se reprendió mientras forzaba una sonrisa en sus labios y comenzó a hablar, -"Lo… De verdad, lo siento, Madame Merriweather, pero realmente debo volver rápido al trabajo, así que si no le importa, quizás podría decirme que es lo… que tengo…"- ella continuó, con la sonrisa temblándole. –"No lo endulce. Estoy segura que, sea lo que sea, seré capaz de manejarlo. Así que, ¿qué es lo que tengo?"-
Madame Merriweather le sonrió ampliamente y la mujer realmente estaba radiante de felicidad cuando abrió la boca y dijo: -"Un bebé"-
Ahora, que dejo de ser 'yo',
ahora, que somos 'nosotros'.
Ahora que, tu y yo, somos luna creciente,
que empieza a refulgir por cuenta propia.
Acostumbrándome a tu propio latir,
Palpitamos juntos
Hermione se quedó por un momento estupefacta, mirando a la medimaga con ojos que, estaba segura, eran tan grandes como platos. –"Lo siento"-, ella susurró, -"¿Qué es lo que tengo?"-
-"Un bebé"- Madame Merriweather repitió vehemente. –"Vas a tener un bebé! Felicidades, Señorita Granger – está embarazada!"- se paró y cogió una Rana de Chocolate del desorden de su estante y se lo dio a Hermione. –"Ten, debemos celebrar, y el chocolate es muy bueno para los bebes"-, dijo animadamente. Sus ojos de color caramelo brillaban con tanto entusiasmo que Hermione casi estaba esperando que se lanzara a bailar. Hermione observó ausente la Rana de Chocolate mientras se le llenaban los ojos de lágrimas. Lágrimas de felicidad. Un bebé! Iba a tener un bebé! Y más importante, iba a tener un bebé de Ron. Oh, Merlín, Ron…
Repentinamente, la realidad de su situación la inundó. –"Yo… no puedo. No, no ahora…"- Hermione dijo tontamente, con el cerebro en un indescifrable revoltijo, su sonrisa despareció de su rostro. Incluso sus lágrimas parecían haberse congelado en su sitio. –"No hay nadie… No se lo puedo decir a Ron… Oh, Merlín, Ron…"-
-"¿Por qué no tomas un poco de té, querida?"- Agnetha Merriweather dijo, girando su varita en dirección a su servicio de te ubicado tranquilamente en un mini-carrito. Una taza y platillo bailaron hasta estar frente a Hermione mientras Agnetha guiaba el pico de la tetera sobre la taza, que echaba te caliente en ella. Con manos temblorosas, Hermione tomo el té y lo bebió, sus ojos aún vidriosos.
La medimaga miraba a la joven, que estaba tratando valientemente de solucionar todo en su mente, con compasión y entendimiento. Sabía quien era Hermione Granger – solo un tonto que hubiera estaba viviendo bajo una roca no sabría quien era y a quienes estaba relacionada. La confundió, sin embargo, que Hermione pareciera incapaz de hacerle saber al padre del niño, que era de él.
Y cuando seamos juntos luna llena,
el mundo vera toda nuestra luz.
Aquella, que hemos creado el uno para el otro,
aquella, que nunca dejara de brillar,
aquella, que eres tú
y soy yo.
Agnetha supo que el niño, que Hermione llevaba, era de Ronald Weasley, incluso antes de que a Hermione se le escapara el nombre de los labios. Los únicos hombres con quienes Hermione estaba asociada eran: su mejor amigo, Harry Potter, quien estaba casado con Ginny Weasley; y los otros hermanos de su mejor amiga, dígase los Weasleys, quienes estaba igualmente casados o tenían novias. La lógica decía que, solamente Ronald Weasley hubiera sido el padre del niño.
En la mente de Agnetha, Ron tenía madera de buen padre; ya que su padre y hermanos tenían cierta indicación de genes paternales. Y un niño nacido como un Weasley, podría definitivamente crecer en un ambiente familiar amoroso, seguro y donde se preocuparían por él. Los Weasleys eran buenas personas, y Agnetha estaba segura que Ron nunca abandonaría a su hijo solo porque fue concebido fuera del matrimonio, y Hermione no parecía del tipo de mujer que optaría por la idea de adopción o, que el cielo la ayude, algo más.
Aún así, Agnetha puso su rostro profesional mientras se instalaba de vuelta en su asiento tras el escritorio. Como medimaga, estaba en la obligación, por su juramento, a sugerir todas las alternativas posibles a un embarazo no deseado.
-"¿Te sientes mejor, querida?"- preguntó amablemente, aliviada cuando vio un leve tono rosado en las mejillas de Hermione. Sus ojos tampoco se veían tan confundidos como lo estaban hasta unos momentos atrás.
-"Ahora, bien, me imagino que esto no fue – como decirlo – ¿planeado?"-
Los labios de Hermione trataron de formar la palabra "no", pero ningún sonido le salió. En lugar de eso, negó con la cabeza.
No debería sonar condescendiente, Agnetha se dijo a ella misma. Hermione Granger era una bruja brillante y otra cosa que sugiriese lo contrario haría que se frustrara.
Aquella, que nació el día
que la lluvia, la tierra y el calor
conspiraron, en secreto, para
acogerte, a ti,
mi perfecta...
Semilla del cielo.
-"Las sorpresas suceden, ¿no?"- Agnetha remarcó, sonriéndole gentilmente. –"No hay nada que temer, Hermione. Te ayudaré a través de todo esto. Existen otras… alternativas… que podemos explorar…"-
Ante esto, los ojos de Hermione se abrieron en sorpresa y su voz se mostró sorprendentemente firme en la única palabra que dijo con convicción. –"No"-
-"¿Perdón?"- Agnetha respondió, a pesar de que su corazón estaba hinchándose de alivio ante su respuesta.
-"No"-, Hermione dijo más fuertemente, sus oscuros ojos echándo chispas mientras posaba la taza en el platillo, mirando a Agnetha. –"No estoy interesada en ninguna de sus 'alternativas'. Voy a tener a mi bebé"- Se paró, cogiendo su bolso de donde se había quedado, a sus pies, y se alejó de la medimaga, quien sonreía ampliamente.
-"Me alegra escuchar eso"- Agnetha dijo calmadamente a la espalda de Hermione. –"Por un momento, pensé que de verdad renunciaría a su propio hijo"-
Hermione se detuvo cuando escuchó su voz, pero ahora volteándose a la mujer con ojos que eran tan amenazadores como el tono de su voz. –"¿Qué clase de Sanadora es usted que cree que algunas mujeres pueden renunciar a sus hijos solo porque no fueron 'planeados'?"- le siseó.
-"Te sorprendería cuantas mujeres escogen hacer exactamente eso"-, respondió la medimaga solemnemente, parándose. La mujer era muchos centímetros más pequeña que Hermione y mucho mayor, pero irónicamente fue Hermione la que se sintió intimidada cuando Madame Merriweather se paró, revelando toda su estatura. Debajo de la alegría exterior, Hermione podía sentir un pasado que hablaba de historias oscuras sobre tiempos oscuros, donde las mujeres quizás no tendrían ninguna opción en el 'proceso' de creación, al igual que sus hijos.
-"Es una mujer inteligente, Señorita Granger, y tomó la decisión correcta – para ambos, para tu bebé y para ti"-, Agnetha dijo, mirando de frente a los ojos de Hermione. –"Me alegra ver que parece estar comprometida en ver la verdadera connotación de esto, aunque seré la primera en decirte que no será sencillo. Pero eres una mujer fuerte, y tienes amigos y a tu familia que te apoyaran durante este periodo de tiempo. Y el padre del bebé…"-
-"No puede saberlo", - Hermione habló rápidamente. –"No ahora, al menos. No estoy realmente segura de cómo puedo decírselo"-
-"Él tiene que saberlo. El tiene el derecho a saberlo. Se explicará por si solo en tres meses cuando se empiece a mostrar"-
Era un pequeño intento de bromear, así que, Hermione no pudo entender porque sus ojos se habían llenado de lágrimas. –"No… sé que hacer"- admitió en voz baja. –"¿Cómo puedo decírselo, cuando incluso yo no se por donde empezar?"-
Agnetha se movió de su asiento detrás de su escritorio, caminó hacia Hermione, con la mano extendida invitándola. –"Como dije, las sorpresas suceden. No hay nada que temer, Hermione. Yo te ayudaré en todo esto, si me lo permites"-
-"Él no puede saberlo – todavía no. No se lo puede decir"- Hermione se odiaba por ser incapaz de hacer que su voz dejara de temblar, pero sabía que no podía evitarlo. –"Yo se lo diré. Cuando esté lista, yo se lo diré"-
-"No traicionaré tu confianza"-, Agnetha respondió sencillamente, su mano aún extendida. –"Confía en mí"-
Hermione asintió casi imperceptiblemente mientras colocaba su mano en la de Madame Merriweather, la mano de la mujer mayor se cerró sobre la de ella. Hermione miró al amable rostro maternal de Agnetha Merriweather y sintió esperanza.
-"¿Como estuvo la de-gnomización del jardín?"-
Ron levantó la cabeza, dándose cuenta de que Diana le había estado hablando -"¿Qué?"- respondió, sonriéndole avergonzado.
Los labios de Diana formaron un gracioso puchero mientras se recostaba en el respaldar de su silla, sus brazos cruzados sobre el pecho. -"Te pregunté como te fue hoy con la de – gnomización"- repitió ella de forma concisa. Ron, sin embargo, no notó su tono cortante.
"Bien", respondió distraídamente, sus ojos observaban el menú que tenía en frente, pero sin mirar realmente algo. -"¿Ya escogiste algo?"-
Cuando un minuto entero pasó y ella no respondió, Ron levanto la cabeza una vez más para mirarla y se sorprendió al ver que Diana había girado su cabeza lejos de él, sus ojos abatidos mientras se mordía el labio inferior. Ron conocía esa pose – era la que usó muchas veces con él cuando ella pensaba que su atención se encontraba en algo que no fuera ella. En ese entonces, él hubiera actuado rápidamente para decirle que el no estaba pensando en nada excepto en ella y haciéndose ver como un tonto tratando de probárselo. Ahora, sin embargo, encontró el acto un poco infantil e inmaduro y, para ser completamente honesto, un poco fastidioso ¿Qué es lo que quiere?
Tus besos saben tan amargos
cuando te ensucias los labios
con mentiras otra vezños
me estoy haciendo mas cruel
Dices que te estoy haciendo daño
que con el paso de los años
me estoy haciendo mas cruel
-"¿Algo anda mal?"- dijo Ron suspirando, ahora, más que nunca, sintiéndose cansado y aburrido. Diana negó con la cabeza de mala gana lo cual Ron sabía que significaba que si, algo andaba definitivamente mal.
Que hacía antes para apaciguarla, se preguntó, recostándose sobre el respaldar de su asiento. Si fuera Hermione, el podría decir algo para encender su cólera hasta que le gritara y le dijera exactamente que andaba mal. Merlin, era más sencillo cuando se trataba de Hermione…
-"RON!"- Diana lloriqueó casi gritando, haciendo que los otros comensales en el concurrido restaurante muggle voltearan a verlos.
-"¿Qué?"- Ron dijo a la defensiva, la miró airadamente.
Ella de hecho tuvo el descaro de recostarse sobre el respaldar de su silla y hacer su puchero una vez más. -"Te estaba preguntando sobre la fiebre de tu madre"-, Diana dijo en un tono acusatorio y quejumbroso. -"Pero no me estabas escuchando. Es como si ni siquiera estuviera aquí"-.
-"Diablos"- Ron murmuró entre dientes, su mano derecha se introdujo en su bolsillo para sacar los pocos billetes muggles que tenía, luego los dejó caer con un golpe sobre la mesa, hacienda que el candelabro de vidrio saltara. Arrastró su silla hacia atrás, se paró y se dirigió fuera del restaurante. Había tenido un largo día y realmente esta noche no estaba de humor para uno de los dramas de Diana.
-"¿A donde vas?"- Diana inquirió detrás de él justo cuando el llegó a la vereda.
-"A casa"- masculló, tratando de hallar la manera de soportar el Londres muggle. Por que Diana insistía siempre en traerlo aquí, nunca lo podría entender, pero en ese momento todo lo que quería era irse a casa, regresar a su departamento donde podría comer Ranas de Chocolate de cenar y vegetar en el sofá. Quizás Hermione ya estaba en casa. Quizás podrían ordenar algo de comer y hablar. Esta semana con Diana parecía mucho más larga que solo una semana, y se dio cuenta, luego de encontrar ese día la oficina de Hermione vacía, que extrañaba terriblemente a su mejor amiga.
Es que yo Nunca creí que te vería
remendando mis heridas
con jirones de tu piel
De ti aprendió mi corazón (de ti aprendió)
de ti aprendió mi corazón (mi corazón)
y ahora no me reproches niña
que no sepa darte amor
-"Es muy temprano para ir a casa"- Diana indicó con voz más suave.
-"No he llegado temprano a casa desde…"- Ron contuvo sus palabras. Quería decir "desde que regresaste" pero decidió no hacerlo. En el estado actual de la chica, podría simplemente comenzar una pataleta en medio de la calle. Quería jalarse el cabello de frustración. -"Te llevaré de vuelta al Caldero Chorreante"-, ofreció casi entre dientes.
Sintió como ella caminaba detrás de él antes de que sintiera sus dedos en su espalda, ligeramente recorriendo un trayecto con la yema de sus dedos. En ese entonces, ese mero roce hacían que todo en él se encendiera; ahora realmente lo hacía rehuir. ¿Qué le pasaba hoy? Primero no quería salir con ella, ahora estaba reaccionando hacia ella como si sintiera repulsión hacía sus caricias.
No tenía sentido para él. Diana era hermosa – más hermosa de lo que fue antes. Su frondoso, pelo rubio caía en sensuales ondas sobre sus hombros, enmarcando su precioso rostro de forma que la hacían parecerse a una diosa etérea. Ella había escogido usar esta noche un seductor vestido escotado, de seda rosa, con delgados tirantes y un chal de chiffón – un vestido diseñado para desviar miradas y volver loco a un hombre. Hace un tiempo, Ron no habría pensado en otra cosa que complacerla hasta terminar la noche enredados uno alrededor del otro, incluso se hubiera sentido halagado de que ella se vistiera así para él. Sin embargo ahora él lo sabía perfectamente – ella no se ha vestido así para mi; sino para ser admirada por otros hombres y envidiada por otras mujeres. Había visto suficientes pruebas de esto cuando entraron al restaurante esta noche y ella consiguió que las cabezas de personas de ambos géneros se voltearan a verla: admirándola, envidiándola, queriéndola y deseándola.
Me has enseñado tu
tu has sido mi maestra para hacer sufrir
si alguna vez fui malo
lo aprendí de ti
no digas que no entiendes como puedo ser así
si te estoy haciendo daño
lo aprendí de ti
Me has enseñado tu
maldigo mi inocencia
y te maldigo a ti
maldita la maestra y maldito el aprendiz
maldigo lo que hago
te lo debo, te lo debo, te lo debo, te lo debo a ti
-"Si, por favor, llévame de regreso"- Diana ronroneó detrás de él, su aliento era tibio e incitante -"La noche es joven y estoy segura de que hallaremos maneras para hacer que el tiempo pase…"-
Ron volteó, agarrando fuertemente el brazo de Diana y jalándola hacia un lado de la gente esperando para entrar al restaurante. Se pararon en frente de una tienda de ropa masculina cerrada, la única luz provenía del alumbrado público y ocasionales taxis.
-"Me haces daño"- Diana chilló cuando se detuvieron. Ron soltó su brazo, pero el enojo era evidente en sus ojos.
-"Basta de juegos"- gruñó él, tratando de mantener su temperamento a raya. -"He estado conteniéndome para no preguntártelo por que tenia la estúpida esperanza de que me lo dirías voluntariamente, pero honestamente, ya me cansé de esto. Que yo recuerde ni siquiera tengo que ser amable contigo, por que tu me engañaste ¿o no?"-
Diana permaneció en silencio.
-"Regresas y yo tiro todo a la borda por ti – mis planes, mi trabajo, mis amigos…"- Ron apretó los puños aún más frustrado. -"Estoy hacienda el papel de idiota otra vez por ti. Ni siquiera sabes el infierno que tuve que pasar cuando supe lo de tu traición!! Incluso usé a Hermione…"- Él se detuvo, incapaz de seguir con el pensamiento. -"¿Para qué volviste? ¿Por qué estás aquí?"- le inquirió.
Diana se quedo callada por un momento, luego sus hermosos ojos azules empezaron ha llenarse con lágrimas. La frustración de Ron se triplicó, pero su enojo disminuyó. El también era humano – y hombre, y con eso – no estaba hecho a prueba de las lágrimas de una mujer.
Ahora Me duelen tus caricias
por que noto que tus manos son cristales
rotos bajo mis pies
dices que te estoy haciendo daño
que con el paso de los años
me estoy haciendo mas cruel
Pero es que nunca creí que te vería
remendando mis heridas
con jirones de tu piel
De ti aprendió mi corazón (de ti aprendió)
de ti aprendió mi corazón (mi corazón)
y ahora no me reproches
que no sepa darte amor
que no sepa darte amor
-"Lo siento"- Ron musitó, tomó un paso hacía ella. -"No quise molestarme tanto contigo. Es solo que… necesito saber…"-
-"Es mi culpa"- Diana sollozó, volteándose y dándole la espalda para que no tuviera que verla llorar. -"Se que no debí haber vuelto. No después de lo que te hice. Me sentí horrible cuando te enteraste de lo mío y… y Julian"-
Extrañamente, sus lágrimas solo lograron hacerlo sentir insignificantemente mal. Ron alargó su brazo de tal forma que su mano pudiera reposar sobre su hombro, pero reprimió la urgencia de hacerlo. Aunque ya no importaba, por que Diana sintió su cercanía y volteó y voló a su pecho.
-"Rompí con él tan pronto como me di cuenta que no era lo que buscaba en un hombre"- explicó entre sollozos. -"El no era atento, ni siquiera amable conmigo. El me quería por que era hermosa; no era más que un trofeo para él. Ron, el siempre estaba molesto conmigo, siempre hallaba defectos en mi. El no era como tu…"-
-"Por supuesto que no lo era"- Ron señaló amargamente. -"No me hubieras engañado con él si hubiéramos sido iguales"-
-"Sigues molesto conmigo, lo sé, y tienes todo el derecho de estarlo"- Diana dijo mas suavemente, su sollozo abatido. -"Regresé por que pensé que quizás podría salvar lo que tan ligeramente tire a la borda. Aprendí la lección"
Ron también la había ganado suficiente como para creer en sus palabras endulzadas. -"Yo también aprendí la lección. Tú me hiciste de esa manera. Hablando francamente, en verdad no confío en ti y mucho menos quiero tener otra relación contigo"- Diana bajó su cabeza. -"Pero"- Ron añadió cuidadosamente, -"También he aprendido mucho en estos años como para dejarme dominar por la ira. Lo menos que puedo ofrecerte ahora es mi amistad"-
Diana levanto su cabeza y lo miro directamente a los ojos. -"¿Solo amistad? ¿Como la que tienes con Hermione?"-
Ron negó con la cabeza. -"Lo que tengo con Hermione es mucho más de lo que tu y yo podríamos alguna vez tener en muchas vidas"- respondió en tono duro.
-"Escuché algo sobre ustedes dos justo después de que me fui…"-
Me has enseñado tu
tu has sido mi maestra para hacer sufrir
si alguna vez fui malo
lo aprendí de ti
no digas que no entiendes como puedo ser así
si te estoy haciendo daño
niña yo lo aprendí de ti
Me has enseñado tu
maldigo mi inocencia
y te maldigo a ti
maldita la maestra y maldito el aprendiz
maldigo lo que hago
maldigo lo que hago
y te lo debo, te lo debo, te lo debo a ti
Eso no es así, eso no es así
Eso no es así, eso no es así
otra noche que mas da
-"No sabes nada sobre nosotros dos y tampoco los demás"- Ron dijo a la defensiva. -"Mi amistad con Hermione es mucho más valiosa para mi que cualquier mujer en el mundo, y ella me ha probado su lealtad más de una vez, lo cual es más de lo que puedo decir de… otros"-Retrocedió, alejándose del cuerpo de Diana. -"No quiero que digas o pienses algo malo de Hermione. Ella fue la única que estuvo a mi lado cuando tu te fuiste"-
-"Quiero ser tu amiga si es así como me aceptas"- Diana murmuró, mirando nuevamente a los ojos de Ron. -"No soy tan tonta como para despreciar lo que tan generosamente me ofreces. Después de lo que hice, se que ni siquiera merezco tu amistad"- Ella avanzó hacia él, una pequeña sonrisa se dibujo en sus labios. -"Me encantaría ser tu amiga, Ron. Realmente mucho"-
Ron suspiró por la enésima vez en la noche y asintió con la cabeza, aceptando su amistad. Su sonrisa brilló mientras lanzaba sus brazos alrededor de los de Ron; ningún trazo de lágrimas era evidente en su hermoso rostro. -"Bien, entonces amigo ¿quizás puedas llevarme a mi casa?"- preguntó otra vez, repentinamente alegre. -"Sólo hasta la puerta, luego te puedes ir"- añadió ella rápidamente.
Ron solo se encogió de hombros y empezó a caminar con el brazo de ella envuelto en el suyo.
N/T: Lamentablemente, Parker dejó sin concluir este trabajo, que humildemente trato de seguir. Y desde ya les digo, que me he dado cuenta de algunos (sino varios) errores en mi historia que espero ir corrigiendo. Tal parece que, por más que leí, siempre se me escapó algo que tengo que hilar para que ambas tramas permanezcan dentro del mismo carril.
Bueno, con este capítulo se acaba la historia 'Hold me in your arms', y continúa en mi versión de lo que hubiera podido suceder después. 'Love is a battlefield' es un (mi) intento bastante arriesgado, en todo el sentido de la palabra, de retomar una historia ya empezada y a sus personajes (cuyos rasgos de personalidad difieren algo del libro). También es una forma de darle luz a esta plantita que venía creciendo dentro de mí, que hacía que las manos me escocieran hasta escribir. Una forma de intentar comprender, nuevamente, el amor. Menudo reto. Aquel amor que te encuentra cuando no lo estas buscando; ese que te grita en el rostro y al que tu no sabes como responder; el mismo que te vio despegar y estrellarte; entre algunos ejemplos y vivencias personales, aquel que deje ir a España sin que supiera cuan anidado estaba en mi alma. Y, completamente segura puedo decirles que 'El amor es un campo de batalla'. Así que, luchen hasta morir! Porque la razón por la que vale la pena vivir, morir, arriesgarse, quedarse, soñar y alcanzar; es la misma, es el AMOR, en todas sus formas.
Las canciones: 'Te voy a perder' - Alejandro Fernández, 'Aprendiz' - Alejandro Sanz.
Poema: 'Semilla del cielo' - Rose Figueroa (yo mera). Se los dedico a todas las que ya son mamás, a las mamás que no dejan de ser mamacitas (porque hay de las dos clases, que conviven en armonía ;D), a las que soñamos con serlo algún día, a las que lo están viviendo ahora. FELIZ DÍA DE LA MADRE!!
No es mi historia, pero igual quiero que sepan lo agradecida que estoy por haberme acompañado en esta aventura de traducción. Espero sigan a mi lado en mis próximas incursiones en las teclas. Mil gracias a cada uno de sus valiosísimos comentarios, no sólo apoyando a la pseudo-traductora/escritora (que sueño ser) sino también a la personita que hay detrás. A ustedes:
-Sowelu (Glorita): A lo 'Anna de las Tejas Verdes', he encontrado un alma gemela no solo en lápices, teclas, locuras sino también en vivencias compartidas a través de nuestras historias.
-NanittaPotter (Eliana): Mi increíble colega, una de las personitas más dulces que he conocido en este fantástico sitio. Tus palabras Eliana me hicieron llorar de alegría, esa misma que parece eludirme en otros aspectos y que sin embargo me recordaste en tus líneas.
-prexiozapottyweasley, yo tb me quedé super intrigada, ni te imaginas lo que estuve esperando por alguna actualización y ya ves, nos dejaron con la angustia. Hermione obsesiva-masoquista? En esta historia completamente de acuerdo. La verdad, no se porque tendría que haber tomado a mal tu comentario, jejeje, suelo ser algo despistada así que no te preocupes.
-none, Claro que puedes decirme Ro, jejeje, nunca me habían hecho ese diminutivo pero me parece chévere . Lo de pañuelito en mano fue muy bueno. Gracias por echarme porras por la traducción, me costó pero creo que quedó bien. Y de ahora en adelante, lloraremos juntas TT
-Joslin Weasley (Joslin Carolina), ya ves, que fuiste la que dio el empujoncito final para que tradujese el fic original, gracias por ser ese decisivo empujoncito.
-Natty, Tengo algunas teorías, te contaré luego una o dos, a ver que opinas tú. Con tu teoría, estoy más que de acuerdo,
-tatis, gracias. Ahora puedo reírme en la cara de mi profe de inglés en el cole. En su cara Miss Susana!! Tenías mucha razón sobre el summary, gracias por el consejo. Espero que ahora esté mejor.
-Sara1308 (Sara), gracias por las porras echadas por la traducción, al fin me salió. Las buenas historias de Ron y Hermione, realmente se encuentran buscando y leyendo. Por mi parte, esta historia me gustó por como la autora cambió algunos rasgos de las personalidades de los personajes. Será cuestión de seguir leyendo y encontrando esas pepitas de oro.
-Gilraen Vardamir (Daniela), a mi tb me gusta leer los fics en inglés, hay unos muy pero muy buenos por ahí. Ojala y puedas seguir mi historia a partir de esta, me gustaría mucho saber tu opinión. Y, por otro lado, un GRITOOOOOOO!! Apasionado por Edward (suspiro largo) y su hermosa sonrisa, jejeje. Ya viste el trailer? Viste su sonrisa torcida?! (grito histérico) en fin, más enamorada del amor no puedo estar. Maldito bicho del amor!
-basicidea, Caaro'r (Caroolina), TillyW, gracias por agregarme a sus listas ya sean de favoritos o de alertas, me animan a seguir. Besos
Y también a las demás personitas silenciosas.
Rosewg
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